La personalidad
Recuerdo que en mis años de bachillerato, hace más de medio siglo, nuestros maestros elogiaban mucho al alumno que tuviera "personalidad". Que la tuviera porque sí o que la hubiera logrado diciendo no.
La "personalidad", de hecho, se componía de una forma de independencia contracorriente y de una virtud que apartaba de seguir la senda cómoda y vulgar de los otros seres del montón. Ellos serían el rebaño y nosotros la antítesis de la oveja negra. Tácitamente era admisible que la "oveja negra" fuera también un efecto de la independencia personal pero al ser negra, sombra fosca, no se contaba moralmente con ella.
Si embargo, si la "personalidad", considerada en abstracto, encerraba un importante peligros era llevar su potencia al otro extremo. Una genuina "personalidad" distinguía pero ¿por qué esa distinción iba a ser siempre la ejemplaridad positiva? En las clases, chicos de mucha personalidad desobedecían, pecaban, daban malos ejemplos a los otros, eran , a su vez, "ejemplares".
Los maestros, especialmente religiosos, tropezaban con esta equivocidad cuando estimulaban a tener "personalidad" porque, a fin de cuentas, su objetivo iba dirigido a que tal condición fuera un estandarte de sus propios valores religiosos. La personalidad negativa era incluso de mayor entidad pero, en ese caso, debía atribuirse a las ignominias del demonio que también, por su parte, maniobraba para crear personalidades afines dentro de la clase. Estos alumnos "endemoniados", esencialmente rebeldes, se convertían pronto en "manzanas podridas" pero de tanta influencia que el grupo alrededor, como la fruta en el cesto, tendía a contagiarse fácilmente. Aislar las manzanas podridas era la función del maestro.
Sin embargo, la "personalidad", contemplada hoy con perspectiva, no era realmente asimilable a la distinción indistinta sino a aquella que igualaba los propósitos formativos de los docentes. Los chicos con personalidad solían coincidir con los que tenían las mejores notas y, al cabo, tanto en el aseo como en la conducta, reproducían las reglas del centro escolar. O, lo que es lo mismo, aquellos que obedeciendo fielmente a las normas se hacían tipos "normales". Y en ello vino a parar la diferencia. Lo ejemplar se sancionaba por el reglamento y lo ejemplarizante era lo reglamentado normativamente.
Esta fuerte colusión entre el ser y el deber producía personalidades sociales a granel que respetaban las normas y se atenían a ellas con orden. La "probidad" ejemplar se prolongaba en los negocios o en los negocios mediante palabras de honor y se extendía por la composición social como un fruto cívico. La escuela y sus maestros no estaban ya presentes en la edad adulta pero los ciudadanos eran una homotecia de la "personalidad" aprendida en las aulas para traspasar toda la vida.
[Publicado el 16/1/2012 a las 10:56]
Anormal : ce qui est normal chez les anormaux.
Bonne Année.
Je vous souhaite de résister à l'enlisement, à l'indifférence, aux valeurs négatives de notre époque.
Comentado por: Pauline el 17/1/2012 a las 10:21
No estoy segura. Fui a un colegio religioso y la enseñanza era buena, pero desde luego no nos ayudaron a potenciar la personalidad. Estaba todo pensado para aborregarnos y conformarnos con un trabajo administrativo. Tener sueños de ir más allá era inmodesto y pecaminoso. ¿De qué servía aprender, tener interés por las cosas y sacar buenas notas si estaba mal visto destacar y no fomentaban la seguridad en uno mismo, la exploración y la exposición de ideas? Y ahora es igual, religioso o no, todo está supeditado en Cataluña a la conformación con el perfil sociológico "nacionalista". Si lo cumples, puedes ir tirando y, con un poco de suerte, podrás ser funcionario o trabajar en una entidad bancaria. Si no, te harán la vida imposible porque eres una desviación. Lo hicieron conmigo y lo siguen haciendo.
Comentado por: Circe el 17/1/2012 a las 09:17
Y que distintas eran las aulas de entonces. Para empezar,--los que NO fuimos a colegios religiosos,--tenIamos profesores (catedráticos) en su gran mayoría con “personalidad”, y fueron ejemplo de admirar lo diferente.
Comentado por: me el 16/1/2012 a las 17:56
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
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2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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