El crepúsculo de una casta
Este verano me tocaron los años 1953/1974 de la vida del diarista más famosos de la Gran Bretaña y casi desconocido fuera de ella, James Lees-Milne (1908/1997). Creo que la totalidad suma ya ocho o nueve volúmenes, he perdido la cuenta, pero a mi entender estos dos, A Mingled Measure y Ancient as the Hills, son muy sobresalientes.
Comenzaré por curarme en salud y afirmar que no recomiendo a nadie su lectura. Lees-Milne es un personaje desagradable, de una inmoralidad abyecta; mejor dicho, de una moralidad repugnante. Un tipo altanero, cobarde, racista, fatuo, reptilmente monárquico y vaticanista. Y sin embargo es la voz mejor cualificada para mostrarnos la decadencia y desaparición de una clase social que había dominado el mundo desde el siglo XVII y convertido las Islas en fincas de recreo para su uso exclusivo.
He escrito "clase social", pero sería mejor hablar de casta porque es un conglomerado de vieja y nueva aristocracia, nobleza burocrática, ricos con relaciones (nunca nuevos ricos), algunos intelectuales y artistas bien conectados, en fin, aquella gente que aún en 1974 se distinguía del resto de la población por su manera de pronunciar Hartfordsheer. La plebe dice Hart-ford-sheer, pero la casta lo pronuncia con un compacto jadeo esdrújulo, según le explica Lees-Milne a una periodista curiosa.
Por estos diarios desfila la totalidad de la excentricidad británica (buena y mala) que tanto fascina a los anglófilos, desde las apabullantes hermanas Mitford hasta Cyril Connolly, de la reina Isabel a Cecil Beaton, de los Sitwell a los Strachey, de Francis Haskell a Oswald Mosley, de Lucien Freud a Vaugham Williams, los Huxley, los Nicolson, los Churchill, los Pope-Henesy, los Sackville-West, en fin la suma de un mundo que era entonces todavía el Primero y que se ha esfumado para dejar todo el escenario a los Beckham.
Junto a ellos, aunque sin mezclarse, los últimos realmente grandes: los terratenientes, los lores de sangre, los Hanover, los Estuardo, la aristocracia más densa y poderosa que aún quedaba en el planeta. Así como el joven Marcel de La Recherche admira a las rancias familias del "lado Guermantes", así Lees-Milne admiraba perversamente aquel residuo del Medievo europeo, seguramente porque él mismo, hijo de un fabricante, no pertenecía a ninguna familia de la nobleza, aunque las imitaba muy bien.
Lo sugestivo de estos diarios son, claro está, no tanto las abundantísimas anécdotas y chismes (a veces macabros, casi siempre sexuales), cuanto la imagen general de un espeso bosque que va quedando sin hojas, luego sin ramas y finalmente sólo con el tronco quemado por los rayos, el sol, la lluvia, los parásitos y el viento. Es el bosque de la upper-upper class británica, talada en veinte años y reducida a un cementerio de madera podrida. Lo que los franceses lograron en un solo año con la ayuda de la guillotina hubo de hacerlo mucho más lentamente Gran Bretaña con la ayuda del alcohol, el sexo, la ruina económica, las drogas, la desesperación, los gobiernos socialistas, la debilidad mental y la esterilidad.
Es evidente que aquel fragmento social inglés, a diferencia, por ejemplo, de su correspondiente italiano, no pudo adaptarse a la sociedad de masas y procedió a autodestruirse como un armiño amenazado por la suciedad. Aunque hoy nos parezca ridículo, vivían espantados ante la posibilidad de una guerra civil y el triunfo del estalinismo. En una entrada (7 febrero 1974) escribe Lees-Milne: "Norah Smallwood descubrió que habían contratado un Comunista en la sección de paquetería de su editorial (Chatto & Windus) (...) Para librarse de él se vieron obligados a cerrar la sección entera y despedirlos a todos. Dijo que no había más posibilidad si querían evitar conflictos con los sindicatos". Muchos de ellos, empezando por las niñas Mitford, habían sido simpatizantes de Hitler, cuando no directamente nazis como los duques de Windsor. Y todavía en estos años Setenta el paradigma político de Lees-Milne era un dictador portugués: "De hecho Salazar es el modelo de cómo debe ser un autócrata: religioso, libre de todo exhibicionismo, tradicional, intelectual, y sin embargo, duro". Aterrorizados e incapaces de aceptar lo que ellos llamaban "la vulgaridad", es decir, la sociedad de masas, se encerraron en sus mansiones y dedicaron sus últimos años a morir indecentemente.
La muerte es el personaje más importante de estos libros. La casta que había comandado las dos guerras mundiales y dado sobradas muestras de coraje (el porcentaje de bajas entre alumnos de Colleges elitistas fue superior a cualquier otro corte social), había llegado al agotamiento. La generación de Lees-Milne, nacida con el siglo XX, tenía entre los setenta y los ochenta años de edad cuando llegan las fechas de estos diarios. Y mueren por racimos. Hay entradas, como la del 1º de enero de 1974, que dan escalofríos: "Uno de los años más triste de mi vida", dice, y sigue luego la lista de los muertos: Maisie Cox, Henry Yorke, Hamish Erskine, Angus Menzies, Nancy Mitford, Joanie Harford, Ralph Jarvis, William Plomer, Bob Gathorne-Hardy, Don Nicolas. Fueron más: en su lista sólo figuran quienes podían ser reconocidos por los happy few. Y acaba el párrafo con un gesto típico de su casta: "Y mis amados Chuff y Pop". Sus lebreles. Como él mismo cuenta, tras la muerte de la madre de Martin Charteris, éste recibió una carta de pésame de la Reina: un folio escrito a máquina, pero cuando murió su perro labrador la Reina le escribió tres páginas a mano.
Lo chocante no es sólo la altísima mortalidad, sino que casi todos mueren destrozados física y anímicamente. Unos hinchados como pellejos que apenas pueden moverse, destruido el cerebro, sucios, cubiertos de harapos, en su mayoría alcohólicos, hombres y mujeres, en algún caso, viviendo entre sus propia heces. A todos visita Lees-Milne y de todos da una imagen despiadada, pero certera. Con razón estos diarios sólo se han publicado treinta años después de escritos, cuando no quedaba ya ni un heredero capaz de protestar.
Baste un solo ejemplo entre mil: "También estaba allí Stephen Spender. Ha perdido por completo su antigua apostura (...) y ahora parece un flan que se derrumba. Es obtuso, desaseado, viste fatal, es desgarbado de cuerpo y comportamiento (...) Hablamos sobre los Mitford y califica a Decca (Jessica) de puta comunista. Debería yo haberle dicho que también él era un perro comunista hace unos años". Es difícil a veces no reconocer el lúgubre tono de voz de Proust en Le Temps retrouvé, cuando en el baile de la princesa Guermantes reencuentra a sus viejos amigos convertidos en grotescos monigotes cadavéricos.
La razón por la que Lees-Milne pudo conocer a tal cantidad de gente normalmente inaccesible era su profesión: apasionado por la arquitectura tradicional de las Islas, fue el mayor experto en los palacios y mansiones rurales que salpican la campiña inglesa con una riqueza que sólo puede ostentar un país que no ha sido invadido desde la Edad Media. Él fue uno de los pilares de esa institución admirable que es el National Trust, refugio de las enormes casas solariegas imposibles de mantener privadamente, incorporadas al patrimonio estatal y abiertas al público. Sus diarios están atestados de información sobre el inmenso dominio arquitectónico británico.
Es instructivo advertir que aquel Estado tan odiado por Lees-Milne y su casta logró salvar las mansiones y los parques, pero a ellos, a sus propietarios, no los pudo salvar nadie.
Artículo publicado el 13 de septiembre de 2010.
[Publicado el 13/9/2010 a las 11:41]
En representaciones y narraciones tradicionales ha sido frecuente la utilización de la máscara-personaje animal para "despersonalizar" al sujeto de acciones que podrían calificarse de perfectamente humanas; esto es, lo humano se despersonaliza, se vuelve impersonal, y, curiosamente, al menos en la tradición occidental, sobre todo en narraciones y representaciones con contenido moral. Esta impersonalidad de lo animal que no renuncia a la humanidad -moralidad- de sus acciones, es un tesoro, una metáfora de verdadera libertad humana que no debemos consentir nos sea arrebatada haciendo personas de los animales.
Comentado por: racaraca el 20/9/2010 a las 15:18
La cabra no pide nada a la estética porque por muy animal que sea no confunde las ciencias con las personas, aunque se adornen con el título, merecido o no, de "catedrático".
Al cacho de carne que firma esas líneas con pretensiones literarias le recomendaría que trabajase la ortografía, especialmente lo concerniente a la
acentuación.
Comentado por: doña cabra el 20/9/2010 a las 01:04
Reclamar derechos humanos para los animales no humanos, y pretender someterlos así a la legislación que los hombres se dan y padecen, apesta a soberbia y prepotencia, y parece tan inadecuado, al menos, como que los cernícalos otorgaran compasivamente a las ranas y demás especies del catálogo, hombres y hombras incluidos, derechos de cernicalidad, aunque tengo para mí que ni unos ni otros -con excepción acaso de los humanos, que son así de raros- estarían muy por la labor.
Comentado por: item mas el 19/9/2010 a las 23:55
Dejemos esa contradicción humanos/animales; los humanos son tan animales como los animales no humanos. Así como hay lobos, gatos, grullas, etc..., hay hombres... Así que la idea que nos hagamos de los animales contamina necesariamente la idea que nos hagamos de los humanos. Lo preocupante no es que se denuncie la tortura y la crueldad como comportamientos que, aunque humanos, son detestables; lo verdaderamente preocupante es esa imagen que tratan de vendernos de los animales y, por ende, de los hombres, como criaturas que dan pena, seres lastimosos a los que hay que hay que cuidar y proteger, y poner a buen recaudo -Espacios Naturales-, por su propio bien.
Comentado por: muuu el 19/9/2010 a las 22:11
A uno que confundió a la cabra con una yegua
la cabra pide a la estética
una información verídica
más no sabe, doña cabra,
que no hay quien tal puerta abra
la han liado con un manso
retratado como miura
han errado en el descanso
que cierra la cuadratura
pues donde escribió el poeta
"cabrón", más propio es "cretino"
queda el oído en retreta
y adjetivado el zaíno
que si regresó al redil
de una novilla furiosa
zalamera y cariñosa
solo si abunda el dinero
que se goce el caballero
de su babilla y pernil
mientras las muelas le aguanten
para triscar del henil
la cabra sola retoza
libre como una gitana
de noche lunas la rozan
y soles por la mañana
y una yegua que no labra
ríe por la confusión
y le desea a la cabra
que encuentre al fin su
Comentado por: escalopín el 19/9/2010 a las 21:43
Comentado por: no dejar títere con cabeza (y XXI) el 19/9/2010 a las 21:14
En Cádiz el 12S de 1001:
¿qué ha pasado?
que un tal Ivan se ha tirado a dos gemelas en la calle la Torre.
Comentado por: Paquito Cocolatero el 19/9/2010 a las 19:39
Delfín (y demás interesados en el asunto) nuestra animalidad nos la devuelve la religíón; de hecho, esa es su principal función en nuestra vida.
Comentado por: no me cansaré de repetirlo el 19/9/2010 a las 19:14
Este Savater me ha devuelto el apetito carnal. Me refiero a que, por fin, he podido degustar un buen chuletón sin mala conciencia. Hasta ahora parecía que, cuando hincaba el diente a una sabrosa carne, me estaba comiendo entre sus jugos la "Declaración Universal de los Derechos de los Animales no Humanos". Todos sabemos cómo se respetan esos derechos entre los animales. Últimamente, y debido a la lucha de los animalistas, los leones se están volviendo herbivoros, las serpientes se alimentan de florecillas y los tiburones de algas, etc. Además de todo eso, las luchas encarnizadas por el poder en las manadas se ha pacificado debido a la introducción de normas democráticas de alternancia política. Estoy seguro de que llegará un día en que los animales no humanos nos adelantarán en cuanto al cumplimiento de derechos se refiere. Ya se sabe que el hombre no es un lobo -pobre lobo- para el hombre, sino un hombre para el hombre.
Esto puede sonar a ironía, pero si llevamos la lógica de los animalistas hasta sus últimas consecuencias sólo nos espera el delirio, el absurdo más anti animal y anti humano jamás concebido. Recuerdo ahora la película de Roberto Rossellini, "Francisco, el juglar de Dios", donde, un franciscano, dedicado a las tareas culinarias, pedía permiso a un cerdo para arrancarle una pata, pues tenía que curar a un enfermo y las simples hierbas no le servían. Al final, como no podía ser de otro modo, el enfermo sanó y se dieron gracias al cielo.
Con esto quiero decir que cualquier ética, incluso la ética de los animalistas, no es una ética absoluta, pues, como he dicho antes, podemos llegar al absurdo si la concebimos como tal. La ética es siempre relativa, y siempre tiene que estar, en principio, a disposición de la eficacia biológica, en este caso a la eficacia biológica de mi especie, la humana, ya que desconozco otras éticas no humanas. Uno puede ser abortista, pero llevar esta ética hasta lo absoluto, puede aproximarnos a situaciones donde la eficacia biológica la pongamos en peligro, sobre todo si hace falta (no es el caso actual, claro) reproducirnos para sobrevivir. De igual modo yo soy demócrata, pero mi ética democrática absoluta me puede llevar a no aceptar mejores formas de organización social y política. Yo amo mi propia vida, pero estaría dispuesto a quitármela si me fuera insoportable vivirla. Savater no está a favor del maltrato de los animales, pero lo entiendo cuando dice que eso de dotar de derechos a los animales no lo podemos llevar a extremos absolutos, y en todo caso, siempre primarán para él los derechos humanos, la supervivencia de su especie frente a otras. Si esto le parece a algunos un discurso fascista (término éste de moda, muy "sofisticado" para rebatir argumentos contrarios), entonces la cosa no es que se convierta en absurda, sino que estaríamos ante un peligroso delirio, para la especie, digo.
Comentado por: miguel el 19/9/2010 a las 18:58
Lo que más asco me da es tener que dejar de creer en dios para quedar bien y en cambio tener que adorar el jamón.
Comentado por: ojalá lo prohíban también el 19/9/2010 a las 17:28
carroña, carroña:
No le entiendo. Critica usted a tanta gente por tantas cosas distintas que al final no se sabe a quién está criticando o tan siquiera si lo está haciendo. Ayúdeme, hombre y explíquese mejor.
Comentado por: aquí solo escribe uno que firma por veinte el 19/9/2010 a las 17:18
Comentado por: ¿por qué no le callan? el 19/9/2010 a las 17:14
Comentado por: Delfín el 19/9/2010 a las 16:46
Doña cabra, un blog asociado al País pero con lectores del Abc,la Razón y otras hiervas de igual aroma.En definitiva: gente con sentido común.
Comentado por: Delfín el 19/9/2010 a las 16:44
doña cabra: ése de las puñaladas es un animador social del blog, que andaba la cosa un poco alicaída, una caricatura de cierto discurso izquierdoso, una presa fácil con el que algún cahondo mental pretende estimularnos, abrirnos el apetito, promover la dentellada y que corra la sangre. Ganas, ya le digo, de animar la fiesta.
Comentado por: ¡fiesta! el 19/9/2010 a las 16:26
"...no tendrían que pegar a nadie una puñalada para robarle tres euros."
En fin. No sé qué se puede esperar en un blog asociado a El País, pero desde luego que ni sentido común ni inteligencia. Nadie está obligado a robar, como nadie está obligado a exhibir sin pudor su ignorancia, como hace nuestro admirado don Félix. ¿Soy yo en tanto miembro de la sociedad culpable de la violación de Sandra Palo o lo es la estrella de Tele5, el Rafita? ¿Somos culpables los lectores de la falta de exactitud en los artículos de don Félix o lo es él, por no molestarse en abrir los ojos y entender nada que pudiera desbaratar sus fuertes prejuicios?
Comentado por: doña cabra el 19/9/2010 a las 15:07
Ummmm...da gusto arrojarse a la carnaza con que nos tientan algunos (¿algún?) blogueros, proposiciones que expresan diáfanamente, casi con brutalidad, los fundamentos argumentales de cierto pensamiento, ya viejo, pero muy en boga por lo visto, que se manifiesta contradictoriamente en un cierto, digámoslo así, buenismo/malismo, políticamente correcto, como se suele decir, (aúnque mejor sería llamarlo reaccionario), más preocupado en cualquier caso por el "qué van a pensar de mí los míos", por la imagen que de sí mismo se nos quiere vender, que por una verdadera inquietud política, que incide siempre en la defensa de lo común; en ambos casos se parte de una posición de poder más o menos ilusorio.
En cuanto a los buenistas, no se deja pasar la oportunidad de enfatizar su buena disposición caritativa, aún a costa de promocionar tácitamente el valor de la debilidad y el victimismo en el seno de la sociedad, y justificando así el dominio de cierto tipo de moral con la que se alientan determinados rasgos del carácter y comportamientos y un modelo consecuente de jerarquía social.
En cuanto a su contrario, que lo justifica y complementa, ese malismo que supuestamente promociona la fortaleza de una sociedad incidiendo en el carácter predatorio y despiadado de sus individuos y reclamando el "libre" ejercicio del dominio, la explotación y la aniquilación en una especie de "sportificación" de las relaciones sociales, parece no advertir, o no querer hacerlo, que tal libertad no es si no el sometimiento a las fuerzas inhumanas de la economía o la naturaleza, y promociona, también, paradójicamente, la esclavitud y el servilismo.
Comentado por: carroña, carroña el 19/9/2010 a las 15:04
Comentado por: el pisuerga pasa por valladolid el 19/9/2010 a las 13:54
«Nosotros renunciamos a nuestra “animalidad” en nuestra conducta, ellos no [hay que ser gilipollas, con perdón está vez], y por eso nosotros podemos tener derechos y ellos no». Soslayando lo rayano del argumento infantil tan afín a la capa de los taurófilos, este sólo haciendo un esfuerzo podemos perdonárselo a Savater, dada la situación en que se encontraba y a que estuviera flanqueado del gremio taurómaco. Imaginen las cornadas pues. Ahora bien, renunciar aquí sería una capacidad que tiene el hombre la cual se supone, o eso hace Savater, desde que el hombre es hombre y vino a parirlo Dios o en su defecto su madre, una capacidad de renuncia de su animalidad ( otra cosa sería decir hasta qué punto no es animal) muy distanciada de la limitación irremediable que tiene el animal ad eternum (¡qué buen vasallo si hubiera Dios!!).Esto no es meterse en un charco, es meterse en un pantano, empantanarse. Pero ese es el menor problema de nuestro sofista. El hombre tiene derecho, puede tener la de renunciar a su "animalidad", entre otras a la de maltratar porque sí a un animal(que es una de las formas y posibles de hacer el hombre el"animal") y de decidir por sí mismo ( aunque no siempre lo hagan chavales de instituto ni tan automáticamente y ni tan estupendamente como en el supuesto de Savater) qué es lo que le parece bien o mal ante un asunto inseguro como es la ética, ventajosa "conducta" que al parecer "controlamos" pero que en unos casos es con una ética escrita por "alguien" que nos dice "en qué consiste" o "debe" ser esa ética, la de Savater, y otra la de un Parlament, igualmente empantanado. La otra opción podría ser la de razonar cuáles son los males, el problema, del toreo actual, que, dicho sea de paso, nada tiene que ver con si el toro deja o no de tener derechos. No porque tenga yo derechos y sin asomo de obligación alguna puedo decidir lo que me dé la gana. Pensar eso sí me parece una barbarie. ¿O consiste el derecho tan sólo en hacer lo que nos dé la gana? Lo mismo la moda es esta,porque antitaurinos, ha habido siempre.
“No debe el hombre destruir su propia animalidad, y por ella han de velar médicos e higienistas” Abel Martín.
Comentado por: Delfín el 19/9/2010 a las 13:44
Comentado por: lola flora el 19/9/2010 a las 12:28
Yo quiero ser libre como un gitano y poder tirarle de los pelos a la gitanilla que el otro día me robó la cartera en el metro hasta que me la devuelva y que ayer por la mañana estaba otra vez en el mismo sitio "trabajando".
Comentado por: nación paya el 19/9/2010 a las 12:24
This same logic governs our responses to one another on the Internet. We clothe ourselves in the manifest justice of our favorite causes, and so clothed we cannot help being righteous (“Someone is wrong on the Internet”). In our online debates, we not only fail to cultivate charity and humility, we come to think of them as vices: forms of weakness that compromise our advocacy. And so we go forth to war with one another.
This comes close to what Thomas Hobbes, writing four centuries ago, famously called the “war of every man against every man.” As he pointed out, such a war may begin in the name of justice, but justice cannot long survive its depredations. In such an environment, “this also is consequent; that nothing can be unjust. The notions of right and wrong, justice and injustice, have there no place. . . . Force and fraud are in war the two cardinal virtues.”
http://www.bigquestionsonline.com/columns/alan-jacobs/the-online-state-of-nature
Comentado por: cp el 19/9/2010 a las 12:19
Los gitanos son los últimos hombres libres.
No pasan por el aro de nuestros valores y conformismos, así que sobran.
Comentado por: que me los quitan de las manoossssssss el 19/9/2010 a las 12:11
La culpa es de la sociedad, no de los gitanos. Si ellos no se quieren integrar es por culpa de los gobiernos y de nosotros, como cómplices de esos políticos fascistas. Si hubiera habido planes de reinsersión, los gitanos, hace siglos, ya estarían integrados como todos nosotros y no tendrían que pegar a nadie una puñalada para robarle tres euros. Una vez más lo digo: la culpa es nuestra, de nuestra sociedad y nuestros políticos, ya lo decía Rousseau, y no de ellos. Todo el que ponga alguna objeción a mi análisis es un irreprimible nazi.
Comentado por: La culpa es nuestra el 19/9/2010 a las 12:06
"La información en nuestros días no puede ser seria, porque, si se empeña en serlo, desaparece o, en el mejor de los casos, se condena a las catacumbas. La inmensa mayoría de esa minoría que se interesa todavía por saber qué ocurre diariamente en los ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales en el mundo, no quiere aburrirse leyendo, oyendo o viendo sesudos análisis ni complejas consideraciones, llenas de matices, sino entretenerse, pasar un rato ameno, que lo redima de la coyunda, las frustraciones y trajines del día. No es casual que un periódico como Le Monde, en Francia, que era uno de los periódicos más serios y respetables de Europa, haya estado varias veces, en los últimos años, a las puertas de la bancarrota. Se ha salvado recientemente una vez más, pero quién sabe por cuánto tiempo, a menos que se resigne a dar más espacio a la noticia-diversión, la noticia-chisme, la noticia-frivolidad, la noticia-escándalo, que han ido colonizando de manera sistemática a todos los grandes medios de comunicación, tanto del primer como del tercer mundo, sin excepciones. Para tener derecho a la existencia y a prosperar los medios ahora no deben dar noticias sino ofrecer espectáculos, informaciones que por su color, humor, carácter tremendista, insólito, subido de tono, se parezcan a los reality shows, donde verdad y mentira se confunden igual que en la ficción."
Vargas Llosa. 'La era del bufón' EL PAIS, 19-9-2010.
He aquí el pensamiento de este neocon, anticomunista, antinacionalista y protaurino. Sólo le falta ser catedrático, para convertirse en otra escoria más de esos que se creen escritores. Lleva razón doña cabra, a la que pido que no se cambie ahora de nombre. Me gusta.
Comentado por: capricornio el 19/9/2010 a las 11:56
Europa: hipocresías ante la tragedia de los gitanos
septiembre 15, 2010
Los contribuyentes europeos pagaron los últimos años 17.500 millones de euros para intentar mejorar la suerte de los 10 o 12 millones de gitanos europeos: pero no se nota.
[ .. ]
Sedentarios, los gitanos europeos (Roms, Gens du voyage, Roma, Gypsies, Travellers, Manouches, Ashkali, Sinti, etc.) tienen distintas situaciones jurídicas en los distintos Estados miembros de la UE. Situación jurídica que no solventa problemas de fondo: pero ofrece un marco preciso de derechos y obligaciones.
Nómadas europeos, los gitanos corren el riesgo de ser expulsados de una docena de Estados si no tienen contratos de trabajo o recursos de subsistencia conocidos, ya que una gran mayoría de las alcaldías donde los gitanos nómadas desean instalarse con sus caravanas, huyendo de la pobreza en sus países de origen, consideran indeseable esa presencia…
There are between 10 million and 12 million Roma in the EU, in candidate countries and potential candidate countries in the Western Balkans. Roma people living in the European Union are EU citizens and have the same rights as any other EU citizen. A significant number of Roma live in extreme marginalisation in both rural and urban areas and in very poor social-economic conditions. They are disproportionally affected by discrimination, violence, unemployment, poverty, bad housing and poor health standards.
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What funding is available at EU level for Roma?
The EU and Member States have a joint responsibility for Roma inclusion and use a broad range of funds in their areas of responsibility, namely the European Social Fund (ESF), European Regional Development Fund (ERDF) and the European Agricultural Fund for Rural Development (EAFRD) to support the implementation of national policies in these fields. The EU already co-finances projects for the Roma in sectors like education, employment, microfinance and equal opportunities (in particular equality between men and women).
Concrete amounts of EU funds specifically allocated to Roma are hard to quantify. However, according to an analysis of the European Social Fund (ESF) 2007-2013 Operational Programmes in 12 Member States (BG, CZ, ES, FI, GR, HU, IE, IT, PL, RO, SI, SK) target Roma (among other vulnerable groups). Overall, these countries have allocated a total budget of €17.5 billion (including €13.3 billion of ESF funds) to measures benefiting Roma and other vulnerable groups.
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Can Roma people from Bulgaria and Romania work in the EU?
Starting in January 2014 – seven years after accession – there will be complete freedom of movement for workers from Bulgaria and Romania. For EU citizens, the free movement of persons is one of the fundamental freedoms guaranteed by EU law and includes the right to work in another Member State without needing a work permit. It is an essential part of the Single Market and of European citizenship.
Roma people who are Bulgarian or Romanian nationals enjoy the same rights under EU law as other EU nationals. But as transitional arrangements still apply regarding the right to free movement of workers on the basis of Bulgaria’s and Romania’s Accession Treaty this means that all Bulgarian or Romanian nationals may face restrictions to this right until 31 December 2013 at the latest.
The situation for Bulgarian and Romanian nationals is as follows:
Workers from Bulgaria and Romania currently enjoy full rights to free movement pursuant to EU law in 14 (of 25) Member States (Denmark, Estonia, Cyprus, Latvia, Lithuania, Poland, Slovenia, Slovakia, Finland, Sweden, Hungary, Greece, Spain and Portugal) and also have free access to the labour market of the Czech Republic under national Czech law (+1).
The restrictions that the remaining 10 Member States (Belgium, Germany, Ireland France, Italy, Luxembourg, Netherlands, Austria. UK, Malta) apply vary from one Member State to another but typically require Bulgarian and Romanian citizens to have a work permit. Only the individual Member States can give detailed information on the restrictions they apply. [ .. ] Roma people living in the EU: Frequently asked questions.
http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=MEMO/10/383&format=HTML&aged=0&language=EN&guiLanguage=en
[ .. ]
¿Donde fueron a parar los 17.500 millones de euros pagados por los contribuyentes europeos para aliviar la suerte de los gitanos europeos e intentar encontrar fórmulas de integración…?
-Las ayudas son entregadas a los Estados (nuevos miembros del Este, en su mayoría): pero no es evidente que esas ayudas lleguen siempre a sus destinatarios teóricos.
-Las burocracias europeas y estatales son pozos sin fondo, capaces de engullir cantidades gigantescas de dinero.
Last bur not least: a ese rosario de tragedias, es necesario añadir un penúltimo drama: la conversión de los gitanos en carne de cañón ideológica, al servicio de la desinformación y la guerra ideológica sin cuartel.
[ .. ]
http://unatemporadaenelinfierno.net/2010/09/15/europa-hipocresias-ante-la-tragedia-de-los-gitanos/
Comentado por: cp el 19/9/2010 a las 11:53
Comentado por: snif el 19/9/2010 a las 10:49
Sedotta ed abbandonata
La cabra subió a una loma
con un polisón de cardos.
El toro la mira mira,
el toro la está mirando.
A la sombra de una encina
la cabra se enamoró,
y el toro mira que mira,
el toro se la folló.
Bajo una luna de plata,
toro y cabra, cabra y toro,
entre cuernos, entre patas,
se pusieron hasta el morro.
La cabra quedó prendada
de aquel toro mocetón,
pero en llegando las claras,
la cabra al toro no vió.
Entre juncos y entre ramas,
a su amor nunca encontró.
Cuando de pena lloraba,
entre sollozos pensó.
Seré cabra, mas honrada,
Pero ese toro zaíno,
malaya sea su sombra,
ese toro es un cabrón.
Dedicado a las cabras, los toros, y otros animales de variado pelaje que pastan y triscan por esta dehesa cibernética.
Comentado por: MZL el 19/9/2010 a las 09:16
Y acaso lo más aterrador sea que, al aniquilar nuestros animales humanizándolos de hecho al someterlos como individuos a las leyes humanas, se nos arrebata con ello cualquier esperanza de humanidad verdadera.
Comentado por: sin animales no hay hombreque valga el 19/9/2010 a las 01:11
Comentado por: qué sabe nadie el 19/9/2010 a las 00:03
reglas, reglas, reglas las tenia la Inquisicion para desmembrar herejes y quemar brujas. y como tenian reglas era legal y todos los civilizados taurinos de derechas españoles contentos de su historia y de su futuro.
Comentado por: comite por una regla nueva cada luna el 18/9/2010 a las 23:42
No creo que haya que tratar a nadie como un animal, ni siquiera a los animales. Pero de ahí a tratar a los animales como personas...¿Por qué piensan estos neocatecúmenos "defensores" de los animales que es tan bueno para ellos, para los animales, digo, que sean tratados como personas? Esto me parece de una soberbia patética, habida cuenta de en qué consiste eso de ser persona, una existencia enfrentada a la certeza de su muerte. Por otra parte, también podemos concluir lo poco que vale esto de ser persona y tener derechos (derechos que no son tales, si no cositas que el Poder nos permite hacer) cuando tal título se hace extensivo a los animales.
¿Qué será eso que son animales y hombres, lo que vive por debajo de unos y otros? Los animales son un invento de los hombres. El animal es “nuestro animal”, lo que de animal hay en nosotros y en el animal objetivamos, para poder ser así hombres: los atributos animales que sobre el animal proyectamos no son si no la proyección de nuestra “animalidad”. Al hacer persona al animal, nos negamos a nosotros mismos el acceso a, la contemplación de, el trato con lo que de animal haya en nosotros.
La codicia de esta sociedad sometida al Régimen del Capital, que no trata ya con otra cosa que con ideas, parece insaciable: todo se está espiritualizando a marchas forzadas, del campo y sus criaturas se ha hecho inventario bajo la denominación de Naturaleza y Especies Animales, ya no nos queda ni el consuelo de tratar con algo que no sea este mundo fantasmagórico que resulta del sometimiento a la Ley del Mercado ( la Ley del Mercado es hoy la Ley de Leyes), del que ya no va poder escapar uno ni siquiera entregándose a la cálida facticidad animal, a la condición animal del hombre, que tratan así de arrebatarnos.
Comentado por: espíritu animal el 18/9/2010 a las 22:21
hombre!, Savater se desmarca de los 'progres', que no de la izquierda, que taurinos de izquierda los hubo, los hay, y lo habrá...en Francia(¡esos irreductibles galos!). Menos mal que hace observar a sus lectores que existe una diferencia entre el hombre y el toro. Y que en definitiva, algo 'reglado', como la fiesta, no puede ser tortura. Algo que tiene que ver con la desproporción.
saludos
p.s.:
y que conste, que hay veces que se ven unas corridas en España, que uno mejor estaría con esas mujeres, normalmente extranjeras, que muestran sus encantos en las manifestaciones anti-taurinas. ¡Sí!, pues como al tercer toro no vea algo que me convenza, me bajo con ellas a manifestarme en bolas, como si estuviera en los Caños de Meca...así está la cosa hoy en España...quién cree todavía que no hay crisis, además de la económica, claro!
Comentado por: vic el 18/9/2010 a las 21:46
¿Odio? Puede que algunas cosas y personas merezcan ese sentimiento. Pocas, y entre ellas no se encuentra De Azúa. Como mucho podría inspirarme cierta ternura, criaturita de Dios, llegar tan lejos escribiendo tales tonterías. Lo mío puede ser la pedantería, la puntillosidad o el amor a la verdad. Califíquelo "dame veneno que quiero morir" como guste. El caso es que el catedrático pontifica sobre una realidad que desconoce. Y se queda tan ancho.
Comentado por: doña cabra el 18/9/2010 a las 21:38
El filósofo Fernando Savater presentó su libro «Tauroética», en el que desmonta las teorías animalistas
ALBERTO VILLALBA
ABC 18/09/2010
Como si de una premonición se tratase, la sala Antonio Bienvenida de la Monumental de Las Ventas recibió con los brazos abiertos a una de las personas que se han desmarcado del encarnizado debate con el que se ha visto castigado el mundo taurino. Fernando Savater, un pensador acostumbrado a acudir al rescate de la libertad cuando se le requiere, ha decidido hacer de la tauromaquia su más inmediata causa. «No hay charco en el que no te metas», le dijo un amigo sindicalista, según ha confesado el filósofo, quien incluye un mensaje en el prólogo para los miembros del Parlament: «Aquí me tienen, dispuesto a polemizar una vez más y las que hagan falta».
«Tauroética» es un libro dirigido «incluso a quien no está interesado en los toros, porque el asunto que se trata no es taurino». Savater tiene claro que el ser antitaurino es algo más propio de una moda que de un razonamiento ético. «Los chavales del instituto aceptan como criminal una banderilla, porque están siguiendo una corriente ética. Yo les quiero decir qué, por qué y en qué consiste la ética». Flanqueado por el director de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, Carlos Abella, y por el cineasta —y amigo— Agustín Díaz Yanes, Savater dejó clara su intención desde el principio: «No es un libro a favor de los toros, ya hay muchos dedicados al tema, si no en contra de las argumentaciones moralistas que quieren prohibirlos. A mí me interesa la ética de las relaciones entre los humanos y los animales». No entra al capote de los políticos: «Hay gente que utiliza a los animalistas para conseguir otras cosas, de todos modos yo sólo quiero entrar en el pretexto», aunque no oculta que el libro fue concebido en el momento en el que se debatía la abolición de los toros en Cataluña.
Poco a poco va desarbolando con claridad los más acérrimos argumentos antitaurinos. Estos presentan las corridas como algo inmoral, y sobre ello Savater se muestra tajante: «Lo escandaloso es que un parlamento quiera dictar la moral de sus ciudadanos, cuando su labor es fijar normas de convivencia para garantizar el ejercicio de las libertades individuales». La única forma que encuentra el filósofo para convertir la Fiesta en algo inmoral es transformando —artificialmente— la ética que se aplica a las bestias. Dicho en sus palabras, «hay que responder a la pregunta: ¿Son los animales tan humanos como los humanos animales?»
Posesión de derechos
La transformación intencionada está sobre una base errónea, se pretende atribuir a los animales derechos que no pueden tener. Savater afirma que el titular de un derecho debe de ser consciente de ello, algo imposible en los animales. «La diferencia de los humanos con los animales es la forma en la que vivimos. Nosotros renunciamos a nuestra “animalidad” en nuestra conducta, ellos no, y por eso nosotros podemos tener derechos y ellos no». Así presenta como ejemplo la paradoja del escorpión que, queriendo cruzar un río, pidió ayuda a una rana, a la cual envenenó a sabiendas de que esto significaría su muerte también. «Es mi naturaleza», decía el arácnido mientras se hundía.
El filósofo vasco apunta a la domesticación de los animales como el origen de esta «personalización equivocada». «Han pasado de ser bestias a pobres animalitos, el hombre ya es vencedor de antemano ante ellos, por eso no se comprende la batalla del hombre contra el toro». Lejos de ser parte del progresismo, Savater afirma que la atribución de este nuevo rol a los animales se convierte en una degradación de nuestra condición humana. «Que alguien se tiña de rojo y se arrastre por el suelo es bárbaro, y no lo que pasa en la plaza de toros; lo bárbaro es confundir la sangre del toro con la del hombre».
Pese a todo, advierte de que el futuro de las corridas «está en manos de los taurinos. Hay que plantearse el giro que ha dado de lo cultural al espectáculo turístico o del corazón. Puede darse que complacidos y contentos vayamos destruyendo la Fiesta».
Comentado por: cp el 18/9/2010 a las 21:15
Alguien -El País dixit- ha calificado a Fernando Savater de "educador de muchedumbres". No me digan que el término no es para descojonarse, y apesta a cursilada eufemística. Pero hombre de Dios, no se me enrede, dígalo ya, sin vergüenza: educador de masas. Debe ser que esto de "masas" sigue sonando en los píos oídos de algunos intelectuales más pasados que la mojama como un agravio a la excelencia del pensamiento...o nos recuerda a épocas y regímenes muy, pero que muy políticamente incorrectos: vamos, lo que se dice unas épocas y regímenes de mierda.
Comentado por: eso no se dice el 18/9/2010 a las 20:58
Comentado por: dame veneno que quiero morir el 18/9/2010 a las 20:37
Discúlpeme, Circe, la boutade y el haberle trastocado su vocal final. (En desagravio altero mi nombre para este mensaje.) Podría fingir que se trataba de un homenaje a la caprichosa relación que tiene el señor catedrático con la ortografía correcta de los nombres propios ingleses, pero fue simplemente producto del arrebato al teclado.
De Azúa sabe juntar palabras de forma competente, al menos igual de bien que yo, aunque se le dé mal su ortografía si son extranjeras (nada que nos deba preocupar en un catedrático de estética). El aprecio que tengamos unos y otros por el texto resultante es cuestión de gustos. A algunos les gusta Britney Spears, a otros Beniamino Gigli y a otros Camela. Cada cual que elija su veneno. Yo prefiero James Lees-Milne a Félix de Azúa, pero todo es relativo.
Mucho más grave que el irrelevante odio de clase que desprende un catedrático del que pocos habrán oído hablar en las islas británicas, por no decir más allá de los Pirineos, es la utilización de un artículo de tribuna en un medio de gran difusión para propagar mentiras, ya sea de forma premeditada ya sea como consecuencia de una llamativa falta de cultura (de nuevo, nada que deba preocuparnos en un catedrático de estética). ¿No cae nadie? ¿Todos están cegados por el relumbrón desprendido desde la cátedra? Es comprensible: el artículo le quedó muy bien al autor y contagiados por su pasión (llamémoslo así) aplaudimos con las orejas su acerba crítica a esa clase que despreciaba a quien salvó sus grandes mansiones. "¡Qué degenerados más desagradecidos!" exclamamos indignados. ¿Nos embargará la misma indignación cuando se nos revele que la institución que logró salvar tantos ejemplos notables de la arquitectura británica no es ni fue jamás estatal, como nos asegura el catedrático de estética de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña, sino enteramente privada?
Comentado por: cobra montesa el 18/9/2010 a las 19:56
¿Y por qué era tan deplorable y abyecto ese individuo? ¿Seguro que hay para tanto aspaviento? Ya me está picando la curiosidad. ¿Era caníbal o algo así?
Comentado por: Circe el 14/9/2010 a las 15:26
Por una sencilla razón, querida Circa. Porque a diferencia de Félix de Azúa, sabía escribir.
Comentado por: cabra montesa el 18/9/2010 a las 18:44
El Puerto de Santa María.
Dos chavales de unos 17 años: a la guitarra, Javi; al cante, El Niño de la Sola. Bulerías por soleá; una vieja letra:
"Sentaíto´n la´scalera
esperando´l porvenir
y el porvenir que nunca llega"
La corriente infinita.
Comentado por: hay otros mundos, aunque todos estén en éste el 18/9/2010 a las 02:56
Soberbio, enjundioso y suculento texto, señor Azúa. Miles de gracias.
Si una vez W Allen, cuando le pidieron que encomiara Guerra y Paz de Tolstoi, contestó con un soberbio:"Va de Rusia",ahora, parafraseando al hombre no del todo perfecto, si nos interrogaran sobre las memorias de Lees-Milnes, fácil diríamos: son "Match-point".
Dejo aquí,en mi blog, por si a alguien le interesa, la memoria y el tiempo recobrado de un extrañísimo suceso que le aconteció al muá hace millones de años
http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com/
Muchas gracias
Comentado por: Jose Antonio el 17/9/2010 a las 19:22
Comentado por: miguel el 17/9/2010 a las 19:04
El pasado está muy bien para aprender de él. Nada más. Alguien puede tener añoranza de un pasado, ¿y qué? Nunca volverá. Nacemos en el pasado, pero es imposible volver atrás. El universo está construido de esa manera. Podría haber otro universo donde fuera posible nacer en el futuro y volver al pasado; entonces nos encontraríamos con fenómenos físicos tales como la reconstrucción de un vaso que, después de habérsenos caído desde una mesa al suelo, vuelva a reconstruirse tal y como estaba en su posición original. Pero no es el caso. La nostalgia por el pasado es muy humana y tiene que ver con determinadas insatisfacciones, determinados miedos o sentimentalismos (de los que yo mismo no estoy a salvo). Hay gente que ha tratado de investigar en el pasado para construir un futuro perfecto. Ya sabemos a lo que conduce ese “noble deseo”. La naturaleza o la historia jamás podrán decirnos qué jodida cosa hay que hacer para diseñar un futuro determinado. Nadie, ni la naturaleza ni la historia, tienen la potestad de decidir por nosotros. Los seres humanos no somos iguales, pero nada impide luchar por los derechos de los individuos concretos, no por las naciones ni otros entes metafísicos. Las instituciones humanas como el Estado no son racionales, pero sólo nos queda la racionalidad para transformarlas. Nuestro lenguaje ordinario, en todos los ámbitos, es más sentimental que racional; pero podemos ganar en racionalidad, y podemos acostumbrarnos a utilizar dicho lenguaje como un instrumento, no de autoexpresión (como dirían nuestros románticos educadores) sino de comunicación racional. Demasiadas veces nos perdemos en interpretar de una excesivamente ideologizada el pasado, metiéndonos en selvas de autoexpresión sin salida. Mientras, la tarea de construir el futuro, queda relegada, porque implica un razonamiento ponderado, un contrate de ideas, la aceptación del pluralismo, y esto, en la mayoría de ocasiones, significa un “doloroso” desprendimiento de nuestro narcisismo autoexpresivo.
Comentado por: miguel el 17/9/2010 a las 18:59
Cómo se han puesto tirios y troyanos con lo de la casta inglesa
"Nunca envidees a naides
es muy triste el envidear.
Cuando veas a otro ganar,
a estorbarlo no te metas.
Cada lechón en su teta
es el modo de mamar."
Pero vosotros Uds no vais a mamar nada, porque vivimos en 'The Waste Land' aquella que escribió TS Eliot, 1922.
Fotos, gráficas, estadísticas, comentarios y citas:
· Europa, ‘Tierra baldía’ -the Wasteland ·
http://www.armandobronca.com/europa-tierra-baldia-the-wasteland/
Comentado por: armandobronca.com el 17/9/2010 a las 17:50
En toda sociedad civilizada siempre ha habido una minorîa que ha vivido del trabajo de la mayoría. El problema de España es que va camino de ser la mayoría la que pretenda vivir de una minoría.
Comentado por: P. el 17/9/2010 a las 17:28
Lo admirable es que se piense que los ambientes y costumbres que recrea Santiago Segura son fruto de su imaginación.
Comentado por: me temo que las fobias desenfocan mucho más el 17/9/2010 a las 13:29
Quien haya viajado por la campiña inglesa, visitando pueblos alejados de los grandes centros financieros e industriales, podrá percibir adecuadamente la realidad inglesa, su falta de estructuras y el atraso de sus gentes. Allí aún se nota la influencia que sobre las condiciones de vida de la gente tiene esa casta aristocrática que lee a Herodoto.
Comentado por: los ingleses mean chanel el 17/9/2010 a las 12:43
La primera parte del relato parece un plácido paseo de la señora Dalloway por la tarde londinense, claro que Virginia Wolf, honesta ella, no se olvidó de registrar convenientemente la locura de Maximus en ese Londres sumamente cívico y educado.
La segunda parte del relato podría ser el guión de una película de Santiago Segura.
Todas las filias tienen la mirada desenfocada.
Comentado por: ni tanto ni tan calvo el 17/9/2010 a las 12:35
Londres, seis de la tarde de un viernes, un padre y su hijo de ocho años contemplan un Phantom que se ha detenido en un paso de cebra para que ellos puedan cruzar. Mientras lo hacen, el padre saca un pañuelo del bolsillo y limpia una cagada de pájaro del capó del Rolls mientras le dice a su propietario, 'Bonito coche, señor". El conductor sonríe y responde, "Muchas gracias. Que su hijo y usted pasen una agradable velada". Arranca y desaparece seguido por la complacida mirada de los peatones. El padre le dice al hijo, "muchacho, si estudias bien y te esfuerzas, un día podrás conducir un coche como el de ese señor."
Madrid, un viernes a las dos de la mañana. Un padre y su hijo de ocho años avanzan con temor por el paso de cebra ocupado parcialmente por un Phantom que ha estado a punto de atropellarlos al intentar pasar con la luz en ámbar. El padre saca unas llaves de su bolsillo y raya el costado del automóvil mientras cruza, a la vez que increpa al conductor. ¡C*br*n!, le dice y el otro le responde, "¡Hijo de la gran p*t*!". Cuando el conductor se pierde en la noche a una velocidad dos veces superior a la permitida, el padre le dice al hijo, "mira chaval, ese tío es la prueba de que estudiar no sirve para nada".
Comentado por: castados y descastados el 17/9/2010 a las 11:19
Comentado por: Circe el 17/9/2010 a las 09:06
Comentado por: Circe el 17/9/2010 a las 08:58
Comentado por: aloysius el 17/9/2010 a las 07:43
"Retorno a Brideshead" es el mejor retrato (ficción o no) de esa clase de gente con "clase" y cuál ha sido siempre su propósito en la vida: la holgazanería a costa de la herencia, del servicio y del erario público y la melancolía a costa del hígado. Una lista de nombres altisonantes y nada más. Un abrazo.
Comentado por: Juan Miguel el 17/9/2010 a las 06:03
lo de la casta, o es un mito o no empieza hasta fines del XVIII, y se consolida en el XIX. Un siglo de casta. También hay que distinguir, como hacía la Mitford(Nancy) entre aristocracia y nobleza. El origen de la aristocracia es la nobleza, las 'public' (no creo que llegue hasta Oxbridge), y la Navy, así como la vieja Sandhurst.
Y entre la nobleza hay que distinguir, además de si es de Inglaterra, Escocia, Irlanda,o el Imperio; a los duques -como se sabe tan escasos- como islotes solitarios, que no se 'visitaban', tenían su propio círculo, algunos eran tan taciturnos como el de Bedford, el noveno, también el décimo, aunque el onceno era mucho más "normal". De hecho, fue periodista e inmobiliario. Bueno, pues hay que distinguirlos claramanete de los demás. Los duques viven en un mundo supralunar, casi sin contacto con la política, ni las personas. La política real, siempre ha sido, desde el XIX, cosa de la otra nobleza, o sus descendientes.
Aún así, sigue siendo el país más aristocrático de Europa. El más romano. Auqnue la casta sólo interese ya a los árabes adinerados, por sus <<thoroughbreds>>...'course
saludos
Comentado por: vic el 16/9/2010 a las 18:57
Creo recordar que D. Antonio Machado aconsejaba algo así como que, puestos a hacer crítica literaria, procediéramos a destacar lo bueno y silenciáramos piadosamente lo malo; esto es, claro, discutible. Por otra parte, también cabe hacer risas, pero esto no es propiamente crítica literaria, obviamente, y no sería honesto disfrazarlo como tal. En cualquier caso, y consecuentemente con lo aconsejado por D. Antonio, cabría decir que sería deseable que la crítica literaria fuera, ante todo, un instrumento para mostrar al público algo que mereciera la pena, y no castigar a éste con textos más o menos detestables que, al cabo, disfrazándola de crítica literaria, tienen por única finalidad satisfacer la mala leche del supuesto crítico y justificar, siempre de manera moralmente insuficiente, que éste alimente a expensas de las inevitables debilidades del otro su mezquino narcisismo intelectual, y, sobre todo, que pueda escupir veneno a sus anchas.
Comentado por: babas ilustres el 16/9/2010 a las 18:54
¡Qué gran talento el de Sabina!
que chica deja la prosodia alejandrina
rimando con su nombre el de la encina
para hablar del calor que emana una cocina
de leña cuando el frío se avecina
y sólo queda pasta para priva y cocaína.
Pero mejor aún es Calamaro,
que igual de aspirador que el bardo claro
que le canta a Madrid, al desamparo,
o a los polvos que cuenta sin reparo,
es capaz de rimar Charo con caro,
estancia con instancia, aro con faro.
Si a la musa pidieran preferencia
entre el poeta de la voz cansina
o el payador de los berridos raros,
dictaría según su magna ciencia
que se larguen los dos a una cantina (*)
o se expongan, de su ira, a los disparos.
NOTA: si se quisiera aprovechar para darle un pescozón al nacionalismo catalán, podría sustituirse (*) por
"que se calen los dos la barretina"
Comentado por: escalopín el 16/9/2010 a las 18:24
Historia de una rima
José Ramón Márquez
Con la mayor sinceridad y simpatía, unas tablas de gran artista, un envidiable sentido del humor y micrófono en mano, Paco Pastor, cantante de Fórmula V, declara ante su público:
-No fue nada fácil para nosotros hacer una rima tan complicada como ésta, pero finalmente lo conseguimos, pese a todo. Así es que finalmente pudimos poner en nuestra canción este verso en el que, después de todo, fuimos capaces de rimar las palabras "Blas" y "más":
“En la fiesta de Blas
Todo el mundo salía
Con unas cuantas copas de más”
Mientras tanto, en las sórdidas covachuelas de la impostura y del logro, el músico Joaquín Sabina, el poeta urbano amigo y cómplice sólo de los poderosos, ante los que simula una impostada y gratificante rebeldía, remata su enésimo verso en el que con idéntica dificultad a la que conocieron Góngora y Formula V, es también capaz de encontrar la difícil rima consonante que existen entre "corazón" y "nylón" y entre "loco" y "poco".
“Vístete de putita, corazón,
Vuélveme loco.
Ponte esas braguitas de nylón
Y luego te las quitas poco a poco”
Porque resulta que, para el siglo, Sabina es nada menos que el poeta urbano y Fórmula V son la cosa facilona, pop e intrascendente. Por eso es que no se pueden comparar. Pregunten por ahí, a ver quién es capaz de llegar a lo de ‘loco’ y ‘poco’. Claro, que digo yo que por qué no puso mejor ‘moco’ en vez de ‘loco’, para que resulte:
“Y luego te las quitas como un moco”
Que creo que le cuadra mejor a las características de la señora a la que se refiere el verso.
Comentado por: hablando de rimas el 16/9/2010 a las 16:51
Comentado por: yo tenía una novia que tocaba en un conjunto beat el 16/9/2010 a las 16:41
Comentado por: desga el 16/9/2010 a las 15:55
Con lo que se demuestra que pedir poeta asado para alimentar un comentario es algo perfectamente natural. Ja ja ja
Comentado por: desga el 16/9/2010 a las 15:46
Los lee, claro que sí. Y solamente le molestan los tacos y los discursos planos y repetitivos como el tuyo.
Comentado por: 007 el 16/9/2010 a las 15:34
Hablando de puerilidad, les dejo unos poemas de Trapiello. En el segundo me resulta forzado el verso que acaba en rojos, rima de colegial para rimar con ojos; supongo que debe pertenecer a sus primeras épocas. Por lo demás el poema es bastante bonito. Lo reconozco, tiene mucha musicalidad, aunque los finales a lo silvio rodríguez no me convencen. En conjunto lo encuentro algo plano.
En su artículo del otro día, lo único disney que hay, en el sentido peyorativo en que él lo emplea, no en el que yo le daría, es su propio razonamiento; algo así como Todos los asesinos en serie lo son porque han visto demasiadas películas de terror. ¿Les parece un argumento como para publicarlo en un periódico?
Las horas muertas
Violeta de la tarde,
abejorro amarillo
que zumba en el espejo
de la poza del río.
Las horas verdenegras
las pasan los mosquitos
haciendo y deshaciendo
sobre el agua su ovillo.
Todo parece hecho
por obra del Destino,
lo que se pierde en flautas,
lo que se pierde en pitos.
En el manzano juzga
un abejorro fino.
"La vida fácil"
Quién tuviera todavía...
Quién tuviera todavía
aquella suave elegancia
de rimar Francia y fragancia
como Lamartine hacía.
Quién tuviera todavía
en el cristal de los ojos
un bergantín viajero
con el amor verdadero
de los crepúsculos rojos.
La vieja melancolía
de cerrados caserones
junto a abandonados huertos
y de los sonidos muertos
que tienen los esquilones
la muerta melancolía.
Quién pudiera todavía
vagar como los vilanos
en deriva silenciosa
hasta la fosa
y si estuviera en mis manos,
quién pudiera todavía
morir de melancolía.
"La vida fácil" 1985
Comentado por: desga el 16/9/2010 a las 15:18
Hay algunos descalificativos especialmente nolestos por lo fuera de lugar.
Uno es el de: claro, como tú no tienes hijos, qué vas a saber. A parte de que uno ha demostrado, como mínimo, saber de técnicas anticonceptivas, puede ser que no sea necesario tener hijos para opinar de según qué.
Otro caso es el del sentido del humor. En un diálogo de Gila, uno se queja porque le han puesto un barreno en el oído.
Si no tiene sentido del humor que se vaya del pueblo, dice otro.
Con Azúa pasa a veces algo parecido. Si no te gusta lo que escribe es, dicen, porque no tienes sentido del humor, aunque lo llaman ironía, por aquello de que suena más a retórica.
Igual tienen razón. O igual pasa con Azúa como con los Morancos: que si no hacen gracia es precisamenete porque uno tiene sentido del humor.
Comentado por: mu fino, si señor, mu fino el 16/9/2010 a las 14:38
de verdad, de verdad, que no sé qué le trae a determinada gente por aquí, si luego se enredan por detalles, pejiguerías, pijadas policiales; se dejan el humor en casa, en compañía de sus restantes sentidos, podría decirse, jugando a arrancarse las vestiduras en público porque al anfitrión le da por leer esto o lo otro sin pedir disculpas primero, o encontrarle una moraleja, utilidad social o yo qué sé.será que no somos tan libres o modernos o laicos como nos pensamos. yo, de ser félix, tampoco me asomaría JAMÁS a los comentarios. ¿podría cambiar esto?
Comentado por: srta julia el 16/9/2010 a las 12:59
Guardé el admirado aplauso en un baúl,
ignorando el origen del terceto;
en caso de ser suyo, ¡bravo!, Raúl.
Comentado por: escalopín el 16/9/2010 a las 10:48
“Cuanto más a lo grande piensas, más estúpido parece todo. Cuando le damos vueltas a los temas importantes, la situación política, el calentamiento global, la pobreza en el mundo, todo parece terrible, no hay nada que mejore, no podemos esperar nada bueno. Pero si pensamos más de cerca, en las cosas accesibles que realmente nos complacen, la vida parece maravillosa. Por lo tanto, he decidido pensar a lo pequeño.”
(Sábado)
Comentado por: Ian McEwan el 16/9/2010 a las 10:22
Comentado por: Isis el 16/9/2010 a las 09:57
Dije que una señora era absoluta,
Y, siendo más honesta que Lucrecia,
Por dar fin al cuarteto, la hice puta.
Comentado por: Raul el 16/9/2010 a las 08:27
Comentado por: para qué lo voy a decir si sólo pasaba por aquí ví el comentario anterior y dije: dejaré mi sesuda reflexión el 16/9/2010 a las 01:57
"Se sabe lo que ocurrió a A. de Musset en su juventud (se cuenta el mismo caso de Merimée). Un día en que, después de haber sido severamente reprendido por una travesura infantil, se marchaba llorando, muy arrepentido, oyó a sus padres, a través de la puerta, que decían: El pobre niño se cree muy criminal. El pensamiento de que su falta no tenía nada de serio y que sus remordimientos eran una chiquillada, lo hirió vivamente. Ese pequeño hecho se grabó en su memoria para no borrarse jamás. Lo mismo le ocurre hoy a la Humanidad; si llega a imaginarse que su ideal moral es infantil, variable según el capricho de las costumbres, que el fin y la materia de gran cantidad de deberes son pueriles, supersticiosos, se verá obligada a reírse de sí misma, a no poner más en la acción esa seriedad sin la cual desaparece el deber absoluto. ".
(Esbozos de una moral sin sanción ni obligación, Jean Marie Guyau)
Comentado por: cp el 15/9/2010 a las 23:14
*Bien, si es así lo entiendo. No encuentro formas mejores de "matar" el tiempo aparte de leer.
Saludos,
Alicia.
Comentado por: Alicia el 15/9/2010 a las 20:38
Comentado por: cp el 15/9/2010 a las 20:37
Comentado por: cp el 15/9/2010 a las 20:36
Primavera
Plaza del Príncipe en Granada,
luz sonora en la tarde de membrillo.
Clamor de los juegos, de las voces infantiles
y el trémulo aleteo en las ramas más altas de los árboles.
Calles y plazas de mi infancia,
donde el tiempo tenía el lento latir de los lagartos.
Llegada ya la primavera, con júbilo festejada,
llenos de aroma y de hiedra, de colchas y claveles,
los viejos balcones se rendían en barrocas siluetas.
Luego el campanario soltaba sus pájaros de bronce
en negras bandadas que al cielo ennegrecían,
lejos del velo amargo y el rosario de las monjas.
Ritos paganos del mes de abril y rezos consagrados hasta el alba.
Más allá de los templos todo era exuberancia,
la miel de la vida derramada en los portales,
en la sombra de los patios donde los cuerpos se amaban,
donde el temblor de unas manos recorría
el rubio sexo de una rubia emperatriz, hija de los brillos
y el lujo en el barrio dorado de los cónsules.
En ese universo crecí, aún caliente por la vida.
Y hasta aquel universo llegaron torvos los dueños del tiempo,
los míseros juglares del dinero y el santo sepulcro.
A ese universo granado de mi infancia
tornaron los truenos del cemento infinito.
Ellos me robaron para siempre los ritos paganos,
los viejos balcones barrocos de colchas y claveles
y aquel aroma de hierba de las calles mojadas,
allá en los Alamillos y en las Torres Bermejas.
Fueron ellos los que hirieron a los setos augustos,
en las plazas de luz, con memoria en las fuentes.
Fueron ellos, corsarios del miedo y el espanto,
los que hicieron al sol un escudo de monedas,
los que ataron a Granada abierta en sus rincones,
fugaz amante de todas las primaveras.
Comentado por: miguel. Me iba a despedir, pero dejo un poema mío. Apalzo mi voluntad el 15/9/2010 a las 18:07
pues no delfín, no de acuerdo, no es la forma de ser, sino la forma en que lo miran, la belleza está en la mirada no en la cosa. Y a veces la mirada va al fondo, directamente, sin demasiados circunloquios
Comentado por: desga el 15/9/2010 a las 16:48
Cara Alicia: cambia el producto, y se hace con menos alarde, pero copulación y colocón siguen siendo una forma muy socorrida de soportar la existencia, pese a los años.
Comentado por: el abuelo cebolleta el 15/9/2010 a las 15:54
LA(A)POSTILLA DEL "SER"
Cuenta Savater en algún sitio, que estando una tarde él y Sánchez Ferlosio en una plaza de toros, los de alrededor, sudorosos como estaban habiendo caído en el lado Sol, empezaron a ponerse nerviosos y a levantarse de sus asientos, muy indignados y ensordecidos bajo un sopor de la marcha de Paquito el Chocolatero de la banda de músicos y el aroma a vinazo de los pies, no sé si al cabo extendido el jaleo (y olor) a toda la plaza al completo y por tanto también del lado Sombra, y que fue ver el toro en cierne sin mucho garbo delante del torero que toda esa gente allí reunida empezaron a abuchearlo en coro vivo (al toro) y a pedir que lo retiraran a toriles,con pañuelo en mano y toda la mandanga torera,cuando Ferlosio se dio el placer en su defensa apostillándoles algo parecido a esto : "...¡dejarlo quieto! No lo toquéis. No es que el toro este jodío ni ande de tal o cual manera, es que es su forma de ser". Siendo Savater, claro, el único que allí se percatara de lo dicho.
Redondeando esta somera cita, para nada fidedigna, podríamos redondear que el amantísimo de la caza y del toreo y circo (fuera aparte del literario) escritor Ferlosio, odiador a saco de todo deporte, entre ello, el fútbol, lo que quiso dar a entender es que una rata en forma de toro no es fea por ser Rata,sino que la causa de su "raticidad" y la consecuente agria simpatía tan característica que despierta en nosotros, los humanos, viene dada mayormente por manifestar sus gestos sin mucha consideración ni belleza, sea ello en público o a escondidas, tanto da si de día o de noche, aquejada en nuestro recuerdo de estampa cubierta de arcilla negruzca. Claro está que es muy diferente al toro del ejemplo aquí tratado. Por sus obras jorobadas (la de la rata) y modos de ser y actitudes cobardes la recordamos y reconocemos, y aun sin verla, siempre es notorio el baboseo servil entre viscosidades varias que vierte bajo uno u otro nombre, pero que en sí, nada la delata tanto como el olor inconfundible de haber andado por los imbornales y haber fraguado allí ese su Ser.
¿No estás de acuerdo, tontorrón, digo antón?
Comentado por: Delfín el 15/9/2010 a las 14:41
Nunca se había escrito en España un artículo tan laudatorio de un escritor como Lees-Milne, una curiosidad británica; y tampoco un encomio tan exagerado de una clase social como hace Azúa, a quien su admiración le sale por todos los poros. Aunque, para disimular, añada algunos adjetivos a modo de mojiganga.
Comentado por: ossa el 15/9/2010 a las 13:13
Si por un lado, esos seres repugnantes se dedicaban a copular, beber alcohol, drogarse y otras actividades decadentes (uno no puede menos que preguntarse qué hacían Azúa y sus amigos en Bocaccio)
*No logro imaginarme eso del Señor Azúa "ahora". Creía que sólo lo hacíamos nosotros.
Saludos,
Alicia.
Comentado por: Alicia el 15/9/2010 a las 11:50
Conocí a Clemente en el verano del año 1999, en el desierto de los Monegros, un manchurrón de polvo entre las provincias de Zuesca y Haragoza, cuando ya era un reputado artista internacional y había abandonado sus estudios de filología clásica debido a algunas lecturas breves, incompletas y tendenciosas de Rimbaud, Marinetti, los Krononautas y otros organismos primitivos que no voy a nombrar ahora para no despertar a la bestia.
Un día, mientras sobrevolaba la segunda parte de la Guerra de las Galias, se dio cuenta de que si no podía con el Presente poco iba a poder con la Antigüedad, así que vendió todos sus libros azul oscuro de la Biblioteca Clásica Gredos, su colección verde musgo de los clásicos griegos y latinos de Alma Mater y sus diccionarios amarillos de mitología y se matriculó en Bellas Artes dispuesto a perseguir la Fama de helados pies, a hacerse una biografía a la altura de su soberbia y a fraternizar con las chicas, mucho más complacientes que las que pululaban por sus antiguos estudios, que parecían vivir poseídas por el demonio de las declinaciones y sólo se dejaban sodomizar por los clásicos grecolatinos y a veces por los clásicos grecolatinoamericanos.
Durante una relativa eternidad de tres años sobrevivió a profesores indolentes que se comunicaban en una especie de idioma artificial, se alimentaban de la filosofía francesa más lúgubre y escribían ensayos taciturnos sobre la muerte del arte. Los profesores padecían obesidad conceptual y una irrefrenable inclinación a la necrofilia, saqueaban las tumbas cerebrales del los artistas pretéritos y devoraban sus cadáveres que malvendían luego en forma de ensayos a oscuras revistas de filosofía sumergida. Las revistas de filosofía y crítica cultural eran meros informes sobre muertos que nunca estuvieron vivos y, lo que en principio parece imposible, sobre vivos que nunca estuvieron muertos. Un paisaje devastado se abría ante los ojos de los imprudentes lectores y doquiera que mirasen únicamente encontraban lamentos, muerte y desventura.
A principios del cuarto curso Clemente lo dejó todo porque decía que ya no eran capaces de enseñarle nada que lo afirmase a la vida y como no tenía nada mejor que hacer se condenó a sí mismo a trabajos forzados, que es lo que en realidad hacen los verdaderos artistas. Fue basurero en París, en el distrito de esa Arabia infeliz que es La Courneuve, ayudante en una peluquería de Baywaster en un Londres tropical, en el hotel Plaza de Roma fregó enormes pilas de platos blancos como si viviese sumergido en un arrecife de coral, y en Berlín fue asistente de un artista gallego que pintaba casitas de talco, cementerios púrpura y campos de lechugas. Cuando volvió a España, España no existía, España era diecisiete ruidos, pero el pintor gallego le había enseñado a moverse como una serpiente por las cuevas y palacios de la cultura oficial y le bastaron apenas dos años para alcanzar la irreal categoría de joven promesa nacional y formar parte de los artistas invitados a la Bienal de Venecia.
¿ Y cómo llegasteis a Los Monegros? No sé, no sé como llegamos a Los Monegros; aquella noche estábamos en Ibiza para bailar a la velocidad de la luz y prender fuego a la poca vida que nos quedaba, y de pronto empezamos a sufrir una increíble serie de bilocaciones que no me atrevo a atribuir a impenetrables fenómenos sobrenaturales sino a cierta tendencias farmacológicas y a la tontuna de aquellos días de lecturas demasiado entusiastas de hagiografías yonquis. Tres minutos después nos vimos en un aparcamiento polvoriento de Valencia, cinco minutos después en un faro de Formentera, siete minutos después en un acantilado de las islas Feroe, nueve minutos después en una playa de los mares del Sur, diez minutos después en el agujero del infierno de la isla de Ons y diecinueve minutos en Los Monegros.
Allí lo encontramos, rodeado por unas cuarenta personas que asistían al espectáculo, al lado de una caja de madera cubierta por un paño de terciopelo negro. Clemente gritaba que dentro estaba el Anticristo. Yo dije que el Anticristo era Ana Botella, y todos se rieron, y yo me reí de su risa, pues para alguien que ha alcanzado las cimas más altas del ridículo y de la renuncia ninguna risa importaba ya salvo la de la inocencia. Entonces se produjo un gran silencio, Clemente levantó el terciopelo, dentro de la caja había un reloj de cuco. Me han dicho que por este tipo de cosas pagan extraordinarimente bien, y que si agachas la oreja y mueves el rabito puedes hacerte rico en quince minutos; e incluso te llaman señor y todo.
Comentado por: antón el 15/9/2010 a las 10:44
Tantas distinciones, si al final es siempre lo mismo, la razón al servicio de los sentimientos, lo queramos o no, de una clase o de otra.
Por cierto, de pedirme poeta asado, me pediría a Trapiello, por su artículo de Disney del otro día. Creo que se confunden, literatura no es intelectualidad. Él por lo visto se cree un pseudodios disolviendo en tres párrafos cuestiones como si existe o no el alma y en quien, siglos de debates resueltos en una tarde, gracia. Hala, no le dio el ego para menos. Por cierto, la persona que me quiso enseñarme a respetar los animales no vio mucho disney, infancia guerra mundial, familia pobre con alcoholismo incluído etc. Esta persona me enseñó cómo acariciar a una abeja, no porque se llame Maya, sino por el placer de encontrar un punto de contacto con la vida, extrañamente ajena. Pero eso él, por muy poeta que sea, no sabrá hacerlo jamás.
Comentado por: desga el 14/9/2010 a las 22:30
Comentado por: DPA el 14/9/2010 a las 22:17
Estoy leyéndoles a ustedes, para distraerme y relajarme, y me acuerdo de frases, citas, comentarios de lecturas...Ahí van, todas, todas, de memoria, es la inercia del ocio, del vicio, de la pensión, del estigma, del paro, qué sé yo...
Si un burgués, en un restaurante, solicitara de primer plato, "poeta asado", nos parecería algo perfectamente natural y, sin embargo, un poeta que pidiera "burgués asado" en un restaurante, evoca el escándalo...
Parece que, ahora, a los diplomáticos los eligen mediante oposición..., es el signo de la decadencia, si uno es un caballero, ya sabe todo cuánto necesita, y si no lo es, de qué le servirían los estudios y los títulos...
Condecorar a alguién es un sinsentido, pues si tiene verdadero mérito, ¿para qué vamos a darle una condecoración...?,y si no lo tiene, ¿a qué colgarle una medalla en el pecho...?
El dandy, no recibe visitas, porque le interrumpen el tedio...
Y algo más personal: la imaginación, como decía Poe, es la más alta cualidad, la que nos da el sentido de las cosas, y lo más enigmático de todo, es que el sentido es algo matemático, diferente de la opinión, y por eso acá cada cual se conoce aplicando la facultad esa de Poe, a aquello que dice..., y para pasar el rato pues,no sé, no está mal, así descansa uno, de la televisión de masas, o del estudio...
Comentado por: rafa, no sé, yo que sé... el 14/9/2010 a las 21:37
Pues es verdad. Ahora que lo pienso, ¿quién no ha tenido en su vida un corrimiento cósmico de esos que piensa el calenturiento comentarista de las 16:00? ¿Y orbital, de esos que hacen girar 180º a los globos oculares? Ah, estamos hechos de la misma materia que las estrellas. Qué mundo éste. No tiene enmienda.
Comentado por: miguel el 14/9/2010 a las 19:46
Comentado por: lecturas recomendadas el 14/9/2010 a las 19:27
Comentado por: menudo era einstein el 14/9/2010 a las 16:00
Pues sí, amiguitos, va a ser que eso de la revolución era cosa de la burguesía: terminada la burguesía, se terminaron las revoluciones. ¡Bienvenidos al maravilloso mundo de La Sociedad de Masas! ¡Aquí ya no valen las revoluciones: aquí lo que vale -con suerte- es un sálvese quien pueda del exterminio masivo!
Comentado por: por si alguien no lo sabía el 14/9/2010 a las 15:57
Yo he hablado de premisas y conclusiones. Si en una teoría se cambia una premisa, cambian las conclusiones. Por ejemplo. El cálculo del corrimiento de Mercurio en su órbita alrededor del Sol, utilizando la teoría gravitacional de Einstein, arroja un corrimiento de 43 segundos de arco por siglo, coincidiendo de manera exacta con los datos observacionales. En el resto de los planetas existe un corrimiento, pero es tan pequeño que no es detectado por las mediciones. La teoría de Einstein había finalmente resuelto un problema que preocupó a los científicos por al menos seis décadas. La premisa observacional de la teoría general de la relatividad, donde Einstein introducía el concepto de curvatura del espacio-tiempo, había llegado a conclusiones diferentes a la de Newton. Con ello Einstein revolucionó la física y nuestra visión del cosmos.
Comentado por: miguel el 14/9/2010 a las 15:53
¿Y por qué era tan deplorable y abyecto ese individuo? ¿Seguro que hay para tanto aspaviento? Ya me está picando la curiosidad. ¿Era caníbal o algo así?
Comentado por: Circe el 14/9/2010 a las 15:26
Comentado por: y no enmedalla el 14/9/2010 a las 15:20
Vamos a dejar estos malentendidos sin sentido. Lo que usted está diciendo se estudia en los manuales de primero de bachillerato. Si se identifica a la clase media de mediados del siglo xx con burguesía, evidentemente su afirmación es cierta. Pero me parece excesiva tal identificación, pues a partir de mediados del siglo xx se diluyen las diferencias entre burguesía y clase obrera, constituyéndose la llamada clase media. La burguesía a partir de entonces puede identificarse con "la alta burguesía", es decir con aquella casta que tiene el poder político y económico.
Comentado por: Unbar Baro el 14/9/2010 a las 15:18
Hay que decírselo un poquito más claro, por lo visto: esos intelectuales que se ocuparon de los jornaleros, eran -al menos en una aplastante mayoría- burgueses´: consulte bien la enciclopedia-
Comentado por: a ver si así el 14/9/2010 a las 14:56
Usted entendió que insultaba al todo: la burguesía. No dije tampoco "LOS burgueses", sino "putos burgueses". En fín, entienda lo que le parezca conveniente.
Comentado por: Unbar Baro el 14/9/2010 a las 14:56
Nadie dijo que usted dijera lo que dice que se dijo que había dicho: vuelva a leerse el post, hombre: si usted insulta a la burguesía, que es el todo, insulta a una parte de ese todo: los intelectuales (que son unos burgueses, por condición o devoción).
Comentado por: Un bárbaro que no se entera el 14/9/2010 a las 14:49
Tampoco dije: "La puta burguesía es una mierda".
(aunque me reserve el derecho a decirlo; puta porque se vende a los principios morales que más le convengan para hacer negocios, de mierda porque sus productos culturales (no confundir cultura con intelectualidad o erudición) son pura basura.
Comentado por: Unbar Baro el 14/9/2010 a las 14:46
No dije "La burguesía es una puta mierda" sino "Putos burgueses de mierda". Me lavaré la boca con jabón si ustedes aprenden a leer.
Comentado por: Unbar Baro el 14/9/2010 a las 14:38
miguel: Un enunciado tiene contenido objetivo con independencia de que "encaje" o no con la realidad: a este contenido objetivo podríamos llamarlo significado, y se manifiesta como un sistema de equivalencias y oposiciones entre enunciados.
Comentado por: contenido objetivo el 14/9/2010 a las 14:25
Tanto el crítico de arte en general como el historiador, se encuentran con un problema común: con qué método demostrar que sus puntos de vista encajan con la realidad, que tienen un valor objetivo; quizá el historiador pueda aportar datos, en forma de documentos, que puedan aproximarnos a una verdad; pero lo que nunca podrá ese historiador es reproducir un hecho histórico para demostrar que fue así como sucedió en la realidad, en el pasado. La Historia se puede considerar como una ciencia carente de método demostrativo. Pero ¿y el crítico literario? ¿Qué puede demostrar un crítico literario más allá de sus propios gustos personales? El arte no es como la ciencia. El arte no tiene por qué progresar. Se podría vivir sin arte y no pasaría nada. La especie humana no sucumbiría por esa causa. Eso sí, nos privaríamos del placer que nos proporciona la creación de formas estéticas diversas.
La ciencia como la literatura son dos ficciones. La diferencia entre ellas es que la ficción científica pertenece a una teoría, llena de conceptos lógicos y matemáticos. En cambio, las ficciones literarias carecen de teorías, aun cuando pertenecen a contextos determinados, tales como un relato, un poema, una obra de teatro o una novela. Al pertenecer a una teoría, la ficción científica figura tanto en premisas como en conclusiones de razonamientos. Cualquier cambio en una premisa hace cambiar también las conclusiones. Sin embargo, la ficción artística puede cambiar arbitrariamente: un hombre honrado se puede transformar en un asesino o viceversa. Es decir, nada tiene por qué cumplir con un orden legal determinado por la naturaleza a la que pertenecemos.
Alguien puede intentar demostrar en la ficción histórica que las causas de una guerra, de la decadencia de una clase social, puede hallarse en el choque de intereses económicos, o en el conflicto entre clases, o en el de las ideologías (por ejemplo: libertad contra tiranía) o en el de razas, naciones, imperialismos, sistemas religiosos o militaristas, etc.; o en el odio, o en el miedo, o en la envidia, o en el deseo de tomar venganza, o en todas esas cosas a la vez y otras muchas más. Pero habrá que demostrar, de ese modo, que la tarea de remover estas causas es bastante dificultosa, de modo que nunca sabremos la causa fundamental que llevó a una guerra o a la decadencia de una clase social. He ahí la dificultad para que la Historia sea considerada como una ciencia con un método demostrativo (cosa que no sucede en las ciencia naturales, donde las causas tienen que estar de acuerdo con la teoría); si a eso se le añade el peso de la ideología de cada historiador, la cosa aún adquiere tintes más oscuros, estos es, menos científicos.
Comentado por: miguel el 14/9/2010 a las 14:09
No me queda del todo claro: los putos burgueses de mierda son, por supuesto, los intelectuales (los intelectuales han sido históricamente burgueses, y más en España); así que a usted le parece mal que se ocuparan de los jornaleros -por eso lo de putos, y de mierda-, ¿no es eso?
Comentado por: por aclararme el 14/9/2010 a las 13:51
A Azúa le encantó el diario de Lees-Milne (leyó dos volúmenes) pero le dio miedo elogiarlo no fuera a ser que alguien pensara que compartía el modo de vida, la clase social, o las aficiones del inglés y sus amigos. Sabe que entre sus lectores hay mucho bárbaro y no quiso leer sus palabrotas, lo cual es comprensible.
Comentado por: lavaros la boca con jabón el 14/9/2010 a las 13:51
A TLS le encantará el carácter aristocrático de la duquesa de Alba. A la intelectualidad española le preocupó más las condiciones de vida del jornalero andaluz. Putos burgueses de mierda.
Comentado por: Unbar Baro el 14/9/2010 a las 13:26
Curas, pajilleros, putas y santas; con tales mimbres, no es extraño que esto esté lleno de chulos e hijos de puta, una forma de ser, esta sí, muy, muy nuestra.
Comentado por: como en casa, en ningún sitio el 14/9/2010 a las 13:21
Pero qué empeño, hombre: no le hagan decir a Azúa lo que no dice para darse ustedes el gusto de sentirse ofendidos o indignados. Decir que algo no se recomiendad, es, simplemente eso: no lo recomiendo, o sea, no puedos ser acusado, llegado el caso, de haberlo recomendado, pero, en cualquier caso, ahí lo tienen: dudo que ningún lector inteligente se arredre ante las consideraciones morales del señor Azúa, ni haya dejado de sentirse por ello interesado, más bien al contrario, por los Diarios de don James; si se hiciera una limpia eliminando de las lecturas recomendadas a los autores de dudosa o repugnante moralidad, pocos resistirían la quema.
Imagine un internado para señoritas conocido por sus severísimo control moral sobre educandos y educadores. Usted es allí profesor, y ya ha sido reconvenido en más de una ocasión por la curia departamental, el Prefecto Director, padre, madres y alumnas histéricas; digamos que está cansado, pero no renuncia ofrecer a sus alumnas algo que merezca la pena para su ilustración. Acaba de leer un libro cuyo autor es francamente deplorable desde el punto de vista moral, pero la obra no deja de tener interés e ilustra determinadas cuestiones sociales e históricas, pongamos por caso, de interés. No puede recomendarlo, so pena de que, como poco, le castiguen los oídos acusándolo poco menos que de pervesión de menores, pero el librito no deja de ser de interés, pensando en algunas cabecitas que apetezcan conocimiento, aunque ello les suponga enfrentarse con prejuicios morales que gozan del general aplauso. ¿Qué hacer?...Pues eso, curarse en salud.
Comentado por: que blog más curioso, oye el 14/9/2010 a las 13:05
"un personaje desagradable, de una inmoralidad abyecta; mejor dicho, de una moralidad repugnante. Un tipo altanero, cobarde, racista, fatuo, reptilmente monárquico y vaticanista." No creo que todos los monárquicos y católicos puedan identificarse con esta descripción, que trata de caracterizar no a una clase, si no a un individuo y su moralidad.
Comentado por: Diego el 14/9/2010 a las 12:48
Cuando el poeta Nicholas Greene hunde el sueño literario de Orlando, Virginia Woolf está realizando la misma operación que Azúa en su artículo: imposibilitar el acceso al arte a un aristócrata que, en opinión de ambos artistas (Woolf y Azúa) le está vedado por su nacimiento.
Si hoy en día alguien le dijera al hijo de un obrero que no puede ser poeta, novelista, pintor o bailarín por haber nacido en determinada clase social, se rasgarían los velos de todos los templos.
Hace poco Nacho Duato dijo que se iba de España por motivos parecidos. No es el primero ni será el último en decir ¡ya está bien!. Y es que, si hay un grupo que se merece la denominación de casta en el sentido más peyorativo del término, es el de los artistas-funcionarios españoles, que financian sus carreras con el dinero público que reporta una oposición, un carguillo a dedo, o un buen puesto en alguno de los también subvencionados medios de comunicación nacionales.
Los británicos son tan imperfectos como cualquiera, pero se han librado de la plaga napoleónica -la verdadera herencia de la revolución francesa- en su vertiente administrativa y social. Nadie en su sano juicio diría en GB: "así Lees-Milne admiraba perversamente aquel residuo del Medievo europeo, seguramente porque él mismo, hijo de un fabricante, no pertenecía a ninguna familia de la nobleza, aunque las imitaba muy bien." sencillamente porque el hijo de un fabricante, allí, tiene una educación infinitamente mejor que la que recibe el hijo de un príncipe aquí.
Todo esto recuerda el empeño de la clase obrera española en auto proclamarse "clase media". Con sueldos de mil doscientos euros y colegios públicos deplorables. El auto engaño del Vaticano se queda chico en comparación.
Comentado por: ruy barbo el 14/9/2010 a las 12:17
Digo yo,
Como decía mi abuelo: Para gustos hay colores. Aunque añadía: hay gustos que merecen palos.
Si Azúa siente por los monárquicos y católicos lo que algunas señoras por las ratas, habrá que tomar nota.
Comentado por: digo el 14/9/2010 a las 11:26
Hay cosas que nos causan repugnancia: la repugnancia delimita, caracteriza, singulariza, una "constitución", una "personalidad" estética (o ética), o mejor dicho, establece el fundamento sobre el que erigir una ética (o estética); la repugnancia está curiosamente relacionada con la atracción morbosa. Es la forma "razonable", conscientemente tolerable, que adopta un impulso de carácter irracional. Todos esas consideraciones ético-estéticas que tratan de "injustificar" la repugnancia de Azúa hacia el tal Lee-Milnes, si es que es verdadera repugnancia y no se trata de una mera hipérbole retórica, vienen a ser algo así como tratar de explicarle a una señora que no tienen por qué darle asco las ratas, habida cuenta de lo fascinantes que resultan sus costumbres predadoras.
Dudo que del artículo del señor Azúa se desprenda una crítica hacia la clase o casta social en cuestión de las dimensiones que TLS pretende; por el contrario, me parece advertir una cierta, llamémoslo así, fascinación del autor, acaso no tanto por el poderío indudable de que aquella casta llegó a gozar, como, en contraste con éste, por su proceso de masiva aniquilación.
Comentado por: vamos, digo yo el 14/9/2010 a las 10:38
El anterior texto de cp, ya fué colgado aquí el 25/7/10, anticipándose así al texto de Azúa.
Alguien añadió entonces este enlace,
http://www.youtube.com/watch?v=RTJXwOs2_bA
Comentado por: disco duro el 14/9/2010 a las 10:15
Present laughter at a past pampered world.
Another Self by James Lees-Milne
Reviewed by Richard Edmonds.
For those of us who enjoy country house visiting, the debt we owe to the late James Lees-Milne is immense.
Lees-Milne was the man who, in the late 1930s, nurtured the infant National Trust through its early years by saving decayed estates ("So transient, so vulnerable") from collapse, thus preserving our heritage.
The story of his forays across what is now a vanished England in search of these crumbling piles and their eccentric or impecunious owners occupies the two delectable volumes of his diaries, Ancestral Voices and Prophesying Peace (already published by Jo hn Murray).
But if Lees-Milne's diaries, arguably the best this century has produced, are filled with wit, gossip and scandalous anecdotes (which is how I remember them when I reviewed them for The Birmingham Post) then his autobiography, Another Self must be one of the funniest books ever written, combining an admirable brevity with seleprecation in a way few writers today could hope to emulate.
Jeremy Lewis, who has written the delightful introduction to this book, was part of the editorial staff at the publishers Chatto and Windus when Lees-Milne was on their lists and was regarded as her special property by the redoubtable editor-in-chief Nor ah Smallwood, a woman who could kill a fly with a glance from 50 paces.
Lees-Milne presented himself as a bumbling, ineffectual fellow bordering on senility. In fact, he was quite the opposite - a hard-working, highly-professional author, whose lightly-worn scholarship was thorough and genuine, shot through with delectable h umour and witty irony.
Such a style may raise the question of authenticity - could Lees-Milne remember with such authority the events of 60 years ago? But when you read his account of short-sightedly marching a platoon of guards over the top of the cliffs of Dover, leaving the m clinging to outcrops of chalk or grass, or how the bottom fell out of the broken-down horse-drawn carriage, in which he and his mother arrived at his prep school, forcing them to run round and round the circular drive until the cabbie could bring the v ehicle to a halt, you don't really care much about the embellishment of fact, being far too occupied wiping tears of laughter from your eyes.
Another Self is episodic, beginning with his idyllic early life in Worcestershire and perhaps there are clues here to his propensity for embroidering just a wee bit. "Instead of being the victim of circumstance," wrote Lees-Mile, "I was its creator.. . On a hot drowsy afternoon on the Mediterranean after a heavy luncheon with red wine, I can still lie down and conjure up my own dreams. By an imperceptible process of thought, I can spin them into whatever shape I want."
And what shapes! The description of the very young Lees-Milne imagining himself to be the personification of the biblical Tobias is a splendid section in a book filled such felicities. Apparently his father was blind in one eye, a condition shared with t he biblical Tobit, Tobias's father.
Tobias catches a fish and uses part of it to anoint his father's eye and bingo - a miracle occurs. The young Lees-Milne, galoshed by nanny, descends on the family pond and with the help of a young village lad, bashes the oldest and most vulnerable carp o n the head. The fish is gutted and the stinking offal offered up on the alter of a local church.
When his father approaches the alter at evensong in a stinking church (the body of the carp is conveniently hidden behind the organ in summertime temperatures) the six-year-old attempts to smear his glass eye with carp innards. Pandemonium.
And so it continues. A chance remark of a need to make friends with the Germans (the First World War being over) during lunch with the Mitford girls and their father Lord Redesdale brings things crushing down on his head. "You don't know what the bloody Huns are," bawled his Lordship, "and you sit there and the damned impertinence to ...." Fortunately the episode ended happily but not before the Mitfords had ushered Milne out into the wet night, singing: "We don't want to lose you but we think you ought to go.'
His mother takes up at one point with what she calls "a ballooner" and sails off into the blue from the top of Fish Hill near Broadway, to his father's chagrin. Meanwhile, their gardener dies in dreadful spasms having drunk accidentally the prussicacid prepared by Lees-Milne senior for a wasps' nest.
Life is an eternal conflict for Lees-Milne - the product of an upper class world in conflict with brutal Philistinism of the Edwardian age and the laissez-faire of the 20s and 30s. The book presents a world long vanished and unlikely to be evoked again b y any author living unless, of course, the Queen Mum writes her memoirs.
Comentado por: cp el 14/9/2010 a las 10:05
Watching his friend Anthony Powell’s A Dance to the Music of Time on television, he (Lees-Milne) was revolted and thanked God ‘that generation is now extinct.’
http://www.lrb.co.uk/v31/n17/rosemary-hill/late-worm
Comentado por: para contreras el 14/9/2010 a las 10:01
Una notas al texto de Azúa.
1. Azúa no recomienda la lectura de los diarios. No por falta de interés (al mismo artículo me remito), ni por falta de calidad literaria (que, aunque no mencionada, es como mínimo igual a la de cualquier escrito del mismo Azúa).
2. La no recomendación viene, parece claro, de la antipatía del personaje. Por decirlo así, hay que aguantar a un tipo repugnante con el fin de tener acceso a una clase o estrato social, se la llama casta para que suene peor pero el adjetivo no está bien aplicado aquí, en su época de decadencia. Y Azúa, no quiere verse en el brete de habernos recomendado a tal personaje.
3. ¿Por qué es tan despreciable el hombre? Parece que, a tenor de los comentarios del artículo, en primer lugar por pertenecer a esa clase, sobre la cual la opinión de Azúa parece tan ponderada como la que él le atribuye a ella sobre, por ejemplo, los comunistas.
4. Cuando se concreta el asco en el propio autor de los diarios, se dice que es inmoral, cobarde, fatuo, altanero, monárquico y vaticanista (lástima que, para seguir en ambiente británico, no lo haya llamado papista). No recomendar en base a eso los diarios parece tan ridículo (los del ambiente intelectual, que a menudo recensiona Azúa, que no sean inmorales, fatuos o altaneros se pueden contar con los dedos de una oreja) como no recomendar los diarios de Gil de Biedma por pederasta.
5. Cuando repasando con Azúa a esa 'casta', y viendo citados a las Mitford (de las que dos, no todas, simpatizaban con Hitler, otra era comunista -lo que debe ser más perdonable, pues no se menciona- y otra, Nancy, escribió algunas novelas más divertidas de lo que nunca será capaz Azúa), Connolly, Beaton, Stiwell (lean Ingleses excéntricos, editada por Busquets), etc.,uno no puede dejar de pensar que quien pillara castas de ésas.
6. Bien cierto que Azúa distingue a los arriba mencionados de lo que parece ser 'la casta en sí', las viejas familias. Aquí nos vamos acercando a núcleo del objeto del desprecio de Azúa. Nos explica, con no disimulado deleite, la extinción de sus miembros, aunque parece confundir la extinción física con la social, algo no del todo extraño en alguien que en su juventud admiró tanto a Mao.
7. Pero aún la extinción física no parece clara. Si por un lado, esos seres repugnantes se dedicaban a copular, beber alcohol, drogarse y otras actividades decadentes (uno no puede menos que preguntarse qué hacían Azúa y sus amigos en Bocaccio), parece que, a pesar de ello, muchos llegaron a avanzada edad, lo que provoca una 'traca final' que afecta al autor de los diarios. Mueren por racimos, dice Azúa, con una edad de setenta u ochenta años. Se supone a diferencia de las sanas capas populares, que, entregadas a placeres más frugales, son habitualmente centenarias.
8. Y es que el asunto de las capas populares, o, mejor dicho, de lo que Azúa llama 'sociedad de masas' parece constituir el contrapunto de esa 'casta' en decadencia, condenada finalmente a la derrota en sus manos. Es habitual entre gente de pensamiento progresista, e incluso entre nihilistas del tipo de Azúa, sentir simpatía por los de pensamiento elitista (más hacia los escritores que entre los puramente aristocráticos, es cierto). Ello parece venir de un común odio a lo que se denomina 'el burgués'. Lleva un tiempo el darse cuenta que ese odio común es muy diferente en lo que hace a perspectiva, ya que la aristocracia (social o intelectual, pensemos en el mismo Proust citado por Azúa) desprecia al burgués de arriba hacia abajo, con un deseo de mantener distancia y jerarquía. Es decir, exactamente por las razones opuestas a las de los progres.
9. Pero hemos de suponer que Azúa, a estas alturas, está ya curado de ese error. Puede haber, sin embargo, otra razón que explique la antipatía, por encima de fobias comunes (no creo que a Azúa le interese más Beckham que al autor de los diarios). Y es la de que, la aristocracia inglesa despreciaba de manera manifiesta la cultura. No por carecer de ella, ya que enviaba a sus hijos a los mejores colegios y universidades del mundo, si no a la importancia de la misma en su papel de clase dirigente. Consciente de su misión de dirigir un Imperio, parecía atribuir a la cultura, en el mejor de los casos, un papel de peligrosa distracción. André Maurois, declarado anglófilo, lo explica en su novela Los silencios del coronel Bumble (situada en la Primera Guerra Mundial, este fragmento describe el diálogo entre un oficial francés y otro inglés):
"¿Pero, no le parece a usted, Aurelle, dijo el mayor Parker, que la inteligencia es valorada por ustedes por encima de su valor real? Sin duda, es más útil en la vida saber boxear que saber escribir. ¿Querría ver que en Eton se respetase a los que sacan buenas notas? Es como si le pidiera a un entrenador de caballos de carreras que se interesara por los caballos de circo. Nosotros no vamos al colegio para instruirnos, sino para impregnarnos de los prejuicios de nuestra clase, sin los cuales seríamos peligrosos y desgraciados.
Somos como esos jóvenes persas de los que habla Herodoto, los cuales hasta la edad de veinte años sólo aprendían tres artes: montar a caballo, tirar con arco y no mentir.
De acuerdo, dijo Aurelle, pero fíjese, mayor, en lo incoherentes que son ustedes. Desprecian a los que estudian y en cambio leen a Herodoto. Aún más, el otro día le sorprendí en flagrante delito, leyendo en su puesto una traducción de Jenofonte. Bien poco francés, se lo aseguro...
Eso es algo completamente diferente, dijo el mayor. Los griegos y los romanos nos interesan, no como objeto de estudio sino como antepasados y como deportistas (sportsmen). Somos los herederos directos del modo de vida de los griegos y del imperio de los romanos. Jenofonte me divierte porque es el tipo perfecto del getleman británico: gran narrador de historias de caza a caballo, de pesca y de guerra. Cuando leo en Cicerón: 'Escándalo en la alta administración colonial. Graves acusaciones contra Marco Varron, gobernador general de Sicilia', comprenderá que suene a mis oídos como una vieja historia de familia: y ¿qué sería su Alcibíades, amigo mío, sino un Winston Churchill sin sombrero?
(...)
El mayor servicio que nos ha prestado el deporte es justamente el de preservarnos de la cultura intelectual. Gracias a Dios el tiempo no da para todo: el golf y el tenis excluyen la lectura. Somos estúpidos...
¡Qué coquetería, mayor! dijo Aurelle.
Somos estúpidos, repitió con vigor el mayor Parker, al que no le gustaba ser interrumpido, y eso es una gran fuerza. Cuando nos encontramos en peligro, no nos damos cuenta porque reflexionamos poco: eso hace que mantengamos la calma y que casi siempre nos salgamos con honor."
Cada uno puede juzgar cómo se describe y comprende mejor a esa 'casta', si a trevés del punto de vista de Azúa o del de Maurois. A mi el de Azúa me suena demasiado al del niño forzado a la escuela, que nos comentaba él mismo hace unos días, y que, una vez mayor, descubre que esos tontainas ingleses leían a Herodoto cuando él no conocía más allá de Salgari. ¡Y encima, to add insult to injury, no le daban importancia! Español, demasiado español.
10. Evidentemente, esa clase o casta ha tenido su final. Pero nos cabe otra reflexión. Por una decisión voluntaria, fueron capaces de mantener el Imperio más de 250 años. Los listos que les sucedieros, y que, à la Bloombury tanto los despreciaban, apenas han sabido mantener el Estado del Bienestar, su mayor logro, dos generaciones.
Comentado por: TLS el 14/9/2010 a las 09:11
Gracias don Féliz por la entrada, muy interesante. Soy anglófila porque siento pasión por las artes decorativas inglesas, desde una simple "cottage" hasta una "manor house". ¡Qué increíble el buen gusto inglés, "nothing like the well the well-appointed manor house" (la expresión es de Henry James)! Pero no me confundo,el buen gusto inglés tiene un lado demasiado oscuro para poder disfrutarlo a plenitud: el colonialismo y las injusticias clasistas. No podría aguantar la lectura de esta biografía, qué tipo tan desagradable, me recuerda al aristócrata de "The remains of the day".
Comentado por: Ifigenia el 14/9/2010 a las 05:01
TLS: no diga que no estaba advertido: "Comenzaré por curarme en salud y afirmar que no recomiendo a nadie su lectura"
Este retruécano, idéntico a los que el autor derrama periódicamente sobre la muerte de un arte que él no deja de practicar, era tal vez un curarse en salud que usted no ha respetado.
Azúa olvida con frecuencia que algunos de sus alumnos de arquitectura y/o lectores, no son tan burros como él imagina, pero con el lector medio de El País se pueden tomar grandes riesgos sin que pase nada, así pues, asuma que la culpa es suya de usted, no se enfade y consuélese pensando que usted por lo menos, a estas alturas de la vida, ya se habrá librado de Proust, puede que incluso de Flaubert y, desde luego, del disparate de pensar que la cabeza de Luis XVI aportó más libertad y decencia social que la de Charles I.
Comentado por: ay, ay, ay el 13/9/2010 a las 23:08
No es por nada, pero para mí que
a. don Félix no se refiere a la "enjoyable biography of James Lees-Milne (John Murray)"si no a los diarios del primero;
b. no sé a cuento de qué se va a privarse de expresar la repugnancia moral que tal personaje le provoca, habida cuenta que esta se fundamenta en textos del susodicho, al que, por cierto, reconoce la responsabilidad de haber salvado tantas viejas mansiones.
c. Es obvio que no se trata de una crítica "puramente" literaria, de estilo o cosas así.
Así que, o son ganas de indignarse, o debes de ser algún primo (del tal Lees-Milne, digo)
Comentado por: ¿y eso? el 13/9/2010 a las 22:47
En aquel caso la crítica era buena.Yo no sospecho nada, tranquilo.Y sí, no me lo ha permitido: ¿Deberían encerrar por ello a la Srta.Crítica Literaria, dichosa ella y malvada por represar al no "permitir" a un ciudadano en toda su LIBERTAD leer un libro? ¡Cachís! Eso cómo va ser posible. Explícaselo tú, miguel (¡qué horror tener que escribir un nombre en minúscula!), que eso no puede ser asín en este siglo, qué se habrá creído esa zorra; coño, que no son maneras, oíga, ese término tan represor a qué viene, mala bruja,dile ,anda, miguel, cómo tiene que ser este nuestro mundo común.Ándale.La muy joía...
Supongo que el tercer párrafo ya no iba conmigo...También quiero yo suponer a estas alturas que será usted señor.¡Hay que joderse!
(Apartado de la inopia)
Comentado por: Delfín el 13/9/2010 a las 21:10
¿Pero alguien confía en la objetividad de una biografía al uso? Los cabreros, que son también unos creyentes. Dan asco, sobre todo a ciertas almas aristocráticas e impolutas.
Comentado por: Yo y los asquerosos cabreros que me rodean el 13/9/2010 a las 20:56
Tengo el libro en cuestión en el montón de los pendientes de lectura. Me llevó a él la referencia a su biografía, aparecida en el TLS, sección libros del año 2009:
"Those eager for distraction on the home front can turn to Michael Bloch’s enjoyable biography of James Lees-Milne (John Murray). This picture of a mildly eccentric Briton incidentally relates a conservation epic, Lees-Milne’s virtually single-handed rescue from catastrophe of the finest portfolio of historic houses in the world, those of the National Trust." (Simon Jenkins)
Ahora leamos un párrafo tal como éste:
Lees-Milne es un personaje desagradable, de una inmoralidad abyecta; mejor dicho, de una moralidad repugnante. Un tipo altanero, cobarde, racista, fatuo, reptilmente monárquico (sic) y vaticanista (sic).
Parece dudoso que este segundo párrafo, u otro similar, aparezca nunca en un lugar de crítica seria como el TLS.
Y ello es probablemente porque escribir cosas así y encima pasar por serio sólo puede hacerse en un país tan inculto y cainita como el nuestro, en el que la crítica literaria la hacen los hijos de los cabreros que mencionaba el amigo de Azúa, que no pueden dirimir diferencias si no es a pedradas.
Y lo peor es que se le rían esas gracias
seniles, que ni serían disculpables como gracieta adolescente.
Por favor, googleen el nombre Lees-Milne, vayan a su página web o a wikipedia, o lean, si no la biografía, alguna de las críticas de la misma, como ésta
http://www.guardian.co.uk/books/2009/sep/20/james-lees-milne-the-life
y se harán una idea de quién está despotricando Azúa. Y no es que el señor fuera un santo, pero, sí se merece algo más que un comentario de brocha gorda.
No critica quien quiere sino quien puede. Y Azúa, por lo visto, por no poder, ya no puede ni aguantarse los pedos mentales. ¡Qué pena!
Comentado por: un intratable pueblo de cabreros el 13/9/2010 a las 20:19
Hay cosas que jamás enteré. Dice Delfín sobre el Prólogo de Félix: “En su anterior post, debería usted haber descartado esa indicación de "prólogo desechado" de su libro recientemente publicado; sin haber leído yo el "oficial" e impreso (no me lo ha permitido la crítica al susodicho) me atrevería a decir que es mejor el marginado o descartado, está muy bien, sí, que ya no lo tiene que ser tanto cuando lo ha dado usted a conocer.”
Qué extraño resulta no leer un libro porque “no me lo ha permitido la crítica”. Yo creía que hay gente que cree fervientemente en la crítica literaria, de modo que se fía de lo que dice y obedece a sus criterios. Si es mala esa crítica, no lee el libro criticado; si es buena, sí lo lee. Lo que no entiendo es a qué viene el término “permitido”. ¿Acaso la crítica literaria tiene la potestad de dar permisos para leer o no leer algo, como sí de una especie de policía política estuviéramos hablando? Sin embargo, el señor o la señora Delfín se atreve a conjeturar en una frase, gramaticalmente mejorable, que el prólogo marginado o descartado es mejor, pero (así parece decirnos en esa inextricable frase) ya no lo tiene que ser tanto cuando el autor lo ha dado a conocer. Por eso sospecha algo. Ese algo tiene relación con triquiñuelas baratas, como la de una serie americana (¿del norte o del sur?, ¿cómica o dramática?), con la nada, con el sinsentido, con calmar la insaciabilidad y el aburrimiento, el mercado, el olvido y la propaganda, esa “historia sin sentido”.
En fin, alguien debería de aclarar primero sus propios sinsentidos, y luego remitirnos, en un discurso medianamente comprensible, a sus puntos de vista para saber a que sinsentidos ajenos se refiere. Es seguro que la nobleza británica, la aristocracia, los clérigos, los terratenientes, trataran de reconocer como un sinsentido el hecho de que en las ciudades inglesas se estuviera produciendo la primera revolución industrial en el mundo. Esto, evidentemente, propició en gran parte su decadencia, aunque las tradiciones democráticas en el Reino Unido, desde tiempos de Oliver Cromwell, posibilitaron que los ingleses siguieran teniendo una gran estima por su independencia y su libertad como individuos, cosa que se demostró cuando se enfrentaron con éxito, y con sentido, al gran monstruo nacionalista y socialista alemán.
Comentado por: miguel el 13/9/2010 a las 19:45
Camilla también está un poco aflanada y bebe más que yo mismo, pero no hay nada comparable a estar en su compañía. Los afrancesados catalanes no nos comprenden ni lo harán jamás. Parecen irlandeses de secano...
Comentado por: chols el 13/9/2010 a las 19:19
"¿cuándo y por qué __se decide una sociedad__ a transformarse, aniquilando a algunos de sus miembros, propiciando la gestación, nacimiento y supremacía de otros, y asegurando, a través de su transformación, su propia pervivencia, la pervivencia de esa entidad que llamamos sociedad?"
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Una sociedad no es un organismo vivo y racional y pensante y nunca decide nada, es como preguntarse cuándo una colmena _decide_ enjambrar o un termitero.
Todo está dominado por "El Azar y la Necesidad", http://fr.wikipedia.org/wiki/Le_Hasard_et_la_N%C3%A9cessit%C3%A9
"L'ancienne alliance est rompue ; l'Homme sait enfin qu'il est seul dans l'immensité indifférente de l'Univers d'où il a émergé par hasard. Non plus que son destin, son devoir n'est écrit nulle part. À lui de choisir entre le Royaume et les ténèbres." Monod
Comentado por: armandobronca.com el 13/9/2010 a las 19:00
Comentado por: el freudiano el 13/9/2010 a las 18:46
Comentado por: Circe el 13/9/2010 a las 18:37
Comentado por: menos lobos, Conan el 13/9/2010 a las 16:29
No, yo lo decía en el sentido de una biología de la sociedad y de las clases que la constituyen, nacimiento, apogeo y decadencia, y me preguntaba por los íntimos resorte que precititan a aquélla en su final: ¿cuándo y por qué se decide una sociedad a transformarse, aniquilando a algunos de sus miembros, propiciando la gestación, nacimiento y supremacía de otros, y asegurando, a través de su transformación, su propia
pervivencia, la pervivencia de esa entidad que llamamos sociedad?
Comentado por: sa el 13/9/2010 a las 15:48
En su anterior post, debería usted haber descartado esa indicación de "prólogo desechado" de su libro recientemente publicado; sin haber leído yo el "oficial" e impreso( no me lo ha permitido la crítica al susodicho), me atrevería a decir que es mejor el marginado o descartado,está muy bien, sí, que ya no lo tiene que ser tanto cuando lo ha dado usted a conocer.Pero pasa que lo de "desechado" no cuela, y a un inepto hermeneuta, vieniedo el tiempo y tenga que recoger sus papeles y cuentas, puede crearle algún que otro mal de conciencia: siempre le quedará la sospecha de que usted se ha guardado algo.Aunque esto también suele ser habitual aun con el más exhaustivo autor publicista.No está bien tampoco, porque, ¿quien me dice a mí (soy un ejemplo) que no es un escrito póstumo? Suena a triquiñuela barata, como la de la serie americana esa tan famosa y redicha que para sus fanáticos, los no menos fanáticos guionistas han tenido que sacar 12 minutitos de la "nada" y "sinsentido" para calmarles la isaciabilidad y aburrimiento.¡Ay! el mercado, el olvido y para ello la propaganda... esa "historia sin sentido".Esto también se hace: el sentido.Digo.
(Para el apartado del corrector publicista)
Comentado por: Delfín el 13/9/2010 a las 15:26
Cuándo pierden el poder político se convierten en casta ociosa y resentida, elementos fundamentales para abrir las puertas al alcoholismo, la amoralidad y la locura. Quienes comparten los mismos principios y las mismas circunstancias suelen actuar de modo semejante.
Desde un punto de vista estético, su decadencia es mucho más interesante que su apogeo. El oro cubierto de mierda siempre me llamó la atención.
Comentado por: Unbar Baro el 13/9/2010 a las 15:26
Es ciertamente curioso como los acontecimientos que podríamos interpretar como los más, digámoslo así, dramáticamente personales de nuestra biografía, aquellas desgracias, tragedias o farsas, que nos singularizan (eso de Tolstoi de que cada familia es desgraciada a su manera), sean al cabo argumentos elaborados, promovidos, alentados, determinads por instancias suprapersonales y por la Ley implacable de su propia pervivencia o, como en este caso, aniquilación; quiero decir que es, cuando menos desconcertante, que algo tan aparentemente de uno como su alcoholismo, su locura, su infertilidad, su ruina económica, no sean al cabo si no los mecanismos de inmolación de una clase, una casta.
Comentado por: sa el 13/9/2010 a las 15:09
Para el próximo verano reserve en la Isla de Wight, en el hotel Seaview. Visite Osborne House y llévese la biografía oficial de la reina madre. God save the Queen.
Comentado por: Circe el 13/9/2010 a las 13:57
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
22/5/2012 21:02
Publicado por: .
22/5/2012 20:14
No necesariamente la idea de...
Publicado por: miguel
22/5/2012 19:39
Así es y lo peor es que toda esa...
Publicado por: Marta
22/5/2012 14:57
Sí, don Félix, pero otro de los...
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22/5/2012 14:46
Creo que la diferencia entre...
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22/5/2012 14:34
Francamente, me parece que los...
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22/5/2012 14:09
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Afortunados por David Brook ...
Publicado por: He descubierto al enemigo: son ellos, incluído el cp
22/5/2012 09:07
La edad de la inocencia. David...
Publicado por: he descubierto el enemigo: somos nosotros
22/5/2012 02:48
Gracias por decirlo tan claro,...
Publicado por: francesca
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