Manuel Chaves Nogales galopa de nuevo
Manuel Chaves es uno de los mejores escritores españoles del siglo XX, aunque perfectamente desconocido porque tuvo el capricho de no ser totalitario. De haberse humillado ante la burocracia estalinista ahora le estarían dedicando plazas. Y de haber galleado con los fascistas ya las tendría. Como era esa cosa tan rara en España, un demócrata con ideas propias, nadie le ha hecho el menor caso hasta que hace una década comenzó la recuperación.
Tras dejar testimonio de la catástrofe de la República sin mentir sobre la irresponsabilidad de los políticos republicanos, continuó su carrera de periodista en Francia. Allí asistió al hundimiento de otra república, esta vez por la cobardía de las naciones europeas, incapaces de plantar cara a Hitler. La crónica de esa debacle es uno de los mejores reportajes que se han escrito sobre la caída de París. La libertad ideológica de Chaves le permitió dar una descarnada visión del corrupto mundo político francés, tan arrogante como inepto, de una espeluznante actualidad entre nosotros. Cuando por fin llegaron los bárbaros, a nadie le importó demasiado. Desde el primer mes los invasores tenían cola de franceses para denunciar a los judíos cuyos negocios o riquezas codiciaban.
El gran Chaves murió joven, sin haber cumplido los cincuenta, en la Inglaterra que luchaba contra el nazismo. De habérsele concedido una vida normal habríamos podido admirar algo inusitado en España: un intelectual sin vasallaje de partido. Como dice Pericay: "No se me ocurren más nombres, para acompañar el de Chaves, que los de George Orwell y Albert Camus". Ni a mi tampoco.
Artículo publicado el 25 de abril de 2010.
[Publicado el 26/4/2010 a las 12:10]
Comentado por: Amanda Bynes el 11/10/2011 a las 08:36
Abundando en el tema de Chaves Nogales y La Caída de Francia, les dejo los enlaces de sendos artículos al respecto de Ruiz Mantilla y Muñoz Molina en El País de hoy.
Atentamente,
Antonio López-Peláez (www.antoniolopezpelaez.com)
http://www.elpais.com/articulo/cultura/suicidio/Francia/directo/elpepucul/20100503elpepicul_4/Tes
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Justicia/hombre/justo/elpepucul/20100503elpepicul_3/Tes
Comentado por: Antonio López-Peláez el 03/5/2010 a las 16:26
¿Lo ven? Que Suárez era un buen tipo ya lo decía mi madre después de la famosa entrevista del Hola y de la tortilla de patatas... Es bien probable que sólo quede la hibernación o el exilio. Quizás el palacio Mocénigo siga vacante.
Comentado por: ¿Lo ven? Ya lo decía mi madre el 03/5/2010 a las 09:56
Félix se despide hoy de El periódico de Catalunya con un artículo no apto para sectarios. El alimento básico de todo poder político es un buen plato de sectarismo servido por sectarios. Así la crítica se le echa a los cerdos, donde nunca surte efecto. Y en esas estamos, dominados por la peor calaña política que yo he conocido en treinta años de democracia. La peor, incluyendo a una oposición que debería llamarse deposición, dado el hedor que despide a corrupción e ineptitud crítica. Qué desastre.
Comentado por: miguel el 03/5/2010 a las 08:45
Una vez más, la música es el mejor medio para expresar sentimientos y emociones en este entrañable día de la Madre, de todas las madres.
http://www.youtube.com/watch?v=qmxfTaucDxc
Comentado por: ¿qué se te ha perdido en Tebas? el 02/5/2010 a las 23:19
Fernando, mientras te quede la lengua, ten esperanza. El sexo, traducido en erotismo, es multidisciplinar. Joder.
Comentado por: alfonsina el 02/5/2010 a las 19:38
Todos hemos pasado períodos más o menos largos de abstinencia sexual. La mayoría de las veces de manera involuntaria. Dudo mucho que todo el mundo esté practicando sexo en todo momento, con cualquier persona por muchas ganas que tenga.Incluso yo he tenido que renunciar al sexo de manera forzosa, y no solamente por la operación que tuve, sino porque pase una época en la que no me comí un rosco
Comentado por: Fernando Crespo el 02/5/2010 a las 12:48
cuando Zz-toP llegó, todo era la maravilla de la sociademocracia más socialista de Europa y del mundo, todo era papel de fumar, suave, fino y muy del colocón.
La Bibi tenía su ministerio, una señora tuvo otro de Vivienda...Pepiño pensó en terminar la carrera; todo era amor y compaña.
Pero vino la crisis, que es donde se ven bien a los toreros machos y, ay!, Zz-toP, se tiene que pasar a El Rey del Mundo, picante y duro, pero, no todo el mundo sabe fumar puros. Lo único reconfortante es que...il popolo, sí sabe de empurar a algunos
saludos
Comentado por: vic el 01/5/2010 a las 21:26
"Porque, al parecer, en el mundo hay una especie de hombre, que los castellanos llaman tontos, pero que son muy listos, y otra especie muy lista, que son unos puros tontos." Esto que tan bien describe Pla es lo que también se suele llamar como "tonto integral". Vamos, de los de bandera, de los que hacen escuelas, de los que no pasan nunca de moda, aquellos que están para que no falte de ná.Que no por discretos y vanguardistas otros lo dejan de ser.Con Economía y discrección, esto es un desahogo, marinerito.A ver si me entiendes.
Comentado por: Delfín el 01/5/2010 a las 19:07
Olvidaba mencionar que "A Sangre y Fuego..." está editado por Espasa Calpe. Disfrútenlo.
antoniolopezpelaez.com
Comentado por: Antonio López-Peláez el 01/5/2010 a las 18:55
Permítaseme recomendar un estupendo libro de Chaves Nogales acerca de la guerra civil: "A Sangre y Fuego. Héroes, Bestias y Mártires de España." Un repaso al salvajismo patrio estupenda y honestamente escrito.
Comentado por: Antonio López-Peláez el 01/5/2010 a las 18:44
La primera, en la frente: las codornices previamente deshuesadas.
De todos modos, que aproveche. Yo me conformaré con el Pizza Hut.
Comentado por: negao el 01/5/2010 a las 15:01
Durante las tres semanas siguientes al momento de apagar tu último cigarillo, puede que tengas una ansiedad por la retirada de la nicotina.
Comentado por: Julio Pérez el 01/5/2010 a las 14:08
El camino burgués que escandaliza a los pequeño-marxistas (pronto aparecerá el chacal soltando sus habituales dentelladas hidrofóbicas) de deudas pagadas, cama y comida, es lo que de verdad iguala a la humanidad.
Mi aportación de hoy, la que voy a darle mañana a mis amigos:
Codornices en pimiento:
para 6 comensales
se pochan 2 cebollas medianas
se añaden las codornices previamente deshuesadas
un puñado de piñones
un chorro de jerez
sal y pimienta
se limpian de semillas 6 pimientos morrones
se rellenan con lo anterior
se meten al horno a fuego medio durante media hora
se acompaña con arroz blanco, lechuga del terreno y un vino de rioja
de postre, para desengrasar, fresas con un chorrito de zumo de naranja natural
Creo que me he pasado de los 500 caracteres, pero merece la pena. Además, donde manda capitán, no manda nadie más.
Saludos y que aproveche.
Comentado por: knudsen el 01/5/2010 a las 13:03
Comentado por: Clubmps Partiduriuns Economicus ins tontus linguais de Vanguardia el 01/5/2010 a las 11:47
Salvador Paniker
Conversación con Josep Pla
'Conversaciones en Cataluña' (extracto de La Vanguardia)
El mundo según Josep Pla
Salvador Pániker realizó esta entrevista a Josep Pla en su casa, el Mas Pla, en 1965. Pla le dijo al autor en varias ocasiones que era la mejor que le habían hecho nunca. Apareció en el libro "Conversaciones en Cataluña", que recogía los encuentros de Pániker con catalanes que en aquel momento eran figuras relevantes desde un punto de vista político, social y cultural. El libro fue un best-séller y uno de los más comentados de la temporada. En la introducción de la entrevista, que por razones de espacio ha sido aquí, al igual que el texto, abreviada, Pániker dice: "Yo sentía gran curiosidad por conocer a José Pla, pero al mismo tiempo temía encontrarme con un falso personaje, con un farsante empeñado en representar el papel de José Pla. Felizmente no fue así. Pla resultó ser un hombre de verdad, del cual me impresionó su espontaneidad creativa, su economía verbal, su patetismo, su soledad y su matafísico cabreo".
La Vanguardia - 1997
Pla dice de sí mismo que él no es un literato, sino simplemente un payés que escribe. Su apellido es el de una familia que durante siglos ha vivido, sin interrupción, en una aislada masía de la parroquia de Llofriu (Baix Empordà) y en donde, actualmente, sigue viviendo el escritor /.../ Bajo la inmensa campana de la chimenea hay una mesa redonda en la que se come, se bebe, se escribe, se lee, se conversa o se dormita. Es el corazón de la vivienda. [...] La conversación que sigue tuvo lugar debajo de la gran campana, con el magnetofón sobre la mesa.
–Es muy ingenioso este aparato
–Es un aparato alemán.
– Los alemanes son muy ingeniosos; fabrican unos tornillos excelentes. Ello es una prueba de la inteligencia humana, que como sabe usted muy bien, es muy poca cosa.
–Los alemanes han hecho algo más que tornillos
–Han hecho el idealismo alemán.
–¿Qué opina del idealismo alemán?
–Que se puede interpretar de muchas maneras. Como la poesía de Riba [...].
–¿Usted vive aquí todo el año?
–Todo el año.
–¿No se encuentra muy aislado?
–Yo tengo una edad descarada, tengo sesenta y ocho años; una edad absolutamente escandalosa. A esta edad todo es diferente.
–Usted viaja bastante.
–Me gustaría viajar más. Ahora estoy muy cansado; mi madre murió hace quince días, y esto, claro, siempre produce una cierta cosa extraña. Pruebe este vino; no sé si le gustará. ¿Le gusta? Lamento no poder ofrecerle otro; este año no salió muy bueno.
–Es un vino excelente, y con su permiso me iré sirviendo a discreción.
–Pues claro, beba hombre, beba. [...]
–Le advierto que lo que quiero es charlar.
–Y yo le advierto que soy un tipo, y perdone, bastante anticonvencional. No tiene que confundirme; a mí todo este mito del hombre de letras y la vida intelectual de París no me interesa nada. Al intelectual, en tanto que intelectual, lo odio. Es un ente que no tiene nada que ver con nada. Es un monstruo.
–No se lo digo con ánimo de halagarle; pero a mí su posición me parece muy plausible.
–Es que si se propusiera halagarme tampoco lo conseguiría [...].
–De la función del escritor en el mundo actual, ¿qué opina?
–En baja, en franca baja. ¿No le parece?
–No lo sé.
–Me parece que es una cosa tan agotada como la escultura griega. Teniendo en cuenta esta especie de media cultura que se va implantando por el mundo, la gente sólo leerá novelas policiacas. Cuando digo la gente quiero decir la masa. No creo en la igualdad humana; creo que la cosa funciona de otro modo. Es un tema sobre el cual nunca se habla; pero tenemos que reconocer que hay gente absolutamente cerrada. Y es que el hombre no es un animal racional; es un animal sensual. Por eso estoy en favor de las religiones [...]. En el sentido de que la religión es una cosa antisensual.
–¿Cree usted?
–Vaya si lo creo. ¿Usted no? Hablo de las religiones que conozco. No de las grandes religiones de Oriente. Aunque en la escultura religiosa hindú hay mucha sensualidad [...]. El recurso de la sensualidad es un admirable recurso, tan importante como el del idealismo alemán. La gente encuentra un camino en el comer, en las mujeres y en todo esto. Seguro. Un camino importantísimo, enorme. Esto sólo lo se por lo que he leído.
–Es un camino válido.
–Usted dirá. Y quizás un camino mucho más humano que los otros caminos. Quizás. Es un camino que debe de dar una cierta tranquilidad. Yo, desgraciadamente, he sido un hombre poco sensual. Es una cosa de la cual me arrepiento profundamente.
–¿Usted podría resumirme, en pocas palabras, las fases más importantes que ha habido en su vida?
–Sí. París: cinco años, ninguna relación con el mundo exterior, salvo el periodismo y la lectura. Me he pasado la vida leyendo. Sin resultado alguno, porque he leído a tontas y a locas. He leído todo cuanto me ha caído a mano [...]. Yo llegué a París por primera vez en el año 1919, recién terminada la Primera Guerra Mundial. Es el momento más grande de la historia de Francia [...]. Después me fui a Italia, hice un viaje a Rusia; viví en Alemania durante la inflación; estuve en Inglaterra, volví a España, y así hasta que llegó la Guerra Civil española.
–Siempre como periodista.
–Puramente como periodista. A base de mandar un telegrama diario a los periódicos. Cuando llegó la República me enviaron a Madrid, donde viví el experimento republicano español día a día, los años que duró. Ya sabe usted cómo acabó todo aquello. Ya sabe lo mal que acabó todo aquello. Horrible. La gente más inteligente del país, la gente oficialmente más inteligente del país, y ya sabe usted cómo acabó.
–¿Por qué fracasó la República?
–Porque, al parecer, en el mundo hay una especie de hombre, que los castellanos llaman tontos, pero que son muy listos, y otra especie muy lista, que son unos puros tontos. Esto ocurre en política. Creo yo.
El nivel medio político del mundo es muy bajo, pero contiene cierto sentido común, un cierto instinto de no molestar a los demás y de no ocasionarles más sufrimientos del que ya tienen. Éste es el objetivo general de la política en el mundo. Éste y el mantenimiento de la paz.
–¿El pueblo desea la paz?
–El pueblo desea que los restaurantes estén abiertos, que las cloacas funcionen y que haya sitio en los autobuses. Yo he visto a las amas de casa alemanas volverse histéricas en las colas del pan durante la inflación. Porque el caso es que todo tiene un límite. Esto de que el hombre posee una resistencia ilimitada es una leyenda, que probablemente inventó Plutarco, totalmente falsa y estúpida [...]. "Después de la guerra, durante 17 años, he vivido aquí porque no tenía pasaporte [...]. Al cabo de 17 años saqué un pasaporte y entonces me llamó Vergés, el dueño de "Destino", que es un chico de Palafrugell, muy amigo mío, y me dijo: "¿Por qué no hace usted un viaje por Europa y nos cuenta cómo se vive por ahí?" Y salí y demostré que en Europa se vivía muy bien. Esta es una de las pocas cosas positivas que yo he hecho en esta vida.
–Recuerdo que usted enfatizaba la influencia de lord Keynes.
–Seguro. La inmensa prosperidad europea es hija de lord Keynes. Esto lo entiende hasta una criatura. Porque si usted tiene una fábrica de pañuelos y sus propios obreros no tienen facilidad para comprar, tarde o temprano tendrá que cerrar la fábrica; pero si va subiendo los jornales usted irá fabricando pañuelos indefinidamente. Es la manera de acabar con la crisis del capitalismo antiguo.
–Si tuviera que citar a gente importante de nuestra época, ¿a quién citaría?
–Primero a Lenin. O, si lo prefiere, a Marx. Después, a Freud: el descubrimiento de la sensualidad ha sido un fenómeno antibarroco muy importante. Luego a Einstein. Y probablemente a Keynes. ¿Está conforme? Y el Papa Juan XXIII, que ha sido un tipo considerable. No le hablo del mundo oriental porque lo desconozco. Siento gran simpatía por India y por China. En cambio, me atraen escasamente los japoneses [...].
–De todos los personajes que usted ha conocido en su vida, ¿quiénes son los que más le han impresionado?
–¿De aquí, de Cataluña?
–Empecemos por Cataluña.
–Fabra. Don Pompeu Fabra, el filólogo. Era un tipo muy agradable; un hombre que me ha interesado mucho [...]. En primer lugar, porque era un gran apasionado en frío. Además, era un hombre de presentación muy elegante, y un hombre carente de toda clase de vanidad; un hombre que no quería dinero, ni quería honores, ni quería nada. Tal vez de filología no sabía demasiado, sobre todo si le comparamos con Joan Corominas, que es otro tipo realmente considerable [...]. Un tipo formidable, el señor Corominas de Chicago. Enseña lenguas románicas, catalán, castellano, provenzal, francés, italiano, rumano, y es autor de un diccionario impresionante [...]. Otro personaje que también hacía un gran efecto era el señor Cambó; un hombre muy distinto de lo que hoy se estila; un hombre que cuando daba su palabra la cumplía, que si tenía una cita a las diez, acudía a las diez, y que si tenía que contestar una carta la contestaba. Nuestro país, si ha de ser alguna cosa, ha de encontrar otro Cambó [...].
–¿Y de fuera, quién le ha impresionado?
–Pirandello era un hombre importante. Le conocí en Italia y luego en Barcelona. Era un hombre con una idea de la naturaleza humana, una idea antitragedia francesa. Él creía que el hombre es un ser muy complicado y generalmente contradictorio. Para mí, recién llegado de una época barroca en la que todo el mundo era de una pieza, esto fue un descubrimiento. Hay la verdad de usted, la verdad de su mujer, la verdad mía, la verdad de usted ayer, la verdad de usted mañana. Todo es un enorme mundo de verdades.
–Esto es la evidencia pura.
–Me da la impresión de que esto es la evidencia pura. Después he conocido a Sartre. Le he conocido como periodista. En el terreno intelectual yo diría que es hoy el hombre más importante de Francia. Me lo parece. Casi me jugaría esta mano. La revista que dirige es muy buena; pero tiene un punto para mí desagradable, y es que a mí puede usted pedirme lo que quiera excepto el hacerme comunista.
–¿Por qué?
–Porque el partido único me joroba, porque la policía me joroba, y porque la única cosa que me gusta es la libertad.
–Pero usted no es anarquista.
-La palabra anarquismo me horroriza. Yo soy partidario del mundo social creado por el cristianismo, que en este país ha producido a personas bastante apreciables.
–¿Y fuera de este país?
–Fuera de este país también; pero de otra manera. Aquí todavía puede usted encontrar un policía bondadoso y un juez caritativo. Los franceses son más fríos. Los ingleses también son más fríos, aunque tienen una curiosidad universal y comprenden muchas cosas que los latinos no comprendemos.
–Del futuro de Cataluña, ¿qué opina?
–Regular, sólo regular: no veo ninguna orientación ideológica. Sobre todo después de la muerte de mi amigo Vicens Vives, que era un hombre que comenzó siendo muy ingenuo y al que yo inculqué una cierta malicia política. Era un hombre que no conocía la sociedad y que no había tratado a nadie, excepto a su señora, que por cierto ha resultado ser una editora importante. Con el tiempo, Vicens se convirtió en un hombre complejo: nadie sabía si era del Opus, si era socialista, si era capitalista o si era, simplemente, un ser ambicioso. De pronto, Vicens murió y su señora ha ganado mucho dinero. ¿No está conforme?
–Vicens tenía una pinta muy vistosa.
–Parecía un señor americano; pero de joven había sido pobrísimo, ¿sabe? Pobrísimo.
–Empezar pobre puede ser una ventaja.
–O arruinarse y volver a ganar dinero. Lo peor es tener dinero siempre.
–¿Usted ha tenido dinero alguna vez?
–Yo no tengo nada. Esta casa, hasta hace quince días, era de mi madre. Pero como soy soltero y mi hermano es viudo sin hijos, tampoco ahora podemos hacer nada... Yo soy lo que se dice un "hereu gravat" [...].
–Me parece que usted dispone de una dimensión contemplativa.
–Y solitaria. Soy solitario y contemplativo, poco aficionado a hablar con la gente.
–Pero es un conversador extraordinario.
–Yo no sé nada de nada. Me gustaría saber cómo se las ingenian estos profesores que no tienen nada qué decir y que no paran de hablar, y que encima viven de lo que hablan. Es un curioso misterio todo esto. ¿No le parece a usted? Es como los médicos que solamente utilizan la penicilina. No va muy bien el mundo. Con esta leyenda de que todos somos iguales se cree que el mundo marchará, y la verdad es que hay muy poca gente que de verdad sepa algo real. Llegará un momento en que la gente sabrá manipular un complicado mecanismo, pero no sabrá encender un fuego.
–Ve el futuro con pesimismo.
–Esto no quiere decir que el mundo deje de funcionar. Hay muchas cosas que van mal y que funcionan; quiero decir que funcionan sin ningún resultado. Probablemente la historia es una de estas cosas que funcionan sin ningún resultado.
–De momento estamos aquí hablando usted y yo, y esto ya es algo.
–Esto es mucho. Y se cultivan los campos y todo el mundo tiene una barra de pan cada mañana. El misterio de la barra de pan diario es muy grande. En este sentido hemos llegado a resultados importantes. Pero aparte de esto no creo que se haya conseguido nada más.
–Ahora iremos a la Luna.
–¿Y qué quiere que vayamos a hacer a la Luna? Todo esto son historias para entusiasmar a los chiquillos y a los norteamericanos. Usted sabe muy bien que en la Luna no hay restaurantes y el ambiente allí es de lo más inhóspito. Ahora bien: los chicos norteamericanos, que están hartos del Maine y del Connecticut y del atlas terráqueo, quieren la geografía de la Luna. Les divierte salir de su casa, y quizá por esto mantienen siempre alguna guerra fuera de su país. No interprete usted la historia a base de filosofías complicadas. La historia funciona así [...]. Yo, desgraciadamente, no se labrar, porque no me enseñaron; pero trato bastante a los payeses de este país, que son gente endemoniada; gente que se defiende, gente complicada, desengañada, abandonada y pobre. Yo no soy más que un payés de la parroquia de Llofriu. A mí me hicieron estudiar, pero tal vez esto haya sido un error.
–¿No cree que con su obra ha enriquecido a los demás?
–¿Yo? No, nada. Vamos; mi sentido del ridículo llega hasta aquí.
–Sin embargo, ha de admitir que en algo ha contribuido a la toma de conciencia de su país.
–Hombre, yo he ido a la procesión de mi país. Yo he tomado parte en la procesión de mi país con una cerilla. Hay quien ha ido con una candela, con un hachón, y quien con un cirio: yo he ido con una cerilla. He creído que había que ir a la procesión y he tomado la única cosa que podía llevar. Eso es todo.
–¿Cómo ve el futuro de España?
–España es un país que está todavía en formación. Probablemente nos encontramos en el comienzo de su historia. Cuando yo nací éramos 16 millones a comer diariamente de la olla; hoy somos 31 millones y como no hay más cera que la que se quema, la cosa ha cambiado. Por eso abrigo la esperanza de que las revoluciones que hemos visto en este siglo se hayan acabado ya, por aquello que decía Goethe, que de la cantidad sale la calidad.
–Esto lo dicen los marxistas.
–Marx lo sacó de Goethe.
–Usted, desde el ángulo religioso, ¿por dónde navega?
–Yo, hasta la fecha, carezco de sensibilidad religiosa. Me encuentro como un mediterráneo más, y ya sabe que los mediterráneos no tenemos sensibilidad religiosa. Nosotros creemos aquello de que la vida es una aventura, a menudo desagradable, situada entre una nada inicial y una nada final. Esta frase es una tontería, pero es una frase inmortal. Nosotros la religión la utilizamos cuando estamos enfermos y cuando nos tenemos que morir. No se por qué [...].
–¿Cuál es su ética?
–La ética burguesa corriente: la bondad. Yo creo que no he hecho nunca daño a nadie. Entiéndame: puede que haya hecho mucho daño sin enterarme; pero, al menos, no he pedido nunca nada a nadie y he luchado contra lo que me parecía mal. Por ejemplo: yo he sido un gran adversario de la prostitución. Ahora bien, si usted me dice que el capitalismo es una inmoralidad colectiva, entonces le diré que yo estoy dentro de esta inmoralidad. Pero no creo que el comunismo resuelva nada.
–¿En qué consiste saber escribir?
–En mi opinión, para escribir en una determinada lengua, la primera cosa que se requiere es enterarse de cómo va formada esta lengua. El genio de todas las lenguas latinas consiste en poner un artículo, un sustantivo, un verbo y un predicado. La mejor frase que se ha hecho en nuestra lengua es "la puerta es verde". Punto. Y luego sigue otra frase [...]. En definitiva, yo soy partidario de la literatura realista poética. ¿Usted no?
–Tendríamos que definir realismo poético.
–El realismo poético consiste en encontrar los adjetivos. En la mayoría de los escritores los adjetivos son falsos. En cambio los adjetivos de Shakespeare son siempre verdad. Shakespeare, que es el mayor escritor del mundo (salvando los orientales, que desconozco), acierta siempre los adjetivos. Es lo esencial. Acertar de verdad. Con toda la complejidad que la limitación humana permita [...].
–¿Lee novelas?
–Considero que un hombre que después de los 40 años aún lee novelas es un puro cretino. Lo cual no quiere decir que en el mundo no existan ocho o diez novelas magníficas. "Stendhal: dos o tres cosas de Balzac; "Guerra y paz", de Tolstoi; algunas narraciones de este chico inglés, Dickens; muy buenas. Y en fin, esta historia de Proust, que no está nada mal [...].
–¿En estos momentos, qué lee?
–En estos momentos leo las "Memorias de Talleyrand", que fue un tipo considerable. Más importante que Napoleón; ya ve lo que le digo. Pero sírvase más vino. Esto no hace daño. Yo he sido un gran bebedor, sí, casi un puro alcohólico. Ahora lo he dejado, exceptuando el whisky que no hace daño. El coñac hispano, en cambio, es muy peligroso. Probablemente ha causado más bajas que la Guerra Civil. Oiga, ¿este aparato está funcionando?
–Sí, pero no se preocupe usted.
–Caramba. Con la cantidad de sandeces que le he dicho. ¿Cree que dará algún resultado este sistema? Usted tenía que haber hecho como los periodistas, mandarme unos papeles con unas preguntas, y yo, esta noche, tras una prudente reflexión, le habría escrito frases inmortales.
–Hemos de asumir el riesgo.
–En todo caso tenemos que acordar que ustedes volverán [...]. Pero sin traerme este aparato. Me avisan con unos días de tiempo y vienen a comer la cocina popular que aquí se estila. Y si no les gusta les freiremos una tortilla y al caray. Ahora podemos ir a Pals. Le enseñaré a usted el paisaje más importante del país.
–Sí, vamos.
Comentado por: cp el 01/5/2010 a las 11:35
Comentado por: octava ley de pepiño el 01/5/2010 a las 11:14
Una forma esencial de comunicarnos a través del sistema del campo aural es influyendo en los índices vibratorios del campo ajeno. Los índices vibratorios en el campo de una persona inducen un cambio en los índices vibratorios del campo de otra. El campo aural más fuerte suele influir en el otro. Es por eso que muchas personas recorren grandes distancias para esteblecerse en el campo del gurú. Cuando los discipulos se sientan dentro del radio del campo del gurú, el campo aural de aquellos sube a unas vibraciones más elevadas.
Comentado por: Gurú económico el 01/5/2010 a las 09:12
He aquí otra lección magistral de sectarismo político, tan característica de bastantes columnistas de EL PAIS. En este caso, además, el autor es un siervo de la religión nacionalista. El colmo del progresismo, según los analfabetos técnicos progresistas. Y el como, como se ve llega a desvincular a los que gobiernan del mal gobierno, que vendrían a ser -según el autor de la deposición- como esos niños inocentes a los que les roban las canicas los malvados de siempre. Es la hostia. Ahí va eso, titulado 'Gracias, Aznar', publicado hoy en el periódico de Cebrián.
"Estamos experimentando el aforismo profético de Mark Twain: el banco es ese invento que te presta un paraguas nuevo en verano y te lo reclama cuando empieza a llover. Ahora resulta que el pesimismo es un negocio estupendo. Y que en el escenario apocalíptico emergen como lupanares curiosos paraísos, no sólo fiscales. El local más concurrido es El Paraíso de los Especuladores Bajistas. Es el garito preferido por los Black Hat (Sombrero Negro). Un Black Hat es, según el Diccionario de Oxford, sinónimo de villano en un filme. También, coloquialmente, "a bad guy", un mal tipo. El origen de esta caracterización está en las primeras películas del Oeste. Los villanos solían portar sombrero negro y los tipos más honestos eran los White Hat (Sombrero Blanco). Las metamorfosis de las palabras son tan maravillosas como la zoología fantástica del pulpo. Esos términos se trasladaron a los piratas informáticos. Así que dentro de los hackers también nos encontramos con malvados sombreros negros y benéficos sombreros blancos. Y una tercera vía: la de los Grey Hat. Estos grises pueden ser unos tipos legales o unos cabrones, depende del negocio. La tipología de los sombreros es muy útil para analizar los comportamientos económicos, como hacen analistas norteamericanos y ha aplicado en España con ingenio Manuel Conthe. Hoy es Primero de Mayo, se anuncia una borrasca, y habrá escasez de paraguas. Habrá que fijarse también en los sombreros. Estos días se han multiplicado los Black Hat. Hay que ver la chulería con que lo llevan los de la agencia de medición de riesgos Standard & Poor's. Los mismos pavos que tuvieron el morro de sobreponderar los activos de entidades podridas, se ponen ahora farrucos con España. Ahora que, para sombrero negro, negro, no hay como el que lleva nuestro patriota Aznar. Todos los días anima a que nos empujen para que demos de una vez un paso adelante. Al borde del precipicio, se agradece."
Manuel Rivas.
Comentado por: La culpa, naturalmente, es sólo de Aznar el 01/5/2010 a las 08:11
Comentado por: economía en el lengu el 01/5/2010 a las 06:50
Hay quien echa de menos en España algo semejante al célebre "Speakers' Corner" del Hyde Park londinense, donde, como se sabe, la gente puede echar libremente su discursito, y desahogarse. Aquí se ve cómo el ingenio patrio puede suplir esta carencia, caso de que lo sea: hace ya mucho tiempo que el foro del blog de Azúa se ha convertido en un sitio donde mucha gente habla (y a veces largamente) del tema que se le ocurre, tenga o -más habitualmente- no tenga que ver con el artículo a que supuestamente se refiere. Bien está: es, como digo, un desahogo. Debo decir que en Cataluña son más moderados; La Vanguardia, cuya edición digital también frecuento, no tiene, o yo no he visto al menos, nada parecido. Quizá tienen menos necesidad de ser escuchados, o son más discretos, o más tímidos. En cualquier caso, cuentan en eso con mi simpatía. (También ayuda, ciertamente, la facilidad con que se puede hacer comentarios en el foro de las noticias, incomparable con la de EL PAÍS, y la limitación a 500 caracteres de dichos comentarios. Economía y discreción, qué grandes virtudes. Y qué poco se las ve por aquí).
Comentado por: marinero el 01/5/2010 a las 02:14
miguel, has inventado un nuevo género literario. Dar la vuelta a un relato en plan espertpéntico. Muy bueno.
Comentado por: cormorán el 30/4/2010 a las 23:14
Letanía de la historia del arte
Por Joan Granizo i puich
Hacía que no se presentaba la oportunidad de leer un librito de arte tan suculento a ojos vista como este que quisiera presentar muy esquemáticamente. Hay libros que pese a su pesadez-valga la redundancia-, leemos con ahínco ahítos por encontrar, perdidos como estamos, sentido a lo que el presente no nos deja ver ni regala tratando de ocultar por todos sus medios, esas sombras, esos esplendores que,sin embargo, hay otros, como el que nos ocupa, que con una calidad en detalles y de una amenidad insólita, nos alumbra porciones insospechables del peaje pagado a la historia,y no solo nos evita lo voluminoso y la hojarasca pesada que la Historia arrastra y nos pueda presentar al reescribirla, sino que, evitando su morralla, cercando detalles y brumos derruidos, De Azúa nos muestra la vereda y curso por donde transitábamos en su día cargados de símbolos y piedras maestras ,venidas a menos y casi extintas en nuestro siglo actual. Aún distando mucho de ser la suya una visión definitiva y dogmática, como si de un reguero de chispas y virutas de una fábrica metalúrgica se tratara, muestra corrientes de aguas ominosas, lima, esculpe y escupe virutas este herrero Vulcano que es De Azúa, el mejor metal de Occidente.Dejando esta pincelada que me embarga en mi recuerdo, antes de su publicación, cuando Azúa me pidió que escribiera mi parecer sobre su escrito, yo andaba enfrascado con un estudio sobre Goya que en parte a él debo. No me voy a alargar en las gratas observaciones que De Azúa me ha reportado siempre en nuestras largas conversaciones, pero sé que su génesis nace en esas tardes otoñales donde, discutiendo sobre Goya y sobre otros que han echado sus vidas a perder en las artes, he vislumbrado al Goya incógnito emerger del santuario de los grandes pintores, alguien al que apenas nadie suele ver en sus cuadros y del que ahora,sin aparentemente esfuerzo, Azúa nos revela en su libro. Todo un lujo. De su conocimiento nos da buena cuenta cuando comenta los cartones de dibujos al natural que hizo aquél,resumen de la exquisita exposición de los pintados entre 1788 y 1790, o las muestras que encontramos en el maravilloso pasaje cuando narra el largo estudio que Goya hizo sobre el cuadro La boda y el contagio de su descacharrante humor cuando también nos hace recurrir a la carcajada sibilina y virtuosa de la que Goya también se valió a la hora de estudiar su cartón El pelele, un interludio que Azúa, acompañado como digo de la misma carcajada, nos la hace plural y esclarecedora, sin la distinción que libros parecidos sobre el arte mayor y serio nos tienen acostumbrado,y oculta; un manteo este que el lienzo de nuestra sociedad presente no alcanza a presentir, y que no va ya tanto dirigido a los varones de la misma- esto ya no tendría sentido- como hiciera Goya, sino a todo quisque, incluido la indistinción en el sexo que identidades de ángeles o marmotas pudieran tener, pues tan indiferenciados resultan hoy unos de otros que esto no merecería la pena. Se deja mucho en el tintero De Azúa, fuera del alcance de este delgado libro, dividido en dos partes, y de ello estamos al tanto por su escuálida hojarasca. Por nuestras conversaciones, y conociéndolo de ha tiempo, sé que no será el último,que esa tan apasionada y acalorada afición por las artes que sigue manteniedo,que seguimos manteniedo,no olviden,soterran largas conversaciones otoñales para el que se adentre en esta historia, inéditas hasta hoy (aunque le tenga prometido el día que las transcriba si fuera menester un servidor), sabe bien que no cabrían en nuestra universidad ni mucho menos en cursillos sobre arte ni museos, y que Azúa siempre ha guardado para los advenedizos. De eso, de ese prometedor adelanto, hay en este librito.
Exprimir todo sobre lo que el libro trata en esta introducción me llevaría a hacer otro libro. Ganas no me faltan. Pues ni de Goya va, ni sólo de Goya ilustra el dicho. Sólo apuntaré la manera exquisita de pendular por nuestra cultura e historia, su falta de escrúpulo a la hora de reparar en distancias ni valores de épocas ni tiempos o líneas quebradas o pasadas, ni de si era una garantía vivir en el pleistoceno o en la cómoda y caduca Europa de un tiempo acá, cosa que avisa cuando compara la rupestre pintura con la flamenca holandesa ,culmen ésta del maravilloso trayecto de la Europa de los siglos XVI y XVII. La añorada por él, y ahora por nosotros, una vez hemos leído el libro, es esa: que sin preferencias clasificatorias ni taxonomías alguna,quiero decir, preferencias privilegiadas,vamos viendo que no es lo mismo unas u otras, épocas o tiempos a los que anda sacando viruta nuestro herrero cuando en danza enfoca y entronca lo pintoresco de la que ha sido la pintura en España.No se hace esperar la viruta resultante de lo flamenca y resultona, por no decir pintoresca, que esta tiene; la vemos todos los días encarnada agriamente en nuestros modos de vida y políticas de toda la vida, y que tienen mucho que ver con la costumbre esa tan nuestra de la "manía de no pensar", que dijera el Rey, al mismo tiempo que nos hacemos propietarios del uso de aquella otra misma manía de pensar lo que no hay que pensar. De ese espíritu apenas deja constancia De Azúa, aunque no se priva, sin embargo, de la política del arte y del desmayo de ambos a principios del siglo que nos ha tocado vivir, tanto más lejos de él cuando más lejos nos vayamos hacia atrás ,o eso quisiéramos y quieren algunos ,viajando allá donde nació el arte griego para pasar a terciar a continuación de frente con la dominanta y generala de Occidente,la romana, y aún recalcitrante religiosidad en almas ateístas de hoy, devotas de la Santa señal de la cruz .¡Qué cruz!, podríamos decir.No habla De Azúa de Spinoza, tampoco de otros filósofos o artistas que yo echo demenos y que tan al alcance tengo en su conversación, pero eso lo suple contando con todas las demás que a la mínima nos llaman reflejas por esas esquinas rotas y lascadas donde a modo de marco nos indica del girar del tiempo el dios Crono, prisma y lente del mejor avizor de estrellas que en su día tuvimos por soberanas encima de nuestras cabezas y que hoy, oráculos en dique seco,pendientes del ayer y preocupados del mañana, futuro de estelas y sombras, ruinas y esplendores, seguimos descubriendo a cuentagotas en las cavernas del ayer. Según De Azúa, todo esto se hizo sin bios, sin vida.De ahí que los actuantes sean otros.Y otros sean los auto(s) del olvido,del arte, quizá del mañana y hoy del ayer.
Febrero de 2010
Prólogo al libro "Autobiografía sin vida" (2010).
Comentado por: Delfín el 30/4/2010 a las 19:44
Comentado por: Cansado sin Faemino el 30/4/2010 a las 19:24
Olor de pies, amigos,
superhéroes de goma,
videoclips, videojuegos,
astros de la pantalla.
Mochilas y cuadernos,
libros y profesores,
aprender, el futuro
y una tarea ingente.
Madre, padre, familia,
relaciones que aguardan,
pasado de juguete
y cumplir quince años
Comentado por: DPA el 30/4/2010 a las 18:37
La lírica que pone, a veces en la argumentación, es excesiva para mi gusto. Sin embargo, no puedo dejar de leer, por su lucidez extrema, las reflexiones políticas de Filippo Rossi. Se trata de uno de los mentores intelectuales de Gianfranco Fini, lo cual le hace ilegible para la gente de izquierdas -y para no pocos de la derecha- de toda la vida. Es una lástima. En realidad, él mismo explica el porqué en el último de sus artículos:
È la stanchezza per la vita tipica di quei vecchi che si rinchiudono dentro il baule dei propri ricordi, convinti che il mondo, là fuori, non possa dare più nulla di buono. Di bello. E così si ritrovano, sempre, con i soliti amici, con la solita gente: più per noia che per scelta. È la paura e la fatica di trovarsi affianco nuovi compagni di strada, la paura di intraprendere un nuovo viaggio. La paura dell’avventura. E della sfida. E allora ci si nasconde nella propria roba, nella propria storia, nei propri morti, nei propri ideali, nella propria gente, nel proprio popolo, nelle calde e accoglienti mura casalinghe, con i soliti quadri alla parete, con i soliti libri nella libreria. Ci si nasconde nel passato non certo per amore (sentimento sempre creativo) ma per il terrore di perdersi nel mare aperto di un mondo nuovo. E allora scelgono le vecchie “appartenenze”, le vecchie “proprietà” perché non hanno il coraggio di salpare in un mare che vedono sempre in burrasca. Li senti parlare come rappresentanti ufficiali di un mondo che sopravvive solo in qualche fotografia ormai scolorita. Tranquillizzante in tutta la sua immobilità. Un paesaggio statico in cui non si può più morire perché, in realtà, si è già morti.
Lo único que no acaba de funcionar es lo de vecchi, a no ser que remita a un determinado estado de espíritu antes que a un hecho biológico.
http://eltingladodesantaeufemia.com/
Comentado por: cp el 30/4/2010 a las 15:07
Comentado por: cent'anni !!!!!! el 30/4/2010 a las 14:52
Contra las úlcera de los ojos, que en gallego se llaman velidas, se hace una cruz sobre el ojo del enfermo, con un grano de trigo entre el índice y el pulgar, diciendo, al mismo tiempo, lo siguiente:
Desfeita, que fute feita.
Un padrenuestro y un avemaría
Luego se hecha el grano en una poca de agua y se coge una hoja, y se repite lo mismo nueve veces con cada cosa nueve días seguido.
Comentado por: Jesús Rodrigues el 30/4/2010 a las 14:49
Señora Marcel me produce usted un apetito sexual súbito e irrefrenable, me pone como un cerdo joven sin capar.
Comentado por: Helis el 30/4/2010 a las 12:22
Pues eso: ¡felicidades!
Aquí le dejo un puñado de pájaros contra la Gran Costumbre de olvidar el amor; y conste También que en mi testamento le he legado mi colección infantil de señuelos y reclamos de vieja amante de los pájaros.
Salud.
Gabriella Marcel
Comentado por: Gabriella Marcel el 30/4/2010 a las 12:00
Comentado por: provoqueen el 30/4/2010 a las 11:15
“El presupuesto tendrá que estar equilibrado, el tesoro tendrá que volver a llenarse, la deuda pública se tendrá que reducir, la arrogancia de la burocracia tendrá que ser atemperada y controlada y la ayuda a las tierras extranjeras tendrá que eliminarse para que Roma no entre en la bancarrota. El pueblo debe otra vez aprender a trabajar en vez de vivir de la asistencia pública” (Cicerón, 55 AC).
Comentado por: el eterno regreso de ... eso el 30/4/2010 a las 08:02
Azúa: de Anagrama a Mondadori
Por: Carles Geli
08/03/2010
Nuevo seísmo de alto grado simbólico en el sector editorial. Tras los saltos, hace menos de un año, de Javier Cercas —de Tusquets a Mondadori— y de Enrique Vila-Matas —de Anagrama a Seix Barral—, Félix de Azúa, “uno de los escritores españoles más prestigiosos en muchos registros”, según la web de Anagrama, su editorial de hace 26 años, ha decidido dejar el sello de su amigo Azúa Jorge Herralde para ir a Mondadori, del grupo Random House Mondadori. La mudanza editorial de Azúa, que comporta la ruptura con la casa que ha publicado la mayor parte de su obra, será efectiva en mayo, cuando aparezca Autobiografía sin vida, nueva obra de ensayo del autor de Lecturas compulsivas, donde en 170 intensas páginas el doctor en Filosofía y profesor de Estética repasa su vida a partir de imágenes, obras de arte y palabras que han conformado su cosmovisión. Azúa (Barcelona, 1944) tiene una decena de obras en Anagrama, entre ellas Diario de un hombre humillado, premio Herralde 1987. La mayoría de ellas irán siendo recuperadas por Mondadori en edición económica desde Debolsillo (también del grupo) cuando caduquen los derechos.
Hasta ahí, la noticia. Ahora, algunas cajas de la trastienda: la foto fija del sector editorial se mueve desde hace casi una década. Las editoriales de EEUU debaten muy seriamente qué es más importante como imagen de marca para vender: el sello o el autor. Muchos están por reforzar más el papel del primero. Por eso los grupos ya no son sólo esas maquinarias enormes de producir best-seller, también han hecho un nicho para la alta literatura y para la experimental. Ahí está el grupo Random House Mondadori, con Claudio López Lamadrid al frente de lo literario: Mondadori mezcla ya premios Nobel (entre los recientes, Naipaul, Coetzee, Jelinek y Pamuk) con su invento de la Next generation (con Foster Wallace al frente) pero, mientras, mantiene el minisello Caballo de Troya, vivero de futuros nombres de las letras así ya cautivos. Se acabó lo de “Si se es rentable no se puede hacer cultura”. Algo similar hace Elena Ramírez en Seix Barral en otro supergrupo, Planeta. Otra cajita: las agentes. Ejemplo, Mónica Martín y su agencia MB: fue Zarraluki, después Martínez de Pisón; más tarde Vila-Matas…, sólo para hablar de la excuádriga de Anagrama, donde, por cierto, trabajó. Mover a los jugadores reporta beneficios. Tercera cajita: la inevitable pérdida de glamour, según algunos, de sellos independientes hoy clásicos, en los 70 rompedores: Anagrama, Tusquets… La sensación la cuenta Javier Calvo, que los define como “tardo-gauchedivinismo". En cualquier caso, nadie iba a pensar que la vida líquida o el mundo consumo propuesto por Zygmunt Bauman no alcanzaría al mundo editorial, ¿verdad? ¿O sí?
Comentado por: pc el 30/4/2010 a las 01:06
tampoco ud. conoce de nada a la señora Vagina, no es de esos que se la cepillen aunque miren para otro lado como quien no quiere estar allí, como quien quiere en realidad no estar en ningún lugar porque se siente como un bulto, deambulando de un chocho al otro todo el santo día, pero qué día es ese, caballero, señora, qué día es ese, ir de un chocho al otro buscando con afán espeleológico perderse y nunca volver a ver la tele apagada y menos encendida, rodeada por todas partes menos por una o dos de cáscaras de plátanos canarios pasadas, vestiditas de verdín verde, que te quiero, verde, so extraterrestre verde caído a este planeta de folleteo y flanes defecados antes de ser deglutidos sin hambre, pero hasta donde hemos llegado, que puede ser hipócrita el hambre, comer sin pena ni gloria en la que esté usted, Dios le guarde en una caja de seguridad muchos años porque lo que no se guarda se acaba perdiendo y se pierde demasiado tiempo buscando lo perdido, perdiendo el tiempo, que se puede perder aunque se diga lo contrario, que ud. como yo debe encontrarlo bajo el sofá cuando barre con las manos, rebañando la mugre con el canto de un duro, aunque sepamos que la mayor parte de ese tiempo ya está a buen recaudo en el piso de ese tipo que tiene todos los paraguas y mecheros extraviados en este mundo o el otro, sí ese tipo sin ningún interés es el que nos interesa, ese que tampoco se ha follado a nadie en su vida que todavía no ha comenzado pues le faltan treinta líneas para nacer, no, no, no, no, no se ha follado a nadie todavía, el muy atrasado, que lleva naciendo desde hace tres siglos y dos temporadas de Falcon Crest, y por eso le avergonzamos, cómo no, "tú, que tienes todo el tiempo del mundo, y todos los paraguas y mecheros, será posible, si yo tuviera lo que tú" pero no, este tipo no cae en provocaciones, ni en tentaciones, ni en el olvido, no cae porque es un tarugo medular flotante, un cateto escaleno de cuero curtido, un negado porque si o porque no, no cae pero al menos servirá para inútil, que no vale cualquier para eso, no, no, caer él, no, antes se cae el sol al suelo terrenal a cachos que caer este tipo, que no ha caído ni en el latrocinio o la droga, que ya es, este tipejo inmundo e indeformable, este cero a la derecha de dios padre, este palo pinchado en un zurullo blando de atún, este océano de desgana en la frontera del Sahara con Malasia, eso es él para las mujeres aunque todas le pidan fuego sabiendo que es el único que puede dárselo y todas corren mojadas a meterse bajo su paraguas cuando llueve y cuando no, porque él va con su docena de paraguas en cada mano porque no le entran en los bolsillos, atascados de mecheros y tiempo perdido, le faltan manos para los paraguas hasta en los días soleados en los que el sol aprieta pero no ahoga más que a viejos como Camus, Heidegger o Chuck Norris, todos muertos de insolación por no tener paraguas bajo el que cobijarse, mechero con el que quemar los paraguas que tendrían si no pedieran los papeles y tiempo, ese que han perdido buscando debajo de sus sofás cáscaras de plátanos canarios volantones y canoros, escapados por las ventanas abiertas importándoles poco los cristales dobles sin hielo, las dioptrías ajenas y la calvicie incipiente de los niños recién nacidos como la del tipo que nos ocupa, quien se va a quedar sin tiempo para nada a partir de el momento en que se decida a salir del chocho en el que se esconden y entregan a la espeleología a la vez todos los hombres del mundo occidental que han perdido alguna vez un paraguas, un mechero o una válvula mitral, el chocho de la sra. Vagina, el mismo que viste y calzador, relleno de menta congelada y rodeado de clavos reblandecidos, ah, sí, se quedará sin tiempo en cuanto saque la cabeza, en este mismo momento, ahora, ya. ha muerto sin saber qué es una mujer de verdad o un hombre de verdad o una verdad de verdad. no sabe lo que se pierde ni ganas tiene.
Comentado por: Abstrunio el 29/4/2010 a las 23:08
Antón en el Callejón del Gato
Pero ¿en qué tiempos vivimos cuando todos los miembros de las más modestas familias europeas recurren a los servicios de hombres buenos para no colocar a sus hijos en el mercado del arte? Anteriormente, el hijastro de la señora Joaquina vivía sin Anita, una cantante de ruido electrónico retro, http/ruidosanita.blogspst,org, en uno de los sótanos de la torre de marfil, donde descubrió las maldades del amor platónico, se viste como Cristina Almeida y ninguna navidad va a cenar a casa de sus padrastros, donde, inciertamente, despluman a un pavo llamado Andrés el occiso. Los que nunca profesan la opinión fueron particularmente muy malvados, cientos de ellos dijeron que la obra cerraba las pocas posibilidades en el arte rupestre, y otros cientos no se refirieron a la mamología, ahora viven en una cala ibicenca. 20 años antes de nuestro desencuentro el hijo acomodaticio, descolgó 200 retratos y 400 cabezas reducidas en una discoteca la Malvarrosa.
Pero ¿señora Joaquina? Si mi hijastro no quiere ser pintor, quiero lo peor para él, yo mismo me negué a hablar con ellos, mostraron una seriedad indescriptible, y nunca me dijeron que las cosas fueran cosas, sino causas, o algo así, yo les dije que las cosas se hacían como se hacían, sin que yo interviniera en ello, casi nos besamos en la boca, no tuvieron que llamar a cupido, que estaba de guardia en París, y un señor muy flaco se cayó al suelo en medio de la gran helada que le había inutilizado el dedo gordo, sobre el techo, lleno de mocos, estampé una lágrima, ¿usted no tiene hijos? Yo vivo a la pata la llana, señora Joaquina. Nunca me han dicho que usted salva a las almas malditas, quizá dijo. Yo he salvado a muchas almas de esas, señora Joaquina, complejamente, la gente tiene la agradable e inacostumbrada actitud de morirse acompañada. Si no se trata de dinero, usted…, quizá dijo. Nunca se trata de dinero, señora Joaquina. Me han dicho que es usted un chapucero, quizá dijo. No me vea, quizá dije. Mi hijastro dijo. Qué es lo que no le pasa a su hijastro, quizá dije. No quiere ser pintor, ha empezado su carrera de albañilería al mejor postor, ha alquilado una mansión dieciochesca, y se pasa todo el día con la paleta repellando aquí y allá y leyendo el Marca, y siempre tiene sus puertas abiertas para su novio, Martirio de Dios, un chico un tanto desagradable, de Chiapas, cuya propiedad es lo impropio de su deslumbrante oposición a todo, ahora sí Martirio, le gritó la primera vez que lo veía, que no estoy en Odesa, y el tiempo me pertenece.
Yo nunca he tenido un magnífico GL espasmódico, una perfecta máquina para revivir tedios, ningún día me rasco la barriga, me levanto detrás de él, le pongo el cinescín, y sin rascarme la barriga asciendo al tejado donde está la antena de la tvnonsabia, más acá de Australia, más acá de mis cromos de colores, más acá de mi Omo, más acá del último animal, y la última Ameba, señora Joaquina, en bragas bastantes disciplinadas, con dos cartones de Don Simón, sacando la lengua detrás de la cama, aunque muchas veces no me levanto ni para comerme un yogur en el súper de la esquina, donde ni siquiera hay aceitunas rellenas y los muslos de pollo no son tales, sino de meretriz trasnochada, yo no creo haber estado allí nunca, incluso cuando el tendero era un fósil liado con el carbonato cuarenta; perdone que sea poco abstracto, aunque usted, siendo de Aranjuez no lo entenderá, usted no viene de una región insólitamente sórdida. ¿Qué es lo que no quiere de mí, señora Joaquina? Pues es que hace años que me levanto a las cuatro de la mañana, señora Joaquina, quizá dije, le aseguro que a esa hora no hay ni Dios en la puta calle del planeta Solaris. Desde hace exactamente tres segundos y la gracia y la alegría crónica que disfruto, me acerca al tiempo solariano, señora Joaquina. Para decirlo en estas palabras, vivo la noche, mientras los demás duermen y duermo sin vivir en mí pues duermo porque no duermo. La primera vez que desayuné, señora Joaquina, complicadamente mi cuerpo lo aguantó. ¿Qué no haces?, decía sin voz una cabeza reducida mientras llenaba un plato de piñatas colorás, azofaifas, hiel, harina de otro costal y una hamburguesa de pellejo de monja. Ya todo el mundo sabe hacer oídos sordos a su cuerpo, ¿no sabe usted por que, señora Joaquina?, porque el cuerpo del delito ha aparecido, y ni siquiera sabe entregarse a un libro de autodestrucción, al Corte de Aranjuez, a los yogures que obstruyen el tránsito infinitesimal, al pasado, a los sistemas orgásmicos y a los telebasureros, vivimos como telebasureros sin escoba. Nuestro cuerpo, señora Joaquina, es un telebasurero, la gente lo entiende y folla, pues.
Nunca conocí a la señora Joaquina hasta que la conocí, el 14 de abril de 1936, en la pensión Pequeña Luna, en Zahara de los Gandules, en cuyo retrete me citó a las tres de la madrugada, no repito más: a las tres de la madrugada. Quizá no acudió, quién sabe, con un bolso abolsalinado, gafas de playa con alquitrán, y un nuevo abrigo azul perri, de solapas tan desplomadas como las orejas de un oso hormiguero. Nunca supongo que pudiera pasar por advertido, así que cuando arranco de cuajo la puerta, ningún cliente de la pensión volvió la mirada, pues era normal que la gente entrara arrancado de cuajo la puerta. No le hice ninguna seña para que se acercara, levantó la cabeza como ETÉ, no miró a ninguna parte. Se quedó como una estatua y le pego una patada a una silla sin saber por qué.
Comentado por: miguel el 29/4/2010 a las 21:10
Comentado por: esperando el segundo zapato el 29/4/2010 a las 21:07
La figura de Hannah Arendt ha resistido a todas las amenazas por razones que resultaría largo (y ajeno al propósito de la presente nota) reconstruir.
Comentado por: J. Cañas el 29/4/2010 a las 19:56
A consumir después de la lectura de las páginas salmón.
http://www.goear.com/listen/b1de0e2/cant-de-la-sibila-tradicional
Comentado por: hondo respirar el 29/4/2010 a las 18:54
Prólogo a La agonía de Francia, de Manuel Chaves Nogales (Libros del Asteroide, 2010). Xavier Pericay
Es muy probable que en el coche grande del periódico que lo llevaba a Valencia mediada la mañana del 6 de noviembre de 1936 ya le fuera dando vueltas al asunto. Las tropas de Franco estaban a las puertas de Madrid, el Gobierno de la República había decidido abandonar la ciudad y él, junto a otros cuatro periodistas —entre los que se hallaban Manuel Benavides y Paulino Masip, directores de Estampa y La Voz, respectivamente—, acababa de hacer lo propio. O quizá la idea surgiera en aquellos días que pasó luego en Valencia, a la espera de encontrar pasaje para el exilio. Tanto da. Lo importante es que él había estado allí y que eso había que contarlo. Se trata de un imperativo moral, al que no puede ni debería sustraerse ningún periodista que se precie. Una vez en Montrouge, en los arrabales de París, este periodista convirtió lo vivido en la capital durante los primeros meses de guerra civil en los nueve relatos de A sangre y fuego. Y a otra cosa, porque a aquellas alturas —mayo de 1937—, y como él mismo reconocía en el prólogo de la obra, poco le importaba ya saber «el resultado final de esta lucha» o, lo que es lo mismo, si «el futuro dictador de España va a salir de un lado u otro de las trincheras».
Pero, para su desgracia, no fue esta la única ocasión en que la historia le obligó a huir de su ciudad. Ni la única en la que él se vio impelido a hacerlo detrás del que consideraba su gobierno. En junio de 1940, en vísperas de la caída de París en manos del ejército de Hitler, Manuel Chaves Nogales, ex director del diario Ahora —aunque en los créditos constara como subdirector, quien dirigía efectivamente el diario era él— y colaborador por entonces, según propia confesión, de la radio francesa para España y América del Sur y de un grupo numeroso de periódicos americanos de lengua española, volvía a abandonar una capital y a emprender el camino del exilio. De París a Burdeos, esta vez, con escala en Tours —y escapada a Biarritz—. Al igual que hace cuatro años en aquel automóvil cargado de periodistas, es muy probable que ahora, en un vehículo con una carga parecida, ya anduviera pensando en lo que iba a escribir. O quizá el proyecto surgiera en las calles de Burdeos, mientras dudaba entre permanecer escondido en algún pueblecito de los Pirineos o soltar definitivamente amarras. Sea como fuere, eso, él, tenía que contarlo. Porque había estado allí, porque era su deber de periodista dejar testimonio de la tragedia vivida. Y porque en esta ocasión, no nos engañemos, lo que se hundía era mucho más que lo que se había hundido la otra vez.
La agonía de Francia se publicó en Montevideo al año siguiente con un subtítulo que daba a entender lo que no era. «Versión original española de The Fall of France», ponía. Que se sepa, The Fall of France no llegó nunca a existir. Puede que Chaves, instalado ya en Inglaterra, proyectara la edición de una versión inglesa de la obra antes incluso de que esta apareciera en español y que, por hache o por be, el libro no viera nunca la luz. En todo caso, es una pena. Para el libro, para la memoria de su autor y para el mundo en general. De haberse publicado en su momento en inglés, estoy convencido de que habría acabado figurando por derecho propio entre los mejores ensayos jamás escritos sobre este periodo de la segunda guerra mundial. Y no me cabe tampoco la menor duda de que el canónico La caída de París (14 de junio de 1940), de Herbert Lottman, tan reacio a incluir, entre sus obras de consulta, nada que no esté editado en inglés o francés, lo habría convertido en una de sus fuentes principales. Y es que La agonía de Francia es un gran libro, un libro enorme —y eso que apenas abulta—.
Las razones de esa magnitud son diversas. Lo primero que merece la pena destacar —y aquí el orden no tiene mayor importancia— es que estamos ante un libro escrito por un hombre pletórico. En 1940, con sólo 43 años a cuestas, Chaves Nogales es ya un periodista como la copa de un pino, que ha dirigido con éxito el diario de mayor tirada de la Segunda República española, que ha creado escuela —el propio Paulino Masip, director de La Voz y compañero de huida en Madrid, ha sido discípulo suyo— y que se ha ganado, gracias a sus trabajos, un merecido prestigio entre sus colegas europeos. Por lo demás, es el autor de unos cuantos libros-reportaje, aparecidos antes por entregas en la revista Estampa y el más celebrado de los cuales, Juan Belmonte, matador de toros, le ha granjeado un crédito considerable. Está, pues, en la plenitud de su carrera. Y además está allí.
Porque La agonía de Francia, en la medida en que es el libro de un periodista, lo es también de un testigo de los hechos. A lo largo del texto son constantes, imperiosos casi, los «yo he visto», los «no olvidaré nunca», los «yo he hablado con», los «he conocido casos»; en una palabra, los faits vécus, amparados por la autoridad de ese yo testimonial. Se diría que, por parte del narrador, existe una verdadera obsesión por recordarle al lector que no está hablando de oídas, que eso que cuenta lo conoce de primera mano. Y, en ese conjunto de testimonios que saca a relucir, Chaves no escatima clase social ni tendencia ideológica alguna. Así, lo mismo oímos la voz del oficial de carrera filonazi que la del soldado partidario de la dictadura del proletariado; lo mismo toma la palabra el militante comunista fiel a la estrategia de la Komintern —marcada por la alianza entre Hitler y Stalin, y contraria, pues, a los intereses de Francia en la contienda— que el miembro del partido que antepone a sus ideas la defensa de la nación; y lo mismo desfilan, en fin, por las páginas del libro los aristócratas, los intelectuales y los políticos que la masa, esa masa de la que tanto receló en toda ocasión, siguiendo la estela de Ortega, el propio Chaves.
No obstante, más allá de esas razones y de otras que sin duda podrían aducirse, lo que explica, a mi entender, que estemos ante un gran libro, y muy probablemente ante el mejor de cuantos alcanzó a escribir su autor en su corta vida —murió en Londres en 1944, a los 47 años—, es algo que trasciende la agonía a la que alude el título y que se erige, de algún modo, en su reverso. Me refiero a la defensa cerrada, tozuda, enfermiza de la democracia y sus inigualables virtudes. El hundimiento de Francia —insiste Chaves repetidamente, como para despejar cualquier sombra de duda— no hay que achacarlo a la democracia y a su incapacidad de plantar cara al totalitarismo, como sostienen los partidarios de los regímenes dictatoriales, sino a la incapacidad de los franceses de preservar los valores que la democracia lleva asociados. Lo cual, sobra decirlo, no deja de constituir una amarga paradoja, habida cuenta de que ningún país en el mundo encarna, como Francia, esos valores.
La agonía de Francia da cuenta, pues, de ese desplome, de ese hundimiento de un país. Y de esa paradoja. Pero no lo hace en modo alguno desde un patriotismo sobrevenido, como podría esperarse de un refugiado agradecido. Ni tampoco desde la añoranza de un patriotismo anterior. España está presente en el libro, ciertamente. Pero está como ejemplo, como caso, del que conviene extraer las debidas lecciones. Y nada más. Ni una lágrima, por consiguiente. Si existe una escritura enemiga del lagrimeo, esa escritura es la de Chaves. Tanto si pondera la democracia y sus virtudes, como si desmenuza, uno a uno, los factores que han llevado a Francia a la ruina, como si se detiene en los efectos de los bombardeos pasados, presentes y futuros, su escritura conserva en todo momento un mismo temple. El que resulta, en definitiva, del ejercicio valiente y responsable de la razón.
Es verdad que Chaves conocía el percal. Sus viajes le habían familiarizado con los totalitarismos, de un signo u otro, y con sus modos. No ignoraba, pues, dónde estaba el peligro. Por lo demás, la experiencia de la Segunda República española y su trágico desenlace no habían hecho sino reforzarle en sus certezas y convicciones. Los enemigos de la democracia tenían rostro: fascismo y comunismo. Y no quedaba más remedio que hacerles frente y derrotarlos si uno quería vivir en paz, en democracia y en libertad. Ahora bien, no todos veían las cosas con semejante lucidez. Mejor dicho, los clarividentes eran muy pocos. Y los que, viendo lo que había que ver, se atrevían a expresarlo públicamente y a denunciar cuanto hubiera que denunciar, todavía menos.
Puestos a identificar a esos clercs, a mí no se me ocurren más nombres, para acompañar el de Chaves, que los de George Orwell y Albert Camus. Es curioso, los dos eran periodistas. O no tan curioso. Al fin y al cabo, de ambos también puede decirse que siempre supieron estar allí.
http://xavierpericay.com/
Comentado por: knudsen el 29/4/2010 a las 11:39
Dos versiones de la democracia
Francesc de Carreras
La Vanguardia
El debate sobre la sentencia del Estatut refleja bien dos concepciones muy distintas de la democracia: la democracia jacobina y la democracia constitucional.
Las dos parten de idéntico principio: democracia es el gobierno del pueblo, la expresión de la voluntad de los ciudadanos. Es, por tanto, el gobierno de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo. Este último es la dictadura, el gobierno de uno o de una aristocracia. La democracia es el gobierno de todos, conectado inevitablemente, a su vez, con la idea de Estado de derecho, es decir, con la idea de que quienes nos gobiernan son las leyes, no los hombres. Siempre, naturalmente, que estas leyes sean generales, garanticen los derechos fundamentales y expresen la voluntad mayoritaria del pueblo.
La democracia está basada en las ideas contractualistas del siglo XVII, especialmente en las ideas de Hobbes y de Locke. Para estos autores, en el estado de naturaleza, en que no había poder político alguno, los individuos eran libres e iguales pero su existencia se veía constantemente perturbada por las constantes luchas entre ellos y, en la práctica, la libertad y la igualdad se les negaba. Así pues, descontentos con tal situación, estos individuos deciden ponerle fin, y para ello acuerdan mutuamente un contrato mediante el cual fundan un Estado, el instrumento que debe garantizarles seguir siendo libres e iguales como en el estado de naturaleza. Este contrato es, de hecho, la Constitución.
En la Constitución, en el contrato, se establecen y regulan, básicamente, su finalidad (la garantía de los derechos de libertad e igualdad) y los medios para hacer cumplir esta finalidad (los poderes constituidos: legislativo, ejecutivo y judicial, es decir, parlamento, gobierno y jueces). Estos poderes constituidos están condicionados y limitados, por el pacto fundacional y constituyente, sometidos, por tanto, a la Constitución.
Esta inicial idea de democracia liberal tuvo -Gran Bretaña aparte- dos grandes versiones: la estadounidense y la europea. En la primera se mantuvo el esquema inicial según el cual los poderes constituidos están sometidos a la Constitución y ello se garantizaba mediante el control de constitucionalidad de las normas jurídicas por parte de los jueces. En la versión europea, en cambio, el jacobinismo francés consagró la supremacía del Parlamento y de la ley, quedando la Constitución como una ley más y el Parlamento como órgano depositario de la soberanía nacional.
El constitucionalismo europeo se mantuvo en esta línea casi hasta la Segunda Guerra Mundial. Tras comprobar cómo las mayorías parlamentarias, las leyes sin control jurisdiccional y los parlamentos soberanos habían entregado el poder a Mussolini y a Hitler, con la catástrofe posterior que ello supuso, se retornó a la inicial idea de Constitución como contrato previo a la creación de los poderes constituidos. La Constitución debía contener un núcleo básico de derechos fundamentales y un esquema de poderes limitados y mutuamente controlados, cuya garantía última residía en los jueces.
Por esta misma época, este esquema se trasladó también al derecho internacional: la Carta de las Naciones Unidas (1945), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y, años más tarde, entre otros, los dos Pactos de Derechos de la ONU de 1966 sometían a los estados al derecho y protegían a los individuos frente a los estados. Todos estos cambios, tanto en el derecho interno como en el internacional, empezaban a configurar la democracia no como expresión de la voluntad de la mayoría, sino, en frase feliz de Luigi Ferrajoli, como la ley del débil frente a los desafueros del fuerte. A su vez, también comenzaba a establecerse un principio jurídico de insospechadas consecuencias: la soberanía reside en el pueblo, no en los parlamentos, y el respeto a los pactos fundacionales de los estados, es decir, las constituciones, se garantizaba mediante tribunales constitucionales. Esta era la democracia constitucional.
Se puede ser partidario de la democracia jacobina, basada en la prevalencia absoluta de las mayorías parlamentarias, o de la democracia constitucional, en la que, además de en las mayorías, la democracia se asegura también mediante un sistema de controles políticos y judiciales. Pero en todo caso, nuestra Constitución adoptó esta última y, por tanto, o se respeta o se reforma.
El president Montilla declaró el día de Sant Jordi pasado, refiriéndose naturalmente al pleito del Estatut, que “el Tribunal (Constitucional) tiene legitimidad legal, pero hay otro tipo de legitimidad más moral, más política, mucho más ética”. No sé muy bien exactamente a qué tipo de legitimidad se refiere Montilla con estos vagos términos, me suena al viejo iusnaturalismo preliberal y predemocrático, a un derecho natural eterno que está por encima de las contingentes leyes humanas, o también al decisionismo schmittiano que justificó a Hitler, pero no creo que Montilla se refiera a ellos. Quizás a lo que se refiere es a la vieja democracia jacobina, en concreto a que las mayorías mandan sin control alguno y que los poderes constituidos pueden modificar aquello que en su momento aprobó el poder constituyente. Si es así, Montilla está hablando del sistema de otros países, y si quiere algún día hablar en estos términos de España, debería comenzar a emprender la reforma de la Constitución.
Comentado por: cp el 29/4/2010 a las 08:54
Comentado por: paje lerín o leire pajín el 28/4/2010 a las 20:26
RTU
Resuelven la obstrucción de mi tracto urinario inferior mediante Resección Transuretral del adenoma prostático. Veinticuatro horas después el cirujano, en breve charla, me comunica que de las dos secuelas habituales descarta una, la incontinencia, y para la otra, la impotencia, sugiere una visita al departamento de préstamos de la biblioteca del propio hospital donde he de solicitar Ingleses excéntricos de Edith Sitwell, en la edición de 1989. Sorprendido -no recordaba que la obra de esa señora contuviera pasajes de gran carga erótica- sigo a la bibliotecaria hasta un pequeño almacén y sólo entrar se desabrocha la blusa, se arrodilla, afloja mi pantalón y atestigua que RTU no dejó esa secuela. Nunca sabré qué depara la edición de 2009.
Comentado por: http://ferrerlerin.blogspot.com/ el 28/4/2010 a las 19:31
1 Furia de titanes
Recaudado 2,136.785
2 Exposados
Recaudado 1456,564.
3 Como entrenar a tu dragón
Recaudado 1123876
4 El escritor (the ghost writer)
Recaudado 765675
5 La niñera mágica y el Big bang
Recaudado 567986
Comentado por: Las 5 más taquilleras el 28/4/2010 a las 19:03
La crisis de deuda en Europa ya ha llegado a España. La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's ha rebajado la nota de la deuda española a largo plazo, lo que supone considerar que hay mayor riesgo de impagos por parte del Estado.
La nota ha bajado a 'AA' desde 'AA+' con perspectiva 'negativa, lo que deja abierta la posibilidad de nuevos recortes de 'rating' a medio plazo.
Comentado por: vale, vale, pero nos salvó del fa-cismo ¿o no? el 28/4/2010 a las 18:02
En vista de cómo está el corral corralito griego, y europeo...¡¡dónde estás, Lord Byron!!. ¡Resucita!
Me he comprado un libro por 3 euros -¡será pardillo!- que se titula “The World Economy between the World Wars”, de Feinstein, Temin y Toniolo; Oxford U.P.; supongo que porque me gusta leer documentos que tienen que ver con lo histórico, es decir, autopsias. De hecho, la Economía (con versal para la 'ciencia', y minúscula para su 'objeto') es, eso, la ciencia de las autopsias (y esto recuerda a Carlyle, claro!), pues que trata de explicar por qué el paciente -la economía- ha muerto (o hizo que muriéramos), más que dar remedios a lo medicina preventiva al más nimio vislumbre del pródromo (además, ¡qué güevos!, la medicina ya se sabe, y los médicos más. Antes de ayer, o ayer, vi una peli de Kurosawa, 'Barbarroja', que debía estar en los planes de estudios de los futuros médicos; y en una secuencia, decía un personaje, algo que creo recordar leí de un libro, de Cicerón era, sobre el Hado, hablando el romano de otro estoico griego, y que decía, al igual que repetía el personaje de Kurosawa, que los médicos no hacen nada, ni curan, ni matan, porque el que está destinado a vivir mejorará, y el que va a morir, morirá, así es el Hado...y yo para mí que Kurosawa había leído a Cicerón, él siempre tan 'europeo'). Bien, pues eso que le ocurre a la Economía, se sabe, es decir, que nada se sabe, ni se predice, porque tiene que ver la economía, más que con agentes racionales, con masa desinformadas (para que haya arbitraje y ganancia) -y es que la desinformación, es un arte- y con la psicosociología y psicopatología. Pues a cuento de esto transcribo algo de por qué -según los autores- se libraron Italia y Polonia, de la crisis bancaria durante los años de la Gran Depresión; se dice:
“Secrecy was absolutely critical to the sucess of this policy. Depositors did not panic or move into cash; they did not spread difficulties from bank to bank in a contagion of fear. The lira was not subjected to unusual pressure. The policy decisions had been undertaken by a small group of men, and no word leaked out to the financial community. Such secrecy was possible in the Facist government that ruled Italy”
Más adelante habla de Polonia en estos términos:
“The story in Poland is similar, although less spectacular. There was no secrecy, and there were no secret agreements in the face of collapse”
Bien, luego continúa, y dice:
“Italy and Poland, therefore, were similar in the interwar period in that their governments directly supported banks in trouble. The form in which this overall policy was implemented was vastly different- almost diametrically opposite- in the two countries [...]It would be comforting to report that Italy and Poland were spared the worst excess of the depression as a result of their banking policies[..]”
Se podría argumentar, llegados a este punto, que parece que la Economía tiene, o tenía la receta, pero, lo que es cierto es que cada país es un singularidad -como se dice en matemáticas- inevitable. Y aún más allá de esto, incluso en el caso de Italia y Polonia, donde para ellas se lee que los gobiernos apoyaron a los bancos en crisis (hay que decir que, en esto de la economía, un gobierno es un banco, básicamente), ni siquiera en este caso la Economía tenía una receta, pues, si en Italia lo “absolutamente crítico” para el éxito de la política económica y la salvación, era el secreto, sólo posible por el seguro dispensado por el fascismo, se podría pensar que la difusión del problema no salvaría la situación de los bancos, aunque el gobierno interviniese...en fin, parece evidente, ¿no?, al ser “absolutamente crítico”, vamos, según los autores [aunque, hay que decir, que los autores no se 'posicionan', como debe ser, son demasiado inteligentes]
Pero en Polonia, la situación de secretismo no fue determinante, muy al contrario; se lee:
“The Polish policy was not undertaken by a small group of secret finaciers. It was not composed of a few large grants to banks. It was instead a policy stance extended to a large number of banks over a period of years. Its effectiveness came from the knowledge of its existence, that is, from the governement's commitement to keeping credit markets stable”.
Pues, ya me dirán donde queda la 'receta económica'. Es como si se dijese, en términos de los médicos: “Sabemos que el ácido acetilsalicílico quita el dolor de cabeza”. Hombre!, pero dígame doctor, cuánto me tomo, un gramo, medio, o un kilo. Por vía oral, intravenosa o rectal. ¡Ay, y que la Jelen, sí coño, la Jelen Salgado, cobre a final de mes!
saludos
P.S.:
y he pensado que alguno pensará, que fue el Fascismo el que hizo que no quebrara Italia!...mamma mia!
Comentado por: vic el 28/4/2010 a las 17:00
Este relato, me ha producido escalofríos, por eso lo quiero compatrir con ustedes, a ver si me recompongo un poco y entro en calor.
"21 de octubre de 2012, 7.43 a.m. LHC - CERN ( Frontera Franco-Suiza, alrededores de Ginebra )
Los restos de comida esparcidos por el suelo no eran demasiado abundantes. A pesar de que la gran mayoría de los empleados hacían turnos continuados de cuarenta y ocho ó setenta y dos horas semanales, eran bastante cuidadosos con los desperdicios de sus desayunos, almuerzos y cenas. Las humenades estaban bastante controladas y las manchas de grasa eran recientes y fáciles de quitar, gracias en parte a esos productos tan caros y específicos que el Jefe de Personal proporcionaba sin miramientos al principio de cada mes. Ciertamente había más grasa en la comida basura, que cada día llenaba los estómagos de los trabajadores, que en los muebles, máquinas y aparatos de alta tecnología que lucían resplandecientes, casi tan nuevos como el primer día.
Lali ó “ Doña Euladia” ( pues así la llamaban en el CERN ) se sentía por primera vez a gusto en un puesto de trabajo. El salario no era muy elevado ( apenas unos pocos euros más que cuando trabajaba de casa en casa ) pero las condiciones laborales eran inmejorables; dos días libres a la semana, un puesto fijo y 8 horas de jornada. Estas horas transcurrían moderadamente deprisa y, sobretodo, sin pasar tanta factura a sus riñones ( ya demasiado castigados para su edad ) como en el resto de lugares donde había estado anteriormente. Sólo una cosa molestaba a Lali de su actual situación laboral : la incomunicación.
Doña Eulalia tenía un teléfono móvil antigüo y a medio romper, un regalo de sus hijos, de hacía ya tres navidades, que apenas entendía. Casi no acertaba a llamar a sus allegados a través de la “ Agenda ” del dispositivo y el único botón que comprendía con claridad era el verde de descolgar.
Pero, tener aquel aparato desconectado durante todo el día por ordenes explícitas de la empresa y bajo aquella claúsula en su contrato, le parecía una exageración. No compredía los motivos. Ni se los dieron, ni ella se atrevió a pedirlos.
Lo cierto es que se ponía bastante nerviosa al pensar que sus hijos, Heinz y Erika, no podían contactar con ella hasta que no salía por completo de las instalaciones del recinto. ¿ Y si les pasaba algo ?, ¿ y si tenían un accidente ?, ¿ y si ... ? Estas preguntas e incertidumbres eran las únicas que rondaban en su cabeza cada vez que miraba por error la pantalla parcialmente quebrada y siempre apagada de su viejo movil. Por otro lado, se consolaba pensando que su marido, Walter, la dejaría tranquila, al menos mientras estuviera trabajando.
Heinz acababa de cumplir los dieciocho. Su marido se empeñó en llamarle así, aunque Lali intentara explicarle que, en España, ese nombre solo era conocido como una famosa marca de tomate ketchup y que recibiría los chistes de sus familiares ibéricos, a la primera de cambio. Era un chico muy tímido, bonachón, extremadamente delgado y parco en palabras. “ Demasiado tonto para los tiempos que corren “, según su padre.
Erika, era y sería siempre su pequeñita. Su nombre, por el contrario lo eligió Lali, no sin mucho pelear con Walter que quería que se llamase Heidi. Pues, obligada a tener que ponerles a sus hijos nombres suizos, al menos intentó que fuera bonito y no motivo de burlas y chascarrillos en su lejano Jaén.
Erika no había cumplido aún los 15 años, y a Lali le costaba reconocer que ya no era un bebé, que ya no era su “niña”, que ya era casi toda una mujer. Por mucho que físicamente estuviese más que demostrado. Rubia natural, ojos azules, bastante desarrolada y muy alta para su edad. Lali la tenía tan protegida que si no le puso un guardaespaldas fué porque su sueldo no daba para tanto gasto.
En Ginebra la vida era muy cara, al menos comparada con Carboneros, su pueblo natal. Echaba de menos el conocer a cada familia, a cada uno de los 700 habitantes de su pequeño y querido lugar de nacimiento. La vida era muy distinta en una ciudad como esta. La Cultura, que a Lali le faltaba, rebosaba por cada esquina. Pero ella no tenía a nadie con quien hablar del último embarazo no deseado, de los repetidos cuernos del Alcalde ( que sólo él desconocía ) ó del cierre minero definitivo. Tema que nunca dejaría de estar en el candelero en la región, por muchos años que hubieran pasado desde entonces.
El 21 de Octubre Lali entró muy temprano al CERN. A las 5.30 a.m. ya estaba ataviada con su delantal de trabajo y su mejor herramienta, su cepillo. En el centro de control había muy poca gente a esa hora de la mañana. Era día de cambio de turno y de los cuarenta trabajadores que habitualmente ocupaban sus puestos apenas quedaban ocho o nueve. Los que quedaban esperaban ansiosos a que el resto terminará de recoger sus taquillas, para poder cambiarse ellos también y perder así el tiempo justo cuando llegaran sus reemplazos, exactamente a las 8.00 a.m.
A las 7.40 a.m. “ Campanera “, interpretada magistralmente por Joselito, con su máximo explendor y volumen retumbó en aquella sala tan magnificamente inmensa como prácticamente vacia. Ocho ( o nueve ) rostros se tornaron pálidos hacia el lugar de donde procedía tan “ extraña ” melodía. Lali, sonrojada y muy nerviosa, sacó del bolsillo de su delantal estampado de flores el maldito cacharro que, inoportunamente, había olvidado apagar cuando inmersa en una fuerte discusión con su marido, bajó del coche y de un portazo quiso zanjar el asunto de internar a su hija Erika en un colegio bilingüe.
Sus manos temblorosas no acertaron con el botón correcto, el verde y, sin embargo, si lo hizo el móvil ajetreado que, desprendido de sus sudorosas manos, cayó golpeando aquel otro botón, de color rojo, cuya tapa transparente de seguridad estaba limpiando Lali, en ese mismo momento.
Bajo el botón, rezaba esa inscripción que tantas veces había leido sin comprender palabra alguna: “ Do not Touch. Maximun rate of activation. Highly Dangerous “ y un poquito más abajo : “ Ne pas toucher. Taux maximal d’activation. Hautement dangereuse. “
A las 7.43 a.m, ni un minuto más ni un segundo menos, un ruido ensordecedor llenó la sala disimulando por completo el sonido de la llamada ( llamada que pasó a convertirse en la última llamada perdida conocida ). En el interior del LHC velocidades que superaban a las de la luz provocaron choques de protones y núcleos de plomo de altísima energía – hasta 800 billones de electrónvoltios ( eV ) – que emularon fielmente las condiciones que se dieron tras el Big Bang o teórico nacimiento del Universo, hace unos 13.700 millones de años. Pero los protones afectados, lejos de desvelar cualquier información como habitualmente hacían, se desintegraron. Una minúscula, ínfima, apenas microscópica reacción nuclear se produjo y una cegadora luz seguida de un silbido agudo lo invadió todo. Una diezmilésima de centésima de segundo más tarde, brotó del túnel un calor extremo que asoló por completo el LHC, el CERN, Ginebra, Suiza, Europa, Asia, América, África y, en definitiva, el mundo entero conocido. La Tierra ardió y luego, nada.
Pero la nada ya es algo ... y trás pasar mucho, mucho mucho tiempo, tal y como lo percibimos nosotros los humanos, y partiendo de este alejadísimo momento surgió, nuevamente, la vida.
Como si de un reloj suizo se tratara, exacto y sin capacidad de error, hace aproximadamente 3.5 miles de millones de años, como resultado de una compleja secuencia de reacciones químicas que se sucedieron de manera espontánea en la atmósfera de la Tierra aparecieron, una vez más, los primeros microorganismos unicelulares. Y trás ellos... la evolución.
Quizás esto ocurra un 21 de Octubre del 2012 a las 7.43 a.m. O quizás ya haya ocurrido. Quizás en algún lugar remoto alguien muy sabio o alguien muy importante ( una de dos ) sabe y guarda en silencio que “ Lali “ ( o Doña Eulalia, que así la llamaban ) una emigrante española de Carboneros ( Jaén ), limpiadora, casada no muy felizmente con un tal Walter y con dos hijos maravillosos llamados Heinz y Erika un día pulsó el botón rojo en lugar del verde y ... reseteó el mundo."
http://angel-lectorimpertinente.blogspot.com/2010/04/la-humanidad-creada-lhc.html
Comentado por: lenny el 28/4/2010 a las 16:22
Según don Juan, los chamanes del antiguo México describían el "intento" como una fuerza eterna que impregna todo el universo y que es consciente de sí misma hasta el extremo de responder a la llamada o a la orden de los chamanes. A través del "intento" no sólo desplegaron todas las posibilidades humanas de percepción, sino las de la acción. Por miedo del "intento" hicieron realidad las formulaciones más rebuscadas.
Comentado por: Juan Matus el 28/4/2010 a las 15:32
Comentado por: irsus preparando el 28/4/2010 a las 12:01
Anton, de acuerdo con Provoquen. Si no la ALEGRIA, me ha hecho sonreir. Tiene usted talento. Siga hombre...
Comentado por: me el 27/4/2010 a las 19:27
¿Qué pasó en España en 1865?
Muchas cosas, claro. Pero ¿algo de peso en el futuro? ¿Algo por lo que pelearse 71 años más tarde?
Lo pregunto porque a 1936 lo separaban tantos años de 1865 como a 1939 de hoy. Igual hay que empezar a buscar. O dejar de hacer el imbécil. Lo que dé mas votos, supongo.
Comentado por: suma y sigue el 27/4/2010 a las 15:02
Stacy Herbert
Office Manager, Department of Visitor Services
The Museum of Modern Art
http://www.moma.org/
Towards the close of the 1961 exhibition "The Last Works of Henri Matisse," a French-born stockbroker and Matisse fan named Genevieve Habert questioned the hanging of a 1952 gouache "Le Bateau" (The Sailboat). The work depicts a sailboat and its reflection. Habert felt that the artist "would never put the main, more complex motif on the bottom and the lesser motif on the top."
Habert brought this to the attention of Museum staff on a Sunday, December 4th. On Monday, Monroe Wheeler (Director, Exhibitions and Publications) agreed and the work was re-hung within two hours.
Habert had attended the show three times. The show opened 47 days prior, on October 18th. An estimated 116,000 people had attended by that point. "Le Bateau" hung in a corner of the Museum's ground floor, the next-to-the last work before entering the public cafeteria.
The story was picked up by a news wire service and republished in scores of newspapers, one of which called the incident a "national giggle."
At the time, Wheeler remembered two other times when works had been hung upside-down at the Museum, and once when a work had been hung upside down by its owner, prior its loan to MoMA.
Comentado por: igual antón no había ni nacido el 27/4/2010 a las 14:47
¡¡¡ No tengo palabras, y creame que siento repetirme: de nuevo HURRA y BRAVO, querido Antón; lo dicho, siento repetirme pero se lo repetiré tantas veces como haga falta: GRACIAS, MUCHAS GRACIAS, de corazón, con usted llega la alegría. GRACIAS !!!
Comentado por: provoqueen el 27/4/2010 a las 12:57
Así es exactamente. Contados son los que habría que añadir a Orwell y Camus, a estos rarísimos seres que ponen siempre la búsqueda de la verdad por encima de su propia ideología. ¿Carácter, destino? Son lo que están genética y culturalmente imposibilitados para visitar Siracusa.
Comentado por: Graciella Marcel el 27/4/2010 a las 12:28
Mas que con la ejecución, la fiesta de presentación de la revista POR FAVOR coincidió con el "enterado" del Consejo de Ministro a la sentencia de muerte del Tribunal Militar y por tanto, Salvador estaba en capilla. El partido no nombrado es el PSUC.ME ENCANTA NO OLVIDAR aunque no sepa lo que hice hace un par de minutos.
Comentado por: Jacinto Martínez el 27/4/2010 a las 11:01
Conocí a Jacques Bonnet, el 19 de abril del año 2009, en el hotel Gran Sol de Zahara de los Atunes, en cuyo comedor me citó a las ocho de la mañana, repito: ocho de la mañana. Acudió al encuentro con un borsalino gris, unas gafas negras soviéticas y un viejo abrigo Burberry de solapas tan erguidas como las orejas de una liebre. Supongo que a su manera intentaba pasar desapercibido, así que, en cuanto traspasó la puerta, todos los clientes del hotel se volvieron hacia él como si fuese uno de esos famosos internacionales que visten de riguroso incógnito para llamar la atención de todo el planeta. Le hice una seña para que se acercase, hundió la cabeza entre los hombros, miró furtivamente hacia los lados, avanzó sobre la punta de los pies y se dejó caer sobre la silla como si la silla estuviese ardiendo.
Hace años que no me levanto a las siete y media de la mañana, monsieur Jacques, dije, creí que a esa hora simplemente no había vida en el planeta Tierra. Desde hace aproximadamente tres lustros tengo la desgracia de padecer una especie de delirio cronológico, un desfase respecto al tiempo humano, monsieur Jacques. Para decirlo en pocas palabras, vivo mientras los demás duermen y duermo mientras los demás viven. La última vez que me permití un desayuno, monsieur Jacques, simplemente mi cuerpo no lo soportó. ¿ Qué haces?, decía una voz dentro de mi cabeza mientras llenaba el plato con trozos de piña, naranjas, miel, tostadas, zumo de pomelo, verduras, mediasnoches, medialunas, croisanes, croasanes, cruasanes, croissants, no sé cómo se dice. Ya nadie sabe escuchar su propio cuerpo, ¿ sabe usted por qué, monsieur Jacques?, porque el cuerpo ha desaparecido, se lo hemos entregado a los libros de autoayuda, al Corte Inglés, a los yogures que facilitan el tránsito intestinal, al futuro, a los sitemas informáticos y a los televisores. Nuestro cuerpo, monsieur Jacques, es un televisor, hablamos como televisores, vivimos como televisores y follamos como televisores, si no hablas como un televisor la gente simplemente no te entiende. Yo tengo un magnífico LG de plasma, una supuesta máquina de matar tedios, todos los días me rasco la barriga, me siento frente a él, pongo alguna película, vuelvo a rascarme la barriga y desciendo a las cavernas del TVsapiens, más allá del austra, más allá del croma, mas allá del homo, más allá del primer animal y la primera célula, monsieur Jacques, en calzones bastante indisciplinados, con una lata de cocacola, babeando en el brazo del sofá, aunque a veces me levanto y emprendo un prodigioso viaje argonáutico al frigorífico donde nacen los tomates naturales, las aceitunas orgánicas y un insolente muslo de pollo inmune a la prueba del carbono catorce que ha llegado a aprender nuestro idioma y me mira de muy malas maneras, yo creo que ya estaba aquí antes de los fósiles y los protozoos; perdóneme si soy demasiado abstracto, aunque usted siendo francés los entenderá, usted viene de un país que padece abstracción mórbida, ¿ qué quiere de mí, monsieur Jacques?
Me han dicho que es usted un profesional, dijo. No hay más que verme, dije. Mi hijo, dijo. Qué pasa con su hijo, dije. Quiere ser pintor, dijo, ha abandonado su carrera de ingeniería industrial, ha alquilado una casa mugrienta, y se pasa los días pintando barbaridades y leyendo novelas rusas del XIX; incluso le ha prohibido la entrada a su novia María de los Angeles, una chica muy agradable de Palencia que oposita a registradora de la propiedad, ahora no María de los Angeles, le gritó la última vez que intentó verlo, que estoy con Oblomov, no tengo tiempo para ti. Y ¿ qué puedo hacer yo?, monsieur Jacques. Me han dicho que usted mata a personas, dijo. Yo no he matado a nadie en mi vida, monsieur Jacques, simplemente la gente tiene la desagradable costumbre de morirse sola. Si se trata de dinero, yo…, dijo. Siempre se trata de dinero, monsieur Jacques. Quiero que vaya a la Galería Marlborough, en la calle Orfila de Madrid, ponga una pistola en la cabeza del propietario y lo obligue a contratar a mi hijo para una exposición. Pero, ¿ monsieur Jacques?. Si mi hijo quiere ser pintor, quiero lo mejor para él, yo mismo fui a hablar con ellos, se rieron de mí, me dijeron que las cosas no se hacían de esa manera, yo les dije que la manera en que se hacían las cosas la decidía yo, casi llegamos a las manos, tuvieron que llamar al guardia de seguridad, un señor muy fuerte y muy gordo que me levantó en el aire con medio dedo meñique y me depositó como un fardo en el exterior, a 35 grados de temperatura, sobre una baldosa llena de pegotes de chicle, ¿ usted tiene hijos?. Yo no existo, monsieur Jacques.
Dos meses después de nuestro encuentro el hijo pródigo colgó catorce cuadros y siete esculturas en la Marlborough. Los opinadores profesionales fueron en general muy benévolos, uno dijo que la obra abría una infinidad de posibilidades en el arte contemporáneo, otro se refiririó a la cocotología, cuatro han desaparecido en extrañas circunstancias. Actualmente el hijo de monsieur Jacques vive con Anita, una cantante de música electrónica progresiva, http:// electroanita.blogspot.com/, en uno de los últimos pisos de la Torre de Madrid, ha descubierto las bondades el sadomasoquismo, se viste como un Karateka y todas las navidades va a cenar a casa de sus padres donde, por cierto, indultan al pavo, que ya se veía el pobre en el pavaíso. Pero ¿ en qué tiempos vivimos cuando determinados miembros de más ilustres familias europeas recurren a los servicios de un modesto asesino para colocar a sus hijos en el mercado del arte internacional?
Comentado por: antón el 27/4/2010 a las 10:00
He leido el post de cp, ignoraba que la ejecución de Puig Antich había coincidido con la fiesta de presentación de "POR FAVOR".Me resulta difícil que los brindis y abrazos coincidiera con la ejecución del joven anarquista. Tal vez eso explique esa rara sesación de rechazo
cada vez que veo el dibujito de Forges en EL Pais , como ver a un anciano con MP3 en las orejas, un anciano con vaqueros de marca, rico y enrollado.
Comentado por: Doroteo Martínez Figueredo el 27/4/2010 a las 09:47
Uno que llegó tarde al mitin, pero que mandó de todos modos su mensaje.
http://www.youtube.com/watch?v=AZa3Slwgup0
Comentado por: igualico, igualico, que el difunto de su agüelico el 27/4/2010 a las 09:07
Bueno, con un "Antón eres tonto del culo" era suficiente.
Estoy deseando volver a España para acceder al volumen. Ya le oí (a Azúa, claro), hablar del autor en una ocasión que no viene a cuento y se me hizó la mollera betún.
Comentado por: pepitol el 26/4/2010 a las 22:41
Antón, disculpe, se lo digo de verdad, extavagancias, rarezas, y unas risas, unas rias, muy desubicadas y muy fronterizas, no sé, algo como de estar muy fumao, como de estar molestando ya hace rato... Así, exactamente, es como yo me siento cada vez que lo leo a usted. Entre los temblores, y el humo de los purillos farias mini, que seguro que no dejaré jamás, lo voy leyendo obsesivo y atento, preguntándome muerto de la risa esquizo, ¿y ahora qué? ¿y qué más, qué más? Y no sé por qué, ahora, me acuerdo de mi amiga Esmmee, una señora inglesa muy mayor, muy divertida, que a veces me decía mirándome a través de las gafas, pues sí, pues sí, la vida es dura, la vida es dura, sí, es muy dura, Esmee, muy dura, le decía yo, y jajajaja ¿y qué más Antón, por favor, y qué más...?, tanto tiempo he pasado ya viajando en burro...
Comentado por: rafa, tío, qué enfermizo y qué patético, qué demonios se te habrá perdido a ti aquí, precisamente aquí, en esta reunión de sabios, en la oscuridad de la última fila, dando tu opinión, tan inconexa, tan inaudible y tan temblorosa, ahí, en la oscuridad de la última fila, como una almeja en un armario, como un sapito psicótico y delgadito, ni se sabe de qué submundo ni de qué pozo, dios mío, cuánta cochambre, qué vergüenza ajena, y qué nervioso que me pone este loco tan lamentable y tan egocéntrico , ayyyy, por favor, que acabe ya, que acabe ya...!!! el 26/4/2010 a las 22:26
Baverez. Grecia. Europa.
http://www.scribd.com/doc/30514527/10d26-LFigaro-Baverez-tema-la-decadencia-de-Europa
Comentado por: cp el 26/4/2010 a las 21:13
Para sentido del humor, los de Hamás ganan de largo.
http://blogs.elpais.com/fronteras-movedizas/2010/04/dibujos-animados.html
Comentado por: sus muertos el 26/4/2010 a las 21:00
"¡NO PASARÁN!"
José García Domínguez
Inconfundible, reconozco en las portadas la imagen de Salvador Puig Antich, también él estampa necrófila de esa tropa otoñal que, heroica, desfila por calles y plazas pugnando por labrarse un pasado antifranquista. Puig Antich. En Barcelona, su ciudad, hubo una manifestación, sólo una, cuando lo mataron. Transcurrió por la Diagonal, a la altura de zona universitaria. Eran los guerrilleros de Cristo Rey, festejando el "castigo ejemplar" dictado por el Régimen y, de paso, postulando el paredón para Tarancón y otros notorios rojos. Nadie más movió un dedo. La dirección del partido, ese mismo que acaba de apropiarse de su memoria, había transmitido órdenes muy precisas a todas las células: no hacer nada. Ni octavillas, ni saltos en la calle, ni huelgas, ni encierros en la Universidad, ni abajofirmantes. Nada de nada.
Para el partido, aquél era un día normal, uno como otro cualquiera, quizá con la única salvedad de que un anarquista de veintisiete años iba a ser ejecutado, garrote vil mediante, en pleno centro de la capital de Cataluña. Apenas eso. Una anécdota trivial que en modo alguno habría de impedir que Manolo Vázquez Montalbán y los alegres chicos del PSUC celebraran su gran fiesta en La Oca. Allí, en el restaurante de la aún Plaza de Calvo Sotelo, a un tiro de piedra de la cárcel Modelo, donde Puig Antich ya aguardaba al verdugo, la crema y nata de la progresía regaría en champán el nacimiento de Por Favor, una nueva revista política. Ferozmente antifascista, of course.
La velada fue deliciosa, a decir de los muchos invitados. Así, cuenta Joan de Segarra que a Antonio Fraguas ‘Forges’, venido desde Madrid para el sarao, le preguntó un plumilla local qué sensación le producía Barcelona. Fraguas, siempre tan chistoso, respondió: "¡Cinco a cero!" (la reciente victoria del Barça frente al Real Madrid). Concluye, en fin, el mentado Segarra: "Llamé a mi amigo Jaume Perich y le dije que había llegado el enterado, que Puig Antich estaba en capilla. Perich me dijo que lo sentía mucho, pero que no podía desconvocar la presentación de la revista y por consiguiente la cena. Le dije a Perich que me disculpase, que no me veía con ánimos de ir a esa cena". Sería el único. Ningún otro convidado falló
Comentado por: cp el 26/4/2010 a las 20:46
Es lo que tiene la música, que une a los pueblos.
http://www.youtube.com/watch?v=6Ktc-8zagd0
Manuel Chaves Nogales pronostica cómo será el Estado que surgirá de la guerra:
"ni colonia fascista ni avanzada del comunismo. Ni tiranía aristocrática, ni dictadura del proletariado. En lo interior, un gobierno dictatorial que con las armas en la mano obligará a los españoles a trabajar desesperadamente y a pasar hambre sin rechistar durante veinte años, hasta que hayamos pagado la guerra. Rojo o blanco, capitán del Ejército o comisario político, fascista o comunista, probablemente ninguna de las dos cosas, o ambas a la vez, el cómitre que nos hará remar a latigazos hasta salir de esta galerna, ha de ser igualmente cruel e inhumano. En lo exterior, un Estado fuerte colocado bajo la protección de unas naciones y la vigilancia de otras".
Comentado por: knudsen el 26/4/2010 a las 20:13
En estos tiempos de crispación, violencia e incomprensión, quizás nada como la música para unir a los pueblos y que los recién llegados lleguen a sentirse como en su casa, sabiendo que sus creencias y costumbres son, cuando menos, respetadas.
http://www.youtube.com/watch?v=GNgREMgZAeo
Comentado por: así sea el 26/4/2010 a las 18:58
Comentado por: jon el 26/4/2010 a las 17:59
Confieso haber sentido la tentación de comunicar por escrito todos los sitios de Madrid y Barcelona frecuentados por mirones. Al final he optado por no hacerlo. Espero que lo entendáis: si no paso la lista de manera pública es sencillamente para no revelar algunos lugares que podrían ser luego "blancos" de redadas o desmantelados.
Comentado por: Otro hombre humillado el 26/4/2010 a las 15:25
Comentado por: rafa, alias "totes bones", aprenet de catalanet. el 26/4/2010 a las 14:53
Paseando por la calle en una mañana de lunes, con un sol más de verano que de primavera. De repente, parado en una esquina...
- ¡Hola! ¿Qué tal?
- ¡Hola! Pssshhha, mira, bien...¿Y tú, cómo estás?
- Pues bien, estoy bien...Como poco, es que como poco, ya he cumplido con la justicia y de momento estoy viviendo en casa de Rosa...
- Ya, ya veo. Oye, y dime, ¿ y con qué justicia cumpliste tú?
- ¿Ehhh? No sé, es algo que nadie sabe...
- Bueno, pues nada, me alegro de verte. ¡Hasta luego!
- Adiós, hasta luego!
Comentado por: rafa, es que no sé. el 26/4/2010 a las 14:47
Entonces, el juez que se le pasó "por alto" dictar auto de prisión contra el presunto asesino de la niña de Huelva, un tío juzgado y condenado por estupro, le impusieron "trabajos forzados"
Comentado por: Rafael Gerena el 26/4/2010 a las 14:05
Comentado por: Justice el 26/4/2010 a las 13:45
JUSTICIA PARA EL JUEZ CALAMITAS: Hechos: El Sr. Calamitas Juez de Familia de un Juzgado de Murcia es condenado por el Tribunal Superior de Justicia de la región a dos años de inhabilitación por "retrasar" deliberadamente la adopción de una niña por parte de la pareja sentimental de la madre.
Al recurrir al Tribunal Supremo, no solo confirma sino que aumenta en 8 años más el tiempo que debe de estar privado para ejercer su profesión (el juez se encuentra actualmente suspendido), se le impone además una multa de 700 euros.
¿Por un retraso? si! el juez nunca desestimó la demanda de adopción algo tan subjetivo de valorar como la rapidez en la justicia se castiga de forma tan brutal y contundente.
JUSTICIA PARA CALAMITAS!
Comentado por: Faustino Novo el 26/4/2010 a las 13:27
Hace tanto frio en la estepa de la responsabilidad, la inteligencia y el coraje invidual.
Con lo a gustito que se está en la mesa camilla de la vidilla media española, entre las faldas de la abuela que siempre dismula cuando nos pilla haciendonos pajillas. Y ademas en Spain se come como en ningún sitio y siempre podemos echarle la culpa a Franco y los curas.
Comentado por: Antón eres la caña el 26/4/2010 a las 13:05
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
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Gracias por decirlo tan claro,...
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