El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Odiosas comparaciones de un turista

Aunque sólo he podido estudiarlo durante un trimestre tengo la convicción de que va siendo casi imposible llegar a ser madrileño. Millones de personas lo intentan cada año, pero sólo un puñado y al cabo de una entera vida lo consigue. Eso sí, en la más completa soledad. Ni por el porte, ni por su expresión se les distingue. Quienes alcanzan la calidad de madrileño guardan para sí mismos tan alto conocimiento y lo disuelven en su interior a la manera de Las Cuatro Nobles Verdades a las que sólo acceden los iniciados en niveles supremos del budismo.

    A lo largo de mi vida he conocido miles de madrileños en curso o en trámite, en estadios más o menos avanzados de ese saber extático. No puedo asegurar, sin embargo, que ninguno haya alcanzado la meta y se pueda decir de él que es un madrileño realizado. En esta disciplina hay que resignarse a conocer suplicantes, pretendientes, postulantes, aspirantes o becarios de la materia, pero jamás al madrileño logrado. Es cierto que hay personajes que, acodados a la barra de la cervecería y moviendo mucho los pies entre cáscaras de gamba, afirman con acento truculento que ellos son madrileños "castizos". Son falsificaciones, muchas de ellas irlandesas.

    La razón es que las condiciones resultan insoportables. Tanta exigencia pone cuerpo y espíritu en una tensión que sólo se relaja horas antes de la muerte, cuando uno debe confesar sus mayores fracasos. Son muy pocos quienes reúnen tanta excelencia física e intelectual, lo que no impide que año tras año caigan sobre Madrid cientos de miles de individuos dispuestos a todo. Los rastros del desengaño pueden verse a centenares por las calles de la ciudad. Patética visión la de esos individuos que musitan cantinelas por lo bajo, hacen gestos groseros con súbita ira, o miran tercamente al paseante. Algunos visten jirones del uniforme que, años atrás, tanta ilusión despertaba: bedel, ujier, cartero, párroco, ordenanza... Ni siquiera los más encumbrados están libres de desolación aunque es infrecuente ver en plena calle a desesperados almirantes, prelados o embajadores, ya que suelen aliviar sus penas en establecimientos exclusivos.

    Debería escribirse un tratado entero, pero no siendo ello posible resumamos un poco: la primera y más difícil exigencia es la de haber nacido lo más lejos posible de Madrid. Si se ha nacido en Cuenca o en Toledo, el fracaso está asegurado, pero si el aspirante viene de Tenerife, de Vigo o de Olot, alguna posibilidad de llegar a ser madrileño sí tiene, como demostró aquel presidente de la Primera República, el gran Pi Margall, sobre quien los expertos aseguran no tener dudas: llegó a ser madrileño e incluso murió de ello. Tan curiosa peculiaridad se debe a que el nacido en Madrid, apenas librado de la placenta ya abomina de su condición y renuncia a ella con soeces expresiones; maldice la ciudad, sus habitantes, el clima y el cocido. El nacido en Madrid (e incapacitado para ser madrileño), es uno de los tipos más conspicuos del arco antropológico junto con los massai, los nilotas o los maories. Esta condición maldiciente y relapsa del nativo causa estupor en el turista de Barcelona ya que por aquella parte los ciudadanos ostentan un amor mariano por su localidad y van diciendo a todo el que quiera oírles que no hay en el mundo nada semejante y que aquello es la envidia de París. Como es natural, esa libido flotante hace innecesaria la constricción por ley de cualquier desafección o mengua del amor, de modo que allí y de manera espontánea todo el mundo rompe a cantar himnos nacionales en cuanto la autoridad desplaza su augusta mirada sobre ellos. No así en Madrid, donde el nativo suele proferir las mayores intemperancias sobre su destino autonómico y sobre lo municipal como execrable categoría del ser.

    Se entiende pues que sean escasísimos los que antes de morir logran decir de sí mismos que han alcanzado a ser y bien pueden asegurar que son madrileños no refractarios o amortizados. También se entiende que los pocos que lo han conseguido no lo manifiesten y resulten, por así decirlo, insondables. Como los samuráis del shogunato Kamakura tras una vida de ascesis su poder físico es tan desmesurado y poseen una tan elevada moralidad que nunca osarían exhibir su fuerza. Antes se dejarían matar.

    Contraste grande con el de quienes, como es mi caso, fuimos paridos en ciudades donde basta con nacer en ellas para poseer un estatuto superior al de la mediocre humanidad y convertirse en estrella de la historia sostenible, solidaria y progresista. Además, si uno obedece a la autoridad en cuestiones de atuendo, emoción, envidia, enseñanza, acento, resentimiento, cultura, rencor y diversiones, puede convertirse de inmediato en miembro social distinguido, haya nacido donde haya nacido y aunque se dedique a la ablación de clítoris con martillo. Basta con obedecer. Mira tú que es fácil ser, y cómo se complican la vida los de Madrid para no ser.

 

Artículo publicado el 17 de marzo de  2010.

[Publicado el 17/3/2010 a las 10:30]

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Comentarios (74)

  • its good to see this information in your post, i was looking the same but there was not any proper resource.
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    Comentado por: Amanda Bynes el 11/10/2011 a las 08:28

  • Alquien por aquí se pregunta : ¿ se puede hablar de nacionalismo ?

    Por supuesto que se puede hablar de nacionalismo, hombre, por supuesto !!

    Tranquilo, alma de cántaro, el tema está lo suficientemente podrido para aceptar cualquier simpleza.

    Por ejemplo : Obama, Chavez, Dalai Lama, Montilla, Otegui, Hitler, son unos nacionalistas.

    Venga. Anímese.

    También puede decir : Las naciones no existen, por tanto no existe algo llamado España que podamos llamar también nación.

    ( Pregunte a un filósofo como Mosterín y le dará la razón. Cosas de la filosofía...)

    Venga. Ánimo. No se contenga, apunte a la ONU... : Mira que llamarse 'naciones unidas...' y bla bla bla.

    A disfrutar, hombre, a disfrutar... !!

    Comentado por: marc el 22/3/2010 a las 13:56

  • Gracias por su comentario Knudsen. Sus intervenciones siempre son como un soplo de aire fresco. A uno le gustaría poner un texto definitivo sobre nacionalismo a ver si así se acababa el tema pero me temo que no va a ser posible. Todo el artículo de Orwell no tiene desperdicio, pero me parecen importantes las líneas finales (traduzco):

    "En cuanto a los amores y odios nacionalistas de que he hablado, forman parte de la mayoría de nosotros, nos guste o no. No sé si es posible librarse de ellos, pero creo que es posible luchar contra ellos, y que éste es esencialmente un esfuerzo moral. Se trata ante todo de descubrir lo que realmente somos, cuales son realmente nuestros sentimientos, y luego tener en cuenta el sesgo inevitable. Si odias y temes a Rusia, si sientes envidia de la riqueza y el poder de América, si desprecias a los judíos, si tienes un sentimiento de inferioridad respecto a la clase dominante británica, no puedes librarte de esos sentimientos simplemente mediante la reflexión. Pero puedes reconocer al menos que los tienes, y evitar que contaminen tus procesos mentales. Los impulsos emocionales que son ineludibles, y quizás necesarios para la acción política, deben ser capaces de coexistir con la aceptación de la realidad. Pero esto, repito, necesita un esfuerzo moral, y la literatura inglesa contemporánea, en la medida en que está viva en todas las cuestiones importantes de nuestro tiempo, muestra cuan pocos de nosotros estamos preparados para hacerlo."

    Comentado por: c/p el 21/3/2010 a las 22:24

  • La critica de Popper a Marx,a su forma de entender el historicismo y la capacidad predictiva de las Ciencias Sociales,si es que tal cosa existe, es parcialmente propia.La percepción del devenir por parte de un grupo humano puede alterar ese devenir. Lo malo es que eso presupone una racionalidad en la conducta que rara vez se da.
    Casos como el de Gore son solo la punta del iceberg,recientemente han organizado unas Jornadas en una pequeña capital de provincias que ha contado con la participación estelar de el nobel Pachauri y es un secreto lo que ha cobrado por su visita,huella ecológica aparte,y es una prueba de lo que digo.La única ley que se cumple a rajatabla es la del maximo beneficio monetario en el menor tiempo posible y así,la jugada está cantada.

    Comentado por: Maleas el 21/3/2010 a las 19:58

  • El autor no debe preocuparse. Él no se convertirá en una estrella de la historia sostenible, solidaria y progresista. Es afamado en su lucha en la desobediencia, pero sobretodo es un gran fomentador de mediocridad.

    Comentado por: Carmen el 21/3/2010 a las 19:35

  • Claro que se puede hablar de nacionalismo. Todo el mundo sabe que es un crimen (pecado de omisión) no hacerlo una sola vez, tal como está el mundo, y propongo que en cada mensaje que envíen ustedes, en cada post que cometan ,en cada comentario que perpetren, pongan un link al texto ese de Orwell. Pero siempre sin olvidarse de Cuba, así que pongan también algún link a The Origins of Totaliarianism de la Arendt. Aunque es criminal olvidarse del terorismo etarra. Y ya puestos, de todo terrorismo en general. Y de sus conexiones con las aberraciones del 68. Sin embargo acordarse de ciertas cosas olvidándose de Paracuellos y Katyn suena a artimaña sociata y progre. Y no se olviden del Antisemitismo. Y de los pelotazos. Y la corrupción. Y el 3%. Y el gilipollas de Carod, ¿dónde está? Y los contubernios del tripartito. Y el abuso a menores. Y la desmoralización y deseducación generalizada. Y lo que me dejo en el tintero por falta de tiempo, memoria y estómago. No hace falta acordarse del tercer mundo siquiera, ¡que se jodan esos papanatas que no tengan ni siquiera un dictadorzuelo populista que los haga dignos de nuestra denuncia!, hay mucho que mencionar cada vez que abramos la boca. Sí, señor: cada vez que se anime a difundir sus opiniones, no olvide denunciar ni una de las principales iniquidades del mundo. De lo contrario será cómplice de ellas.

    Comentado por: Reina Blanca el 21/3/2010 a las 19:15

  • "El patetismo nacionalista lo vemos hoy en la cultura catalana. Nunca antes había estado tan cerca de las puertas de la decadencia, y no es por otra cosa que por abrigarse del nacionalismo que envuelve la atmósfera parlamentaria catalana, deseosa de romper sus lazos con el Estado español. El nacionalismo es la mayor enfermedad contra toda cultura, la tiñe de sinrazón y de neurosis. El nacionalismo, lejos de ser una teoría científica es una religión, aunque más exacerbado que el culto a un dios. No es de extrañar que compare nacionalismo y religión, pues no excita más a la ignominia nada reflexiva que las cosas que no existen: dios y nación.

    Las naciones no existen. Existen los territorios y los hombres que las habitan, pero estos humanos pueden ser de distinta raza o lengua. El mal del nacionalismo es que invierten estos términos y consideran la existencia de una identidad metafísica, la nación, que no es más que la consecuencia de la unión mística entre un determinado territorio y una cultura específica. La población que viste esta nación viene después. Como realmente no hay una unión trascendente tienen que inventar leyendas para poder meterla con calzador dentro de la nación que se han inventado. Pero las naciones nunca han existido, ni durante el Imperio romano, ni durante el medioevo ni en el siglo XXI. El nacionalismo no es más que una religión fundamentalista.

    La idea de que existen unidades naturales como las naciones, o los grupos linguísticos y raciales, es enteramente ficticia. El intento de ver el estado como una unidad natural conduce al principio del estado nacional, y a las ficciones románticas del nacionalismo, el racismo y el tribialismo."

    Opus diabolo.

    Comentado por: ¿se puede hablar de nacionalismo? el 21/3/2010 a las 13:52

  • Buen domingo primaveral a todos.

    http://www.youtube.com/watch?v=l3JAW97tl-g

    Comentado por: porque sí el 21/3/2010 a las 13:09

  • c/p,
    cada vez que se hable aquí de nacionalismo (y me temo que va para largo porque parece que no hay tema que excite más al personal)cuelgue Vd. esa nota de Orwell.
    Además de explicar la cuestión mejor que Pasteur el proceso de la fermentación, prueba también que la tesis del final de las artes, de la historia, del petróleo y de la mariposa inglesa, se columpian, pues, sabiendo lo que se sabe, como generalmente no se lee apenas y quienes más hablan son quienes menos estudian, siempre habrá quien lo niegue, maquille, reinterprete y, sobre todo, utilice a favor de su causa. Lo más irónico es que, como bien explica Orwell, hasta dicha causa final puede ser también reversible a capricho o interés.
    Lo de creer-obedecer, en definitiva, pero con el comodín de cambiar sobre la marcha el objeto de fe-obediencia según sople el viento.
    De lo mejor que he leído. Muchas gracias.

    Comentado por: knudsen el 21/3/2010 a las 11:06

  • El que una predicción histórica llegue a verificarse o no, no es ni cuestión de método, ni de sabiduría ni intuición: es pura cuestión de azar. Nuestra mayor certidumbre es nuestra incertidumbre. Las predicciones históricas (aunque no salgan de la boca de un profeta) siempre son arbitrarias, accidentales y acientíficas. Pero cualquiera de ellas puede tener un poderoso efecto propagandístico. Siempre que un número de personas suficiente crea en la decadencia de la civilización occidental, esa civilización sucumbirá a la decadencia; incluso si, a falta de esa propaganda de su decadencia, hubiese seguido progresando. Los profetas, incluso los que se jactan de no ser profetas para saber lo que nos sucederá dentro de 20 o 30 años (p.ej., Al Gore y su pujante industria del catastrofismo), pueden mover montañas; y también pueden hacerlo las ideas, incluso las erróneas. Afortunadamente, hay ocasiones en las que es posible combatir ideas erróneas con ideas correctas.

    Si yo soy optimista, no es porque conozca lo que sucederá en el futuro. Soy optimista, lo repito, porque tengo confianza en la capacidad de racionalizar las cosas que tiene el ser humano, lo cual nos ha salvado de la extinción a lo largo del trayecto evolutivo. Y digo “nos”, porque yo desciendo de aquellos supervivientes, con los que comparto el 100% de los genes. Si no hubiéramos tenido esa capacidad de racionalizar las cosas y adaptarnos del paso de climas serenos a climas glaciares, seguramente no estaríamos ahora comunicándonos a la velocidad de la luz por Internet, producto de la ciencia y de la técnica humanas. Pero claro, el hecho de ser optimista no quiere decir que me quede en casa a esperar que las cosas mejoren por sí solas. Depende de la acción de las personas el que este mundo pueda mejorar. Las amenazas son muchas, es verdad, sobre todo la de la superpoblación. Tenemos demasiados boletos comprados para que ocurra lo peor; pero eso no debe acobardarnos. Culturalmente los poderes políticos en España han hecho desprecio hacia todo lo relacionado con el conocimiento científico (que inventen ellos y todas esas barbaridades). Por otra parte, preferimos las luchas fratricidas antes que las luchas por nuestra dignidad y libertad individuales frente al poder, frente al Estado (¡vivan las caenas de todo tipo!). Esto nos convierte en seres pasivos, desgraciada y peligrosamente pasivos, resignados ante la adversidad. La autorresponsabilidad es una disciplina que, por lo común, desconocemos en este país. Si el futuro de la humanidad dependiera de nuestra tradicional pasividad, entonces sí, la cosa estaría clara, o peor, oscura.

    Comentado por: miguel el 21/3/2010 a las 10:44

  • Un conocido mío de Miami decía en una misiva : Para concluir, bromeando con amistades, alguien dijo jocosamente que cuando existe cualquier crisis "La esperanza es lo último que se pierde". Sobre todo en Estados Unidos, porque primero se pierde la casa. Luego se pierde el auto. Para rematar se pierde el trabajo. Si se está casado se pierde el matrimonio y lo último que se pierde es la esperanza.

    Comentado por: lenny el 21/3/2010 a las 10:36

  • George Orwell,
    Notes on Nationalism

    http://orwell.ru/library/essays/nationalism/english/e_nat

    Comentado por: c/p el 21/3/2010 a las 01:43

  • No es licito confundir ciencia con tecnología y menos ciencia y tecnología con proceso de acumulación y el despilfarro demente que lo acompaña.
    Por lo demás,todo cierto. En los próximos veinte o treinta años,quizá antes,las tensiones que se produzcan serán brutales,máxime,por que no se está haciendo con la diligencia necesaria los cambios precisos,muy radicales,cierto,para paliar los efectos mas terribles del proceso.
    No es preciso ser profeta para ver la que se avecina.

    Comentado por: Maleas el 20/3/2010 a las 22:58

  • Cuáles son tus ancestros armandobronca, ¿las cabras? ¿No te incluyes en nuestra especie porque mentirías? ¿Quién coño te dio clases de filosofía, el macho cabrío? Pues tira para el monte, que el futuro es muy oscuro, que el futuro es muy oscuro, aaaaaaaayyyy, trabajando en el carbón.

    Comentado por: alfa el 20/3/2010 a las 20:19

  • http://www.youtube.com/watch?v=QYwQSftUvOc

    Comentado por: ¿qué es la nada? el 20/3/2010 a las 19:55

  • Armando, ayuda un poco: hazte la vasectomía.

    Comentado por: sugerencia el 20/3/2010 a las 19:42

  • Muy bien dicho, armandobronca, volvamos a las cavernas, a la madre naturaleza, de donde nunca debimos separanos. Esperemos, al nuevo mesías que nos guíe de nuevo hacia el Edén.

    Entre los nacionalistas y estos nuevos redentores antitecnólogicos, es cierto miguel, no hay lugar para el optimismo. Así que resignación y a esperar sentados el fin de esta maldita historia. En el infierno nos vemos.

    Comentado por: apocalipsis según armando el 20/3/2010 a las 19:39

  • Prat de la Riba, Sabino Arana, Hitler, Mussolini, Franco, Stalin..., todos ellos nacionalistas, llenos de grandes virtudes humanas tales como la fe ilimitada, el aprecio hacía sí mismos, el amor hacia todo lo extranjero, el trabajo armonioso entre el rico y el pobre, el odio hacia el mito del origen étnico, su rigor histórico y, en una palabra, la verdad como emblema universal para la paz eterna entre los hombres en libertad, solidaridad, fraternidad y bailes de salón con sonrisas alegres y abrazos mil.

    Dios santo, el mundo al revés. Y lo peligroso es que todavía hay gente que juega con esa historia como si fuera un niño con una pistola cargada.

    Comentado por: sera el 20/3/2010 a las 19:26

  • miguel escribe:
    "Se me puede tachar de optimista, y es verdad, lo soy. Porque si echamos un vistazo hacia atrás, al horizonte de hace unos 20.000 años, veremos a nuestros ancestros en situaciones infinitamente más difíciles que los actuales, cuando, en una etapa de nuestra evolución, nos abríamos camino entre la nieve que cubría nuestros pequeños y robustos cuerpos. Y logramos sobrevivir. Ahora tenemos ciencia y tecnología."

    Entonces "éramos" un puñado de cazadores recolectores. Ahora "somos" más de 6 mil millones de personas. "Hemos" (cuando decimos nosotros mentimos siempre, decía mi profesor de Filosofía) esquilmado el planeta, consumido ya la mitad del petróleo -la mitad fácil, buena y barata- construido todo incluyendo nuestra carne, con petróleo -el Nitrógeno que constituye las Proteínas que forman nuestro cuerpo proviene del aire, y es reducido a forma soluble asimilable, NH3 y sus compuestos, mediante el proceso Haber-Bosch.
    Todo lo que veas a tu alrededor fue fabricado o transportado usando petróleo, combustible barato.

    El petróleo barato permitió el crecimiento económico, es decir el crecimiento de la deuda a pago futuro porque a eso se reduce. Acabado, terminó el crecimiento económico, la deuda es impagable, la recuperación es imposible.

    Durante siglos la población inglesa osciló alrededor de 6 millones de personas. Es la población sostenible sin petróleo, en una economía medieval, es decir trabajando absolutamente todos. Cuando tiempos de bonanza superaron esa población y la capacidad portadora, rápidamente la población colapsó a cerca de dos millones, el ciclo se repitió alrededor de ese 'atractor caótico' (6 M). En el siglo 18 con la industrialización, la hulla y la explotación de otras sociedades la población se dispara y hasta los 60 millones actuales.
    Similar situación en España, donde no eran ni cinco millones al descubrir América, 19 millones en 1900 -muy pobres, 70% analfabetos, enfermos y mal alimentados todos. 44 millones en la actualidad, y contrariamente a una visión optimista entiendo que es una situación insostenible y aterradora, y que la ciencia y la tecnología pueden agravar aún más.
    http://www.armandobronca.com/vivir-sin-crecimiento-del-pib/

    Comentado por: armandobronca.com el 20/3/2010 a las 19:12

  • Ahora también hay personas capaces de escribir largas cartas,lo malo es que no rara vez reciben respuesta .
    Tal vez la cultura de la imagen ha convertido a los individuos en mas pasivos que los de otros tiempos,mas ensimismados en el vacío.El genero por lo de más,se ha cultivado poco en estos lares.He oído hablar de unas cartas entre Doña Emilia Pardo y Bazán y Galdós que parece que no tienen desperdicio,flores que no hacen primavera.
    Lo de el abismo intelectual entre Barcelona y Madrid es algo ya proverbial. Lo decía,disculpen que lo saque de nuevo a colación,Luís Ciges,el ultimo madrileño castizo y buen conocedor de la Barcelona en los pasados sesenta. Cuando le objetaba que también por aquél entonces en Madrid había gente como Juan Benet o García Hortelano,esos diez o doce que recoge Corominas,me respondía que esos eran excepciones a la regla.
    Tal vez en ciertos momentos esto no haya sido así,durante la II República o tal vez cuando la corte de Napoles tomo Madrid,no se,pero posiblemente la razón principal sea ese mal gobierno de todos los demonios,le queda muy cerca.

    Comentado por: Maleas el 20/3/2010 a las 18:40

  • Hubo un tiempo en las que la gente escribía largas cartas. Cartas que daban cuenta de estados de ánimo personal aunque también de datos colectivos, de época. Cartas que reflejaban estereotipos de los que no estaban ausentes, paradójicamente, los hechos. Pedro Corominas -más tarde Pere Coromines- había sido un joven atrabiliario que, a causa del compromiso con las ideas, se había encontrado en un mal paso; de los de verdad. Fue detenido tras el atentado anarquista contra la procesión del Corpus, en la barcelonesa calle de Cambios Nuevos, el año 1896. Se convirtió en una de las figuras involucradas en el Proceso de Montjuïc, episodio clave tanto en la represión de la acracia catalana como en el surgimiento de la condición del intelectual solidario en España. Algo así como el caso Dreyfus en autóctono. De esos meses nació una intensa relación epistolar entre Corominas y uno de sus más significados avaladores frente a las autoridades y ante la opinión pública: Miguel de Unamuno.

    Inevitablemente, la cuestión de Madrid aparece, en esa correspondencia, con fuerza. Sobre todo desde el momento en el que, indultado, Corominas tiene que purgar sus pecados de juventud alejándose de Barcelona. Me permitirán que recuerde, in extenso, algunos párrafos de una carta del catalán, radicado en la Villa y Corte, al vasco instalado en Salamanca, fechada el 26 de enero de 1899:

    Me pregunta usted qué me parece Madrid. Pues vine aquí con prevención y todavía he recibido un gran desengaño: creí que esto estaba muy malo pero no pude creer que lo estaba tanto. Acompañado por algunos amigos hice una suerte de excursión cuando llegué a esta villa: fui presentado a mucha gente, y cada nueva presentación me producía una nueva pena, hasta que resolví no ser presentado a nadie más. Hay aquí media docena de hombres que no puedo juzgar: me salvaron, y ante todo me reconozco un hombre de corazón y sé que no podrían encontrarles cosa mala. les debo mi libertad, quizás mi vida, y no quiero que la inteligencia se meta a investigar si es de roca viva el altar que les tengo levantado en mi alma.

    Que le deba la vida a no pocos madrileños -algunos directamente vinculados al ambiente institucionista que tan raro le resultará- no le arranca de la actitud reacia. En gran medida porque, entiende, el clima intelectual es absolutamente contrapuesto. Lo remacha en un párrafo que vendría a confirmar la fórmula debida a Vicente Cacho Viu a propósito de la independencia cultural barcelonesa y, sólo por extensión, catalana:

    … he encontrado una vida intelectual muy inferior a la de Barcelona. Aunque le parezca a usted cosa extraña, las cosas de Madrid siento que me hacen catalanista. Aquello es otra vida, otra gente, otra fuerza más vigorosa. Allí, como aquí y en todas partes, hay hombres atacados de cobardía moral, hipócritas por temperamento: pero se encuentran hombres honrados que le dicen a uno la verdad, bárbara y brutalmente a veces. Y esto me gusta y casi lo necesito para vivir. Allí en Barcelona, hay fe: el pobre y el rico trabajan por algo; el hombre se aprecia, se estima a sí mismo y no siente la necesidad de despreciar a los demás. Aquí veo mucho refinamiento, mucha delicadeza enfermiza, una irritabilidad patológica, un miedo horroroso a la verdad.

    Cierto, un buen catalán siempre va a Madrid con prevención. Un buen catalanista siempre vuelve de Madrid con la prevención confirmada. Con creces. Faltaría más. Ahora bien, atiendan a la última frase. ¿No resulta un tanto envejecida? No lo digo porque no puedan ser, los indicados, rasgos de la vida cultural madrileña, que no lo sé. Lo planteo porque remiten, no poco, a los modos y maneras de la vida intelectual barcelonesa. ¿O no es así?

    Comentado por: http://eltingladodesantaeufemia.com/ el 20/3/2010 a las 16:42

  • ...y al cabo de unos meses pondrá Madrid de chupa de dómine.

    Comentado por: tiempo al tiempo el 20/3/2010 a las 15:55

  • Azúa no es profeta en su tierra. Sin embargo su ADN contiene el gen del cálculo y el beneficio. Y empieza a calcular donde encontrar mayor bonificación. Sin duda alguna a mayor extensión, mayor reconocimiento y mayor ganancia. Irá allí donde el dinero de los florentinos intenta anular la sombria labor de las canteras. Mayor beneficio para Espadas y Boadellas. Puro cálculo, sólo debe obedecer a su ego.

    Comentado por: Paco Caja el 20/3/2010 a las 13:34

  • "Adolf Tobeña (Huesca, 1950) es catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Ha publicado diversos libros correspondientes a su especialidad científica. Los dos últimos, Neurotafaneries (Bromera) y El estrés dañino (Aguilar). Y ahora ha recopilado sus artículos periodísticos en un volumen publicado por la UAB que lleva por título El nacionalisme diví, donde pretende describir, en sus palabras, "los vectores psicológicos del catalanismo". Pregunta. A diferencia de la gauche divine, los que usted llama "nacionalistas divinos" han gobernado el país. ¿Sin perder la divinidad y el cinismo presuntamente consustanciales a la especie? Respuesta. También la gauche ha gobernado. Que se lo pregunten si no a Oriol Bohigas. Pero, en fin, lo que he querido reflejar con esta formulación es, esencialmente, la práctica de un colectivo político que nunca va más allá del regionalismo y que va entreteniendo a la población mediante ejercicios retóricos. Esta práctica ha generado la aparición de una élite barcelonesa que, al igual que su pariente, la élite cosmopolita, se ha apropiado de unos mitos para construir una burocracia privilegiada. P. Los nombres propios de la gauche son más o menos conocidos. Pero, ¿y esta élite? R. No he querido dar nombres propios. Pero se pueden dar. Los Triadú, Pujals, Calzada, Alavedra, Serra Ramoneda, Laporte, Ferraté, Granados, Puig-Salellas, Molins... P. Las élites suelen compartir una cierta transversalidad. R. También en este caso. Comparten más de lo que parece. Intereses económicos, incluso, en empresas como Autopistas o Edicions 62. Es verdad que unos prefieren el Ampurdán y otros se inclinan por Tarragona o el Pirineo, pero comparten los asuntos fundamentales. Entre ellos, el catalanismo, pero no sólo como referente político, sino psicológico. Estas élites comparten la autoestima por una determinada manera de ser, por el carácter propio de los catalanes. P. ¿Cuál es ese carácter, dado que existe? R. La pantalla política del catalanismo ha ocultado lo esencial, y es que los catalanes presentan un rasgo psicológico de pertenencia. Es decir, se saben poseedores de un talante determinado y pertenecientes a un grupo étnico-cultural diferente. P. Jung formuló modernamente la idea de un supuesto carácter nacional. Pero desde él no se ha vuelto a hablar del asunto más que recreativamente.. R. Se volverá a hablar. Ya se está empezando a hablar. Jung puso unas bases meramente especulativas, y con posterioridad se hicieron algunos experimentos. Pero se abandonaron porque los resultados mostraban que las diferencias de carácter entre individuos pertenecientes a una misma comunidad eran más extremas que entre individuos pertenecientes a comunidades diferentes. P. ¿Y...? R. Ahora, mediante la potencia estadística y el afinamiento de los cuestionarios estamos en disposición de lograr otros resultados. En esto están trabajando los psicólogos objetivos. Ellos dicen que los rasgos básicos de la personalidad son generales en todas partes. P. ¿Y cuáles son? R. La agresividad, la estabilidad emocional, la franqueza, la curiosidad y la sociabilidad... y sus contrarios. P. ¿Y los rasgos secundarios? R. Son más numerosos: religiosidad, tacañería, gregarismo, sentido estético, ambición... Éstos varían según la comunidad. P. Y a partir de estos instrumentos, ¿qué características tiene el dicho carácter catalán? R. Ah, no, estos estudios están por hacer en Cataluña. Yo sólo digo que a partir de ahora estamos en condiciones de hacerlos. P. ¿Y qué diría desde un punto de vista meramente especulativo, en la línea de Ferrater Mora? R. Bien, sólo hay que ver algunas de las características que nos atribuyeron los periódicos extranjeros en los días del 92: lúdicos, negociantes, tribales, catalanistas. Éstas son algunas de ellas. Unas características que han sobrevivido al tiempo porque la mezcla inicial fue suficientemente exitosa como para que se haya conservado el núcleo étnico-cultural de Cataluña, de lo que significa ser catalán. P. Exitosa, ciertamente. R. Todo esto se critica hoy en día. Marfany, por ejemplo, cuando examina las tradiciones del catalanismo, concluye que todas son inventadas. Pero no habrían podido inventarse sin un caldo originario. P. Usted utiliza el concepto de etnia referido a Cataluña. No es frecuente. R. Hemos de ensanchar el concepto de etnia. P. Ah, bien. R. Es delicado esto. Yo creo que desde el punto de vista físico no existe una etnia catalana. Pero antropólogos, psicólogos y lingüistas deberíamos ponernos a trabajar juntos para definir el concepto a partir de otros vectores. P. ¿Por dónde empezarían? R. La etnia catalana implantada en el territorio de origen tiene algunas características: un conjunto de apellidos que se repiten desde hace mil años, con una base de partida de unos cuantos miles; una lengua diferenciada y un talante y una estética propios que los otros reconocen. Todo eso genera un carácter. P. ¿La lengua genera carácter? R. Sí, claro. Una lengua genera un carácter y una determinada visión del mundo. P. ¿Y mediante qué procedimientos? R. Mire la lengua de los esquimales. Tiene treinta y pico de maneras de definir el blanco. Está demostrado que determinadas construcciones semánticas dan una construcción cerebral diferente. P. ¿Veinte años de pujolismo han cambiado en alguna medida el dicho carácter catalán? R. En el mapa de superficie. Por supuesto, no han afectado en nada al núcleo. Ahora bien, sí que ha aumentado un poco la autoestima, el chovinismo, lo que llamo el elitismo del nuevo rico. Y esto seguramente ha contribuido a que la sociedad catalana, en estos años, se haya encerrado en sí misma mucho más de lo normal."
    "Los científicos deberían definir la etnia catalana"
    El Pais
    Arcadi Espada 1998

    Comentado por: lenny el 20/3/2010 a las 12:57

  • COMENTARIO CENSURADO por IVAN THAYS en "Moleskine Literario":

    "Iván, no he tenido hasta ahora el honor de leer ninguna de tus novelas, pero veo que eres muy poco elegante en tus críticas a Javier Marías, y sobre todo que son infundadas, más bien la pataleta de un niño malo que quiere llamar la atención de los mayores metiendo la cara en la tarta de cumpleaños.
    Lo de que tiene "pensamientos imperialistas y nobiliarios sobre el idioma" es un disparate del quince, además de una injuria que no creo que te atrevas a insinuar, por ejemplo, en una mesa redonda con escritores o simplemente con ciudadanos que tengan más de dos dedos de frente (porque sencillamente se reirán de ti, basta con acudir a los artículos de Marías en EPS para sacarte los colores cosiéndote a citas).
    Sobre el Reino de Redonda, en fin, qué decir, si no entiendes que es un simple juego literario como tantos que se han dado en la historia de la literatura... allá tú con tus problemas de autoestima y tu amargura, pero si todos fuésemos como tú lo que no existiría sería la poesía. (Por cierto, de "auto coronado" nada, el reino ya existía antes que él, lo ha "heredado").
    Y ya que vas de libertador, a ver si das ejemplo y no me censuras el comentario, como ya has hecho anteriormente.

    Javier Ruiz Parada
    DNI 70519525 V

    (Insólito que haya que poner nombre, apellidos y DNI para que dejes deslizar alguna crítica en internet)."

    Te pido perdón por esta intromisión, Félix, pero no hay manera de que tu compañero de web publique un comentario crítico con alguno de sus post, y ya me he cansado de tanta censura. En ningún momento se le insulta, simplemente se le dicen las verdades cuando él vomita sobre otros injustificadamente. Échale un vistazo a sus dos post sobre Marías y entenderás la calaña del personaje.

    Lo siento de verdad, ¡un saludo!

    Comentado por: Javier el 20/3/2010 a las 10:05

  • Josep Pla en Madrid
    Angel Duarte

    La trayectoria humana, literaria y política de Josep Pla, como la de tantos catalanes de su tiempo, no se entendería sin Madrid.
    Madrid es, en los decenios que se sitúan a caballo entre el siglo XIX y el XX, el punto de contraste, el encuentro con la realidad, la fascinación y desencanto, el terreno extraño -a veces hostil, otras en absoluto-, en el que algunos agudizan su catalanismo y otros su inteligencia. Madrid es el escenario del toma y daca, de las expectativas políticas, de los anhelos profesionales. Es el camino de salida, cuando no el muro con el que febrilmente se tropieza.
    Es, por todo lo indicado, un espacio real y mítico que tiene una influencia en absoluto desdeñable sobre los grandes nombres de la cultura y, en particular, del periodismo del Novecientos.
    Algunos, fue el caso de Josep Pla, llegaron a desentrañar, a través de Madrid, algunas de las claves que nos permiten, hoy en día, comprender las tensiones de una época que sigue siendo, mal que nos pese, en buena parte la nuestra. Sin duda, la anterior afirmación sería particularmente aplicable a la comprensión, al análisis clarividente, de los años republicanos. La escéptica lucidez de Pla a la hora de abordar los estrechos límites que en una nación carente de una sólida cultura cívica -en ocasiones, de una sólida cultura a secas- presenta el necesario proceso de ampliación de los mecanismos de participación en el diseño de las políticas generales -en breve, el tránsito del liberalismo a la democracia- resulta esborronadora. O sea, tremenda. Y, lo que es peor, en ciertos aspectos actualísima.
    En las próximas semanas los madrileños tienen la posibilidad de acudir a una exposición y a un ciclo de conferencias sobre el Madrid de Pla. Lo pueden hacer en el local que la Generalitat tiene en el centro de la Villa y Corte. Cierto es que, como todos los ciclos institucionales, presenta desequilibrios. Junto a argumentos imprescindibles y presencias
    principales se detectan algunas ausencias. Me refiero a escritores, filólogos y periodistas que, últimamente, han dedicado páginas brillantes y esfuerzos originales para explicar el universo planiano. Incluso, alguno de ellos, residente de tiempo en la capital del Reino.
    En cualquier caso, Madrid sigue estando donde estaba. Pla también. No ha llegado a perder pie. Era imposible que lo hiciera. Aunque, no está de más recordar que, en ciertas épocas, algunos, y algunas, lo pretendieron. Por conservador, por catalán y por español, por sentimental y por no serlo, por esperar que la Monarquía llegase a su tiempo -y que fuera para durar-, por presumible misoginia, por inteligente, por escéptico y, sobre todo, por ser un escritor como la copa de un pino.

    Comentado por: vente a Madrid Félix el 20/3/2010 a las 09:41

  • (Si te pones delante de la pantalla después de un día de copiosa comida y no menos abundante bebida, entre josés, pepas, pepitas y josefinas, aunque te impulse un instinto siempre desinhibido, lo mejor es dejarlo. Apaga y vete. Sin embargo caes como un pardillo e insistes. Así puedes salir como un perfecto compañero de viaje del delirio de Bibiana Aído. Por ejemplo: “una mundo” y alguna otra joya desinhibida. Esto, claro, no tiene excusa. ¿Para qué? Todo queda dicho como en una especie de representación gratuita. Pero bueno.)

    Lo que sí he observado hoy en los diarios, es una copiosa melancolía. Todo el mundo intenta adivinar, hacer pronósticos, sentenciar sobre lo que nos espera cuando el telón de la crisis se abra (qué estupidez). Pero todo eso es vano. Que si faltan líderes que nos iluminen. Que si ya es tarde, porque las masas, cómo no, es su función primordial, lo han masificado todo. Que si Obama no es lo que creíamos. Que si la Merkel no quiere ser lideresa, ni le interesa. Que si esperamos inútilmente a un mesías, etc. En el fondo a todos nos resulta contradictorio que, en un mundo técnicamente avanzado como el nuestro, las cosas estas de la política y la economía no se resuelvan tan rápidamente como un ordenador puede resolver en segundos cualquier problema. ¿Y para esto nos sirve la tecnología? Esta es la pregunta que subyace en toda esa demostración melancólica ante el futuro. Pero, ¿por qué insistir en volver a los viejos mitos, a los viejos valores? Si los grandes líderes sucumbieron tras la II Guerra Mundial, ¿a qué viene ahora quejarnos por su ausencia? Es verdad que sólo tenemos certeza del pasado; pero coño, ya está bien de lloriqueos y lamentaciones. La vida siempre ha sido esto: mera incertidumbre. El problema, vuelvo a repetirlo, es que queremos que los problemas sean resueltos tan rápidamente como lo hacen las modernas computadoras. Pero eso es imposible. Además, puede que en Occidente estemos jugando a la gallinica ciega, buscando un mesías que no existe, porque eso sería volver al pasado, y sin embargo, en otros lugares de la Tierra, que sí tienen su mesías, y están ungidos por su fe religiosa, ya estén más que preparados, no sólo para derribar nuestras murallas, sino para vencernos con nuestro propio y estúpido miedo. Es curioso, se puede llegar a la misma conclusión a la que llega Félix de Azúa en su artículo de EL PAIS ‘Arte para nobles caducos’, pero dándole la vuelta. En Occidente poseemos armas de todas clases. La ciencia y la técnica son nuestras grandes armas; no obstante, la posibilidad de que seamos derrotados por masas harapientas y famélicas, con su gran arsenal religioso, y el prodigio de su capacidad reproductora, es más que probable. Deberíamos empezar a solucionar nuestros problemas afrontando esa realidad. Vivir cómodamente, jugando como niños ajenos al peligro que nos rodea, es letal. Todas las civilizaciones, al llegar a un nivel de especialización, se cavan su propia tumba. Es una lástima que la primera civilización tecnológicamente avanzada, vuelva a repetir la historia de otras civilizaciones del pasado menos avanzadas. No creo en el destino. No creo en un mesías providencial; tampoco adoro a las nuevas tecnologías como si fueran los nuevos dioses. Sólo tengo mi conciencia y el deber intelectual de solucionar los problemas que la vida me vaya planteando a cada paso que doy. Sé que estoy rodeado de políticos incompetentes, ignorantes, cuyo único fin es la acumulación del poder para sus intereses. No creo en ningún dios; pero no he perdido la confianza en la capacidad humana para racionalizar las cosas en momentos críticos. Se me puede tachar de optimista, y es verdad, lo soy. Porque si echamos un vistazo hacia atrás, al horizonte de hace unos 20.000 años, veremos a nuestros ancestros en situaciones infinitamente más difíciles que los actuales, cuando, en una etapa de nuestra evolución, nos abríamos camino entre la nieve que cubría nuestros pequeños y robustos cuerpos. Y logramos sobrevivir. Ahora tenemos ciencia y tecnología. Sería una lástima tirar todo eso por la borda y abrazarnos, cubiertos por el miedo, a los viejos mitos, esos mismos mitos que esgrimen como armas los nuevos guerreros surgidos del hambre y la necesidad, unidos, para colmo, todos ellos en la fe, con los esforzados desenterradores del nacionalismo.

    Comentado por: miguel el 20/3/2010 a las 08:37

  • No hay nada más catalán que el victimismo, y todos esos muchachos babélicos andan siempre por ahí quejándose de la falta de libertades. Si hay falta de libertades, Azúa, haga una huelga de hambre, como Zapata. La prensa le hará caso, y podrá denunciar a la prensa del régimen todas las atrocidades que comete el nacionalismo. Tanta ilustración y tanto Diderot, pa que? pa cagarla...

    Comentado por: r el 20/3/2010 a las 07:23

  • Yo, desde que muy pequeñito, aunque nacido en Cádiz, siempre he querido ser madrileño. De momento no lo he conseguido: me he quedado en neurasténico y del Atleti; lo que, bien mirado, me ha permitido mantenerme siempre cercano a la experiencia radical del NO-SER.
    Puediera haber sido peor.

    Comentado por: yosecuestréamao el 20/3/2010 a las 01:35

  • La bandera, señor miguel, es una defensa contra la gran bandera que nos quieren imponer. Es legítimo defender la nuestra. Los catalanes somos una nación, una étnia anterior a los Íberos. Procedemos del sur de Francia. No tenemos nada que ver biológiacamente con los españoles. Nuestra opresión dura ya demasiados siglos. ¿No cree que nuestra libertad es símbolo de la libertad de todos los pueblos oprimidos?

    Comentado por: freedom el 19/3/2010 a las 21:17

  • no se puede soplar y chupar a la vez

    Comentado por: pica, ¿eh? el 19/3/2010 a las 21:06

  • Jo, que cutre señalar lo de las pancartas futboleras que llevan treinta años ahí y son las mismas...

    ¿Y esto lo dirá por él mismo?:
    "Nadie que tenga talento de cualquier otro lugar de España podrá venir a Cataluña. En cambio, los catalanes seguirán yendo adonde les dé la gana".

    Ay, que me da:

    "No está permitido hablar castellano en los patios de los colegios, los niños tienen prohibido hablar español en el recreo".

    Espero que no lea esto algún niño porque ¡ellos, que se lo creen todo!

    Comentado por: Bilis, el niño el 19/3/2010 a las 21:01

  • Odio el nacionalismo, la peor peste que arrasó Europa en el XIX y que todavía persiste, con ánimos de extenderse. La estupidez humana no tiene limites. Es la estupidez nacionalista que quiere refugiarse en unos límites terrotoriales otorgados por una especie de divinidad Histórica en su devenir inexorable. Ese es el nacionalismo. Detrás del nacionalismo sólo hay odio, racismo, tribalidad. Seguramente esto lo llevamos en los genes todos, no lo niego. Somos seres territoriales. ¿Pero qué sentido tiene ahora volver a la tribu en una mundo donde predomina la infobiosfera, en una mundo donde la información rompe todas las fronteras a la velocidad de la luz? Ya sé que las emociones que nos hacen sentir miembros de una tribu forman parte de nuestra herencia genética. Pero cuando el autoengaño y el oportunismo se convierten en lujos que no nos podemos permitir, despertamos a la realidad un poco tarde. Somos animales culturales que hemos caído en la trampa biológica. Hace diez mil años comenzamos la reproducción de alimentos y personas en tal cantidad que ya no podremos jamás apelar a la caza. En los últimos siglos nuestra reproducción sin limitaciones, sumada a los índeces decrecientes de mortalidad, han causado un aumento de la población total que solo puede ser mantenida con alimentos vegetales y en las mejores y más anormales condiciones. Sólo haY un camino de retorno; el hambre, la destrucción y la muerte. La perspectiva es muy desagradable. Pero esto, claro, no cabe en los estrechos límites ideológicos de los nacionalistas, sean cuales sean, que son algo así como el paradigma de la observación impávida y eterna de su endiosado ombligo.

    Comentado por: miguel el 19/3/2010 a las 20:26

  • para situarnos, la opinion del señor de azua respecto el catalan:

    http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/3986/felix-de-azua-en-terminos-culturales-espana-no-existe-para-cataluna

    leyendo lo que escribe aqui ya me imaginaba por donde iba pero viendo esto no hay duda, atencion a los compañeros de pagina, lo mas selecto.....

    Comentado por: ostras ! el 19/3/2010 a las 19:38

  • Los que leyeron a Azúa, el libro de Ross o simplemente están ineteresados en la música de Shostakovich, puede que encuentren interesante esto.

    http://www.youtube.com/watch?v=oavMtUWDBTM

    Comentado por: enlaces el 19/3/2010 a las 18:37

  • Los que dicen obeir son los mismos de vaixell, ésser,...Los que ya están bien amaestrados y obeeixen sin darse cuenta.

    Comentado por: LTI de pacotilla el 19/3/2010 a las 18:34

  • obedecer=obeir

    (Puede seguir con la campaña)

    Comentado por: no puedo, no puedo... el 19/3/2010 a las 17:35

  • En catalán se utiliza la misma palabra para obedecer y para creer (creure), lo cual ya es indicativo. A los niños catalanes cuando se quiere que hagan bondad y que obedezcan se les dice: "Creu!" O sea, se identifica ser bueno, obedecer y creer...

    Comentado por: pc el 19/3/2010 a las 17:06

  • no, si lo de las jerarquías que dije, es que está siendo un problema de educación bien gordo. Dice un sr. antes, que deben ser, los que por estos lares pululamos, a lo menos catedráticos...claro, y a lo más reponedores del Lidl, o Carrefour. Cada uno en su sitio.

    saludos

    Comentado por: vic el 19/3/2010 a las 13:18

  • Basta leer Revista de Libros (buena publicación, por otra parte) para darse cuenta de lo mal que escriben los catedráticos de este ¡país!

    Comentado por: mi mamá me mima el 19/3/2010 a las 09:26

  • PARA EL SEÑOR QUE VA A CARREFUR: No se deje impresionar, aquí la gente no son catedraticos,a lo sumo bedeles con plaza en propiedad, tardes libres y carnet de la bibioteca del barrio. El propio Felix de Azúa es profesor, aunque llegó a ser director del Instituto Cervantes en París aunque nunca llegó a ser tan mediatico cómo su colega Boris Izaguirre.

    Comentado por: SOLESTER el 19/3/2010 a las 09:11

  • Insomnio

    "Madrid es una ciudad de más de un millón
    de cadáveres (según las últimas estadísticas).
    A veces en la noche yo me revuelvo y me
    incorporo en este nicho en el que hace
    45 años que me pudro,
    y paso largas horas oyendo gemir al huracán,
    o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
    Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
    ladrando como un perro enfurecido,
    fluyendo como la leche de la ubre caliente
    de una gran vaca amarilla.
    Y paso largas horas preguntándole a Dios,
    preguntándole por qué se pudre
    lentamente mi alma,
    por qué se pudren más de un millón de
    cadáveres en esta ciudad de Madrid,
    porqué mil millones de cadáveres se pudren
    lentamente en el mundo.

    Dime, ¿qué huerto quieres abonar
    Con nuestra podredumbre?
    ¿Temes que se te sequen los grandes
    rosales del día,
    las triste azucenas letales de la noche?"

    Hijos de la ira.

    Dámaso Alonso.

    Comentado por: sera el 19/3/2010 a las 06:18

  • Juegos florales edición premium. Muy bueno, inculto. Pero tú nos has leído. ¿A que te duelen los ojazos?

    Comentado por: DPA el 18/3/2010 a las 20:35

  • Inculto,

    El sábado pasado estuve en el lidl. Una pata de cordero de Nueva Zelanda de puta madre.

    Comentado por: pedante pero ahorrador el 18/3/2010 a las 19:11

  • http://www.youtube.com/watch?v=wD9mCp8SifM

    Comentado por: R.I.P. el 18/3/2010 a las 19:09

  • Los madrileños de verdad no viven en Madrid. Están todos en las Chimbambas. ¿No han visto "Madrileños por el mundo"? Yo llevo más de un lustro viviendo en Madrid y todavía no he conocido a más de tres o cuatro madrileños, exceptuando a los pseudomadrileños de las poblaciones circundantes (esos no cuentan).

    Comentado por: Jeremías Johnson el 18/3/2010 a las 18:17

  • Qué mal escribes miguel. Siempre lo mismo. Menudo ignorante. ¿Eres de Madrid? Vente de litrona tío y verás cuánta compañía.

    Comentado por: gato el 18/3/2010 a las 17:17

  • Cuanto nivel cultural hay por aqui, el que menos debe ser catedratico de algo en alguna universidad. Que bien que escriben. Propongo cambiar el nombre de este blog por el de Juegos Florales edicion premiun.

    Otra cosa es si van al Carrefour, al Lidl o incluso si usan el metro.

    Comentado por: inculto el 18/3/2010 a las 16:51

  • Fui a Madrid, a la pensión sin nombre. Quería decirle que no pedía más que estar con ella aquella noche, la piel caliente y una sola palabra perdida que pudiera escoger, una palabra dicha por mí, un movimiento, algunos pocos pasos frente a ella, delante de mis ojos, algún volcán de su mirada que pudiera incidir momentáneamente en mi rostro, en mí que no quiero morirme solo en esta ciudad donde los nombres andan perdidos, como lo estoy yo que no quiero estar solo esta noche, que necesito en algún minuto de esta noche no estar desnudo entre las sombras, necesito comprender que ella sabe que estoy aquí, que la estoy mirando y que no es amor, que no hay ya nada mío que quiera apoderarse de ella, ni amor ni cariño ni rencor, que nada tiene que ver ella conmigo, separada como está del mundo donde es difícil respirar y esa la luz que la observa impasible y los ojos cerrados, como muerta en las aceras cercanas a la calle estrecha, sucia de barrigas desnudas. Yo no voy a estirar el brazo pasa sacarla de esa esquina maldita, no voy a cubrir los tonos agudos de la alcoba ni las eses de su boca, para decir que no quiero estar solo, simplemente, esta noche, que espero un gesto, un movimiento, un pequeño murmullo, un sosiego y un silencio de sus labios para irme por donde vine, sabiendo que hubo este rápido momento en la noche dentro del cual yo no estuve solo, dentro del cual estábamos, nada más, sabiendo cada uno que el otro también estaba, una pagada señal significa que pueda atraparme en ella y en mí, que cierre por un momento la abertura del miedo por donde me estoy deslizando frente a sus escaparates de media noche, una simple cosa como su piel o los ojos o la boca de ella para mí, para recordar entre las luciérnagas innombrables de Madrid, el minuto, el segundo en que no estuve solo esta noche.

    Comentado por: miguel el 18/3/2010 a las 16:50

  • ¿Azúa anarquista? Depende de la capital que llame a la rebelión. Sí, si lo hace una tigresa que se viste con la bandera de España. Pero cada vez es más claro y más cansino que el problema español no reside en las periferias, y no se debe buscar en montañas muy lejanas.

    Comentado por: El PP anarquista el 18/3/2010 a las 14:10

  • El deseo de Pedro




    Marimar hubiera querido que Nicolás nunca dejara de quererla.
    Le extrañó lo de Pedro. Gran amigo de Nicolás, siempre cercano, Pedro le había insinuado que Nicolás era voluble y cambiante, y que las relaciones no le duraban demasiado.
    Marimar se asustó. Empezó a acechar a Nicolás. Sentía celos, y se mostraba desagradable con las otras mujeres. Hasta que Nicolás se cansó.
    Se acabó Nicolás y se acabó Pedro, a quien Marimar, por fin, había comprendido.

    Comentado por: DPA el 18/3/2010 a las 13:45

  • al sr./sra. tric,

    no le entieno a ud.; que yo diga qué a quién?

    mire, yo soy gañán del cortijo de Chaves, con tracto sucesivo (sin elecciones, 'course!, y por obra y gracia de ZP) en don Pepote Griñán, que, ¡qué güevos!, es mucho menos simpático que el primer don Pepote, don Pepote Rguez. de la Borbolla -todo hay que decirlo-, y ya con eso tengo para un aranzadi de jeremiadas. Con lo cual, díganle uds. quienes lo deseen y estimen, lo que quieran a Montilla, y ya cuando se pase por Córdoba, y tire al Guadalquivir el acento de catalán de toda la vida, y lo entienda (en andalucía, y en las mentes de los neófitos, el 'toda la vida' es desde hace cinco minutos) le daré un toque...ventajas del reino de taifas autonómico, digo, el no interesarse más que por lo que le toca a uno (stricto sensu), a uno de cerca, i.e, los cojones

    saludos

    Comentado por: vic el 18/3/2010 a las 13:33

  • ¿Zdanov? ¿Gramsci?

    “los estudios de género y la tradición histórica del feminismo tienen que ocupar un lugar en la formación troncal de nuestros universitarios”

    ¡Nooooo! Ni zdanovtchina, ni hegemonía gramsciana.

    Afortunadamente, Bibiana. Ni tragedia, ni comedia. Farsa.

    .

    Comentado por: http://eltingladodesantaeufemia.com/ el 18/3/2010 a las 12:54

  • El amor no está «arrasado»

    JOSEP MARIA ESPINÀS
    Un día me gustaría analizar algunos pequeños aspectos que me parecen discutibles de la escritura de Josep Pla. Naturalmente, lo haría con el sólido respeto y la renovada admiración por un escritor único. Uno de los puntos analizables es la tendencia de Pla a hacer afirmaciones generales. Como de vez en cuando releo, y siempre con placer, algunas páginas de su larga obra, hoy he encontrado unas frases suyas sobre el amor. Pla tenía 50 años, si no me equivoco, cuando escribió esto:
    «El amor más bien ha ido de baja, y en estos últimos años el descenso se ha acusado de una forma muy sensible. El amor, lo que en aquella época se llamaba amor, ya no se encuentra por ninguna parte, ni en las novelas, ni en el teatro, ni en la misma realidad. Existen relaciones amorosas recubiertas por la fraseología tradicional –una fraseología muy evaporada, tenida por pasablemente ridícula–, pero lo que nuestros antepasados llamaban amor se hace muy difícil de encontrar en ningún lugar. Hoy, este sentimiento pasa por un mal momento: ha quedado arrasado por la brutalidad de la época».
    ¿El amor ha quedado arrasado en nuestro tiempo? Quizá la literatura amorosa de otros siglos produjo algunas novelas que presentaban unos amores purísimos, exaltados, dramáticos, que protagonizaban toda la narración. Pero sería ingenuo creer que retrataban la realidad social. Si Pla habla del amor de ficción, es cierto que el temblor amoroso llenó muchas páginas, y la gente las leía con fruición, quién sabe si para compensar las pudorosas manifestaciones de los amores reales. Pero afirmar, como hizo Pla, que «los sentimientos no sirven para nada y han sido sustituidos por el mariposeo, el cinismo, la vulgaridad»...
    «Hace años ya que son rarísimas las personas que se dedican al amor auténtico», proseguía el escritor. No tienen tiempo, dice, ni el suficiente dinero. Pla era, a menudo, muy divertido: «El amor demanda una renta considerabilísima». ¿Y qué quiere decir un amor «auténtico»? El escritor no lo explicó. Las generalizaciones siempre causan una fuerte impresión, como el lenguaje bíblico.
    Creo, modestamente, que en nuestro tiempo también hay amor, mucho más amor del que creemos. No nos dejemos engañar por las noticias de las maldades. Amores abnegados y amores pacientes; amores visibles y amores invisibles. Todos distintos, pero están ahí. Y lo diré a la barroca manera planiana: «Es una realidad acreditada, experimentable e incontrovertible».

    Comentado por: mariposeo, cinismo, vulgaridad el 18/3/2010 a las 12:43

  • “El principio de la democracia se corrompe, no sólo cuando se pierde el sentido de la igualdad, sino también cuando se radicaliza el sentido de la igualdad extrema. El pueblo, al querer ejercer las funciones de los magistrados, deja de respetarlos. A todos les gustará esta licencia; no tendrán sumisión ante nadie. Y las buenas costumbres, el amor al orden y la virtud, desaparecerán. El pueblo cae en esta desgracia, cuando aquellos en quienes confía tratan de corromperlo para ocultar de este modo su propia corrupción. Para que el pueblo no vea su ambición, no le hablan más que de su grandeza; para que no se dé cuenta de su avaricia, halagan sin cesar la del pueblo. La corrupción aumentará en los corruptores, pero también en los que ya están corrompidos. El pueblo se repartirá los fondos públicos, y, del mismo modo que ha unido a su pereza la gestión de los asuntos, querrá unir a su pobreza las diversiones del lujo. Pero con su pobreza y su lujo, no habrá para él más que un objetivo: el tesoro público. No habremos de asombrarnos de que los votos se den por dinero. No se puede dar mucho al pueblo sin sacar aún más de él, pero de hacerlo hay que derribar el Estado. Cuanto más parezca beneficiarse de su libertad, más próximo está el momento en que habrá de perderla. Surgen entonces pequeños tiranos que tienen los vicios de uno solo, y pronto se hace insoportable lo que resta de libertad: surge un único tirano, y el pueblo lo pierde todo, hasta las ventajas de su corrupción.”
    Montesquieu

    Comentado por: cp el 18/3/2010 a las 12:41

  • El día en que conocí a Antón estaba, como acostumbraba a hacer por aquel entonces con mis tardes, en mi salón de té habitual, tomándome mi también habitual bollo suizo, que iba mojando ceremoniosamente en la infusión. Bien, para decir la verdad, y habiendo empeorado mi vista a partir de mi novena década, no estoy muy segura de si lo mojaba en la cálida bebida oriental o en el cenicero. El hecho de que hubiera ceniceros les indicará que hablo de algún tiempo atrás.
    - ¿Está ocupada esta silla?, oí preguntar a una voz varonil.
    Levanté mis ojos del bollo y de lo que fuera que lo embadurnaba y pude distinguir con cierta claridad, ya que estaba plantado muy cerca de mí, casi a rozar, a un joven de aspecto muy atildado.
    Para despejar posibles malentendidos, les diré lo que yo entiendo por atildado. Ya desde muy jovencita me han gustado los hombres bien arreglados y peripuestos, sintiendo debilidad por los que eran apodados pollos pera. El que de tal modo me requería sobre el mueblecillo me recordó de inmediato y de forma más que agradable a Ortega y Gasset, cuando me sacó a bailar en la puesta de largo de la niña Marañón.
    Pensando que necesitaba la silla para una mesa deficitaria en ellas, le hice un gesto delicado con mi mano.
    Unas gotas de té salpicaron su pernera. Sin mostrar la menor señal de haberse apercibido de ello, procedió a tomar asiento a mi lado.
    A duras penas pude ocultar mi enfado por el atrevimiento. Por muy correcta que fuera su vestimenta, tal conducta no dejaba de ser de lo más maleducada.
    Sin embargo, antes de llamar a un camarero y montar un escándalo, opté por darle una oportunidad. La tentación de un cambio en la diaria rutina, y también la curiosidad, pudieron conmigo.
    Así pues, venciendo el peso del abundante rimel, levanté mis párpados y posé mi mirada por donde supuse debía estar su rostro. Pasados unos segundos sin obtener respuesta, me decidí por una táctica más directa y vacié, como por accidente, el contenido de mi taza en su regazo.
    No les sorprenderá si les digo que esta inocente estratagema sí obtuvo el resultado deseado. Al poco estábamos hablando con toda la cordialidad que mi buena cuna permitía. Supe así de su condición de escritor en ciernes, limitado en su vocación por la falta de numerario. Por lo visto, su situación lo había llevado a cruzar la línea del hambre y su intención al sentarse a mi mesa no era otra que la de emular a aquel pobre del que nos hablan las Sagradas Escrituras y hacerse con las posibles migas que yo hubiera dejado.
    - Las señoras de cierta edad rebañan menos los platos, proporcionome en voz baja una información que, por lo que a mi hacía, era totalmente errónea.
    Fué entonces cuando, espoleada por la compasión ante tan aciago destino, apareció una idea en mi mente, aunque bien pudiera ser que llevara allí un buen rato sin que yo me hubiera dado cuenta.
    Estando un par de mis nietas embarazadas, no cejaban en algo que me pareció ir más allá del consabido antojo.
    Era su deseo que dejara por escrito, mientras aún fuera capaz de ello, mi vida tan llena de recuerdos y anécdotas. Temiendo, luego se vió que de forma equivocada, que sus hijas no tendrían la misma suerte que sus madres de oirla de mis labios, confiaban así, cuando menos, en poder leérsela ellas. Tan sólo mi escasa disposición a tomar la pluma y el notable peso de la lupa, me habían refrenado hasta entonces de satisfacer tan halagador deseo de mi progenie.
    De inmediato le expuse al joven mi intención de que se convirtiera en lo que de forma un tanto grosera se ha dado en denominar un negro.
    -Mi negro, mejorando lo presente, le concreté.
    Como mi propuesta vino de inmediato seguida de una pingüe oferta monetaria, le faltó tiempo para aceptar. Celebramos allí mismo nuestro acuerdo con otra ronda de tés y bollos, y quedamos para el lunes siguiente por la tarde, en la casa que por entonces tenía yo en Argüelles y que me ví obligada a abandonar más tarde, cuando Carmen Sevilla se mudó a la finca colindante.
    Para no alargar en demasía la historia, baste que les diga que, por falto que el tal Antón anduviera de dinero, aún lo estaba más de satisfacciones corporales y que, apenas pasados unos instantes de nuestra primera cita de trabajo, lo tenía sobre mí, jadeando y exclamando ordinarieces en mi cogote.
    Una vez satisfecha su concupiscencia, procedió a vestirse y a hacer ademán de despedirse, sin más explicaciones, a la par que insistía en una falsa tosecilla. De inmediato me apercibí de que lo que el descarado esperaba era ser remunerado, aún sin haber escrito ni tan sólo una línea.
    Cayó entonces de mis ojos la metafórica venda.
    El tal Antón no era escritor, aunque sí algo bastante parecido, que en mis tiempos llamábamos, en voz baja y entre risitas, gigoló. No otra debía ser la razón de sus devaneos por los salones de té, en los que, sin duda, establecía sus contactos con damas de más posibles que vergüenza.
    Poniéndome en pie con dificultad, pues me temblaban aún las piernas, le dejé ver bien a las claras que nadie a quien el filósofo del canotier había llamado ricura le iba a entregar ni un céntimo. Y aún menos, añadí, buscando herir su orgullo varonil y profesional, aunque no por ello faltando a la verdad, por tan pobre prestación.
    Tras una breve discusión, en la que él fué levantando el tono de voz, buscando sin duda intimidarme con el escándalo vecinal, algo imposible por ser la finca toda de mi propiedad y estar totalmente vacante, acabó por marchar escaleras abajo, haciendo lo que me parecieron grandes aspavientos y orinándose en el rellano.
    Más tarde, ya bañada y calmada, y mientras daba cuenta de las pastas de té que había comprado para la ocasión, me asaltó el temor de que aquel sujeto fuera aún más depravado de lo que hasta entonces me había demostrado. ¿Sería de esos, pensé, que acaban dando a conocer a medio mundo, por escrito si es preciso, sus aventuras?
    Sólo me quedaba rezar para que no fuera así.

    Comentado por: vivir para contarlo el 18/3/2010 a las 11:56

  • Yo soy madrileño por parte de hijo,tal vez la única forma posible de ser madrileño y eso si,viviendo fuera de Madrid.
    Hay,sin embargo,un espacio de esa ciudad donde todos somos madrileños:el Cementerio Civil,junto a la tumba de ese tal Pi Maragall.Visitenlo,es un lugar desierto por el que les puede guiar aquel poema, Un día de difuntos,y luego diganme.

    Comentado por: Maleas el 18/3/2010 a las 10:27

  • ¡Bravo!
    (Y por lo bajo, la letra de AGC encargada por aquel tierno corregidor: "que sólo por ser algo, soy madrileño")

    Comentado por: FB el 18/3/2010 a las 09:11

  • Entrevista a Eugenio Trías:

    http://www.tv3.cat/videos/2766990/Vigencia-de-Freud

    Comentado por: c/p el 18/3/2010 a las 01:18

  • Dile a Montilla, vic, vic, vic, que sus compañeros de partido nos van a partir en dos con lo de IVA. ¿O eso no es una rémora para el nacionalismo in-soportable? Por otra parte al alcalde de Madrid sólo le falta aparecer con el pañuelo rojo junto a Alfonso Guerra en Rodiezmo. A los socioslistos le va la marcha esa de freírnos a impuestos. Sólo nos queda ver qué hay debajo del fondo económico que ya estamos pisando. Pero todo eso pertenece al Madrid de las burrocracias, a cuyo frente se encuentra el rey de la Alianza de Civilizaciones, una versión más de la diversa mitología manejada esa especie de caletre de la nadería.

    Comentado por: tric el 17/3/2010 a las 20:32

  • Mr. Vic, intenté explicar en el ayuntamiento que los madrileños no existimos y que, por lo tanto, pagar la subida de la tasa de basura que nos ha impuesto el señor alcalde era un oxímoron, pero por toda respuesta me dieron una patada. Y eso no es nada "in", se lo aseguro.

    Comentado por: knudsen el 17/3/2010 a las 19:45

  • Madrid es ininteligible...pero, coño!, ¿de verdad existen los 'madrileños'?. Y,
    ¿lo 'in' no ha sido siempre ser absentista en Madrid, o asiduo invitado con casa propia en...?

    Comentado por: vic el 17/3/2010 a las 19:36

  • Ánimo Félix. No te rindas ante la razón flemática de la jerarquía social-nacionalista, ni de su compulsión contra los que creen que son sus enemigos eternos. Es el victimismo hipócrita en el que se basan las clases dominantes en Cataluña para someter a la gente que no admite ser uno más en el club de la indigencia intelectual que es el nacionalismo.

    Comentado por: libertario el 17/3/2010 a las 19:15

  • Sí, entiendo lo que dice Marsé, pero mi pregunta no era quién sería hoy en Barcelona un pijoaparte, sino por qué el protagonista, por ejemplo, de "Demasiadas preguntas" (Heredia, creo que se llama), gitano punkarra del Madrid de los ochenta emparejado con la hija de un catedrático, en lugar de ser un excluido es un integrado.
    ¿La no-sociedad es más abierta que la societat?

    Comentado por: sigo preguntando el 17/3/2010 a las 19:14

  • http://www.nortecastilla.es/pg060104/prensa/noticias/Cultura/200601/04/VAL-CUL-173.html

    Comentado por: Pijoaparte el 17/3/2010 a las 17:18

  • ¿Podría escribirse sobre un Pijoaparte en Madrid?

    Comentado por: pregunto el 17/3/2010 a las 16:54

  • No se engañe, Azúa. En Barcelona, no es fácil ser. Lo fácil es ser admitido y eso, el admitir, es una de las características intransferibles de los que son.
    Piense en el economista internacional que, entrevistando para La vanguardia a los candidatos a cap de colla (traducción: presidente de la Generalidad), les preguntaba de buenas a primeras si de pequeños habían leído cierto cuentecito supuestamente forjador de identidad. Montilla no sabía de que le hablaba y casi llegan a las manos.
    No es todo el que quiere, no. Usted, de haber querido, sí lo hubiera sido. La renuncia y sus cavilaciones afinan el olfato para poder escribir artículos como éste.

    Comentado por: sexador de patriotas el 17/3/2010 a las 16:34

  • Imagínese, Don Félix, que vaciaran todito Madrid y lo llenaran con catalanes…

    Comentado por: me el 17/3/2010 a las 16:04

  • Bien dicho Maestro !!

    Cómo no va a llevarse un sillón un artista como este ... ?!

    Comentado por: marc el 17/3/2010 a las 14:28

  • Me pueden explicar por qué la gente dice D. Felix, D. Manolo....si lees la prensa francesa es normal que al nombre se le anteponga el Monsieur o el Madame pero mola el tuteo cómo en la revolución :"Camarada Fidel" "Ciudadano Robespierre". Don ____, cómo en las tertulias fantoches de la COPE.

    Comentado por: Jacinto Martínez el 17/3/2010 a las 14:10

  • Venga, es la hora de qué entre Antón: El _____ conocí a un madrileño de pura cepa.

    Comentado por: Jacinto Martínez el 17/3/2010 a las 14:01

  • Muy hermoso, Félix.

    Comentado por: provoqueen el 17/3/2010 a las 13:10

  • Don Félix, disimule un poco, que ya se le ha visto un par de veces a la puerta del Bernabeu reservando entradas para cuando el Barça juegue allí la final de la Champions. Tampoco hay que avasallar, ¡hombre!

    Comentado por: knudsen el 17/3/2010 a las 11:34

  • Es soberbio. Como sacar la cabeza de debajo del agua, y respirar aire puro. Gracias, don Félix

    Comentado por: DPA el 17/3/2010 a las 11:32

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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