El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Hubo cuerpos divinos en La Habana

Durante toda la semana me han destrozado los oídos las loas a los hermanos Castro de un puñado de señoritos mimados. El jueves leí en el diario del bar que el PSOE negaba el derecho de los estudiantes a conocer las matanzas estalinistas, pero en página par venía otro artículo de machaca sobre la memoria histórica. Necesitaba un respiro, así que cuando me dijeron que en el Círculo de Lectores presentaban un nuevo libro de Guillermo Cabrera Infante allí me fui disparado.

    No hay voz en el mundo más hermosa que la de Miriam Gómez, viuda del cubano más odiado por la gerontocracia castrista. Una voz que de la tierra mana suculenta, nutritiva, irisada, como la de Kathleen Ferrier. En cuanto comenzó a hablar se me subió el corazón a la boca. El libro, Cuerpos divinos, viene a ser el complemento de Tres tristes tigres porque sucede en ese momento milagroso, cuando por fin cae abatido el viejo tirano, pero aún no se ha impuesto la nueva tiranía. Un instante de frágil felicidad en el que la voluntad de justicia y libertad parece en verdad mover el mundo, la traición se reputa imposible y es inconcebible que alguien se apropie de la revolución para su miserable provecho.

    Decía Miriam (y ahí es cuando yo lloraba y no me avergüenza decirlo) que Guillermo comenzó la redacción de este libro en 1962, pero le dolía tanto trabajar sobre aquellos recuerdos de vida urgente que no podía mantener la tensión muchas horas seguidas. Vinieron después los problemas psíquicos, la sordidez de la clínica, la dura y magnífica vida del más grande de los escritores cubanos. Aquel libro le causaba excesivo dolor para escribirlo seguido, pero nunca renunció. Sólo la muerte le obligó a darle fin. Aquí están las más de quinientas páginas con las que Cabrera Infante daba nueva vida a su ciudad, a sus amigos, a la lucha por la libertad. Sin él, La Habana de los gerontes, junto con tantas capitales del crimen, sólo sería un signo de muerte en el mundo. Quienes han asesinado a La Habana odian a Cabrera Infante porque la mantiene con vida después de muerto.

Artículo publicado el domingo 14 de marzo de  2010.

[Publicado el 15/3/2010 a las 09:45]

Compartir:

Comentarios (42)

  • This year no one can see, fashion moncler jackets climax. All you need to accomplish is find out a great guys and girls Moncler jacket available for that you solve. Know your design and style sense, as well as your jacket moncler jackets outlet match. provide a broad range of colors, bright as standard, as well as something and almost everything your wardrobe, a mild white, blue and pink. If you realize who owns what Moncler outlet and garments design is individual and thrilling course holding a sign.

    Comentado por: wulala el 24/10/2011 a las 08:48

  • Gracias, tocagüevos. Es que yo no he estudiado en alemán. Demasiados hermanos para ese lujo y ni un maldito consejo de administración de empresa pública que llevarnos a la boca. Scheisse!

    Comentado por: knudsen el 17/3/2010 a las 19:34

  • Knudsen,

    DeutschE Schule

    Comentado por: tocagüevos el 17/3/2010 a las 19:21

  • XAVIER PERICAY 16-3-2010

    "Hay algo profundamente insólito en las palabras de Anna Hernández recogidas por el periodista Gabriel Pernau en Descubriendo a Montilla (RBA, 2010). Al menos en las que siguen: «Mis hijos saben catalán perfectamente, aunque cuando lo escriben hacen faltas de ortografía. Dan poco catalán, esta es la verdad; una hora a la semana es poquísimo. Pero ya lo supliré yo más adelante. Prefiero que sepan alemán». Por supuesto, que la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sant Just Desvern, representante del PSC-PSOE en un sinfín de consejos de administración de entidades y empresas públicas y, «last but not least», esposa de José Montilla piense de esta suerte, no tiene nada de extraño; al fin y al cabo, su razonamiento lo compartirían, seguro, muchos ciudadanos -siempre y cuando dispusieran, claro, de análogas posibilidades de elección-. Ahora bien, que Hernández exprese lo que expresa sin recato alguno y a sabiendas de que su opinión va a ser reproducida en un libro, y no en un libro cualquiera, sino en el que aspira a convertirse en la biografía oficial del todavía presidente de la Generalitat con vistas a la próxima campaña electoral -de lo que da fe la imagen satisfecha de Montilla junto a Pernau, en el acto de presentación de la obra-, no puede sino provocar el mayor de los asombros. Es más: que el original no haya sido siquiera revisado por el aparato presidencial o lo haya sido, visto el resultado, de forma tan manifiestamente chapucera; que no haya corrido, en fin, la misma suerte que la biografía aquella de Pasqual Maragall cuya primera edición duerme el sueño de los justos por haber osado incluir, entre sus páginas, los fragmentos del diario personal que el padre del ex presidente llevó cuando la guerra y en el que celebraba, aliviado, la entrada en Barcelona del Ejército de Franco, eso, qué quieren, eso ya no hay quien lo entienda.
    Y es que la primera dama catalana, al igual que la mujer del César, no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo. Lo cual, trasladado al lenguaje de la Cataluña contemporánea, significa que Hernández no puede limitarse a ser nacionalista, en el caso de que efectivamente lo sea, sino que además ha de aparentar que lo es -una práctica que su marido, por cierto, domina a la perfección-. Le guste o no, esas son las reglas del juego. Y, claro, convendrán conmigo en que las palabras con las que se supone que está contribuyendo a que los demás descubramos a su marido no constituyen, precisamente, un paradigma de catalanidad. Que, en la educación de sus hijos -que también lo son del César, no lo olvidemos-, la llamada lengua propia del lugar sea relegada en favor de un idioma extranjero y que ello se produzca sin que el dominio de esa lengua, a juzgar por las faltas de ortografía confesadas, sea un hecho, no resulta, que digamos, muy edificante. Pero que eso ocurra en una Comunidad Autónoma, donde, excepto cuatro privilegiados, todo el mundo está obligado a educar a sus hijos en la lengua cuyo aprendizaje Hernández considera manifiestamente postergable -lo que equivale a afirmar que hasta podría considerarlo manifiestamente prescindible- constituye, sin duda alguna, un pésimo ejemplo.
    Entre otras razones, porque semejante comportamiento invita al paralelismo. Es decir, a la evocación de unos tiempos felizmente pretéritos en que los colegios extranjeros -y, entre ellos, el Colegio Alemán de Barcelona, donde cursan hoy sus estudios los hijos de Montilla y Hernández- eran como un refugio. Muchos padres, al matricular allí a sus retoños, no aspiraban tan sólo a procurarles una educación consistente, homologada, moderna, una especie de coraza para toda la vida, la cual, unida al dominio de una lengua foránea -el francés, el inglés, el alemán-, había de permitirles andar por el mundo con ciertas garantías, sino también un lugar donde estuvieran a salvo de las inclemencias de aquella España que arrastraba, como una losa, los efectos de su pasado.
    Pero eso era entonces, en aquellos tiempos. Ahora los españoles llevamos tres largas décadas viviendo y conviviendo en un régimen democrático. O sea, en paz, en orden y en libertad -por más que aún haya quien nos obligue a arrastrar los efectos de nuestro pasado-. Y, sin embargo, los colegios extranjeros siguen desempeñando, en según qué partes del territorio, y muy especialmente en Cataluña, la misma función que desempeñaban cuando la dictadura. Quiero decir que siguen siendo, para algunos ciudadanos al menos -los más pudientes, los únicos que pueden, al cabo, permitírselo-, una suerte de refugio. Contra la mala educación resultante de la implantación, hace veinte años, de un sistema educativo nefasto, que ha puesto los niveles de conocimiento de los jóvenes españoles por los suelos, y contra la imposición en las aulas, también desde hace veinte años, de la llamada lengua propia como lengua única.
    Ambas amenazas tienen causante. Y colaborador necesario. Así como la primera es fruto de la ingeniería social de la izquierda, la segunda fue ideada y ejecutada por el nacionalismo. Aún así, tanto el nacionalismo en el primer caso como la izquierda en el segundo colaboraron de buen grado. Hasta el extremo de que en los últimos tiempos, con el PSOE mandando en el Gobierno de España y en el de Cataluña, la demanda de asilo no parece haberse resentido en modo alguno. Al contrario. Muchos padres, ante la imposibilidad de educar a sus hijos en castellano, y de educarlos encima como Dios manda, siguen optando, como cuando el franquismo, por rascarse el bolsillo y llevarlos a centros cuyo sistema educativo está lejos de la cota de degradación del español y en los que sus seres queridos, aparte de aprender una lengua extranjera, pueden beneficiarse incluso de unas cuantas horitas semanales de lengua española.
    Es lo que ha hecho, a la vista está, el matrimonio Montilla-Hernández. Con la particularidad de que tanto un miembro como otro de la pareja son arte y parte. Su partido es el principal culpable de la destrucción de la enseñanza en España y, en lo tocante a Cataluña, el principal impulsor de una ley de educación que convierte el catalán en el único idioma de la escuela. Además, el propio cabeza de familia, en tanto que presidente de la Generalitat, ha acaudillado cuantas políticas educativas y lingüísticas se han implantado en los tres últimos años en la Comunidad catalana. Y, sin embargo, ese matrimonio, en vez de ser consecuente con las ideas que lo han llevado a ocupar la posición social que ocupa -lo que supondría querer para los suyos lo que se quiere para los demás-, reniega de estas ideas y corre a refugiarse, huyendo del sistema público y concertado, en el Colegio Alemán.
    Pero lo más grave, con todo, no es eso. Lo más grave es que Anna Hernández, la mujer del César, no considere cuando menos necesario guardar las formas. Ni ella ni su marido. Ni tampoco los fontaneros del palacio presidencial, cuya máxima virtud ha sido siempre el disimulo de la realidad mediante los velos más dispares. Será que los asuntos públicos, en Cataluña, han alcanzado ya tal nivel de deterioro, de decrepitud, que ni siquiera la verdad ofende."

    Comentado por: über alles el 17/3/2010 a las 11:01

  • "Durante toda la semana me han destrozado los oídos las loas a los toros por parte de un puñado de señoritos mimados. El jueves leí en el diario del bar que los titiriteros eran culpables de las matanzas de Paracuellos (incluso aunque tengan menos de 85 años de edad, pero en página par venía otro artículo de machaca sobre el vacío que tú y yo hicimos a los disidentes soviéticos hace 30, 40 o 50 años porque estábamos muy preocupados con trivialidades como la China actual, las dictaduras africanas, los gilipollas antisemitas de los palestinos, etc.

    Comentado por: sant mai mes el 17/3/2010 a las 09:58

  • bebiendo por beviendo. No quisiera yo dar pábulo a etc, etc...

    Comentado por: pepitol el 16/3/2010 a las 22:30

  • Miguel.
    En las cervecerías madrileñas y de cualquier lugar del mundo se encuentran raros especímenes. Catalanes, alemanes, checos y del Buthan. Estos raros especímenes, enajenados por los efluvios alcohólicos, llegan a las más extrañas conclusiones sobre catalanes, alemanes, checos y buthaneses. En ellas, dan la culpa de los peores males del mundo a catalanes, alemanes, checos y buthaneses cuando en realidad se trata de raros especímenes provenientes al azar de distintos rincones del mundo beviendo cerveza y aplicando una lógica subdesarrollada.
    A propósito, encontró Ud a unos paisanos míos la mar de ignorantes. Tardó Ud lo que se dice un plin en ponerse a su altura. Enhorabuena.

    Comentado por: pepitol el 16/3/2010 a las 22:22

  • Pequeño diccionario para alumnos de la Deutsch Schule de Barcelona, por si les llevan a Madrid de excursión,

    toro= Stier

    corrida= Stierkampf

    estoque= Greifer

    sol= Sonne

    sombra= Schatten

    bocadillo de calamares= Calamari Sandwich

    banda de música= Band

    metro Ventas= Ventas U-Bahn

    urinario= Harnwege

    tolerancia= Toleranz

    chapero/ impresentable/ soflama/ charnego de mierda=

    http://www.youtube.com/watch?v=Tcn7I7Z3Nx8

    Comentado por: knudsen el 16/3/2010 a las 19:44

  • ¿La irreductible desdicha de existir?


    “Yo me quedo con el arrebato de Nietzsche en la plaza Carlo Alberto de Turín, abrazado llorando al cuello del viejo caballo fustigado por su cochero. ¿Síntoma de locura o comprensión abismal de la irreductible desdicha de existir?”
    (F. Sabater)




    ¿Existir es lo mismo que nacer?

    No lo creo. El niño es, simplemente, sin pensar en nada. Cada instante se extiende ante él, infinito, porque su noción del tiempo no está acabada, sino se construye. Cada instante se extiende, y el niño en él, siendo. El niño es su propio ser, alado, consistiendo, mientras va formando su propia identidad, su yo, un autorreferente que le va a permitir pensarse en el mundo, pero a costa de olvidar su ser, ese ser que era, es y será, oculto por el yo.

    El hombre sólo puede existir a través del yo, porque sólo cosificándose puede pensarse en el mundo. Pero el yo es una construcción, una imagen de uno mismo en el mundo, una imagen construida por cada persona a partir de su experiencia del mundo.

    Cuando, por alguna circunstancia, como puede ser la locura, se rompe el yo, el individuo vuelve a experimentarse como ser. En la locura, el tiempo deja de tener consistencia, y todo lo que acontece se siente de una forma absoluta y definitiva. Lo primero que te dice el psiquiatra para animarte es que debes alegrarte, porque vas a volver a reconstruirte, y podrás ser como quieras ser, es decir, vas a tener un yo nuevo, amigo. Y el loco tiene que “abandonar la esencia y volver a vivir la existencia”, es decir, volver a encontrar su lugar en el mundo.

    Al romperse el yo, se recupera el sentido de lo primigenio, hay una especie de génesis en el inicio de la locura. Indudablemente, el sitio primigenio de un caballo, su lugar esencial, son los montes, las llanuras y los prados donde pastar libremente, donde ser, libremente, feliz. Pero el pobre caballo de la plaza Carlo Alberto de Turín, no sólo no era libre, sino que tenía que soportar a un dueño que lo torturaba. Tenía que vivir la existencia miserable del yo pequeño y cosificado de su dueño. ¿No era para echarse a llorar? ¿No le venía su desdichada existencia al caballo de tener un dueño semejante?

    Si los animales no tienen más remedio que convivir con el hombre, es el hombre el que tiene que cambiar. Pero esto no se lograría prohibiendo. Porque, al fin y al cabo, es eso mismo lo que hacemos con los animales, prohibirles ser quien son, utilizarlos en nuestro propio provecho, cambiándoles su existencia, por “su existencia a nuestro lado”. Hay, en el hecho de prohibir, una especie de coacción, una especie de impiedad que no supone nada. Es mejor convencer, formar en libertad, a través del debate. Y, por otra parte, el hecho de gobernar, ¿no implica imponer límites a los individuos?

    Comentado por: DPA el 16/3/2010 a las 19:16

  • Los telediarios muestran cada día a la hora de comer muertes de personas reales, justo después los documentales de la 2 muestran muertes reales de animales, las películas de consumo mayoritario muestran más muertes y mejor fingidas que nunca y las campañas de publicidad, en fin, desde las de tráfico a las del tabaco llevan la palabra muerte impresa en letras capitales. Los niños de 8 a 80 años pasan horas y horas matando en la realidad virtual y ahora extendida de los videojuegos. Los familiares de esta gente que muere, finge morir o mata digitalmente, siguen enfermando y muriendo de verdad, obligando o no a sus familiares a enfrentarse a la muerte en directo de padres, abuelos, hermanos o hijos. La muerte de las mujeres a manos de sus maridos es plato de consumo diario comunitario.
    Para qué seguir.
    Si cada quién disfruta como mejor puede, hay quienes pueden mejor que otros. Y equivocarse aposta es mentir.

    Comentado por: A ojo de buen cubista el 16/3/2010 a las 18:17

  • Ni Niestsche, ni Pin, ni Lenin, ni Aguirre....a ver quien desmiente a Wasenberg

    Comentado por: ole el 16/3/2010 a las 18:13

  • bueno, como ya escribí hace unos meses sobre esto de la crueldad para con los toros, haciéndome eco de mejores que yo: séneca, sto. tomás, etc. Lo mejor, para ello, que se (re)lean a Séneca en 'Sobre la Clemencia'. Sólo añadiré que hay quien no considerándolo crueldad -como yo mismo- si considera el sufrimiento bastante probable. Y que aun considerándolo estoy a favor de las corridas por lo que 'me' aportan.
    Hoy, en este profiláctico mundo...ejem!,primer mundo, donde se oculta la muerte como nunca: en los hospitales, la publicidad -con su apuesta por la juventud a toda costa- etcétera; donde los niños no se meten en la boca cosas que se hayan caído al suelo, y donde el miedo nos vende por muy poco precio a la seguridad, y miedo, tanto a los terroristas como a los bacilos. No se entiende -visto como está el panorama, y lo entiendo- que la muerte, el sufrimiento, pueda si acaso mínimamente imaginarse como aporte de algo único -y para mí emocionalmente y estéticamente sin igual. Es decir, que valga la pena el resultado -que valga la pena la fiesta en su generalidad, el 'hecho de la fiesta- a que se llega con la muerte.
    Más lo que no asumo, es que si hoy, el fulano de turno que se compra unas zapatillas hechas por cuatro perras en Vietnam, las lleva con orgullo de fardón, y comprende (porque las compra) la estética tan en vogue de ésa la zapatilla que le da el 'puntito', aun sabiendo del sufrimiento que ha comportado el que las pasee bajando por la Gran Vía, debería ser, al menos, ¡por analogía, vamos!, capaz de entender, ese intercambio estética/ sufrimiento que está y ha estado siempre a la orden del día...desde que se bajó de los árboles, hasta hoy, cuando el sr. de Azúa tiene, ¡un blog!, minchia!

    saludos

    Comentado por: vic el 16/3/2010 a las 17:41

  • No se trata de que algunos se empeñen en el mal de los hombres y al mismo tiempo amen a los animales; en este caso, de lo que se trata es de no hacer bandera de algo contradictorio y aberrante a la vez en este tiempo que nos ha tocado, de algo que no cabe a modo de justificación venir cargados de simplezas, a no ser que para ello se prefiera tirar de paroxismo(que es lo que están haciendo los taurinos).Una razón de peso sería que el animal (pobre animal que lleva la piedad escrita en su mirada) no está en la facultad de elegir a sus defensores( caso como el de Hitler, por ejemplo) ni a sus detractores o consideradores de su empleo en otro tiempo para el adelanto de la "civilización humana"( ¡sorprendente que gente que entiende de arte, estética, ética y demás alturas intelectuales, sólo le reconozcan al(pobre) animal su "utilitarismo", y no otras virtudes también educativas y hermosas de su mundo animal!).A mí me da vergüenza leer según que cosas, principalmente de algunos a los que, sin embargo, les leo cosas tratadas sobre otros temas con gusto (como de Savater).Lo que me parece anormal y sin nada de peso es que pongan por igual el del sufrimiento y muerte de un toro con el de una trucha (por cierto, que existe la pesca deportiva).Eso sí me parece preocupante. Que algunos intelectuales (cualquier cosa es hoy una categoría) diriman ciertos intereses es, sinceramente, para mear y no echar ni gota. Que un debate sea “antiguo y cíclico", no quita para que siga siendo un problema, ni haya que olvidarlo cuando el mismo parece que está mal (parezca que olviden que la ética trata del bien y del mal y llevarlo a un parlamento este doblemente mal).Y el maltrato, cualquier maltrato, es un problema hoy y mañana también. Aunque unos digan que no hay dolor, cosa que es indubitable que lo hay, porque si no el animal no se defendería ni capotearía, sí hay un maltrato a sabiendas y consentido. ¿Qué duda cabe en esto, señores? A no ser que no asistan a una plaza están defendiendo halgo que no conocen. Lo que no se puede decir es que si hay burros de carga en África tenga que haber toros sangrando en una plaza. Con eso no se dice mucho. Que un hombre usara un burro en otro tiempo para el transporte no quiere decir que hoy esté en la necesidad de hacer cosa parecida.También se llevaban a la hoguera a ciertas cabezas y no por ello hoy se cuestiona si habría que prenderlas para ese asunto a día de hoy. Savater mienta, y discute,que no niega ni afirma pero ahí se queda,ni está dando por cerrado nada(menos mal), la moral de Tomás de Aquino, olvidando, por ejemplo, de mentar la de Descartes,tan notoria, tan importante como la de aquel y distinta( para Descarte los perros eran poco menos que máquinas),creador del pensamiento moderno pero que no deja de ser tan moderna y fabricada como la que gastan los modernos cultos de hoy, tipos como Gómez Pin.Hasta ahora, todos los argumentos taurinos que he leído, son delirantes menos cuando admiten que sí, que hay que reconocer que se maltrata. Y eso dice mucho. Dejando fuera aparte el interés que puedan tener los nacionalistas catalanes en la abolición, el que muestran estos defensores es poco menos que irrisorio y ambiguos como la posición de Perez de Ayala.Que si no vayas a verlos,etc,etc. Vamos con algunos ejemplos.

    Primera cuestión, y la más socorrida de los taurinos. Pregunto yo: ¿De dónde sacan que se haya dicho para que esperen que con la abolición de los toros vengan a prohibirse también en un futuro "la pesca y la caza y hasta el consumo de carne"(sic), tal como sostiene y "teme" el filósofo Gómez Pin? Se trata, esta vez, de "liberar" cierto dolor a los animales, muy diferente del que se inflige en la caza o pesca e incluso a los animales de carga.¿A qué compararlo?

    Segunda (esta es una de esas preguntas que me da vergüenza hacer, y más a un catedrático, pero quien leyera a Gómez Pin en su defensa sabrá que esa era su principal argumentación).Inquiría este señor,tan hipócritas como la que puedan tener los animalistas, que, cómo se va consentir "exclusivamente a los hombres" y no a "las demás especies animales" de matar y para que dejen de comer carne.Como no tienen qué defender,ya ven,tiran y se defienden con “temor” animal que, dicho sea de paso, es una superstición en toda regla(viniendo de un...sorprende). Vamos a ver, ¿cómo se le va a pedir a un perro, a un gato o hiena que no coma carne? Ya digo, a mí me da vergüenza tener que leer esto ( y difícil no pensar que los autores no andaban bebiendo mientras escribían).El artículo iba firmado conjunto con otro autor, Francis Wolff, pero no quita para que su parte de culpa la tenga el filósofo de la boina.

    Tercera: ¿qué culto puede ser "peligroso" hoy en día para la salud pública? ¿El antitaurino?. Acabáramos. Alerta este señor, hay que joderse, del culto "peligroso" de los antitaurinos. Así lo llama: culto "peligroso”. Todo hay que decirlo, Gómez Pin entiende por culto, el"cultismo” sobre algo, como antiguo, religioso, atrasado y propio de mentes poco “avanzadas”, sectarias, etc, no dándose cuenta que cae él en lo mismo. Pasa que, según él, cada vez que se ha hecho un culto en "defensa de la naturaleza en imperativo absoluto"(qué entenderá por "imperativo absoluto" este señor, y cuántas veces la defensa de alguna cosa habrá tenido que ser absoluta) se "ha desvalorizado al ser humano”. Como si el hombre no formara parte de la naturaleza y tuviera que ver con su sustento y cuidado y no fuera una cuestión ética la de protegerla(¿les suena esto a posible ecologismo moderno y a cambio climático impostado por gente moderna que no tiene quehacer? Pues entonces lean a Lucrecio, a Hesíodo, a Ramón Sibiuda(este último autor catalán, inculto para los nacionalista de hoy en Cataluña)).¿Desvaloriza el antitaurino al ser humano cuando señala el sufrimiento de un animal ejercido por otro hombre(supuestamente superior en conocimientos) cuando ve que lo maltratan delante de sus propias narices? ¿Es "peligroso" que se señale eso?

    Cuarta y última. Voy a escribir la frase con la que Gómez/Wolff se despedía en su artículo, porque es que tiene su precio literario .Me sigue dando vergüenza leerla, pero haré un esfuerzo. Decía así: "Que los hombres inventen el animal cuando dejan de creer en Dios no es necesariamente una buena noticia."Hasta pasaría por "cultismo" del bueno ese estilacho recogido en un libro.Pero esto, señores, esta afirmación, en cualquier escuela de primaria, y con un profesor como Dios los manda, por tamaña simpleza se le suspendería a un niño sin contemplación .Es decir, que si estás a favor de algo, se está inventando ese algo, en este caso se inventa el animal(animalistas).En sentido figurado, este señor, para redondear la retórica anterior, le parece mal que el hombre invente al animal, olvidando así que no fuera el hombre sino Dios quien creara a todos los animales, incluido al hombre,esa buena bestia que a veces parece razonar en esta la vida del Señor; así,es muy dificil que un hombre invente un toro o una vaca y se olvide de que lo hizo Dios; cuando no,otra sería preguntarle por ¿quién es el personaje que le ha dicho a Gómez/Wolff que el hombre ha dejado de creer en Dios y cree, en cambio,ahora, en protones, átomos y demás zarandajas de la física que él expone en su blog? ¿Sabe este autor aquello de la "diosa razón"? ¿Es que no se cree en Dios porque ya está superado? ¿O es que no se cree lo del Dios muerto porque un filósofo dijo que lo mato? Capaz es, si se atreviera a salir de su divismo filosófico el señor Pin de contestarme que el hombre es hijo del mono y tacharme de anti evolucionista ,o de "creacionista".O vete a saber con la tontería. Para acabar, decirle que una noticia no es "necesaria": o es buena o es mala, pero nunca "necesariamente"es una noticia. Del artículo de Savater quisiera alargar una pregunta: ¿Qué hemos hecho y qué hacemos hoy y vamos a hacer con los animales que se pueda evitar para abrazarse a ellos sin ningún tipo de ambigüedad? Para empezar no limarle los cuernos a los toro, ni “picarlos” hasta quitarles la sangre que les da la vida. Esa una, o dos. Ya hemos conseguido que no existan los burros para llevar la carga; quizá también, un día no muy lejano,o eso espero, se vea radiante y oscuro y con todo su vigor y juventud, sin cuernos limados y astifino, vigoroso y no derrengado por el hombre, el toro brillando al sol en la dehesa y hayamos olvidado el fondo de su hora final convertido en un guiñapo para poesía de toreros.Será entonces cuando veamos la dehesa con menos útiles y el interés venga todo del toro.

    Comentado por: Delfín el 16/3/2010 a las 17:38

  • "nunca desecho", quise decir.

    Comentado por: miguel el 16/3/2010 a las 17:28

  • Admito mi ignorancia, lorenzo, sea usted quien sea, me da igual. Seguramente usted, que sabe de lo que habla, ha de ser mucho mejor científico e investigador que yo, puesto que yo no lo soy. Pero le aseguro una cosa: sólo reconociendo la propia ignorancia se puede avanzar en el conocimiento. Por otra parte, resulta asombroso que, dada mi ignorancia, haya personas que nunca dejan de referirse a mí. No lo entiendo, pues el peor desprecio que usted me puede hacer, mire por dónde, es ignorarme. ¿O acaso ignora usted eso?

    Estoy convencido de mi ignorancia, pero nunca deshecho apoyarme en la racionalidad, tal y como yo entiendo el término. Se trata de llegar a decisiones por la argumentación o, en ciertos casos, por el compromiso, y no por los insultos o la violencia. Yo estoy a favor de la racionalidad porque prefiero fracasar en el intento de convencer a otra persona mediante la argumentación antes que lograr aplastarla por la fuerza, la intimidación y las amenazas, que nada tienen que ver con el razonamiento objetivo, sino con la oscura miseria humana que todos arrastramos, y que muchas veces nos lleva sentirnos en un lugar central en la existencia, cuando en realidad no somos nada, y nada nos espera al final del camino.

    La diferencia entre tratar de convencer a una persona no reside tanto en el uso de argumentos. Y tampoco reside la diferencia en nuestra convicción de que nuestros argumentos son concluyentes y de que todo hombre razonable debe admitir que lo son. Reside más bien en una actitud de toma y daca, en la disposición no sólo a convencer al otro, sino también a dejarse convencer por él. A eso le llamo yo una actitud de razonabilidad, pues se caracteriza por esto: creo que tengo razón, pero yo puedo estar equivocado y ser usted quien tenga la razón; en todo caso discutámoslo, pues por esa vía es más probable que nos acerquemos a una verdadera compresión que si meramente insistimos ambos en que tenemos razón.

    Ahora bien, señor lorenzo, sea quien sea el que se esconde detrás de ese seudónimo, tenga usted siempre en cuenta que manifestar el desprecio hacia mí como única arma argumental, además de no conducir a nada, ni siquiera a restar un poco de tamaño a mi ignorancia, queda usted retratado como un ser profundamente infeliz, sumido en esas pasiones que, vuelvo a repetir, sólo se expresan por el insulto, por el odio, no se sabe debido a qué angustia interior. En un medio como Internet, se es muy valiente insultando o despreciando a los demás. Deduzco por ello su poca calidad humana en la vida real. Pero bueno, la vida está llena de gentes como usted. Y esto, por ahora, es irremediable. Por supuesto, seguiré escribiendo en el blog de Félix, aunque, se lo prometo, es la última vez que respondo a un desprecio a un insulto, porque no creo que conduzca a nada.

    Comentado por: miguel el 16/3/2010 a las 15:57

  • Metástasis del catalanismo

    Quim Monzó
    16/03/2010
    La Vanguardia

    Ni Almirall, padre relevante del catalanismo moderno, pudo imaginar que, un día, los signos identitarios catalanes se propagarían por la Península con un fervor que hace apenas unas semanas no podíamos prever ni siquiera nosotros, habitantes del siglo XXI. Recuerden que, hace unas semanas, antes de que las consecuencias de la nevada se convirtiesen en tema único de conversación, el tema único de conversación eran los toros. Desde todos los puntos del Reino de España, centenares de miles de voces clamaban contra el Parlament y su debate sobre uno de los símbolos sagrados de la españolidad. Decían que se debatía porque Catalunya odia a España, y que estar contra las corridas es una muestra de extremismo identitario.

    Si ese es el planteamiento (y no, simplemente, acabar con el maltrato a los animales, aquí o en Pernambuco), salta a la vista que, sembrada sin saber cómo, la semilla del catalanismo empieza a florecer en el autodenominado rompeolas de todas las Españas, lo que demuestra que el nacionalismo catalán –paletos antitaurinos, recordémoslo– ha echado raíces en Madrid.

    El viernes fue en el puente de Segovia. Nacionalistas catalanes nacidos en Madrid colgaron una pancarta en la que ponía: "Tauromaquia abolición. Derechos para los animales". Los pancarteros explicaban que el 70% de los españoles están en contra de la Fiesta Nacional. Mientras, un escalador –conocida es la afección catalanista por los deportes de montaña– se descolgó por el puente, con otra pancarta: "Nuestra Esperanza, la abolición". (Esperanza, con mayúscula inicial: que quede claro el chiste). Eso fue el viernes. Anteayer, domingo, en la plaza Callao treinta madrileños se desnudaron, se mancharon con pintura roja y se pusieron banderillas bajo el brazo en protesta contra "la barbarie taurina", palabras que utiliza habitualmente el nacionalismo catalán más aldeano. Mientras esos treinta se exhibían desnudos, dos centenares más clamaban vestidos, también contra las corridas, tachándolas de "tortura" y pidiendo su abolición.

    Según El Economista, "el círculo de los jóvenes desnudos, que han sufrido el tiempo gélido de Madrid a pesar de que lucía el sol, ha sido rodeado por numerosos ciudadanos curiosos, que han animado y aplaudido la iniciativa". ¿Cómo se explica que haya madrileños que animen y aplaudan protestas contra las corridas si no es porque el cáncer del nacionalismo catalán más extremista corroe ya el corazón de España?

    Por eso, viendo lo arraigado que está en Madrid y sabiendo que las encuestas auguran a ERC una debacle impresionante en las próximas elecciones (y resultados anodinos a Laporta y a Reagrupament), Puigcercós y los suyos tienen una posible solución a sus problemas: esperar a que convoquen elecciones al Parlamento madrileño y presentar candidatura. Dios aprieta pero no ahoga.

    Comentado por: ojo al guay el 16/3/2010 a las 15:37

  • Azúa ha buscado hasta encontrar su capa de héroe. Por fin encuentra un motivo justo. Intentaba convencernos de que era justo luchar para que una lengua no desapareciera, o que era tan injusto entrar en alguna ciudad a velocidad elevada. Por fin ha encontrado un motivo, (cada día hay centenares de muertes injustas, desigualdades inadmisibles...) Se mira al espejo con la capa y se ve potente, piensa: "quizá si me depilara las cejas parecería más radical" Y posa haciendo músculos con esa capa, que no vistió con antiguos dictadores más próximos, y que conserva ese tufo a rancio.

    Comentado por: Anton el 16/3/2010 a las 15:00

  • O se es sensible al dolor de los toros o no se es. Los menos refinados dicen "que se jodan los toros que han vivido muy bien toda su vida" y los mas cultivados citan a Nietsche y la consabida granja de pollos. Esto es lo que hay, no se le puede pedir mas a este pais. Tengo a Savater por un tipo sensible, inteligente y culto, pero en este tema nos dice educadamente que se jodan los toros.

    Comentado por: perpejlo el 16/3/2010 a las 10:50

  • Savater marea la perdiz sin conseguir abatirla. Mientras en otros terrenos pisa seguro (educación, drogas, terrorismo, hípica, etc.) estimo que en este de los toros le puede el corporativismo (ay...de Azúa, Pin...) y los fantasmas nacionalistas.

    Poco lejos llega cuando se queda en : "El asunto de fondo sigue siendo el mismo: ¿tenemos derecho o no?, ¿es crueldad o no?"

    Por otra parte parece ridícula la elección de 'medidas' que hace , total para concluir con estocadas torcidas.
    "...medidas piadosas como el peto de los caballos de los picadores (impuesto por el dictador Primo de Rivera) o el suavizamiento de los obstáculos más peligrosos en la carrera del Grand National de Liverpool... No revelan acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de dos instancias desconocidas en ella: la compasión y la hipocresía."

    Siempre entretiene pasear por los fantasmas de Hitler, de la Madre Tierra, por el dilema de qué haré con el filete de la nevera para concluir con la brocha gorda... pero para cuándo un trabajo a cierto nivel de Savater ?

    Sobre si ¿tenemos derecho o no? . Algunos tienen su respuesta en cataluña, año 2010, pasados unos años desde Anibal. Y sobre ¿Es crueldad o no? También tienen su respuesta en cataluña, año 2010, pasados pocos años desde la abolición de la esclavitud.

    ====================================

    TRIBUNA: FERNANDO SAVATER
    Rebelión en la granja

    La civilización humana se basa en el maltrato de los animales. La polémica sobre los toros no revela acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de la compasión y la hipocresía

    FERNANDO SAVATER 16/03/2010

    Lo que diferencia el actual episodio del enfrentamiento entre taurinos y antitaurinos en el Parlamento catalán de otras fases de ese cíclico y antiguo debate es que por primera vez parece plantearse efectivamente la abolición de las corridas de toros en una región española. De modo que lo que se discute -o se debería discutir- no es tanto si ese espectáculo es una fiesta artística, portadora de tales y cuales valores, o por el contrario una muestra de barbarie anticuada, sino si debe o no ser prohibida para todos, la acepten o la rechacen. Es perfectamente imaginable que haya personas que sientan desagrado y repugnancia por las corridas pero que consideren abusiva su prohibición; incluso puede haber aficionados contritos que, reconociendo su gusto por ellas, admitan la necesidad de suprimirlas para verse libres de tan pecaminosa tentación, siguiendo el criterio de Pérez de Ayala: "Si yo mandase en España, suprimiría las corridas... pero como resulta que no mando, no me pierdo ni una".

    De modo que ahora el viejo debate alcanza un nivel efectivamente político, como también es político su trasfondo. No ha sido ciertamente Esperanza Aguirre la primera en politizarlo, como aseguran los que siempre miran la realidad con un ojo abierto y otro cerrado: aunque las argumentaciones escuchadas en el Parlament no sean de corte nacionalista, sin una motivación de fondo nacionalista no habría habido iniciativa popular ni probablemente ésta hubiera llegado al punto actual. Lo resume muy bien un chiste aparecido en La Razón: un litigante muestra un rehilete, con el palo decorado con el característico papel rizado rojo y gualda, explicando: "Esto es una banderilla; la parte de abajo causa heridas leves al toro y la parte de arriba hay que reconocer que ha causado esta comisión". Claro que mejor que el debate sea en último término político, pues para eso se lleva a cabo en un Parlamento, que moral, como absurdamente suponen algunos. ¡No falta ya más que los Parlamentos decidan lo que es moral y lo que no lo es! Como parece que había quedado claro en otros casos -por ejemplo, el del aborto- el Parlamento no está para zanjar cuestiones de conciencia individual, sino para establecer normas que permitan convivir morales diferentes sin penalizar ninguna y respetando la libertad individual. Ahora, por lo visto, hay quien reclama del Parlament precisamente lo opuesto...

    Lo digo porque en lo tocante a la moral, que es cuestión a la que he dedicado cierta perpleja atención durante bastante tiempo, no hay tanta unanimidad respecto al trato debido a los animales como algunas almas delicadas parecen suponer. Existen más razonamientos éticos en el cielo y en la tierra de lo que la filosofía de Peter Singer supone y no es lo mismo ser bueno que ser guay, aunque el matiz diferencial pueda resultar difícil de captar hoy en países como el nuestro. El repudio de la crueldad (no digamos "innecesaria", porque si fuese necesaria ya no sería crueldad) y del maltrato animal es moneda corriente en los moralistas desde Tomás de Aquino, pero en cambio hay menos unanimidad a la hora de establecer qué diferencia a esas prácticas perversas de otras formas del empleo humano de las bestias. Y ahí es donde esta discusión se hace desde un punto de vista teórico más sugestiva: ¿qué hemos hecho y qué hacemos con los animales?, ¿en qué medida la relación con ellos ha configurado nuestra civilización e incluso nuestra "humanidad"?

    Para empezar a comprender estos asuntos es imprescindible retroceder bastante en el tiempo. Digamos hasta el comienzo de la historia. El desarrollo de la sociedad humana se basa desde el principio en la utilización de animales para nuestros fines: nos han servido de alimento ("todo lo que nada, corre o vuela... ¡a la cazuela!"), de fuerza motriz tirando de carros o haciendo girar norias, de transporte y de arma de guerra (¡los escuadrones de Alejandro, los elefantes de Aníbal!), sus pieles curtidas nos han vestido y nos han calzado, han arado los campos, han defendido nuestras casas y nuestros rebaños (¡también formados por animales!) y -supongo que lo más humillante de todo- nos han servido de pasatiempo en circos y otros espectáculos, nos han hecho zalemas como mascotas de compañía y han trinado en jaulitas a la espera de su alpiste. Por no mencionar a los que han donado involuntariamente -y a veces aún vivos- sus cuerpos a la ciencia para el avance de la medicina, la cosmética y hasta la astronáutica (¡Laika, pionera del Sputnik!). Nos han sido imprescindibles para evitar males mayores: el antropólogo Marvin Harris justificó que los aztecas se comiesen a sus prisioneros por la ausencia en su territorio de mamíferos de talla suficiente para poder convertirse en fuente de proteínas y Jared Diamond explica el rezago de ciertas poblaciones africanas por carecer de bestias domesticables que pudiesen servirles para el transporte o la carga. Si tantos y tan variados empleos son formas de maltrato, hay que reconocer que la civilización humana se basa en el maltrato de los animales.

    De modo que resulta un poco risible el argumento abolicionista de "que le pregunten al toro si le parece arte que le piquen o le den la puntilla". Tampoco nadie le pregunta a la merluza si quiere donar su cogote a las sociedades gastronómicas o a los bueyes si quieren tirar del arado. Ni a perros, gatos o caballos de carreras si quieren ser castrados por nuestro bien. Porque en el caso del debate actual debe quedar claro que no se trata de introducir en nuestra cultura las corridas, sino de prohibir una práctica secular. ¿Que no sería hoy admisible iniciarlas? Imaginemos si aceptaríamos con los valores vigentes empezar a criar animales para alimentarnos con ellos. Me parece estar oyendo a quienes contemplasen corretear a unos pollos o a unos terneros: "¡Qué ricos son! ¿Verdad? Me refiero a que parecen sabrosos...". Reconocemos que en los mataderos o las granjas avícolas industriales los bichos no lo pasan nada bien, pero se arguye que en tales lugares no se venden entradas para el espectáculo. Sin embargo, el argumento se vuelve contra lo que intenta demostrar, pues si fuera verdad que los espectadores disfrutan con el sufrimiento animal frecuentarían esos dignos establecimientos en lugar de las plazas de toros. Otros se escudan en que no es lo mismo sacrificar animales para atender nuestras necesidades que para satisfacer diversiones o lujos. Pero, como señaló Valéry, "tout ce qui fait le prix de la vie est curieusement inutile". El asunto de fondo sigue siendo el mismo: ¿tenemos derecho o no?, ¿es crueldad o no?

    La preocupación por el bienestar de los demás seres vivos obtuvo el patronazgo de notables ilustrados -Montaigne, Jeremy Bentham, Schopenhauer...- pero también el refrendo de algunos que mostraron humanitarismo con las bestias y bestialidad con los humanos: las primeras leyes europeas protoecologistas de protección de la Madre Tierra y de los animales fueron dictadas por el vegetariano Adolf Hitler. En cualquier caso, la sensibilidad hacia el sufrimiento de otros vivientes es un signo de la modernidad. A ella se deben medidas piadosas como el peto de los caballos de los picadores (impuesto por el dictador Primo de Rivera) o el suavizamiento de los obstáculos más peligrosos en la carrera del Grand National de Liverpool. No son desdeñables, pese a que ello implica que los animales van desapareciendo de nuestras vidas urbanas -circos, zoológicos- para hacerse sólo presentes virtualmente en los documentales de la televisión. Es una tendencia que continuará y que sin duda también acabará mañana afectando las corridas de toros, si no son abolidas. No revelan acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de dos instancias desconocidas en ella: la compasión y la hipocresía. Ambas, en su dialéctica perpetua, espiritualizan nuestra vida. Yo me quedo con el arrebato de Nietzsche en la plaza Carlo Alberto de Turín, abrazado llorando al cuello del viejo caballo fustigado por su cochero. ¿Síntoma de locura o comprensión abismal de la irreductible desdicha de existir?

    Comentado por: marc el 16/3/2010 a las 10:07

  • Miguel, ni como cientifico ni como investigador se ganaria usted la vida. No se donde estudio pero menudo pozo de ignaorancia

    Comentado por: lorenzo el 16/3/2010 a las 09:54

  • A los lloran que por el "mancillado Bosé", con su nueva primavera, y a otros nacionalistas de izquierdas filogerontes:

    "La ciruela y la cereza brillan por su ausencia, privándonos de aquellas mermeladas para comer con galleta de sal acompañada de refresco de mamoncillo. Frutas cubanas a cuyo honor el santiaguero Félix Benjamín Caignet dedicó una de las páginas más hermosas del cancionero cubano.

    Dos generaciones de cubanos desconocen las maravillas de estas frutas que antes de 1959 se vendían en todos los puestos de viandas y hortalizas y llegaban hasta los repartos periféricos de las ciudades en carretillas acompañadas del pregón del vendedor ambulante. Insólitamente, conocen las manzanas rusas y americanas.

    En las zonas rurales muchas de estas delicias frutales criollas crecían silvestres entre arbustos y matorrales, al lado de la guásima y la yagruma. ¿Qué pasó con ellas? ¿Acaso el bloqueo las acabó? De ser así, ¿cuál de los bloqueos? Porque a diferencia de no pocas naciones del mundo donde el suelo cultivable es una porción minoritaria de la extensión total del territorio, Cuba cuenta con el 90% de su suelo apto para la agricultura. Parece como si el creador hubiese querido privilegiar a nuestro pueblo de modo que nunca careciera de frutales.

    Las frutas, además del placer que producen y el reconocido beneficio que reportan al organismo humano, constituyen un elemento identificador de la cultura nacional. Ellas embalsaman el aire de un aroma propio, se integran en el arte culinario y resultan fuente de inspiración para artistas de todo tipo. Un pueblo es tal por todo su quehacer y por todos los atributos y elementos que le identifican y entre estos atributos se encuentran las frutas.

    El cubano pudo alguna vez haber concebido cualquier infortunio pero lo que nunca pudo imaginar es que el suelo de la Isla, feraz y generoso, le pudiera negar el dulzor de sus entrañas. ¿Qué le pasa a la madre tierra cubana que parece negar los frutos a sus hijos?

    Nadie quiere hurgar en la respuesta pero todos saben que la tierra es la misma y que son el mismo sol, la misma lluvia y el mismo viento los que nutren esa tierra. El hombre, sin embargo, siendo el mismo, ha cambiado. Ahora no es aquel que cultivaba su pedazo de tierra con preocupaciones en la cabeza pero con esperanzas de futuro en la mente y en el corazón.

    La tierra no ha cambiado pero sí el guajiro que de libre competidor pasó a ser un simple engranaje de la maquinaria totalitarista. Esto es razón suficiente para la ausencia del caimito y la cañandonga, para la escasez del limón y la guayaba."

    Comentado por: En Cuba no hay primavera el 16/3/2010 a las 06:33

  • Apreciado Félix: soy un lector caraqueño que sigo con gusto y provecho todo lo que usted escribe. Su comentario en torno a "Cuerpos Divinos" me llega hondo justo cuando ternino de releer "La Habana para un Infante Difunto". Los libros llegan tarde a Cubazuela ( o Venecuba, que de las dos formas la llamamos los mamadores de gallo de aquí), así que arderé mientras espero ponerle la mano y los ojos al libro que usted encomia de modo tan conmovedor que no puedo sino pensar que la apariciòn del mismo coincide con lo que, ostensiblemente, es la crisis terminal de los destructores de esa hermosa, irrepetible ciudad. Cabrera Infante invocaba ( perdón: todavía invoca) a menudo en sus libros la llamada "justicia poética". Me late que "Cuerpos Divinos" anuncia justicieramente el renacer de La Habana y de la Cuba insumisas. Gracias por sus palabras.
    I.M.

    Comentado por: Ibsen Martínez el 16/3/2010 a las 00:38

  • Lo malo de vomitar, Miguel, es que de poco sirve pretender ignorar lo que lo ha provocado.

    "No había visto tan cerca (hace años que no voy a Cataluña) ese pozo de oscura ignorancia."

    A la seva salut !

    Comentado por: marc el 16/3/2010 a las 00:28

  • Que sí Miguel, que te sobrepasa a ti mismo.

    Comentado por: castiza el 15/3/2010 a las 19:57

  • Miguel, si no lo leyera no me enteraría de que Ud. me invita a dejar de leerlo. ¿Se da cuenta de la incongruencia?
    A menos que sea Ud el único Miguel del mundo, es tan intangible como cualquier otro contribuyente de este espacio. En hacienda es otra cosa, hacienda somos todos menos algunos.
    Mis motivos para leer lo que lea son míos, a no ser que también los desentrañe por medio de su antena (por cierto, ¿colectiva o privada?) así como los fantasmas que se le presenten aquí o en los corredores de cualquier castillo son cosa suya.
    ¿Modestia intelectual, dice antes de decir, de decir...no creo que me atreva a repetirlo, pero sí, de decir... ¡joder!?
    Me sobreestima Ud. aunque el concepto en sí me vuelva a despertar dudas.

    Comentado por: Romeo Romo Rema el 15/3/2010 a las 19:47

  • Pues no me lea, Romeo Romo, y así no cogerá ningún cabreo. Es tan fácil. ¿O acaso le va la marcha masoca? Me temo quién se esconde tras ese seudónimo. Como usted hay bastantes seres humanos que se distinguen por llevar siempre puesta la careta de esgrima. ¿Cómo coño ve un ser humano la realidad detrás de una careta esgrima? ¿No le sobra con las otras, Romeo Romo? Y, supongo, que depués de la idea que tiene usted de Félix, ¿también se pone su careta de esgrima cuando lo lee? ¿O no? Definitivamente, señor Romo, además de tener poco afilada su inteligencia, es usted un masoquista redomado, al escribir y, además, leer a la gente en este blog. Pero hombre, no me sea tan vanidoso. Menos engreimiento y más modestia intelectual, joder.

    Comentado por: miguel el 15/3/2010 a las 19:31

  • Volvamos al cauce antiguo. Dale otra vez a la lira vic. Herodoto te escucha. Cuántas primaveras destilas. Ser primaveras y dejaros de otoños.

    Comentado por: al cauce el 15/3/2010 a las 19:10

  • Miguel, lo que no me queda claro es qué tipo de seres eran los jóvenes catalanes que parloteaban a su lado. No sé si se trataba de jóvenes seres humanos catalanes, de jóvenes jabatos castellano/catalanes, de lebratos catalano/galáicos o de corderos lechales catalano/catalanes. Pero, aunque el calibre de la incultura dependa de ello, no olvide a esos tantos y tantos jóvenes seres humanos y hasta catalano/extraterrestres que tienen o han tenido la suerte de contar con profesores como F. d Azúa formando su criterio.

    Otra duda que me suscita su crónica es a mitad de camino de su boca y el estómago de quién se quedó la cerveza alemana de impronunciable nombre.

    PS
    A mí, cuando me pasan estas cosas, suelo relatarlas más o menos así: pues había unos gilipollas en el bar que... Quiero decir que no afino tanto como Ud. así que debo agradecerle su capacidad de observación y agudeza. Sepa que tengo que leerle con la careta de esgrima puesta para que sus palabras no me ensarten las pupilas.

    Comentado por: Romeo Romo Rema el 15/3/2010 a las 19:03

  • DPA, Mr. Vic,

    gracias por endulzar el día.
    Ojalá que el río se encauce otra vez por la literatura. Como antaño. Aunque ya no sea el mismo río, claro.

    Saludos.

    Comentado por: knudsen el 15/3/2010 a las 18:33

  • "En español existen dos clases de palabras derivadas, que son las gramaticales y las ideológicas. El adjetivo gentilicio pertenece a la primera especie en virtud de que modifica, mediante inflexión, la propiedad gramatical de la palabra primitiva.

    El adjetivo gentilicio denota el origen de las personas o de las cosas, sea por ciudad, región, entidad política, provincia, o país. El adjetivo gentilicio se puede sustantivar y así podemos decir correctamente: el castellano, el inglés, el griego, etc. Ejemplo típico de esta sustantivación es el referirse a una persona mencionándola únicamente por el gentilicio y así decimos: el francés, en lugar de decir el individuo francés. Los gentilicios ordinarios del idioma castellano se forman con las siguientes terminaciones: -a, -aco, -aíno, -ano, -ario, -ego, -enco, -eno, -ense, -eño, -eo, -ero, -és, -esco, -í, -iego, -ino, -isco, -ita, -o, -ol, -ota, y -uz."

    Wikipedia.

    El día que dieron la noticia de la muerte de Miguel Delibes, entré en una cervecería muy pequeña, pero con una carta de cervezas muy grande y diversa. De modo que te puedes tomar allí cervezas alemanas, francesas, italianas, irlandesas, inglesas, belgas, holandesas, españolas, checas, etc. Elegí una alemana de nombre impronunciable; así que le dije al camareo: ponme esta alemana. Estaba buena. La cervecería se encuentra a unos cuatrocientos kilómetros de Cataluña. A mi lado había unos jóvenes catalanes. Su acento era inconfundible. Y el más parlanchín dijo esto: "mi padre me llevó una vez a ver Los santos inocentes. La película trata de cómo vivían los seres humanos en los años cincuenta". Y ahí se acabó ese parloteo. De pronto la cerveza alemana se quedó a medio camino entre mi boca y el estómago.

    Estoy alrededor de cuatrocientos kilómetros de Cataluña y os juro que nunca he encontrado esos niveles de analfabetismo, terriblemente cimentado en la mera ideología, atravesando una conversación entre jóvenes españoles de por aquí, aun sabiendo que el sistema de educación también ha hecho estragos por estos lares. Imaginaros que entro en esa cervecería y en vez de pedir una cerveza española, le digo al camarero: ¿me puede poner una cerveza hecha por seres humanos en la actualidad? Sin embargo ellos estaban bebiendo también cerveza alemana. Y me juego mi sombra si no utilizaron un gentilicio para pedir las rubias que se bebían, porque en la carta ya vienen clasificadas por países. Claro, en alemania puede haber alemanes que fabriquen cerveza; pero en España no, en España hay solo seres humanos, que no es poco. Pero ¿y en Cataluña? ¿Además de seres humanos hay catalanes? Por supuesto. Allí al gentilicio no lo han asesinado. Luego, les oí hablar de cubanos, no de seres humanos. Comentaron algo del facherío de los seres humanos, del bloqueo criminal norteamericano (aquí tampoco había problemas con el gentilicio), y, después de excretar un manojo de oscuras fábulas, se despidieron con un adeu.

    La hostia, pensé, cuántas clases de bloqueos hay en este mundo. Sin ir más lejos, alrededor de cuatrocientos kilómetros de aquí, la gente está bloqueada ideológicamente desde que nace. No había visto tan cerca (hace años que no voy a Cataluña) ese pozo de oscura ignorancia.

    Comentado por: miguel el 15/3/2010 a las 18:23

  • ejem!...hay que decir que, no es propiamente la tumba, sino el memorial de college...en fin

    saludos

    Comentado por: vic el 15/3/2010 a las 18:20

  • Tristeza



    Llueve sobre los campos.
    Toda la vida se resguarda:
    en los árboles, en el suelo, bajo las casas.
    Sólo las plantas
    se exponen a la lluvia
    pacientemente, humildemente, frágilmente.
    ¡Lluvia de primavera!
    Pronto un sol atlético y musculoso
    volverá para imponer su arbitrio
    con presencia implacable…
    y sudaremos como sabandijas.

    Comentado por: DPA el 15/3/2010 a las 18:00

  • es mejor que la primavera plena

    Comentado por: vic el 15/3/2010 a las 17:38

  • Más analectos retales de belleza romana convivial, y, pre-primaveral [y es que, el final del invierno, al ser más 'voluble', es mejor la primavera plena, tiene, esa dificultad de todo comienzo, que hace más apreciable su 'vigor']

    Dulce ridentem Lalagen amabo /Dulce loquentem

    Amaré a Lálage, la de las dulces sonrisas, la de las dulces palabras. Horacio

    Quaeris, quot mihi basiationes/ tuae Lesbia sint satis superque

    Me preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos me serán suficientes.
    Catulo

    Pande, puella, pande capillulos
    Flavos, lucentes ut aurum nitidum
    Pande, puella, collum candidum
    Productum bene candidis humeris

    Muéstrame, niña, muéstrame tus lindos cabellos
    Rubios, lucientes como el nítido oro
    Muéstrame, niña, tu blanco cuello
    Erguido sobre cándidos hombros.
    Gallo

    Comentado por: vic el 15/3/2010 a las 17:37

  • Pues para mi con diferencia ha sido Alejo Carpentier.

    Comentado por: Feliz de no ser Azúa el 15/3/2010 a las 15:53

  • El alcalde de Torrevieja (Alicante) veta el cocierto de Miguel Bosé . Pedro Hernández Mateo alcalde del PP llama al cantante "artista y artistaza"

    Comentado por: Liberad a Willy el 15/3/2010 a las 15:49

  • retal de belleza romana, muy a tono con...el clima de la 'season'.
    Claro, dedicado a Housman...¿hubo alguna vez un poeta con esa languidez tan opalina...languidez, como la luz que chorrea sobre la tumba de Shelley?

    Diffugere nives, redeunt iam gramina campis
    Arboribusque comae;
    Mutat terra vices et decrescentis ripas
    Flumina praetereunt;

    Gratia cum Nymphis geminisque sororibus audet
    Ducere nuda choros.
    Immortalia ne speres, monet annus et almum
    Quae rapit hora diem.

    Frigora mitescunt zephyris, ver proterit aestas
    Interitura, simul
    Pomifer autunmnus fruges effuderit, et mox
    Bruma recurrit iners.

    Damna tamen celeres reparant caelestia lunae;
    Nos ubi decidimus,
    Quo pius Aeneas, quo dives Tullus et Ancus,
    Pulvis et umbra sumus.

    Quis scit an adiciant hodiernae crastina summae
    Tempora di superi?

    saludos

    Comentado por: vic el 15/3/2010 a las 13:34

  • La Habana todavía hoy, y a pesar de los Castro, es una gran ciudad en ruinas, una gran ciudad que fue una maravilla en América, y aquí hablo de la del norte y la del sur. Fidel Castro y compañía no son habaneros, como tampoco lo era Cabrera Infante, pero la ciudad lo sedujo y como el hombre sensible, el escritor genial que es, La Habana ha sido el gran tema de sus libros. Le vi una sola vez en una conferencia en la que dijo que no iba a hablar de Fidel Castro, ni de política, ni de Cuba, que hablaría de La Habana y estuvo más de dos horas reviviendo la ciudad en aquella conferencia, recuerdo que estaba Miriam Gómez, discreta, sentada en el público y él hacía referencias constantes a ella. Ese será, en parte, su gran legado a la cultura, su testimonio de la ciudad antes del desastre de éstos cincuenta años.Gracias don Félix.

    Comentado por: habanaparauninfantedifunto el 15/3/2010 a las 12:40

  • Fidel destruyó a La Habana porque no le debe nada a él, no fue construida por él y es testigo de que antes de él hubo mucho y bueno. En los diarios ingleses, para el turismo la promocionan así: "visit crumbling colonial buildings": visiten la ruina programada y ordenada desde el poder, porque no cabe duda, si Fidel hubiera querido todo se conservara.

    Comentado por: armandobronca.com el 15/3/2010 a las 12:10

  • voz de La Habana,

    http://www.youtube.com/watch?v=yK1R-pDn7yM&feature=related


    cuerpos de La Habana,

    http://www.youtube.com/watch?v=I0-8gfWzBa8&feature=related




    antón, muy bueno (me gusta más esta línea clara suya. Las felaciones, dedos y demás gimnasias le roban demasiada atención a su prosa).
    Saludos.

    Comentado por: knudsen el 15/3/2010 a las 11:27

  • Estuve viendo el reportaje de HOLA sobre la recepción que hizo Sarkozy (ese tipo ridículo) y Carla Bruni al Presidente ruso y esposa (una matrona ucraniana). Carla Bruni es guapa, tiene ese aire frances dulce e ingenuo que deja adivinar una gran folladora, es guapa pero tiene una edad y prefiero mil veces a su aroma, el pestazo de una antisistema de veinte.

    Comentado por: Karlos marquis el 15/3/2010 a las 10:50

  • Conocí a Miriam Gómez hace 17 años, en la ciudad tropical de Londres, Inglaterra. En esa época estaba sufriendo yo himalayas de tedio, intentando escribir una novela que iba a constituir un hito sin precedentes en la novelería española y que día y noche me consumía la lumbre de los huesos. 150 páginas que empezaban muy bien pero que poco a poco se iban desbocando y terminaban con una lluvia de hombres en paracaídas, una especie de divulgador científico que se tiraba a los pies de un caballo, un contrarrevolucionario cubano y una chica que prendía fuego a un jardín ¿…? La novela o lo que fuese era un disparate, y si la terminé fue más por incomprensible orgullo que por convicción, pues muchas cosas había empezado yo en esta vida sin terminar verdaderamente ninguna ( hola, mamá), deslumbrado como he estado siempre por la promesa y la inocencia de los comienzos, antes de que todo se vuelva simple transpiración y rutina. Al terminar la novela no sólo descubrí que había fracasado, sino que además había fracasado mal; así que la guardé en el cajón, bajo siete llaves, como un vulgar señorito revolucionario que esconde el cadáver de un disidente cubano, debajo de:

    una manzana reineta, la fotografía de un bosque, un huevo kinder, un ejemplar de Retorno a Brideshead, una hoja arrancada de una revista con una portada de un disco de The Smiths con la imagen de Candy Darling, el catálogo de una exposición de un hospital de juguetes, una fotografía de Franck Ribéry, medio lápiz, una araña, una pala de ping-pong, un manual de un notebook Toshiba, una hoja de roble plastificada, un cd de Grinderman, un recorte de prensa con la noticia del letrero robado de Auschwitz, un dvd de la película Savage Grace, un ojo de cristal de un oso de peluche, una factura en cuyo envés aparecía una frase escrita por alguien que no recuerdo: “ La perla nace del aburrimiento de la ostra”.

    Siempre que aparece la palabra perla una extraña conexión cerebral me hace pensar en una ilustración que aparecía en un libro infantil: Los pescadores de perlas, creo que en la diminuta colección Joyas Literarias Juveniles de la Editoral Bruguera. Ya no sé qué iba a decir exactamente. Aprovecho para felicitar a todos los presentes por su insólito, cómo decirlo, postmodernismo. Espero que estas palabras hayan sido de su agrado.

    Comentado por: antón el 15/3/2010 a las 10:36

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres