Hablemos de los grandes hombres de antaño
Frente a este monumento en honor de las muchachas vírgenes, tan poderosas hace unos siglos, hay un bar de vinos que también luce un título ilusoriamente religioso, "La Viña del Señor". Podría parecer que se trata de la sagrada viña en cuyas cepas los monjes cristianos velaban la sangre de Cristo, pero no. El tal "señor" es más terrenamente el señor Parellada, propietario y artista de la cocina con establecimiento a cinco minutos andando.
En esa taberna rica de caldos e inspirada por el efluvio de María del Mar, solíamos juntarnos un grupo de amigos con tanta afición a la tertulia como a la botella. No éramos meros trompetas de serpentina y Asturias patria querida, sino jóvenes vagamente teóricos, muy partidarios de lo que Claudio Rodríguez llamó famosamente el don de la ebriedad. Nos reunimos allí asiduamente hasta que murió nuestro más amado compañero. Luego ya no.
Ayer regresé después de varios años para constatar cómo se desvanecen nuestros pasados rostros y levantar la copa de verdejo a la salud de las vírgenes y el amigo escondido. El líquido, a la luz del sol más uva que pámpano, llamó a la lejanía y volví a verle como si acabara de bajar de su apartamento, un cuchitril de la zona histórica, es decir, ruidosa y sucia, con el perfecto aplomo de la clase social más elevada de España, aquella que Eugenio Trías llamó la lumpenhidalguía. No había cambiado en absoluto. Es privilegio de quienes se ausentan cuando aún no ha acabado la fiesta el de mantenerse intactos e invictos. Tampoco comentó, era demasiado serio para hacerlo, el mazazo de tiempo que había caído sobre mi cabeza. Sólo tomó apoyo en la barra, pidió su verdejo y comenzamos a disputar sin dilación sobre el destino fatal de la poesía. Cada vez que aparecía la palabra "extinción" pedíamos otra botella.
Pensaba yo, mientras le oía afirmar una vez más aquello de que como poeta habita el hombre la tierra (y si no más vale que se ahorque con el cinturón), pensaba, digo, que muy poca gente que nos viera allí sentados con nuestras copas y nuestro blablá se percataría de que yo estaba escuchando a uno de los mejores cerebros de mi generación, y que, como en el poema de Ginsberg, aquel cerebro había sido ya reclamado por la destrucción. Muy pocos. Quizás los seis o siete que nos solíamos reunir. A veces diez. Pero "destrucción" es una palabra que parece dura y es sin embargo blanda, como la poesía de Ginsberg. A este amigo mío no lo ha destruido absolutamente nada. Él no lo habría permitido. Así que, sencillamente, se ausentó. Aunque es cierto que había decidido no dejarse conocer por nadie más que aquellos seis o siete amigos antes mencionados y un coro wagneriano de mujeres gloriosamente polifónicas, de modo que nunca nadie más pudo saber que en aquel bar sostenía en alto la copa un tipo capaz de poner en apuros a Spinoza.
Consecuencia de lo anterior es que no permitía (y es una lección superior a cualquier otra) que nuestra condición efímera y endeble le estropeara la existencia. De modo que jamás aceptó la necesidad, lo que está mandado. Hubo tiempos en los que no tuvo para comer sino lo que ofrecían los frutales del Empordá, sorteando con majestad la escopeta del labriego. O un pez atrapado con alambre torcido en cuya punta había clavado un fósil de flan de huevo. Vivió espléndidamente en una lujosa pobreza.
La última vez que le vi, pocos días antes de que se ausentara, fue en el terrado de su madriguera, sentado como un pontífice en una silla plegable de contenedor. El maligno ya se había apoderado completamente de su hígado y no cabía esperanza alguna. Hablamos de poesía y de que indudablemente el humano como poeta habita la tierra. No apareció la palabra "extinción" en ningún momento. Al caer la tarde se hizo un silencio de adiós y que usted lo pase bien ya nos veremos en el valle de Josafat. Cruzó el cielo color de vino una gaviota poco apresurada. Vi que la miraba con mucha atención, no se le fuera a olvidar. Él vio que yo le veía mirarla. Sonrió. Levantó la copa de verdejo y sonrió. Mantuvo largo rato la sonrisa. Con esa misma sonrisa le veía yo ahora levantar la copa a la sombra del templo de las doncellas, en la viña del Señor, frente a un espectro.
Artículo publicado el miércoles 24 de febrero de 2010.
[Publicado el 01/3/2010 a las 10:02]
Giraría igual que girará y gira, si no estuvieres,
el mundo en el que tú no estés; no estás
y sin embargo gira, -gíhgihgi- gira
- J i j i j i j í …
¿ y ? ... -
y
más, más, y…
más, si tú no estás.
Leeré a Claudio Rodríguez (cántala otra vez, Maleas), libro III-VI
Comentado por: libro III-VI el 06/3/2010 a las 22:13
Comentado por: Circe el 04/3/2010 a las 23:20
supongo que quieres decir que el hipócrita era el personaje interpretado por Brando, en razón de decoro, pataleos de mal gusto y de paso no nos olvidemos del Brando real, los indios y lo de su hijo.
además, nunca dijo nada, que yo sepa, acerca de cuba ni del que se murió el otro día, y para mí eso acaba de arruinármelo.
y quien me diga que la gente no está obligada a tener opiniones sobre este u otro tema según impongan la actualidad y la demanda de los medios, o que aunque las tenga tal vez no hayan trascendido... quien me diga eso, que se vaya a corea del norte, o que lo deporten ya.
Comentado por: pongamonos serios el 03/3/2010 a las 12:34
miguel, me ha recordado tu escrito a Marlon Brando en el 'Ultimo tango en París', cuando les enseña el culo a la señora del jurado de tangos y a los danzantes circunspectos. Toda una metafóra del sistema social hipócrita donde nos movemos.
Comentado por: HRC el 03/3/2010 a las 07:53
Siempre hay alguien por ahí durmiendo en alguna azotea del olvido. El mundo está lleno de muertos que huelen las rosas y beben vino. De vez en cuando los ves por la calle. Caminan fatigados entre las cenizas de la tarde. Siempre tienen la mirada puesta en un punto oscuro y lejano. Han decido estar solos en un alarde de rebeldía metafísica, como diría Camus. Son rebeldes hacia sí mismos y hacia ese sistema que los ha encumbrado al estrellato del silencio. Suelen ser objeto de miradas escrutadoras. ¿De dónde demonios ha salido este sujeto?, se preguntan un grupo de mujeres, cuando el silente entra en cafés frecuentados por mujeres a la hora del café y la charla sobre sus maridos y los lamentos de un corazón desvirgado mientras soñaba violetas por la televisión. Ni siquiera se ha dignado a desviar su mirada hacia la mesa. Quizá, eso sí, habrá escuchado sus risas salpicando la gran luna con el rótulo blanco. Toma el diario mientras el camarero le habla. Permanece un tiempo de espaldas al ruido. Paga, y se marcha despacio, como vino, hacia el río. El agua murmura con fuerza oscura hasta los balcones de las nubes de invierno. Había escrito, cuando estaba vivo, un tratado sobre la soledad; pero su mujer murió con él. Ella murió sin conocerlo. Él no concebía otro conocimiento más allá del amor. Más allá del amor, ¿qué vas a encontrar en mí, mujer? , le dijo una vez ante un mar de reproches con el puñal en alto. Y desde aquel día emprendió un largo viaje hacia ninguna parte. Ahora miraba clandestinamente los pliegues del agua. Cuando amaneció, la ciudad era de plata desde antes del relámpago. El río, largo y espeso, no era más que un testigo prófugo entre ciego y eterno.
Comentado por: miguel el 02/3/2010 a las 19:46
La Fundación Santander revela al crítico insobornable de la Generación del 27
“Artículos selectos” es la primera antología dedicada al poeta, narrador, crítico y articulista, Juan José Domenchina (Madrid 1898- México D.F. 1959) desde que vieran la luz por última vez sus famosas Crónicas de Gerardo Rivera, seudónimo que utilizó para los periódicos el Sol y la Voz, en México en 1946. Que fuera secretario personal de Azaña, la guerra y el destierro tuvieron mucho que ver en su olvido literario hasta que, ahora, la Fundación Banco Santander y su Colección Obra Fundamental recuperan lo mejor de su crítica literaria insobornable.
Juan José Domechina fue uno de los escritores más ricos y prolíficos que dio la generación del 27, pero también uno de los menos conocidos y más solapados. Un volumen editado por la Fundación Santander que se presenta este martes recupera los artículos de este autor. Con este nuevo volumen, “Artículos Selectos”, de la Colección Obra Fundamental, la Fundación Banco Santander recupera la figura de Juan José Domenchina, poeta, crítico, articulista y una de las voces más olvidadas de la prosa española de la Generación del 27.
A las 19:30 serán Francisco Rico, Antonio Carreira, Amelia de Paz y Javier Aguado quienes presentarán en la Residencia de Estudiantes este volumen que, por primera vez desde la última publicación de Las crónicas de Gerardo Rivera en México (1946), recoge una antología de la obra crítica y periodística que Domenchina escribió para periódicos de tanto prestigio como La Voz o el Sol.
Amelia de Paz, doctora en Filología, lleva estudiando veinte años la obra de Juan José Domenchina y ha sido la encargada de realizar el prólogo y la antología del que fuera secretario personal de Azaña durante un tiempo e insobornable crítico que en el año 1935 alcanzó la culminación de su carrera aún muy joven con la publicación bajo seudónimo de Gerardo Rivera de sus artículos y críticas en la editorial Aguilar.
En palabras de Paz, “no hay medias tintas en su ideario…firmemente establecido sobre la base de dos principios: veracidad e independencia…”. Gabriela Mistral saluda entusiasmada ese “agrio y violento” azote de La Voz que pone en escrito lo que otros no se atreven siquiera a pensar. Uno de sus comentarios a la poesía de San Juan de la Cruz, editada por Salinas, surge como pretexto para que Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Guillén, Neruda o Bergamín arremetan en tromba contar él en El Heraldo de Madrid, lo cual originó un movimiento de reacción que organizó un banquete en su honor y en el que figuraron popes de la clase intelectual española de entonces y apoyos confesos como JRJ, Azorín, Ricardo Baeza, Antonio Espina, Antonio y Manuel Machado, Gregorio Marañón, José Moreno Villa, Max Aub o el propio Gómez de la Serna.
Poco antes, la exquisita Signo publicaba sus poesías completas con prólogo y epílogo de Juan Ramón Jiménez (1936) y era nombrado delegado del Gobierno en el Instituto del Libro Español. En abril de 1937 aceptará también la jefatura del Servicio Español de Información arreciando aún más las críticas contra él. En palabras de la prologuista, Amelia de Paz, se convierte “en el paladín de la decencia”, y a los antiguos defensores como Américo Castro, Menéndez Pidal y otros grandes prebostes de la intelectualidad española les obliga a justificar comportamientos. Incluso al propio Ortega diciéndole cosas de este fuste, “no me encocores con monsergas. ¿Pero tú crees, jesuitilla, remedadorzuelo, que nosotros los humildes españoles exentos de tu flamante proclividad turística o ambulatoria, y de tus recursos camaleónicos, padecemos la fea y estúpida costumbre de succionarnos el dedo?”.
Sin duda, fue esto lo que le granjeó gran parte de enfados en los círculos literarios españoles y lo que le dejó entre el olvido de las generaciones del 98 y el 27. En 1939 abandona España y llega a México, donde será acogido por Alfonso Reyes (anterior libro editado en Obra Fundamental) en su Casa de México desde la que tanto ayudó a los exiliados españoles. Ayudará a Ernestina Champourcín, su mujer, a la relación de títulos editados para el Fondo de Cultura Económica, Historia de Europa, desde las invasiones al siglo XVI, de Henri Perenne o Las elegías de Duino de Rilke, por poner algunos ejemplos.
Ediciones de la poesía de Fray Luis de León, Unamuno o sus Cuentos de la Viaje España, las semblanzas entregadas a Las Españas sobre las figuras de Antonio Machado o Unamuno, la trilogía dedicada en Hoy a la figura de JRJ tras su Premio Nobel o El extrañado, su legado poético son algunos de sus trabajos más notables, antes de morir el 27 de abril de 1959 en México D.F.
Antología de artículos selectos
Esta antología, de la que Amelia de Paz afirma que es la primera antología de Domenchina desde 1946, reúne lo que podría ser sólo un quinto de su obra y se da exclusivamente a sus críticas y artículos literarios.
Poesía, narrativa, historia, creación, crítica, oficio literario, la cultura, personajes insignes de la literatura española y extranjera, todo tiene cabida en la prosa vigorosa, cortante y a veces algo barroca de Domenchina. Marcel Proust, Goethe, La montaña mágica de Mann, la María Antonieta de Zweig, Kipling, Dostoiewski, Joyce o Elliot; la poesía de Jorge Guillén, Salinas, Alberti, León Felipe, Rubén Darío, y otros tantos nombres egregios de la literatura van pasando por las páginas de este volumen.
Cabe destacar por ejemplo, ahora que se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández (y como ejemplo de las virtudes de Domenchina como crítico sobresaliente y profético) entre loas continuas a la entidad del poeta, el artículo que le dedica al de Orihuela en un momento en el que todavía era un desconocido. En Anunciación y elogio de un poeta califica al vate como “soberbio y absorbente cantor”, terminando su artículo afirmando que “por lo que ya es Miguel Hernández y por la significación latente de su numen, me cumple escribir, sin reservas ni atenuaciones, el elogio de este singular poeta de España”.
O por qué no, entresacar también de su crítica sobre La destrucción o el amor (1934) de Vicente Aleixandre su defensa a la hora de oír forzosamente a un poeta como éste, que consigue, en su poemario “una arrebatada y arrebatadora lección de belleza”.
A Gerardo Diego le tilda de “complejo y original lírico” en su crítica Es un poeta janicéfalo. De Alberti y su poesía surrealista de Sobre los ángeles atisba que “en las pizarras, en las cañerías, en las carboneras, en los escombros, es, sin duda, donde están los ángeles. Y Alberti los caza con diabólica destreza”.
Otra cualidad que se advierte gracias a este libro revelador es la capacidad de análisis, detalle y el fondo lector de Domenchina en, sin ir más lejos, un artículo de Ortega sobre Goethe, en el que trae a colación la frase feliz del genio alemán, “cada uno gira en torno a su propio peso, sin premura, pero sin descanso, como las estrellas”, advirtiendo la transformación lectora que hace Ortega de esa frase, apropiándosela con su propia impronta, “hay que ir sin prisa y sin pausa, como la estrella”.
Estas son algunas de las bondades literarias que se pueden leer a lo largo y lo ancho de esta antología que rescata, por primera vez desde 1946, las reseñas, críticas, artículos y breves ensayos que colocan a Domenchina en el escalafón literario y crítico que merece.
Entre los próximos lanzamientos que está preparando la Colección Obra Fundamental debemos destacar lo mejor de la prosa de Fernando Vela, las crónicas y poesías de Juan Chabás o los artículos de Agustín de Foxá, entre otros, dentro de esta labor incansable de recuperación literaria en la que está embarcada la Fundación Banco Santander.
Comentado por: cp el 02/3/2010 a las 18:48
¡Quién lo iba a decir!
Resulta que Jafar Panahi también es un delincuente común y/o terrorista. Vivir para ver.
Comentado por: buscando a willy el 02/3/2010 a las 18:26
Comentado por: vic el 02/3/2010 a las 17:25
Precioso artículo, Félix. El señor Perellada seguro que se convierte en fan suyo si es que no lo era ya. Lo mismo que el dueño del Iberia de Madrid.
Comentado por: provoqueen el 02/3/2010 a las 14:54
"como si fuese imposible explicar las cosas y que la gente las entienda" Por supuesto que es imposible que las entiendan. Cuente Ud cuanta gente lee diarios, y con optimismo le resultan 30 millones de adultos que ni leen diarios ni nada, incluyendo casi todos los profesores universitarios y por supuesto sus estudiantes -no, Marca no vale!
Agregue, o haga coincidir, las personas que no entienden las cuatro operaciones, le diré más, que ni entienden el valor del cero, y eso de que "les da lo mismo 8 que 80" es más cierto de lo que piensan: interrogados, confesarán que el cero no vale nada.
En cuanto a nuestros gobernantes y promitentes gobernantes su desesperación se masca, no entienden nada, no se lo esperaban, lo vieron venir menos que ver una bala de mosquetón, y como no pueden apelar a "la pertinaz sequía", porque llueve, culpan a la lluvia. Con poco estaño estos pnns y abogadas no se dan cuenta que si 'piove' la culpa es del 'governo ladro', dijera un italiano. Lo fían todo a la Recuperación (de otros) y al Crecimiento propio y ajeno: un Imposible.
Con el petróleo a u$d 80/barril por haberse alcanzado el Pico Petrolero, España no tiene petróleo, ni gas, ni carbón y el consumismo exhibicionista español, meta GTi, la recuperación es imposible. Imposible a nivel mundial ni europeo -se está viendo, no recupera ni EEUU, ni Alemania, ni UK, ni Holanda, Italia etc. Destruidos 3 pilares de la economía española Construcción, Turismo, Autos; y digo 4: las Cajas de Ahorro; caída del consumo y de las recaudaciones y con gobierno y oposición muy incompetentes, es lo que da la raza, les recomiendo a los jóvenes la mejor inversión en España: el Pasaporte.
Comentado por: armandobronca.com el 02/3/2010 a las 13:32
Josep Pla en el Madrid de entonces
La sala Blanquerna rememora los dos viajes del escritor a la villa y corte: descubrió el Madrid de 1921 y, luego, el de la II República | Publicó sus apuntes casi diez años después de poner pie en la capital.
Pla es un paleto universal porque conoce de verdad el campo y los pueblos, en todo cuanto habla y escribe emerge un perfume de mundo, un olor a las grandes ciudades de la vieja Europa y las islas griegas, un aroma de fritanga napolitana o restaurante caro y rococó de París (...) No le gustaba Madrid, pero tampoco mucho Barcelona. Era un snob con boina, que es lo último que se pondría un snob". Habla (escribe, más bien) Paco Umbral, en Las palabras de la tribu, y resume –con cachaza y fingida mala uva– la condición de memorialista y observador escéptico de Josep Pla. A esa mirada, vertida sobre Madrid, dedica el Centro Cultural Blanquerna su exposición El Madrid de Josep Pla, comisariada por Joaquim Molas y en la que ha colaborado la Fundació Josep Pla, aportando la abundante documentación gráfica del Madrid de entonces.
Apoyándose en las dos estancias del ampurdanés en Madrid, la primera en los años veinte, y la segunda, en los treinta, y en las dos obras que escribió a partir de esas experiencias –Madrid. Un dietari (publicado en 1929 y correspondiente a la estancia de 1921), y L'adveniment de la República (editado en 1933, durante una residencia madrileña que se prolongó desde 1931 hasta 1936)–, la exposición coloca en un lugar central la pluma de Pla.Literalmente: pluma y caligrafía se reproducen en escala colosal, adjetivando sin mucha ambigüedad un juicio sobre la figura y la obra. Y con ella, sus reflexiones sobre aquel descubrimiento de lo villano y lo cortesano de aquel Madrid. Así: "Viniendo de Catalunya produce un efecto extraño ver que el español, incluido el madrileño, es también un ser difícil de comprender, difícil de someter a nuestras ideas tradicionales, y a nuestro instrumental chapucero y aproximado", escribió en Un dietari.
En los textos de Pla hay, como dice Umbral, sarcasmo y condescendencia –hay cachondeo a cuenta de hidalguías y peculiaridades–, pero también descubrimiento, anticipando en muchos sentidos la media distancia del buen corresponsal, la negativa a aterrizar del todo para no perder ángulo, una condición que al escritor y prologuista de Pla, Andrés Trapiello, que ayer participó en la inauguración de la exposición, le valió para decir –cita recogida por José Cuervo, delegado de la Generalitat– que "el retrato se parece poco al original (...) Madrid se le fue a Pla como un toro de lidia sin torear".
Hace Cuervo un subrayado importante: el tiempo transcurrido entre el primer encuentro del Pla viajero con Madrid y la publicación de su primer dietario, ocho años después, lo que le permite integrar su paisaje en un universo que para el escritor es ya el de un hombre cosmopolita, que conoce las principales capitales europeas y que ha viajado de la ceca a la meca: "Pla, al contrario que la mayoría de los españoles, no se deja deslumbrar por Madrid. Se dedica a observarlo con perspicacia y cargado de prejuicios, lo dibuja con una ironía ácida, sin ningún deseo de ser parte de él". Y eso que Pla sacó buen partido de su paso por Madrid; no perdió el tiempo y, además de empaparse de paisaje y paisanaje y vivir algunos de los hechos históricos más relevantes del primer tercio del siglo, también frecuentó las principales tertulias y se codeó con personalidades como Unamuno, Azorín, Valle Inclán o Cela, sin confesarse jamás deslumbrado por una ciudad que encontraba a ratos agresiva y enloquecedora.
Cuenta Molas que esta exposición quiere ilustrar de forma heterodoxa –es decir, con un caso que es en muchos sentidos excepción– las relaciones que mantienen entre sí las distintas lenguas que conforman la cultura española, relaciones poco o nada atendidas por lo académico. Pero pueden buscarse otros usos: espejo convexo en el que mirar Madrid, o catálogo de minucias madrileñas. "De la minuciosidad le nace a Pla la poesía, el paisajismo, de modo que nunca parece poeta adrede". Y con esto salimos bajo Umbral, tal como entramos.
DEBATES
Alrededor de Pla, periodista y más
El centro cultural Blanquerna celebrará cuatro mesas redondas sobre Josep Pla coincidiendo con la muestra. La primera, el 17 de marzo, sobre luces y sombras, la segunda (24 de marzo) sobre la influencia de la guerra en su vida y su obra, una tercera (7 de abril) sobre su condición de periodista y, finalmente una cuarta (14 de abril), en tanto memorialista.
Expo
El Madrid de Josep Pla
Madrid. Centro Cultural Blanquerna, calle de Alcalá, 44
www.ccblanquerna.cat
Hasta el 26 de abril
Comentado por: homenet el 02/3/2010 a las 08:41
El Gobierno rectifica
Manuel Montero
Cambiar de opinión es de sabios, pero no está claro que el dicho se pueda aplicar a la rara costumbre de nuestro Gobierno, que da en afirmar una cosa y corregirla después. A veces el mismo día. “El Gobierno rectifica” se ha convertido en un encabezamiento habitual de los titulares de prensa. Se diría que es la política que más practica, para la que se le ve ya entrenado. Gusta que los gobernantes no se aferren al sostenella y no enmendalla, pero en este caso parece que no hay nada que sostener, dada la facilidad con que la enmiendan. O bien emiten ocurrencias que se las quitan de encima cuando un ministro o presidente cree que no hay que ir por ahí, o bien les entra el susto si algún agente social o medio de comunicación comenta que no le gusta el propósito.
A lo mejor las cosas funcionan así. A un gabinete gubernamental o paragubernamental se le ocurre que congelando los sueldos a los funcionarios se ahorra un pastón, que hoy es lo que prima. Hace reuniones. Escribe un memorándum. El ministro de turno se entusiasma. Ha dado con la piedra filosofal, lo que nos arreglará los problemas económicos. Se apresura a filtrarlo o lo hace público sin más. Que se sepa que es el autor de la Gran Solución. Se enteran los sindicatos. Llaman por teléfono, dicen que no les gusta. Otro gabinete gubernamental o paragubernamental se reúne y concluye que mejor no meterse en estos berenjenales, que vendría bronca y que vendrán elecciones. Así que algún ministro, portavoz, presidente o vicepresidente rectifica, explicando que era sólo una sugerencia, una hipótesis de trabajo.
Las rectificaciones tienen su miga. En los últimos tiempos anuncian medidas ahorradoras que luego retiran, pero no dicen en qué partida presupuestaria ahorrarán a cambio. Más que “El Gobierno rectifica…” los titulares deberían ser “El Gobierno retira lo dicho”, pues “El Gobierno se la envaina” queda peor en un periódico. Lo curioso es que por lo común la rectificación – o envainamiento – se produce tan sólo después un amago leve, una insinuación, una expresión de sorpresa… que era perfectamente previsible. Aunque a veces, como ocurrió con la ocurrencia de cerrar webs a toque de corneta ministerial, hizo falta movilización de internautas. También era previsible.
El trabajo que se deduce de esta práctica ha de ser descomunal. Inicialmente calcularán el coste o ahorro de una medida. Luego lo mismo aplicado a la rectificación, con lo que se montarán un lío de cuidado. Además está el hecho chocante de que una de las principales tareas del Gobierno sea rectificarse a sí mismo. Si se ahorrasen el pronunciamiento inicial, o lo pensasen antes, se ahorrarían el repliegue, que lleva tiempo y desconcierta.
La costumbre rectificadora de nuestro Gobierno resulta delicada. Primero, por que da la impresión de que ni están claros los criterios de la acción gubernamental ni abunda la capacidad de prever lo previsible. Segundo, por la imagen de que cuando expresa alguna intención es provisional, a ver cómo reaccionan la opinión y los grupos afines. Esto suena grave en momentos de crisis. Se podría concluir que sólo se pondrán en práctica aquellas medidas que no susciten animadversiones en los potenciales electores, sean necesarias o no: como si fuese imposible explicar las cosas y que la gente las entienda.
Sigue una colección de titulares de prensa, recogidos literal y desordenadamente, que repiten la misma idea una y otra vez: al leerlos se recorren los avatares de estos años. Y puede comprobarse que el afán rectificador no es de estos meses.
"El Gobierno rectifica de nuevo y asegura que respetará la subida salarial de los funcionarios", 26-2-20010.
“El Gobierno rectifica y liga el bono social eléctrico a la renta de los consumidores” 8-05-2009.
"El Gobierno rectifica y baraja incluir 100.000 parados más en las ayudas", 20-08-2009.
"El Gobierno rectifica y retira la propuesta de ampliar a 25 años el periodo para calcular las pensiones", 3-02-2010.
"El Gobierno rectifica y no tocará el sueldo de los funcionarios",25-2-2010.
“El Gobierno rectifica: sólo un juez podrá cortar la red”, 29-03-2009.
“El Gobierno rectifica y retrasa la TDT de pago”. 9-04.2009.
"El Gobierno rectifica y permitirá usar armas de guerra en los atuneros que faenan en Somalia", 23-10-2009.
“El Gobierno rectifica y congela la tarifa eléctrica doméstica”, 29-06-2007.
“El Gobierno rectifica e incluye a las ONG católicas en la ayuda a Haití”, 28-01-2010.
“El Gobierno rectifica y ofrece una regulación del aborto nueva”, 17-09-2008.
"El Gobierno rectifica y dará ayudas para la compra de motos o ciclomotores", 20-05-2009.
"El Gobierno rectifica y suprime el impuesto sobre el boietanol", 15-02-2007.
“El Gobierno rectifica y paraliza la expropiación del Algarrobito”, 20-06-2009.
"El Gobierno rectifica y no mandará la Aramada a Somalia salvo que lo pida la UE", 17-09-2008.
“El Gobierno rectifica al PSOE y dice que si hay oferta laboral para más inmigrantes”, 11-09-2006.
“El Gobierno rectifica y acierta al suprimir el tope de 3.000 soldados en el exterior”, 11-12-2008.
“El Gobierno rectifica y recurre ante el Supremo el complejo Gemelos de Benidorm” 1-04-2009.
“El Gobierno rectifica y prohíbe la emisión de pornografía en abierto”, 10-10-2009.
“El Gobierno rectifica y dejará vender tabaco en los quioscos”, 11-02-2006.
“El Gobierno rectifica la asignación de derechos de CO2 a la industria”, 20-03-2009.
“El Gobierno rectifica y deja que la grúa se lleve coches de la zona azul”, 22-10-2009.
“El Gobierno rectifica ante EEUU y pospone la retirada de Kosovo sin fecha”, 22-03-2009.
“El Gobierno rectifica y amplía la ayuda de 420 euros a los parados desde enero”, 3-09-2009.
"El Gobierno rectifica y estudia prorrogar el CAP otro años", 11-06-2009.
"El Gobierno rectifica y precisa que reducirá un 70% la oferta de empleo público en 2009. Esta mañana ha anunciado que la reducción sería sólo de un 30 %", 23-06-2008.
"El Gobierno rectifica y cambiará la ley [de Economía Sostenible]", 5-12-2009.
“El gobierno español rectifica y decide incluir finalmente la asignatura de filosofía en secundaria”, 2-06-2005.
"El Gobierno rectifica y enviará a Caamaño al Congreso de Víctimas", 10-2-2010.
"Moratinos rectifica y explica que el Gobierno no reconoce la soberanía marroquí", 22-12-2009.
“El Gobierno rectifica y sube el salario mínimo un 4%, hasta los 624 euros”, 27-12-2008.
“El Gobierno rectifica y eleva el Iprem [Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples ] un 3,5%”, 22-12-2007.
"Corbacho rectifica y no quitará los fondos a la inmigración".
El Gobierno rectifica y ampliará los tramos de deducción por vivienda”, 25-11-2009.
“Zapatero rectifica y exige a Castro que libere a los presos políticos”, 26-02-2010.
"Zapatero rectifica al titular de Fomento sobre la instalación en España del escáner corporal", 15-01-2010.
"Zapatero rectifica y decide enviar más soldados a Afganistán", 4-04-2009.
“Zapatero rectifica sus cuentas para aumentar la partida en I+D”, 24-10-2009.
“Zapatero rectifica y permite que las centrales nucleares operen más de 40 años”, 23-12-2009.
“Zapatero rectifica a Moratinos, que anunció la visita [a la Habana], diciendo que "es un proyecto que está ahí y ya veremos si se consuma", 14-10-2006.
“El Gobierno rectifica ante EEUU y pospone la retirada de Kosovo sin fecha”, 22-03-2009.
No estuvo muy atinado en su evaluación Rajoy al decir: “el Gobierno sólo acierta cuando rectifica”, 22-2-2009. A juzgar por la abundancia de rectificaciones, se diría que Rajoy piensa que el Gobierno acierta constantemente.
Los héroes de la historia son los electores, especialmente los socialistas, a los que quizás hubiera gustado que el Gobieno se dedicase a gobernar más que a rectificarse.
Comentado por: cp el 02/3/2010 a las 07:53
“Leves toques en el vidrio lo hicieron volverse hacia la ventana. De nuevo nevaba. Soñoliento vio cómo los copos, de plata y sombras, caían oblicuos hacia las luces. Había llegado la hora de variar su rumbo al poniente. Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el mégano de Allen y, más al oeste, suave caía sobre las sombrías, sediciosas aguas del Shannon. Caía, así, en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”
http://www.youtube.com/watch?v=bCYMwT-Oikw
Comentado por: pc el 02/3/2010 a las 00:06
Comentado por: Néstor el 01/3/2010 a las 23:02
Don Félix, su amigo habría descorchado otra de verdejo después leer lo que le ha dedicado.
Mr. Vic, le dejo una canción en serbio-croata para que al menos sepa cómo suena,
http://www.youtube.com/watch?v=AKRCo3347fw&feature=related
Zdravo.
Comentado por: knudsen el 01/3/2010 a las 22:00
Un artículo precioso.
Mi experiencia de la amistad:
4
Doledme
Era como una llamarada
que el corazón alimentaba
por vuestra presencia.
Y yo me consumía por teneros,
Por comprenderos y abarcaros.
Os amaba, sí, como se ama
la propia voluntad,
la propia fuerza motriz que nos desplaza
hacia delante, hacia arriba,
hacia un final siempre inconcluso.
Os quería enteros y a todos.
Vosotros me mirabais,
sorprendidos de tanto ardor,
como se mira al trapecista que hace equilibrios en lo alto.
Sin llegar a creerlo.
Y no hubo nosotros, tan sólo
presencias dispersas de incrédula mirada.
Fue culpa mía.
No pude abandonarme a la evidencia
del único argumento: doledme.
Yo os sigo amando. Doledme
Por eso admiro a Azúa cuando habla de su noción de la amistad.
Comentado por: DPA el 01/3/2010 a las 20:30
Todas las tabernas del pasado me pertenecen. También le pertenecían a él. Aquella tarde estuvimos hablando de cómo el estructuralismo y la función del lenguaje con el "todo", ocupa siempre una definición de la extensión que no puede dejar de proyectarse sobre un espacio-plano "determinado", cuyo entre, los entres(s), se evaluarán gracias a sistemas de referencia de tipo puntual.
En aquel tipo puntual dejamos la conversación. La brisa nocturna de la vega inundaba el patio de los geranios. Nos despedimos. Él tenía que volver a casa, llamar por teléfono a Elisa, soñar luego que se duchaba, que ponía el despertador sobre la mesilla de noche. Pero ese sueño ya nunca pudo ser para él un simple olvido, como los que acostumbraba a tener, porque hubiera supuesto borrar de la realidad su anticipada muerte.
Después de este suceso que, naturalmente, pertenece al futuro, nos seguimos viendo en aquella taberna los fines de semana, conversando de asuntos graves como "¿dónde habrá hallado la estructura literaria su "más grande que todo" para poder, así, forma(liza)rse, sistematizarse?". De pronto, la noche borraba el horizonte y la brisa oscura y fresca de la vega seguía inundando el patio de los geranios, mientras el vino nos devolvía, como una suprema bendición, a los reinos dorados del pasado.
Comentado por: miguel el 01/3/2010 a las 19:48
Acaba de salir un nuevo libro, editado por el hispanista Philip Silver, sobre Claudio Rodríguez. No lo he visto todavía pero promete ser interesante.
Don Félix,el domingo de resurrección me paso por esa taberna!
http://www.elcultural.es/articulo.aspx?id=26660
http://paginasdeespuma.blogspot.com/2010/02/novedad-de-febrero.html
Comentado por: me el 01/3/2010 a las 17:42
Mme., ah!, bueno, si es así que ud. no es de otro país, el brillo quizás no será Köchert, pero sí Chaumet; y, bueno, como además apelo a ud. siempre como Mme., porque su carácter me suena más a 'jeunesse dorée', que a Frau/Fraülein, pues...perfecto el brillo! [joé, que ramalazo snob!...en fin; además, qué diablos!, quizá en el idioma serbio(?), convenga a ud., lo que no se lleve en el español, por su nacer, con lo cual...pero, claro, me disculpará, pues no leo serbio, y no tengo medios de juzgar convenientemente]
Gracias también a ud., por la 'estima' que me tiene; pero mire, cuando estudiaba una asignatura que tenía que ver con teoría de la literatura, o más bien, con 'narrativa moderna', me gustó la distinción que hizo la profesora, citando, creo recordar a Barthes, sobre que, el que habla, -o cuenta-, no es quien escribe, y quien escribe, no es quien es[en la anterior consideración se incluye la autobiografía ficcionalizada o autoficción]
Por tanto, cualquiera que escribe, ud. o yo, no somos, nada más que unos reflejos, pero, reflejos como los del afamado callejón de Gato, de nuestras personalidades, o 'erudición', como ud. dice; de hecho, yo soy más -en cierto sentido- cuando escribo, que sin la herramienta de internet, claramente
saludos
Comentado por: vic el 01/3/2010 a las 17:07
Preciosa evocación, don Félix, y más que sea del mismo y único rincón que he "vivido" en Barcelona. ¡Esa misma taberna (y su veraniego y lujuriante granizado de limón) y la fachada y sus "casi" simétricos lienzos y...aquellas magníficas y estatuarias valquirias... casi todas,ay,japonesas o chinas!
Gracias por recordarme ese momento que leo desde esta espesura laboral de lunes.
Comentado por: Javierus el 01/3/2010 a las 11:18
VI
No es que se me haya ido : nunca ha estado.
Pero buscar y no reconocerlo,
y no alumbrarlo en un futuro vivo...
¿ Como dejaré sólo este momento ?
Nadie ve aquí y palpitan las llamadas
y es necesario que se saque de ello
la forma,para que otra vez se forme
como en la lucha con su giro el viento.
Como en la lucha con su giro. No,
no es que se haya entibiado en el renuevo
súbito de los olmos ni el ansia
blanca igual que la medula del fresno.
Ayer latía por si mismo el campo.
Hoy le hace falta vid de otro misterio,
del pie que ignora la uva aunque ha pisado
fuertemente la cepa. Hoy.Que mal lejos,
que confianza de rediles. Mientras,
no sabré amar de lo que amo,pero
sé la vida que tiene y eso es todo.
Quizá el arroyo no aumente su calma
por mucha nube que le aquiete el sueño;
quizá el manantial sienta las alturas
de la montaña desde su hondo lecho.
¿ Como te inmolaré mas allá,firme
talla con el estuco del recuerdo?.
Oh,mas allá del aire y de la noche
(¡el cristalero azul,el cristalero
de la mañana!,entre la muerte misma
que nos descubre un caminar sereno
vaya hacia atrás o hacia adelante el rumbo,
vaya el camino al mar o tierra adentro).
Claudio Rodríguez
Don de la ebriedad
Comentado por: Maleas el 01/3/2010 a las 10:28
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
30/7/2010 04:39
Publicado por: armandobronca.com
29/7/2010 22:42
El Imperativo Fernandito pu...
Publicado por: cp
29/7/2010 18:36
Publicado por: miguel
29/7/2010 17:50
Publicado por: Delfín
29/7/2010 17:00
Publicado por: miguel
29/7/2010 15:22
Publicado por: cp
29/7/2010 14:30
Publicado por: Pardo
29/7/2010 12:27
Publicado por: cp
29/7/2010 12:13
Pues claro que no. La sociedad...
Publicado por: DPA
29/7/2010 11:44
Publicado por: LCE
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