Acerca de un pasado con futuro
Tengo delante de mí el mapa que las Waffen SS propusieron a Hitler para cuando el Reich dominara la totalidad del continente. Debería enseñarse en las escuelas. Las autonomías españolas figuran al completo con leve diferencia, como una Andalucía dividida en "Guadalquivir" y "Bética". Tampoco difiere mucho el mapa francés, si bien los bretones pasan a ser "Armoricanos". Italia e Inglaterra no deparan sorpresas, aunque Irlanda figura como unidad. Por supuesto Suiza ha desaparecido y la frontera europea se detiene a las puertas de Rusia. Es en la Europa Central donde surgen decenas de nacionalidades: "Panonia", "Oltenia", "Vanania", "Poznania"...
Si en el mapa de la colonización europea lo que salta a la vista con notable cinismo son los intereses económicos empresariales (la bomba atómica iraní está en el ángulo recto de su frontera con Irak), en el mapa nazi se da un híbrido delirante (¡y tan actual!) de antropología mítica, geografía arcaica, racismo "científico" e historia sagrada. Hay "nacionalidades" que aparecen como etnias, las hay que responden al mero folklore o al paganismo animista, otras son culturas legendarias o lugares fabulosos de las crónicas medievales.
Lo notable es que el mapa nazi pretende lo mismo que el del imperialismo: crear infinitos intereses minúsculos destinados a generar tal sinnúmero de conflictos que "los pueblos" acaben suplicando mano de hierro al Führer. Y si bien el mapa imperial es una ruina, el de los nazis parece seguir con vida.
Artículo publicado el sábado 12 de diciembre de 2009.
[Publicado el 14/12/2009 a las 09:00]
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Comentado por: JASON el 22/10/2011 a las 04:25
Una duda insólita me atormenta suavemente, poniendo fin a una crisis de angustia esta noche. Tratando de combatir el mal por el mal mismo, me estaba preparando una nueva cafetera. De pronto me vino. Yo estaba pensando en los testimonios en los documentales. Cuando son sobre personajes o acontecimientos recientes, hablan los hijos o los que han sido testigos de la cosa. Pero pienso luego en un posible documental sobre el Renacimiento en el que se hiciese hablar a los descendientes de sangre de los papas y condottieros, o de los pintores y arquitectos. Pensando en eso comienzo a realizar que sólo los profesores pueden hablar de los artistas, cuyos descendientes son pistas perdidas en principio, y que solamente a los descendientes de dinastías reales o cerca de serlo se les podría encontrar hoy día.Si los reyes salen bobos es porque la aristocracia durante siglos se ha casado por razón de Estado. Pero el goce consistía en la unión de reinos, o su separación. La transformación del mapa a través del matrimonio. En ese caso una idea fulminante me hace dar un salto, si una princesa griega como la Reina de España se ha casado con el rey, ¿cómo es que no se considera a Grecia como el mismo Estado que España?
Un vivo deseo me arrebata de visitar Grecia y que sea mi propio país, con una reina griega y un rey español.
Une doute insolite me tourmente doucement, mettant fin à une crise d'angoisse ce soir. Dans une tentative de soigner le mal par le mal même, j'étais en train de me préparer une nouvelle cafetière. D'un coup ça m'est venu. Je pensais aux témoignages dans les documentaires. Quand ils sont sur des personnages ou des événements récents, les fils parlent, ou ceux qui ont été témoins de la chose. Mais je pense ensuite à un possible documentaire sur la Renaissance dans laquelle l'on fasse parler les descendants de sang des papes et condottieri, ou des peintres et architectes. En pensant à cela je commence à réaliser que seulement les professeurs peuvent parler des artistes, dont la descendance est une piste perdue en principe; et que seulement les descendants des lignages royales ou près de l'être pourraient être retrouvés aujourd'hui. Si les rois deviennent idiots c'est parce que l'aristocratie pendant des siècles s'est marié par des raisons d'Etat. Mais la jouissance consistait à l'union de royaumes, ou à sa séparation. La transformation du mappemonde à travers le mariage. Dans ce cas une idée foudroyante me fait sauter d'un bond, si une princesse grecque comme la Reine d'Espagne s'est mariée à mon roi, pourquoi est ce pas qu'on ne considère la Grèce comme un même Etat avec l'Espagne?
Un vif désir me ravit de visiter la Grèce et qu'elle soit mon propre pays, avec une Reine grecque et un Roi espagnol.
Es como si la locura nos ofreciese de pronto unos sabrosos frutos. La angustia en la que me encontraba era de esa mala especie calificada como paranoia. Me parecía imposible salir del laberinto paranoico, en el fondo de consciencia. Y ello me hace recurrir sin saberlo al método daliniano de la paranoia crítica, que es inexplicable porque tiene que ver con el misterio de la gracia. De mi angustia, que va a ser redoblada por una nueva cafetera, surge una idea graciosa, surreal y profundamente artística. La única posibilidad de puntuar un final a la locura. Me pregunto si el humor no es en el fondo en los cómicos sino una suerte de síntoma sublime, que busca una armonía con el Otro.
C'est comme si la folie nous offrait soudainement des fruits savoureux. L'angoisse dans laquelle je me trouvais était de cette mauvaise espèce qualifiée comme paranoïa. Il me semblait impossible de sortir du labyrinthe paranoïaque, dans mon fonds de conscience. Et cela m'a fait recourir sans le savoir à la dalinienne "méthode paranoïaque-critique", qui est inexplicable parce qu'elle est en rapport au mystère de la grâce. De mon angoisse, qui va être redoublée par une nouvelle cafetière, surgit une idée gracieuse, surréel, et profondément artistique. La seule possibilité de ponctuer une fin à la folie. Je me demande si l'humour n'est pas au fond chez les comiques qu'une sorte de symptôme sublime, qui cherche l'harmonie avec l'Autre.
Etre grec par alliance de mon roi, voilà ce qui serait sublime.
Ser griego por alianza gracias a mi rey, he aqui lo que seria sublime.
Et au même temps je peux lâcher prise, tout laisser tomber, laisser couler.
Y al mismo tiempo puedo dar de mano, dejar de lado, dejar fluir.
Dali tend un pont entre la new age y la psychanalyse. Sensible au moindre détail de la réalité mondiale, il réagissait par un délire qui n'était jamais du lieu commun ou de cliché, contrairement au paranoïaque médiocre qui est dans tout un chacun.
Dalí tiende un puente entre la new age y el psicoanálisis. Sensible al más mínimo detalle de la realidad mundial, él reaccionaba por un delirio que no era nunca un lugar común o un cliché, contrariamente al paranoico mediocre que reside en cada uno de nosotros.
Comentado por: Manuel Montero (bilingue) el 21/12/2009 a las 01:09
Comentado por: estrujenbajeb el 20/12/2009 a las 23:21
El Siglo de Tiépolo
Marc Fumaroli
La Academia Francesa, más audaz de lo que se piensa, acaba de conceder su Gran Premio Anual de Novela a una breve narración publicada por un editor desconocido para el gran público, Verdier, y cuyo autor, Pierre Michon, sólo es famoso en los círculos literarios más reducidos. En esta narración de un ímpetu admirable, Les Onze [Los Once], Michon hace relatar a un supuesto testigo anónimo la manera en que el «famoso Corentin», un antiguo discípulo, completamente imaginario, del pintor veneciano Giambattista Tiépolo, recibió y ejecutó, en pleno Terror, el encargo de realizar un no menos «famoso» cuadro histórico, Les Onze, que «le dio la fama» y que el Louvre «expone majestuoso al fondo del Pabellón de Flora». La descripción de este retrato de grupo ficticio lo hace no sólo verosímil, sino verdadero, evidente, innegable, ya visto.
Los modelos de este retrato plural son los miembros del Comité de Salvación Pública al completo, terribles y silenciosos, pintados de noche, unas horas antes de que amanezca el 18 de Brumario [segundo mes del calendario republicano francés] de 1793, que verá la traición de los unos y la caída de los otros, Robespierre y Saint-Just, en la Asamblea Nacional. ¿Por qué se encargó semejante retrato colectivo? Enigma sin resolver para historiadores e historiadores del arte, y con razón: el novelista ha inventado este «cuadro histórico» y a su autor, un Goya francés cuyo arte habría sabido captar el instante en suspenso que precede a la decisión fatal para la República Jacobina.
El espejo de la bruja. Antes de diseccionar esta intriga político-artística francesa de la que el cuadro de Corentin es el espejo de la bruja, el narrador de Michon evoca a grandes rasgos el antiguo régimen político y artístico del siglo XVIII europeo, reflejado en el sublime y vertiginoso fresco que corona la escalera monumental del palacio del príncipe-obispo de Würzburg, obra maestra del pintor veneciano Giambattista Tiépolo, triunfante en el techo del arquitecto Baltasar Neumann. Todas las bellezas y riquezas naturales y humanas de los cuatro continentes están convocadas aquí como por arte de magia, en principio para rendir un homenaje sinfónico al príncipe bonachón que lo encargó, y en realidad para celebrar el arte de pintar y su mágico poder de hacer feliz la mirada humana. En el límite armónico y superpoblado del fresco de Würzburg «la tradición» supuesta por Michon quiere que el joven Corentin sea representado por su primer maestro, Tiépolo, con los rasgos de un apuesto paje rubio que lleva el almohadón en el que reposa la Corona del Sacro Imperio Romano Germánico.
Si la fábula de Michon comienza con esta breve evocación del gran arte de las cortes del barroco y del pintor francés formado y retratado en su juventud por Tiépolo, es para oponerlos al despiadado análisis del Príncipe plural y sangriento que gobierna Francia en 1793 y al retrato que de él ha dejado el viejo Corentin, obligado a representarlo en torno a una mesa, en el estilo histórico inventado e impuesto ya por el robespierrista David, renegando del que le había enseñado el italiano Tiépolo.
Para meternos aún más en la «Italia mitológica» de la Europa del Antiguo Régimen y en la pintura de Tiépolo, una coincidencia editorial ofrece al lector la mejor de las guías: el libro del italiano Roberto Calasso, titulado irónicamente El rosa Tiépolo [edición española en Anagrama]. En este nuevo libro [el autor] abandona la mitología de las tradiciones escritas y se vuelve hacia las artes visuales italianas, vehículos silenciosos en la Europa del Renacimiento y de la Contrarreforma de los mitos del paganismo antiguo. Los atrapa en el momento de su suprema y madura recapitulación, en Tiépolo.
Artesano superior. Este artista veneciano del siglo XVIII es conocido sobre todo por sus prodigiosas decoraciones, denominadas «barrocas», de los palacios de príncipes y reyes. En Italia su reputación sufre al haber sido desdeñado por el papa de la Historia del arte peninsular, Roberto Longhi, cuyo dios era Caravaggio. En Francia hace sombra a los maestros académicos de la pintura llamada «rococó», de François Lemoyne a Carlos van Loo, cuyo virtuosismo caprichoso sienta mal al público de la época. Además, Tiépolo nunca trabajó en Francia, aunque fue célebre durante su vida en toda la Europa católica, y pintó abundantemente, además de en Venecia y el Véneto, en Franconia y en Madrid, donde pintó durante mucho tiempo antes de su muerte. Calasso disfruta derribando los obstáculos que hasta entonces habían logrado arrinconar a este pintor en el grupo de los virtuosos de la decoración mural, sobre lo que no había nada que decir, puesto que su mano de artesano superior estaba desconectada de todo pensamiento. Su biografía se identifica con el éxito constante de su taller y sus trabajos. No ha dejado ninguna frase famosa ni ningún escrito sobre su arte. Su obra habla por él.
Calasso encuentra en este artista, activo en pleno Siglo de las Luces y de la crítica histórica, un equivalente de Homero o de los autores anónimos del Ramayana. Lo que él nos revela en la obra amplia y variada de Tiépolo es exactamente lo que Pierre Michon da a entender en su asombrosa evocación del techo cósmico de Würzburg: la magia de un arte de pintar capaz, por última vez, como el arte sonoro de Mozart y Haydn, como el arte de los antiguos poetas épicos, de transfigurar en mitos inteligibles y con sentido la experiencia dislocada que el hombre tiene de su propia Historia.
La fuerte afición de Tiépolo por los triunfos, los banquetes, las apoteosis, ¿hace de él, como se ha sostenido a menudo, un simple eco del teatro y de la ópera italianos de su tiempo? Calasso rechaza esta idea preconcebida, que sugiere la presencia en este pintor-poeta de unas percepciones oscuramente religiosas, cuya teatralidad, lejos de ser el reportaje de la escena contemporánea, es una metáfora de su arte de pintor épico, que sabe mitificar, y por lo tanto divinizar y justificar, en un eterno presente, un mundo que no se limita a representar.
Viejos en albornoz. Calasso destaca también la presencia insinuante y constante, aunque pasiva, en techos y retablos, de todo un inexplicable gremio de viejos orientales en albornoz, testigos severos, y tácitamente irónicos, de las pompas y las obras del teatro del mundo. Él incorpora a estos intrusos del arte rupestre del pintor a su obra poco conocida de grabador, sus Scherzi di fantasia, en los que esos viejos pasan al rango de protagonistas junto a efebos tan hermosos como ángeles de perdición, entregándose a extrañas iniciaciones paganas o ritos mágicos. Aparece de forma obsesiva la misma serpiente de Hermes, de Esculapio, de Isis, y de Moisés curando a los judíos en el desierto. Estas planchas que se remontan a las teúrgias antiguas, tienen ancestros en el Renacimiento, sobre el pavimento de mármol de la Catedral de Siena, o en el misterioso cuadro de Giorgione Los tres filósofos. En los bastidores del espectáculo, permiten penetrar en el antro del mago que sabe transformar el plomo en oro, lo discontinuo de la experiencia en sintaxis mítica, e incluso el horror en deleitosa belleza.
Esta aprehensión inédita de un «paganismo eterno» en el fondo de la obra de Tiépolo no impide a su exégeta reconocer en ella el sentimiento muy vivo de lo que Sainte-Beuve llamaba «elegía cristiana», otro repertorio mítico reinventado por la Italia de San Francisco, de Petrarca y del pintor veneciano Giovanni Bellini.
Ternura, pudor, dulzura. ¿Está el católico Tiépolo ausente de su propia obra? Calasso llama la atención sobre los pequeños cuadros que pintó para sí mismo en Madrid, cuando se acercaba a la muerte. Unos hacen dialogar a la Belleza con el deseo del viejo Tiempo, otro representa la aparición de tres ángeles a Moisés, prefiguración de la Trinidad en la tipología cristiana; la mayoría rememora los acontecimientos de la vida de Cristo, con una ternura, un pudor y una dulzura tan elevados que Calasso no duda en compararlos con los de Bellini.
Implícitamente, Calasso alcanza a Michon. El siglo XVIIII europeo no es un «todo» que prepara a coro el «desencanto del mundo» y la Revolución política jacobina. El «siglo de Tiépolo» no es ni el de la crítica filosófica de Voltaire, ni el de la regeneración de la humanidad por la política de Rousseau, ni el de la pintura histórica de David.
Si un Saint-Just pudo describir todo el terror jacobino como el prefacio francés a una «nueva idea de Europa: la felicidad», el ex jacobino Stendhal pudo escribir, en sentido completamente opuesto, que la Italia del Antiguo Régimen, cuerno de la abundancia de músicos, pintores, comediantes y anticuarios que Europa adoraba, había tenido la sensatez de conformarse y compartir generosamente la única promesa de felicidad que no decepciona nunca: la belleza.
Comentado por: cp el 20/12/2009 a las 21:22
Comentado por: TU el 20/12/2009 a las 20:31
Cadáveres al poder:
Hem perdut el cinema i la iniciativa artística, hem perdut la indústria audiovisual, la cultural, la discogràfica... Enaquest sentit, la Barcelona actual és cadavèrica.
Van EssA
Comentado por: iiBAN (vAN eSSA) el 20/12/2009 a las 20:21
Nema problema.
“Ja no puc aprendre més sobre les regles de joc de la vida”
L.D. ¿Creu, doncs, que la Barcelona actual també és una Barcelona ‘morta’, com la dels primers anys 60 que descriu al seu llibre? ("Momentos decisivos")
F.A. Barcelona és una ciutat que estava dissenyada per ser una capital cultural i internacional d’Europa. Però des d’aquestes dues perspectives, ara és una ciutat d’una mediocritat infinita. Hem perdut el cinema i la iniciativa artística, hem perdut la indústria audiovisual, la cultural, la discogràfica... Enaquest sentit, la Barcelona actual és cadavèrica.
L.D. Però el que diu no es correspon amb les xifres oficials.
F.A. Perquè les dades oficials estan absolutament maquillades: sempre parlen d’augment de producció en comparació amb Madrid. Però és inútil. A qui volen enganyar? Tots sabem on hem d’anar si volem veure exposicions interessants. On van els actors catalans a fer cinema? On es graven els discos? Si els polítics no posen remei a aquest cofoisme del discurs amb fets, Barcelona es convertirà en una segona Montecarlo: un lloc per als turistes, avorridíssim si no és per visitar-lo, prende copes i anar de festa.
L.D. Com és que escriu a mà?
F.A. La redacció la faig a mà i la correcció a l’ordinador. I no podria fer-ho d’una altra manera: l’escriptura ha de ser a mà i amb ploma estilogràfica, perquè és una eina d’escriptura que té molta vida. L’estilogràfica la sento respirar quan escric, és orgànica. Si estic enrabiat, em surten uns traços molt gruixuts, quasi forado el paper... En canvi, el boli és molt més neutre.
L.D. Per què dedica el llibre a l’escriptor Eduardo Mendoza?
F.A. Primer, perquè som molt amics. Ens veiem pràcticament cada setmana. Segon, perquè com dic a la dedicatòria, és un cavaller. Ell i tres o quatre mestres més com Juan Benet, Sánchez Ferlosio i el mateix Gabriel Ferrater, són gent que tenen una posició moral envers la literatura, que no la veuen només com una professió. No escriuen per ambició de glòries ni medalles, ni participen activament en la societat literària. Tampoc no es maten per sortir a la televisió. Simplement escriuen perquè no tenen més remei, perquè per a ells és una necessitat. Jo també em prenc l’escriptura d’aquesta manera, com una mena de vocació religiosa o militar.
L.D. Militar?
F.A. Sí, a través de la literatura es lliuren les últimes guerres que es poden fer.
L.D. ¿S’autodefineix, doncs, com un escriptor compromès?
F.A. Jo no podria escriure una novel.la que no tingués un rerefons moral. La línia literària que m’interessa és la de Cervantes, Kafka, Proust, Balzac, Beckett, Faulkner... Una narrativa absolutament moral, si la comparem amb la d’altres escriptors purament narratius com els escriptors de novel.la policíaca, de misteri, psicològica, d’aventures i costumista.
L.D. ¿S’ha plantejat en algun moment escriure en català?
F.A. M’encantaria, però ho faria tan malament! A més, seria com haver de pagar un peatge per demostrar la meva catalanitat. Ningú no m’ho ha demanat, però seria com cedir a un xantatge i no vull fer-ho.
L.D. Per què ha firmat alguns dels documents del Foro de Babel?
F.A. Perquè crec que la judicialització de l’ús lingüístic porta sempre problemes. Estic absolutament d’acord amb la normalització i amb els ajuts al català, però al meu entendre la darrera llei lingüística implicava més problemes que solucions. La llengua no ha de ser un problema; de fet, al carrer no ho és, però els polítics sembla que vulguin convertir- la en motiu de conflicte.
L.D. ¿És tant antinacionalista català com antinacionalista espanyol, doncs?
F.A. No ser nacionalista català no té per què ser sinònim de ser nacionalista espanyol. No crec que estigui obligat a tenir un sentiment per la meva nació, ni la catalana ni l’espanyola. Per mi, com menys nacions existissin millor.
L.D. L’última: quin ha estat el ‘moment decissiu’ de la seva vida?
F.A. Quan vaig marxar de casa. Tenia disset anys i vaig marxar molt emprenyat. Vaig ha ver de començar a guanyar-me la vida i vaig passar moments difícils, però és una experiència enriquidora que recomano a tots els joves d’avui. Si s’estan a casa dels pares fins als trenta anys llargs, mai hauran après a ser autònoms."
Entrevista a Félix de Azúa publicada al diaria “Avui” el 1/06/00, per Lourdes Domínguez
Comentado por: knudsen el 20/12/2009 a las 20:03
Félix Azúa tiene un problema con los vascos, y con los alemanes, y con los talibanes...
Tiene un problema o dos o tres.
No sabemos si quiere jugar al intelectual comprometido o es que, simplemente, descarga su bilis cuando habla de estos temas; pensamos que más bien lo segundo.
Odia (¿¿¿¿odia??) a los terroristas, pero él ejerce su terrorismo particular cuando habla por hablar, cuando descarga por descargar.
Comentado por: Van Essa el 20/12/2009 a las 17:11
La que ha servido a Ross para armar un relato global, un estudio, una novela y un gran reportaje al tiempo que nos cuenta los triunfos, incomprensiones y padecimientos de Wagner, Mahler, Schoenberg, Debussy, Strauss, Stravinski, Messiaen, Ligeti, Elliott Carter, Shostakovich, Benjamin Britten… Los arquitectos del sonido que nos hace comprender ahora tantas cosas.
Para empezar a aclararnos. Muerto y enterrado el concepto clásico, ¿cómo deberíamos llamar a la música de los siglos XX y XXI? Es difícil definir la música. Lo clásico, ¿qué era? Un modelo que cuando hablábamos de él, aunque no resulte riguroso, hacía pensar en lo que va del gregoriano medieval a la ópera romántica. Pero llega el siglo XX, con Schoenberg, Stravinski, con John Cage y la Rapsodia en blue, de Gershwin, los minimalistas, los artistas pop, diversidad que no sale de una sola tradición. Para mí, la música se ha convertido en un mapa diverso de voces y estilos, artistas que trabajan con la misma libertad que otros de distintas disciplinas. Tampoco creo que les preocupe a ellos demasiado esa obsesión por el concepto. Lo define la diversidad.
Ya, pero en términos musicales hay una gran frontera. La que establece la música popular con otro mundo mucho más intelectualizado. ¿Es un abismo? No sé. Creo que la música ha tenido un sentido social anticuado en el que debía relajar, proporcionar placer, escapar. Desde Mozart hasta ahora. Las expectativas se cumplían, estaban claras. Hoy también existe. Hay creadores que buscan eso y otros que tratan de hacer lo contrario. Se da en las dos partes. En el mundo pop encontramos artistas muy arriesgados, muy inquietos y cultos que no se limitan al entretenimiento. En el otro campo, por esa parte, también los hay complacientes con el público.
Sí, pero me refiero a los que han seguido más fielmente el camino que comenzó Schoenberg. Con él comenzó a romperse un vínculo muy sagrado entre el público y los artistas. Es lo que sostiene Alessandro Baricco en ‘El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin’. Él cree que después de Mahler y Puccini, aquello muere y comenzó otra cosa. La ruptura de la emoción. La gente no estaba preparada para el camino drástico que comenzó Schoenberg. Kandin sky se movía hacia la abstracción, Freud trataba el subconsciente, todos se enfrentaban a los fantasmas más oscuros. Allí se produjo todo un shock. Pero el camino que emprendió él no era intelectual. Era emocional. Una emoción diferente. No tenía que ver con la alegría ni la efusión romántica, sino con la rabia, la violencia, el dolor profundo. Y con esos sonidos que fluyen, aquí y allá, como colores en un óleo. Era un estado emocional el suyo en el que también influía el caos personal en el que se encontraba. Su mujer le engañaba, aquella música reflejaba su estado de ánimo. Luego, aquel camino encontró todo tipo de teorías e interpretaciones, pero creo que debemos tener presente que lo que él comenzó llegó con un fuerte impulso emocional.
¿Aquella ruptura se hubiese producido con Schoenberg o sin él? Si hacemos ficción histórica, lo que está claro es que sin él probablemente la música hubiese discurrido por otros caminos. De él parte mucho de lo que escuchamos en el cine, en películas como 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, en otras de terror. No se habrían podido apoyar en Wagner, Mahler o Puccini. También en el jazz, en el pop. Muchas cosas nos devuelven a Schoenberg. Es curioso que la gente todavía tenga dificultad para escucharlo en salas de concierto. Pero cuando se meten a un cine, nadie lo discute. Ésa es la clave de su aportación emocional, por ejemplo.
Es curioso eso. Pero aquella música sobre todo respondía también a un estado de ánimo profético. Nos anticipa el carácter destructivo de lo que vino después, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial. Stefan Zweig lo explica muy bien en sus memorias ‘El mundo de ayer’, por ejemplo. Aquel mundo ideal vienés que se viene abajo una y dos veces. Ése es otro aspecto propio de Schoenberg. La premonición, lo profético. Incluso escribe una obra con ese título: Premoniciones.
Es fácil verlo ahora. Pero en aquel momento sí que tenía mérito. En Viena, muchos artistas se lo olían. Detectaron esos traumas crecientes, se daban cuenta de que la sociedad no podía seguir funcionando vestida de oro y al tiempo un montón de desamparados y maquinarias de guerra enormes sentadas con los brazos cruzados. Veían que la civilización se iba consumiendo.
¿Podríamos trasladarlo a nuestra era? Perfectamente. Decoramos nuestros mundos, nos evadimos y gastamos el tiempo en cosas absurdas. Los artistas tienen el deber de advertirnos.
¿Nos están diciendo algo ahora? No sé. Muchos tratan de hacer hoy lo mismo que él hacía 100 años atrás. Aunque lo que se escucha no tiene ese carácter de sacudida, de profunda provocación, de sorpresa, ni esa calidad de oído que él tenía. No quiere decir que lo vanguardista no funcione hoy, pero no he encontrado todavía a nadie que me produzca una sensación parecida. Probablemente venga por parte del mundo electrónico, el videoarte, sonidos fabricados, infiltraciones de mundos paralelos al real. Tendrá más que ver con el medio. En aquella época, el medio era la sala de conciertos y era muy poderoso. Ahora todo se diluye. Puede que haya cientos de Schoenbergs por ahí y no consigamos verlos. Lo tienen difícil.
La música y la violencia tienen una curiosa relación a lo largo del siglo XX. Eso de que el arte nos hace mejores queda bastante en entredicho, ¿no cree? Incluso nos puede hacer mucho peores. Ése es un cliché horrible, el de que la música nos une, nos cura, todo eso. Puede hacerlo, pero también lo contrario. El sonido es algo abstracto, manipulable. Por eso es tan poderosa la música, porque tiene múltiples lecturas. ¿Por qué Beethoven congrega masas en el Lejano Oriente, por ejemplo? Un vienés del XIX en Tokio… lo adaptan a sus vidas. Eso es estupendo, pero también puede aglutinar el mal, la dirección completamente equivocada y por eso se escuchaba la Novena sinfonía en la Alemania nazi. La música no es nada. Es siempre neutral. Son los hombres los que la llevan a un sitio o a otro.
Hitler y Stalin son el ejemplo. Lo peor de Hitler es que no se introdujo en la música porque le convenía. Era un verdadero aficionado y un loco de Wagner sincero desde adolescente. Sentía una epifanía, una especie de rearme moral, una pureza que luego le llevaba a ser, en el peor sentido, Hitler. A la música clásica le ha costado mucho tiempo superar el daño de que este tirano genocida fuera un melómano. Mucha gente lo sigue asociando.
Desgraciadamente. Sí, injustamente para Wagner. Él no vivió ese tiempo y en muchos aspectos lo contradice. El anillo del nibelungo, en gran parte, trata la futilidad del poder, lo absurdo que es frente a otros temas como el amor. Wagner inflamaba todo tipo de ideologías. Los nacionalismos, bien, cierto, pero también el feminismo, el comunismo, el socialismo, hasta los sionistas pueden encontrar alguna cosa en común.
Con Wagner, en su libro, también se empieza a esbozar la discusión a favor de la gran música en contraposición con la popular. Eso le distanció también de Nietzsche, un gran defensor de un género como la zarzuela, por ejemplo. La oposición a Wagner se traslada hasta hoy, porque lo abarcaba todo. Con Nietzsche mantuvo esa tensión. Wagner no soportaba la facilidad de óperas como Carmen, estaba a favor de una profundidad, del exceso, si quieres. Algunos caían en su influjo, pero después tenían que deshacerse de él. Generación a generación se ha reaccionado a favor o en contra de Wagner después de su huella. Lo marcó todo. Muchas carreras se definían a favor o en contra suyo.
Como, en algún caso, Albéniz, a quien echo de menos en su libro. No así a Falla y a Granados, a los que cita. Pero Albéniz fue muy grande. Lo consideraba más digno del siglo XIX, pero es muy importante, sin duda. Aunque su Iberia la crea a principios del XX, es cierto.
Que conste la defensa. Entiendo, pero es que tenía que establecer una frontera. Y quise empezar con la Salomé de Strauss. Eso me llevaba directamente a Wagner como el gran padre de todo, pero no quise meterme en más regresiones.
Con ‘Salomé’, Strauss rompe moldes. Pero con ‘Electra’ se acerca tanto al abismo, que da un paso atrás después. ¿Qué vio? Strauss era un personaje muy controvertido. Era demasiado arrogante.
¿Y quién no lo es en su libro? Ya, cierto. Pero incluso aquel paso atrás lo hizo como elemento de sorpresa. Después de Electra vino El caballero de la rosa porque decidió dar un golpe de efecto. Cuando todo el mundo pensó que se repetiría, él viaja a la Viena de los valses y hace esa ópera, tan mozartiana, tan deudora de los otros Strauss.
Hablábamos de arrogancia. Los compositores lo han sido, y casi a lo bestia, en el siglo XX. Pero, en esas circunstancias, en la Alemania de Hitler, en la URSS de Stalin, ¿cómo podían aguantar si no? O se hacían valer a base de un fuerte egocentrismo o se los borraba del mapa. Es una lucha por la supervivencia y por imponer tu propia voz, tu propia visión de las cosas. De eso trata la Quinta sinfonía de Shostakovich. Un ejercicio de riesgo y contención a la vez. ¿Hacia dónde voy para no irritar a nadie, pero para que suene digno de mí? Es su voz. Pero es lo que esperaban oír también. De la tragedia a la sacudida. Mucha gente se pregunta todavía qué pretendía. No se le puede criticar, pero al tiempo tuvo éxito en su tiempo. ¿De dónde sacaba esa habilidad? ¿Qué pasaba por su mente? Es posible que le saliera así, naturalmente. Puede que a su sentido musical no le afectaran en absoluto las circunstancias en las que fue creada, lo que, en cierto sentido, resulta una completa arrogancia.
En la órbita de los que bebían de fuentes populares, desde Kurt Weill hasta Gershwin. Del cabaret al jazz, ¿cómo eran capaces de sintonizar y beber de cada campo? Sus épocas eran muy excitantes. Gershwin compatibilizó dos carreras, dos campos. Duke Ellington experimentaba con el sinfonismo, había libertad de movimientos de un género a otro. Luego, cada campo se fue cerrando, profesionalizando. Llegaron los especialistas. Los había que se los saltaban, como Leonard Bernstein, pero ya le resultaba más difícil. Hoy pasa con Johnny Greenwood, el guitarrista de Radiohead, que ha compuesto piezas sinfónicas, u Oswaldo Golijov, que se mete en el pop. Pero cada uno se limita a su campo.
Los artistas pop también bebían de la vanguardia más intelectualizada; puede que el público no lo reconozca en las salas, pero sí lo hace en el cine, como decía antes. Que Ligeti se hiciera famoso por la ciencia-ficción, no deja de tener gracia. Era, como usted dice, la necesidad de crear nuevas imágenes y experiencias sagradas. Kubrick tuvo intuición y gusto al hacerlo, sobre todo al elegir su Réquiem, que es tan ritual, tan primitivo al tiempo. También le vino bien a Ligeti, que, aunque no cobró, se convirtió en un personaje famoso. Ya no ocurre eso. Fueron experimentos de directores interesantes. La música que se utiliza para las bandas sonoras ahora son sólo popurrís para ipods. Me decepciona mucho. Pero hay un gran movimiento en el cine clásico de los años treinta, con compositores como Korngold o Max Steiner, o Bernard Herrmann en los cuarenta y cincuenta con las películas de Welles y Hitchcock, que fueron irrepetibles. Las bandas sonoras pueden ser trabajos muy dignos, incluso las incursiones en el romanticismo que ha hecho John Williams para Star wars o Indiana Jones están muy logradas. También las mezclas más locas que probó Scorsese.
Habla usted a veces de una corriente preponderante, un ‘mainstream’. Me extraña. ¿Dónde está? No, no existe. Puede llevar a confundir, es cierto. Y creo que está bien que no exista. No hay nada que me moleste más que el hecho de que me obliguen a elegir cinco piezas fundamentales de la música.
Pasa con las formas musicales, aunque si en el XVIII o el XIX dominaban el concierto, la sonata, la sinfonía, el XX será conocido como el siglo de la canción. Ha sido el género más explorado. Si hablamos sobre todo de la música popular, desde luego. Pero creo que veremos todo desde el futuro de forma variada. Aunque la canción será preponderante.
¿Para vergüenza de quienes las desprecian como género importante? No creo que hayan sido muchos.
Demasiados los que no han visto el potencial a desarrollar en una forma así. Deben sentirse culpables. Bueno, ahí están Gershwin, Weill, Britten.
Lennon y McCartney… Por supuesto.
En el desencuentro entre público y creadores musicales, ¿quién debe pagar más parte de la cuenta? Es compartida. Hay compositores que no han despreciado el parecer del público: Debussy, Ravel, Strauss, Shostakovich, Britten, Philip Glass, ahora Arvo Pärt, que recupera con mucha pureza la tradición. Luego están los otros, a los que no les interesa nada la reacción del público, que buscan espacios pequeños. Mire John Cage, no le inquietaba nada que tuviera que ver con lo convencional. Se apartó y cultivó su propio público. No es malo eso tampoco. Muchos le critican sin haberlo oído nunca, sólo por descripción. El público también tiene parte de culpa. Debe ser más abierto, dar una oportunidad que niega muchas veces.
Es que el público clásico envejece a velocidad de vértigo. Sin embargo, los conciertos contemporáneos se llenan de gente joven. Sí, porque encuentran en la vanguardia cosas que no les puede aportar Mozart, por ejemplo.
Bueno, si me perdona, Mozart siempre tiene algo que aportar. Bueno, vale, vale. Me refiero a que los contemporáneos despiertan esa curiosidad por lo no explorado.
Mire que es difícil contar bien la música. ¿Cómo lo aprendió? En su país hay una gran tradición de escritores musicales, con figuras como Harold Schonberg, el crítico de ‘The New York Times’. Es muy importante. En los medios de comunicación se habla muy poco de música clásica. En las revistas con cierta vocación cultural, como The New Yorker, puedes encontrar tu hueco. Gente como Schoenberg, Andrew Porter o Paul Griffiths han sido una gran inspiración. Es muy importante no sentirse como alguien que se limita a ir a los conciertos y los cuenta o los analiza, sino el hecho de comunicar la música en sí misma, de explicar desde un detalle todo el poder que encierra una obra. Ser algo más que un crítico. Podemos desempeñar un gran papel educacional en la cultura, ser ambiciosos en eso, levantar la curiosidad, el interés, yendo más allá.
Comentado por: mmmmmmm el 20/12/2009 a las 10:09
Cuando tenía yo unos cinco años,
mi padre renegó de aquel destino
que el mundo nos brindaba,
y decidió enfrentarse a la fortuna
marchándose muy lejos
en busca de otra suerte.
La noche que se fue,
mi madre, temerosa
de que ya no volviera -o solo enamorada-,
gritaba por la casa como loca,
y en aquel desvarío avivado, sin duda,
por la gente que vino a despedirlo,
el aire se impregnó de una extraña desdicha,
que hoy -después de tanto tiempo-,
alienta todavía en mi memoria
y, al pensarla, me embriaga de no sé qué infortunio
o velada tristeza.
Sentada en un rincón, inconsolable,
mi abuela sollozaba entre oraciones
que pedían al cielo por su hijo,
y aquello era un duelo en el momento último
cuando al muerto se llevan.
El equipaje estaba preparado en la entrada,
y un 1500 negro,
que tenía el aspecto de un pájaro agorero,
esperaba en la calle.
Luego llegó la hora.
Entre abrazos y besos sacaron las maletas,
y yo me asusté mucho cuando el coche arrancó
y el cuervo se llevó a mi padre en sus garras.
De aquella noche lejanísima
recuerdo, sobre todo, el beso interminable
que mi padre le diera a mi madre en la boca.
Después, de vez en cuando,
el cartero traía cartas llenas de nieve
que mi hermana, muy seria,
descifraba con labios temblorosos
mientras todos llorábamos
heridos de nostalgia y de kilómetros,
y yo hallaba consuelo
admirando las fotos de quien tanto extrañaba
porque había en su rostro el aura prodigiosa
de sagradas imágenes.
Pasaron largos meses
como grandes desiertos,
y mi padre volvió para poner
un tejado impecable en nuestra casa
que, desde entonces, tuvo para mí un dormitorio,
y por borrar la sombra,
que su ausencia imprimiera en las paredes,
compró un televisor
donde yo confundí la vida con los sueños.
Pero aquel hombre joven
que, a los ojos de un niño, volviera como Lázaro
para jugar conmigo
y subirme a sus hombros,
volvió a irse de nuevo.
Más cartas y más lágrimas,
y fotos enturbiadas de nevados paisajes,
consiguieron, al cabo, que mi infancia,
como un sueño del tiempo,
aún esté por cumplirse.
Ginés Aniorte, Nosotros
Comentado por: cp el 19/12/2009 a las 18:21
1945 (I): Not Boden but growth makes you rich, powerful and respected
En palabras del sociólogo e historiador Ernest Gellner, lo que tiene lugar en 1945 es el descalabro del intento más importante de reorganizar la humanidad industrial en base a valores propios de la sociedad agraria tradicional (agresividad, jerarquía, autoridad, territorialidad)[1]. Intento que, a su vez, habría que interpretar como una curiosa secuela de la Ilustración. Una secuela en la que se habrían invertido los valores pero perpetuando lo que constituía su premisa principal: la reincorporación del hombre a la naturaleza. Mientras entre los Ilustrados la unidad de la naturaleza, superadora del dualismo religioso, no dejaba de basarse en una ética humanitaria, la nueva derecha romántica afirmaría una ética de base naturalística: Sangre y Tierra. Con la derrota en 1945 del nacionalsocialismo, la cultura política de la Alemania renacida en ocupación y en democracia, y por extensión la de la nueva Europa, asumiría el principio de que la actividad industrial-comercial era un camino más rápido que lleva a la riqueza y al poder:
Not Boden but growth makes you rich, powerful and respected. The Bundesbank may conquer where the Bundeswehr would fail. The lesson has since been widely assimilated.[2]
El ocaso de la rapiña del suelo como principio de expansión dará paso a la centralidad territorializada (simbólica pero no menos efectiva) de los mecanismos de toma de decisiones económicas.
[1] E. GELLNER en “Knowledge of Nature and of Society”, en Mikulás TEICH, Roy PORTER and Bo GUSTAFSSON (eds.), Nature and Society in Historical Context, Cambridge Univ. Press, 1997, pp. 9-17.
[2] E. GELLNER, “Knowledge of Nature”, p. 13.
1945 (II)
La Europa de 1945 es, ante todo, un espacio de escombros. Así queda plasmado en la obra de los creadores literarios del momento, desde de Heinrich Böll a Primo Levi, pasando por Hans Werner Richter o Louis-Ferdinand Céline. En general, estos trabajos, así como las aproximaciones de los documentalistas y de los directores de cine neorrealistas, las de los reporteros gráficos o las de los cronistas periodísticos del tramo final de la contienda y primeros tiempos de la posguerra, aunque partiendo de un enfoque moral diverso, comparten unas pocas características singulares (incluso las comparten aquellos otros relatos de los corresponsales estadounidenses y canadienses, algo menos embotados que sus colegas europeos por el impacto del desastre y por experiencias tan trágicas como el haber perdido los hogares o el haber pasado por los campos de concentración).
En primer lugar, son de una modernidad incuestionable y recuerdan sobremanera a las informaciones procedentes de los escenarios caóticos de nuestros días. En ambos casos se alude de forma insistente a la incapacidad por separar las ruinas en el plano físico de las del político y moral. La voluntad de destrucción, tanto la que sería inherente al fascismo como la que se había puesto al servicio de la victoria por parte de los aliados, en la medida que había asolado el paisaje de los vencidos, no dejaba a los vencedores la posibilidad del botín.
La humanidad había sido hollada, en los campos de batalla y, como gran novedad, en los campos de exterminio. Para los más optimistas, tan solo quedaba la responsabilidad de reconstruir. El mundo, para unos, y Europa o la civilización occidental, para otros.
Un segundo rasgo, sólo aparentemente contradictorio con lo dicho anteriormente, es el clasicismo conceptual de la mayor parte de las miradas. Los materiales que reflexionan sobre la devastación de Europa parecen responder a los cánones establecidos a raíz de la invención del paisaje occidental. Propenden a la elaboración de la ‘vista’, o la ‘veduta’ entendida, en palabras de Renzo Dubbini, "como spazio interno al quadro ma che lo apre sull’esterno: è la scoperta di una adeguata tecnica di incorniciamento e di definizione della profondità a segnare l’invenzione del pasaggio come spazio culturale, visibile in tutti i suoi aspetti”.[1]
De hecho buena parte de las imágenes estandarizadas forman parte del universo cultural europeo. La iglesia bombardeada de la que surgen los sones de un órgano capaz de detener momentáneamente al joven protagonista de Germania anno zero que se encamina al suicido, es similar a tantas otras imágenes de la Europa de posguerra en la que las altas torres de los campanarios sobreviven, gravemente heridas, es cierto, pero también alzándose en el horizonte como hitos que señalan el camino y permiten orientar al ciudadano en un paisaje plano, desnudo de otras referencias.[2]
Se trata, no hay duda, de perspectivas que no son inocentes y que en ciertos casos abogan, de manera muy explícita, como por ejemplo en el filme de Roberto Rossellini, por la necesidad de restablecer los valores morales cristianos, en un sentido amplio, como principio rector de la reconstrucción. En otros ejemplos, acaso se trate, sencillamente de recurrir a un lenguaje que forma parte del bagaje secular de imágenes que la cultura europea ha ido construyendo. Véanse, si no se quiere ir más atrás en el tiempo, lienzos como el que el veneciano Bernardo Bellotto pintó para mostrar los restos de la Kreuzkirche de Dresde tras el bombardeo de la ciudad en 1760 (3)
[1] Renzo DUBBINI, Geografie dello sguardo. Visione e paesaggio in età moderna, Torino, Giulio Einaudi editore, 1994, p. XVII. Gina CRANDELL, Nature Pictorialized. “The View” in Landscape History, Baltimore and London, The Johns Hopkins University Press, 1993.
[2] Véase, por ejemplo, la fotografía de Robert Capa ‘Berlín, 1945′ que ilustra la carta que George Kennan dirigió a Gordon Craig debatiendo las estrategias occidentales en la Alemania de posguerra; G. KENNAN, “A Letter on Germany”, The New York Review of Books, 3.XII. 1998, pp. 19-21.
[3] Reproducido en R. DUBBINI, Geografie dello sguardo, ilustraciones 25 y 26.
Comentado por: http://eltingladodesantaeufemia.com/ el 19/12/2009 a las 18:09
Tanto decir que el franquismo era anti-catalán ya cansa.
Y si no, que le pregunten a Millet, el ladrón del Palau, cómo su papá hízo su fortuna.
Antes de que se me olvide, me parece que fue el FC Barcelona el que hízo socio de honor a Franco...
..y un pariente del fascista Laporta el que era miembro de no se qué fundación...
Que se os ve el plumero.
Comentado por: Desde Alemania el 19/12/2009 a las 15:58
Apéndice,
(...) '¡la piedad persuade a los hombres de la nada! Naturalmente no se dice nada, sino el más allá o Dios o 'vida verdadera' o Virvana, salvación, bendición...'
Nietzsche, El Anticristo
Comentado por: LCE el 19/12/2009 a las 13:48
Vic,
El concepto liberal/socialdemócrata de crueldad vendría a ser: todo daño evitable, innecesario. Seríamos crueles al causar un dolor que podría ser evitado (lo encontrará teorizado en Rorty).
La pendiente nihilista de ese pensamiento le lleva, al final, a no poder justificar apenas ningún daño ni dolor, que llegan a ser motivo para, por ejemplo, justificar, vía la idea de 'dolor insoportable', la eutanasia.
También es útil leer 'Sobre el dolor' de Jünger, o cómo la ténica se convierte en un escudo contra el dolor y el concepto de 'vida' que subyace en ello.
Dice Jünger: 'el mundo de la sentimentaliadad (...) lo que importa es, como hemos visto, expulsar el dolor y excluirlo de la vida (...) de lo que se trata en el mundo heroico y en el cultual es de incluirlo en la vida y disponer ésta de tal manera para que en todo tiempo se halle perterechada para el recuerdo con el dolor'.
Y es que vivimos, Azúa lo dice a menudo, tiempos sentimentales.
Comentado por: LCE el 19/12/2009 a las 13:37
Pero, entonces, ¿qué es la crueldad?. Séneca en su libro 'De Clementia', dirigido a Nerón, dice que: 'La crueldad no es otra cosa que, atrocidad del ánimo en la pena exigida'. Y llama crueles a los que 'teniendo causa que castigar, no tienen modo'. Esto es, que lo hacen inmoderadamente desde una posición de poder que se acepta.
Y Sto. Tomás dice que la crueldad :'es un vicio, en el que se excede en el modo de castigar las culpas'.
Esto da a entender que al menos, los antiguos, no pensaban que hubiera crueldad para con los animales pues, los animales no eran susceptibles de penas...generalmente -aunque sí destinados a malos tratos.
Por ello, no está bien, no es correcto -estrictamente desde este punto de vista- hablar, de castigo al toro, pues no se le castiga, pues no es culpable de nada. Entonces, se dirá, que si no es culpable de nada, cualquier daño es gratuito. Si entendemos por gratuito, arbitrario, no. Si entendemos, sin motivo aceptable, tampoco. Si entendemos que el sentido de la crueldad, no está 'atado' al concepto de pena, me atrevo a decir que tampoco, pues, si lo 'desatamos', la crueldad sigue siendo, un modo de castigar, sin que haya pena (como motivo estricto) de por medio, esto es, un modo de causar dolor, pero un modo desproporcionado y sin motivo aceptable y desde una posición de poder. Por ello continúa Séneca: ' Aquello que, sobre todo, hace execrable la crueldad, es que traspasa los límites ordinarios, y después los humanos. Busca nuevos tormentos, usa de la imaginación, inventa instrumentos para variar y aumentar el dolor, y se deleita en los sufrimientos de los hombres. Esta horrenda enfermedad del alma, llega al colmo de la locura, cuando la crueldad se convierte en voluptuosidad, y es placer de matar un hombre'. También dice: 'La crueldad y la misericordia están muy cercanas, una de la severidad, otra de la clemencia: debemos, entonces, evitarlas por temor de que, bajo apariencia de severidad, seamos crueles, y bajo apariencia de clemencia, misericordes'. Y algo antes: 'Esta es la crueldad; pero, como no es consecuencia de venganza -pues no ha habido ofensa-, como no se ejerce sobre culpables -porque no le ha precedido ningún crimen-, se encuentra fuera de nuestra definición, que solamente comprende el rigor excesivo en la aplicación de castigos. No es crueldad, sino ferocidad, buscar goces en los tormentos ajenos; y que es locura, porque existen diferentes especies de locura, y ninguna es tan manifiesta como la que llega hasta la muerte y los tormentos'
La cuestión de la desproporción, al ser un modo, lo que considera es que, lo que sí que existe, es una causa (aunque sea el goce). La cuestión es que, hoy, se habla de crueldad considerándola, no un modo, sino un simple producir dolor. Pero esto se topa con que existen otros dolores que son beneficiosos para el animal, por tanto distinguimos dolores. Y la crueldad sería un dolor que no es beneficioso. Ahora bien, desde esta perspectiva, no se podría ser 'más cruel' o 'menos cruel', pues ello supondría que hay un dolor que es menos beneficioso que otro, luego ese provocar dolor, se hace de una manera, o 'modo', que resulta, más o menos beneficioso. Cosa que es absurda, pues un dolor que no es beneficioso, no puede ser más o menos. Pues entonces se argumentaría que el daño A=cortar una pata, no es beneficioso, porque su fin no beneficia, pero es más beneficioso que el daño B=cortar dos patas. Luego entonces, lo que se podría decir es que es menos perjudicial. ¿Se podrá cambiar la definición de crueldad, y decir que la crueldad es un dolor que es perjudicial para el animal?. Pero entonces un dolor que provoque la muerte, y no simplemente heridas, sería igual de cruel. Si prescindimos de la connotación de modo -que dijimos tiene el concepto de crueldad-, hemos de admitir, que matar con pistola, o con estoque, es igual de cruel. A lo que no se podrá, sin embargo, objetar que es más cruel con estoque pues, si un dolor que produce la muerte es cruel, porque es perjudicial -para el caso de la crueldad- , producir un dolor que desemboca en la muerte, y hacerlo con pistola, aunque conlleve menos sufrimiento que con el estoque, será igual de cruel, porque sino, si se admitiría como 'más' o 'menos cruel' algo, porque perjudica más o menos, se sufre más o menos, con lo cual, de nuevo se llega, a que la crueldad es un modo. Pero se había dicho que se consideraba, hoy, que la crueldad era, simplemente, un producir dolor de un tipo.
Escapar de la consideración de modo, supone que la crueldad no es relativa, sino absoluta, i.e., o se es cruel o no se es. Pero ello supone tratar por igual, como crueles, actos que son evidentemente distintos. Como cortar una pata o cortar dos patas. Pues, el uno, es distinto del dos.
Pero considerar el modo, supone que hay una causa, claro, una causa por la que se produce dolor. Es por ella, por la que advertimos, que la crueldad es un concepto relativo, y es por tanto, por lo que se puede decir que la lidia no trata de actos crueles. Pues que habiendo un motivo aceptable, el torear, no hay desproporción.
Llegamos de nuevo, con esta cuestión de los motivos, a lo anterior, i.e., si se consideran aceptables o no, pero esto, ya lo dije. Habrá quien no los considere, porque lo que quiera sea prohibir, ya no porque sea cruel el trato al toro, -ya que habíamos quedado, por lo de antes, en que no es absoluto el concepto, y dijimos que cruel es el modo desproporcionado etcétera-, sino, porque considere que no le gusta a él (en fin, ¡cuestión de gustos!, y sobre gustos...ya se sabe) lo que ve.
No podrá escudarse en que se debe prohibir porque es cruel el trato, ya que ello supone que hay desproporción, pero al torear se observa que no hay tal desproporción, porque el torear es una actividad muy particular y reglada.
Se podrá argüir, que también se pueden reglar actividades que sean crueles. En este caso, si es que se pueden, de lo que se parte es de la desproporción misma, esto es, de que ya clasificamos esas actividades como crueles, es decir, que lo que se pretende es que se sucedan crueldades, con el único objetivo de hacer algo inmoderadamente, luego donde el motivo no se tendría en cuenta, y donde el fin será el mero hacer sufrir, cosa que tampoco ocurre en el toreo.
Pero además, si se dice que las actividades regladas que conforman la lidia son crueles, ¿quizá se podría pensar en que pudieran ser más crueles, admitiendo que pueden existir actividades regladas que sean crueles?. Evidentemente. Y a éstas, las llamaríamos 'más crueles'. Por tanto existiría una gradación en la crueldad. Pero, ¿qué sería un actividad 'menos cruel', o, 'mucho menos cruel'?. Se podría dar en principio, puesto que se puede pensar en una que es 'más cruel'. Por este camino llegaríamos a que, como al principio, las actividades que no serían crueles, serían las que no permitieran lidiar el toro. Luego, desembocaríamos, de nuevo, en que el toreo es cruel, como antes dijimos.
Pero si se para uno en los fines, se dirá, a lo mejor, que hay fines, que se pueden considerar aceptables, que van precedidos por actividades crueles, e.g., lo que antes se notó, de castigar las penas; o los sacrificios humanos en la antigüedad, que se hacían para alabar, o pedir algo a los dioses, y que, en su contexto, eran fines aceptables.
Bien, lo primero tiene que ver con la inmoderación, pues si bien es aceptable que se castiguen las penas, no lo es hacerlo cruelmente; esto supone, que existe una consideración de lo que es hombre y del delito - [En Arabia Saudí se puede cortar las manos al ladrón, pero en España esto será considerado algo cruel, desproporcionado, en fin, esto es algo que tiene que ver con una consideración general, y con un punto de vista moral en el que poner al hombre]-, así como unas normas que reglan los castigos, y cómo se establece la, digamos, 'condición de poder', entre el que castiga y el castigado, ya que la crueldad, es, como pusimos, inmoderación, desproporción, pero asumiendo, que la condición del castigador es de una posición de privilegio, es decir, que la voluntad del castigador, se parte de que se cumplirá siempre, sin peligro de que esta voluntad no se lleve a efecto a causa del castigado.
En cuanto a los sacrificios a los dioses en la antigüedad, en los que se sacrificaban vidas humanas, hay que decir que, en principio, tenía esto que ver con una visión de lo que el hombre era (o mejor, del 'tipo' de hombre que se era), pero en estos casos, lo que se puede decir es que, aunque estuviese reglada la práctica del sacrificio ritual, lo que sucedía es que la víctima no tenía posibilidad de acción, como más arriba se ha dicho, a propósito de los castigos.
Pero esto tampoco ocurre en la lidia, pues el toro tiene defensas, que el torero tiene que sortear, ¡qué se lo digan a los banderilleros cuando corren despavoridos a protegerse!, porque éstos observan, su condición de inferioridad ante el toro con una voluntad clara de defenderse (y aunque no clavaran ni una sola de las banderillas). ¿Desde cuándo un ejecutor cruel, se pone en la situación de que su vida pueda correr peligro?.
Y si, a pesar de todo, se insiste en que es cruel el trato, porque el torear es cruel, le vuelvo a decir, que diga lo que es la crueldad, pero, insisto en que no podrá definirla como un modo, una forma particular de causar dolor, por lo de más arriba, ni como algo equivalente a producir dolor. Porque entonces, una inyección puesta, por ejemplo, sería crueldad, y, ¿por qué no prohibir las clínicaas veterinarias?....
saludos
Comentado por: vic el 19/12/2009 a las 12:48
LLUVIA DE ALBÓNDIGAS EN CORNELLÁ
José García Domínguez
No saciados con la inminente prohibición de los toros, los pequeños polpotianos del tripartito se han propuesto acabar cuanto antes con el cine; un objetivo estratégico que pretenden coronar por medio de la norma pedánea que obligará a proyectar la mitad de las películas en la lengua propia de José Montilla. En fin, que la idea no es mala lo demuestran los primeros resultados empíricos del asunto.
Así, en la cuna del catalanismo más combativo, esto es, en el municipio de Cornellá del Llobregat, cero parroquianos acudieron a contemplar la versión vernácula de Lluvia de albóndigas. O, mejor dicho, Pluja de mandonguilles, no exactamente un remake de El séptimo sello, por cierto. Ni un alma. Nadie. Un hito más memorable aún si se tiene en cuenta que la entrada resultaba gratis total. Pero ni con ésas accedió el personal a tragarse las pelotitas normalizadas.
Aunque siempre podría aducirse que en Cornellá, como apenas llevan un cuarto de siglo sometidos a la inmersión, quizá no pillen el idioma. Sin embargo, en eso que TV3 llama "la Cataluña catalana" las cifras no resultaron menos esperanzadoras: sólo un nueve por ciento de los espectadores eligió las sesiones en catalán. Deserción popular ante la que el consejero de Cultura ha puesto el dedo en la llaga, señalando al único responsable del fiasco: el general Franco. Pues, como es fama, fue el Caudillo quien prohibió a Hollywood traducir todas sus producciones a los doscientos idiomas y cerca de dos mil dialectos que se hablan en Europa.
Un "déficit democrático" inadmisible que las autoridades locales se aprestan a corregir ahora por medio del preceptivo bálsamo libertario de siempre: amenazas, inspecciones, expedientes administrativos y multas. Al tiempo, y con tal de sosegar a los exhibidores llamados a la quiebra, el consejero les ha explicado un cuento chino que los malos economistas llaman "Ley de Say", la superstición de que toda oferta crea su propia demanda. Una ingeniosa fantasía según la cual hasta sería factible ganarse la vida vendiendo el diario Avui en los quioscos. "¡Que la gente pueda elegir!", ha apostillado Tresserras, que por tal responde el susodicho. Con dos mandonguilles, sí señor. Aunque, ya puestos, sólo le ha faltado recitar su sarcasmo ante la puerta de un colegio.
Comentado por: verás que todo es mentira,... el 19/12/2009 a las 11:37
No te espantes, Felix. Muchos que te contestan han bebido del victimismo para justificar su paranoia.
No se maltratan caballos, obejas... pero sí mujeres y niños. Lo de knudsen es, por ejemplo, patético. Herbert R. Southworth está tambihóen suibvencionado por la Generalitat? No sé yo dónde hubo antigalleguismo, antivasquismo o anticatalanismo, si por lo uno ha de entenderse el radicalismo que en mi Santiago de Compostela natal nunca hubo, la xenofobia de Sabino Arana, o el radicalismo de la política nacionalista catalana. No se puede estar provocando y luego quejándose de que te devuelvan la bofetada. Manuel Azaña no tenía ni p. idea de quién era Felipe V, ni de lo que hicieron en el Condado de Barcelona contra él. Y por último, el Dr. Franz-Berndt Speicher, por muy catedrático que sea, confunde a los judíos catalanes con los catalanes de pura cepa. Y de otras minorías regionales". La cita de “Mein Kampf”, Adolf Hitler, dictador terrorista, 1889-1945 es una perfecta definición del nacionalismo catalán. Muchas gracias. En España tal es la pluralidad que aquí gobiernan socialistas, comunistas, nacionalistas y casi terroristas. Otras minorías? Cuáles? En fin... como de costumbre, a estos catalanistas se les pilla su tendenciosidad al victimismo desde lejos. Son más predecibles que "Un lunes al sol". Ferràn Sáez Mateu (a saber cuánto dinero recibe la URL de la Generalitat) no sabe todavía que l'Estatut lo quería el 0,5% de la ciudadanía catalana, y que su elaboración es una chapuza conceptual que atenta contra los derechos de los individuos y contra la Constitución Española, lo que demuestra que la política catalana no existe, porque no está preparada para vivir en democracia, y utiliza a la gente para los propios fines de la Burguesía, verbigracia, es fascismo puro y duro.
Tal cual lo relata Adolf Hitler.
Comentado por: PepeMix el 19/12/2009 a las 03:44
En la época nazifranquista los voceros antisemitas (a la vez, siempre, catalanófobos) de la Oligarquía española hablaban continuamente de "judeo-catalanes" para describir una supuesta trama entre judíos y catalanes contra "la España eterna" y escribían cosas como éstas:
"Más de 50.000 hebreos hay ya establecidos entre Cataluña y Levante..." (tal invasión era una) "maniobra del judaísmo contra España", que sería vencida por "la espada invicta del Caudillo" (del anticatalán ex-lerrouxista convertido en franquista, Martínez Tomás, en "Domingo", de San Sebastián, 3 abril 1938).
"A Companys (el Presidente catalán que acabó detenido por la GESTAPO y fusilado por Franco, igual que fue fusilado también el Presidente del Barça cerca de Madrid) sólo hay que verle la nariz para saber de qué raza es" (Edición franquista del ABC durante la guerra civil).
También el general Queipo de Llano, predecesor directo de Jiménez Losantos, en sus famosas charlas radiofónicas que amenazaba con la destrucción total de Barcelona (de hecho fué la primera ciudad en la Historia en sufrir ataques masivos con bombas incendiarias sobre población civil) decía que "yo recuerdo en mis viajes por América la idea que se tiene de Cataluña. En América, en general, dividen a los españoles en tres clases: una, los vascos (...) el resto...sin distinción...gallegos, y, por último, otra clase distinta: la de los catalanes, a los que juzgan como una raza de hebreos, porque se valen de los mismos procedimientos que realizan los hebreos en todas las naciones del Globo" (ABC, 26-XI-1936).
"No había lo suficiente judíos a España como para que su persecución interesara la Falange en la medida que sí le interesaba la persecución de los catalanes, de los vascos y de otras minorías regionales". "El antisemitismo ocasional del régimen de Franco...no constituyó nunca una base doctrinal, como sí, en cambio, lo fueron el anticatalanismo, el antivasquismo y el antigalleguismo" (Herbert R. Southworth, al hablar del antisemitismo del fascismo español de preguerra).
"No había lo suficiente judíos a España como para que su persecución interesara la Falange en la medida que sí le interesaba la persecución de los catalanes, de los vascos y de otras minorías regionales". "El antisemitismo ocasional del régimen de Franco...no constituyó nunca una base doctrinal, como sí, en cambio, lo fueron el anticatalanismo, el antivasquismo y el antigalleguismo" (Herbert R. Southworth, al hablar del antisemitismo del fascismo español de preguerra).
“La capacidad de la gran masa es sumamente limitada y también su facultad de comprensión, y enorme su falta de memoria. Por lo tanto, toda propaganda eficaz tiene que concretarse en muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas hasta que el último hijo del pueblo pueda formarse una idea de lo que queremos...” (“Mein Kampf”, Adolf Hitler, dictador terrorista, 1889-1945).
“Transformaremos Madrid en un vergel, Bilbao en una gran fábrica y Barcelona en un inmenso solar" (General Queipo de Llano, en emisión radiofónica hablando de las bombas incendiarias sobre Barcelona, 1936).
“(...) en las memorias de un oficial alemán de la "Luftwaffe" que fue voluntario a la "Legión Condor" -la división aerea nazi que luchaba a las órdenes de Franco- decía que la región más bombardeada y en la que se atacó más población civil durante toda la guerra, fue Catalunya. También, la ciudad más castigada por los bombardeos fue Barcelona donde, al contrario de Madrid y otras poblaciones españolas, se ordenaban lanzamientos indiscriminados de bombas incendiarias. (...) Si el III Reich hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial, ya se había dispuesto la deportación de población de origen catalán -independientemente de su ideología- hacia campos de concentración en el norte de África, y la posterior repoblación de la tierra catalana con gente venida de otras tierras de España. Como que el destino bélico imposibilitó cumplir con la primera parte del proyecto genocida de los franquistas, no se dudó posteriormente de provocar el alud migratorio bestial que padeció Catalunya durante la dictadura, con el fin de descohesionar la nación catalana" Y todavía hay españoles desvergonzados que dicen que Franco favoreció en mucho a los catalanes....” (Dr. Franz-Berndt Speicher, profesor alemán de historia contemporanea de la Universidad de Hamburgo, 1 de julio de 1997).
“Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años. El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha valido para dos siglos” (Manuel Azaña, Presidente de la II República Española, en sus “Memorias”).
Catalunya arrisca en la lluita no solament el viure en llibertat o en servitud política, sinó la seva existència com a colectiu: en cas de ser derrotada, haurà de tolerar les més acarnissades incursions que hagi viscut en la història, la destrucció del seu poder econòmic, el seu nom, la seva personalitat, però sobretot el seu idioma, la seva forma centenària de pensar i sentir.
CARLES RIBA, ELS ESCRIPTORS DEL MÓN (Juny 1938)
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Diari de Girona
12.12.04
Els Papers de la Gestapo, per Josep C. Vergés
El meu pare Josep Vergés Matas, editor de Destino, que estava molt ben informat, m'explicava que el violent desacord del tren d'Hendaia amb Hitler ("Franco és pitjor que anar al dentista") no era un poc creïble repartiment d'Àfrica, sinó la solució final dels catalans
La Sicherheitsdienst de la Gestapo, l'espionatge de la policia política d'Adolf Hitler, va muntar el 1937 l'operació coneguda com Papers de Salamanca, 200.000 kilos de documents robats als catalans i guardats a l'hospici de nens del carrer Gibraltar del quarter general de Francisco Franco. L'historiador del dictador Paul Preston ha destapat que el coronel de la SS Heinz Jost, condemnat a mort a Nuremberg, va dissenyar aquesta neteja racial d'Espanya. El meu pare Josep Vergés Matas, editor de Destino, que estava molt ben informat, m'explicava que el violent desacord del tren d'Hendaia amb Hitler ("Franco és pitjor que anar al dentista") no era un poc creïble repartiment d'Àfrica, sinó la solució final dels catalans. El Führer no es va atrevir a deportar-nos com preu de sang del seu aliat per entrar en guerra. Una cosa era fer desaparèixer jueus dispersos del III Reich i una altra, jueus imaginaris a la seva terra. Els crims es fan d'amagat com la sagnant persecució muntada per la Gestapo. Tres milions de catalans, tots, estàvem fitxats. El cunyat Ramón Serrano Sunyer va encarregar a l'amic de la família Marcelino Ulibarri el saqueig. Després presidiria el tribunal de repressió, encarregat de les penes de mort. Només al Camp de la Bota, avui tapat pel Fòrum dels Especuladors, s'hi afusellaren 1.400. Tot el que no s'emportaren fou destruït, com llibres i revistes en català. Però no ho cremaven com a Alemanya, sinó que feien pasta de paper, molt millor negoci. La magnífica Plaça Major de Salamanca està construïda també amb el botí de guerra de la destrucció de Catalunya el 1714.
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http://www.avui.com/avui/diari/05/oct/25/88527.htm
Los protocolos secretos
Ferran Sáez Mateu
Escritor y profesor a la URL
La semana pasada tuve la oportunidad de leer un documento que circula desde hace días por Internet en formato PDF. Contiene dos largas columnas, cuidadosamente clasificadas, y una breve introducción. En la columna de la izquierda hay empresas y productos catalanes; en la de la derecha, productos del mismo tipo fabricados en España (aun cuando en algunos casos la empresa sea de origen francés, norteamericano, etc.). El panfleto invita a elegir siempre la columna de la derecha, porque "tras la aprobación del 'estatuto', mientras si compras los productos de la segunda columna ese dinero se puede reinvertir en un hospital en Sevilla (...) si compras los de la primera columna, ese dinero se lo quedarán exclusivamente en Cataluña".
La perfídia catalana coincide con el centenario de otra. El año 1905, ahora hace apenas un siglo, aparecieron en la Rusia imperial los famosos Protocolos de los Sabios de Sión, el objetivo prioritario de los cuales no era otro que el de espolear el antisemitismo por todas partes de Europa. En las primeras ediciones, los Protocolos figuraban como el apéndice de una obra de Serguei Alexandrovitx Nilus (1862-1930). Según este personaje, contenían las actas secretas del Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea el agosto del 1897 bajo los auspicios de Theodor Herzl. Nilus afirmaba que se había limitado a traducir al ruso aquel documento de origen incierto por mostrar al mundo las verdaderas intenciones de los judíos. Fingiendo que sólo reclamaban un hogar nacional a Palestina lo que pretendían, en realidad, era dominar el mundo gracias al control del poder económico, obtenido gracias a su proverbial insolidaridad social (usura, etc.).
El año 1921 se demostró que los Protocolos eran una ridícula falsificación basada en una obreta contra Napoleón III, escrita por el abogado Maurice Joly en 1858. El mal, pero, ya estaba hecho.
Contra la economía catalana y la falsificación antisemita que apareció hace un siglo son muy diferentes en el estilo y en los referentes conceptuales empleados, pero tienen, cuanto menos, tres características en común.
La primera y más obvia es que parten de la existencia de una clase de tumoración en el sino del Estado que, en caso de prosperar, lo llevaría a la ruina.
La denuncia no quiere tener, en este sentido, el estilo de un ataque, sino el de una defensa. Que detrás de un determinado documento de acceso público (sea un proyecto de Estatuto o las actas de un congreso) hay, en realidad, unas intenciones ocultas que van mucho más enllà de aquello que se declara. La denuncia de esta supuesta "agenda oculta" no tendría nada a ver supuestamente, con la animadversión secular hacia una determinada comunidad sino con un irrefusable deber con la solidaridad y el patriotismo.
Coincidencia: en los dos casos se intenta neutralizar una determinada reivindicación nacional con un mismo argumento económico. Esta apelación a la posibilidad de llegar a establecer un marco que permita el uso "insolidario" de la riqueza, con menoscabo de la mayoría de la población. En el caso de los Protocolos, esta mayoría está referida genéricamente a los "cristianos"; en el otro, a los españoles.
El esquema, sin embargo, es exactamente el mismo: una comunidad percibida como extraña, a la cual no se considera propia sino más bien "en propiedad", amenaza la estabilidad económica de la patria en el intento de arreciar su identidad.
El año 1897 como en el proceso de aprobación del Estatuto de Catalunya el año 2005, estea reafirmación de la identidad fue transparente -incluso con publicidad-, democrático, pacífico y legal. Y este era -y es- justamente el problema para los respectivos detractores. Sólo hay una salida: predecir un futuro catastrófico y, simultáneamente, contribuir a hacer que lo acabe siendo. Esto se relativamente sencillo. Que el nuevo Estatuto perjudicará a largo plazo los intereses de Catalunya... mientras se pide el boicot a los productos catalanes. ¡Es imposible que falle, una predicción de este tipo!
O, en la misma línea, se puede fomentar la confrontación entre los ciudadanos del Estado español por el solo hecho de considerarla inevitable en caso de que se apruebe un Estatuto que "establece un sistema claramente insolidario con las otras comunidades autónomas, cosa que contribuirá a fomentar la discordia con el resto de ciudadanos españoles". Este rotundo augurio, por cierto, no está sacado de la web de Rappel o de la Aramís Fuster; lo encontrarán en www.ciutadansdecatalunya.com
La gente con una cierta formación de todas partes de Europa sabían que los Protocolos de los Sabios de Sión sólo eran un ridículo panfleto saturado de contradicciones. El antisemitismo secular de una buena parte de la población, sin embargo, permitió que aquel camelo prosperara, con los resultados que todos conocemos.
En España hay, desde hace siglos, un componente catalanofóbico que se reaviva periódicamente bajo diferentes formas. Ahora es en forma de oposición al Estatuto y pasado mañana se basará en otra cosa. No entiendo como todavía queda gente que cree "en la pedagogía".
Comentado por: rp el 18/12/2009 a las 21:28
Lo que me interesa del debate taurino no es la posibilidad del triunfo o del fracaso de una u otra postura, pues, realmente, no sufriré por uno u otro, si bien es cierto que se trata de una fiesta incomprensible para mí. Lo que me llama la atención son las llamadas a la estigmatización de la prohibición en sí, del hecho de prohibir. Vemos a muchos, en la izquierda y en la derecha, defender, en nombre de la libertad de las minorías, la conveniencia de no prohibir la fiesta con el argumento de que a ellos no les gusta prohibir nada. La vicepresidenta lo ha dicho: los socialistas no somos partidarios de prohibir nada. Bueno, esta afirmación es retórica, desde luego, algunas prohibiciones están impulsando. En cuanto a la derecha, tienen una larga tradición de prohibiciones en su haber, es parte de su idiosincrasia.
Pero es que las prohibiciones son uno de los elementos más importantes en la formación del grupo humano. Un pueblo se distingue de otro no solo por lo que debe necesariamente hacer, sino, sobre todo, por lo que tiene prohibido. El maestro Lévi-Strauss lo ha estudiado profusamente, llegando a la conclusión de que la prohibición, en sí misma, es no solo diferenciadora, sino elemento constitutivo del grupo y, por tanto, necesaria. A veces, las prohibiciones tienen un sentido práctico, o moral, pero en muchas otras ocasiones son simples señas de identidad. El que un pueblo tenga prohibido utilizar un pigmento concreto, o una figura geométrica concreta, en su maquillaje, solo tiene un sentido grupal. El que judíos y musulmanes tengan prohibido el cerdo en su dieta pudiera tener algún origen de tipo sanitario o económico, pero ahora es solamente un elemento más de afirmación grupal. El hecho de que los suizos prohíban la construcción de minaretes es, además de la expresión de un soterrado racismo, una afirmación de identidad. Cuando la ministra Murano aconseja a los jóvenes magrebíes que no hablen en 'verlan' y no se pongan la gorra al revés, está defendiendo su identidad grupal frente a otras identidades percibidas como enemigas; y no falta mucho para que se prohíban niqabs y burqas por atentatorias contra la dignidad de la mujer pero, en realidad, por constituir signos identitarios 'enemigos'. De modo que la prohibición es un elemento autoafirmativo necesario para marcar límites frente al otro. Y no es tan importante lo que se prohíbe, que puede ser algo incluso poco razonable, como el hecho en sí de la prohibición. Diría más: la cohesión interna de una sociedad depende en buena medida de que haya prohibiciones asumidas por todos. Y las sociedades con menos prohibiciones son las más desestructuradas.
Los catalanes están en un proceso, que se prevé largo, de construcción nacional. Tienen que encontrar sus señas de identidad, y, por tanto, establecer lo que está bien y lo que no para la catalanidad. Por tanto, tienen que buscar las prohibiciones adecuadas que den cohesión al grupo frente a los enemigos. Así que no se trata aquí de problemas morales o estéticos: la apuesta es otra.
Comentado por: ossa el 18/12/2009 a las 21:19
Com tots els pobles de passadís els catalans som propensos a les negatives intransigents i a les claudicacions afectives, als odis primaris i a les abraçades cordials. L’anar i tornar de gent estranya en el nostre territori ens ha tornat a vegades incongruents i paradoxals [...]. L’hibridisme sol donar un orgull a vegades insuportable i una vanitat pueril.
Vicens Vives, Notícia de Catalunya
Comentado por: cp el 18/12/2009 a las 20:02
RP, qué dice, que en Cataluña se dan los premios a los que agachan la cabeza y responden ‘si señor’?
No lo dudaba.
Comentado por: me el 18/12/2009 a las 19:40
Por l'amor de Dios, rp; tanta inteligencia confunde, tanto ardor hace doler el estómago. Calme su mala sombra con un cavita o algo, buen hombre.
Comentado por: LaVingen el 18/12/2009 a las 19:28
¡Genial!
¡Berlusconi es el nuevo jefe de los de Cuatro!
Y es que la vida, si no fuera por estos momentos,...
Comentado por: troppo bello per essere vero el 18/12/2009 a las 19:27
A mi como independentista Azúa me llama de nazi para arriba cada dos por tres, cuando aquí si hay nazis son él y los que piensan como él. A pesar de lo cual le leo y aprecio (si no no frecuentaría este blog). Azúa me ha demostrado que su tierra no es Cataluña si no Castilla (sus muestras de odio a Cataluña y de amor a la España castellana son constantes), lo cual me parece muy bien, pero no esperes que los catalanes le demos premios. Creo que él tampoco los espera.
Comentado por: rp el 18/12/2009 a las 18:52
al sr. jordi,
lo mejor sería que los antitaurinos explicaran su posición basándose en lo que 'sea', en lo que 'es', aunque 'sea' exclusivamente para ellos, como, v.gr., la crueldad; pero, no como dice ud., porque 'piensan' que es una crueldad, sino porque consideren que 'es', realmente, una crueldad. Porque yo me pregunto: pero, ¿piensan que es una crueldad porque lo es, o porque para ellos lo es?; a ver, aclárense. Digan, una crueldad es esto, y como se observa eso se ajusta,razonablemente, a la lidia. Si lo es, bastará decir que los antitaurinos están en contra de la lidia porque 'es' una crueldad.
Pero ud., de 'pensar que es una crueldad' pasa a una consecuencia, donde afirma que algo 'es', en este caso que 'es tortura', dice:'En consecuencia creemos que un espectaculo donde se tortura a un animal debe estar prohibido. Como debe estarlo pegar a un perro, o que los cerdos viajen empotrados en camiones camino al matadero'. Como si dijera yo, por ejemplo: 'Yo, "pienso" que soy Napoleón, en consecuencia, soy emperador de Francia y estoy casado con Josefina'.
Y digo esto, porque es muy común protegerse con expresiones 'pienso que esto es tal', para no tener que dar cuenta de si lo es o no. Pues, desde el pensar, sería como si la cuestión de la realidad que se discute estuviera, por ello, conformada ya suficientemente.
En fin, ya se sabe, Goethe dejó, que 'donde faltan los conceptos, llega una palabra a punto para cubrir la falta'
saludos
Comentado por: vic el 18/12/2009 a las 18:34
Comentado por: marc el 18/12/2009 a las 15:25
Comentado por: Romeo Romo Rema el 18/12/2009 a las 14:58
Comentado por: Romeo Romo Rema el 18/12/2009 a las 14:54
Romeo Romo Rema, da usted en el clavo y suscribo cada una de sus palabras.
A mí me lo que sí me parece muy CRUEL es que a Félix de Azúa le traten fatal en su tierra y le acusen de no ser un buen ciudadano, cuando en cualquier otro sitio le habrían concedido todos los honores civiles y académicos posibles.
En cuanto a lo "estéticamente ridículo" de las corridas de toros, mejor dejarlo estar o, por lo menos, aceptar que todo el mundo tiene su propia idea de lo elegante; ¿cómo creen que vemos los demás a los uniformados con chistera y alpargatas, los bailes circulares que tienen menos gracia y ritmo que una patinadora alemana con pocas horas de sueño, o a los danzarines vestidos de blanco (y alpargatas) que, después de contorsionarse a la manera de los gogós de Chueca, le lanzan al invitado una boina roja a la cara? Mejor dejarlo estar y que cada cual celebre y se vista a su manera.
Comentado por: knudsen el 18/12/2009 a las 14:51
[Disculpas. Lo pego mejor.]
También se anotó aquí hace unos años :
DEBATE - ¿Abolir las corridas de toros?
TRIBUNA: JESÚS MOSTERÍN
La tortura como espectáculo
Jesús Mosterín es profesor de
Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.
EL PAÍS | Opinión - 25-04-2004
...
Además de su cursilería estética y de su abyección moral, toda la huera y relamida retórica taurina se basa en una sarta de mitos y falsedades incompatibles con la ciencia más elemental.
No, el toro de lidia no constituye una especie aparte, sino que pertenece a la misma especie y subespecie ("Bos primigenius taurus") que el resto de los toros, bueyes y vacas, aunque no haya sido sometido a los extremos de selección artificial que han sufrido algunas variedades, por lo que conserva un aspecto relativamente parecido al del toro salvaje. No, el llamado toro bravo no es bravo, no es una fiera agresiva, sino un apacible rumiante, más proclive a la huida que al ataque. Dos no pelean si uno no quiere, y el toro nunca quiere pelear. Como la corrida de toros es un simulacro de combate y los toros no quieren combatir, el espectáculo taurino resultaría imposible, a no ser por toda la panoplia de torturas (el doble arpón de la divisa, la tremenda garrocha del picador, las banderillas sobre las heridas que manan sangre a borbotones) a las que se somete al pacífico bovino, a fin de irritarlo, lacerarlo y volverlo loco de dolor, a ver si de una vez se decide a pelear: a pesar de los terribles puyazos que sufren en la corrida, con frecuencia los toros se quedan quietos y "no cumplen" con las expectativas del público. El actual reglamento taurino prevé que se empleen entonces banderillas negras o "de castigo" con arpones todavía más lacerantes para castigar aún más al pobre bovino, "culpable" de mansedumbre y de no simular ser el animal feroz que no es.
JESÚS MOSTERÍN
Catedrático de Filosofía de la Ciencia de la Universitat de Barcelona
Comentado por: marc el 18/12/2009 a las 14:22
También se anotó aquí hace unos años :
DEBATE - ¿Abolir las corridas de toros?
TRIBUNA: JESÚS MOSTERÍN
La tortura como espectáculo
Jesús Mosterín es profesor de
Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.
EL PAÍS | Opinión - 25-04-2004
...
Además de su cursilería estética y de su abyección moral, toda la huera y relamida
retórica taurina se basa en una sarta de mitos y falsedades incompatibles con la
ciencia más elemental. No, el toro de lidia no constituye una especie aparte, sino que
pertenece a la misma especie y subespecie (Bos primigenius taurus) que el resto de los
toros, bueyes y vacas, aunque no haya sido sometido a los extremos de selección
artificial que han sufrido las vacas lecheras, por lo que conserva un aspecto
relativamente parecido al del toro salvaje. Convendría que la abolición de la
tauromaquia fuese acompañada de la creación de un gran Parque Nacional de las
Dehesas en Extremadura, que incluyera manadas de toros en libertad.
Sí, el toro sí sufre. Tiene un sistema límbico muy parecido al nuestro y segrega los
mismos neurotransmisores que nosotros cuando se le causa dolor. No, el llamado toro
bravo no es bravo, no es una fiera agresiva, sino un apacible rumiante, más proclive a
la huida que al ataque. Dos no pelean si uno no quiere, y el toro nunca quiere pelear.
Como la corrida de toros es un simulacro de combate y los toros no quieren combatir,
el espectáculo taurino resultaría imposible, a no ser por toda la panoplia de torturas
(los golpes previos en riñones y testículos, el doble arpón de la divisa al salir al ruedo,
la tremenda garrocha del picador, las banderillas sobre las heridas que manan sangre
a borbotones) a las que se somete al pacífico bovino, a fin de irritarlo, lacerarlo y
volverlo loco de dolor, a ver si de una vez se decide a pelear. A pesar de los terribles
puyazos, con frecuencia el toro se queda quieto y "no cumple" con las expectativas del
público. Antes como "castigo" se le ponían banderillas de fuego, es decir, cartuchos de
pólvora y petardos, que estallaban en su interior, quemándole las carnes y
exasperando aún más su dolor, a ver si así se decidía a embestir. Más tarde las
banderillas de fuego fueron suprimidas, sobre todo para no horrorizar a los turistas, a
los que se suponía una sensibilidad menos embotada que a los encallecidos
aficionados hispanos. De todos modos, el actual reglamento taurino prevé que sigan
empleándose banderillas negras o "de castigo" con arpones todavía más lacerantes
para castigar aún más al pobre bovino, "culpable" de mansedumbre y de no simular
ser el animal feroz que no es.
Comentado por: marc el 18/12/2009 a las 14:18
Bueno, si se habla de crueldad recordaré que no sólo el trámite de transportar el cerdo al matadero es cruel. El credo, digo cerdo medio de consumo vive aproximadamente unos seis meses, las terneras por un estilo, poco más, los pollos 45 días. Salvo excepciones pagadas por bolsillos pudientes, todos esos seres viven la corta experiencia encajonados o enjaulados en recintos no ya inhumanos sino inanimales; si se permite el palabroto. Pero la población humana no sólo debe subsistir sino comer pollo a diario si le apetece. Otra cosa es que se promueva una cultura nutricional diferente, que apueste por menos proteína y de mejor calidad (los animales encajonados reciben una cantidad brutal de antibióticos que acaban asimilados por los humanos) y que de rebote, o directamente, afecte el triste destino de nacer pollo, vaca o cerdo.
A todo esto, y como alguien dijo aquí hace un tiempo, el toro de lidia vive cinco años a sus anchas, campando por los prados y preñando vacas. Es el único animal ganadero al que se le permite una vida sexual no estrictamente dirigida y cuando le llega la hora tiene el privilegio excepcional de ajusticiar a su matarife... A mi no me molesta en absoluto. Vamos, diría que por sí es una especie que dignifica al resto de aquellas que explotamos sin miramientos, las cuales parecen existir sólo como componentes dietéticos. Tengan en cuenta que si desaparece el toreo, desaparece el toro de lidia. Puede que luego lloren por la pérdida...O les enseñen kárate a los pollos. Ya me espero cualquier cosa.
Comentado por: Romeo Romo Rema el 18/12/2009 a las 13:33
Con el tema de los toros el nivel de masturbacion mental llega a límites altisimos (en este foro lo habitual). Lo mejor es cuando los taurinos explican e interpretan los argumentos de los antitaurinos.
A veces las cosas son mas sencillas de lo que parecen. Los que estamos en contra de la fiesta de los toros lo estamos porque pensamos que es una crueldad. En consecuencia creemos que un espectaculo donde ser tortura a un animal debe estar prohibido. Como debe estarlo pegar a un perro, o que los cerdos viajen empotrados en camiones camino al matadero
El debate es sobre la CRUELDAD
Comentado por: Jordi el 18/12/2009 a las 13:02
"Las corridas pertenecen al ámbito privado y no tienen ningún contenido inmoral que no tengan los mataderos públicos." (sic)
FÉLIX DE AZÚA (ESCRITOR)
El País, Viernes, 18/12/2009
Lamentaría, por sus animales y por él mismo, que el liberal Félix, en su ámbito privado, se viera
involucrado en algún asunto por las "Ordenances ambientals de Barcelona" en el artículo 210 :
Obligacions dels propietaris d'animals :
1. Els propietaris d'animals domèstics o salvatges estan obligats a proporcionar-los l'alimentació i les cures adequades, tant pel que fa a tractaments preventius de malalties com a guariments, i a aplicar-los les mesures sanitàries preventives que l'Autoritat municipal disposi com també a facilitar-los un allotjament d'acord amb les exigències pròpies de la seva espècie.
2. Es prohibeix causar danys o cometre actes de crueltat i maltractaments als animals domèstics o salvatges en règim de convivència o captivitat.
3. En particular, es prohibeix la utilització d'animals en teatres, sales de festes, filmacions o activitats de propaganda que impliquin dany, sofriment o degradació de l'animal.
4. Llevat el supòsit de les curses de braus degudament autoritzades i celebrades en les instal·lacions pertinents, també es prohibeix realitzar actes públics o privats que constitueixin baralles d'animals o paròdies en les quals es mati, fereixi o hostilitzi els animals.
Pase que hubiese una excepción hasta ahora sobre 'les curses de braus', pero negar la mayor diciendo sin decir que 'en mi casa hago lo que quiero con los animales', es de la época del 'la maté porque era mía'.
Aplíquese lo mismo si va a montar algún matadero.
salut ,
Comentado por: marc el 18/12/2009 a las 12:16
No, no comparan, no pesan la calidad de vida ni el dolor, ¿equiparable los del toro en tiempo y grado a los miles de animales que a diario comen todos los ciudadanos?.. ¿torturas?... ¿comparables?.... lo intolerable de la fiesta de los toros es “lo que” muestra en sus extremos y su celebración.
No precisan ustedes qué es entonces "lo que" a unos enardece y a otros repugna, en ambos casos hasta el paroxismo.
¿Qué es el toreo entonces?
Comentado por: MU (con mucha curiosidad) el 18/12/2009 a las 00:24
No, no comparan, no pesan la calidad de vida ni el dolor, ¿equiparable los del toro en tiempo y grado a los miles de animales que a diario comen todos los ciudadanos?.. ¿torturas?... ¿comparables?.... lo intolerable de la fiesta de los toros es “lo que” muestra en sus extremos y su celebración.
No precisan ustedes qué es entonces "lo que" a unos enardece y a otros repugna, en ambos casos hasta el paroxismo.
¿Qué es el toreo entonces?
Comentado por: MU el 18/12/2009 a las 00:23
Lo curioso es que las fronteras diseñadas por el colonialismo occidental se han mantenido intactas después de la descolonización, siendo, como eran, totalmente artificiales. Senegal, Namibia, Irak... estados falsos, hechos con compás, teniendo en cuenta los intereses del descolonizador antes que los del descolonizado, y dando lugar a conflictos casi imposibles de solucionar. Y tomemos el Sahara, ahora tan de actualidad. Nunca ha habido algo parecido a una nación o pueblo saharaui pero, de tanto mirar los mapas, ellos se lo han creído. Así, reclaman para unos cientos de miles de nómadas todo un territorio la mitad que España, basándose exclusivamente en el hecho de que a ellos los colonizó una potencia y a sus vecinos otra,sin que existan otros 'hechos diferenciales'. No son tontos estos saharauis, no.
Comentado por: Garrick el 18/12/2009 a las 00:20
Gracias Vic
El toreo no es arte,lo decía,que algo sabía de ello, Mairena y tampoco es tortura por las razones que Vic expone y que lamentablemente solo sirven a las personas razonables que además son pocas.
Se piense lo que se piense del asunto,lo que debe quedar claro y espero que los honorables así lo entiendan,es que prohibir tal actividad es un acto inicuo y postfascista.Ya la Iglesia Católica lo intentó repetidas veces.
El verdadero objetivo de la campaña no es acabar con la fiesta de los toros,si no con el hombre de paso ergido.
Comentado por: Maleas el 17/12/2009 a las 23:05
Y EL TORO,¿NI MU?
El tema de los toros tiene su miga.Y no es para nada extraño que salgan de aquí o allá antitaurinos.El gremio se lo tiene ganado a pulso.A los antitaurinos tampoco es que le tengamos que tener especial cariño, más cuando lo único que procuran es echarse al coleto la moda de antitaurino o enjaguarse la conciencia.Pero eso no quita para que a los taurinos de pro haya que bajarlos del altar cuando dicen que eso es arte y decirle cuatro cosas.Tanto unos como otros se olvidan de que existen.Ni las resumiré yo ahora.Una de ellas es que hay muchas malas tardes en una plaza de toro.Vienen siendo demasiadas ya, y eso, para qué nos vamos a engañar,se nota y huele que te cagas.Todo aquel que se ceba en un animal, sea un toro, un gato o una rata, no sólo habría que prohíbirselo al momento, sino echarle el toro al capote para que lo corneara desnudo( parece que ahí radica la esencia del toreo), el gato a la cara, y la rata con su nombre estigmatizar a quien así la castiga...Así, dentro de unos y otros de la jerarquía animal, se le debe su atención y debido respeto a todo toro, cosa que actualmente no se le da en ninguna plaza taurina ni fuera de la misma, que más parecen las correrías de muchachos que supuestos artistas los del capote.Vamos al asunto.No pocos toreros hay que se ensañan con el toro, lo acribillan sin tener arte ni tino ni paciencia ni compasión alguna, y encima muchos pretenden hasta que le den orejas fuera de la plaza.Hasta ahí podría llegar la broma.Y se hace esto, lo de dar orejas y rabo, y el olor que digo no es el del rabo,la mayoría de las veces ofrenda para dar fe a la fiesta y al personal que acude a ella.Esto se vota según pañuelos y la insolación que tenga el que así lo decide esa tarde torera en la plaza.La bota de vino al pie.Los hay torpes hasta la nausea,digo los toreros,más zopencos que los mismos mulos que recogen el toro muerto, y no pocas veces eso que se llama fiesta no deja de ser otra que los efectos de una dormidera.Como la que tienen los toros, la mayor parte de ellos elegidos a dedo y escuchumizados y con los cuernos embolados, esto es, limados,sobra.De eso no dicen nada los valientes.Si a ello sumamos la dormidera y falta de ética que padece el torero profesional...apaga y vámonos.Qué pena.Pero esto, lo zopenco y animal del torero,que no del toro, ¿lo denuncia alguien?.Nadie.Alguno hay que se gana el pan en el gremio y sí lo denuncia.Pero pocos.Hay un punto que apenas se señala,olvidado de todo el que defiende la fiesta: lo ancestral del toro y es que no sé tampoco hasta que grado existe a día de hoy el respeto por el toro en una plaza, hasta qué punto eso de matar un animal sigue siendo sagrado.Porque quien de verdad tenga en consideración a los animales( y de los antitaurinos yo lo dudo y de los protaurinos cada vez más) sabe que el toreo nace de un problema.El de matar un animal.En su historia fue ese el destino del toro, la de matarlo y mirar por donde quedaba el trabajo bien hecho, es decir, eso del arte.Estás cosas habría que explicarlas,conocerlas, en un país que dice proteger la cultura popular,antes de sentarse a discutir si nos toca el sol y a otros la sombra; pero no está el horno para bollos.El toreo, no lo duden los antitaurinos, el matar un toro en una plaza, tiene algo de sagrado y que antes, el respetable, lo tenía en consideración y denunciaba.¿Y por qué ahora no se hace?.¡Ah!,ahí está el detalle que diría Cantinflas.De ahí a que abolir la fiesta esté justificado, va nada y menos.Lo malo está en quien decide abolir la fiesta y cómo se hace.Porque si es por mí, en las veces que he asistido a la fiesta del toreo, en lo que a mí se refiere me han dado ganas de darle de garrotazos al que así meneaba el capote.Por lo menos esto es lo que hacía el aficionado a los toros,que no a los toreros de pacotilla...
Comentado por: Delfín el 17/12/2009 a las 22:47
Comentado por: R.I.P. el 17/12/2009 a las 18:01
Me asomo y veo que este blog está de un aburrido funesto.
Pavos reales, listos sin par, graciosos sin gracia, malcarados todos.
Me largo de nuevo. Agur.
Comentado por: quepalonoseniporquemeasomo el 17/12/2009 a las 16:23
Una cosa queda clara: Sea cual sea el tema, se tenga la postura que se tenga, donde esté un alarde gratuito de pedantería coñazo que se quiten las corridas. Y también los toros.
Comentado por: piedad, señor! el 17/12/2009 a las 15:27
Dice una frase de S. Gregorio, que: 'cuanto más perfecto se es, más perfectamente se duele uno de los dolores ajenos'. Usando de una idea muy utilizada por los antitaurinos para su propósito, a saber, que el toro sufre de intensos dolores, me surge la cuestión de que, si además consideramos evolucionistas a los tales antitaurinos, si una de las razones para prohibir las corridas de toros, es el sufrimiento gratuito provocado al animal. Muchas veces dicen , los antitaurinos, que es una tortura. Pero, digo yo, que cuando se tortura (considerando una extensión del significado, pues la tortura que no se hace por placer -como ocurriría en la tortura a los animales- se hace para conseguir algo, como una confesión, o para castigar, pero donde lo fundamental es que al torturado se le despoja de toda capacidad de defensa física, y que la proporción del castigo, además de ser previa a algo como un juicio, es decir, que no es una pena, debe ser 'desproporcionado', para doblegar la voluntad, y digamos enjuiciar más fácilmente a favor del acusador) lo que hace, o pretende, el ser torturado, es huir del torturador, más que seguir erre que erre a pillarlo. No se torean caballos, ni ovejas, y por algo será. Pero vayamos con el argumento del sufrimiento, dicen que el toro padece dolores, lo cual sea probablemente cierto; dicen que es un dolor que se le inflige gratuitamente, a lo que digo que, esto es discutible. Pero lo que creo es que no quieren prohibir las corridas por el sufrimiento animal, sino, por el que les provoca a ellos. Es cuestionable, que uno pueda com-padecer con el toro, de hecho, la frase de S.Gregorio habla, evidentemente, de hombres. Lo que hacemos, bueno, lo que hacen los antitaurinos, es antropomorfizar el sufrimiento del toro, y a partir de ahí, resulta obvio que, si el sufrimiento es equivalente al humano, pues, la consecuencia inmoral va de soi. Pero, aun suponiendo, como muy probable, que el toro sufra, es muy probable también, que no suceda que el toro se pueda compadecer de nuestros dolores humanos; usando mal de la frase de S. Gregorio, parece claro, que el toro, no es tan perfecto como para dolerse de nuestros dolores. De donde se deduce la antropomorfización citada antes, i.e., poner en el toro algo propio nuestro, lo que en retórica se llama prosopopeya. Gratuito sería un dolor infligido, si no hubiera motivo aceptable o fin aceptable. Pero en el caso de la lidia existe motivo aceptable, el motivo está establecido, queda claro, patente en la estructura de la propia lidia, y no es más que el poder torear. Pero si algo está reglado, no puede ser a la vez gratuito. Se dispone, cuando se torea, de un tiempo; se ponen un número de banderillas, fabricadas con una especial forma; se dan una serie de puyazos, también con una puya, fabricada de forma, me atrevería a decir que precisa, &c. Y es que, el motivo no es más que ése, torear. Si bien se podrá argumentar, qué vaya motivo aceptable. Pero lo argumentará el que de principio esté a favor de la supresión de las corridas, ¡claro!, porque si se está en contra de las corridas, lo que no se quiere es que se toree, y por tanto, si no se torea no se ejecuta la estructura y la organización reglada de la lidia, y si en ella residía el motivo, i.e., si se elimina la lidia -entendida como marco de la acción-, se elimina el motivo aceptable del sufrimiento causado, obviamente.
Por otro lado, el fin que se tiene, es algo que no es entendible por los que quieren eliminar las corridas, o, mejor, no es entendible, o si lo es, no es considerado un fin aceptable. El fin, los fines, es hacer algo, algo con un orden, algo normado, con un 'arte', que no es más que acomodarse a ciertas reglas establecidas, haciendo dentro de esos límites, algo 'bien hecho'. Para qué, aquí, la cosa es amplia...yo me pregunto, quizá para generar belleza, o un estado de belleza, que es una emoción que sale, un deleite de observar algo hecho bien , con magisterio, dominio, al tiempo que dejando a la subjetividad expresarse, conociendo las reglas, las dificultades, los moldes donde se está obligado a permanecer. Donde se prueban virtudes como el valor, la templanza, la prudencia. Pero el que quiere suprimir las corridas de toros no comparte la opinión de que sea bello, o de que emocione, como puedan emocionar otras artes, sino que, o no lo entiende, o considera que la belleza generada, la virtud trabajada, no vale el sufrimiento del animal. Si considera esto, el fin no será aceptable en absoluto. Pero al menos, podrá juzgar con la razón, que no es gratuito el sufrimiento, pues no hay un querer hacer sufrir, por el mero placer, o interés, de hacer sufrir al toro. Se deberá dar cuenta de que la actitud del torero no es el querer dañar al toro, porque de ser así, no habría reglas, y en lugar de seis banderillas se pondrían, qué sé yo, treinta, o las que se quisieran y, donde -¡ojo!- se quisieran, cosa que no ocurre. Tampoco se pretende hacer sufrir al animal herido o 'tarado', cosa propia de los seres y los actos crueles, pues muchos toros son devueltos a los corrales. Ni tampoco se podrá decir que ante el castigo el toro tema al hombre, porque embiste.
Si se admite, por fin, que la corrida produce emoción, lo que no se podrá es, decir, que esa emoción sea igual que la que produce una obra de arte, como por ejemplo, una pintura. Mas, si aun así, se dice, desde luego no se podrá admitir que sean emociones equivalentes, y que, como tales, se podría prescindir de una -en este caso la corrida- ya que si fuera así, se podría decir que entonces, también podríamos prescindir de la escultura o la música, y quedarnos sólo con la pintura, ¿para qué las demás artes?.
El que quiere prohibir las corridas, no lo hace, en general, partiendo de un principio moral universal, sino más bien atendiendo a su gusto particular, esto es, porque no le gusta el espectáculo, porque lo considera sangriento, violento, cruel. Pero ello es así, en la mayoría de los casos, porque antropomorfiza el sufrimiento, hace humano un sufrimiento, que no es humano. Saber si un sufrimiento humano es distinto de otro sufrimiento que no lo sea, es complicado, quizá se podrá saber, conocer, pero, desde luego no, sentir. Cosa que es básica para compadecer, y es que la 'subjetividad' -como advirtió Thomas Nagel- es algo intransferible, en cierto modo absolutamente, y la compasión tiene mucho de proximidad, de identificación, y en definitiva, de lo que decía S. Gegorio, de 'perfección', idea ésta que tiene que ver con jerarquías, con el más y el menos, con el antes y el después. Dolerse no es un acto del intelecto, como muy bien se sabe; ¡qué se lo digan a los corresponsales de guerra!
saludos
p.s.:
'En el reino de la mentira y el enredo no hay espacio para la verdad profunda que es el toreo'
sr. Maleas, eeeele!!
Comentado por: vic el 17/12/2009 a las 13:01
Comentado por: cp el 17/12/2009 a las 12:47
Mr. Vic, muy de acuerdo con eso que dice sobre la pérdida que produce el conocimiento propio y ajeno. La tradición lo recomienda pero en ocasiones uno se pregunta, ¿quién me mandaría a mí?
Además de B.R. leí con gusto Black Mischief, Men at Arms y Vile Bodies. Es curioso que el prestigio literario de Waugh vaya y venga como la moda del flequillo, quizás porque en el Reino Unido no acaban de decidirse sobre si detestan o no el mundo del que habla, con sus baronets huyendo a Francia por culpa de la afición a los chicos, sus Cordelias y sus expatriados igual de aburridos en Nairobi que en Londres.
Conozco a una señora inglesa que, de niña, pasó la guerra evacuada con algunas de sus compañeras de colegio en la casa de campo de Evelyn Waugh, a la sazón en el frente. Entre las muchas anécdotas que me ha contado, me gusta especialmente la prohibición que tenían las colegialas de acercarse a los paracaidistas alemanes que de vez en cuando caían sobre los campos de la finca. Ellas les llevaban trozos de pan con mantequilla y mantenían agrias discusiones sobre la obligación de llamar a los adultos para que avisaran a la policía. "Yo nunca les delaté", me dijo la señora en cuestión, "eran tan jóvenes y taaaaan guapos..."
¡Que actorazo, Seymour Hoffman! Me gusta mucho como amigo insoportable de Jude Law en Mr. Ripley.
Saludos.
Comentado por: knudsen el 16/12/2009 a las 19:27
sí, Mme., pero en esa canción se me parece más a Seymour Hoffman. 'Antes que el diablo...'; buena peli, Lumet, crack!; 'Declaradme culpable', ¿quién podría haberse imaginado a Vin Diesel de esa guisa y esa guasa?.
La última que me ha interesado algo: 'Brideshead Revisited'; parece, en principio, poco lograda, pero vista un par de veces más, gana, gana, y no parece tan mala...puede que sea la música; el caso es, que leído el libro, creo que al final queda en la peli algo de la esencia de aquél. Se percibe en el protagonista esa huella de la pérdida, pérdida, que supone para Ryder, conocerse; el precio que paga Ryder por ello es una pérdida grande, la cuestión es cómo lo deja esta pérdida, o si le vale, en suma. Es decir, si perder algo valioso por no conocer realmente a los demás, más que a su circunstancia, y a causa de nosotros mimos y nuestros deseos, se compensa con un conocimiento de sí mismo profundo, pero que deja a uno, en cierto modo, incapacitado, amputado espiritualmente...en fin
saludos
saludos
Comentado por: vic el 16/12/2009 a las 17:43
Pues claro que los vascos han sido colonizadores. Y explotadores. Y genocidas. Lo fueron tanto en España, subiendo los primeros al carro de lo que fue la llamada "Reconquista", como en América. No en vano muchos propietarios de fincas en América son de origen vasco (la llamada "leyenda negra" española debería reescribirse como leyenda negra vasca)... Y volviendo a España, no es ningún secreto que el latifundista andaluz es también vasco, cuando no catalán, como también lo es el burgués madrileño. Vamos, que ir de víctimas por la vida ya no cuela y que los nacionalismos -todos- son simplemente abominables.
Muy valiente lo del mapa nazi, sacando los coloretes, aunque sigo sin encontrar la referencia original. Aunque es cierto que algo de ese mapa ya se probó durante la II Guerra Mundial. Y que se confeccionaron otros mapas similares. Ahora faltaría ver publicados los nombres de sus ideólogos. Venga, don Félix, que no fueron solamente los nazis los que se lo sacaron de la manga, hay por ahí seguramente algún nombre vasco, un curita -de los del tipo templario de espada y crucifijo- y algunos más. Sería interesante averiguar la fuente de inspiración de Krutwig, autor de otro mapa posterior publicado en la biblia etarra "Vasconia", que era jovencito -al mismo tiempo que mayorcito- cuando la movida "europeísta" que se saldó con un mayúsculo genocidio.
No es secreto el colaboracionismo de los nacionalismos europeos con el fascismo (bretones, croatas, bosnios, letones, etc.). Los nacionalistas españoles -incluyendo a los vascos y catalanes- ostentan el triste récord de haber colaborado con DOS fascismos, el clerical franquista y el hitleriano. Alguno de esos dinosaurios de las naciones oprimidas -que tiene momumento en Barcelona- llegó hasta colaborar con un tercero, el de Mussolini, uf, y en las escuelas no se dice nada, nada...
P.S. Por cierto, los "toros" también son vascos.
Comentado por: Desde Alemania el 16/12/2009 a las 17:29
Comentado por: Mar Saura el 16/12/2009 a las 16:27
En 1975, los saharauis tuvieron la opción de llegar a ser la Comunidad Autónoma española nº 18, pero prefirieron echarse en brazos de Argelia, en lugar de plantarle cara a Marruecos con la ayuda de los militares españoles que todavía estaban allí y que tuvieron que salir por pies en buena medida por culpa del Polisario. La elección era lógica; eran años de descolonización y nadie daba un duro por la futura democracia española, pero eligieron caballo perdedor y eso, en política, se paga. Hoy en día la cooperación española estatal y privada con el Sahara es mucha y muy buena. Pedirnos más a los españoles me parecería bien si se invocara una caridad cristiana parecida a la de la parábola del hijo pródigo, pero esgrimir argumentos políticos o deudas históricas con respecto al estado deplorable en el que se encuentra el pueblo saharahui lo considero, en cambio, una tomadura de pelo.
El viaje a Lanzarote de Rosa Díez ha sido muy útil. Ahora ya sabemos de qué va UPyD.
Mr. Vic, muy buena la canción de Interpol. ¿Se ha fijado en el enorme parecido entre Paul Banks y Pere Gimferrer?
Comentado por: knudsen el 16/12/2009 a las 13:49
y, qué coño!, todo!, porque, la verdad, la letra merece mucho la pena, y más resultona, en este caso
It's way too late to be this locked inside ourselves
The trouble is that you're in love with someone else
It should be me. Oh, it should be me
Sacred parts, your get aways
You come along on summer days
Tenderly, tastefully
And so may, we make time
Try to find somebody else
This place is mine
You said today, you know exactly how I feel
I had my doubts little girl
I'm in love with something real
It could be me, that's changing!
And so may, we make time
To try and find somebody else
Who has a line
Now season with health
Two lovers walk a lakeside mile
Try pleasing with stealth, rodeo
See what stands long ending fast
Oh, how I love you
And in the evening, when we are sleeping
We are sleeping. Oh, we are sleeping
And so may, we make time
We try to find somebody else
Who has a line
Now season with health
Two lovers walk a lakeside mile
Try pleasing with stealth, rodeo
See what stands long ending fast
saludos
Comentado por: vic el 16/12/2009 a las 12:51
algo de los simpson que vi el otro día:
en un barco, en aguas internacionales, se celebra una boda: 'Arrrr! -'interjecta' el capitán-, yo os declaro: marido, y vaca'
quizá...pensando quizá, el nuevo maridito le pudiera cantar a su querida
Sacred parts, your get aways
You come along on summer days
Tenderly, tastefully
y eso de
Oh, how I love you
And in the evening, when we are sleeping
We are sleeping. Oh, we are sleeping
http://www.youtube.com/watch?v=vaDw4CAcXVE
saludos
p.s.:
Mme., me alegro mucho
Comentado por: vic el 16/12/2009 a las 12:47
No me parece demasiado acertado tomar la expresión "los vascos" sea una vacía entelequia para unas cosas pero no para otras, como tacharlos de "colonizadores": para ello tienen los mismos méritos que "los extremeños", "los castellanos", "los gallegos", "los murcianos", etc. Creo que el corazoncito franquista de cualquier nacionalista se alegra en el fondo cuando se le echan a la cara las tropelías atribuibles a su nación. No en vano hasta hace cuatro días las naciones las contabilizaban en su haber y no en su debe, y posiblemente en un futuro cercano volveran a hacerlo. No dudo de que el subconsciente de todo facha, sea cual sea su nación, nacioncilla o ideología se ve halagado y masturbado cuando le recuerdan los tiempos en que las mayores atrocidades se cometían en nombre de su pendón hoy devaluado.
Comentado por: yoya el 16/12/2009 a las 12:30
Yo no cesaba de preguntarme ¿qué hace Rosa Diez, furibunda antinacionalista yendo a visitar a Aminetu Haidar, una independentista (algo así como de Herri Batasuna)? Y claro, la explicación es esa, que los saharauis son colonizados, mientras que los vascos son colonizadores. Cómo no había caido en ello. Mira que soy burro.
Comentado por: cp el 16/12/2009 a las 12:06
Parece que el aborto es un tema turbio, en el que el Estado cree que no se debe meter y lo deja a la elección moral particular.
Lo de los toros, en cambio, está mucho más claro y ahí no hay duda: se han de prohibir.
Nietzsche se equivocó. No es un guerrero bárbaro y rubio, sino una tonta que se llama Bibiana. Y va teñida.
Comentado por: über die linie van el 15/12/2009 a las 23:25
a estos señores tan listos:
si por desgracia, a sus señoras madres (dios no loquiera)les juzgara un tribunal somalí y las condenara, por ejemplo, a la lapidación, ¿Qué harían: escribir un artículo de 3666 líneas repleto de citas, echar la culpa a Zp,a Ramoncín, a los nacionalistas, al 68?
Si visitar este blog sirve para algo, es para aborrecer la alta cultura y a las exquisiteces político-morales. Oséase, que resulta casi recomendable.
Comentado por: maleando again el 15/12/2009 a las 22:55
resumen para tontos (progres):
antitaurino=antradicionalista=antiespañol
ecologista=progresista=proetarra=enemigo del género humano
nopepero=sociata=maricón=drogadicto=pervertido=islamofascita=antisemita...
Comentado por: maleando el 15/12/2009 a las 22:42
Prohibido fumar en los bares, prohibido beber una copa de vino en la cena si uno vive en sitios sin transporte público, como tantos hay; prohibido comprar antibióticos cuando se tiene bronquitis, prohibido entrar en un baño de mujeres con un varón de cuatro años de edad; prohibido bañarse en una playa si hay bandera amarilla; prohibido dormir en esa misma playa; prohibidos los niños gordos. ¿Prohibidos los toros? Pero, esta gente le ha pedido su opinión a las vacas? ¿Qué pretenden, que se hagan todas bollo o clonarlas como a Dolly, que se murió a los cinco minutos de que la presentaran en sociedad?
Ayer pusieron en la tele una bonita ceremonia somalí: mientras lapidaban a un adúltero, le daban cien latigazos a su amante y, justo al lado, le pegaban un tiro a uno del que no contaban su delito, una muchedumbre sonriente presenciaba la escena. ¿Moral universal?
Mr. Vic, leí los ánimos que me dejó el otro día. Gracias, me fueron muy útiles.
Comentado por: knudsen el 15/12/2009 a las 20:51
Castilla desprecia cuanto ignora y Cataluña para no ser menos, tambien. España es así.
Tal vez la posición de Vic,comentar al comentarista, creo que podría exponerse de esta manera : Tan legitimo es propugnar la prohibición de las corridas de toros como obligar a aquellos que consideran que es un espectáculo cruel y salvaje ir a ellas,y además,pagando. Lo que de común tienen ambas posiciones es el totalitarismo implícito.
Parafraseando a un taurino ilustre,Aúb,aquellos a los que no gustan los toros,quieren que a quienes les gusten no puedan verlos.
Por supuesto que no disfruto viendo sufrir al animal, amigo de los animales, tal suposición,reflexione sobre ella,es impropia. A la plaza cada uno va con un fin,el mío desde luego no es el que me imputa,referirle cual es lo encuentro tarea inútil y tediosa. Quede en paz.
Comentado por: Maleas el 15/12/2009 a las 18:56
al sr. dracir,
sí, me doy cuenta, por lo que le(s) sugiero dos cosas:
1ª) que escriban, ud. mismo si quiere, tanto o más que yo
2ª)que si no le(s) interesa lo que escribo, no lo lea(n)
y, no abro un blog, porque, ya lo he dicho, tengo alma de comentarista, y además tendría que tomarme el trabajo de 'abrir un blog', y la verdad, no me apetece cargarme más de lo que ya estoy
al sr. NPI,
el resumen es que, tanto si se piensa que lo aceptable cambia con el tiempo, como si no se piensa esto, en el asunto de la prohibición de las corridas, lo que subyace es, puramente, una imposición fundada en un criterio moral particular.
Que el punto de vista moral de los que quieren que se prohiban los toros, no es, ni mucho menos, más aceptable que el contrario; y que si se piensa que lo es, porque se supone basado en una 'moral universal', tienen que enfrentarse, estas personas, con que exisen, otras personas -yo mismo-, a los que les parece moralmente aceptable la corrida de toros, y que si esto es así -yo soy un ejemplo, como digo- deben admitir que no somos capaces de (re)conocer, y de que se nos impongan como 'evidentes', 'universales', esos principios morales que consideran inaceptables las corridas (los que ellos sostienen). Pero que, si es así, o no son universales, o su universalidad implica una discriminación tal, que la propia universalidad se pone en cuestión (es un simulacro de 'universalidd'), porque, de siempre se ha considerado, que unos principios universales deben ser tales, que sea 'capaz' todo hombre de decidir su acción en base a ellos, y esto no sucede en el caso de las corridas de toros, por lo que dije; a nosotros nos faltaría esa 'capacidad'.
Y para terminar, que la existencia de las corridas puede muy bien co-existir, dada la voluntariedad del ir a ellas, con el criterio de los que piensan que es moralmente inaceptable; pero que el criterio de éstos, si se impone, no puede co-existir, claramente, con la existencia de las corridas, porque, claro, lo que quieren es, precisamente, prohibirlas
saludos
Comentado por: vic el 15/12/2009 a las 18:23
Señor Vic, ¿Se da usted cuenta de que escribe usted más líneas que todos los demás juntos, sumando a las de los comentaristas las del autor del blog?
¿Por qué no abre un blog propio y averigua a cuántos consigue interesar por su cuenta y riesgo?
Comentado por: dracir el 15/12/2009 a las 17:11
Maleas, al grano, ¿no siente nada al ver un toro sangrando lleno de heridas?. Si siente placer vaya al psiquiatra, es mas que vayan todos los amantes de la "fiesta"
Comentado por: Disney el 15/12/2009 a las 13:56
No es cuestión de razones Vic,que las ofrecen espuréas; es cuestión de intolerantes subfascistas que quieren imponer su criterio de moral disneyniana. En su ignorancia hipócrita arremeten en la mejor tradición hispana contra lo que les es ajeno.
Entiendo que les moleste la Fiesta a ellos,tan amantes de los animales como enemigos del hombre. En el reino de la mentira y el enredo no hay espacio para la verdad profunda que es el toreo.
Comentado por: maleas el 15/12/2009 a las 13:46
Señor Vic, ¿puede hacer un resumen para tontos?. He empezado a leer su texto con interes pero al poco rato me he despistado
Comentado por: NPI el 15/12/2009 a las 13:28
Comentado por: vic el 15/12/2009 a las 12:43
coño!, me han enviado un texto que trata de un antitaurino, y que además, por lo que se dice en él, es profesor de filosofía de una universidad andaluza. El profesor dice: “Sienten el toreo como expresión artística porque no ven al animal. Creo que los espectadores que acuden a las corridas no son sádicos, sino banales. Cosifican al toro y entonces se centran en la faena. Pero -rebate- ni la tradición, ni la estética son argumentos válidos para justificar algo moralmente inaceptable”.
Bueno, lo que ocurre con la tradición es lo de siempre, que se la utiliza para lo que más convenga, pues lo mismo se podría decir de conductas moralmente aceptables. No me detendré en los ejemplos, que los hay para todos los gustos, y es que, la historia, es muy larga. Me interesa más considerar que, concediendo lo que este sr. nos dice, esto es, que la tradición no sirve para justificar algo moralmente inaceptable, será porque es de la opinión que la moral es algo fijo, que no está sujeto a los vaivenes del tiempo, y que por la puerta de la 'aceptabilidad' siempre entran, y han entrado y entrarán, las mismas acciones de los hombres. Pero, analicemos por el principio, y más minuciosamente la cuestión. Porque, qué queremos decir cuando usamos del argumento de la tradición. Entre otras cosas, y para lo que nos ocupa, lo que queremos decir es, algo así como que: 'si siempre se ha hecho algo, esto da un refrendo (la costumbre da el refrendo) de que debe ser bueno, o al menos, no debe ser malo; pues bajo la hipótesis de que el hombre es tan hombre hoy como ayer, si hubiera sido malo no se permitiría que existiera por tanto tiempo algo susceptible de poder desaparecer;y que, además, por su carácter 'fiesta', -en nuestro caso- no compromete en nada, sino, más bien al contrario, nada más 'popular' que la fiesta, nada más digno de conservarse por lo que implica su sentido de solaz para el espíritu, de bueno para el hombre, que se ve liberado de las ataduras del negocio cotidiano; ¡algo habrían hecho para que desapareciese, como hicieron desaparecer a los gladiadores!' . Esto es, más o menos, lo que se piensa cuando se usa del argumento. Por tanto, o el sr. de más arriba sostiene que ya era inmoral antes, o sostiene que lo aceptable en moral, cambia con el tiempo. Si sostiene que era inmoral antes, lo que dice de la justificación sobra. Y si sostiene que lo aceptable cambia, por qué la tradición no es justificación, pues del mismo modo que se acepta que cambia lo aceptable, negar que sirva de justificación la tradición hoy, también conlleva, que lo aceptable hoy no servirá, necesariamente, de apoyo, para lo aceptable mañana, y lo que no estaría bien sería, usar la tradición para mi conveniencia, porque además, esto supondría que hemos llegado a un punto en el que lo aceptable sería, a partir de ahora, siempre, aceptable; algo así como decir que es que lo bueno se mantiene, ¿y dónde está, y cómo sabemos que hemos alcanzado ese punto?.
Aun así, si se acepta 'universalmente' que 'ahora', a día de hoy, esa conducta es reprobable moralmente, esto supone que existen unos valores morales universales, de tal manera válidos para todos los humanos hoy, que salirse de ellos es, como dice en el artículo, moralmente inaceptable. Aunque esto es discutible, y en tanto en cuanto no se positivicen como norma o ley universales, con lo cual, lo que sería es, legalmente inaceptable, su efecto sería mínimo, no como pretenden los antitaurinos; pues, los valores en última instancia son 'aceptados' por cada uno, en su fuero interno, como eso, como algo válido, como norma de conducta personal. Pero aquello es, precisa y realmente, lo que quieren los antitaurinos y, concretamente, lo que quiere este sr. que se haga, de modo que, nos confunde poniendo el carro delante de los bueyes, en su argumento. Por tanto, finalmente es una cuestión de 'supremacía'. Este sr. está convencido de que sus valores morales son los que deben decidir (bueno, de hecho ya lo han decidido cuando usa de esa expresión), en último término, lo que se intitula como 'aceptable' o 'inaceptable'. No caben en esto discusiones, una vez que este sr. se ha convencido de que su posición es la moralmente correcta, y de la legitimidad de la norma o ley, y del poder coactivo que porta.
En definitiva, puesto que no nos ha explicado en qué se basa para considerar sus valores morales, superiores-¿cuál es el principio por el que se rige para pensar de esta manera?- es, finalmente, una cuestión de imposición, es decir, de poder. Si se me dice, o se me da un principio, un imperativo categórico à la Kant, desde luego que no será tan categórico, desde el momento en que se ha aceptado que la moral cambia con el tiempo.
Pero si se pusiera uno en la hipótesis de que lo moralmente aceptable no cambia con el tiempo, con lo cual, como hemos dicho, es absurdo hablar, o mejor, que no es un argumento válido una justificación por la tradición, ¡vamos!, y que es lo que este sr., según mi opinión, se inclina por considerar. ¿Qué es lo que cambia, el hombre?. Deberá cambiar el hombre si es que ahora se discuten cosas del pasado como 'moralmente inaceptables'. Pero parece absurdo, pues si antes no se discutía, o se debe pensar que los hombres del pasado no tenían moral en absoluto, o se debe pensar que su moral no era tal moral. ¿Entenderemos sus conceptos, entre otros, de 'bueno' y de 'malo'?. Pero continuando con el razonamiento, se sigue por derroteros absurdos aun, pues de suponer que exista una moral universalmente válida para todo hombre y todo tiempo, de suponer que el hombre del pasado no conociera de esta moral, yo me pregunto: primero, qué es lo que nos ha hecho caer en la cuenta de que es la buena, la fetén, ésta de ahora, o, cuando menos, mejor que la antigua; y, segundo, cómo es que hoy hay gente que piensa que es moralmente aceptable una corrida de toros. Sobre la primera cuestión debiera responder este sr., o los que así piensan. Pero de la segunda surgen, a su vez , éstas otras: ¿Por qué no aceptan de buen grado la verdadera moral universal, estos hombres?; ¿que falla en ellos?; ¿serán menos 'evolucionados' moralmente?. Pero, ¡ah!, esto supondría que el hombre no es igual a otros hombres, en el sentido de la 'capacidad', y no estoy diciendo que no haya hombres más buenos que otros, sólo que, por esta regla de tres, el que considere como moralmente aceptable la corrida de toros, no será malo porque aún sabiendo la nueva moral la contraría, sino que, 'no está capacitado' para darse cuenta de ella, y que se le imponga como evidente. Y esto supone una desigualdad entre hombres que viene de suyo, y deducida, si se admite que existe una moral universalmente válida para todos. Luego, como la moral era universal, es universal lo que implica, esto es, que los hombres no son iguales, que no tienen las mismas capacidades para reconocer lo moral y lo inmoral, o, lo aceptable e inaceptable en moral. Pero, digo yo, cómo puede existir un principio, una moral, unos valores, que sean universales, que valgan para toda la humanidad, y que sólo algunos sepan de su validez y a los que se hayan 'impuesto', mientras que otros no tengan la capacidad de (re)conocerlos. Y esto, no es siquiera intelectualismo moral, pues, lo que se niega es la capacidad, cosa que no sucede en el intelectualismo moral, que parte de la base de que todo hombre está capacitado para conocer lo bueno, o, en nuestro caso, lo moralmente aceptable. Esto es una contradicción, la universalidad que sostiene a una máxima de acción debiera ser, si es universal, tal, que todo hombre, por su condición de hombre, tendría que ser 'capaz' de hacerla/no hacerla, ¡ojo!, <<por ser moralmente inaceptable>>. Pero lo que digo es que esta supuesta moral universal, a la vez niega la capacidad de ver que es 'moralmente inaceptable'. Y lo niega porque se da el caso de la persona que considera, de buena fe, que ir a una corrida de toros es 'moralmente aceptable'. Suena todo esto, al conflicto aquél, al que se refiriera, supongo, entre otros además, Ricoeur, del universalismo contra el historicismo
Con lo que, llegamos, de nuevo, a que es una cuestión de imposición, de poder. Por cualquiera de los caminos se llega a que los antitaurinos, lo que quieren es imponer, mediante leyes, que son las que tienen poder coactivo, su punto de vista moral, porque creen, evidentemente, que el suyo es el punto de vista moral correcto, y que los taurinos estamos poco 'evolucionados', -ya no equivocados, cosa que podría ser soportable-, o somos malos, porque veríamos que es inmoral, pero no aceptamos que se prohiba. Se les podría decir que, bueno, si no les gustan, que no vayan a las corridas; pero que, por ello, porque no les gusten, que no prohiban, o pretendan, que se den festejos taurinos. La convivencia de pareceres es posible. Mas ellos quieren la imposición de su punto de vista a toda costa. En fin, cuestión de poder, cuestión de egos.
saludos
Comentado por: vic el 15/12/2009 a las 12:00
Si seguimos pensando que los nacionalismos son folklore, banderitas y caprichos mal vamos para argumentar en su contra.
Comentado por: Luis el 15/12/2009 a las 10:44
Ya conocemos desde todos los puntos de vista la opinion del sr. Azua sobre los nacionalismos. Por si no bastase ahora curiosamente hace coincidir un mapa ¡nazi! con la consulta catalana.
Que si, que ya lo sabemos, que son lo peor
No era necesario
Comentado por: jordi el 14/12/2009 a las 13:09
"Tengo delante de mí el mapa que las Waffen SS propusieron a Hitler para cuando el Reich dominara la totalidad del continente."
Pues yo tengo delante de mi el mapa de Krutwig, que tampoco tiene desperdicio.
Le agradecería al propietario del blog me facilitara la fuente del otro mapa.
A estas alturas enterarse que la "Europa de las nacionalidades" es un producto reciclado del nazismo no sirve de mucho, tras la tragedia yugoslava. Hace 30 años esa información hubiera llevado a la reflexión a muchos/as que enarbolaban banderitas y hablaban lenguas fósiles en aras de lo progresista y políticamente correcto.
Comentado por: Desde Alemania el 14/12/2009 a las 10:21
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
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