El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Maestros inalcanzables

Me quedé enganchado en el memorable volumen de Connolly publicado por Lumen y ya comentado en este blog. Aprovechando la inercia, regresé al original. Connolly tiene un modo de calificar muy caprichoso y astuto. Podría llamarse “calificación por cluster” y consiste en una sucesión de adjetivos que alcanzan su armonía por pura aglomeración, como en la música del siglo XX. Por ejemplo, de un amigo suyo dice que es: robust, tough, cynical, good at games, energetic and vulgar. La secuencia es efectiva: robusto, duro, cínico, buen jugador, enérgico y grosero. El cluster da una impresión sugerente del personaje gracias a ese “buen jugador” que se aparta por completo del conjunto. Lo compruebo con Catulo, a quien sí conozco, el cual es para Connolly: cynical, romantic, passionate and bawdy. Es decir: cínico, romántico, apasionado y guarro. Bastante exacto. Obsérvese que “cínico” y “romántico” no son en absoluto armónicos. El calificativo bawdy ha caído en desuso y no es fácil de traducir; a mediados del siglo XX hacía referencia a cosas como los chistes sexuales de los cómicos procaces. Este arte del cluster de adjetivos parece fácil, pero es endemoniado. Hice un par de experimentos con resultados nefastos. Me avergüenza copiar uno: Beckett es arenoso, rapaz, secante, tabernario y bufón. ¡Una birria! Calificar con naturalidad es sumamente difícil, Pla era un maestro, Baroja también, pero hacerlo mediante cluster me parece tarea imposible o de gran virtuoso. Hay que tener un oído extremadamente fino para las combinaciones improbables. Connolly lo tenía. Su verso favorito era de Gérard de Nerval y dice así: La treille oú le pampre à la rose s’allie Es uno de los versos más intraducibles que conozco. Una azarosa confluencia de figura y música. Cualquier traducción (“La parra donde el pámpano se une con la rosa”) lo destruye, lo convierte en un lugar común algo pompier, como de colofón simbolista. Calificar adecuadamente requiere más finura de oído que buen juicio.

[Publicado el 03/1/2006 a las 10:01]

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Comentarios (11)

  • Hablando de oído. Ya verán.
    Me acabo de hacer un café de los que no desmerecen en mi `bilbaina´ tierra del norte (y a fe mía que un café así tiene que ser un café buenísimo; a cada cual lo suyo: que esta tierra sea políticamente vil no quita para que tenga otras muchas virtudes compensatorias: sobradamente conocidas son las gastronómicas y, obviamente, junto al puro habano, el café es el colofón natural de cualquier comida que se precie). Lo he preparado para iniciar con mi padre, de noventa años de edad, el –si se me permite la expresión– precalentamiento gozoso de una estupenda tarde futbolera: a las ocho, Barcelona/Real Sociedad y, a las diez, Sevilla/Real Madrid. Dos partidos cruciales para decidir la cabeza de la liga, partidos en los que se baten nada menos que sus tres principales protagonistas de ahora. Para acompañar al riquísimo café, mientras hago tiempo hasta que empiece el partido de La Real le birlo a mi hermanita –aprovechando que está con la guardia baja– Escritos a lápiz, Microgramos II (1926-1927) el –estupendamente editado por Siruela– libro de Robert Walser que se acaba de comprar. He oído hablar remotamente de Walser como un autor de culto, de lo importante que fue para Canetti y poco más.
    Mientras le doy los primeros sorbos al cortado, leo las dos, escasas, primera páginas del libro, que figuran bajo el epígrafe “Ayer tarde callejeaba perezosamente, es decir, sin rumbo fijo” y de inmediato constato que va a resultar un autor crucial para mí Y ¿por qué? porque en ella está, inconfundible, una música que conozco. Supongo que ya lo habrá dicho alguien antes que yo, pero por si por casualidad esto no hubiese ocurrido lo voy a dejar escrito aquí como una primicia de “mi pequeña y asquerosa presunción”, sí, pero también de mi generosidad más deseosa de ser compartida con todos ustedes: la voz de Walser es la voz de Salinger, ergo Salinger se dejó las pestañas leyendo a Walser. He aquí, para acabar, algunos giros y palabras de esa página y media que –ya digo– es lo único que yo hasta ahora he leído de Walter y que, según mi rudo oído, guardan inconfundible línea directa con la voz del neoyorquino.

    “Ayer tarde callejeaba perezosamente, es decir, sin rumbo fijo, con el amable consentimiento de lectores y lectoras, por el verdor y el resto de los demás colores. Constato que esto es un ensayito en prosa. {…} Las ondas del río que se alzaba convirtiéndose en testigo de mi dichosa y plácida conversación demostraron ser músicos de gran talento en su género. {…} he hecho gala para asombro mío de una gran dosis de paciencia. {…} se asoma una de las más solitarias y lindas mujercitas que jamás hubieran añorado ser animadas a fondo. Pero dejemos esto, pues este romanticismo me resulta demasiado tierno para creerlo capaz de resistir mi fogosa escritura realista. {…} Si no me soltó a la cara que por la expresión de mi rostro me tomaba por un académico consagrado únicamente a abordar cuestiones de fuste, que me muera aquí mismo. {…} Permítame presentarme como un trabajador del intelecto a quien las veleidades de la fortuna han impedido convertirse en un barón amante de blandir el látigo. {…} Henchidos de mutua satisfacción nos separamos con un sentimiento de fugacidad. {…} Me enorgullezco de estas líneas”

    Comentado por: Onagro el 09/12/2006 a las 20:09

  • ¡Otro lapsus como aquella vez! Nada, que me he olvidado de apuntar un verso en latín, (el primero: "ita de quiete rapida sine rabie") y he puesto uno de más (el verso final), o sea, uno que no debía.
    Nunca más volveré a tutearle,(em)prendedor de inhumanidad.
    ¡NO sabe la risa que me entra cuando escribo su nombre!
    .....
    En el Instituto sacaba excelentes en latín (no me pego ningún farol, profesor), aunque ya se sabe que el latín de las escuelas..., quiero decir de las escuelas de nuestros días...
    Por usted soy capaz de (re)emprender estos estudios (de todos modos me gusta más el alemán).
    ¿Por qué seré tan enamoradiza?, me pregunto, expectante...

    ** Trepa Lapolla queriendo subir hasta el monte Parnaso,
    pero las musas a palos lo echan allí de cabeza.

    Comentado por: alejandra (a)coll(onida) el 03/1/2006 a las 19:01

  • Pues no me voy a quedar con las ganas de redondear el comentario Nº 5 de esa "heredera de un imperio" (yo no estoy a la espera de herencia alguna):

    ...Azúa es fino, sagaz, sublime, sarcástico. A veces sabelotodo, a veces temeroso. Sabe “patir”, sabe patinar, sabe imitar. Es prácticamente perfecto pero está muy solo. Como Dios.

    Comentado por: JUANPABLO el 03/1/2006 a las 17:01

  • Calificar adecuadamente requiere más finura de oído que buen juicio.
    ....................................
    ¡Pues no digamos descalificar...!

    Comentado por: Juan Poz el 03/1/2006 a las 17:01

  • ¡A mí también me encanta Catulo! Por ejemplo:

    simul ipsa pectore Attis sua facta recoluit,
    liquidaque mente uidit sine quis ubique foret,
    animo aestuante rusum reditum ad auda tetulit.
    ibi maria uasta uisens lacrimantibus oculis.... (poesía LXIII, estrofa 3)

    Traducción (de J.M. Rodríguez Tobal):
    Del reposo dulce luego, libre ya de su frenesí,
    recordando en sus adentros todo aquello que le pasó
    y mirando claramente dónde estaba, cómo y sin qué,
    con el alma confundida a la playa de nuevo fue.
    .............
    Los romanos republicanos, ¡esos sí eran severos y rigurosos! MAS NO INHUMANOS

    ¿Lo coges o no lo coges, (em)prendedor de (in)humanidad? ¿Quieres "guerra" o no quieres "guerra", chatín?

    ...........
    Parece que el señor Fernando Santamaría Lozano empieza a integrarse muy bien en este "coro".

    ..............
    ¿Te gusta conducir, emprendedor? ¿Es tu coche tan bueno, que no notas los baches?


































































































































    ...........

    Comentado por: alejandra magna el 03/1/2006 a las 16:01

  • Calificación natural o cluster, goteo o aspersión, es lo mismo. Cada cual muestra su personalidad.
    Eso de la personalidad escribidora que ensaya variantes para matizar debió empezar ante el acierto incontestable, demasiado incontestable, de la calificación épica.
    Guerra, discordia, vejez y muerte tenían como adjetivo exclusivo –o sea, epíteto venerable de transmisión oral que conocemos porque llegó a posarse en alfabeto– “nivelante” [en griego, homoiios].

    Thanatos homoiios = muerte imparcial
    Ptolemos homoiios = guerra igual para todos
    Geras homoiios = vejez niveladora
    Neikos homoiios = discordia que a nadie salva

    Nosotros podemos, como se ve, intentar variantes, siempre paliduchas. El adejtivo épico, en cambio, es lo que uno llama maestría.

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 03/1/2006 a las 12:01

  • ¿O es que no le gusta Charles Ives a don Félix?!!!

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 03/1/2006 a las 11:01

  • ¿Seguirá su amigo Albert pululando por estas páginas?
    Lo digo porque es un chico bastante fino de oído.
    Me resulta bastante extraño, por cierto, por no decir extrañísimo, que aún no haya recomendado "El imitador de voces" de Bernhard.
    ¿Lo probamos?
    Azúa es fino, sagaz, sublime, sarcástico. A veces sabelotodo, a veces temeroso. Sabe "patir", sabe patinar, sabe imitar. Es prácticamente perfecto pero está muy solo.

    Comentado por: heredera de un imperio el 03/1/2006 a las 11:01

  • Uno de los puntos más chuscos de mi particular cluster en (1) es el chirriante pretérito imperfecto: "limpiara" - "levantara".

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 03/1/2006 a las 10:01

  • Y para clusters bellos los del gran Charles Ives
    ¡Oh, sus himnos puritanos emocionados al unísono! ¡Oh, misteriosos cantos imantados por disonancia tonal y modal en la iglesia-granero recién construida después de que la lluvia limpiara el cielo y levantara de la tierra el agraz aroma de los campos de América!

    Comentado por: (em)prendedor de inhumanidad el 03/1/2006 a las 10:01

  • Me ha gustado mucho el texto. "Calificación por "cluster" ("apiñamiento, rácimo", también es un término técnico en algún lenguaje especializado, ¿No?). En retórica sólo se me ocurre lo que estudiábamos como "enumeración caótica". Supongo que puede trasladarse a los adjetivos.

    En fin, como he dormido mal, he seguido pensando, a ratos en lo de "sin embargo". En realidad la palabra latina que se suele traducir así es el adverbio "TAMEN", como es bien sabido. Y "TAMEN" es, precisamente, en la oración principal, la marca correlativa a una subordinada concesiva.

    Las concesivas, como también se sabe, señalan algo que podría impedir la acción de la principal, pero (sin embargo) carece de la intensidad o la fuerza para ese impedimento.

    Creo que el comentario de la forista aludía a esa función de invalidar lo opuesto de la partícula.

    Querría señalar que la valoración "moral", o incluso política, de la relación "AUNQUE "A"", "SIN EMBARGO "B"", depende de los SIGNIFICADOS de las proposiciones "A" y "B", y no puede valorarse, sin más, la relación gramátical.

    Tan concesiva es "AUNQUE ME PEGA, LO QUIERO", como "AUNQUE LO QUERÍA, LO DEJÉ".

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 03/1/2006 a las 10:01

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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