El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Morirse de risa

A contracorriente, Adam Zagajewski defiende la necesidad de una inconveniencia: el fervor. Es uno de los ensayos que incluye En defensa del Fervor (El Acantilado) recientemente aparecido y muy poco previsible en el panorama del ensayo literario contemporáneo. ¿Quizás pudo ser “entusiasmo”? ¿Quizás “furor”? Ignoro cuál será el término polaco del original, pero los excelentes traductores han elegido una palabra que sugiere la ebullición pasional frente a la gélida inteligencia. Y de eso se trata, Zagajewski, espléndido poeta, reprocha a nuestra época un exceso de ironía, de distancia burlona. En compensación armónica, propone el fervor, el calor próximo. Creo que fue Kierkegaard el primero en definir la ironía como la posición de quien ha dejado de creer en los viejos dioses, pero no puede aún creer en los nuevos. La imagen se la sugirió aquel pobre Sócrates, ironista originario, a quien Aristófanes hacía comparecer en su comedia Las Nubes, flotando sobre el escenario en el interior de una cestilla pendiente de una cuerda. Sócrates atacaba las viejas tradiciones (lo que le costó la vida), pero sin defender nada nuevo. Así que “estaba en las nubes”. Zagajewski argumenta, razonablemente creo yo, que los nuestros son tiempos ya excesivamente irónicos, lo que denota un extendido escepticismo frente a los dioses del poder, pero también una evidente impotencia para proponer dioses nuevos. Su invitación es honesta y seguramente religiosa: la ironía divide, el fervor une. Quizás aún estemos a tiempo de vivir el renacimiento del fervor. Habría que estar loco para no desear intensamente una renovación fervorosa del pensamiento y de la convivencia en el mundo sublunar. Sin embargo... Aun cuando el escepticismo me impida creer en una cercana aurora del fervor (vivo en un lugar plagado de falsos dioses y de inocentes idólatras), su artículo ha sido un apreciable regalo de fin de año. Un poco de calor en el frío desierto de la constatación.

[Publicado el 29/12/2005 a las 09:12]

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Comentarios (22)

  • ¡Dios nos libre del fervor gregario de las turbas masificadas! Sin embargo, estoy con la mayor parte de ustedes: el fervor es la candela de la razón geométrica, sin él no hay sosiego que valga. Y nadie dudará que el sosiego, la paz interna, es uno de esos `fin de fines´ por los que interesa dirigir la vida en oriente y occidente. Naturalmente, el fervor precisaría un largísimo párrafo aparte, pero ahora estoy desasosegado y sin el fervor necesario para poder llegar a dedicárselo.

    Comentado por: Onagro el 08/12/2006 a las 13:48

  • ¿No sería Hölderlin el de los dioses viejos y nuevos?

    Comentado por: zenón de elea el 26/1/2006 a las 21:01

  • La ironía es muy útil en épocas de decadencia. En épocas "vigorosas" es un ORNATO innecesario, a mi parecer.

    Comentado por: diáspora el 24/1/2006 a las 14:01

  • Kierkegaard no interpreta la ironía socrática como falta de fervor: "(...)el entusiasmo no siempre está asociado a la tenacidad, sino que es la devoradora exaltación `puesta al servicio de la posibilidad. Por eso, el ironista es un entusiasta, sólo que su entusiasmo no lleva nada a cabo".
    Y sobre la verdad de la ironía: "...sólo cuando está correctamente situado, y eso es lo que pone límite a la ironía, sólo entonces, la ironía cobra su auténtica significación...La ironía es un celador temido sólo por aquel que no lo conoce, pero amado por aquel que lo conoce. Aquel que no entiende nada de ironía, aquel que no tiene oidos para sus susurros, carece eo ipso de lo que podríamos llamar el comienzo absoluto de la vida personal..."
    "Mas, ¡ay de aquel que no tolera que la ironía arregle las cuentas! Como lo negativo, la ironía es el camino; no la verdad, sino el camino." Kierkegaard. Escritos. Vol 1. Trotta.(339-340)

    Comentado por: Manolo Ávila el 31/12/2005 a las 19:12

  • ¿Por qué nunca salen los mensajes exactamente igual a como los escribimos?

    Yo quería poner "¿Porque qué tiene que VER "La transformación" de Kafka con ...?"

    Comentado por: sandra coll el 30/12/2005 a las 11:12

  • los 8 eran (

    Automensaje: mantener la flechita pulsada para que salga el paréntesis y no el número

    Comentado por: Sr. S. el 29/12/2005 a las 22:12

  • la cosa está en que la distinción naturaleza/artificio no está clara 8sólo se distinguen por la causa eficiente, supongo)... ¿es más natural un carro que un coche?¿añoraremos algún día los coches, su naturalidad?¿la tecnología deshumaniza?¿Por qué?

    y sí, demasiada ironía y poco de ese entusiamso sin fisuras que embriaga al ser (qué estupendo me he puesto 8y ahora qué irónico, en fin))

    Comentado por: Sr. S. el 29/12/2005 a las 22:12

  • Al senyor Albert (1):

    ¿Tienen sus recomendaciones literarias una doble lectura o qué? Porque ¿qué tiene que "La transformación" de Kafka con el artículo que hoy nos brinda el reputado autor de "El aprendizaje de la decepción"?

    Una hipótesis: ¿son el entusiasmo, el fervor, el furor cualidades kafkianas?

    ¿Era Gregorio un entusiasta? ¿Era su autor un entusiasta? Monstruo

    Ruego respuesta, puesto que, como usted, yo también ando a tientas en la oscuridad.

    Alejandra Coll (con la colaboración de Pasco Alcalde)

    Comentado por: Alejandra Coll el 29/12/2005 a las 22:12

  • A (8):
    Nos lo pensaremos; no es asunto fácil. ¡Cuánta carnaza!, ¡por Dios!

    Comentado por: fedra and co. el 29/12/2005 a las 20:12

  • Prometo no volver a incluir en este blog ni uno más de mis serviles comentarios si mi señorito es capaz de negarme q en el recuerdo de todas las viejas letanías todavía no quede alguna a la q aplicarnos (mi señorito y yo) con fervor

    Comentado por: Simon Fisherman el 29/12/2005 a las 20:12

  • No sé nada del autor que el Sr. Azúa comenta. Si le gustó, no me cabe duda de que será interesante. Sin embargo ...
    Yo no consideraría el fervor un valor. La personas que tienen razón - es una mala expresión: que son acertadas o plausibles en sus análisis -, rara vez son fervorosas. Sí, quizás vivamos un tiempo irónico. Peor: diábolicamente irónico, utilitariamente empecinado en lo incorrecto. Pero, sin haber leído a Zagajewski - trataré de echarle un vistazo - yo diría que el fervor no es la solución. La única solución que veo es la del buen maestro, o el buen científico, quizás el buen profesor de matemáticas: lógica y repetición.

    Por otra parte, creo que jugamos con un concepto demasiado amplio de ironía. O me falla la retórica (es muy posible), o "ironía" es decir lo contrario de lo que se piensa, la postura que precisamente asumía Sócrates con frecuencia. Según esto, la época no sería, quizás, irónica, sino eso que digo, malevolamente incorrecta. No dice lo contrario de lo que piensa: se empeña en sostener, más bien, provocadoramente, lo contrario de lo que nosotros pensamos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 29/12/2005 a las 19:12

  • Uno de los grandes enemigos del fervor es el "Sin embargo...".
    Lo utilizan, por ejemplo, los yonkis para no dejar (todavía) el jaco, los autoproclamados ateos para no pensar en que muy probablemente la especie humana no es el vértice de la piramide, los que viven rodeados de nazionalistas del tipo que sea para no ir "a contracorriente", las mujeres maltratadas que se maquillan los bofetones para pasar inadvertidas en el mercado, etc.,etc.
    ¿Acaso no somos muchos los que vivimos por y para el fervor?
    Más agallas, y menos "sin embargo..."

    Comentado por: patti smith el 29/12/2005 a las 19:12

  • "Obrona zarliwosci" es el título original de esa obra y la raíz de la palabra "zarliwosc" alude a "arder", por lo que podría ser "En defensa del ardor", pero claro, en polaco esa palabra no puede aludir en ningún caso a los ardores de estómago, sino solo a los del alma. Todo eso gracias a mi mujer.

    Comentado por: Ireneo el 29/12/2005 a las 19:12

  • ¡La pasión!¡Coño! Librémonos de los pescados, frios y viscosos.

    Comentado por: pedro el 29/12/2005 a las 17:12

  • Hablando de la ironía de la Odisea dice Eduardo Gil Bera:
    "Es una ironía trágica y didáctica –un tanto fervorosa–, vuelta contra quienes desprecian la justicia y los dioses".

    El fervor no tiene por qué estar reñido con la inteligencia.

    El entusiasta no tiene por qué ser acrítico ni iluso.

    El furor tiene quizás que ver, ¡ay!, con una cierta bondad de corazón.

    ¡Ay! ¿me habrá contagiado Labernia junior?: alguien capaz de admirar...

    Con el tiempo he aprendido a apreciar cada vez más la capacidad de admirar.

    Aunque aquí haga un frío que pela, saludos "calurosos" desde la Seu

    Comentado por: lluch esperanzado el 29/12/2005 a las 17:12

  • Carnaza para Fedra and Co.:

    Sin dioses no hay cultura (creación, fervor, ¡artificio!).

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 29/12/2005 a las 17:12

  • A (em)prendedor de tópicos:

    Sí, tópica, tópica y tópica fue su declaración de ayer, ¡qué le vamos a hacer!, pero le sigo con suma atención, que lo sepa.

    Empiezo a estar adicta a este blog. ¡Y no me gustan en absoluto las adicciones!

    Prometo controlarme y escribir menos en el 2006.

    Fedra Balanus

    Comentado por: Fedra Balanus el 29/12/2005 a las 17:12

  • A Fedra Balanus and Co.

    Muchas gracias por el comentario de ayer. Los leo cuando los leo; no estoy siempre metido en internet.
    Siento ser tan antinatural y tópico, y me felicito por su graciosa intimidad con la Naturaleza. Pero le digo que la "autenticidad" de la vida humana (o lo que vale de ella) es el artificio.

    Comentado por: (em)prendedor de tópicos el 29/12/2005 a las 13:12

  • Nos podía usted haber linqueado el artículo de Zagajewski.

    Comentado por: EDUARDO ESPADA el 29/12/2005 a las 12:12

  • Como parece que el señor (em)prendedor de coches no se lee nunca los comentarios a entradas anteriores, le digo aquí que hoy le he dejado un mensaje en la página de ayer

    Comentado por: Fedra Balanus el 29/12/2005 a las 12:12

  • La primera ironía está en la Odisea.
    El poeta trata a los pretendientes de un modo característico –que hoy llamamos irónico, pero que entonces se llamaba divino-: les hace decir en broma aquello que les pasará de veras.
    Hablan de que Ulises volverá y les hará pagar, describen cómo será su final, pero no se lo creen. Además, están solos en su ignorancia. Así, cuando Antinoo dice a Telémaco: “Cualquiera diría que son los dioses quienes que te han enseñado a hablar con audacia”. Todos, menos Antinoo, saben que es así.
    Es una ironía trágica y didáctica –un tanto fervorosa–, vuelta contra quienes desprecian la justicia y los dioses. Es como cuando, en el guiñol, todos ven al de la estaca, excepto quien se va a llevar el estacazo.
    Sólo al final, cuando el happy end instructivo ya no corre peligro, el poeta se permite una ironía distinta que ya anuncia, es, la modernidad. Laertes exclama algo que sospechamos proverbial: “¡Padre Zeus, aún existís vosotros, dioses, en el gran Olimpo, si de verdad…
    No nos cuesta creer que también entonces los creyentes descreían. Y se temían el Olimpo vacío. Y los dioses emigrados.

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 29/12/2005 a las 12:12

  • El mejor de sus articulos hasta el momento , La ironia es individual y el fervor es colectivo supongo .
    recomendacion : la metamorfosis . Kafka

    Comentado por: albert el 29/12/2005 a las 11:12

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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