El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

En el espejo de las grandes ciudades

La verdad es que desde niños nos sentimos algo reticentes a aceptar aquello de que "la cara es el espejo del alma". Conocíamos demasiadas niñas con unas trenzas de suave hilo dorado, mirada ensoñada y boca de mandarina que, cómo olvidarlo, eran unas impresentables cerdas insolidarias que no nos hicieron el menor caso. Materialistas ruines sin órgano para la lírica. En fin, que la cara podía esconder abismos de abyección capitalista.

    En cambio estoy persuadido de que todos los lectores coincidirán conmigo en que la ciudad es el espejo de su clase dirigente. Cuando uno se pasea por París no es preciso que le digan que todos los políticos franceses tienen estudios superiores. Si pasea por Londres sabe que ni uno sólo de los munícipes ignora el monólogo de Hamlet. Y si pasea por Berlín tiene el convencimiento de que el ayuntamiento en pleno lee cada noche varios capítulos de "La crítica del juicio". Analógicamente, también sabemos que basta con dar dos pasos por Nápoles para ver a Berlusconi en pijama con una señora de labios abultados bajando por Via Toledo, vaya pareja, y que en Estambul los munícipes se meten el dedo en la nariz y eructan cuando les preguntas una dirección.

    Ayer hube de bajar a la zona histórica de Barcelona. Todavía hay quien cree que la nuestra es la ciudad razonable, aseadita, un poco cursi, pero muy confortable que inventaron Bohigas, Maragall, Serra y otros municipales con carrera universitaria. La actual es mucho mejor. Sólo admite comparación con la salida de un partido de fútbol entre rivales ingleses. Divinas Ramblas tan parecidas a un botellón granadino, pero con mil razas y religiones compitiendo por ver quien vomita más lejos. ¡Qué alianza de civilizaciones!

    Se ha armado un gran barullo porque "El País" publicó unas fotos en las que se veía a numerosas personas fornicando (a tergo) por las Ramblas, hembras y machos. Son escenas tan usuales que uno se pregunta la razón del escándalo. Sólo cabe una explicación. Los del Ayuntamiento han reconocido a uno de los clientes. Y era horario de despacho.

 

Artículo publicado el sábado 5 de septiembre de 2009.

[Publicado el 14/9/2009 a las 09:00]

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Comentarios (14)

  • Excelente artículo.
    El alma que traspasa a los políticos en nuestras ciudades. Creéis que se podría decir lo mismo sobre el alma de los arquitectos en los edificios que levantan en estas mismas ciudades?
    Saludos desde http://www.stepienybarno.es/blog/

    Comentado por: stepienybarno el 24/9/2009 a las 11:28

  • Excelente artículo.
    El alma que traspasa a los políticos en nuestras ciudades. Creéis que se podría decir lo mismo sobre el alma de los arquitectos en los edificios que levantan en estas mismas ciudades?
    Saludos desde http://www.stepienybarno.es/blog/

    Comentado por: stepienybarno el 24/9/2009 a las 11:27

  • Excelente artículo.
    El alma que traspasa a los políticos en nuestras ciudades. Creéis que se podría decir lo mismo sobre el alma de los arquitectos en los edificios que levantan en estas mismas ciudades?
    Saludos desde http://www.stepienybarno.es/blog/

    Comentado por: stepienybarno el 24/9/2009 a las 11:27

  • Excelente artículo.
    El alma que traspasa a los políticos en nuestras ciudades. Creéis que se podría decir lo mismo sobre el alma de los arquitectos en los edificios que levantan en estas mismas ciudades?
    Saludos desde http://www.stepienybarno.es/blog/

    Comentado por: stepienybarno el 24/9/2009 a las 11:26

  • Excelente artículo.
    El alma que traspasa a los políticos en nuestras ciudades. Creéis que se podría decir lo mismo sobre el alma de los arquitectos en los edificios que levantan en estas mismas ciudades?
    Saludos desde http://www.stepienybarno.es/blog/

    Comentado por: stepienybarno el 24/9/2009 a las 11:25

  • http://www.youtube.com/watch?v=uDWH37VW8H0

    Comentado por: low el 16/9/2009 a las 18:29

  • un comentario de Miret Magdalena, hablando en un programa, el cual era que la verdad, hoy día, es la opinión o la creencia mayoritaria me hizo recordar al filísofo L.Strauss.
    Es cierto que la historia, la sociología, la 'vida privada' de la ciencia influye en el quehacer de los investigadores, tanto, que se puede decir, bastante acertadamente en algún sentido, que son hijos de su tiempo, de sus rémoras ideológicas, sociales, experienciales, etc.
    Lo que hay que ver es en qué lugar se pone el trabajo científico, la valoración del trabajo, y en qué lugar el propio investigador; porque estos lugares pueden ser diversos y no necesariamente influídos más que por una ontogénesis o sucesión temporal que, a priori, no empece la objetivación de lo que se pretende investigar o a lo que se pretende llegar. Qué duda cabe, hay 'modas' en la investigación, y hay popes y sanedrines. Pero no cabe, asimismo, duda de que el investigador y los popes y sanedrines trabajan idealiter, con una idea abstraída de lo que es la ciencia y la verdad y que es en última instancia la que prevalece, o a la que se tiende, 'mentem impendere vero', se podría decir.
    El caso es que me refería a Strauss porque para él la investigación histórica supone un arma contra el historicismo, y un forma de acercarse a los motivos del filósofo que son ahistóricos, o transhistóricos. La forma de hacer filosofía debe ser convirtiéndose en historiador, para plantear las preguntas fundamentales de nuevo, pues 'lo fundamental' es el eje inamovible de todo lo que se pretenda en filosofía o investigación. Strauss habla de que se debe ir de la historia a la naturaleza, y también habla de la 'segunda caverna' que está por debajo de la platónica y que es donde estamos. Si la pretensión pura del filósofo, del hombre, era para el griego salir de aquélla, para Strauss este movimiento ascendente se debe hacer primeramente de la segunda a la primera, y me atrevería a decir, que ya es mucho.
    Por ello, la pregunta consecuente es, ¿se puede hacer filosofía, sin mirar al pasado, o mejor, sin interpretar, haciendo nuestro, el pasado?. Está clara la actitud 'tradicionalista' de Strauss, que va más allá del mero, y obvio, decir, como he dicho, que las preguntas fundamentales siguen siendo válidas hoy, pues lo importante no es esto, sino si las condiciones de posibilidad de la misma filosofía no serían un entelequia. Esto es, el filósofo, ¿no 'debe' ser un historiador?. Y si ello fuera así, ¿qué se esta haciendo hoy?. ¿El inicio de nuevos estudios, de nuevas filosofías, de nuevas tradiciones, no será un moverse por la segunda caverna, sin intentar o pretender el ascenso a la primera y a la luz, definitivamente, un apartarse de la vida filosófica?

    saludos

    Comentado por: vic el 15/9/2009 a las 12:41

  • Si alguien se le ocurre pedir un minimo de curriculum para presentarse a cargo politico le cortas los huevos. Un titulo Universitario varios idiomas experiencia en sector privado una carrera profesional , algo que no tienen ni Carod ni Saura ni Montilla y que estan en el puesto por medrar en sus partidos , luego si no votas el capullo eres tu , cuando lo que te presentan es una mierda. El fracaso de la democracia en España esta clarisimo y en breve empezaran a salir Le Pens de turno. Pero bueno ha empezado la liga.

    Comentado por: albert el 14/9/2009 a las 22:46

  • o.k. don félix, si sigue mal, aún habiendo escuchado el enlace, le debo decir, vehementemente, que...

    http://www.youtube.com/watch?v=iJ7QRNG4gEY

    Comentado por: vic el 14/9/2009 a las 18:18

  • I

    Escribo estas líneas ebrio de victoria. Mi historia hoy se resume en pocas cosas, ocupado como estoy en el disfrute de la felicidad. No es que haya pasado mis aventuras cegado por la ininteligencia, y que no sepa nada de por qué y de qué forma llegué a mi estado, sino que he preferido olvidar. La historia, distraído por los homenajes y la fiesta, la anoto a través de lo que me va recordando Sofía, mi mujer, sentados en el salón. Todo empezó hace años en un salón más modesto, arreglando unos tulipanes para recibir a un amigo.

    - ¿Qué dirá Gary Macbeth cuando sepa que estás leyendo el tarot por teléfono para sobrevivir ?
    - Y además sin contrato, Sofía, y a comisión. Que diga lo que quiera, la pobreza no es ninguna vergüenza en el hombre de letras.
    - Pero, el pobre, es tan amable... va a querer ayudarnos. Y lo que a mí me avergüenza es que va a querer darnos dinero.

    En mi situación de entonces un poco de dinero era como un breve respiro, nunca hubiera dicho que no, ni siquiera a alguien tan formal como Gary Macbeth. Pero nuestras espectativas fueron colmadas con creces por lo que mi amigo venía a proponernos.

    - Siempre he sido circunspecto contigo, Tobías, en orden a mantener nuestra relación en el plano restringido de una amistad entre escritores. Sabes muy poco de mí y no conoces a las mismas personas. Tampoco ignoras mi situación más afortunada que la tuya. No, no voy a compadecerte, sé que estáis en una momento difícil, como tanta gente. Y no sólo eso, sé perfectamente que vuestra situación es aún más insoportable en relación a las expectativas de éxito que vuestros estudios y lecturas os habían hecho esperar. Tan sólo quiero sugerir que hay maneras sencillas y dignas de subir de escalafón social. Algunas, como la proposición que voy a haceros, insospechadas y poco comunes.

    Yo no veía horizontes, aparte del de la gloria secreta del malditismo, ni para mi obra, ni para mi economía. Gary Macbeth, que siempre parecía en el meollo de la cosa política, y que visiblemente conocía muchas personas en el poder, traía un mensaje confidencial del gobierno, para mí, que era el último mono en la vida cultural y que ni las bibliotecas compraban mis libros. Mucho dinero estaba destinado al proyecto en que yo había de participar, que debía mantenerse en secreto y que llevaba el nombre de Thinking.

    La teoría que sustentaba este proyecto era la de que allí donde un pensamiento libre se daba, aunque no hubiese una covertura mediática, por el simple hecho de ser pensado ponía en apuros al poder. La propuesta que se me hacía era la siguiente, yo debía seguir viviendo y escribiendo como siempre, pero poniendo buen cuidado en no pensar. Se me darían todas las facilidades, y mi situación progresaría. Accedí, escéptico sobre la posibilidad de ponerle freno a mi sentido crítico. El hecho es que las pequeñas comodidades que fueron llegando, y el deseo de descanso y de tranquilidad, me facilitaron la tarea de vaciar la mente. Inercia mental y comfort se fueron reforzando el uno a la otra y la otra al uno, y es por eso por lo que no recuerdo ninguno de los libros que escribí en esos años y de los que Sofía me habla con entusiasmo y nostalgia. Ensayo, novela, poesía, cuentos para niños, parece ser que escribí de todo y que mi público era cada vez más amplio. La pobreza perdía terreno y en mi vida iban apareciendo comodidas antes inimaginables. Vacío de ideas, todo eso me parecía lento y poco satisfactorio, no obstante.

    No sabía qué quería, ocupado como estaba en "no pensar".

    II

    Recibí la visita de un amigo de Gary Macbeth. Venía de su parte y yo había sido advertido de antemano. Hizo al llegar algunos elogios de mi talento que a mí me parecieron insípidos y convenidos. Sin embargo eran el justo prólogo de lo que venía a decirme. Al parecer el plan Thinking había sido concebido para desarrollarse en varias fases, y la fase crítica venía ahora. Haciendo honor al nombre del plan, esta segunda fase era inversa a la primera. Se trataba de poner al poder en apuros deliberadamente, y con el conocimiento de causa de alguien como yo que durante años se había abstenido de pensar.

    - Sé que ha perdido usted mucho filo, que solamente piensa desde hace años perogrulladas (mi orgullo, que hasta entonces estaba dormido, sintió una punzada). Todo eso ha sido muy útil al gobierno, pero nuestro plan tiene ambiciones más amplias que el bienestar de un gobierno, nosotros trabajamos la Historia a largo plazo, y usted es una persona capaz de ayudarnos.

    Aparentemente usted no ha pensado libremente estos últimos años, continuaba mi invitado, indifirente a mi estupor, pero sus pensamientos libres, soterradamente, han podido madurar y afinarse gracias a ello. Le pedimos ahora que piense sin restricción. Ni siquiera le pedimos lealtad para con nosotros, porque una de las cosas que usted conoce peor es quiénes somos realmente.

    Un pánico a pensar me sobrevino, me había acostumbrado a desconfiar de mis intuiciones, si puedo expresar así esta paradoja, esta pescadilla que se muerde la cola a la que había llegado. Había aprendido a arrasar con ramplonerías, maquilladas de cierta cultura, cualquier posible originalidad que surgiera en mi trabajo. Ahora un miedo a la libertad, una sensación de peligro en mi trabajo de escritor me paralizó frente a la máquina de escribir, cuando mi invitado ya se había ido.

    Me resistía a hacer lo que se me pedía. Entre otras cosas porque la incitación a la rebeldía, viniendo del poder, era una "contradictio in terminis".

    La solución más fácil en apariencia era inspirarme de los malditos, los rebeldes y los anarquistas. Esos estaban contra el poder, contra la burguesía, o sea que deberían ser libres.

    Me di cuenta de que para pensar con vigor, o si se puede decir, con rabia, debía renunciar a algunas de las pequeñas comodidades que había ganado. Sofía y yo empezamos a prescindir de lujos y a ser impopulares por mis salidas de tono. Incluso se extendió la imagen según la cual yo era "cutre". Eso no impedía que los insatisfechos y los inquietos entre los jóvenes me prestaran oído. A veces incluso me dedicaba, según la estricta disciplina del plan Thinking, a pensar exclusivamente para mí mismo. Los pensamientos radicales afloraban con sólo mirar a la cara el poder, desde mi pobreza recuperada de entonces.

    Desde su sillón, Sofía me lee trozos de los escritos que produje en esa época. También había olvidado todo eso.

    - Cómo ayudaste a tantos activistas con esta frase, me dice Sofía, "la soledad es una ilusión".

    - Ya, le digo yo, pero eso venía después de una frase sobre el café...

    - Sí : "El aprendizaje del café es siempre solitario, incluso para un camarero", pero con eso, cariño, te acercabas al sentir cotidiano, a la tragedia del día a día, y eso es lo genial.

    Al hilo de esos aforismos, se me ocurre que lo que pasó después estaba ya ahí.


    III

    Me di cuenta de que la cabeza del plan Thinking era yo mismo. Esas órdenes y contraórdenes eran la expresión de la precariedad del mundo. Mis amigos en las altas esferas, que parecían exigirme fidelidad al gobierno, en realidad eran seres desesperados que no encontraban el sentido a sus vidas y que acudían a mí para sanarse. Desde hace tiempo los gobiernos del mundo buscaban una razón para existir. Yo mismo decidí cuál sería la tercera fase. Daría mi visto bueno a la realidad, haría las paces con mis semejantes.

    - Ah, Tobías, era normal hacerse mayor. ¿Por qué sufriste tanto? ¿Porque fue una claudicación sin contrapartidas? Quiero decir, esa segunda vez nuestra situación económica no mejoró. Dejaste de tener rabia pero te invadió la tristeza, ¿te acuerdas?

    - Eso que llamas tristeza yo lo veía como un monstruo con el que tenía que luchar cada vez que me levantaba por la mañana. Era mi propia vejez, que se acercaba, pero para mí ese monstruo tenía un nombre, y el nombre era "Silencio".

    - ¿Qué quieres decir?

    - Que la cabeza del plan Thinking debía callarse.

    - Ya empiezas otra vez...

    Sofía se levanta a abrir la puerta, la oigo recibir a nuestro invitado, alborozada. Viene con un niño. Nuestro invitado es su padre. Me dice que su hijo es el primero de su clase y que se interesa mucho en los libros. Yo le aconsejo que lea el Lazarillo de Tormes.

    - ¿Recuerda usted que se le pagaría por su trabajo?

    - He cambiado de idea, soy feliz, le respondo a mi invitado, el único trabajo digno es el que no se nos paga, vencer el silencio. El autor del Lazarillo lo sabía, por eso se lo recomiendo a tu hijo. El silencio, como el ruido, como la guerra, vienen del miedo. Lo encuentro en toda la realidad, en la educación de los niños, en la mentira de los medios de comunicación, y es imposible luchar con él, es como el Minotauro, que solo se vence "siguiendo el hilo". La escritura ha ocupado toda mi vida, y acabamos de hablar de ello Sofía y yo. Si te he invitado a venir una última vez es para pedirte que trabajes para mí, que pienses por ti mismo, porque si no lo haces tú, lo hará tu hijo.

    Manuel Montero

    Comentado por: variación a ciegas sobre el artículo anterior el 14/9/2009 a las 14:15

  • don félix no se amohíne, hombre!

    déle al enlace si no me cree

    http://www.youtube.com/watch?v=INgXzChwipY&feature=related

    saludos y gracias a la atenta, por no decir, deliciosa, Mme.

    p.s.:

    lo mejor, ese sonido 'aflautado' tan de los ochenta

    Comentado por: vic el 14/9/2009 a las 13:12

  • "...eran unas impresentables cerdas insolidarias que no nos hicieron el menor caso. Materialistas ruines sin órgano para la lírica. En fin, que la cara podía esconder abismos de abyección capitalista."

    Simpática forma de referirse a las que le dieron calabazas. Obsérvese la elección de los adjetivos 'insolidarias' y 'capitalista' como peyorativos.
    ¡Y estos son los críticos de la progresía!

    Comentado por: LCE el 14/9/2009 a las 12:26

  • Recientemente he vuelto a visitar Barcelona, ciudad que creo conocer bastante bien después de muchos años. He constatado aquello de la "levantinización de Barcelona" que usted decía en un artículo anterior. Hoy vuelvo a darle a usted la razón como hice aquel día.

    Comentado por: Bernardo el 14/9/2009 a las 12:23

  • Estuve en Barcelona en el 76, me gustó pero no me deslumbró ni la mitad que Madrid, yo era un paletillo.
    Una impresión difusa de ciudad podrida. Viola era el alcalde y la actual Generalitat, era simplemente la Diputación Provincial. Mucha gente se dirigía a mí en catalán, bastaba decir que no lo entendías para que hablasen en castellano, gente agradable. En aquel momento era muy conocido un tal Ocaña, un chico sevillano que iba de rompedor..., en una fiesta se disfrazó de Sol, iba con una bengalas con tan mala suerte que prendieron en él y murió abrasado. Ese contrapunto entre lo transguesor, lo sórdido y lo trágico es a lo que me refería al principio.

    Comentado por: Mateo Montes el 14/9/2009 a las 11:31

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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