El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

La realeza

Recuerdo algunas discusiones sobre el realismo (o la verosimilitud), a propósito de la novela de Cercas en la que figuraba como protagonista el padre de Sánchez Ferlosio. ¿Se pueden mezclar acontecimientos ficticios e históricos con la justificación del género novelero? ¿No es deshonesto? Bueno, ficción novelesca y acontecimiento histórico no parecen dos especies distintas. Seguramente pueden hibridarse. Son como el whisky y el hielo. Si el whisky es muy bueno, no le pongas hielo. O sí. Casualmente tropiezo con un pasaje de La orgía perpetua, el muy brillante ensayo de Mario Vargas Llosa sobre Flaubert, que me viene al dedillo. En la mitad justa del ensayo, Vargas comenta una carta de Flaubert a Louise Colet en la que dice no poder escribir “lo que ve” (la realidad), sin “transfigurarlo” (la ficción). Este “elemento añadido”, este imponderable, dice Vargas, es lo que da originalidad a la obra y autonomía a la “realidad ficticia”. Pero entonces se le cruza una intuición, no tiene tiempo de desarrollarla, y la deja como nota a pie de página: “1. El elemento añadido, o manipulación de lo real, no es gratuito: expresa siempre el conflicto que es origen de la vocación y puede ser poco o nada consciente por parte del escritor. Naturalmente, el elemento añadido es detectado por el lector en función de su propia experiencia de la realidad, y, como ésta es cambiante, el elemento añadido muda también, según los lectores, los lugares y las épocas”. ¡Menudo jardín derridiano! Nos encontramos con una experiencia A (un fact) que el escritor transfigura inconscientemente en experiencia B gracias al elemento añadido. El lector transforma inconscientemente la experiencia B en experiencia C, según su propio elemento añadido. La coincidencia entre los facts A y C es absolutamente indemostrable, pero ambos, autor y lector, están persuadidos de referirse a lo mismo. De modo que si alguien considera que esa novela es “realista”, lo que está diciendo es que él, el lector, es “real” porque se reconoce en ese texto al cual otorga estatuto de realidad. Dicho en plata: el realismo de las novelas de Flaubert consiste en crear un tipo de lectores realistas. La realidad a la que se refieren autor y lector, sin embargo, no está en ningún lugar, sólo entre las páginas de un libro cuyo contenido es distinto para cada lector. Simultáneamente, quien no considera “realista” o verosímil ese texto (por ejemplo, porque conoció personalmente a Sánchez Mazas) tiene su realidad en otro lugar. Quizás en Tolkien. ¿Qué habría sucedido si el protagonista se hubiera llamado Pérez Martillo? ¿Habría arrastrado al mismo número de lectores? ¿Habrían aceptado su verosimilitud?

[Publicado el 09/12/2005 a las 09:12]

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Comentarios (72)

  • Ya he llegado a mi biblioteca. Inmediatamente identifico lo que hace días os prometí. Se trata, esta vez, de Franny, la pequeña de los siete hermanos que componen una de las más celebérrimas familias de la novelística mundial; cuya prole –es notorio– participó durante el periodo de entreguerras y los prolegómenos de la segunda guerra mundial en el –al parecer– muy famosos y popular programa radiofónico neoyorquino de preguntas y respuestas “Los niños sabios”.

    Me refiero a una levitación, sí; y harto significativamente la encuentro en Levantad, carpinteros, la viga maestra. Son, tan sólo, unas sustanciosas líneas de la bella carta que Boo Boo –la mayor de las dos hermanas, y tercera por edad, de la saga fraterna– dirige a su inmediato hermano superior, Buddy. Es este mismo, quien por su cuenta y riesgo –y supongo que para que todos nosotros nos enteremos ahora– se encarga de insertarla –digo, la carta– en el propio texto del que con título de impronta imperativa para los carpinteros el mismo es, en cierto modo, protagonista y, en todo caso, maestro narrador. Ahí van pues esas líneas con su debido viaje aéreo.

    “ […] Franny tiene la rubéola, por lo pronto. Dicho sea de paso, ¿la escuchaste la semana pasada? Se explayó largo y tendido acerca de cómo volaba por todo el apartamento, cuando tenía cuatro años y no había nadie en casa. El nuevo locutor es peor que Grant, si es posible, incluso peor que el Sullivan de los viejos tiempos. Le dijo que seguramente soñaba que volaba. La nena se mantuvo en sus trece como un ángel. Dijo que sabía que volaba porque al bajar tenía siempre polvo en los dedos por haber tocado las bombillas. Me muero por verla […].”

    No sé qué os parecerá. A mí, en materia de belleza, me resultan uno de los más sutiles artificios líricos con los que jamás he tropezado en mi ya generosa vida de compulsivo lector y, desde luego, las tengo por una de las pruebas racionales de mayor voltaje poético que hay en la literatura universal.

    Comentado por: Onagro el 17/12/2006 a las 19:52

  • Pues hablando de levitaciones, en cuanto llegue a mi biblioteca les cito una bastante buena. ¡Hasta entonces!

    Comentado por: Onagro el 04/12/2006 a las 20:47

  • eres un rayao !!!
    He leido "Escala del tiempo perdido" y me parece que eres un poco ..., vamos un subnormal. como comparas a una indigente con un animal?
    Como te metes con los padres cuando acaban de trabajar, en su tiempo libre. Pues cuando no trabajan, haran lo que les salga de lso cojones, no te jode !!!
    Eres un freaky!!!
    Gente como tu, es la que no quiero en este mundo de cambios.

    Comentado por: Carlos el 03/2/2006 a las 12:02

  • Estoy de acuerdo con el comentario 20 (ya tan lejano) del Sr. Peregrín sobre lo de Cercas. Tuve la impresión al comienzo de la novela de encontrarme con el aborto de un reportaje para un dominical (de "ese" periódico, seguramente). El autor se había dado cuenta de que aquello daba para una novela estirando el asunto, y se pueso manos a la obra, como una costurera, remiendo aquí y remiendo allá, hasta engordarlo. Tuve que abandonar.

    Comentado por: X. Berard el 12/12/2005 a las 09:12

  • Además de los autores del grupo que presido invitaremos a otros alguna vez.
    Viva Alfaguara!!!

    Comentado por: polanco el 12/12/2005 a las 00:12

  • Peregrín, ¿y qué me dice de la podre fragante de Juan de la Cruz, sobre la que hay numerosos testimonios no interesados?
    Alguna duda me cabe a mí sobre las levitaciones de la madre Teresa, pero estoy dispuesto a aceptar que la mente es capaz de eso y de más. ¿No son, en el fondo, las potencialidades del cerebro, las grandes desconocidas para la ciencia?
    Si la ciencia lo explicara todo, dejaría de ser ciencia, me parece a mí; pero mi incultura científica me desautoriza, que conste también.

    Comentado por: jpoz el 11/12/2005 a las 21:12

  • "...¿se pueden mezclar.....?¿no es deshonesto?..."

    ¿a quién va a pedirle permiso Vd.? ¿quién va a decidir sobre la honestidad de su trabajo?

    En "Todo lo que hay que hacer para no ser escritor", C. Conolly responde a esas y a muchas otras preguntas con una sola respuesta:
    el lector, siempre el lector.

    ¿quién les lee a Vds., señores?
    Aparte de sus compadritos de este blog ¿hay alguien que les lea a Vds., caballeros?
    La complacencia hiere. La autocomplacencia mata.

    Jimmy, break it up!

    Comentado por: patti s. el 11/12/2005 a las 21:12

  • hablais mucho, pero estais muertos

    Comentado por: Jim Morris Son el 11/12/2005 a las 21:12

  • Tomado del comentario número 61:

    Ana Catalina Emmerick (1774-1824) fue uno de los últimos grandes representantes de la mística alemana, una humilde monja que vivió recluida en un convento en Dülmen hasta el cierre del mismo, que experimentó fenómenos psicosomáticos ­estigmas­ y visiones sobre su vida y la del propio Cristo, tal y como lo contó al poeta romántico Clemente Brentano en los últimos años de su vida...
    *****************

    Una pregunta escéptica pero sin retranca:

    ¿pudo Cristóbal Serra finalmente descubrir el truco o los trucos de los estigmas de esta buena monjita? ¿Lo narra y explica en su libro el señor Serra?

    Comentado por: Fernando Peregrín el 11/12/2005 a las 20:12

  • Hablais mucho, pero estais muertos

    Jim Morros Son

    Comentado por: Jim Morros Son el 11/12/2005 a las 19:12

  • Me sorprende y alegra esta presencia reiterada de Cristóbal Serra. En efecto, es un autor deslumbrante, original, heterodoxo, irracional, dueño de una tradición propia y diferente. Antes de Albert, han salido en su defensa Octavio Paz, Joan Perucho, Rafael Conte, Pere Gimferrer, Basilio Baltasar, José Carlos Llop, Eduardo Jordá, Manuel Neila, Diego Doncel, Ramón Chao... supongo que hay más. Por cierto, fue Sergio Pitol quien le dio cabida en la editorial Tusquets (secundado por Beatriz de Moura).

    Últimamente, en la editorial mallorquina Cort, ha publicado sus traducciones de Max Jacob (Espejo de astrología) y Chuang-Tzu.

    Pero me parece inelegante este desplazamiento del centro de atención. Yo he entrado en busca del mejor ensayista español que hoy tenemos: ¡Félix, recibe el saludo de los Orfos!

    Comentado por: Los Orfos el 11/12/2005 a las 19:12

  • Francamente inelegante y hasta poco adecuado ,pero siendo Azua EL MAS GRANDE ensayista de este pais, que mejor lugar para hacer alguna recomendación ,en este caso demasiado insistente ,rozando el ridiculo ,pero si alguien descubre a Serra gracias a mi payasada seguro que lo agradece . No volvera a suceder y gracias por la referencia.

    Comentado por: albert el 11/12/2005 a las 19:12

  • Estoy con ALBERT



    Escaparate / La semana
    CRÍTICA
    | AUTOBIOGRAFÍA/NARRATIVA |
    Nuevas visiones de Cristóbal Serra

    Cuando en 1996 esta misma editorial y revista mallorquina publicó bajo el título de Ars Quimérica ­homenaje a Ramón Llull, el primer mallorquín universal­ la obra completa de Cristóbal Serra, la alegría de ver por fin al alcance de la mano nueve títulos (uno de ellos inédito) difícilmente encontrables de otra manera de este extraño, marginal, aislado y misterioso escritor, venía empañada por la amenaza, dada su edad, de que podía de este modo estar dando su obra por clausurada. Sin embargo, ya el año pasado, Serra publicaba su traducción de Mis Diarios de Léon Bloy, una considerable selección de la primera y canónica edición de los ocho volúmenes que el propio Bloy extrajo de un monumental Diario que sigue todavía inédito (poco antes, en 1996, había aparecido en francés el primer gigantesco tomo del mismo, todavía en curso de edición, que amplía y multiplica hasta la exasperación lo hasta ahora conocido), lo que nos mostraba a nuestro escritor todavía vivito y coleando; y aún hubo más, porque a los pocos meses la excelente colección «Ardora Exprés» nos concedía un breve ­casi todos los de Serra lo son­ volumen con una espléndida selección de Nótulas, tanto más importante cuanto que presenta una muestra excelente de una de sus mayores aficiones ­el cultivo del aforismo­ y que a su vez puede servir como perfecta introducción a su lectura.

    Pues bien, terminando de completar esta «resurrección» ­que no lo es, Cristóbal Serra no se ha ido ni callado, y aunque se acerca al borde de los ochenta años, esperemos que así siga para su bien personal, el de sus lectores y el de la literatura misma a un tiempo­, publica ahora dos libros completamente nuevos, uno de ellos que le ha rondado en la cabeza durante años con títulos diversos y que aparece definitivamente con el de Visiones de Catalina de Dülmen, y una especie de autobiografía vital e intelectual, Las líneas de mi vida, donde por vez primera se «confiesa» y aclara muchas de las claves de su misteriosa y contundente obra.

    Y digo que el libro sobre Ana Catalina Emmerick que ahora aparece bajo el título más sencillo, aunque igualmente exacto, de Visiones de Catalina de Dülmen, le rondaba ya en la cabeza a Cristóbal Serra desde hace años porque ya aparecía como redactado e inédito y bajo el hermoso título de La Flecha Elegida, en el libro homenaje que le dedicó en 1987 el Gobierno balear, La soledad esencial, y también porque en cierta ocasión vi su manuscrito en el despacho de una editorial que al final no se atrevió a publicarlo. Entonces el texto ocupaba dos gruesos volúmenes mecanografiados, extensión excesiva para las costumbres de Cristóbal Serra, lo que sin duda, dejando aparte su estricta temática religiosa, contribuiría quizá al rechazo editorial. El que ahora aparece debe ser sin duda una revisión del propio autor, partidario de quintaesencias más que de fárragos, aficionado a los libros breves, a los aforismos y hasta a una escritura fragmentaria, y que hasta alguna vez se ha autocalificado de «micrólogo». De hecho, Serra había conectado con este fenómeno de la monja mística alemana leyendo a Léon Bloy, que hablaba mucho de ella y que también es otro místico a su violenta manera, y hasta en su densa correspondencia con Juan Larrea ­que también lo es a su modo­, y que resultaría importante conocer de una vez en su integridad, pues ambos escritores se cartearon de Córdoba (Argentina) a Mallorca durante años, y en alguna ocasión he contado cómo el mallorquín nos descubrió de rebote a la Prensa española la muerte del gran poeta exiliado del 27. Serra también nos concedió una amplia antología de la obra de Larrea en su Ángulos de visión (1979), que publicó Beatriz de Moura en su editorial Tusquets en Barcelona, empresa que iba recogiendo no sin parsimonia alguno de sus títulos anteriores, y para la que Serra iba entregando ya por aquel entonces sus primeras, extrañas y originalísimas traducciones.

    Ana Catalina Emmerick (1774-1824) fue uno de los últimos grandes representantes de la mística alemana, una humilde monja que vivió recluida en un convento en Dülmen hasta el cierre del mismo, que experimentó fenómenos psicosomáticos ­estigmas­ y visiones sobre su vida y la del propio Cristo, tal y como lo contó al poeta romántico Clemente Brentano en los últimos años de su vida. Este poeta, uno de los líderes del segundo movimiento romántico alemán, el de la escuela de Heidelberg ­que había sucedido al primero, el de la de Jena­, había llevado una vida bastante tormentosa y peregrina, y tras triunfar, no sin escándalos y discusiones, en la novela, la poesía y el teatro, se había decantado hacia la religión ­es autor de un poema épico monumental, Romances del Rosario, que se publicó póstumo­ y ya había abandonado la vida literaria profana cuando visitó a Catalina en Dülmen en 1818, dedicándose a escucharla y a transcribir sus visiones hasta la muerte de la monja seis años después. En 1833, Brentano empezó a publicar estas conversaciones de manera anónima en La dolorosa pasión de Nuestro Señor Jesucristo según las visiones de Sor Anna Katharina Emmerich, y continuó hasta un total de tres volúmenes, lo que le ocupó hasta su muerte en 1847, tarea que luego continuaron sus familiares y herederos. Al final de largos procesos eclesiásticos, no se pudo probar ninguna superchería y hasta se inició un proceso de beatificación de la monja que todavía permanece abierto, según creo, tras una entonces tardía ­y ya antigua hoy mismo­ resolución de la Sagrada Congregación de Ritos de 1927.

    Cristóbal Serra, este escritor singular, es un enamorado de toda suerte de vanguardismos, espiritualismos, místico y surrealista a la vez, que ha traducido a William Blake y Bloy, Michaux, Swift, Picabia y Lao Tsé entre muchos otros, que ha escrito un libro entero sobre el Apocalipsis, y que se declara cristiano ferviente ­aunque bastante marginal, desde luego­, es siempre bastante autobiográfico a través de sus lecturas y traducciones, y resulta al final ser tan sencillo como original, tan modesto y discreto como bastante explosivo en el fondo. Sus armas son la sencillez, el humor y la ternura, y con ellas ha querido ser como un nuevo Brentano de aquel otro Brentano mismo de la monja alemana, contándonos la historia misteriosa de aquellas visiones y experiencias, menos dramática que la alemana, desde luego, pero siempre amena, clara y sencilla, que respira tanto amor por su tema como para poder ser más implacable en su fondo. El surrealista de Péndulo o Viaje a Cotiledonia, enamorado zoológico-mítico de la cabra y del asno, el antólogo del humor negro en la literatura española ha escrito este libro como si fuera una ceremonia, aunque sin solemnidad alguna, y que se lee con curiosidad, placer y emoción. ¿Quién quiere ­o da­ más?

    En Las líneas de mi vida Cristóbal Serra se acerca a la suya con su habitual sentido de la discreción, pues no hay acciones trepidantes en ella, ni escándalos, ni grandes viajes, sino soledad, humor, ternura y sobre todo lecturas incesantes, para empezar por la Biblia, el Quijote, Bernanos, Gracián, Dante, La Rochefoucauld, Fray Luis de Granada, pasando por el catecismo de Ripalda y desembocando en los cátaros, Shakespeare, la Biblia protestante del King James y William Blake, su amor por el latín, sus estudios y enfermedades («era un niño de escasa retentiva») y su alojamiento como profesor de idiomas y traductor después. Los primeros inventos literarios, un amor casi en sombra que pasó por el foro, sus tertulias, aficiones, amistades y opiniones y la lenta penetración en un pequeño estadio de celebridad curiosa y local, desde el que nos sigue hablando cada vez mejor, con mayor penetración, gracia y hondura, y demos gracias por ello.

    Comentado por: carlos el 11/12/2005 a las 17:12

  • Los nuevos caminos del conocimiento

    Existe una enorme diferencia entre la realidad tal y como es (implicada), y la realidad tal como la describe cada uno (explicada). El problema son las restricciones y limitaciones de diferentes tipos que tiene el ser humano. Es necesario cambiar el enfoque reduccionista, fragmentario, mecanicista y monodisciplinario por otro sistémico, holístico, complejo y transdisciplinario porque el mundo exterior, el de la vida cotidiana, ese con “objetos” y “partes”, no es algo que exista objetivamente ahí afuera y que luego el hombre lo representa en su mente, sino que –más bien– es algo que se “crea” en el proceso del conocimiento. En consecuencia, hoy se cuestiona la idea de que la cognición consista en recobrar pasivamente los rasgos extrínsecos del entorno local a través de un proceso de representación. La cognición se entiende en la actualidad como la capacidad de “hacer emerger” el significado a partir de realimentaciones sucesivas entre el organismo y su medio ambiente próximo (tanto físico como cultural), a partir de una interacción “dialéctica” entre ambos protagonistas.

    Más: http://www.tendencias21.net/Los-nuevos-caminos-del-conocimiento_a780.html

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/12/2005 a las 17:12

  • LA CARA CUTRE Y DURA DE LA REALIDAD

    http://www.inn.org.es/Docs/barretina.htm

    Comentado por: Fernando Peregrín el 11/12/2005 a las 15:12

  • ¡Por San Juan y Santa Teresa, qué desastre! Suplico, que no pido, comprensión para mi torpeza escolar en el recorta y pega...

    Comentado por: jpoz el 11/12/2005 a las 11:12

  • De tanto frecuentar las bitácoras, se le contagia a uno el impulso náutico. En consecuencia, y lleno de sana envidia, he decidido abrir nave propia. No sé si contagiado por el ritmo embravecido de Porgy and Bess, que sonaba ayer por la tarde en RNE-2, pero me he lanzado y aquí:

    De tanto frecuentar las bitácoras, se le contagia a uno el impulso náutico. En consecuencia, y lleno de sana envidia, he decidido abrir nave propia. No sé si contagiado por el ritmo embravecido de Porgy and Bess, que suena ahora mismo en RNE-2, pero me he lanzado y aquí:

    http://diariodeunartistadesencajado.blogspot.com/)

    pueden leer la primera etapa. Gracias por las posibles visitas.


    pueden leer la primera etapa. Gracias por las posibles visitas.
    Y disculpen la interrupción publicitaria...

    Comentado por: jpoz el 11/12/2005 a las 11:12

  • Hace unos días leyendo una entrevista a Eduardo Punset...

    "P: ¿Coincide la búsqueda de la felicidad con la terca búsqueda de la vida?
    R: La felicidad en letra pequeña está en la sala de espera de la Felicidad en letra mayúscula. Desaprovechamos la belleza de la búsqueda."

    Ahora lean esto:
    "(...)sé que estoy aprendiendo algo nuevo. Siempre. Y cuando deje de tener esa sensación de aprender y esas ganas locas de saciar mi curiosidad, me iré de este mundo en silencio y tratando de molestar lo menso posible."

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/12/2005 a las 01:12

  • Martita (nº 54), ¿cómo usted poraquí?

    Ahora que me doy cuenta, creo que tenemos pendiente una coversación sobre no recuerdo exactamante qué. ¿Era sobre la perdurabilidad de las obras de arte? ¿O sobre las razones de hoy día para que se dé o no el arte por el arte?

    Cuando quiera, Martita, podemos analizarlo juntos y discutirlo.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 11/12/2005 a las 00:12

  • Me tengo por un esforzado y apasionado epistemólogo. He dedicado mucho tiempo a estudiar y a escribir sobre epistemología; en particular, sobre la científica. Y estoy convencido que he aprendido más y mejor sobre el amor, la amistad, la vida y la muerte leyendo grandes novelas - y presenciando o leyendo las grandes obras teatrales -- que estudiando y analizando textos y tratados de psicología analítica o cognitiva. Claro que esas grandes novelas o esas grandes obras teatrales no abundan.

    Tengo para mí que las grandes obras maestras de las artes y la literatura que me han conmovido, que me "han puesto" son aquellas que más me han enseñado a conocerme a mí mismo y los que me rodean. A conocer los sentimientos y los valores de las personas, así como sus razones para actuar, su psicología más básica y elemental. Y me he dado cuenta de que se trata en realidad de conocimientos muy valiosos y muy prácticos porque son creencias que me han proporcinado esas obras maestras del arte y de la literatura que son verdaderas porque se correspnden con la realidad de los sentimientos, anhelos, deseos, creencia, valores, etc. de las personas que han intervenido en mi vida.

    No importa que se trate de realismo, de naturalismo; de novela de aventuras o de amor y romance; de fantasías... Tampoco importa mucho si son dramas, tragedias, comedias o teatro lírico. Hasta en los llamados géneros menores hay obras maestras, en el sentido de que, cuando las conces, sabes más y comprendes mejor los sentimientos y lo que valoran los seres humanos de tu alrededor que cuando no la conocías. Además, no siempre el realismo literario es el que más nos ayuda a conocer y entender la realidad de la naturaleza humana.

    Se argüirá que esto es así precisamente porque aprendemos a sentir y a tener valores y a aceptarlos por medio de la literatura, por medio del cine y el teatro, mediante los relatos orales o escritos, en general. Se ha llegado a decir que sentimos amor y odio tal y como nos han enseñado los libros y películas que hemos leído y visto, respectivamente.

    En un sentido muy general, esto es una obviedad. Nuestra mismidad se forma en gran parte por influencias del mundo que nos rodea y con el que interaccionamos. Libros y cine proporcionan ejemplos y explicaciones de los fenómenos del mundo -- objetivos y subjetivos -- que nos suelen ser fáciles de asimilar. Pero en un sentido determinista del influjo de la literatura y el cine en la formación y evolución de nuestra identidad personal o mismidad, es una exageración, perdonable en gentes de letras pero que es indubablemente un error.

    Realismo o fantasía en la gran literatura, teatro, ópera o pintura -- siempre que no se mezclen torticeramente y para engañar o confundir (es decir, para tratar de inducir en nosotros creencias falsas) -- nos pueden ayudar a vivir una buena vida. Lástima que las obras maestras sean tan escasas.

    Claro que siempre me queda un consuelo. Cuando vuelvo a las páginas de À la recherche, o las del Ulises o el Quijote; o leo o veo en el teatro dramas y comedias de Shakespeare, o escucho con atención una y otra vez el Don Giovanni o La traviata, sé que estoy aprendiendo algo nuevo. Siempre. Y cuando deje de tener esa sensación de aprnder y esas ganas locas de saciar mi curiosidad, me iré de este mundo en silencio y tratando de molestar lo menso posible.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 10/12/2005 a las 23:12

  • El problema es que Cercas no recrea sino que inventa. Es una cuestión ontológica: los recuerdos reviven algo que realmente pasó, algo que existió antes del proceso de recordar. La invención crea de la nada, no tiene ningún vínculo con la realidad, Lo inventado no ha exstido antes de la operación mental de la invención.

    Comentado por: martita el 10/12/2005 a las 23:12

  • Recuerdo asistir a una cata de whiskys donde el anfitrión recomendaba mezclar dedal de whisky con dedal de agua (1:1). El agua, segun él, potenciaba el sabor y el olor del brebaje, eso sí, esta debía ser de calidad. Por eso, recomiendo nunca mezclar el whisky con hielo de bar. Dos razones:
    1- Los cubitos del bar están hechos de jugo de charco.
    2- El añadir hielo al "buen" whisky disminuye su nariz, haciendo casi imperceptibles sus olores.

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/12/2005 a las 20:12

  • ¿Y Rashomon?, de Kurosawa.
    ¿Y Providence?, de Resnais.
    ¿Y El Mago?, de Fowles.
    Probablemente cabrían en la lista todas las grandes obras, desde Hamlet hasta La Desheredada, pasando por las que se les antojen. Esa lucha eterna entre la realidad y la ficción es "constitutiva" de la especie. Eso tiene el pensamiento, la psiquis, que etimológicamente, es mariposa. Hay metamorfosis, cierto. Y mariposeamos toda la vida.

    Comentado por: jpoz el 10/12/2005 a las 20:12

  • (...) vamos por la vida con la sensación generalizada de que todo el mundo está equivocado excepto nosotros. Y puesto que no sólo olvidamos cosas porque no tienen importancia sino también porque importan demasiado (porque cada uno de nosotros recuerda y olvida siguiendo una pauta cuyas laberínticas vueltas constituyen una seña de identificación no menos distintiva que una huella dactilar), no es de extrañar que los fragmentos de realidad que uno atesora como su biografía puedan parecerle a otro que, por ejemplo, ha cenado diez mil veces a la misma mesa de cocina, una caprichosa excursión a la mitomanía.
    Philip Roth, Pastoral americana.

    Si recordar constituye un acto de creación (recreación) no debemos asombrarnos de la técnica que emplea Cercas... faction o periodismo literario...
    Lo que no me acaba de convencer es esa entronización del autor convertido en personaje... supone una especie de menosprecio hacia los lectores avezados y una tomadura de pelo para los lectores inocentes.

    P.

    Comentado por: Portnoy el 10/12/2005 a las 20:12

  • ¿Han visto la poética película "El tren de Zhou Yu"? Es un buen entretenimiento para aquellos que pretendan resolver la incógnita que se esconde detrás de la ecuación realidad/ficción.

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/12/2005 a las 19:12

  • Realidad / ficcion ,todo lo que esta escrito es ficción ,la realidad no se puede plasmar . Representar un hecho es crear una ficción aunque el hecho sucediera ,estas frases son ficción , no dicen lo que dicen sino lo que estan diciendo que quieren decir, que estan diciendo.

    Comentado por: carlos el 10/12/2005 a las 19:12

  • (47) Con usted y Sontag, jpoz.

    Comentado por: James Boswell el 10/12/2005 a las 17:12

  • interpretación subjetiva, arbitraria, caprichosa y crítica de lo real, pero lo real es lo real
    ........................................
    Susan Sontag ya nos previno contra la interpretación, ¿recuerda? La literatura no es interpretación, sino creación, realidad autónoma dentro de la realidad, con leyes distintas de las de la realidad, pero no menos coercitivas.

    Comentado por: jpoz el 10/12/2005 a las 16:12

  • La obsesión esta en el principio de todo.
    El hombre no tiene naturaleza ? el hombre es naturaleza , naturaleza obsesiva.

    Comentado por: albert el 10/12/2005 a las 15:12

  • ANTOLOGÍA DEL DISPARATE

    Nº 521 de la colección de BOBALIA

    El hombre no tiene naturaleza
    Por Rafael Conte

    http://www.elpais.es/articulo/elpbabsem/20051210elpbabese_12/Tes/

    Comentado por: Fernando Peregrín el 10/12/2005 a las 13:12

  • Buena cita la de Tipo de incógnito en el número 41.

    En general, y en las sociedades complejas de los países desarrollados, es muy difícil vivir hoy día sin un cierto grado de autoengaño. Pero esto no es literatura, sino psicología.

    Sucede que, mientras este autoengaño esté más o menos controlado por la consciencia de que es un engaño, los individuos no pierden el contacto completo con la realidad en la que están inmersos, eso que se llama conservar el "sentido de la realidad".

    Se suelen llamar fantasías a muchos de esos trucos a los que recurre nuestra mismidad o identidad personal (lo que los anglohablantes llaman 'self') objetiva para completar la narratividad necesaria para que nos podamos relacionar con los demás seres humanos. En este sentido muy básico de la consciencia de uno mismo y de la psicología cognitiva, somos animales narrativos. Puede que de esto surja la literatura de ficción, la historia, la ensayística, las biografías y autobiografías y otros géneros literarios. Pero la narratividad primigenia de nuestra mismidad no es literatura aún.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 10/12/2005 a las 09:12

  • El año que pasé en la bahía de nadie.

    Comentado por: Rafa71 el 10/12/2005 a las 01:12

  • "-En realidad intenté zafarme varias veces. Y casi lo logro. Pero parecía que la realidad lo obligara a uno a vivir adecuadamente cuando se es parte del mundo real. Quiero decir que, aunque uno intente permanecer en la red del engaño, al final descubre que la única alternativa es salirse de ella.(...)

    -Hay personas que toda la vida van saltando de un engaño a otro, e igualmente viven en el mundo real."

    Oé/Op.cit.

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/12/2005 a las 00:12

  • ¿Atleta sexual? Vaya, otro troll procedente de Arcadi's Club

    Comentado por: Juajua el 10/12/2005 a las 00:12

  • Literatura = interpretación subjetiva, arbitraria, caprichosa y crítica de lo real, pero lo real es lo real

    Comentado por: sinproponerlo el 10/12/2005 a las 00:12

  • Sobre realezas, veracidades y verosimilitudes ha escrito varias cosas el tucumano Tomás Eloy Martínez. Mañana les cuento que hay ya es tarde.
    ¿Historia o novela?
    ¿Novelar la historia o historiar la novela?
    Ya verán cómo nos vamos a reir.

    Comentado por: juanjo martínezj el 10/12/2005 a las 00:12

  • "¿Por qué te has vuelto tan indiferente a la política?
    Bird caviló en silencio durante unos segundos.
    -Mis días de estudiante han pasado. Ya no soy tan sensible a la situación internacional ni a la política"

    Kenzaburo Oé/Una cuestión personal

    Es más sensible llenar el estómago antes que la urna.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 22:12

  • Su egolalia, Atleta, es desmesurada, casi Letal, que, a su vez, es casi calambur y calambre suyo.
    Aloje aquí algunas de sus críticas inmisericordes a la banalidad/venalidad de nuestros modernos literatos -excluyéndome a mí, por supuesto- y permítanos tomar posesión de sus reales. Es gracia que espera alcanzar, etc. Vale.

    Comentado por: jpoz el 09/12/2005 a las 22:12

  • Guau, cómo va subiendo este blog! Me permito recordar que yo fui el primero en traer a las masas arcádicas! Yo soy el Jordi Bernal de este invento!

    Comentado por: Atleta Sexual el 09/12/2005 a las 22:12

  • ¿Lo esencial de la montse/tura? La política-ficción.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 21:12

  • ¿Lo esencial de la literatura? El lector.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 21:12

  • ¿Es verosímil que Azúa azuce tanta extravagancia con sus disquisiciones pesquisidoras?
    ¿Lo esencial de la literatura? La ficción. Y ahí cabe toda la realidad, por supuesto. En su sitio, la ficción.
    De otro modo, hemos de hablar de reportajes, periodismo, crónicas, historia, memorabilia, etc.

    Comentado por: jpoz el 09/12/2005 a las 21:12

  • Mjolnir(g), claro.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 20:12

  • A quien corresponda:
    La mitomanía es una filia que no atiende a géneros. Hipnotizarse con la obra y deseos de un autor, aunque placentero, puede llegar a ser seriamente perjudicial en una mente democrática. ¡Aléjese de las directrices y los márgenes poco amplios!

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 20:12

  • Si este blog fuera menos autraliano y más escandinavo se llamaría Mjolnir.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 20:12

  • Que gran tipo este de incognito ,parece que eres nuevo aqui,para que no seas menos que los demas te recomindo a Cristobal Serra. hasta mañana.

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 19:12

  • La racionalidad del humano se identifica en lo profundo del planeta óptico.
    Desconfien de aquellos individuos de iris azulados que pretenden cobijar la racionalidad oscura de la pupila. Huyan de los verdes y laberínticos ojos que ocultan el minotáurico punto negro. Mi recomendación: Confien en las gradaciones castañas y practiquen la midriasis.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/12/2005 a las 19:12

  • De Flaubert, antes que Madame Bovary, prefiero el delirante Diccionaire des idées reçues de la loca pareja. Claro que imita en fondo y forma a un diccionario real, quizás en eso está la gracia.

    Comentado por: martita el 09/12/2005 a las 18:12

  • Dan ustedes ganas de bostezaaaaaaaaaaar.

    Comentado por: Ladrillard el 09/12/2005 a las 17:12

  • El 18 sí es mío, Don Fernando. El 19 es un clo(w)n.

    Comentado por: James Boswell el 09/12/2005 a las 17:12

  • Albert, deje de un lado sus obsesiones por unas semanas y aplíquese con el derecho internacional o su hoja de exámen va a quedar de un color pálido Anglada Camarasa que ni le cuento.

    Comentado por: Pere Comamala el 09/12/2005 a las 16:12

  • Cercas no me parece un buen escritor ,su novela es mala . Para no tener problemas con los comentarios firmen en el texto. Recomiendo a Cristobal Serra .
    albert

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 16:12

  • No me cuente no , pero salga de su escondite y recupere a su mujer . Ella no tiene la culpa de nada.

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 16:12

  • Bueno, yo ya he puesto mi granito de arena para que se arregle esta chapuza, Sir James.

    No sé si es suyo el comentario número 18 sobre la conocida novela de Cercas.

    No he visto la película pero sí leí, a duras penas, el libro. Es una novela tramposa, en la que se ven demasiado las costuras entre lo que el autor inventa y lo que extrae de la historia. Pienso que es un acabado ejemplo del estilo literario del periodismo de El País.

    Habrá que ir pensando en encerrar bajo siete llaves a Capote y a su A sangre fría.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 16:12

  • Oiga, don Fernando, o don Eduardo, o don ¡¡a haber si arreglan el robot, porque, vaya otra vez

    Comentado por: James Boswell el 09/12/2005 a las 15:12

  • Por pereza no leí la novela de Cercas. Vi la versión en cinematógrafo (creo que así se llama el invento visual de la modernidad) de Trueba (David). Un film inconsistente que bien podría haberse titulado "La ígnea entrepierna de Ariadna Gil".
    Una novela, una buena novela, también incluye la crónica d'un temps i un país. Verbigracia: "La cartuja de Parma", "Guerra y Paz", "Fortunata y Jacinta" o "Si te dicen que caí".

    Comentado por: James Boswell el 09/12/2005 a las 15:12

  • Schoenberg es un personaje de su tiempo. Para lo bueno y para lo malo, para sus aciertos y equivocaciones.

    Estoy de acuerdo con usted en lo que dice sobre su falta de humildad, a lo que yo añadiría su mesianismo musical que se refleja en su ópera de ideas Moisés y Arón.

    Indudablemente, además, fue muy duro con los que no le reconocieron su carácter sacerdotal de transformador de la música culta occidental. Basta leer, por ejemplo, lo que escribe sobre Adorno, creo recordar que desde su exilio californiano (no tengo a mano ahora mis libros y otros documentos sobre Schoenberg y Adorno, pero de algo me acuerdo).

    Y sobre la recepción pública de su obra, tengo para mí que lo que tiene más aceptación hoy día es su expresionismo musical.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 13:12

  • Del todo

    Comentado por: Georges Bataille el 09/12/2005 a las 13:12

  • Este sitio está loco
    Pierre

    Comentario por Fernando Peregrín — Diciembre 9, 2005
    **************
    Otra vez ha faaldo el robot de este blog y ma ha signado un comentario que no es mío.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 13:12

  • Este sitio está loco
    Pierre

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 13:12

  • Schoenberg no fue nunca humilde, y quizá no tuvo necesidad de serlo- de su guerra personal consigo mismo y aquellos que él consideraba sus adversarios. Dice:

    He tenido, por mi parte, la sensación de haber caído en un océano de agua hirviendo; no sabiendo nadar y no conociendo medio de salir, he probado servirme de brazos y piernas como y mientras he podido. No sé lo que ha impedido que me ahogara o me cociera vivo. Creo que sólo he tenido un mérito: no haber abandonado la lucha jamás. Que mis movimientos hayan sido eficaces o absurdos, que hayan sido favorables o no a mi existencia futura, el hecho es que para hacerlos no me ha sostenido nadie, aunque los que han esperado verme sucumbir tampoco hayan sido muy numerosos.

    Comentado por: carlos el 09/12/2005 a las 13:12

  • Me interesa mucho el debate entre idealistas y pragmáticos que surge del artículo de don Felix de Azúa sobre Adorno y la Neu Musik.

    Así que, estimado don Carlos del Pino, use el copy&paste y podremos leer y participar en el debate al que usted se refiere.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 12:12

  • Estimado Féliz de Azúa

    En estos momentos se están debatiendo sus dos polémicos artículos, el que utiliza a Schoenberg como metáfora y el de "Triste atraso de los avanzados", en el foro del Punto de Encuentro de la licenciatura online de Historia y Ciencias de la Música en la Universidad de la Rioja.

    Como no encuentro su email por ningún lado, se lo pregunto a través de su blog aunque preferiría que no lo publicase.
    ¿Estaría interesado en recibir los comentarios que se han escrito y se escriben en ese foro acerca de sus artículos? En este debate entran profesores y alumnos.

    Un cordial saludo

    Carlos del Pino
    delegado/alumno licenciatura Historia y Ciencias de la Música (Univ. La Rioja)

    Comentado por: Carlos del Pino el 09/12/2005 a las 12:12

  • Aqui se publica todo ,envia los comentarios que nos interesan

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 12:12

  • Pérez Martillo no, Miralles.Me da que Félix de Azúa no se ha leído la novela de Cercas, habla de oídas. El problema es que Cercas había conseguido unos datos reales, históricos, sobre un suceso de la guerra (había encontrado un héroe), y aquello tenía su interés para el mercado literario, pero para redondear el producto necesitaba una persona real(el héroe)que no encuentra, así que se inventa al personaje Miralles y nos da gato buenísmo y heroico por liebre inexistente. Una estafa para el lector, crédulo como todos los lectores. Ese es el tema.

    Comentado por: Antonio el 09/12/2005 a las 11:12

  • En efecto, don Eduardo, a punto ha estado el loco robot de este blog de confundirnos a usted y a mí.

    Mientras no lo arreglen--y dejen de perderse comentarios, entre otras cosas--sugiero que, antes de darle al botón "Enviar comentario" se fijen en los campos "Nombre (requerido)" y demás. Y si no son los correctos, pues se cambian y ya está.

    Eso espero... Veamos.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 10:12

  • ???

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 10:12

  • No dejen de leer el artículo de don Félix de Azúa que hoy se publica en El País.

    Algunas anotaciones, a vuela pluma, sobre lo que escribe hoy aquí do Félix:

    ¿realismo = verosimilitud?

    ¿realismo cognitivo = realismo como género literario?

    ¿elemento añadido = manipulación de la realidad?

    ¿qué diferencia hay, desde su consideración de materias narrativas y urdimbres del género novela, entre acontecimientos históricos e inventados? ¿Acaso no son, a fin de cuentas, ambos materiales de construcción para el novelista?

    Comentado por: Fernando Peregrín el 09/12/2005 a las 10:12

  • Pérez Martillo ? mal nombre ,no asi el de Cristobal Serra gran escritor ,sus libros tocan el tema de hoy ,su biografia literaria es muy recomendable .
    Sr. De Azua no le parece Cristobal Serra un Gran escritor ?

    Comentado por: albert el 09/12/2005 a las 10:12

  • Oiga, webmaster, que en este blog el nombre del firmante sale automáticamente pero equivocado. Juro que no soy yo, evidentemente.
    Hacemos la prueba.

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 09/12/2005 a las 10:12

  • Hay que borrar los nombres y yo no pondria el email real

    Comentado por: ALBERT el 09/12/2005 a las 10:12

  • No sé cómo pueden pensar que el post previo era un post real.
    Se lo advertí, no era yo.

    Comentado por: Javi Cercas el 09/12/2005 a las 10:12

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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