En ciernes
[Publicado el 01/12/2005 a las 11:12]
Hoy, en Madrid, tenemos un día opalino. Ya saben, uno de esos días invernales de cielo lechoso y atmósfera más bien fría que, a mi juicio, son días especialmente indicados para el goce de la literatura. Voluptuosidad que, como los más avezados siempre han mantenido, es menos un deleite de escribiente que de lector.
Al respecto yo tengo bastante suerte, pues, de entre los muchísimos narradores que quiero, el que más quiero sigue entre nosotros y mantiene una razonable producción. Hace unos años tuve uno de mis crónicos ataques de admiración y sentí la inaplazable necesidad de hacerle un regalo. Me pareció acertado elegir como ofrenda el que, aquella tarde, me resultaba el párrafo más crucial de mi querida biblioteca. Ahora ya ha pasado el suficiente tiempo como para socializar esa dicha. Además, es un párrafo que está a la altura de los que hace apenas tres días colgaba aquí quien nos acaba de dejar; esperemos que por no más de seis meses, como nos ha prometido. Bueno, ahí va el largo párrafo de marras para que se note menos la ausencia.
“[...] Pero debo decirte algo mucho más explícito y esencial: Lo he estado esperando: en Brisbane, en 1922, cuando Seymour y yo teníamos cinco y tres años, Les y Bessie aparecieron durante dos semanas en el mismo espectáculo de Joe Jackson, el formidable Joe Jackson de la niquelada bicicleta circense cuyo resplandor, mayor que el del platino, llegaba hasta la última fila del teatro. Unos cuantos años después, a poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial, cuando Seymour y yo acabábamos de mudarnos a nuestro apartamentito neoyorkino, nuestro padre –Les, como le llamaremos en adelante– pasó a vernos una noche, al regresar a casa después de jugar a los naipes. Era evidente que había estado de malas toda la tarde. Llegó, en fin, implacablemente decidido a quedarse con el abrigo puesto. Se sentó. Miró los muebles, ceñudo. Me hizo volver las manos para ver si tenía huellas de nicotina en los dedos; después le preguntó a Seymour cuántos cigarrillos fumaba por día. Creyó encontrar una mosca en el vaso de whisky. Por fin cuando, por lo menos a mi juicio, la conversación se iba derecha al diablo, se levantó impetuosamente y fue a mirar una foto de él y de Bessie recién clavada en la pared. La miró sombrío durante un minuto entero por lo menos, se volvió con una brusquedad que nadie en la familia hubiera considerado extraordinaria y le preguntó a Seymour si se acordaba de cuando Joe Jackson le hizo dar varias vueltas por el escenario montado en el manubrio de la bicicleta. Seymour, sentado en el extremo del cuarto en un viejo sillón tapizado de pana, fumando un cigarrillo, con camisa celeste, pantalón gris, mocasines con los talones rotos y un tajo hecho al afeitar del lado de la cara que yo veía, contestó inmediata y gravemente, con ese modo especial que tenía para contestar siempre las preguntas de Les como si fueran, por encima de todas, las que prefería contestar. Dijo que no estaba seguro de haberse bajado jamás de la hermosa bicicleta de Joe Jackson. Y además del enorme valor sentimental que tuvo para mi padre, esta respuesta fue, en muchos sentidos, la verdad, la verdad, la verdad.”
J. D. Salinger, Seymour: una introducción, Edhasa, 1986, Barcelona, Página 126.
Comentado por: Onagro el 30/11/2006 a las 11:11
Me gustaría retomar, Cristina, la pregunta que te hacías el día 15: "¿Y no será que ya no hay lenguajes particulares que recrear?"
Bien, partamos de esa base (de hecho Azúa, en su artículo, da por sentado que ya "han desaparecido casi por completo los lenguajes particulares"). De acuerdo, ¿por qué no?
Ahí va la pregunta dirigida particularmente a ti porque parece que te gusta escribir: ¿Crees que, una vez desaparecidos casi por completo los lenguajes particulares, lo mejor que que pueden hacer los escritores actuales es asumir la sentencia de "apaga y vámonos"? ¿Crees que a un escritor "en ciernes" ya no le queda nada que hacer?
Comentado por: akbar el 20/12/2005 a las 11:12
Comentado por: akbar el 19/12/2005 a las 16:12
Comentado por: Cristina el 19/12/2005 a las 14:12
Quizás no esté dormida, quizás esté medio dormida. Seguramente está empezando a salir de su letargo porque quizás olisquea la cercanía del principe que la sacará de su encantamiento
Comentado por: alba witt el 19/12/2005 a las 13:12
Comentado por: lluch esperanzado el 19/12/2005 a las 11:12
Bueno..., sí..., más o menos, aunque supongo que donde dice "yo también echo en falta en la literatura actual la ausencia prácticamente másiva de ideas" debería decir: "yo también deploro en la literartura actual la ausencia prácticamente masiva de ideas" Ok?
Comentado por: bella durmiente el 19/12/2005 a las 11:12
Me temo, Cristina, que no has acabado de entender lo que expone Bella Durmiente (¡sugerente nombre!).
Desde luego que nadie piensa que a Félix de Azúa le haya dado de repente por emprender una cruzada a fin de extirpar la expresión "chapuzera" en literatura, o sea que nadie piensa que se haya convertido súbitamente en un puritano de la lengua. Me parece que Bella Durmiente no se refiere a eso.
Más bien su mensaje parece indicar que hoy en día, en literatura, el cómo, lo formal, está hipertrofiado, o sea, que ya no importa tanto qué dices, sino cómo lo dices (de ahí que Azúa insistiese tanto en su artículo en lo desolador que es que vayamos perdiendo los lenguajes particulares).
Supongo que no es preciso aclarar que sin palabras no hay literatura, por tanto hay que cuidarlas, utilizarlas conscientemente. Sin embargo las palabras pueden transmitir ideas. Y eso es lo que yo también echo en falta en la literatura actual: la ausencia prácticamente másiva de ideas.
En los grandes clásicos hay una conjunción perfecta entre lo formal y lo conceptual: nos encanta y maravilla la lengua cervantina, pero no menos las ideas que con ella nos transmite (no olvidemos, no obstante, que a veces los ropajes más suntuosos ocultan el vacío más desolador)
A lo mejor Bella Durmiente se digna a responder mi comentario confirmando o negando las ideas que le atribuyo. ¡Al menos eso espero!
Comentado por: Akbar el 17/12/2005 a las 14:12
A lo que se refiere Félix con lo de los lenguajes, a mi modesto entender, Bella Durmiente, no es a que no se utilice el lenguaje chapucero, sino a que se recree cuando sea necesario y que el personaje se manifieste a través de su lenguaje. O sea, que no vale escribir una novela sobre hummmmm... por ejemplo, quinceañeros hormonales y hablar como un cura de 70 años. O al revés, escribir sobre curas de 70 años y hacer que el cura se exprese como un quinceañero hormonal. Eso es lo que yo entiendo.
Y ahora me pregunto a mí misma, ¿y no será que ya no hay lenguajes particulares que recrear?
Comentado por: Cristina el 15/12/2005 a las 22:12
De acuerdo, Bernardo, "siempre hay que hacer bien lo que se está haciendo"; sin embargo, se diría que, para Azúa, este "hacer bien"´, trasladado al campo de la literatura, significa, sobre todo, recrear "la variedad y riqueza de los lenguajes particulares". Esa, al menos, es su apoyatura principal para justificar "la crudeza de la situación [actual]", la exposición de la cual a unos cuantos escritores en ciernes podría quizás disuadirles, piensa Azúa, de dedicarse a eso de escribir.
El lenguaje en literatura, a mi parecer, es un valor básico más no esencial. Incluso se pueden transmitir "buenas ideas" con un lenguaje más o menos chapucero. ¿No creeis?
Comentado por: bella durmiente el 14/12/2005 a las 21:12
...siempre hay que hacer bien lo que se está haciendo, aunque los demás crean que es una locura, decía Balzac.
Bernardo Bersabé.
Comentado por: Bernardo Bersabé Morán el 14/12/2005 a las 10:12
Azúa empieza diciendo: "Quienes escriben de verdad, escriben incluso después de muertos. Sin embargo, no quise desanimarles".
Pero más tarde escribe: "No consigo desanimarles".
Por lo tanto ¿en qué quedamos? ¿Quiere o no quiere desanimarles? ¿Es tan omnipotente que puede ser capaz de diluir las "ilusiones" literarias de unos jóvenes escritores?
Además ¿con qué argumento quiere desilusionarles?
Pregunta lanzada al vacío cósmico: ¿es que el valor de la buena literatura reside únicamente en su capacidad de reproducir los lenguajes particulares?
Comentado por: bella durmiente el 12/12/2005 a las 21:12
Pero usted acude a un curso promovido por una crítico literario que escribe como si le dolieran los dedos y las muelas. ¿O hay color y particularidades lingüísticas en las necedades que esta señora soltaba en el periódico?
Comentado por: lorna paz el 09/12/2005 a las 21:12
ES difícil, cierto, encontrar novelas con personajes que tengan personalidad, habla propia, y los escritores a veces cometen el error de ponerlos a todos hablando igual. Pero también es verdad que las editoriales no quieren mamotretos decimonónicos, y en cambio, la ironía es obligatoria. Hay también mucho abuso de lo literario como argumento, y hasta parte de la trama. Cuando lo que hace a una novela inolvidable es esa respiración propia de un personaje. Creo que el último grande y reconocible es Ignatius REilly de "La conjura de los necios".
Comentado por: lukas el 02/12/2005 a las 18:12
Yo creo que cuando menos en parte tienes razón.
La literatura actual tiene que ser muy directa. Para empezar, es prácticamente imposible que a un escritor novel le quepa esperar que una sola editorial se lea su manuscrito, si éste tiene 600 páginas. En cualquier caso, un texto literario en manos de un editor que necesite vender, digamos, más de 5.000 ejemplares de lo que tiene entre manos, será desbastado, expurgado, descarnado.
No se trata tanto del final de los lenguajes diferentes. Se trata de la condena a muerte de los adverbios en -mente (algo que se enseña hoy en la mayoría de las escuelas de escritores), de las aposiciones, de las proposiciones consecutivas de proposiciones consecutivas, del barroquismo, del lirismo, del estilo íntimo.
Comenzando una novela con la mera descripción de un tipo que un día se despierta convertido en cucaracha, Kafka trató de hacer una cosa, pero hizo otra. Hoy, la mejor forma de empezar un borrador de novela es cagarte en la puta madre del editor que la tenga que leer: si no has captado su atención en la tercera frase, no seguirá.
En el mundo literario de hoy, Proust sería un mariquita hipersensible y fatuo cuyos manuscritos, al ser inadaptables para el cine, poco valdrían. Y eso que Proust sólo tiene un lenguaje: en sus páginas, condes y palafreneros son lo mismo.
Hoy, ser escritor profesional es saber hacer dobles mortales limpios y efectistas. Tú sabes que no corres peligro alguno, pero el público llega a creer que casi te matas.
Show must go on.
Comentado por: JdJ el 01/12/2005 a las 20:12
La verdad es que sinceramente creo que el argumento erróneo es el tuyo. No han desaparecido "los lenguajes particulares, los de las diferentes regiones, los de las profesiones, los de los barrios" tal como lo expresas. Lo que han desaparecido, o casi, son las editoriales que publicaban aquellos lenguajes entre otras cosas porque las compraron o absorbieron o fusionaron o lo que se te ocurra, editoriales como esta misma en la que trabajas. Y todas ellas españolas y todas ellas apostaron por exportar un lenguaje neutro, sin regionalismos ni particularidades, para rentabilizar sus ediciones y vender la misma tirada de ejemplares en España y Latinoamérica. No me parece un argumento erróneo simplemente, si fuera tan injusto como eres tú, lo definiría como un argumento colosalmente erróneo. Hasta interesado podría decir. Pero no, simplemente creo que es una falta de conocimiento del medio y por medio me refiero a al blog. No hace falta escribir un ensayo cada vez que escribas una entrada en este sitio, pero sí hace falta cuidarse de no expresar demasiadas tonterías.
Comentado por: DM el 01/12/2005 a las 18:12
Jo.
Supongo que una diferencia crucial, para empezar es la que distingue al que quiere escribir del que necesita escribir.
También supongo/espero que estos veinte jóvenes y jóvenas no hayan pagado dinero por el palmo de narices con que, posiblemente, se habrán vuelto a su casa.
Me los imagino con su maletita cargada de folios en blanco y lápices súperafilados, como Savater iba con su escopetita de corcho dispuesto a hacer del Safari su vida entera (no su medio de vida, ni su media vida).
Y digo yo, ¿qué se puede hacer para recuperar los lenguajes particulares? ¿O sucede simplemente que los que no tenemos no tenemos y no podemos pedirlo al almacén o comprarlo en Amazon?
La reflexión sobre Dostoievski me encanta. Me pasó exactamente eso cuando vi Amélie, pensaba que los que habían hecho la peli pensaban que los espectadores éramos tontos: mira, ahora a Amélie le va a pasar esto por estas razones. Y luego te lo repetían cinco veces por si no te había quedado claro.
¿No será también un problema de que los lectores que se meten a escritores no tienen las alforjas suficientemente llenas como para no decir más que lo que no dicen y para ser oídos como quieren ser oídos? Dice Zaid que los escritores malos lo son, muchas veces, porque han leído poco... Igual deberíamos leer más y escribir menos, ¿no? Y luego, ya, hacer criba y abstracción y encontrar el hueco no relleno en el mundillo literario.
¿O es que ese hueco no existe?
Ejem. Ahora mismo debería de estar leyendo cualquier cosa (un prospecto de medicinas o la CDR en la caja de cereales) en vez de dedicarme a escribir sobre por qué no se puede escribir bien.
Pero claro, así vamos. Ya lo has dicho tú. No tenemos arreglo.
PD: Exijo el nombre, apellidos y DNI de estos veinte jóvenes y jóvenas para poder protestar por el cauce pertinente por la inexplicación constante a mi enigmática presencia bajo el sol (y la sombra, que está el tiempo bueno últimamente).
Jo.
Comentado por: Cristina el 01/12/2005 a las 12:12
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
22/5/2012 10:20
Afortunados por David Brook ...
Publicado por: He descubierto al enemigo: son ellos, incluído el cp
22/5/2012 09:07
La edad de la inocencia. David...
Publicado por: he descubierto el enemigo: somos nosotros
22/5/2012 02:48
Gracias por decirlo tan claro,...
Publicado por: francesca
21/5/2012 22:57
esto la cocaina en la transición...
Publicado por: un tieso
21/5/2012 21:25
Magnífico artículo, don félix....
Publicado por: DPA
20/5/2012 19:37
DISCLAIMER: I do Not own! No...
Publicado por: Pakito
20/5/2012 13:05
Bien, como he visto tantas manos...
Publicado por: ¿seguimos estando de acuerdo?
19/5/2012 23:35
Publicado por: A estas alturas con el marxismo...
19/5/2012 19:45
En los ’30, la crítica radical...
Publicado por: duchamp y la CIA
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres