El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Finales desprovistos de principios

Cuando Lord Byron estaba escribiendo su célebre poema Don Juan, el más hermoso canto jamás dedicado a la figura del diabólico libertino, había cumplido ya los 30 años. Era, para su época, un hombre en el umbral de la vejez. Además, su aspecto era lamentable: había engordado, se estaba quedando calvo, la cojera era más conspicua que nunca y él mismo se consideraba físicamente acabado. No obstante, en Venecia perseguía cualquier cosa que tuviera el aspecto aproximado de una hembra y tras poseerla se dedicaba a divulgar por toda la ciudad los caracteres internos de su conquista.

Entonces conoció a Teresa Guiccioli, condesita provinciana de 19 años destacadamente tonta, según todos los biógrafos, de una vanidad y una testarudez colosales, pero graciosa de cara. A los ojos de Byron tenía un atractivo peculiar: estaba casada con el conde Guiccioli, tipo riquísimo, sin escrúpulos, de izquierdas (o sea, enemigo del Papa), posible asesino y con un robusto físico de 60 años. La joya del viejo conde era una presa irresistible. Sería la última.

La historia de Lord Byron y Teresa no tiene nada de romántico, aunque los personajes se empeñaran en creerlo. El marido se dejó poner los cuernos porque el dinero y los contactos de Byron le gustaban más que su esposa. A la niña le chiflaba que la vieran con el célebre lord a sus pies. Los burgueses de Ravena y de Venecia se morían de risa. De modo que fue el pobre Byron quien hubo de poner sensatez en aquella cabeza de chorlito, el que limitara la codicia del marido, el que mantuviera una actitud convencional y prudente para evitar la difamación, y quien, tras producirse la separación, propusiera el matrimonio. En aquella historia, todos menos el poeta actuaron como diabólicos personajes byronianos.

Quizá asqueado por el papelón, Byron no tuvo más remedio que convertirse en un héroe. Salió huyendo de la condesa hacia el Egeo para ayudar en su lucha por la independencia a los nacionalistas griegos (que le robaron ipso facto), y al poco murió decentemente en Missolonghi. De enfermedad.

Artículo publicado en: El Periódico, 25 de agosto de 2007.

[Publicado el 27/8/2007 a las 10:24]

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Comentarios (94)

  • Es un personaje muy complejo. Me ha dado mucha pena (a una prudente distancia, of course). Era muy travieso pero es que Lady Byron debía ser insoportable. No hay más que leer sus cartas. En cambio las de él son muy divertidas.

    Comentado por: Circe el 03/9/2007 a las 01:46

  • No salió huyendo de la condesa sino de su propio vacío.

    Comentado por: Circe el 03/9/2007 a las 01:44

  • Qué cuadro tremendista de la última relación de Byron. Curiosamente me acabo de leer este verano el libro de Harold Nicolson, la biografía de Maurois y una selección de cartas de Byron y yo no saco esta conclusión tan atroz. A mí me parece que Byron estaba razonablemente a gusto con la familia Gamba y que se había encariñado bastante con Teresa Guiccioli. Pero le apetecía lo de la expedición griega y, por otro lado, la muerte de su hija Allegra le habría sumido en la melancolía e inducido a intentar un cambio radical en el que de paso pudiera intentar recuperar su perdido prestigio. De la descripción de su encuentro con Lady Blessington yo me he hecho más bien la idea de un hombre sentimental, infantiloide, cansado y profundamente abatido por la muerte de la niña, sin ninguna animadversión específica contra Teresa Guiccioli.


    Comentado por: Circe el 03/9/2007 a las 01:43

  • joaquin sabina (cuyo nick aparece por casualidad en este foro) VAS A TENER QUE PAGARME, DECRÉPITO ONANISTA.


    Acaso no seas onanista y te atraigan los hombres. Estas palabras hacia José Tomás son una muestra de que no están bien definido en tu sexualidad.



    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 31/8/2007 a las 17:43

  • La traducción está clarísima y no perdí nada.




    EXIJO A LOS LADRONES QUE ME DEN LA PARTE QUE ME CORRESPONDE POR TANTA MIERDA ESPARCIDA IMPUNEMENTE.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 31/8/2007 a las 17:41

  • Probablemente su amado se perdió algo en la traducción. A veces es más difícil traducir entre dos cerebros que entre dos lenguas. ¿no siente suficiente curiosidad para tratar de seguirle la pista? Aunque el relato no lo necesita, a veces le pedimos más a la vida real que a la literatura.Me figuro que cuando huyen de esa manera es por algo que no pueden
    o no quieren dar...



    Dejate de defender lo indefendible.

    El acoso y posterior ninguneo al que me sometió el tipo éste es una perversión.


    Si no quiere darlo por las buenas lo tendrá que dar cuando se le exija públicamente.

    Por tanto requiero al diario El País, que ahora no lo intente porque patrocina la gira multimillonaria de los pajarracos a los toros, que blanquee.

    Es lo menos que puede hacer para no quedar pegado con LOS MISERABLES.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 31/8/2007 a las 17:40

  • Lo peor de Sabina no es que aplauda como José Tomás mata a un toro en el ruedo, sino que haga de eso una alegoría de como torea él a sus musa Lucía Angélica Folino.

    Harta de sus corridas y su toreo virtual, en cada frase que usa hay un código cifrado escondido (amigo, ramón de la morena, josé tomás muñoz, el maniqueísmo) y dirigido a mí, he decidido salir a decirle a la sociedad argentina y española que este señor es un verdadero miserable y mezquino, que ha hecho del lucro su vida entera ridiculizándome por delito de omisión. Obligando a los Pimpinela a cambiarse el nombre (no se llaman Lucía Y Joaquín sino Roberto y María) con la obsesión de perseguirme por todas las vías que su poder, su impunidad e ilimitada fortuna le permiten.

    Esta conducta perversa y psicótica es gravísima -Sabina está enfermo- pero mucho más grave es la falta de solidaridad y la falta de empatía de la que han hecho alarde los medios de comunicación, intelectuales y periodistas a quienes recurrí - ansiosamente- para reclamarles una aclaración y un desagravio público.

    Sabina es un ladino onanista y narcisista, que por rara conducta ha apoyado proceso políticos que han beneficiado a mi país.
    Cada vez que pudo aprovechó de su relación virtual y sus contactos políticos para elevar su ego, para posicionarse como un defensor del derecho (que no lo es) pero indirectamente también supo hacer cosas positivas -por extensión- Hoy su comportamiento a favor de ex montoneros del actual gobierno oficialistas lo mantiene en silencio, mientras embolsa sus millones de euros por presentaciones penosas y burlándose de cualquier reclamo que se le presenta, derivándolo a "sus abogados". El caso de Nevenka Fernández ha sido un antecedente de acoso real, pero el autor del libro Millás, fue requerido en varias oportunidades por mí sobre el tema, y nunca se atrevió a decir esta boca es mía.


    Intermediaron muchas personas por mi causa pero fue inútil. Joaquín Sabina, sus socios cómplies, Javier Menéndez Flores de Interviú, Luis García Montero, Joan Manuel Serrat -que al menos no lo acompaña en esta gesta pro taurina-, Pancho Varona y todos los secuaces de Sony BMG, Endemol (Gran Hermano Internacional) dieran una respuesta compensatoria por el ACOSO MORAL MEDIÁTICO.

    Ojalá pronto se pueda desenmascarar conductas agraviantes como la del cantautore que necesita ir por la vida "toreando" señoras que por defenderse a gritos y pedir socorro, son víctimas de maltrato.

    Por lo que leo en esta nota, la actitud machísta no terminará hasta que no se aclare la cuestión exigiéndole una respuesta pública.

    ¿Quien le irá a poner el cascabel al gato?




    Mi blog es http://premioparalucia.blogspot.com
    Mi mail: luciangelicafolino@gmail.com





    La página no admite comentarios.

    Lo mandé a participa@prisa.com

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 31/8/2007 a las 17:34

  • De El País 31/08/07, dice Sabina :

    "Estuve en la Monumental, del brazo de Serrat, soportando en trance la kale borroka antitaurina"
    Sabina, macho, cómo desvarías... y qué bien mezclas lo vasco con lo catalán...

    "torniquete de corbatín que no impidió que regara la arena con su sangre..."
    ¿a quién? ¿le hicieron un torniquete al toro? ¿lo llevaron al hospital? ¿se ha salvado el toro?

    "Nadie que uno haya seguido respeta tanto al toro y a sí mismo hasta el punto de no concederse la más mínima ventaja."
    Para respetar al toro no hacen falta tanto poeta, ni sangre, ni sermones... Deja al toro protegido y en paz en el prado.

    Comentado por: actiu el 31/8/2007 a las 11:37

  • Mi mano derecha tambien redime y da un gustito

    Comentado por: albert pla el 31/8/2007 a las 11:30

  • Mis hijas no han visto nunca (ni ganas) una corrida de toros: pa lo que había que ver... Pero su padre les contará, babeando de orgullo y emoción, que una tarde en Linares, en el 60º aniversario de la muerte de Manolete, parece que fue ayer, y minutos antes del torniquete de corbatín que no impidió que regara la arena con su sangre, le brindó un toro José Tomás, esta vez, sí, de purísima y oro.

    La noticia en otros webs
    webs en español
    en otros idiomas
    Blogs que enlazan aquí
    La historia viene de lejos: hasta el abajo firmante, en el dorado ocaso de Curro y Antoñete, estaba a punto de pedir el carné de miembro de la sociedad protectora de animales, cuando empezó su vida pública José Tomás. Como tantos otros que, después de 20 años, o de 60, ayer, en Linares, han vuelto a las plazas para respirar ese perfume de verdad, de misterio y de leyenda que solo él encarna a manos llenas. Nadie que uno haya seguido respeta tanto al toro y a sí mismo hasta el punto de no concederse la más mínima ventaja. Nadie. Su terreno es el del toro. Lo he paladeado en sus cuatro etapas: al principio, la revelación; antes de retirarse, la duda; retirado ya, la tortura interna, la reflexión y, por fin, en su gloriosa y apasionada vuelta, la insobornable madurez, la confirmación cabal de la leyenda. Lo he aplaudido, he sufrido y gozado con él, de qué manera, en Barcelona, Madrid, Lima, El Puerto, Almería, Linares, etcétera. Estuve en la Monumental, del brazo de Serrat, soportando en trance la kale borroka antitaurina la tarde de su ruidosa reaparición. Incluso alguna vez, hace un lustro, me sorprendí a mí mismo en un tendido de Las Ventas peleándome a gritos -sí, como un energúmeno, ¿pasa algo?- con los inevitables antitomistas (los maniqueos, ¿recuerdan?). He disfrutado de su palabra, tan sabia como escasa, de su inquietante mirada y de su noble amistad estos años de ausencia de los ruedos y puedo asegurarles que si, como decía el clásico, se torea como se es, no hay mejor paradigma que Tomás. ¡Qué falta hacía! Como es carne de copla y de soneto he escrito mucho sobre su arte, pero siempre se queda uno tan corto... ¿Cómo estar a la altura de la sangre? Empecé a sospechar cuando me hizo saber por terceros, con exquisita discreción, que quería invitarme a Linares. En el viaje de ida corneaban isleros mi barriga. Hotel Cervantes. Dos entradas de barrera. Como en una postal sepia me acordé de mi padre, con quien iba de niño a la feria de san Agustín. Mesa camilla y pantalones cortos. Sabía, eso sí, que haría el paseo de purísima y oro. No como Manolete, que fue de palo rosa, sino como la licencia cromática que me permití en una canción que ayer acabó de unirnos para siempre.

    Tendido 2. Bordados de capote en la barrera. Allá se vino con esa solemne naturalidad marca de la casa que atesora como un sacerdote que oficiara un rito pagano y olvidado. Yo me desmonteré también, temblando (pedazo de panamá, oiga). No diré lo que dijo en el brindis. Eso queda para mí. Pero supe lo que se siente con una montera húmeda en la mano cuando el torero, mi torero, se inmola en el culto sagrado de la vergüenza torera, la pasión y la sangre. También sé que no podré explicarlo. Me haría falta la pluma de Joaquín Vidal con ese tono tan suyo de moderno revistero antiguo. Luego la enfermería, la del cloroformo, la de Manolete, y después los teléfonos ardiendo en el hospital ya de vuelta a Madrid, con una luna como de albero, más redonda y más naranja que nunca, porque toco mañana en Illescas, y con Vinatero (así se llamaba el de Núñez del Cuvillo) esta vez en la barriga y estatuarios en el alma, sintiéndome, perdonen la arrogancia, casi culpable. Cúchares me dispense pero no puedo dejar de pensar que, no tan inconscientemente, el de Galapagar hizo lo posible y hasta lo imposible, porque el toro se las traía y miraba y avisaba, para estar en la misma camilla, en el mismo gajo de terreno, en el mismo purgatorio con azogue del espejo en que se mira: Manuel Rodríguez Manolete. ¿Se trata de un loco? Nada más lejos. Se trata, sobre todo, de un hombre, de un torero, de un artista, con un orgullo que no deja sitio a la vanidad, de corazón caliente y sangre fría con creces derramada. De poetas, no de paparazzis, de telediarios, de informes semanales, no de inmundos tomates. Bendito sea. Más místico que épico. Más heterodoxo que académico, con más duende, más único que nadie. En tiempos de emociones tan triviales, tan de usar y tirar, la mano izquierda de Tomás redime. Que se lo pregunten a Vicente Amigo, a Jorge Sanz, a José Ramón de la Morena y a tantos otros, incluido el sublime Morante de la Puebla, que ayer lo vio, estupefacto, como yo. A estas alturas de cantantes todo a cien, poetas muertos y controles antidoping, me queda una sola adicción y la más grave: se llama José Tomás y, como cura de todo, no tengo intenciones de curarme. Gracias, amigo. Salud, maestro. Cuídate lo justo.

    Comentado por: joaquín sabina el 31/8/2007 a las 11:25

  • joaquinita

    Otro ? si cada uno que cita es diferente , ya le cuento mas de ocho ? bueno bueno .

    Comentado por: albert pla el 31/8/2007 a las 10:02


  • Buenos y musicales días....
    @Piel,
    está claro que un poco de fiebre sienta fenomenal, por lo menos a quienes tenemos el metabolismo basal de una lagartija. De todas formas espero que ninguno de uds me contagie.
    @Joaquinita
    Probablemente su amado se perdió algo en la traducción. A veces es más difícil traducir entre dos cerebros que entre dos lenguas. ¿no siente suficiente curiosidad para tratar de seguirle la pista? Aunque el relato no lo necesita, a veces le pedimos más a la vida real que a la literatura.Me figuro que cuando huyen de esa manera es por algo que no pueden
    o no quieren dar...

    Comentado por: escarola el 31/8/2007 a las 09:24

  • Resumiendo... http://www.youtube.com/watch?v=penl-HYfMCg

    Comentado por: Coco el 31/8/2007 a las 02:52

  • Qué lujo de gavota.

    Permitan.
    Ravel de Jean Echenoz.
    "En resumidas cuentas, siempre pasa lo mismo, salvo que esta noche Marguerite, sentada al lado de Wittgenstein, oye a éste confesarle que se ha visto obligado a proceder a ciertos arreglos en ese concierto aún desconocido por ella. Imaginando que la invalidez del pianista le ha llevado a efectuar algunas simplificaciones, ella le sugiere que aún así prevenga a Ravel de esos cambios, pero el otro no la escucha. Se levantan de la mesa y se trasladan al lugar del concierto. Desde el comienzo de la ejecución, mientras Margueritte sigue el concierto en la partitura, sentada ahora al lado de su autor, lee en sus rasgos cada vez más descompuestos las enfadosas consecuencias de la iniciativa del manco. Y es que Wittgenstein en absoluto ha simplificado la obra para adaptarla a sus medios, muy al contrario ha debido de ver la ocasión de demostrar hasta qué punto es bueno, con ser minusválido. En vez de encararse con la obra e interpretarla lo mejor posible, de pronto se pone a hacer malabarismos, añadiendo arpegios por aquí, compases por allá, adornándola con trinos, contoneos rítmicos y otros aderezos que no le pedía nadie, apoyaturas y grupetos, disparando los dedos por el teclado hacia los agudos para que se vea lo hábil y listo que es, lo ágil que se mantiene y lo mucho que os podeís ir todos a la mierda. El rostro de Ravel está blanco."

    Buenas noches.

    Comentado por: Cristóbal el 31/8/2007 a las 01:19

  • El título de este artículo de Félix me ha recordado a un novio que tuve. Como todos los novios, algo tiene que ver con principios y finales. Yo hacía cosas muy curiosas para quedar con él y empezar nuestras agradables veladas, pero él era el rey de las despedidas. Me dejaba siempre atontadita con esos finales que prometían un próximo y sabroso encuentro. En fin, el caso es que en un ataque de lirismo, que a estas alturas ya puedo llamar joaquinítico –para que me entiendan bien entendida-, le escribí un amoroso mensaje que exactamente decía “Tus finales son mejores que mis principios”. Yo aún no sé lo que debió entender el pobre novio, pero el caso es que nunca volví a saber de él después de esa muestra de romanticismo. Siempre pensé que me había abandonado para ir a luchar en alguna causa extranjera, pero ahora, después de haber leído a Azúa me he quedado un tanto preocupada, nunca se me había ocurrido pensar que la posible razón de su abandono fuera el que se hubiera muerto, de enfermedad, claro.
    Los vivos se separan a veces y no vuelven a verse ¿no se parece eso a una muerte?

    Comentado por: Joaquinita el 30/8/2007 a las 23:57

  • @ soy otro,

    Sí, Loussier quita el hipo. Después de años escuchando sus "Play Bach", me maravillé con su Handel. Satie también lo borda.

    Saludos y buenas noches

    Comentado por: knudsen el 30/8/2007 a las 23:45

  • Jacques Loussier, el mejor Bach, el mejor jazz.
    Gavota de la Suite en Re Mayor:

    http://www.youtube.com/watch?v=jQyWUGyM6_4

    Comentado por: soy otro el 30/8/2007 a las 23:34

  • @ Ortega,

    cuídese esa gripe (mi consejo: cama, té -SIN leche- y Sachertorte) y muchas gracias por sus recomendaciones, que ya he pasado a mi i-tunes.
    Espero que Tauber le haya hecho sonreír un poco (verá, después de meses de hacerme pasar aquí por un enrollao de la música más killer, he decidido revelar alguna de mis bajas pasiones. En fin.)
    Esta señora es mi favorita en lo que a las Goldberg se refiere (también era delgadita)
    http://www.youtube.com/watch?v=ved_3J4DxXE&mode=related&search=
    un abrazo y mejórese

    Comentado por: knudsen el 30/8/2007 a las 22:18

  • Buf, Escarola y con el día que tengo hoy, me refiero a que estoy adormecida y sí, acatarrada - pero no incipiente sino falleciente, el catarro, no yo. ¿Me recomendó a Gautier? no lo recuerdo pues qué casualidad! Bueno, para empezar, no, no soy y no fui Neretva aunque sí coincidía con ella en algunas cosas, no sé a qué se refiere usted exactamente, no me pareció que con ella hubiese una polémica sobre si los textos deben ser utilitarios o no. Sí dejé algún comentario pero no recuerdo con qué nick lo firmé y fíjese, otro azar-intuición, sí pensé que me habían confundido - y no sólo usted - con Neretva. La verdad es que me hizo gracia aunque no podía estar segura 100% hasta ahora que usted me lo ha confirmado.
    Bueno, vamos al tema, sobre los textos, la literatura, forma y contenido. Ambos son importantes aunque personalmente reservo el término de literatura más a la forma que al contenido. Admiro como escritor al que me demuestra que maneja el lenguaje a la perfección, que sabe lo que se tiene entre manos como reconozco el mérito del músico que domina totalmente su instrumento independientemente del tipo de música que haga, y considero verdaderos pintores a los que demuestran su capacidad. Miro todas estas artes como algo técnico principalmente, que se puede aprender e imitar. Me interesa la perfección en la ejecución. Cierto es que un pianista puede poseer una gran técnica y transmitir poco, lo mismo que alguien puede escribir muy bien y no decir nada que me interese; lo mismo que puedo también elegir, estando en mi casa, escuchar a Hombres G (que, no se asusten, me recuerdan a los Beatles en la simplicidad) en vez de a Rachmaninoff (o cómo se escriba). El contenido me importa también pero de una forma separada, aparte e independiente. Puedo valorar un escrito por uno, otro o ambos aspectos. Sin embargo, no contemplo el contenido como lo principal en literatura, pero sí en un intento de transmisión de comunicación. Veo la "literatura" pura más como juego de palabras. Claro está que el lenguaje es muy difícil de separar de todo lo que sea humano, lo empleamos para... recordar las funciones del lenguaje... Al final lo que recibes e impacta sobre tus sentidos y sentimientos es un conjunto, una globalidad y como tal se juzga y valora. En cuanto a si debe servir o no a la sociedad - aquí va un encogimiento de hombros - ya que somos animales sociales pues estaría bien que lo fuésemos también al escribir, y que lo hiciéramos pensando en el grupo. Y pasaríamos al problema individuo-sociedad, un equilibrio, tal vez. ¿Es el lenguaje un mensaje? ¿es la literatura un mensaje? ¿o a veces sólo un juego, un placer onanista, un entretenimiento? ¿Debe servir como denuncia social? Más bien opino que la denuncia social debe hacerse, siempre, y el método elegido puede ser cualquiera. Normal es que un escritor lo haga escribiendo, un músico componiendo y cantando una canción protesta, un pintor pintando y plasmando lo que ve y en definitiva, cada uno, de la manera que mejor se expresa; por el medio que conoce y con el que cree llegará a más gente. ¿Es mejor una persona que hace denuncia que otra que calla? Bueno, cada uno tiene su función en esta vida, dicen. Esto creo que lo hablé ya una vez con Provoqueen, si uno debe hacerse cargo de todo o sólo de una parte confiando en que los otros hagan lo suyo.
    En cuanto a la música la considero, sí, también un tipo de lenguaje, mucho más directo y creo que principalmente emocional.
    Buf, atchís, atjó, y fin. Snif, saludos. ; )

    Comentado por: Piel el 30/8/2007 a las 22:16

  • @ Knudsen

    PS: En relación a su pregunta de 29/08/2007 0:11:38, que acabo de leer ahora, aparte de la gripe estoy bien. Como se puede ver en la foto, la chica no pesaba mucho.

    Comentado por: ortega el 30/8/2007 a las 21:43

  • @ Knudsen

    Pasar de Shostakovich al Fripp, vale, pero luego irse con Tauber ya es demasiado.
    ¡Mira que sabe cantar el tío! Y en su época le pasaba como a Patzac, los consideraban tenorcitos, buenos para opereta. ¡Y pensar en los que hoy pasan por tenores! Sólo hay que oir a Patzac en el Das Lied von der Erde, dirigido por Walter y comparar con las grabaciones de los últimos 25 años.
    Por cierto, hablando de Shostakovich, estoy incubando una gripe y me he comprado esto http://cdbaby.com/cd/evgeni58 para que me haga compañía en la cama (ya ve lo modosito que soy).

    Comentado por: ortega el 30/8/2007 a las 21:30

  • A propósito de músicas, aquí hay tomate:

    http://www.slate.com/id/2172856/pagenum/all/#page_start

    Aparte del texto, vale la pena cliquear las muestras comparadas con las de Gould. En el enlace de Amazon hay muestras completas y vídeo.

    Comentado por: ortega el 30/8/2007 a las 21:13

  • Play saluda a Isis, pero Isis no escribe sino que la que la saludó fue Play.

    Que descaro!

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 21:02

  • @ play,

    disfrute "fuera" y cuídese. Un abrazo

    Comentado por: knudsen el 30/8/2007 a las 21:00

  • Gracias Isis por acordarte de mí. Yo tampoco te olvido.

    Comentado por: play el 30/8/2007 a las 19:36

  • ¿Sabían Vds que hay lugares en este ancho mundo donde no existe ni un misero ciber café? Es decir, el lugar perfecto para perderse.

    Es posible que esté "fuera" e incomunicada hasta primeros de octubre.

    Les echo de menos. Saludos

    Comentado por: play el 30/8/2007 a las 19:33

  • El problema a conceptuar no es el romance virtual, como estrategia de supervivencia de personas frustradas en su pareja copulativa o en que viven en soledad. Ni tampoco son destacables sus consecuencias éticas, la obscenidad o el morbo que a tantos hombres frívolos entusiasma. En última instancia, la relación virtual en nada difiere de la vida real y concreta. Cambian los envases pero no las aburridas historias que generan.


    Hay dos asuntos que deben ahondarse en este complejo tema:

    Primero:

    El comportamiento patológico de algunas personas que no comprenden la diferencia entre medios y fines, y con conductas psicóticas perversas, onanistas, narcisistas e incurables. Se acercan al Otro desde un lugar redomado arrogándose facultades amatorias para terminar convirtiéndose en acosadores morales.
    Existe una incipiente obra académica , a partir de la observación de universidades experimentales – de las que reniego por sus métodos antiéticos de espionaje orwelliano- sobre relaciones personales.
    Hay un un interesante libro, accesible en librerías argentinas de la psiquiatra francesa Marie France Irigoyen, al respecto.
    “Existe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas, mentiras, humillaciones o insinuaciones, un proceso de maltrato psicológico en el que un individuo puede conseguir hacer pedazos a otro. Es a lo que denomina violencia perversa o acoso moral.
    El acoso moral propiamente dicho se desarrolla en dos fases: la primera es la fase de seducción perversa por parte del agresor, que tiene la finalidad de desestabilizar a la víctima, de conseguir que pierda progresivamente la confianza en sí misma y en los demás; y la otra, es la fase de violencia manifiesta.
    El primer acto del depredador siempre consiste en paralizar a su víctima para que no se pueda defender. Pretende mantener al otro en una relación de dependencia o incluso de propiedad para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmensa en la duda y en la culpabilidad, no es capaz de reaccionar.
    Todos estos son una serie de comportamientos deliberados del agresor destinados a desencadenar la ansiedad de la víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva, que, a su vez, genera nuevas agresiones.”

    Desde la cátedra de investigadores ajenos a la problemática proviene la frase identificatoria: "Siempre nos quedará Paris", como un guiño a Casablanca.

    La asignatura pendiente es si cabe aguardar esperanzas para Rick Blaine e Ilsa Lazlo. Una liberación de los opresores del sistema sin violencias ni horrores de la guerra.

    Segundo: Hay que considerar la enfermedad sistémica del entorno que encubre con secretos, aplaude, copia, se ríe y divierte y enriquece con la perversión. Ocurre que estas personalidades carentes de límites, y generalmente con altos grados de poder de mando, dejan a su paso una horda de víctimas.

    Cuando planteé los sucesos que me tocó padecer como “monita” predilecta de una banda de los mezquinos entramados de Joaquín Sabina, con Sony B.M.G., Endemol Argentina y sus redes internaciones y algunas productoras independientes locales pero masivas de televisión, sorprendió tanto la novedad de la denuncia “acoso moral virtual” que fui considerada poco menos que una indeseable. Se me acusó de xenófoba, loca, ridícula, delirante, maníaca, atacándome desde el aspecto intelectual, físico y psíquico sin escrupulosidad. Hubo personas de alto nivel intelectual, sociólogos y encuestadores, jueces (hasta en la Corte), fiscales, que se dejaron tentar frente al simplismo de sus ideas esteriotipadas de libros y ciencias que venían de culturas fornáneas, que ejercen la penetración intelectual y el embrutecimiento como objetivo para lograr así el “homo consumidor”
    La tesis de Daniel Miller sostiene que el papel que en otras épocas cumplió el proletariado como vanguardia de la transformación social e histórica, pasa ahora a manos de la clase consumidora. Somos los consumidores actuales los que tenemos la capacidad de hacer una revolución. Pero no es fácil.

    En ese esquema, la entrega de nuestros recursos materiales, económicos y eduacionales no le va en zaga. Forma parte del proyecto que alientan para beneficio de unos pocos elegidos.


    Las consecuencias sociales y políticas de la revelación pública habrían sido nefastas al gobierno oficialista. Por esto fui expresamente prohibida en medios masivos (el silencio fue canjeado con prebendas económicas ofrecidas por el Ministro Aníbal Fernández, tal como denunció Julio Bárbaro ante la prensa) y la peligrosidad y extremada solvencia monetaria de los integrantes de los clanes denunciados impidió que periodistas y colegas abogados se animaran a intentar cualquier delación o litigio al respecto.

    A los hombres los educan desde pequeños en el valor de guardar secretos. Pactos de complicidad. No traicionar al compañero que comete un acto impropio o aún peor, un delito. Se les enseña a defraudar así a la comunidad a la cual deben respeto. No existen leyes que protejan a las personas víctimas de acoso moral, ni en casos reales. Aspirar a protección ante casos de abuso tecnológico amparado por miembros de los Servicios Secretos, será por el momento impensable.
    Habrá que esperar dos lustros para que esta realidad de manipulación que ejercen los países del Norte llegue a la comprensión cabal de la masa de espectadores.

    Por eso me constituí ( para quienes no se enteraron) en Comandante General del Mundo y Papisa de la Iglesia Luciangélica.
    Al fin y al cabo, como dice aquel proverbio irlandés: “A scholars ink lasts longer than a martyrs blood."


    La tinta de los estudiosos perdura más que la sangre de los mártires.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 17:52


  • Marc, para mí la música sigue siendo un misterio, como cuando tenía seis años o menos. No sé cómo se descodifica en mi cerebro, es ahí donde encuentro la razón de que remueva de tal manera los sentimientos, de que no podamos ponerle una barrera racional, una traducción, de que vaya directamente a mis emociones.
    El otro día ví una película de Godard sobre la gestación de una única canción, toda una lección de lo que significa la inspiración. Uds sacarán más provecho de ella.
    http://www.youtube.com/watch?v=82QvK3XvALE

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 17:12

  • totus revolutum,

    http://www.youtube.com/watch?v=v-I4x4SNpfo

    Comentado por: knudsen el 30/8/2007 a las 17:03

  • knudsen, sobra que te lo diga, pero yo a Fripp lo tengo como músico intelectual de cabecera; vamos, que recurro a él cada vez que tengo un problema metafísico rellenando la bonoloto.
    Y gracias, las que tú tienes, que dicen los abuelos.
    (Tengo que salir; si el tema sigue, me engancho después).

    Comentado por: Coco el 30/8/2007 a las 17:00

  • marc, coco,

    gracias por sus comentarios.

    Creo que hay un problema semántico.
    Hoy en el coche he escuchado en la radio el Vals de la Suite para orquesta de jazz nº 2 de Shostakovich
    http://www.youtube.com/watch?v=n6gdN3ur5AQ,
    y unos Frippertronics que llevaba yo,
    http://www.youtube.com/watch?v=u4TMHdMlsxs&mode=related&search=

    A lo primero lo llaman música culta o clásica. A lo segundo, popular o ligera.
    Juzguen ustedes.

    Comentado por: knudsen el 30/8/2007 a las 16:44

  • Marc, totalmente de acuerdo en que las fronteras se van borrando. (La imagen de Gould, dejándose pasear en el coche escuchando el Downtown a todo volumen, lo dejó claro hace casi treinta años). Si lo decía era sólo por señalar el vicio imitativo generalizado, que tal vez sea más visible en los terrenos específicos.

    Comentado por: Coco el 30/8/2007 a las 15:08


  • escarola, mi hijo no llega a la edad de poder pedir, pero efectivamente, parece que la música percusiva ejerce una misteriosa atracción sobre los pequeños. Pero también la música más calmada... Duele saber que nunca más podrán escuchar la música sin las gafas de lo cultural como ahora. Es su paraíso.

    albert, sí, vi un comentario tuyo anterior sobre Cosmocaixa. Seguro que me gusta... no será por la pasta que no lo hagan bien...

    Comentado por: marc el 30/8/2007 a las 14:42

  • http://premioparalucia.blogspot.com

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 14:26

  • La manía recurrente de los psicoanalistas, y en especial del señor Verdú, quien hace gala de una misoginia extrema y de un comportamiento donjuanesco de voyeur onano- narcisista, es que cualquier simbología o sintagma puede ser utilizado para la terapia de otros. Nunca contemplan su propia terapia porque consideran haber alcanzado un grado de perfección tal que los coloca en un pedestal de sabiduría.

    Como si curar a alguien de sus enfermedades y obsesiones fuera posible por un decreto que ellos, la providencia de sus palabras, pudiera resolver, sus comentarios tienen una estética de sentencia bíblica.

    El patético caso de este señor incoado del derecho de sentar jurisprudencia sapiencial es utilizar a las flores como representación onírica de las mujeres. De ahí, de esta perversidad manifiesta, que las patologías de histeria femenina anden sueltas y algunas damas como toros en el ruedo, den cornadas y provoquen heridas en los corazones ardientes de estos romanticones de la ciencia de curación mental.

    A las flores les resulta indiferente que se las observe. No es parte de su ser natural el pensar en esos términos. Inversamente, a los seres humanos, esa mirada experimental de espionaje les provoca daños que en personalidades lábiles será irreversible. En otras dejará apenas cicatriz y cumpliendo el mandato de la evolución de las especies las fortalece y perfuma (para seguir con la absurda metáfora de las flores).

    Los cementerios se colman de mujeres que padecieron la tortura de ser esclavizadas como vírgenes que debieran danzar ante dioses humanos hasta caer extenuadas, pero también, se atiborran de pusilánimes observantes del espectáculo, que con el poder, el prestigio y el dinero que esas bailarinas ingenuas generan de las masas incultas compran sus productos en tiendas de placeres sadomasoquistas para sus personalidades de tinte dionisíaco-diabólico.
    Este tipo de conductas, propias de las clases aburguesadas, no caen solas sino que arrastran tras de sí imperios, civilizaciones enteras, culturas. Son sinónimo de decadencia, de frustración, de animadversión al sexo opuesto.
    Utilizan retazos del conocimiento universal, sin articular en teorías críticas coherentes, porque con esa data informativa alimentan un prestigio que los posiciona para continuar un modelo decadente y desenfocado.

    ¿Por qué leo a Vicente Verdú si su postura me parece francamente atrasada en varias décadas y abominable? Porque hay tal cantidad de idiotas que lo siguen como a un maestro, que siempre es bueno aprender el idioma de esos intrigantes para estar a la altura de sus ataques infantiles pero muy bien escritos y con ínfulas de profesor.

    Las mujeres, ni flores ni toros ni termos de agua caliente, ni pelotas de fútbol ni barbadas bigotudas, ni musas ad honorem, tenemos que aprender a distinguir quienes son los que frenan el vehículo o construyen nuestros techos de cristal para enseñarles a vivir bien.

    De la felicidad del resto depende la nuestra.
    Sin dudas.
    Por eso soy humildemente la Comandante General del Mundo entero y Papisa de la iglesia Luciangélica.




    Escribir sin corregir tiene sus consecuencias.
    No importa. Alguien lo hará por mí y el mensaje llegará a buen puerto.

    Comentado por: Lucïa Angélica Folino el 30/8/2007 a las 14:25

  • marc

    si vives en barcelona ves al COSMOCAIXA , Hay una exposicion que te puede gustar , habla de musica y fisica .

    Comentado por: albert pla el 30/8/2007 a las 14:13


  • Coco, hoy más que nunca es imposible trazar líneas mínimamente claras entre géneros musicales : Keith Jarret es creador de free jazz, interpreta standards que te mueres, solea sus cosas para quien las pille, interpreta Bach, Haendel, etc.; Glenn Gould se fascibaba con Petula Clark mientras se encerraba en el estudio con Hindemith o Bach ; Herbie Hancock gana gramies medio pop y se pone a interpretar Ravel a placer...

    Puede ser una lata o una bendición, pero no existe algo llamado música culta que pueda servirnos de referencia.

    Otra cosa es que exista un negocio trapicheando lo que puede con los envases y las etiquetas... pero esto es, digamos, colateral. Distrae del asunto y estorba, pero la princesa ha sido liberada.

    El círculo se ha roto. Gould, con sus varias grabaciones, ha hecho que las Goldberg se puedan leer de varias maneras muy diferentes y seguir siendo un héroe. Y las partituras ya no tienen pentagramas y pueden ser láminas dibujadas que cada director interpreta a su criterio.

    Y es que ya no existe algo llamado 'obra' o 'interpretación' que podamos comprar o guardar o tener como referencia. Puede que sólo exista la Música y que ya no se deja atrapar para que le sigan poniendo cascabeles.

    ( Por cierto, hoy en ElPaís :
    http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/ley/Webern/elpepucul/20070830elpepirdv_12/Tes
    )

    Comentado por: marc el 30/8/2007 a las 14:10

  • Marc, por comenzar por algún lugar relativamente objetivo, me sitúo en el lugar común de los géneros, (recordando otra entrada de Félix de hace unos meses, donde decía que ya no quedaban creadores sino epígonos más o menos hábiles; apreciación que explicaría su alejamiento de la poesía, creo yo).
    Si la música de consumo no suele decir nada a quienes escuchan música culta es por un exceso de esos lugares comunes del género, se explora poco o nada cuando se trata de revalidar el ritmo que arrastró el verano anterior a las pistas de baile a una masa de jóvenes debidamente motivados por la parrilla simplificadora del calor, el alcohol y las ganas de compartir su juventud con otros jóvenes; motivos todos bastante respetables a los que se unen la monótona propaganda radiofónica y televisiva. La música simple tiene un objetivo simple, no es tan difícil que lo cumpla; ni tan ilícito, diría yo.
    Lo molesto es que esos mismos tics acomodaticios los sufra la música culta, por llamarle de alguna forma y entendernos, la que no persigue algo tan sencillo como acoplarse al ritmo de la cadera. El jazz, al que considero música culta, tiene unos patrones tan identificables como la rumba. Por mucho que sean bastante más complejos, sufren de lo mismo, la tentación del éxito mundano es demasiado fuerte. Pero tampoco es que sea algo nuevo, en el barroco los patrones eran inamovibles. Luego, las generaciones de músicos rompedores con la tradición, los dodecafónicos y los atonales, se cruzaban las influencias de forma tan descarada que un pasaje melódico los expulsaba del paraíso de los nuevos elegidos.
    Descartando epígonos, queda la idea primigenia, el motor de arranque de los auténticos creadores. Bach, en El clave bien temperado, se atreve a introducir notas que sugieren el nacimiento de la atonalidad. Schoemberg descubre un mundo en esas pocas notas. Charlie Parker deja atrás -y allí abajo- el fraseo jazzistico.
    Para mí, como para Azúa en sus lecturas o audiciones que no coinciden demasiado con las mías, música de verdad es la que hacía esa gente. Los demás vienen a continuar sus ideas, puede que con suerte a explorarlas sino a pulirlas y, en el peor de los casos, explotarlas si añadir no ya un ápice creativo, ni siquiera una gota de sudor.
    La música, entonces, para quien la enfrenta como algo más que oyente, se convierte en lo que debería ser la poesía; la búsqueda de un lenguaje propio, único. Lo peor y lo mejor de ese lenguaje único es que debe tratar de hablar de algo que no se conoce todavía, con lo que los pasos se dan en el vacío. Si se encuentra eco, no se pisa ese terreno, las resonancias son una herramienta útil. El problema, la gran dificultad, el asunto en sí, es que sin resonancias es imposible objetivar el cuándo se llega a alguna parte. Al buscador, al creador, sólo le queda la intuición, herramienta que cierra el círculo de lo no-objetivable.
    Yo, que no sé leer partituras, encuentro en los pentagramas un algo de las representaciones tridimensionales de las cadenas de ADN. Hay un código en ello, un mensaje objetivo pero extremadamente complejo; eterno por insondable.
    El universo está latiendo, vive, sus pulsos nos empujan, somos partículas desprendidas de una misma cosa que buscan reunirse. Puede que la música o la poesía busquen dibujar el mapa de esa reunión, pero nunca podrán trazarlo completo porque el final nos está negado. Si el final de la creación universal, doblada la curva de la expansión, es la contracción, el punto de llegada es el mismo de partida; la absorción total.
    El fin de la creación es su propia negación, otro círculo. El círculo.
    http://video.google.es/videoplay?docid=-6984208089899995423&q=goldberg+variations&total=195&start=0&num=10&so=0&type=search&plindex=0

    Comentado por: Coco el 30/8/2007 a las 11:24

  • Bueno, menudo, collage: todo eso está sacado de la página.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 10:52

  • Dos precisiones: sólo tengo una hija, que es pequeña. Y la Consagración de la primavera parece ser efectivamente una obra de argumento bastante triste:
    El argumento del mismo ya resultaba bastante fuerte: trataba del sacrificio ritual de una joven virgen, elegida para celebrar la llegada de la primavera bailando hasta la muerte ante su tribu. Todo ello se desarrollaba en el escenario de una Rusia arcaica, pagana y étnica. Es este argumento el que condiciona a Stravinsky para diseñar una obra llena de recursos rítmicos y percusivos, casi salvajes, que rozan lo obsesivo. Esta naturaleza percusiva choca con la ausencia de instrumentos de esta familia, exceptuando una batería de timbales.

    Extraído de http://aula.el-mundo.es/aula/noticia.php/2001/05/23/aula990546371.html:
    "Entonces ¿cómo consigue Stravinsky este efecto martilleante? Pues utilizando la orquesta como un gigantesco instrumento de percusión. En esta obra, realizó también una gran experimentación tímbrica, jugando con las posibilidades expresivas más extremas de los instrumentos. En este sentido destaca la melodía inicial del fagot, que es interpretada en un registro muy agudo y extravagante, dando como resultado un gemido angustioso y lastimero, cuyo diseño está inspirado en un tema folclórico lituano. Pero también rítmicamente la obra es de lo más rica"
    "

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 10:51

  • Veo que Marc trata en cierta forma de lo mismo. Mi hija pequeña, de seis años, evidentemente poco sabe de música, y en casa no ponemos mucho clásico pero un día descubrió La consagración de la primavera, y le encanta, la pide ella misma, y siempre dice más o menos "qué triste, pero me gusta". ¿Cúal sería ese contenido de la música pura?¿Son sensaciones objetivables?

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 10:10

  • Hola,isleños, hola, Piel, qué bueno encontrarla por aquí. Espero que la lectura de Gautier, siguiendo mi recomendación del otro día, no se deba a un catarro incipiente, pero por lo demás, estupenda elección. Yo tengo por casa, en un recopilatorio de cuentos del XIX editado por Siruela, La muerta enamorada, uno de los relatos de misterio que más me embrujan....
    Esa introducción me recuerda más que al hipertexto, a la polémica que mantuve el otro día con Neretva. Por cierto, sospeché en un momento dado que detrás de ella se escondía ud, no sé si acierto o no, o si es por casualidad que las palabras de Gautier apoyan lo que ella defendía. En todo caso, por supuesto, doy a la razón a Gautier cuando se enfrenta a esa literatura pelmaza y didáctica de su tiempo. Por supuesto, que la literatura no tiene que tener más fin de ella misma, y cuando transgrede esta premisa deja de ser literatura para convertirse en panfleto, pero eso no significa que no exista en ella un contenido ideológico. En fín, la cuestión es muy compleja, porque por un lado está el momento de la creación literaria y por el otro la función social de la literatura. Aristóteles hablaba de una función catártica. Si consideramos un texto literario es por su forma, no por su contenido, en eso estamos de acuerdo. Pero ese día estabamos hablando -con Neretva- de una situación de comunicación literaria muy concreta, la que se da en estos blogs.¿Cuántos de los comentarios que se dan hacen alusión a la forma en que se ha escrito, a sus méritos literarios? Los hay, pero si sólo existieran esos, serían una sucesión de elogios huecos: bravo, qué bonito, porque la mayoría no están o estamos en la situación o disposición de analizar el contenido estilístico. Así que por lo general, los comentarios se dirigen al contenido ideológico del texto. Y más en el caso de Verdú, que hace una literatura de pensamiento. Mira, él lo expresó mucho mejor que yo, en su homenaje de ayer a Umbral, aparecido en El País:
    “Su escritura es tan propiamente escritura que resulta intraducible a cualquier otra expresión o formato porque, efectivamente, cuando el texto es preciso nada hay que logre su reproducción. De esta manera devota y frívola nos entendíamos. No basta decir algo por hondo o trascendente que llegue a ser. Lo verdaderamente importante es la inmanencia, la energía de su instante y su pegada.”
    Si les leemos es por su estilo, pero mediante él logran también expresar un pensamiento único ligado indisolublemente a esta forma.
    Otra cosa es que ese contacto dirario con las palabras del autor, nos cree a sus comentaristas la ilusión de una familiariadad , que nos lleve a permitirnos ciertas licencias. Quizá sea un error, quizá esté deseando ponerse las gafas negras, y ocultarnos su intimidad.

    Comentado por: escarola el 30/8/2007 a las 09:35


  • Sobre el anterior artículo de De Azúa sobre música y palabras, puede interesar el siguiente comentario de Barenboim del que he encontrado una transcripción :

    http://www.youtube.com/watch?v=qFKjTJ566c4

    Supongo que Barenboim y De Azúa expresan algo similar sobre la naturaleza de la música.

    ===============

    "Music, Absolute Music, only expresses itself through sound but obviously has a content, it's not just sound.

    The problem is that this content cannot really be articulated in an objective, rational, scientific way with words. Were it possible to articulate it in a rational, scientific way the music would be unnecessary. But the fact that it is not possible be articulated in a rational, scientific way does not mean that it does not have a content. Therefore the question is: What is the content and how do we realise it?"

    ===============

    "La Música, la Música Absoluta, sólo se expresa por medio del sonido, pero obviamente tiene un contenido. Este contenido no es sólo sonido.

    El problema es que este contenido no puede articularse realmente con palabras de un modo objetivo, racional, científico. Si fuese posible articularlo de un modo racional, científico, la música sería innecesaria. Pero el hecho es que no es posible articularlo de un modo racional y científico, lo que no significa que no tenga contenido.

    Así, la cuestión es ¿ cuál es este contenido y cómo lo realizamos ? "
    ===============

    Comentado por: marc el 30/8/2007 a las 09:27

  • Pobre Piel... quiere tapar el sol con la mano.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 17:28

  • Hola Provoqueen, gracias por su bienvenida. Por cierto, aquel comentario feminista, si se acuerda, seguramente no, Grifo, lo volví a ver el otro día repasando unos artículos de Azúa que me habían gustado y no había sido usted!...
    Estoy leyendo un libro de Théophile Gautier que según dice en la contraportada es la primera traducción al castellano de una de las obras más subversivas de la narrativa francesa del siglo XIX. Tiene fecha de edición del 2007. El título: "Mademoiselle de Maupin". Parece que les dio por analizar la figura de la mujer en aquella época; éste era amigo de Balzac, de Victor Hugo, Baudelaire (con quien fundó el club des Hashischins...)
    Les dejo algo del prefacio del autor, que viene a cuento de aquello del hipertexto (por cierto, siempre me sorprende la actualidad de algunos autores):
    "Junto a los periodistas morales, bajo esa lluvia de homilías igual que una lluvia de verano en cualquier parque, ha surgido, entre las tablas del escenario sansimoniano, una teoría de diminutos hongos de una especie nueva bastante curiosa, de la que vamos a hacer la historia natural.
    Se trata de los críticos utilitarios. Pobre gente que al tener la nariz corta no podían llevar gafas y que, aun así, no veían más allá de sus narices.
    Cuando un autor ponía sobre su escritorio un volumen cualquiera, novela o poesía, estos señores se removían indolentes en su sillón, lo colocaban en equilibrio sobre las patas traseras y, balanceándose con aire de suficiencia, se pavoneaban, diciendo:
    ¿Para qué sirve este libro? ¿Cómo puede aplicarse a la moralización y el bienestar de la clase más populosa y más pobre? ¡Qué es esto! Ni una palabra de necesidades sociales, nada civilizador ni progresista. ¿Cómo, en lugar de hacer síntesis de la humanidad y seguir, a través de los acontecimientos de la historia, las fases de la idea regeneradora y providencial, cómo pueden hacerse poesías y novelas que no conducen a nada y no hacen avanzar la generación por los caminos del futuro? ¿Cómo es posible ocuparse de la forma, del estilo, de la rima en presencia de tan graves intereses? ¿De qué nos sirven a nosotros el estilo, la rima y la forma? Pues, precisamente, es de eso de lo que se trata (pobres zorros, aún están verdes). La sociedad sufre y es presa de un gran desgarro interior (tradúzcase: nadie quiere suscribirse a los periódicos útiles). Es al poeta a quien corresponde buscar la causa del malestar y curar. El medio de hacerlo lo encontrarán simpatizando con la humanidad (¡poetas filántropos! Sería una cosa rara y deliciosa). A este poeta lo esperamos, lo llamamos con todas nuestras ansias. Cuando aparezca, para él serán las aclamaciones de la multitud, para él los aplausos, las coronas, para él el Pritaneo.
    Enhorabuena; pero como deseamos que nuestro lector se mantenga despierto hasta el final de este bienaventurado prefacio, no continuaremos esta fiel imitación del estilo utilitario que, por naturaleza, es bastante soporífero y podría sustituir con ventajas al láudano y a los discursos académicos.
    No, imbéciles, no, cretinos con bocio, un libro no hace sopa de gelatina; una novela no es un par de botas descosidas; ni un soneto una jeringa de chorro continuo; un drama no es un ferrocarril, aunque todas ellas sean cosas esencialmente civilizadas que hacen que la humanidad avance por el camino del progreso.
    Por las tripas de todos los papas pasados, presentes y futuros, no y cien mil veces no.
    No se hace un bonete de algodón con una metonimia, no se calza una comparación a modo de pantufla, no puede utilizarse una antítesis a guisa de paraguas; lamentablemente, no es posible ponerse sobre el vientre unas cuantas rimas moteadas para hacer de chaleco. Tengo la íntima convicción de que una oda es una vestimenta demasiado ligera para el invierno, y que ir vestido con una estrofa, una antiestrofa, y un épodo nos dejaría como a la mujer de aquel cínico a la que le bastaba con su sola virtud por camisa, e iba desnuda como vino al mundo, según cuenta la historia.
    No obstante, el célebre señor De La Calprenède tuvo en una ocasión un traje, y cuando le preguntaban de qué clase de tejido era, respondía: de Silvandro (Silvandro era una obra que acababa de estrenar con éxito).
    Semejantes razonamientos hacen encogerse de hombros hasta más arriba de la cabeza, más arriba que el duque de Gloucester.
    Gente con la pretensión de ser economistas, y reconstruir la sociedad de arriba a abajo, lanzan en serio semejantes pamplinas.
    Una novela tiene dos utilidades: una material y otra espiritual, si semejante expresión puede utilizarse con respecto a una novela. La utilidad material son, en primer lugar, algunos miles de francos que entran en el bolsillo del autor, y le lastran de manera que el diablo o el viento no se lo lleve. Para el librero es un buen caballo de raza que piafa y salta con su cabriolet de ébano y acero, como dice Fígaro. Para el vendedor de papel, una fábrica más sobre un riachuelo cualquiera y, a menudo, el medio de echar a perder un hermoso paraje; para los impresores, algunas toneladas de palos de campeche para ponerse color en el gaznate una vez a la semana; para el gabinete de lectura, un montón de monedas de poco valor proletariamente sucias de cardenillo, y tal cantidad de grasa que si la recogieran y utilizaran convenientemente haría inútil la pesca de ballenas. La utilidad espiritual es que, mientras se leen las novelas, se duerme y no se leen los periódicos útiles, virtuosos y progresistas, en los que estas otras drogas son las que indigestan y embrutecen.
    Que no se diga, después de todo esto, que las novelas no contribuyen a la civilización. No hablaré de los vendedores de tabaco, los de las tiendas de ultramarinos y los comerciantes de patatas fritas cuyo interés es grande en esta rama literaria, ya que el papel que utiliza, por lo general, es de calidad superior al de los periódicos.
    Verdaderamente hay motivo para reírse con ganas al oír disertar a los utilitarios republicanos o sansimonistas. Quisiera saber, para empezar, qué quiere decir exactamente el desgarbado sustantivo con el cual trufan a diario el vacío de sus columnas, y les sirve de schibroleth y de término sacramental: "utilidad", ¿qué palabra es esta y a qué se aplica?
    Hay dos clases de utilidad, y el sentido de este vocablo nunca es relativo. Aquello que es útil para lo uno no lo es para lo otro. Usted es zapatero, yo soy poeta. Para mí resulta útil que mi primer verso rime con el segundo. Un diccionario de rimas, por tanto, me beneficia por su gran utilidad. A usted de nada le serviría para echar suelas a un par de viejos zapatos, y es justo decir que una chaira a mí de nada me serviría para hacer una oda. Tras lo cual usted objetará que un zapatero está muy por encima de un poeta, y que es más fácil prescindir de uno que del otro. Pero sin pretender rebajar la ilustre profesión de zapatero, a la que honro tanto como la profesión de monarca institucional, confesaré humildemente que yo preferiría tener mi zapato descosido que mi verso mal rimado, y que me pasaría muy gustoso sin botas antes que quedarme sin poemas. Al no salir casi nunca y soler pasearme más por la cabeza que con los pies, uso menos zapatos que un republicano virtuoso, que no hace sino andar corriendo de un ministerio a otro para conseguir que le otorguen una plaza.
    Ya sé que hay quienes prefieren los molinos a las iglesias, y el pan del cuerpo al pan del alma. A esos no tengo nada que decirles. Se merecen bien ser economistas en este mundo, y también en el otro.
    ¿Existe alguno absolutamente útil en la tierra y en esta vida en la que estamos? En primer lugar, es poco útil que estemos sobre la tierra y que vivamos. Desafío al más sabio de todos los genios a decir para qué servimos, si no es para abonarnos a Le Constitutionnel, ni a ninguna especie de periódico, cualquiera que sea."

    Comentado por: Piel el 29/8/2007 a las 16:47

  • Examen médico previo al viaje a la Antártida:
    http://www.dailymotion.com/cluster/creation/featured/video/x1ihzr_fun-raymond_fun

    Comentado por: Coco el 29/8/2007 a las 16:40

  • http://premioparalucia.blogspot.com


    O nos vemos por ahí, si gustás enviar tus comentarios siempre tan interesantes.


    @ enea: ¿por qué escribís tanto para otros?
    ¿No tenés blog?



    Debo notificar a mis compays hispanos que pasé de ser Suprema Sacerdotisa de la Iglesia Luciangélica a ser Papisa Universal.

    Sigo, por cierto, como COMANDANTE GENERAL DEL MUNDO.


    Vamos por la REVOLUCIÓN ÉTICA Y POÉTICA.



    (y ¿por qué no ESTÉTICA?)



    Nos linkearemos por ahí.
    Hay que apurar el trámite. La Cía y sus Universidades experimentales quieren cerrar los blogs para reinar con sus mentiras globalizadas.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:56

  • Nos vemos por lo de Vicente.
    Ta pronto.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:53

  • Grifo: coincido bastante contigo.
    Casi diría que tu reflexiva crítica es similar a la mía. Pero, tu maestría en la exposición es francamente superior.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:52

  • Finales desprovistos de principio:

    q.e.p.d Paco Umbral y el pibe Puerta.

    Comentado por: Lucía Angélica Folino el 29/8/2007 a las 15:51

  • me he quedado descansado :

    El cantautor Albert Pla, se ha ofrecido a solucionar la polémica generada a raíz de la idea de poner el nombre de Kubala a un callejón interior que, según diversas instituciones, no está a la altura del personaje


    Pla ofrece su nombre mediante SPORT al ayuntamiento para bautizar esa calle. A cambio, propone que la Sagrada Familia pase a llamarse ‘Edifici Gaudí’.

    Albert Pla explicaba en un carta a este diario que “Al parecer, semejante callejón (...) es demasiado poca cosa. La gente piensa que Kubala merece algo mas (...). El gran futbolista merece, como mínimo, una gran avenida o una plaza enorme y floreada. A mí, en cambio, me da pena el pobre callejón. Hasta ahora existía en la sombra, escondido entre grandes calles del barrio de Les Corts. No se metía con nadie y, de repente, media Barcelona le menosprecia, le insulta y le recuerda su insignificancia .Y yo, claro, le he tomado cariño. Es más, ofrezco mi nombre para bautizar a tan desdichada callecita. Se acabó la polémica. Si nadie la quiere, a mí no me importa adoptarla, cuidarla y darle mis apellidos. Yo jamás pensé que mereciera un homenaje de mis conciudadanos agradeciendo mi existencia y, mucho menos, que le pongan mi nombre a una calle.

    No soy Kubala. Nunca hice nada por Barcelona. Yo soy como el callejón, pequeño, insignificante, enano en un país de gigantes”. ¿Qué nombre mejor para llamar a esa calle que el mío?”


    Aqui el original :

    http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=436505&idseccio_PK=803&h=




    Comentado por: albert pla el 29/8/2007 a las 14:50

  • Grifo, no sé si usted ha leido bien a todo Umbral, me parece su apresuramiento algo resentido. Podría comprenderlo, si. Me ha gustado muchisimo mas el texto titulado "A Umbral con unas violetas" en portada de El Pais de hoy.

    Comentado por: vice el 29/8/2007 a las 14:44

  • Hablando del Umbral... Si se me permite decirlo, siempre me resultó físicamente imposible terminar una de las columnas de este tipo, me vencían las náuseas. No sólo por su posturismo y onanismo agudo, sino por su mera forma de escribir... como de uno que se sabe muy importante y no se esfuerza por tener piedad de los que le lean, sino que más bien se ríe cínicamente de ellos.
    Lo más triste cuando alguien así se convierte en un clásico en vida es que hay que soportar sus pedanterías y arranques de prepotencia, lameronerías y salidas de tono sin protestar; él tiene coartada para todo, incluso puede justificar alguna cagada ilustre diciendo que no la escrito él, sino uno de sus "negros", y quedarse tan a gusto. ¡Para ir por hí dando clases de ética y elegancia!
    La gente, que no es tonta, aunque sí algo masoquista, se dice "Es que como no sé, no puedo captar por qué este tío es tan genial, pero seguro que lo es", y pasa de leer sus incontables bodrios. Por eso a la hora de hacer homenajes, todo el mundo recurre a la misma anécdota: porque no se le ocurre otra cosa que contar sobre un personaje tan "popular". O porque tiene que llenar el espacio que le han encargado sin meterse en berenjenales. A veces la falta de imaginacion es una excusa muy imaginativa.

    Comentado por: julianolapostata el 29/8/2007 a las 13:54

  • "...fue el pobre Byron quien hubo de poner sensatez... En aquella historia, todos menos el poeta actuaron como diabólicos personajes byronianos.
    "Quizá asqueado por el papelón, Byron no tuvo más remedio que convertitse en un héroe..."

    Personalmente, me cuesta creer que a Byron, poner sensatez y tomar las riendas de una situación todavía más delirante que la suya propia, le asquease o le resultase "un papelón". Ello no quita para que se supiese nacido para destinos más estimulantes que todo aquello.

    En el minuto uno, descubrir que hay sensatez en uno mismo nunca es "un papelón". ¿Quién no se ha sentido un poquito satisfecho al comprobar que alrededor hay al menos otro todavía más inconsciente que uno, más náufrafo, más nerótico?

    Otra cosa es que ese tipo de satisfacciones no sean efímeras.

    Efectivamente, en el minuto dos, uno decide que no es cosa de instalarse en ese regocijo del ego comparativo de por vida; a pocos dedos de frente que se tenga, uno no decide aparcar en el triste y mezquino papel de ser la cabeza del ratón, el vanidoso y patético tuerto entre los ciegos. Porque ni siquiera en la vejez o sus umbrales -o precisamente por ella y por la serenidad que nos debería aportar- lo sensato es intentar no tirar por el desagüe el poco tiempo que nos va quedando.

    Comentado por: provoqueen el 29/8/2007 a las 11:55

  • @ Jortigag,

    ¿está Vd. bien?

    Comentado por: knudsen el 29/8/2007 a las 00:11

  • Teresa, tonta, vanidosa y testaruda, puede ser, pero lo que él sabía era que a veces she walks in beauty like the night

    http://www.youtube.com/watch?v=y-KEA3C--DA&mode=related&search=




    Comentado por: knudsen el 29/8/2007 a las 00:10

  • "...él mismo se consideraba físicamente acabado. No obstante, en Venecia perseguía cualquier cosa que tuviera el aspecto aproximado de una hembra..."

    http://www.sexblo.gs/img/viag88ra.jpg

    Comentado por: ortega el 28/8/2007 a las 23:40

  • ¿Y los cuerpos, señor Azúa? ¿ El espesor, el fulgor, el horror, la delicia de los cuerpos? ¿No será que tal vez las diabólicas manipulaciones, los cálculos, sólo son visibles cuando se es viejo? Diecinueve años, señor Azua, treinta años.

    Comentado por: Harp(í)a el 28/8/2007 a las 23:25

  • Al, ningún reproche por mi parte hacia un acto tan bien intencionado como el tuyo. Por otra parte, en los insultos de ese admirador de Umbral he creído percibir algo más que apasionamiento. No busco ningún tipo de concordia.
    Umbral, lo he comentado en privado, fue un gran talento como crítico literario, género en el que podría haber dejado maravillas si hubiese sido sistemático. Su competencia en este género destacó desde los días de La Estafeta Literaria (de Eladio Cabañero, manchego y buena persona, años 60). Sus críticas tenían autoridad; y un estilo de singular agudeza expresiva. Ah, si hubiera seguido por ahí... Pero creo que fue demasiado ambicioso.

    Chiqui: Umbral, para mi gusto, es un gran autor malogrado. Le sobraron facultades y un poco de egolatría. Como escritor tiene enormes atisbos, grandes aciertos con el lenguaje, con la metáfora. Todo en el dominio de la frase. Pero no logra cuajar en el discurso, sea articulístico o novelístico. Como divulgador de cotilleos de la vida literaria, resulta muy divertido y ligero, muy comercial y ameno (Las palabras de la tribu). Es una de sus mejores facetas. Pero se esperaría algo más de quien ha dado tantas 'lecciones de estilo'. Umbral defrauda. Comprendo a ese periodista. Ah: y en los años 70, es cuando Umbral escribía mejor.

    Anónimo Hablador (sin punto): Azúa, como poeta, es voz única. No sé si mejor o peor. Pero es voz inconfundible. No obstante, él se viene empeñando en quedarse afónico. O tal vez haya hecho algún voto de silencio a los dioses.
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 28/8/2007 a las 23:07

  • Sr. Azúa, dicho con todos mis respetos: usted es el Lord Byron español. Sus poemas completos, con los últimos inéditos, así lo acreditan.
    Muchas gracias por permitir mis "arreglos" de sus artículos.
    Aquí tenemos el presente:
    http://elanonimohablador.blogspot.com/2007_08_01_archive.html#4419306329795264500

    Comentado por: El ANÓNIMO HABLADOR. el 28/8/2007 a las 21:08

  • Sobre el artículo de Enrique Gil Calvo, creo que es de brocha gorda llegar a decir :

    "... Pero este modelo canónico de lectura lineal y autorizada es una caricatura improbable de la lectura efectiva, pues nadie lee en realidad así."

    para poder sustentar que leer hipertexto en pantalla es como la lectura de siempre pero en otro envoltorio.

    Recuerdo que Pennac se proponía desmitificar el acto de leer como sesudo, serio y aburrido, y defendía la aproximación libre al texto, más aún cuando uno no es todavía un lector formado. Otra cosa es afirmar que uno lee las cuatrocientas páginas de una obra encuadernada de la misma manera que uno lee en pantalla.

    Ni se me ocurre zamparse cuatrocientas páginas en pantalla. Ni envueltos en multimedia dejarían de ser monstruos incomestibles.

    La lectura de periódicos en papel sí creo puede parecerse a la lectura en pantalla, por lo que tiene de brevedad, cierta dinámica que permite leerlo no linealmente, etc. Claro que la virtud del hipertexto queda ausente. Por el momento.

    No sólo los contenidos separan los textos encuadernados de los hipertextos, es también el placer de leer el que no consigue quedar colmado con la pantalla por muchos pitos y las flautas.

    Comentado por: marc el 28/8/2007 a las 21:00

  • @GRIFO

    Grifo. Mucho me gustó su comentario sobre Umbral. Nadie le quitará que fue una persona interesante y que, nos guste o no, su producción queda aquí y tiene a sus lectores.

    Si estuviéramos en un medio más privado le contaría una anécdota...en resumen: le diré que en los setentas un periodista americano me invitó a entrevistar a Umbral. Yo encantada, era estudiante de tercero en Ciencias de la información. Después de tomar muchos cafés y coca colas con el tal periodista, y el no mencionar nada sobre la entrevista, le pregunté que cuándo íbamos a hacerla. El me contestó, como sin darle importancia: "me he leído su obra y no merece la pena entrevistarlo"... me dejo de una pieza, yo me había leído un par de cosas y no me parecían mal. El tío se había leído toda su obra en dos semana...claro su obra en 1977 era más corta.Escritor lo fue!


    Comentado por: chiqui el 28/8/2007 a las 20:47

  • Sí, Escarola, río, gallego además ; )
    Lo del hipertexto, aún no lo he leído completo, más o menos hasta la mitad. Me llama la atención eso de que para aprender a pensar la historia deba ser lineal con relaciones de causa a efecto. No sé yo, las vidas que conozco no son precisamente historias muy lineales, tienen grandes saltos y sucesos imprevistos e inesperados, desde luego no se asemejan a una novela de ésas de principio-desarrollo-fin, como la vida. No digo que no haya causas-efectos pero bastante más complejos que el hilo argumental de una película o novela, los pensamientos también difieren de las personalidades planas e invariables que suelen dibujarse simplificadas para una historia. Y las causas a veces son totalmente ajenas, son causas de otros que se cruzan o te acompañan en paralelo. No me parece un buen argumento, es que ni me parece un argumento.
    Tampoco aquello de la compasión a los animales mientras sufren las personas. Ni que fuera incompatible. Hablan de las personalidades como si se vendieran en packs.

    Comentado por: Eo el 28/8/2007 a las 20:44

  • @Fax, 28/08/07 de las 16:19
    Si los dos libros son los últimos y no hay prisa en ir para atrás, a mí no me sorprende nada. Prueba a leer un poema empezando por el final. (Cualquiera sirve, uno póstumo, por ejemplo)

    Comentado por: Alejandro el 28/8/2007 a las 17:30

  • Está sacado de la wiki

    Comentado por: escarola el 28/8/2007 a las 17:26

  • Si pretende leerlos todos tendrá que asegurarse una larga vida. yo no he empezado todavía y no sé si hacerlo, si me gusta ¿podré dejar de leerlo? y en ese caso ¿podré leer otra cosa?. (Si me conocen no responderán a ninguna de mis preguntas):
    Narrativa [editar]De su muy extensa producción narrativa, en la que resaltan los aspectos autobiográficos, destacan:

    Tamouré (1965)
    Balada de gamberros (1965)
    Travesía de Madrid (1966)
    Las vírgenes (1969)
    Si hubiéramos sabido que el amor era eso (1969)
    El Giocondo (1970), sobre los ambientes homosexuales de Madrid
    Las europeas (1970)
    Memorias de un niño de derechas (1972),
    Los males sagrados (1973)
    Mortal y rosa (1975)
    Las ninfas (premio Nadal, 1975)
    Los amores diurnos (1979)
    Los helechos arborescentes (1980)
    La bestia rosa (1981)
    Los ángeles custodios (1981)
    Las ánimas del purgatorio (1982)
    Trilogía de Madrid (1984)
    Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo (1985)
    Nada en el domingo (1988)
    El día en que violé a Alma Mahler (1988)
    El fulgor de África (1989)
    Y Tierno Galván ascendió a los cielos (1990)
    Leyenda del César Visionario (premio de la Crítica, 1992)
    Madrid, 1940 (1993)
    Las señoritas de Avignon (1995)
    Madrid 1950 (1995)
    Capital del dolor (1996)
    La forja de un ladrón (1997)
    Historias de amor y Viagra (1998)
    Un ser de lejanías (2001)
    Los metales nocturnos (2003)
    Días felices en Argüelles (2005)
    Amado Siglo XX (2007)
    Desde 1985 Umbral inició una serie de novelas sobre los hechos más importantes de la historia de España en el siglo XX, a semejanza de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós para el siglo XIX.


    Ensayos y crónicas [editar]También escribió un ensayismo muy personal en títulos como La escritura perpetua (De Rubén Darío a Cela) (1989), Las palabras de la tribu (1994), Diccionario de literatura (1995), Madrid, tribu urbana (2000) o Los alucinados (2001). En Cela: un cadáver exquisito (2002), ofrece su personal interpretación del que fue su protector y amigo y en ¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary? (2003) ofrece una colección de cuarenta semblanzas breves de sus escritores preferidos. Como cronista, publicó Y Tierno Galván subió a los cielos (1990) donde analiza líricamente la transición política de España desde el fallecimiento de Franco en 1975 hasta el entierro de uno de los alcaldes más queridos de Madrid en 1986; en El socialfelipismo: la democracia detenida (1991) y La década roja (1993), desmenuza la presidencia ejercida por Felipe González y en La República bananera USA, que versa sobre los hechos ocurridos el 11 de septiembre en Nueva York, la guerra de los Estados Unidos en Afganistán y el gobierno de Bush (2002). Su preocupación por el lenguaje se muestra en el Diccionario para pobres (1977), el Diccionario cheli (1983) o Las palabras de la tribu (1994).


    Biografías y autobiografías [editar]Ha publicado además ensayos biográficos y literarios con puntos de vista originales sobre autores clásicos de la literatura del XIX y del XX, como Larra, anatomía de un dandy (1965), Lorca, poeta maldito (1968), Ramón y las vanguardias (1978) y Valle-Inclán: los botines blancos de piqué (1997) y otras más bien divulgativas como Valle-Inclán (1968); Lord Byron (1969); Miguel Delibes (1970); Lola Flores, sociología de la petenera (1971). Un capítulo especial en este apartado lo ocupan los libros autobiográficos, aunque la autobiografía inunda también toda su obra narrativa y periodística, entre los que cabe destacar La noche que llegué al café Gijón (1977), Memorias eróticas (Los cuerpos gloriosos) (1992), El hijo de Greta Garbo (1977) y sus memorias periodísticas Días felices en Argüelles (2005).


    Comentado por: escarola el 28/8/2007 a las 17:25

  • Fax: me alegra que conserve la capacidad de sorpresa. Si nadie lo impide, me gustaría leer algún libro más de Umbral. He buscado el que dedicó a Lorca, pero sin suerte. Creo que en una ocasión habló de dedicar uno a Rubén Darío, pero no sé si llegó a escribirlo.

    Comentado por: Al59 el 28/8/2007 a las 17:12

  • Volver, volver...¿volver?

    Publicado por: Tipo Material | 28/08/2007 10:55:41

    **********

    No sé yo, no sé yo...

    Comentado por: gabriel feraud el 28/8/2007 a las 16:46

  • No es imaginable un Byron humillándose ante la amada, no por incapacidad de ser humilde (en donde, por cierto, hay grandeza si es efímera), sino por su naturaleza independiente, incompatible con la dependencia de la humillación.

    Publicado por: Bartleby-Librepensadores | 28/08/2007 14:04:29



    ok! nunca humilló ni se humilló, en ese sentido ni en otro, era Byron y su ser impetuoso y carnal precioso... nadie le utilizó fue eso un hombre hambriento de palabras, de mar y de... en fin poemeas

    Comentado por: Enea el 28/8/2007 a las 16:28

  • Es sorprendente que alguien haya leído dos libros de un mismo autor, le hayan encantado y decida pararse ahí.

    Comentado por: fax el 28/8/2007 a las 16:19

  • El lema del blog inscrito en ese texto que casi nadie leerá: "Aqui sólo se simula que se está escribiendo y diciendo algo".

    Comentado por: fax el 28/8/2007 a las 16:16

  • Grifo: lo siento. Ya podría habérseme ocurrido otra cosa. Hay que entender que a Adrede esta muerte le ha dolido de veras. En otras circunstancias (que pueden ser estas mismas, cuando baje la adrenalina) estoy seguro de que podrían ustedes entenderse perfectamente.

    Comentado por: Al59 el 28/8/2007 a las 15:57

  • Al: Los contenidos de los blogs no son intercambiables. En aquella isla jamás hubiese publicado mi comentario sobre Umbral.
    Veo que la habita gente maja, a quienes puedo leer gustosamente. Pero donde ya, por vergüenza ajena, nunca aparecería.
    Gracias por no colgar aquí la lista de insultos que me dedica el admirador de Umbral.
    Pero, no por mí, sino por su autor, que los ha escrito comprensiblemente alterado. Lo veo buen tipo. Pero, desgraciadamente, las materias fecales recaen siempre sobre quien las arroja. A quien me insulte le digo desde ahora:

    -En vez de insultarme, búscame en la vida real y queda conmigo, sin armas y sin testigos, a solas. Ten valor. Y hablaremos. Verás cómo se te terminan de una vez los deseos pueriles de insultar amparándote en el anonimato de Internet. Y, si no lo haces, si continúas insultando, puede que sea yo el que te busque y quede contigo.

    Por otra parte, acepto la distinción entre artículo y columna; tal distinción evitó a Umbral tener que decir algo en toda su vida literaria. Es mi particular opinión sobre este gran autor. Mis respetos a sus admiradores.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 28/8/2007 a las 15:06

  • Al59: Curiosa sincronía. Leía estos días unos artículos de García Calvo reunidos en 'De mujeres y hombres' en los que sostiene que el motor del progreso es la huida del hombre, dispuesto a emprender la búsqueda de cualquier Grial con tal de librarse del amor de las mujeres, ilimitado y extenuante. Me pareció una ocurrencia más bien chusca, pero no está muy lejos de lo que cuenta hoy Azúa.
    ----------------------------------

    Al: una interpretación más prosaica sería que esa huida no es más que mandato biológico de diseminación, el cual es, desde luego, motor de progreso pero éste sólo se sustancia en el amor con las mujeres (limitado, selectivo, pero extenuante).

    Comentado por: Bartleby el 28/8/2007 a las 14:22

  • La manera en que despacha a Azorín en este último es impagable.
    --------------------
    ¿Robó el libro?

    Comentado por: Defenestrador el 28/8/2007 a las 14:14

  • A mí también me ha cab reado a veces Umbral, pero no había columna suya, de las peores, que no tuviera un acierto memorable. De sus libros, sólo he leído dos, y ambos me encantaron: Mortal y rosa y Las palabras de la tribu. La manera en que despacha a Azorín en este último es impagable.

    Comentado por: Al59 el 28/8/2007 a las 14:06

  • El heroísmo es forzosamente un acto individual, como todos los que implican algún tipo de grandeza (otra cosa es que ésta se pueda compartir). Por eso Byron no es romántico durante el amor sino en su inicio, como huida de la relación social distante y protocolaria, y en su final, en forma de huida hacia la guerra. Con la empresa literaria como pulsión que da forma y continuidad a ambos momentos. Y con la inevitable soledad como constante y seña de identidad del héroe.

    No es imaginable un Byron humillándose ante la amada, no por incapacidad de ser humilde (en donde, por cierto, hay grandeza si es efímera), sino por su naturaleza independiente, incompatible con la dependencia de la humillación.

    Comentado por: Bartleby-Librepensadores el 28/8/2007 a las 14:04

  • Estoy de acuerdo con Grifo, si bien principio a matizar que Umbral no es un gran autor de frases sino de párrafos y finalizo diciendo que Umbral tiene cuatro o cinco obras de un valor incontestable.

    Comentado por: Adrede el 28/8/2007 a las 13:48

  • ¿Por qué se me considera spam?

    Comentado por: Tsevanrabtan el 28/8/2007 a las 13:09

  • Grifo: he tenido la ocurrencia (me temo que poco afortunada) de dar noticia de su intervención umbraliana en el Nickjournal, un blog donde pensé que podría interesar. Me piden que le acerque una respuesta más bien agria de Adrede, fan del Maestro. Dado que contiene insultos, no lo hago: pero doy el enlace, por si quiere leerla: http://nickjournalarcadiano.blogspot.com/ (comentario 80).

    Comentado por: Al59 el 28/8/2007 a las 12:55

  • No puedo evitar pasarme por aquí y saludaros.
    Umbral ha muerto, el gran escritor.

    Umbral fue un magnífico autor de frases, jamás de obras. Si 'La Leyenda del César Visionario' es la mejor de sus novelas..., cómo estarán las demás, las que no he leído... (recordemos al intragable protagonista, un tal 'Francisquillo' ad hoc (o sea: Umbral mismo), sin perfil psicológico ninguno; o cómo, a mitad de la obra, nos suelta unas cuantas páginas líricas en prosa vanguardista (?), sin signos de puntuación, sin que vengan a cuento de nada, para demostrar que, pese a no haber llegado a la Real Academia, el chico sabe cantidad...).
    Tampoco fue capaz de escribir un buen artículo, es decir: desarollar un tema; y colocar cada palabra en su lugar, certeramente, dentro de la unidad de cada obra.
    Y el articulismo fue, a todas luces, el arte de Umbral. Para cuantos estemos acostumbrados al arte articulístico de un Azúa, por ejemplo, las producciones periodísticas de Umbral se nos caen de las manos: No se escribe de nada. Sólo se simula que se está escribiendo y diciendo algo. Aparecen citados algunos autores (siempre los mismos, que si Sartre, que si Baudelaire, etc...) sólo por su valor decorativo.
    Umbral adoptó la técnica simulacionista de César Ruano como autor de artículos (o sea: un artículo, decía Ruano, es como una morcilla: enunciado inicial de un tema que no se vuelve a tocar; y, después, un picadillo de todo-un- poco; y, al final, se cita algo del tema inicial para demostrar cómo te ríes del lector, je, je...). Umbral se pasó la vida simulando que hacía Literatura.
    Pero es verdad que sí supo hacer frases, atisbos, a veces profundos, o altos... Y que, en tal dominio, llegaba a parecer original.
    De hecho el poema breve en prosa (Mortal y rosa), en el que el tema es la frase sin más, es el único espacio que no le viene grande.
    ¿Pero es original...? Reléanse sus artículos de El País, años 70. Me escandalizaba yo entonces del cinismo literario de Umbral. Qué manera tan descarada de imitar y pergeñar, de zurcir y remendar estilos; qué poca autenticidad y qué inteligencia para la malicia. Umbral no ha sido un real autor de textos sino de contextos no expresos, de una moda, de un estilo dandy, etc...
    Por lo demás, las mejores de sus frases de aquel entonces siempre crecieron a base de préstamos de la imaginería metafórica, tanto de Lorca (su admirado, y detestado por andaluz y otras cosas, Federico), como de Gómez de la Sarna (es que me pica, je, je...). Y esto no está mal. Buenos maestros. Pero tendría que haber demostrado también la facultad de no haberse aprovechado de su cantera, burdamente saqueada (recuerdo, buena muestra, un artículo muy lorquiano dedicado a Vallecas, años 70, finales). Para colmo, Umbral también entró a saco en la prosa poética y analítica del Juan Ramón Jiménez final: Españoles de Tres Mundos, poema Espacio (en versión de prosa, que tanto gustaba a Umbral): Una prosa, un tipo de prosa característico, único, muy fluido, casi una sopa de agregados sintácticos, hileras de adjetivos, o de frases tratadas como tales, etc, todo un estilo personalísimo que NO SE PUEDE tocar; no, sin delatar tu cinismo.
    Pero a Umbral le gustaba picar en todos los estilos, superponer sus facultades (¡las tenía, y grandes!) a las de los maestros, y parodiarlos una y otra vez...
    Lo mejor de su obra es un enorme montón de frases (escribió muchísimo) en las que parodia el estilo de los maestros, haciendo guiños a los profesores de Literatura.
    Su obra me parece, por tanto, una parodia; su literatura, una parodia de la literatura.
    Parece escrita para aparentar que sabe hacerlo.
    No vea a este tío (sic) un caso literario sino de problema psicológico.
    Umbral sólo escribió de cómo, pese a ser autodidacta, él también sabía hacerlo. Sólo habla de sí mismo en términos de confrontación, revancha y obsesión patológica.
    Su vanidad ha sido insoportable. Su egolatría y su cinismo, su enorme cara, han arruinado las facultades de un gran autor.
    Qué pena. Qué imagen más contradictoria nos ha dejado. Tiene tanto por lo que poder gustar... Pero tanto por lo que poder desengañar... La Historia lo cubrirá de polvo desde hoy mismo. ¿Cómo envejecerá su obra? Antes de la muerte de su autor, su obra es ya vieja, ya ha envejecido mal (salvo alguna cosa aislada). Veremos...

    Las feministas respirarán aliviadas. Se les fue uno de sus martillos más tenaces y burdos, detentor de un machismo de gilip ollas que le hacía caer en lo mismo que odiaba. Y Umbral odiaba el españolismo. Ay, las 'folclóricas...'
    Cómo se ensañó con esta clase de mujeres, de inferior condición cultural (las ha habido universitarias, pero son las menos): Lola Flores, Rocío Jurado... Con qué odio las acorraló; qué indefensas quedaron ante la opinión pública. Y con qué gracia se defendieron de él.
    Con toda seguridad, Umbral atesoró, como ser humano, cosas maravillosas de puertas para dentro. Es una pena que haya sido tan tímido (pero, Umbral, hombre, a tus años...) y no se haya atrevido a enseñárnoslas y hacerles cruzar el Umbral de sí mismo.
    Descansa en paz. Maestro.

    Grifo
    (en gris, por el luto)

    [El final, 'Maestro' tras punto y seguido, es homenaje a Pérez Reverte, que lo usó certeramente como final en sus respuestas a los ataques del fallecido]

    Comentado por: Grifo el 28/8/2007 a las 11:50

  • Volver, volver...¿volver?

    Comentado por: Tipo Material el 28/8/2007 a las 10:55

  • Curiosa sincronía. Leía estos días unos artículos de García Calvo reunidos en 'De mujeres y hombres' en los que sostiene que el motor del progreso es la huida del hombre, dispuesto a emprender la búsqueda de cualquier Grial con tal de librarse del amor de las mujeres, ilimitado y extenuante. Me pareció una ocurrencia más bien chusca, pero no está muy lejos de lo que cuenta hoy Azúa.

    Comentado por: Al59 el 28/8/2007 a las 03:00

  • Buenas noches, Joaquinita. Tu eres la del nenúfar ¿no? y te gustan mucho los pájaros ¿verdad?
    .....
    Tal vez estemos viendo un boceto,gracias a Knudsen y Ortega, de ese monstruo que Gil Calvo llama hipertexto y yo considero mas apropiado metatexto,mas allá del texto.

    Publicado por: maleas | 27/08/2007 12:47:45

    Falta, y en en Iberia no me quedo claro con esos dos, esto de tan bien explica Carmen Martín Gaite en "El cuento de nunca acabar".


    Siempre me ha apasionado oír hablar a la gente, se tratase o no de palabras dirigidas a mí. Pero oír hablar a una persona es también verla hablar, descubrir la huellas del cuento en el rostro que lo emite. Esto lo observé desde muy niña y me resultaba un incomparable aliciente -que no he perdido- mirar a la de quien estaba contando algo, porque las trasformaciones que acarreaba lo dicho en la expresión del hablante eran como un segundo texto sin cuyo complemento se desvanecía y oscurecía el primero, hasta el punto de que a veces, si no había asistido como testigo presencial a la gestación de una perorata, narración o recado que otro me trasmitía solía preguntar casi indefectiblemente: “¿Con qué cara te lo dijo?”, como si ese dato de la expresión del rostro afectara no sólo al acontecimiento verbal mismo, sino a mis capacidades para descifrarlo y entenderlo correctamente. […]
    Posteriormente, cuando me aficioné a la literatura, pude comprobar que no era otro, en sustancia, el origen de la narración dentro de la narración, recurso del que casi ninguna novela es capaz de prescindir y con el que se cuenta habitualmente. Siempre está a punto de aparecer, en el tramo más inesperado del relato, un personaje nuevo que se va a poner a contar sucedidos ajenos al texto de lo que hasta entonces estaba sucediendo, y es tan importante su ingerencia como portador de narración nueva que, aunque hubiera sido descrito antes por sus atributos físicos, no cobra entidad ni relieve para el lector hasta que se pone a hablar. A las personas, en efecto, se las recuerda por las palabras que han dicho y las historias que han contado -y sobre todo por cómo y a través de que humor las han contado- mucho más que por su estatura o el color de su pelo, lo cual se comprueba con nitidez desgarradora siempre que un ser querido muere o deja de querernos, ocasiones ambas en que el único expediente válido para revivir su presencia es acudir a nuestra memoria en busca de las cosas que ese ser nos contaba o nos decía, como si sólo su palabra, al resucitar los gestos que la acompañaron, nos refrendara aquel añorado existir y lo hicieran perdurar de alguna manera. […]
    La versión de lo escuchado, al elaborarse de acuerdo con las preferencias y circunstancias personales, modifica siempre, en mayor o menor medida, el acontecer real del discurso tal como se produjo, aun cuando exista la sincera pretensión de estarlo trascribiendo de modo fidedigno, y en esto estriba la estimulante levadura del material narrativo en perenne variación, así como las dificultades que opone a su análisis.


    Comentado por: Cristóbal el 28/8/2007 a las 01:47

  • finales desprovistos de principios... por supuestos, los principios decía mi abuelita, o bisbisbis - abuelita, la reina Victoria, se tienen antes... cosas
    Enea

    Comentado por: Enea el 28/8/2007 a las 01:14

  • recuerden Lord Byron.. no era más que un hombre después de Woodh... vaya no recuerdo como se escribe... es que la luna es la luna de bella

    ah! se me olvidaba Cambridge y el sillón que ocupó Byron cojeaba claro! y Joyce no... bello
    Enea

    Comentado por: Enea el 28/8/2007 a las 01:08

  • Antiguo, estoy enamorado de la voz…

    Antiguo, estoy enamorado de la voz
    que emerge de tus bocas cuando se abren,
    como verdes campanas que, de nuevo,
    hacia atrás se arrojan y se deshacen.
    La casa de mis lejanos estíos
    te era cercana, tú lo sabes,
    allá, en la tierra donde hierve el sol
    y anuban el aire los mosquitos.
    Ahora como entonces enmudezco ante tu presencia,
    mar, aunque ya digno
    no sea de la solemne lección
    de tu latido. Tú fuiste el primero en decirme
    que el ínfimo fermento
    de mi corazón no era sino un instante
    del tuyo; que en mis profundidades también latía
    tu audaz ley arriesgada: ser vasto y ser diverso
    pero, al mismo tiempo, fijo
    para vaciarme así de todo fango
    como haces tú cuando arrojas a la orilla
    entre cordelajes, algas, estrellas marinas,
    los inútiles desechos de tu abismo.

    Eugenio Montale
    De Ossi di seppia
    Trad. Antonio Prieto

    Buenas noches a todos.
    Buenas noches, Cristóbal.

    Comentado por: Joaquinita el 28/8/2007 a las 00:04

  • "Out there it's the 1990s; in this house, it's 1954" (Tony Soprano)

    http://www.youtube.com/watch?v=fVp__M_Y9vA

    Comentado por: ortega el 27/8/2007 a las 23:52

  • Albert,me da que Azúa con lo del Cervantes de Bruselas ya tuvo bastante.Mejor que se lo proponga a Rioyo.
    Vd. ultimamente parece muy ocupado.Me alegro.

    Comentado por: maleas el 27/8/2007 a las 17:26

  • Rosa Regas salta de la biblioteca , Molina le dijo que no habia hecho nada y la coleguita dimite .

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Rosa/Regas/dimite/directora/Biblioteca/Nacional/elpepucul/20070827elpepucul_2/Tes.

    Bien , Regas no tiene pinta de ser muy currante , propongo a Felix de Azua para el puesto .

    Comentado por: albert pla el 27/8/2007 a las 17:10

  • DON FELIX, veo que no ha perdido su sentido del humor ni la ironía en esta larga ausencia del blog. Detalle que no conocía de Lord Byron, como muchos que usted podrá contar. Tampoco recordaba que muriera tan joven y afeado...Cómo idealiza uno la letra impresa leída en la adolescencia! Gracias.

    Comentado por: chiqui el 27/8/2007 a las 16:02

  • MALEAS, muchísimas gracias por colgar el texto de Gil y Calvo. Si no fuera por la Red, con seguridad nunca habría llegado a mis manos, ni me habría llevado 10 minutos leerlo!

    Comentado por: chiqui el 27/8/2007 a las 15:53

  • El viejo mundo no acaba de morir y al nuevo le cuesta tomar entidad.La tecnica actual permite concebir otro tipo de libro en soporte digital.Imaginense una edición de El nombre de la rosa que ademas contenga los fondos musicales que el autor refiere en cada parrafo y planos tridimensionales que reproduzcan los espacios narrados asi como enlaces externos a los textos citados.¿Para cuando ese monstruo señores autores,editores eruditos e informaticos?.
    Tengo complejo de Moises,percibo la Tierra Prometida pero dudo seriamente que llegue a pisarla.

    Publicado por: maleas | 18/08/2007 14:03:34

    Tal vez estemos viendo un boceto,gracias a Knudsen y Ortega, de ese monstruo que Gil Calvo llama hipertexto y yo considero mas apropiado metatexto,mas allá del texto.

    Comentado por: maleas el 27/8/2007 a las 12:47

  • TRIBUNA: ENRIQUE GIL CALVO
    ¿Quién teme al hipertexto feroz?
    ENRIQUE GIL CALVO 27/08/2007

    Cuando sueña que es engullida por el irresistible ascenso de Internet, la Galaxia Gutenberg se echa a temblar. Y su pesadilla se parece al cuento de Caperucita, pues quienes están siendo devoradas no son las empresas editoriales, cuyas sucursales electrónicas hacen de cazadores mercenarios vendidos al lobo feroz, sino las criaturas juveniles, cuya cándida mente se deja seducir por los perversos peligros que les acechan en el bosque digital: pederastia, pornografía, manipulación, etcétera.

    En efecto, la educación sentimental de los menores de la e-generación está guiada por el influjo de la lectura digital, y ya no por el espíritu de la lectura impresa como se cree que sucedía con las generaciones previas. Y al decir de los oráculos, ese cambio educativo ejercerá consecuencias decisivas, venturosas para los panglosianos que ensalzan las virtudes mágicas del digitalismo, desastrosas para los agoreros que denuncian sus vicios perversos. Pues aunque unos lo interpreten como un impacto providencial y los otros catastrófico, tecnófilos y tecnófobos coinciden en atribuir una importancia desmedida al cambio de soporte lector, sin que se les haya ocurrido que estemos ante otro caso de vino viejo en odres nuevos.

    Los apologistas del digitalismo simbolizan sus virtudes en el hipertexto: un espacio virtual de mayor complejidad que el texto escrito tradicional, pues todas las páginas digitales están conectadas por enlaces en cadena que las remiten a otras páginas derivadas hasta componer un laberinto multinivel análogo al borgiano jardín de los senderos que se bifurcan. Pero además, el hipertexto permite leer y escribir simultáneamente, para conectarse en tiempo real a una conversación plural que se reescribe sobre la marcha por la acción espontánea de múltiples vo-luntarios. Así se abre el acceso colectivo a un discurso emergente con forma de diálogo polifónico que aúna la doble virtualidad de la oralidad y la escritura y en el que desaparece la separación asimétrica entre autor y lector, permitiendo a todos interactuar de tú a tú en pie de igualdad. Lo cual democratiza la república de las letras, que deja de ser una oligarquía platónica de sabios autores para convertirse en una sociedad abierta de lectores-escritores.

    Frente a esto, los detractores del digitalismo atacan el hipertexto con el argumento de que impide aprender a pensar con la misma eficacia que lo hacía la escritura tradicional. Es posible que la lectura digital sea superior a la impresa por su mayor capacidad de información, pero la lectura impresa es muy superior a la digital por su mayor capacidad de formación, pues para aprender a pensar hacen falta textos lineales escritos por autores consagrados. Textos lineales porque sólo se aprende a pensar leyendo relatos de hechos consecutivos cuyo hilo argumental esté lógicamente encadenado por consecuencias de causa a efecto. Algo que el hipertexto no permite hacer, pues sus unidades están interconectadas aleatoriamente careciendo de estructura lógica. Y de autores revestidos de autoridad universal para aprender de ellos a evaluar la realidad, rechazando el relativista todo vale del hipertexto arbitrario cuya única jerarquía es el ranking cuantitativo.

    Pero este modelo canónico de lectura lineal y autorizada es una caricatura improbable de la lectura efectiva, pues nadie lee en realidad así.

    Recuérdese el libro de Daniel Pennac Como una novela que revela el proceso real de adquisición del hábito lector, incluyendo su decálogo de derechos: a hojear, a releer y a no leer, a saltarse las páginas, a no terminar el libro, a leer cualquier cosa y en cualquier lugar... No se aprende a leer linealmente y de pe a pa sino sólo fragmentariamente y a salto de mata, empezando los libros por la mitad, saltando de uno a otro y leyendo el final antes del principio. Y nadie respeta el santoral del canon autorizado, pues se mezcla a los autores malditos o genéricos con los consagrados. Pero esto es lo mismo que se hace con la lectura digital, navegando a tientas a través del hipertexto de unas páginas virtuales a otras con pasos adelante y atrás. Así que no hay nada nuevo bajo el sol: es la misma vieja lectura sólo que leída en vistosos odres virtuales de flamante factura digital. De ahí que se pueda establecer una fertilización cruzada entre el hipertexto impreso y el digital, colonizando como depredadores oportunistas un hipertexto mixto que se saquea a placer con objeto de saciar la avidez del lector. Y esas lecturas cruzadas se combinan de forma compleja en la memoria del lector digital e impreso hasta que aprende a pensar espontáneamente a partir de su dispersa experiencia lectora.De modo que la nueva lectura digital es la continuación de la vieja lectura impresa leída por otros medios. Así lo demuestra la evidencia de los índices de lectura, pues son los mismos jóvenes escolarizados quienes lideran tanto la lectura impresa como la digital. No es extraño, por tanto, que la vieja industria editorial se esté pasando con armas y bagajes a su presunto enemigo digital, esperando expandirse por su abierto territorio para colonizarlo en provecho propio. Pero ¿por qué cambian los jóvenes de soporte lector, pasando de uno a otro sin solución de continuidad? Hoy los jóvenes buscan en las páginas digitales la realización de unas promesas que antes encontraban en las páginas impresas pero que ahora éstas ya no saben ofrecer. Entre ellas destaca la promesa de innovación y creatividad, muy importante para los jóvenes cuya inexperiencia les lleva a identificarse con la última novedad. También influye la promesa de identidad y reconocimiento, pues en la red se encuentran virtuales fraternidades de pares. Pero la más atrayente es la promesa de misterio, secreto y peligrosidad.

    Al decir misterio me refiero al clima enigmático de riesgo, incertidumbre y expectación que atrae como un imán en las novelas de suspense y aventuras. Pero eso se encuentra hoy mejor en la red, un laberíntico archipiélago poblado de islas misteriosas donde la aventura aguarda a la vuelta de cada esquina. Al decir secreto aludo al turbio clima de simulación y clandestinidad que permite ocultarse tras identi-dades anónimas para llevar una doble vida contando con la complicidad fraterna. Es lo que Daniel Pennac llama bovarismo para la literatura: el morboso estigma de pecado y culpa colectiva que se comparte con los demás afiliados a la sociedad secreta de lectores viciosos en la que se ingresa con la adicción a la lectura. Pero ese bovarismo literario está hoy amplificado gracias a la red, transmisora de virulentas epidemias de bovarismo virtual y poblada por multitud de sectas que garantizan la fraterna complicidad de los adictos a su culto secreto.

    Y al decir peligro apunto al malsano clima de transgresión y perversidad que aguarda a quienes se introducen en los moralmente dudosos paraísos artificiales prometidos por las páginas digitales. Baudelaire erigió a las flores del mal en emblema de la poética moderna, un legado maldito que después heredaría el surrealismo para hacer del cadáver exquisito y del disparo indiscriminado contra la muchedumbre la máxima expresión estética. Pero lo mismo puede decirse de la poética digital que hace del malditismo transgresor su espina dorsal, creando una morbosa expectación por lo freaky que atrae poderosamente a la juventud. Algo que debería preocupar a los detractores del digitalismo que alertan contra los presuntos efectos perversos del hipertexto feroz, pues cuanto más peligroso y transgresor parezca, mucho más atractivo resultará para los jóvenes. Y es que vino viejo o vino nuevo poco importa, con tal de que la lectura atrape lectores y cumpla la función embriagadora y espirituosa que le es propia.


    Enrique Gil Calvo es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.


    Comentado por: maleas el 27/8/2007 a las 10:43

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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