La absorbente Liga de fútbol

El aficionado está de suerte. A pocos meses del final de la Liga que tendrá lugar en marzo, todo está aún por decidir. Los dos grandes equipos nacionales, el Recreativo Castizo (también llamado "el Obispero") y el Atlético Guay (apodado "la Pánfila") están empatados a puntos en la clasificación. Dos filosofías de juego, dos ideas del deporte y dos negocios sucios muy diferenciados tratan de imponerse y no dejan pasar día sin robarse los titulares mediáticos.
La Pánfila tenía esta semana un partido de exhibición contra un equipo internacional en el que figuraban jeques árabes, presidentes caucásicos y varios capos. Todos esperábamos ablaciones públicas, reparto de alijos, muestra de armas químicas, pero la mitad de los invitados estaba en la cárcel y la otra mitad en los montes de Afganistán y no pudieron acudir. Con un equipo tan mermado, la exhibición quedó gris.
No pudo aprovechar la ocasión el Obispero. En una audaz maniobra, su capitán, el polivalente Rajoy, fichó a uno de los grandes guardametas del fútbol nacional, el temido Pizarro, elevado a la fama tras su encontronazo con un agresivo ariete Pánfilo que trató de comprarle la camiseta por una décima parte de su valor. El brillo de la operación, sin embargo, se vio ensombrecido por la lesión de su delantero centro, Gallardón, cuyo nombre ya lo dice todo, el cual tuvo que ser sustituido por la aguerrida Aguirre, cuyo juego es eficaz como extrema derecha, pero que no da juego en el centro del campo.
Los equipos menores, muy alejados, sólo aportan sus tradicionales activos. El equipo vasco ("RH muy negativo") y el catalán ("tots som Josep Lluis") han vestido a sus jugadores con el clásico atuendo de los coros y danzas, pero eso no parece animar ni siquiera a sus fanáticos seguidores.
Ha sido una semana homérica que hace suponer una final apoteósica. Excelente compensación por el aburrimiento supino de las elecciones generales, enfangadas en una disputa sobre si el Real Madrid chupa más del presupuesto que el Barça. Los estadios están llenos y las urnas vacías. Albricias.
Artículo publicado en El Periódico, 19 de enero de 2008.
[Publicado el 21/1/2008 a las 15:42]
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Comentado por: Chanel Handbags el 28/9/2011 a las 15:42
Uno de los libros que más me han gustado en los últimos años se llama Escuela para ciegos, de un tal Dennis McFarland (Seix Barral). Lo compré en unos grandes almacenes, en una cesta de deshecho, por un euro.
El noventa por ciento de lo leído a partir de reseñas no me ha gustado o, en otras palabras, no he conectado porque con los libros también se conecta (pueden gustarnos en otra época de nuestra vida, los que no nos han gustado antes). No obstante, sabemos que la reseña es, en sí misma, una categoría como la crítica (si es que no son lo mismo). Oficio duro el del lector profesional o crítico. Artistas frustrados casi todos.
Comentado por: Javier el 26/1/2008 a las 21:24
Chiqui, te agradezco la respuesta. Alguien ha mencionado el caracter tan poco conectado, en este blog, con el tema propuesto por el autor. Supongo que es algo que nos atrae a muchos y que, al mismo tiempo, repugna a otros tantos. Lo que observo es que siempre hay alguien que brilla, un poco por encima de la media. Como no me prodigo por demasiados sitios, no sé si esto es común (no me extrañaría) pero, al menos, es algo que debemos a nuestro ya definitivamente ausente anfitrión. alo hemos comentado otras veces. Cíclicamente, reponemos pilas y no liamos con el tema de la naturaleza y fin de este sitio.
Comparto completamente tu comentario sobre las reseñas de libros, aunque lo haría extensivo a los restaurantes, los paisajes y las películas. Todos, lugares comunes sobre los que nos afanamos en practicar el papel del vendedor compulsivo, a menudo de la manera mas imprudente. Es algo que se tarda en aprender, por cierto: la muy recomendable prudencia ante el (eventual) halago. Del tipo que sea. Como al contrario: la muy recomendable prudencia ante la apresurada lapidación de ideas, personas,culturas...
Cambiando de tema: ¿has entrado en ese sitio que figura en el encabezamiento, sobre el gran Kapuscinski?. Es interesante, aunque lo encuentro un poquito envarado -el formato-. Especialmente en la parte en la que los invitados hablan, a través de vídeo, pero... leyendo!. Me parece un error de libro. Otros, que responden a una larga y sosegada entrevista, como Vicent y dos periodistas de cuyo nombre no me acuerdo, sin papeles ni preparación (faltaría más!), resultan mcho más cercanos y, en ese sentido, el vídeo cumple incomparablemente mejor con su objetivo. Representan los tres un pensamiento que, en cierto sentido, se la vuelve a jugar en estas elecciones de marzo. En fin, hay tal descrédito de la función pública que no sé si estoy diciendo una tontería. Probablemente..
Me conecto poco, querida Chiqui, así que puede que no te lea en unos días, si es que vuelves a animarte y añades unas líneas a mis esporádicas intervenciones (nada pasaría si no lo haces. No vayas a pensar que soy tan egocéntrico).
Comentado por: Javier el 26/1/2008 a las 21:10
Divertido post. Leere tu poesía. Yo soy de Perú y soy hincha del Real Madrid. Vivo en los madriles.
Saludos de un colega.
http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/
Comentado por: leo zelada el 26/1/2008 a las 18:21
€4.9 billion? They wouldn’t notice
Chris Dillow (THE TIMES, 25/01/08)
“French bank loses money” is a headline that inspires Schadenfreude in many Englishmen. But Société Générale’s €4.9 billion (£3.7 billion) loss to fraud by a single trader give us more than a good laugh. There are some lessons to learn from it.
One is that trading in financial assets is not rocket science. Emotions matter. SocGen’s rogue trader, Jérôme Kerviel, was not a criminal mastermind. What probably happened is that he first lost a small sum. Then, rather than own up and face a few embarrassing meetings and loss of a bonus, he tried the simple strategy known to every member of Gamblers Anonymous: double or quits. And when he lost on that, he hid his losses while trying to recoup them. But the losses just grew.
This is just an extreme manifestation of some errors that investors and traders commonly make. One is to fail to learn from experience. Often, if a share falls after we’ve bought it we infer not that we were wrong, but that we were merely unlucky. So we hold on to it in the expectation that we’ll be proved right. We fail to heed W.C. Fields’s advice: “If at first you don’t succeed, give up. There’s no point being a damn fool about it.”
Also, our ego intrudes. We hate facing up to losses not just because they make us poorer but because they force us to acknowledge that we weren’t as clever as we thought. SocGen’s troubles show how far men will go to avoid facing this truth.
These errors contribute to what Meir Statman, of Santa Clara University, California, called the “disposition effect”: investors are disposed to hold on to falling stocks in the hope they’ll turn around and get even.
These biases can affect share prices. Because some investors fail to sell falling stocks, prices of them don’t immediately fall as far as they should. And, for similar reasons, prices of rising shares don’t immediately rise as far as they should. The result is that momentum investing - buying past winners and selling past losers - can produce good profits.
A second lesson of SocGen’s fraud is that it’s amazing what doesn’t trouble stock markets. On the day SocGen announced its loss, and an intention to raise €5.5 billion from the stock market, France’s CAC-40 index leapt almost 4 per cent while SocGen’s price fell less than 5 per cent - buttons in these markets.
Why is the market so relaxed? One reason is that there is lots of money sloshing around the global economy, much of it in the hands of Chinese and Arab sovereign wealth funds. These were quick to plug the holes in the balance sheets of Merrill Lynch and Citigroup. Markets are hoping they will do the same for SocGen.
But perhaps stock markets shouldn’t be relaxed. The third lesson of SocGen is that top bosses cannot know everything that goes on in their organisations. The division in which SocGen suffered its fraud - equity futures hedging - is, by the standards of modern banking, a simple business. But it still had enough dark holes for a trader to hide huge losses. When you consider the countless other businesses that banks have - many of which make equity futures look like the Teletubbies - how many other ways are there for individuals to hide losses?
This is one of the threats still hanging over stock markets. It’s quite possible that even now banks haven’t yet announced the full extent of the losses they have made from holding US mortgage-backed assets. This isn’t because rogue traders may be fraudulently hiding losses. It’s because honest traders have lots of ways of pricing complicated illiquid assets and can fudge on the optimistic side. Unless a boss is more expert than his traders on multivariate copulas - the mathematical methods used to price such assets - he’ll not see through their fudges.
And the boss won’t be more expert. Why buy a dog and bark yourself? The division of labour that makes companies efficient - in so far as they are - is also a division of knowledge. It’s just impossible for a bank boss to continually know more than every employee does. Ignorance, therefore, isn’t a failing of a particular individual but an ineliminable fact about any organisation.
This highlights a curious paradox about modern organisations. Their hierarchical structure is much the same as that of the first factories of the industrial revolution. But one of the conditions that made hierarchy work back then is no longer present. That condition is that bosses know more than workers. In the first factories, bosses knew everything about production processes - men such as Arkwright and Watt had invented them - while workers knew little; they were illiterates and children. It was therefore sensible for information to flow up the hierarchy and orders to flow down.
But in today’s firms, knowledge is spread throughout the business. Bosses aren’t, and can’t be, the know-alls that early factory owners were. Yet organisations are structured as if they are.
Perhaps we exaggerate the extent of management expertise. What looks like bosses’ competence is in fact the skill and goodwill of their employees. Without this, they are like one-legged ducks. They might look calm and assured on the surface, but underneath they are paddling frantically without much idea where they are heading.
Luckily, financial markets give us a simple solution. Thanks to the easy availability of funds that track the stock market, ordinary investors don’t need to worry about particular companies. We can back the field, rather than particular horses.
But voters don’t have such an easy answer. SocGen shows us that big organisations can’t always be run effectively, even when managed by highly intelligent and diligent people. So why should politicians pretend the opposite can be true of the State?
Comentado por: copia/pega el 25/1/2008 a las 21:09
Imagínense, Chiqui y demás amigos, la autocensura del bloguero (empezando por la impostura de los reventadores) para no salirse de la línea del blog y mantener así su respetabilidad. Yo por mi parte sólo puedo elogiar a Azúa cuando se esfuerza, pero me tengo que guardar tantas cuestiones (y no hablo de mi autobombo, al que habría tenido un mínimo derecho, sino de verdaderas joyas)...
Comentado por: M.M. el 24/1/2008 a las 23:41
Javier, no sé si te habrás fijado que el Boomerang se ha convertido últimamente en un lugar de reseñas de libros. Estoy desconcertada...Yo raramente compro un libro que ha sido reseñado, sí cuando es recomendado, pero lo de reseñar extensamente un libro es darle la estocada de muerte...con excepciones muy raras. Me fastidia ver este descarado uso de estos blogs, llevado por autores que tienen que decir de su propia cosecha, para promocionar los libros de determinadas editoriales.
Comentado por: chiqui el 24/1/2008 a las 18:25
Comentado por: bebeprobeta el 24/1/2008 a las 17:57
Me ha parecido interesante el problema que describe marc. EN realidad se trata de un problema, no de un a mera frivolidad o una especulación vana. Señala el problema que mantuvo a Platón ocupado durante toda su vida, aunque dde un modo distinto: ¿Qué lugar ocupan las formas o ideas en la realidad?
Por otro lado, quería sólo preguntarles a todos sobre qué piensan del ansia intervencionista de este estado socialdemócrata. Resulta que la Junta de ANdalucía quiere regular los juegos infantiles, legislar sobre quién debe jugar según su sexo o condición , e incluso prescribir quién ha de ganar en cada caso y qué sentimientos debe albergar cada uno al entregarse al juego. Es una verdadera aberración que el estado se ocupe de controlar hasta el histerismo la vida de cada cual y, a su vez, abandone sus atribuciones propiamente políticas; abandonada la política, el estado se entrega con furia a la moral y la catequización. ¡Pero si van a conseguir que hasta los juegos se conviertas en cosas fastidiosas y aburridas!
Aparte del significado político del asunto, me hace gracia la imbecilidad que denota todo este lenguaje hiperpolíticamenteguaycorrecto. ¿Qué pensará cualquier niño al que obliguen a participar en tal "juego" o a "sentir" de tal manera o a no ganar porque ganar es de fascistas que están contra la igualdaz? SUpongo que el niño no podrá más que pensar que los adultos, otra vez, se comportan como niños.
www.feacios.es.vg
Comentado por: Borgia el 24/1/2008 a las 14:05
Al Lector decepcionado, espero no dejarle abatido con una reflexión sobre sus interesantes (y al parecer enmendables sin fin) pensamientos.
Algo me ha movido cuando he leído 'palabras al viento' en este entorno pulcro y frío de los textos en la pantalla del ordenador.
Por favor, considere lo siguiente. ¿ Dónde están las palabras cuando las pantallas duermen ? Los textos siguen en sus páginas de papel cuando me acuesto y pienso en ellos, allí encerrados en los libros, a oscuras (todos los libros son negros cuando se cierran).
Pero ¿ Dónde están las palabras cuando las pantallas se apagan ?
Este negro sobre blanco que ahora lee sólo existe cuando Ud quiere verlos. Vienen los bits, a millones y tremendamente ordenados a atenderle, y se disponen calladamente en su monitor. Apágelo y dígase ¿ Dónde están las palabras cuando las pantallas se apagan ?
Discos duros, rebosantes de callados bits, las baten hasta dejarlas sin sentido, locas de tanto girar sin viento. Puro polvo.
Comentado por: marc el 24/1/2008 a las 10:07
Fe de ratas:
Faltaba un "solapada" tras "extrañez". Si no no se entiende la extrañez inherente al fenómeno en su conjunto. (Parece que se refiera a la extrañez de la frase anterior, situada concretamente en "lo otro")
Comentado por: lector decepcionado (en particular) el 23/1/2008 a las 23:16
Mi comentario anterior es errado una vez más, disculpen, ¿pero cómo no errar aquí?
Intentemos expresarlo de una forma más sencilla: en este blog, cualquier comentario, independientemente de su mayor o menor sensatez o insensatez, pone de manifiesto otro fenómeno paranormal de valor no menos incalculable: da fe de vida del comentarista. Los comentaristas de este blog existen, comentan en este blog. Lo extraño es lo otro. Sin duda esta extrañez es a veces interesante, pues de hecho hay comentarios y comentarios a los comentarios, pero con el pasar del tiempo la cosa adquiere una pátina desgraciada, pues el surrealismo de la situación del título del blog de autor parece no tener ni padre, ni madre ni arcángel volador. En fin, palabras al viento, tal vez se trate de eso. Al viento, o a los comentaristas que sigan por aquí.
Un saludo para ustedes.
Feliz año.
Comentado por: lector decepcionado (en particular) el 23/1/2008 a las 23:04
Mi comentario anterior es insensato como las flechas ejemplares de Wittgenstein. Es difícil conocer a nadie aquí. Si en cualquier blog del mundo mundial alguien decidiera colgar una sola frase de un texto de Azúa y otro alguien decidiera hacer un comentario, tengan la seguridad que, pasando por ahí, uno podría acercarse en cierta manera al autor del blog, al comentarista, a Azúa y hasta a sí mismo.
La distancia irresponsable no se puede ni siquiera pensar.
Este blog se me antoja ahora una irresponsabilidad múltiple sin autores del guisado o desaguisado y, por tanto, sin posibilidad de gracia ninguna. Aquí el comentario más desgraciado que uno puede hacer empezará siempre de una manera parecida a esta:
"Hola, señor Azúa..."
Pero abajo sigue rezando el lema:
"Deja un comentario:"
(Yo ahora añadiría esto al lado, así, entre paréntesis. Es lo que me sugiere el momento: "Este blog te pide en imperativo dejar comentarios. Eso es todo lo que puedes esperar de él. Te puede parecer mucho, poco o nada, pero eso es en todo caso responsabilidad tuya, si es que se puede llegar a imaginar ciertas y por lo menos mínimas intenciones originales de alguien en este blog".)
Comentado por: lector decepcionado (en particular) el 23/1/2008 a las 22:41
... me compré un libro muy "serio" de un filósofo muy "interesante" sobre el que habló Azúa, recientemente. Voy por la página doscientas y no sé cuántas y creo que voy a mandar a este profe de la Complu a freir gárgaras. No es la primera vez que me pasa con las recomendaciones entusiastas de Azúa. Temo que algunas sean producto de lo que ha oído de gente de su confianza o de una lectura lateral o porque le cae bién la persona y le apetece echar una mano. Pero, sinceramente, y sin ánimo de que nadie me haga caso, el libro comentado no vale una m, por más que uno encuentre frases o ideas sueltas muy sugerentes, de vez en cuando. Es un peñazo, en suma.
Entonces viene Ramón, el de las viñetas, y hace decir a un buitre: recuerda, hijo, que la ambición te da alas y el deseo te las quita (hay que ver la secuencia. Es graciosísima). Una frase vale un libro.
Comparto, en resumen, los comentarios de Chiqui o Play: tampoco nos pongamos tan estupendos, por favor. El que sabe o, como en este caso, ha demostrado tantas veces escribir bien, en el sentido de expresar cosas interesantes o sutiles, puede muy bien permitirse, cuando le apetezca, expresarse desde la más absoluta cotidianidad. Faltaría más.
Comentado por: Javier el 23/1/2008 a las 15:04
... me compré un libro muy "serio" de un filósofo muy "interesante" sobre el que habló Azúa, recientemente. Voy por la página doscientas y no sé cuántas y creo que voy a mandar a este profe de la Complu a freir gárgaras. No es la primera vez que me pasa con las recomendaciones entusiastas de Azúa. Temo que algunas sean producto de lo que ha oído de gente de su confianza o de una lectura lateral o porque le cae bién la persona y le apetece echar una mano. Pero, sinceramente, y sin ánimo de que nadie me haga caso, el libro comentado no vale una m, por más que uno encuentre frases o ideas sueltas muy sugerentes, de vez en cuando. Es un peñazo, en suma.
Entonces viene Ramón, el de las viñetas, y hace decir a un buitre: recuerda, hijo, que la ambición te da alas y el deseo te las quita (hay que ver la secuencia. Es graciosísima). Una frase vale un libro.
Comparto, en resumen, los comentarios de Chiqui o Play: tampoco nos pongamos tan estupendos, por favor. El que sabe o, como en este caso, ha demostrado tantas veces escribir bien, en el sentido de expresar cosas interesantes o sutiles, puede muy bien permitirse, cuando le apetezca, expresarse desde la más absoluta cotidianidad. Faltaría más.
Comentado por: Javier el 23/1/2008 a las 15:03
Comentado por: M.M. el 23/1/2008 a las 00:44
He leído los comentarios (paso de gastar tiempo con los artículos-en-sí). Es una custión de realismo, el mío por un lado (no leer) el de el escritor español por contemporáneo por el otro, que sólo le falta contar su mili, como Muñoz Molina, para pasar el resto de la eternidad en el bendito Parnaso de los temarios de Lengua. Lo dicho, mil cariños a los que leo y al que no leeré más. Aunque sigo fiel, no se confíen.
Comentado por: M.M. el 23/1/2008 a las 00:04
Comentado por: Azul el 22/1/2008 a las 23:04
Comentado por: Chiqui el 22/1/2008 a las 21:39
A mi el artículo me ha parecido un simple divertimento. Lo primero que pensé fue "qué bien se lo ha debido pasar Azúa escribiendo esta pendejada". Me hizo gracia lo de Aguirre. Saludos.
Comentado por: provoqueen el 22/1/2008 a las 21:35
Asier! Sigues vivo? Mucho me alegra verte por aqui. Fijate que a mi me pareció que Azúa hacia un esfuerzo para acercarse a los lectores usando como instrumento el fútbol. Que manía la de quejarse de todo (incluida yo) cuando la excelencia debería empezar con uno mismo, como implicas.
Comentado por: chiqui el 22/1/2008 a las 20:32
estaria bien que Azua se pasara por las oficinas o fabricas o cocinas o bares para evaluar el trabajo de algunos...
"es esto tuyo? seguro? esto es muy malo. En esta empresa buscamos la excelencia en todo momento, en cada proyecto. No me queda mas remedio que despedirle, Senor Black."
Comentado por: asier el 22/1/2008 a las 19:44
Comentado por: marc el 22/1/2008 a las 13:52
Mi cometario debió de ser en plural ya que me refiero a más de uno de ustedes, anteriormente dóciles corderos.
Comentado por: chiqui el 21/1/2008 a las 23:44
Muy exigente andan usted con el "maestro". Con las frivolidades que se escriben continuamente de famosos escritores, a este no se le deja pasar ni una! Un misterio para mí.
Comentado por: chiqui el 21/1/2008 a las 23:40
Hay cosas peores, no lo veo yo tan mal el tomar ese tono de absoluta socarronería vistos los personajes de los que habla. El guión que escribió Aznar y elenco que eligió para interpretarlo no da para más, a no ser el ignorarlo todo y entero.
"Los estadios están llenos y las urnas vacías" es una frase que en su simpleza no puede ser más gráfica como representación de la realidad, aunque en la Liga esta, precisamente, si voy a rellenar mi papeleta después de cuatro años de no poder actuar como cívico ciudadano.
Me voy a dar el gusto.
Comentado por: playboy el 21/1/2008 a las 21:07
Se podría incluso rodar un comercial de lavavajillas entre esos equipos de soccer.
Al tiempo.
Hace frío.
Comentado por: lector entusiasmado (en general) el 21/1/2008 a las 20:27
Totalmente de acuerdo con el sr. Francis Black...¡Dios, qué chap-uza-azu-ana!...dónde quedan los bellos y ya lejanos tiempos en que se nos ofrecía y deleitaba con art. diario...y de calidad; ¡ay aquellos maravillosos tiempos!...en fin, qué se le va a hacer, hombre, deberemos contentarnos y soportar estos artículos pre-cocinados y mal recalentados, a menudo, en ése, el microondas neuronal azuano; ¡pues vaya con estos 'fast-food-opinion-pieces'!.
¡Un poco más de garra sr. Azúa!, ¿¡es que no se da cuenta de los enteros de comentarios que ha perdido su blog!?, ¡ay yayay!
saludos
Comentado por: vic el 21/1/2008 a las 20:18
Supongo que lo dice con un sano espíritu polémico; ¿A ver cuando escribe ud. un artículo interesante cada semana?!!
Comentado por: DC el 21/1/2008 a las 19:33
Comentado por: ademon el 21/1/2008 a las 19:29
Comentado por: francis black el 21/1/2008 a las 16:36
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
22/5/2012 10:20
Afortunados por David Brook ...
Publicado por: He descubierto al enemigo: son ellos, incluído el cp
22/5/2012 09:07
La edad de la inocencia. David...
Publicado por: he descubierto el enemigo: somos nosotros
22/5/2012 02:48
Gracias por decirlo tan claro,...
Publicado por: francesca
21/5/2012 22:57
esto la cocaina en la transición...
Publicado por: un tieso
21/5/2012 21:25
Magnífico artículo, don félix....
Publicado por: DPA
20/5/2012 19:37
DISCLAIMER: I do Not own! No...
Publicado por: Pakito
20/5/2012 13:05
Bien, como he visto tantas manos...
Publicado por: ¿seguimos estando de acuerdo?
19/5/2012 23:35
Publicado por: A estas alturas con el marxismo...
19/5/2012 19:45
En los ’30, la crítica radical...
Publicado por: duchamp y la CIA
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
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