Sobre la inconveniencia de pensar
El pensamiento es inseparable de una indestructible y profunda melancolía. Eso decía Schelling, y a su sombra, el patriarca George Steiner propone diez razones para justificar tan temible tristeza del entendimiento en uno de sus últimos trabajos.
1. Nuestro pensamiento (thought) es tan vasto como incompleto. La tierra fue científicamente plana durante miles de años. Nada puede asegurarnos de que no persistimos en similares chifladuras.
2. Nuestro pensamiento es necesariamente disperso ya que un exceso de concentración inutiliza la esfera neurológica e impide la vida. Se aguanta en punto muerto.
3. No puede haber novedad en los contenidos del pensamiento. Todo ha sido pensado millones de veces por millones de humanos, la esfera del pensamiento es limitada. Sólo las formas cambian.
4. El lenguaje natural es soberano y no se somete a la matematización. Todo él es metafórico. Cualquier constructo del pensamiento es lingüístico y metafórico. No podemos escapar de la metáfora.
5. El pensamiento se desperdicia en todo momento, no es “economizable”. Einstein confesaba haber tenido dos ideas en toda su vida. Heidegger, una. Los demás, ninguna o media.
6. Entre el pensamiento y el acto hay tantas interposiciones que ningún pensamiento puede coincidir con ningún acto. La inversa también es cierta y aún más triste.
7. No hay “realidad” ninguna accesible al pensamiento, sólo reflejos (reflections) del propio pensamiento. Aunque el pensamiento no fuera un espejo y fuera una ventana, los cristales estarían igualmente sucios.
8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.
9. No hay pedagogía capaz de formar un pensamiento con garantías de no estar creando un idiota. Sobre todo, en nuestro modelo social.
10. Nuestro pensamiento nos hace extraños a nosotros mismos. Asunto muy bien visto por Sófocles.
Algunos dirán que, como Schelling, también Steiner al final de su vida confiesa no haberse enterado de nada y la rabia que le provoca irse como llegó, como un tonto. La tristeza de los viejos, etcétera, etcétera.
Yo opino que estos diez motivos de tristeza mental demuestran que Steiner, como casi todos los viejos, conserva un perfecto sentido del humor.
[Publicado el 24/4/2006 a las 10:00]
Yo creo que Steiner intenta trasmitirnos que la mente es un instrumento con el cual podemos hacer determinados cálculos y razonamientos sobre cosas cotidianas o filosóficas; como lo son las manos para hacer marquetería o para tocar el piano. Pero que al intentar utilizar dicho instrumento para solucionar nuestras dudas y temores existenciales, nuestra trascendencia en el paso por la vida; la mente y sus continuas formas mentales, sean ordinarias o extraordinarias, es de una utilidad limitadísima. El discernimiento mental puede ayudarnos ha ver diferentes formas de la verdad, pero nunca la Verdad Global. De hay esa tristeza o impotencia mental. Quizá un discernimiento que incluya, además de la mente; la afectividad y la energía, desde un punto más profundo y centrado pueda ampliar nuestro campo de conciencia.
10. Nuestro pensamiento nos hace extraños a nosotros mismos. El pensamiento tantea hacía fuera desde la superficie de la información; cuando lo hagamos desde el fondo, conociendo ese fondo (lo que somos); centrados en ese eje interior que en esencia somos, entonces dejaremos de ser unos extraños y además seremos capaces de reconocernos en el otro: 8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.
2. Nuestro pensamiento es necesariamente disperso ya que un exceso de concentración inutiliza la esfera neurológica e impide la vida. Se aguanta en punto muerto. Al parecer el pensamiento ordinario (no así la meditación o la reflexión profunda o el centramiento) salta inconexamente, al parecer es su estado natural. Más correctamente sería decir que así lo hemos aprendido y así lo hemos seguido haciendo; entonces si lo forzamos ha concentrarse en un plano más amplio y durante un tiempo, acaba por sobrecalentarse como el motor de un automóvil si vas a 120 Km/h en la tercera marcha durante bastante tiempo.
4. El lenguaje natural es soberano y no se somete a la matematización. Todo él es metafórico. Cualquier constructo del pensamiento es lingüístico y metafórico. No podemos escapar de la metáfora. El pensamiento es limitado al moverse dentro del orden cultural, religioso y moral imperante. Y aunque seamos muy instruidos y librepensadores, en nuestro subconsciente siempre habrá algo que no nos permitirá admitir una realidad diferente de la que vivimos y hemos aprendido. Siempre hay algo prohibido en nuestra estructura mental o emocional inconsciente, por lo tanto nos resultará difícil, salvo contadas y fugaces ocasiones, salir de nuestros habituales cálculos mentales.
Nos falta un salto cualitativo de conciencia para abordar determinados campos que a la mente ordinaria se le escurre como agua entre los dedos. Ante tanta duda mental existe una Realidad (Verdad) absoluta que debemos explorar en nuestro interior para no sentirnos frustrados y perdidos en la inmensidad del Universo; universo Inteligencia, universo Amor-Felicidad, universo Energía-Voluntad. Universo Absoluto en sí mismo; independientemente que nuestra mente racional lo veo o no, nos incluye porque somos formas de su causa.
Comentado por: Félix el 27/4/2006 a las 10:04
"A partir de los cuatro humores llegan los griegos antiguos, especialmente a partir de Galeno, a dividir a las personas en cuatro categorías distintas (siempre el cuatro!). Esto se llamó la "Teoría de los cuatro temperamentos o complexiones" y, junto con la fisiognómica - es decir la tipología de los rasgos corporales observables de la persona - se vinculó posteriormente a la Astrología a través de los árabes.
Mencionaremos, siguiendo a Klibansky, Panofsky y SaxI, algunos rasgos de esta clasificación de complexiones.
a) Sanguíneo: (Naturaleza cálida y húmeda): Simple y estúpido. Dichoso. Mesurado, seductor, hermoso. Graciosos. Bonita piel, alegres, animados, habladores.
b) Bilioso: (bilis amarilla) (Naturaleza cálida y seca): Fino e inteligente, irascible, audaz, impetuoso, delgados y muy comedores; rápidos en la digestión; de tez amarillenta; cara redonda, vehementes en la ira. Se quedan calvos en seguida.
c) Melancólico: (bilis negra) (Naturaleza fría y seca): Firme y sólido. Astutos, avaros, pérfidos. Tristes soñolientos y envidiosos; pusilánimes; negligentes; de ojos negros y cabellos negros; cuerpo reumático; son melancólicos (psíquicamente). Rehuyen el trato humano; desconfían hasta de sus amigos más queridos. Estables, serios ordenados. Miran al piso.
d) Flemático: (Naturaleza fría y húmeda): perezosos y estúpidos. Duermen poco y meditan. Encanecen pronto. Poco audaces. Tristes, olvidadizos. De piel blanca. No se quedan calvos. No rencorosos. No proclives a la cólera. Con sentidos mediocres. "
Comentado por: gOOgle el 25/4/2006 a las 01:29
Aristóteles vincula el genio con la melancolía: la hegemonía de este humor propicia el pensamiento. Siguen esa línea en la Antigüedad Teofrasto, Galeno, Celso; a fines del XVI gente como Huarte y Santacruz; más tarde Burton, Lessing, Schelling, Hölderlin, en fin, una pléyade ilustrada que llega hasta el "Duelo y melancolía" de don Segismundo.
En las tesis de Steiner, que pretende confirmarse a sí mismo, poco hay que no sea la actualización del escepticismo clásico de Pirrón Carnéades, Enesidemo y Sexto Empírico (1,3,4,6,9) y del moderno que va de Ramus y Montaigne a Sánchez y Charron (4,6,7,8,10). Lo más novedoso está en la quinta al recoger la tesis batailliana de la parte maldita. Pero enseguida las dos, una, media y ninguna ideas remite a la jerarquía platónica de las Formas/Ideas: bien, unidad, verdad, belleza. Así como en la novena está la polémica de Sócrates con los sofistas. La octava y la décima nos recuerdan que Steiner ha sido un gran lector de la tragedia griega y de Kafka.
Comentado por: Zenón de Elea el 25/4/2006 a las 01:03
Lo de la opacidad de los ojos de la persona amada aparecía en un magnífico, muy recordable, poema en prosa de Baudelaire.
Él había visto, sobrecogido, la miseria retratada en ese pobre hombre encontrado en pleno paseo, y creía estar en comunión completa con el sentimiento que seguro conmovía también a su amada, cogida de su brazo. Pero ella habló, exasperada ante tanta miseria...
Comentado por: Popaul el 24/4/2006 a las 23:32
-He dejado la universidad, esta tarde-me dijo.
- ¿Te refieres a que ya no vas a recibir tus clases filosóficas?-le espeté extrañado.
-Sí, eso es.Llevo tiempo cansado(dos años en materia) y ya me llegan a asustar los profesores cuando dicen cosas como: "Cualquier gesto, aunque sea arbitrario,repercute para con tu vida"-imitaba el semblante del profesor,y sentí un leve repelús-, me tortura una barbaridad el pensar esas cosas-siguió justificándose un rato más.Mi amigo me contagió aquella tarde de la lección que le habían propinado.
Al cabo de un tiempo le pregunté sobre la decisión filosófica que tomó aquella tarde, y sin muestra de arrepentimiento, sus respuestas más o menos fueron estas:"Me he recuperado bastante de mi estado depresivo,(ya sabéis,lo qué dice Schelling) ahora ando más ligero(lo dice Nietzsche,el filósofo carga como un burro)y mis preocupaciones son otras".Tras pedir dos cervezas más,siguió contándome sus lecturas taoístas y, que estaba fuera de onda de los que fueron sus estudios pasados: "Me doy mis juergas todos los sábados,y aprovecho mi tiempo libre, cada vez que puedo, en viajar,y de leer,poquito".Fue un resumen que consideré harto saludable.
Yo algo extrañado, como Sófocles,di en pensar que no siendo cosa,un quién tendría que ser y no podría librarme tan fácilmente de esta "manía" de pensar(yo y ni mi amigo).Mas un avispero de ideas me asalto aquella noche y procuré no caer en la tentación de pensar,que tratando de no pensar, me iba a quitar tantos inconvenientes.Ni por asomo.¡Mira que hace la gente cosas por no pensar!Y Así, despidiéndome,ya de camino a casa,me fue revelado aquello de: "¿Qué van a pensar de nosotros?" y seguí para mí: ¿Qué pensaría el profesor y mi abrumado amigo aquella tarde oscura ? y éso,me salvó.Ya ven,nada nuevo bajo la noche.
Comentado por: Delfín el 24/4/2006 a las 23:12
Escucha. Se me aparece un señor almendra dentro de un halo luminoso que insiste en que está muerto y me dice: como resucitado tuyo que soy te debo una explicación y esa explicación que te debo te la voy a pagar. Tú, pedazo de ignorante, tú serás uno de los elegidos para continuar mi obra, pues yo, fallecido para este blog y para el mundo el día 3 de abril del 2006, a las 21 horas 30 minutos, hora local, como se puede comprobar en la esquela eléctrica del día antedicho, D.E.P, te nombro heredero universal y continuador de mi labor formidable: la de llevar mi mensaje de salud y de vida humana a todos los pueblos de la ti, de la e, de la rra, a la desconsolada simetría de los palacios y a la soberbia de los basureros, a los salvajes de las ciudades científicas y a los pabellones del cáncer, al fango de las genealogías y al último simio de las monarquías risueñas. ¿ Tengo que ser yo?, le digo al fuego, es que estoy muy ocupado. Muy ocupado, muy ocupado, dice, pero si harías cualquier cosa con tal de no hacer nada. Y en qué consiste exactamente mi trabajo, si se puede saber, le digo. Destrúyelos y luego hazlos inmortales, dice. Y eso cómo se hace, digo. Pues para empezar, dice, recuérdales lo que afirmaba Duchamp: no hay solución porque no existe ningún problema. ¿ Y después?, pregunto. Después, dice, sólo debes prestar atención . Ah, ¿sí?, digo, ¿y a mí quién me salva?.¿ Y por qué se ríe?
Comentado por: nosoyruso,señor el 24/4/2006 a las 21:26
Sobre la conveniencia de pensar: Antiguo proverbio que ya fue en Babelia, creo,aplicado a Steiner: "La sabiduría engendra tristeza".
Otro viejo sabio, Oteiza, nos espetó en una entrevista: "Si no estuviera triste, ¡joder!, qué tristeza".
Ah! Einstein, dos ideas. Heidegger, una.
Los demás...un número de ideas igual que el cabello o la caspa, a lo largo de la vida se van cayendo y van desaparciendo.
Comentado por: Tipo material el 24/4/2006 a las 20:04
Le reconforta a uno confirmar sus temores aunque estos sean pues eso, temores. Parece idiota pensar que el temor a lo temido -a lo desconocido- puede llegar a inquietarnos aún más que la cuestión inquieta y traviesa; pero así es. Luego está la melancolía, que no es sino el modo que muchos tenemos para instrumentalizar la duda -el temor- hacia las pensamientos no resueltos de la vida. Y claro, si uno no encuentra (o no se conforma) con la solución, persiste la duda y de ahí el temor.
Pero sabemos de la dificultad de convivir con un temor constante, y es aquí donde nace la melancolía. Transformando el temor en resignación y la resignación en melancolía, convertimos en mal menor la cuestión inquieta inicial. Claro está que ésta no es una solución de la que uno pueda estar muy orgulloso, por eso cuando se acumulan muchas cuestiones inquietas y traviesas que uno ha ido transformando en pequeñas bolitas de melancolía que ha ido tragando, esta acumulación de bolitas digo, se transforma en un mamotreto esférico que sólo un buen cartucho de dinamita antidepresiva debidamente colocado, puede hacer desaparecer. Para realizar la voladura, la nitroglicerina a usar es, en este caso, un buen puñado de lexatines y/o prozacs. También está Platón, como decía aquél, o Azúa y Trapiello como digo yo.
Comentado por: Tipo de incognito el 24/4/2006 a las 19:15
8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.
Y no solo, las que amamos, todas en general.
Comentado por: Adan Balcazar el 24/4/2006 a las 17:07
no sé... creo que era judio, pero eso no me interesa habló del lenguaje, creo
Enea
( y bonne tardes)
Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 16:32
Steiner? m? me pregutno comerá pizza cuadrada o redonda?, en Italia , especialmente en Roma y Ference es cuadrangular... esós teóricos deberían comer más pizzas...
EEnea ( EE, es a propósito)
Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 16:30
qué fuerte! uah, pero.. i pensar es enlazar percepciones en un mismo espacio, eso dicen lo que estudian el pensamiento y no se dejan llevar por el azar y el error, ir con un palo a ciegas, bueno formas de ser...
Enea
Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 15:44
verdad sobre el saqueo
lunes, 24 de abril de 2006
REVELA UN DIARIO CHILENO • La investigación de un periodista del matutino Diario Siete ha permitido reconstruir una historia que hasta ayer permanecía oculta para la opinión pública chilena: la sustracción, en 1881, de miles de libros de la Biblioteca Nacional del Perú.
1. Antes de la ocupación chilena. Una de las salas de lectura de la antigua Biblioteca Nacional. Luego sus instalaciones fueron ocupadas por las tropas del sur. 2. La batalla de Chorrillos. Una ilustración del asalto de las tropas chilenas al Morro Solar. 3. Facsímil. El reportaje publicado ayer por Diario Siete.
El saqueo de la Biblioteca de Lima en 1881 se ha mantenido como un secreto inconfesable de la Guerra del Pacífico, incluso ha sido negado por algunos historiadores nacionales. Diario Siete encontró la lista publicada en el Diario Oficial en esas fechas, donde se individualizan 10 mil volúmenes que en su mayoría ingresaron a la Biblioteca Nacional. Tras dos años de negociaciones secretas entre los gobiernos de Chile y Perú, la devolución de parte de este botín de guerra parece inminente.
Marcelo Mendoza.
Diario Siete.
A días de iniciada la ocupación chilena de la capital peruana, el 17 de enero de 1881, el coronel Pedro Lagos eligió como cuartel de su batallón el palacio de la Biblioteca de Lima, sin saber que atesoraba la más valiosa colección bibliográfica de Latinoamérica (entre 35 mil y 50 mil volúmenes). Tardó un mes en reparar en ese detalle y le pidió a Manuel de Odriozola, su bibliotecario, que le enseñara aquel tesoro. Exigió las llaves de la bóveda en donde se guardaban los libros y lo que vino después fue la expoliación: un saqueo ordenado y diligente, metódicamente militar. A favor del coronel Lagos se debe inferir que la orden vino del gobierno central.
Dos meses después, en una carta a míster Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú, Odriozola, relató lo ocurrido. Trató el hecho de un "crimen de lesa civilización cometido por la autoridad chilena en Lima", agregando: "Apropiarse de bibliotecas, archivos, gabinetes de física y anatómicos, obras de arte, instrumentos o aparatos científicos, y de todo aquello que es indispensable para el progreso intelectual, es revestir la guerra con un carácter de barbarie ajeno a las luces del siglo, a las prácticas del beligerante honrado y a los principios universalmente acatados del derecho". Y termina: "Nadie podría recelar, sin inferir gratuito agravio al gobierno de Chile, gobierno que decanta civilización y cultura, que para él serían considerados como botín de guerra los útiles de la universidad, el gabinete anatómico de la Escuela de Medicina, los instrumentos de las escuelas de Artes y de Minas, los códices del Archivo Nacional, ni los objetos pertenecientes a otras instituciones de carácter puramente científico, literario o artístico (...) Los libros son llevados en carretas, y entiendo que se les embarca con destino a Santiago. La biblioteca, para decirlo todo, ha sido entrada a saco, como si los libros representaran material de guerra".
El historiador peruano Mariano Paz Soldán en 'Narración histórica de la guerra de Chile contra Perú y Bolivia', publicada en 1904, anota: "Desde ese momento principió el saqueo descarado de ese sagrado depósito (...) Se cargaban carros con toda clase de libros, que se llevaban a casa de los chilenos y de allí, después de escoger lo que les convenía, el resto lo vendían en el mercado al precio de 6 centavos de libra, para envolver especias y cosas por el estilo".
La lista de Domeyko
Podría pensarse que solo es la versión de los vencidos, cargada de resentimiento hacia el invasor. Sin embargo, y pese a que el incómodo tema ha sido omitido por la historiografía nacional, existe un testimonio de peso que confirma el relato peruano de los hechos. Es la versión del sabio Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile y entonces el intelectual más prominente del país.
En su libro 'Mi viaje', Domeyko se lamenta de que un decreto de Manuel García de la Huerta, ministro de Instrucción Pública del gobierno de Aníbal Pinto, le encomendara clasificar el botín arrebatado a la Biblioteca de Lima, museos y establecimientos varios de aquella capital. Califica la misión como "la más desagradable y antipática, pues me recordaba lo que habían hecho los rusos con muchas bibliotecas y colecciones de la Universidad de Vilna" y señala que habrían llegado "la mitad de los libros que, de acuerdo a informes fidedignos, poseía la ciudad de Lima". Teniendo conciencia de la aberración cometida, quiso dejar un "minucioso inventario de los objetos traídos", exigiendo que sea publicado por el gobierno "para que se viera el poco provecho que aportó al país ese robo y cuánto contribuirá para excitar animosidades entre dos naciones hermanas" (ver recuadro). Hoy, 125 años después, sus palabras ratifican la lucidez y altura moral del sabio polaco.
Escondido en hojas de letra impresa, Diario Siete encontró aquel riguroso inventario que hizo Ignacio Domeyko en colaboración con un bibliófilo tan insigne como Diego Barros Arana. Entre el lunes 22 y el miércoles 24 de agosto de 1881 el Diario Oficial de la República de Chile publicó –con el título de 'Lista de libros traídos de Perú'– un informe de 16 páginas enviado por Domeyko al ministro de Instrucción Pública con los libros y objetos de ciencia robados en Lima y hechos llegar a la Universidad de Chile. Recibió, en dos envíos de la Intendencia General del Ejército, un total de 103 grandes cajones y otros "80 bultos". Separó en cuatro grupos los objetos recibidos: el primero, de "instrumentos y aparatos para la enseñanza de la física y de la química, y una colección de muestras para química orgánica y farmacia"; el segundo, de "preparaciones anatómicas"; el tercero, de "objetos de historia natural"; y el cuarto, de libros. Además, el botín incluía una gran colección geológica de rocas. Sin duda, lo más valioso eran –según Domeyko– "los más de 10 mil volúmenes", muchos de ellos del siglo XVI y XVII, incluidas numerosas joyas bibliográficas universales.
Pese a que muchos aparatos llegaron semidestruidos, el objetivo era enriquecer el patrimonio científico-cultural del país. Debe entenderse que, producto de haber sido una gobernación pobre, a mucha distancia de la holgura del Virreinato del Perú, Chile tenía muy precarios laboratorios y bibliotecas para la formación académica e investigación. Este botín, al entregársele a la universidad, obedeció a una planificada razón de Estado. Su publicación en el Diario Oficial –algo bien sorprendente si no se supiera de la tradición archilegalista chilena– puede ser vista como una muestra de que en el momento no se pensó que aquel botín no era malhabido. Tal vez correspondió a la arrogancia propia de los vencedores, porque después de aparecido en letra de molde, el tema se convirtió en tabú, en materia de rumores soterrados y negados. Hasta hoy.
Domeyko en persona hizo el catálogo de cerca de 150 instrumentos de física y química. El catastro del material anatómico fue hecho por el profesor de patología Francisco Puelma Tupper. Y el tesoro de mayor cuantía, el bibliográfico, fue clasificado en cuatro grupos: obras de historia, literatura y estadística; obras de física, matemática, historia natural y medicina; obras de jurisprudencia; y obras de teología. Barros Arana se encargó de la exhaustiva clasificación de los dos primeros grupos, los de mayor valor, catalogando 1.105 obras (cifra que se multiplica porque la mayoría de las obras tienen varios volúmenes; por ejemplo, Histoire de l’Academie tenía 100 volúmenes) y 222 manuscritos de "historia, literatura y ciencias". También es significativa la cantidad de libros de derecho y teología.
Los días posteriores a esta publicación, el ministro de Instrucción Pública definió el destino final del botín: los aparatos de física y química al Laboratorio de la Universidad de Chile; los anatómicos a su Museo de Anatomía; los objetos de historia natural al Museo Nacional; los libros de viajes a la Oficina Hidrográfica; los de meteorología a la Oficina Meteorológica; y "todos los libros restantes, incluso los de teología, a la Biblioteca Nacional". Desde entonces, se ignora el estado de situación del arsenal bibliográfico arrebatado. Pero es un hecho que varios de los libros más valiosos permanecen en la Sala Medina, el Fondo General y la bóveda de la principal biblioteca del país.
Los volúmenes del Compendio de las crónicas, de Garibay (de 1628), de la Biblioteca clásica latina, de Lamaire (151 volúmenes), del rarísimo libro Teatro del mundo i del tiempo, de Giovanni Galluci (de 1611), o un Diccionario español-latino, de Nebrija, están en la Biblioteca Nacional. Así como extraordinarias colecciones de atlas y libros de viajes de los siglos XVI, XVII y XVIII, incluidos en la lista de Domeyko.
El historiador Claudio Rolle recuerda que para una muestra bibliográfica de 1989, en homenaje al bicentenario de la Revolución Francesa, en la que él participó, tuvieron problemas al exhibir volúmenes de la gran Encyclopédie de Diderot y d’Alembert, porque en su interior había timbres de la Biblioteca de Lima.
–Al final se mostraron ejemplares abiertos, en páginas donde no había timbre alguno –confidencia.
La devolución de los saludos
"Solo tenemos que devolver saludos al Perú", dijo el historiador Sergio Villalobos, justo hace un año, cuando una periodista le preguntó qué quedaba por entregarles a los peruanos de todo el botín sustraído en la Guerra del Pacífico. De un tiempo a esta parte, el Premio Nacional de Historia tiene opiniones poco contemporizadoras en muchos temas. Pero igual extraña su punto de vista, alineado a las voces más conservadoras del país, toda vez que él fue director de la Dibam, la institución responsable del tesoro bibliográfico de la Biblioteca Nacional, y como tal debió saber que numerosos libros de valor se guardan en bóveda porque poseen un timbre que reza: "Biblioteca de Lima".
Para quienes han hecho investigaciones en nuestra biblioteca esto no es misterio. De forma soterrada, siempre se ha sabido que libros de la rica colección que allí se atesora –una de las tres más importantes del mundo en obras de y sobre América– provinieron del Perú como botín de guerra. Pero tampoco puede negarse que el grueso de nuestro tesoro bibliográfico es la extraordinaria colección de José Toribio Medina, agregándose a ello la biblioteca legada por Diego Barros Arana.
Aún persisten políticos e historiadores que consideran casi como un "gaje del oficio de guerra" el saqueo y robo de las pertenencias enemigas o que, en su defecto, estiman que hubo "un saqueo menor"; incluso que muchos libros fueron devueltos y, si quedaran, estarían en manos particulares porque habrían sido vendidos en el mercado negro por peruanos cuando Lima era regentada por el almirante chileno Patricio Lynch.
Villalobos se ubica en este último grupo. "Se tomaron algunas cosas de la biblioteca, principalmente obras de carácter religioso, que después fueron solicitadas por el gobierno peruano y devueltas por el presidente Santa María. Pero se encontró una cantidad de libros mínima", dijo, señalando que "los principales destructores de la Biblioteca Nacional de Lima han sido los limeños", para rematar así: "Creo que ya no correspondería devolución, si es que quedan textos peruanos en Chile".
En tiempos en que está muy fresco el brutal saqueo del museo y biblioteca de Bagdad, tras la ocupación estadounidense de Irak (se destruyeron y desaparecieron innumerables piezas y manuscritos de miles de años de antigüedad), resultan difíciles de justificar las razones para no reponer agravios cometidos en mala lid. Tal como lo contó Diario Siete en noviembre último, el botín chileno arrebatado en el conflicto bélico contra Perú y Bolivia no se limitó a los "trofeos de guerra", a lo conseguido en combate, como es el caso del Huáscar.
La devolución
Es probable que en los próximos meses el gobierno chileno devuelva a Perú algunos de los libros de aquel saqueo. Un rol clave en ello le ha cabido a Sergio Bitar, ex ministro de Educación. Hace dos años, a solicitud de su homólogo peruano, ayudó a crear un comité en Cancillería, especialmente abocado al tema de la "reparación de guerra" hacia el país vecino.
El miércoles de esta semana, Sinesio López, director de la Biblioteca Nacional del Perú, informó que ya estaba sellado un acuerdo oficial para la devolución de libros, y se quejó de que demoraba demasiado en concretarse. El ministro peruano de Educación, Javier Sota Nadal, ratificó lo dicho. "Hasta ahora hemos recibido señales positivas y ojalá esto se concrete –dijo–. Yo conversé con Sergio Bitar sobre el tema y en las conversaciones, que obviamente no puedo revelar, he encontrado aproximación".
Los gobiernos de Lagos y Toledo dialogaron para conseguir la devolución, no solo de libros, sino también de otros objetos patrimoniales que las tropas chilenas arrebataron en Lima. En esta tarea tuvo un rol de mediación Esteban Silva, ex asesor chileno de Alejandro Toledo y militante del PS. Los peruanos esperaban que este 27 de marzo, para la inauguración del moderno edificio de la Biblioteca Nacional del Perú, ocurriera el mentado gesto, pero no fue así. En su momento, el Presidente Frei ya había entregado 50 documentos peruanos que se conservaban en nuestro Archivo Nacional. Pero los peruanos nunca supieron qué libros ni qué cantidad exacta salieron en carretillas de la bóveda que cobijaba su tesoro bibliográfico. Ahora, al divulgar Diario Siete la lista de Domeyko, recién se empieza a conocer la verdad histórica del saqueo bibliográfico de Lima.
Michelle Bachelet, estando en campaña, prometió concretar los gestos de reparación hacia Perú. De hecho, como ministra de Defensa, mantuvo excelentes relaciones con el mundo militar peruano. Pero es un tema sensible y cada vez que se plantea un cúmulo de voces aparecen oponiéndose, como de hecho lo hicieron un par de diputados de la derecha. Igual, las cosas parecen haber cambiado. Y mucho: Jorge Arancibia –el ex comandante en jefe de la Armada, y hoy senador de la UDI– anunció su disposición a efectuar devoluciones a Perú del botín de guerra del Pacífico. "(Estoy) llano a traspasar documentos históricos u otros elementos que signifiquen un gesto de buena voluntad. Me parece perfectamente bien", dijo.
El ex ministro Bitar ratifica a Diario Siete las informaciones de Perú:
–Con mi amigo Sota Nadal conversamos el tema y vimos las condiciones que debían darse para la devolución de libros –cuenta–. Se formó una comisión de expertos para analizar los libros peruanos que se conservan en la Biblioteca Nacional y me parece que son más de 500. Lo importante es dar un paso. Perú puso un busto de O’Higgins en su Panteón de los Próceres. Tras la Guerra del Pacífico, era el único prócer ausente.
En todo caso, la decisión de devolver parte de aquellos 10 mil volúmenes expoliados de la Biblioteca de Lima en 1881 es un asunto de Estado. Y como tal solo una persona decidirá cuándo se realiza: la Presidenta Bachelet. Es probable que, al difundirse hoy el informe del acucioso rector Domeyko, se apuren las cosas.
Algunas joyas
Los siguientes son algunos libros valiosos consignados por Ignacio Domeyko en su inventario de 1881. (No hay certeza de que todas estas obras permanezcan en la Biblioteca Nacional).
Jasonis, Conciliarum (1534)
Golius, Lexicon arabicum latinum (Leiden, 1653)
Los triunfos de Petrarca (1555)
Crónica de don Juan Segundo ("edición gótica de 1543 mandada a imprimir por Carlos V")
Histoire general de voyages (1747) (17 volúmenes)
Juan González de Mendoza, Historia de China (Amberes, 1596)
Plutarco, Obras (1551)
Padre Madariaga, Del Senado i de su Príncipe (1555)
Cronica del Rei don Rodrigo (1549, "edición gótica de Toledo")
Diderot y D’Alembert, Encyclopedie del XVIII (35 tomos)
Pimentel, Arte de navegar (en portugués)
Toldrá, Justificación histórica de la venida del apóstol Santiago a España
Lipenu, Bibliotheca philosophica (1682)
Arte de verificar las fechas (incompleta)
Garibay, Compendio de las crónicas... (1628)
Antonio de Herrera, Agricultura jeneral (1790)
Aimondi, Cronicon Francorum (París, 1603)
Artes de la Inquisición española
Juan de Mena, Las Trescientas
Biblioteca clásica latina (151 volúmenes)
Giovanni Galluci, Teatro del mundo i del tiempo (1611)
Garcilaso de la Vega, Historia General del Perú (Córdoba, 1617)
Imperatum Romanorum (Zúrich, 1559, "notables los grabados y la edición")
D’Orbigny, Dictionaire d’histoire naturalle (París, 1861, 11 volúmenes)
Cédulas Reales (1563)
Annales d'ygiene publique (80 volúmenes)
Fray Luis de León, Cartas pastorales
Biblia latina (1550)
Comentado por: barbarie el 24/4/2006 a las 14:47
No me podran quitar el dolorido sentir.
Grcilaso
La melancolía es un don que los dioses antiguos otorgaban a algunos hombres,a sus preferidos.
Los hombres corrientes sufren penas y sienten alegrias,como el comun de los mortales,pero en sus sueños,sus empeños,sus tareas y sus obligaciones,vagando de sus aficiones a sus asuntos,apenas tienen tiempo para caer en la melancolía.La melancolía es hija del oceano de soledad e ignorancia en que se encuentra el hombre,entre su nacimiento y su muerte.
Bien llevada,se puede convertir en una buena compañera de por vida.
Comentado por: maleas el 24/4/2006 a las 13:08
Estoy de acuerdo con Ud., George Steiner, como muchos viejos o muchos diablos, conserva un perfecto sentido del humor. La ironía de su decálogo debe ser bienvenida en estos tiempos de suciedad y gritos.
Qué bien le vendría el lema forjado por Javier Marías para su reino, "Ride si sapis", porque Steiner, como persona sabia, no renuncia a la risa aunque se instala sin complacencia en la tristeza.
Comentado por: Tipo material el 24/4/2006 a las 11:34
Este Otoño occidental, Saturno y la melancolía componen una música propicia de el tiempo adusto que se agolpa en los cristales fríos del crepúsculo de una civilización. Aunque aún resuenen los ecos lejanos de otra música diferente, fabricada y prefabricada para hacernos olvidar lo serio de todo lo que nos rodea. Otoño, Saturno y la bilis negra, como un remedo de añoranzas y como una postración de todo lo que es imposible y cada vez más lejano y perdido. Una melancolía que se remonta a la visión que de ella hiciera Durero en su grabado ‘Malenconia I’, o al gesto del Lorenzo de Médicis esculpido por Miguel Ángel. Ambos dos, Ángel y Caballero, apoyan su mejilla en la mano y escrutan y piensan melancólicos o ya entristecidos. Escrutan y piensan lo inexorable y lo ineludible. Como si pensar arrostrase al territorio de la melancolía o como si no hubiera melancolía sin reflexión.
Brumas saturnales o bilis negra, si se quiere, que ya fueron indagadas por Antoni Marí en su trabajo memorable ‘La mano en la mejilla. Spleen como ideal’. Las manos ya citadas en Durero y en Miguel Ángel, y también en Rodin, para sujetar los pensamientos que gravitan y caen al suelo con estrépito. O, también, una enfermedad del alma desconocida hasta bien entrado en siglo XVIII; una enfermedad que viene de la mano del optimismo que abre la Enciclopedia y desarrolla la Ilustración; un optimismo de progresos y de sabiduría instrumental que duró buena parte del XIX y se acabó quebrando y quemando en 1919. Aunque no es menos cierto que la introducción de Baudelaire en ‘Les fleurs du mal’ del concepto ‘spleen et ideal’ ya suponía una captura imprescindible de la modernidad a manos de la melancolía. De una melancolía, ¡por fin!, moderna después de la bien templada ‘Anatomia de la melancolia’ de Robert Burton.
¡Qué tristeza, además, el punto 9! La imposibilidad de la pedagogía o la inseguridad de no estar formando idiotas en este modelo social.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 24/4/2006 a las 11:31
1. No es para estar triste que nuestro pensamiento sea ilimitado e incompleto, lo contrario es lo que antes llamaban “estar en la verdad”, o sea, haberse muerto.
4. La metáfora no es algo de donde haya que escapar, al revés, es un vehículo bastante estupendo.
6. Vivimos en esas interposiciones, que son reales, entre el pensamiento y el acto, reputadas ficciones.
10. Sófocles describía como enajenados a los del pensamiento disidente. Era un existencialista correcto, el precursor del término “enajenado” tal y como se usó en la doctrina comunista y sartreana.
Y, lo primero, el pensamiento no produce melancolía, más bien la metaboliza, se trata de una función no menos vital que la del hígado o los riñones.
Comentado por: Eduardo Gil Bera el 24/4/2006 a las 11:03
Comentado por: albert el 24/4/2006 a las 10:44
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
18/5/2012 21:45
Publicado por: que levante la mano quien esté de acuerdo
18/5/2012 19:23
No estoy de acuerdo con eso de...
Publicado por: DPA
18/5/2012 15:58
“Totalmente al contrario de lo...
Publicado por: ¿quién está de acuerdo con esto?
16/5/2012 21:01
Publicado por: DPA
16/5/2012 19:36
Uuuaaah! ha sido GENIAL. Besos.
Publicado por: marta
16/5/2012 12:45
http://www.youtube.com/watch?v=N...
Publicado por: 13 payingi
16/5/2012 11:26
Publicado por: alicia
15/5/2012 21:59
http://www.youtube.com/watch?v=0...
Publicado por: A L M A
15/5/2012 21:38
No tengo casa, ni zapatos Ni...
Publicado por: cuando aún la gente creía en algo, creía en sí misma
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