Perder lo que nunca fue nuestro
Me dije entonces que seguramente aquello era debido a que los egipcios habían ganado el mercado audiovisual gracias a las películas de momias, alguna de las cuales me había parecido excelente, con mucho efecto virtual y desiertos enteros que se transformaban en colosos ululantes o en plagas de escorpiones, indistintamente. También habían ganado el mercado gore porque un cadáver podrido, con jirones de lana colgando entre sus miembros deshechos, siempre produce una impresión mayor que el dios Hermes con sus alitas en los tobillos.
Siguiendo el razonamiento también me dije que con los griegos era sumamente difícil hacer películas de terror y no te digo películas gore. Es de lo más embarazoso imaginar a los dioses o a los héroes griegos tratando de infundir miedo, pero no por las falditas (que es mentira que las usaran) o las trenzas (otro mito), sino porque todo lo que tiene que ver con Grecia pertenece al lado opuesto del terror, a pesar de que Nietzsche hizo esfuerzos ímprobos por facilitarles también esa parte. Grecia admite el misterio, el terror y el horror, sí, pero siempre mirándoles fijo a los ojos, sin hacer aspavientos, sin dar gritos o agarrarse al brazo del vecino de butaca. Una cosa digna.
Este absoluto olvido de Grecia o esta imagen de Grecia cada día más intempestiva, se remata por el lado político gracias a los regímenes actuales que se parecen a los egipcios, como los emiratos árabes, Cuba, algunos pueblecitos vascongados, Corea del Norte, en fin, esos lugares en donde la teocracia se une al uso estúpido de la violencia contra el contribuyente. En cambio, no se me viene ahora a las mientes un solo régimen político actual que se parezca a Grecia. A lo mejor la isla de Bali, pero como solo la tengo de oídas, no la considero digna de un juicio apodíctico.
Así que por el lado del espectáculo, Egipto, y por el lado moral, también. ¿No es un extraño y desolado destino el de Grecia, origen, según se dice, de Occidente? ¿Arranque de la democracia occidental? ¿Milagro del Logos que borró de un chispazo la superstición arcaica? ¿Primer paso en la implacable marcha hacia la libertad de los pueblos soberanos? ¿O es un timo?
Yo no sé si hay en la actualidad mucha gente que se haga estas preguntas, lo cual redunda en el triunfo absoluto de los egipcios, pero si la hubiere, puede pasar un rato excelente leyendo un poema, incluso si en su vida ha tenido la tentación de leer un poema. No es un poema cualquiera, es uno de los más grandes poemas del poeta más grande de todos los tiempos, un alemán poco divulgado en el bachillerato español, de nombre Friedrich Hölderlin, muerto hace casi dos siglos, en 1843. El poema se llama El Archipiélago y ha recibido una nueva y emocionante traducción editada por La Oficina.
Había ya muy buenas traducciones, pero no importa. En realidad a Hölderlin no se le puede traducir y sin embargo las peores traducciones de Hölderlin suelen ser mejores que cualquier poema contemporáneo. Ahora bien, la traducción de Helena Cortés tiene un añadido sumamente agradable: está construida íntegramente en hexámetros, que es el verso del original. Hay quien dice que el hexámetro no da en castellano, pero que no cunda el pánico: tampoco daba en alemán. El artificio de Helena Cortés reproduce el artificio mismo de Hölderlin, quien trató de aproximarse a Grecia con el verso más parecido posible al mármol de Paros.
El poeta alemán vivió en el momento de máxima adoración a Grecia, eran los tiempos de Winckelmann, de Goethe, de Schiller, faltaba poco para las excavaciones de Schliemann. La Grecia mitificada por la Ilustración se había convertido en el ideal de todos los revolucionarios y demócratas europeos. En 1824 había muerto en Missolonghi el pobre Lord Byron cuando trataba de ayudar a los griegos en su lucha de liberación contra los turcos, pero por desdicha había descubierto que las armas que les proporcionaba con dinero de los servicios secretos británicos, los griegos se las vendían de inmediato a los turcos. Había ya entonces un problema en ese país. Así que Byron contrajo una enfermedad antigua y se murió.
Hölderlin conocía como nadie y amaba como ningún poeta ha amado y comprendía como ningún sabio ha comprendido a la antigua Hélade. De manera que sabía perfectamente que la hermosa Grecia nunca había existido, sino que más bien Occidente había construido el mito griego para que su propio destino viniera de algún lugar y fuera hacia alguna parte. Este peliagudo asunto, es decir, que el origen de Occidente es Grecia y que ese origen nos indica a dónde debemos ir, está muy claramente expuesto en el epílogo de Arturo Leyte a la edición que comentamos. En efecto, una vez desaparecido el sueño de Grecia, ¿qué le queda a Occidente? Nosotros ya sabemos lo que nos queda: Egipto, pero cuando Hölderlin comprendió el horror que nos esperaba era un caso único, porque Europa entera estaba enamoradísima del ideal griego. Viene en el libro una fotografía espeluznante: el ejército de ocupación alemán levantando la bandera con la esvástica delante del Partenón. Incluso aquellas bestias necesitaban el amparo de Atenas para justificarse. Sin ese origen, no tenemos destino, solo distracciones y mercancías.
¿Y el poema?, me dirán ustedes. El poema es demasiado hermoso y demasiado grande para que se lo comente este gacetillero. Es un poema para ser leído despacio, en soledad, observando con mucho cuidado cada verso, saboreando la portentosa traducción, y mirando de vez en cuando el horizonte. Comienza el poeta preguntando si ya han regresado las grullas, como en cada primavera, y acaba ofreciendo al lector, por todo consuelo, la memoria del silencio.
[Publicado el 04/1/2012 a las 10:22]
"Lo nuestro nunca fue perder"
Abres muchas veces este post en busca de uno nuevo, y al final el título se te trabuca.
No se me hace que sea a los griegos o a los españoles en general a quienes les cuadre el nuevo título, pero a los de la bota creo que les va genial.
Comentado por: spypblog el 27/1/2012 a las 08:39
Bueno, venga, una buena peli para el finde Mujeres del Cairo, Yousry Nasrallah, en clave de humor y dramática a la vez (muy almodovariana),un buen retrato social del Egipto actual, bueno al menos del de 2003 que es el que yo conocí, ahora no sé...que os guste.
Comentado por: yo y mis pelis el 26/1/2012 a las 13:13
Se agradece, aunque lo que ofreces es vulgar metadona que apenas calma mis temblores espasmódicos. ¡Quiero un chute de azúa de los buenos, de esos que acostumbraba a pillar por aquí!
Comentado por: yonki monki el 26/1/2012 a las 11:48
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ocioycultura/2012/01/20/nunca-volvera-haber-arte/0003_201201G20P45997.htm
http://www.laopinioncoruna.es/contraportada/2012/01/20/felix-azua-he-ido-cataluna-hija-sea-escolarizada-odio-espanoles/571717.html
http://www.fundacionbarrie.org/es/sala-de-prensa/21-noticias/230-conferencia-felix-de-azua-ciclo-qla-era-romantica-en-el-museo-del-pradoq
Comentado por: para los que tienen mono de Azúa el 26/1/2012 a las 10:52
Hasta que no nos leamos todos lo del archipiélago, castigados.
http://materiaconstruida.blogspot.com/2012/01/el-nombre-crea-un-presentimiento.html
Comentado por: Tipo Material el 26/1/2012 a las 10:39
Comentado por: DPA el 26/1/2012 a las 10:20
Espero a que el retraso en el artículo de Félix de Azúa sólo se deba a que no tiene ganas estas semanas de seguir escribiendo para nosotros.
Comentado por: estoy con el mono el 25/1/2012 a las 13:24
Pobres alemanes, no encuentran el equilibrio entre tradición y modernidad y sufren de constantes ataques de reafirmación de su ego. Estoy consternado
En cambio los camboyanos y sudaneses no tienen esos problemas. Su vida cotidiana ha sido, es, y seguramente será tan miserable que bastante tienen con alimentar su estomago, el ego lo dejan para los ricos
Ah ! no me habia dado cuenta que estamos en un ámbito poético y cultural, hablar de estomago y condiciones de vida material no viene al caso
Comentado por: job el 23/1/2012 a las 11:52
Yo pienso que de todas las historias, la más triste es la de los alemanes. Nunca han encontrado, ni en la paz ni en la guerra, el necesario punto de equilibrio entre tradición y modernidad que les permitiese crecer poco a poco sin retrocesos significativos, como así ha sucedido con Francia. Por excesivamente tradicionalistas cuando se gestaban los Estados modernos centralizados hubieron de padecer sobre su suelo la devastadora Guerra de los 30 años, y por ser la vanguardia de la peor forma posible de ese mismo Estado moderno dieron lugar al Holocausto y la segunda guerra mundial. Ni siquiera ahora parecen ser capaces de manejarse con mano izquierda. Al mismo tiempo, los alemanes, en cualquiera de las áreas del conocimiento, han estado en el mismo nivel que franceses e ingleses (nosotros, no, ni de lejos), pero ello no les ha evitado esas derrotas y errores espantosos, sin parangón en Occidente.
Ello no obsta para que considere que el célebre verso de Gil de Biedma, como tantos suyos, expresa una verdad poética...
Comentado por: uno el 23/1/2012 a las 11:32
"De todas las historias de la Historia/ sin duda la más triste es la de España,/ porque termina mal......"
Poca historia conoce el autor de esta frase. Y tampoco leia los diarios. Que le cuenten esto a los birmanos, paraguayos, congoleños, nigerianos, iraquies, coreanos, ugandeses, moldavos, georgianos, afganos........
Comentado por: job el 23/1/2012 a las 09:38
APOLOGÍA Y PETICIÓN
Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia
Jaime Gil de Biedma
Comentado por: El tío favorito de Espe el 22/1/2012 a las 22:25
Comentado por: información de interés para los jornaleros andaluces el 22/1/2012 a las 17:04
El artículo que nos presenta el señor Punto de Sánchez Cuenca es del 2009. Habría que preguntarse a qué atribuye el profesor de sociología el descalabro de la socialdemocracia, si a los artículos de los intelectuales (que personalmente creo siempre han defendido la libertad, sin permitir que se le pongan apellidos a la misma) o lo que esos intelectuales denunciaban y la socialdemocracia no tuvo en cuenta pues estaba plácidamente dormida en los privilegios políticos del poder.
Comentado por: matar al mensajero el 22/1/2012 a las 16:45
El señor Sánchez-Cuenca es todo un ejemplo del porqué dejé de ser de izquierdas. Es más, no sólo dejé de ser de izquierdas, sino que consideré que lo que hasta ahora hemos dado en llamar como discurso político, tendría que reconsiderarse, que criticarse como algo obsoleto, pues en su seno tiene más cabida el sentimiento que la razón, la ideología que la ciencia. Sánchez-Cuenca, está sentado sobre una nube de humo intelectual. Toda esa escandalosa vacuidad es digna de la peor tradición del pensamiento español, tan lejos de otras tradiciones intelectuales europeas. Este desmemoriado Sánchez-Cuenca, que dice luchar por la memoria histórica, olvida que dicha tradición fue la causante de que las ideas que surgieron en la Constitución de de 1812 nunca fructificaran en España. En esa tradición, que no tiene nada de racional, se funden tanto lo que él llama derecha como izquierda, aquellas mismas ideologías que sumieron a este país en el caos y la muerte allá por el año 1936. Son las mismas que siguen empeñadas en proseguir con esa guerra civil encubierta mediante una verborrea de un maniqueísmo insoportable, de un odio infinito, que nos sigue lastrando en todos los aspectos de la convivencia. El poeta Gil de Biedma, a quien conocí poco ante antes de su muerte, y con quien hablé sobre política hasta bien entrada la madrugada, me mostró su escepticismo sobre las ideologías que habían empobrecido a este país de cabreros. Quizá en estos versos suyos esté resumido todo su escepticismo: “De todas las historias de la Historia/ sin duda la más triste es la de España,/ porque termina mal./ Como si el hombre,/ harto ya de luchar con sus demonios,/ decidiese encargarles el gobierno/ y la administración de su pobreza.”
Comentado por: miguel el 22/1/2012 a las 10:48
La derechización de los intelectuales españoles
Las ideas liberal-conservadoras son hoy hegemónicas en la esfera pública en nuestro país. En muchos casos son defendidas con ardor por gente que fue progresista en su juventud, y a veces, hasta marxista-leninista
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA 24/05/2009
Aunque viene de atrás y el proceso ha sido gradual, en los últimos años se ha acelerado, y desde luego se ha hecho más visible, un muy notable desplazamiento de buena parte de los intelectuales españoles hacia posiciones conservadoras y derechistas. Los intelectuales -entendiendo por tales, en un sentido muy amplio, a aquellas personas con un protagonismo destacado en la esfera pública: profesores universitarios, periodistas, escritores, etcétera- se han derechizado, muchas veces a cuenta de la negación de la diferencia misma entre la izquierda y la derecha, que consideran superada, mistificadora o simplemente sectaria.
Siempre ha habido muchos intelectuales de derechas y, como es lógico, continúa habiéndolos. Ocurre así en todas partes. Lo que no resulta tan habitual es que en el lado opuesto del espectro ideológico haya habido una especie de desbandada generalizada. Muchos de quienes escribían antes desde posiciones a veces furiosamente radicales o revolucionarias, hoy defienden no valores liberales, como quizá cabría esperar, sino ideas que sólo cabe calificar de reaccionarias.
Este cambio se hace especialmente chocante en los casos más extremos, en aquellos que defendían la dictadura del proletariado, el marxismo más estricto, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, o incluso a la propia ETA. Muchos de ellos andan hoy en las antípodas de todo aquello. Sus preocupaciones ahora son muy distintas, como la defensa de la unidad de España, la guerra a los nacionalismos periféricos, el desprecio a la socialdemocracia, el combate frente a esas espectrales amenazas del relativismo y el multiculturalismo, el lamento por la pérdida del modelo antiguo de la educación, basado en la jerarquía y la disciplina, o la defensa, en nombre del realismo y la madurez, de cuantas intervenciones armadas tengan a bien emprender Estados Unidos e Israel.
Hay, por supuesto, casos mucho menos llamativos, pero seguramente más abundantes, de intelectuales que fueron de izquierdas, socialistas por ejemplo, que se identificaron en su momento con el proyecto de Felipe González, y que han pasado a abrazar una confusa mezcla de liberalismo y nacionalismo español que cristaliza en el desprecio a la figura de José Luis Rodríguez Zapatero. Muchos de ellos han dedicado grandes esfuerzos a hacer escarnio de esa pobre figura imaginaria, casi mítica, del progre profundamente antiamericano, que apoyaba a Fidel Castro, que tenía sus ambigüedades ante el terrorismo, que veía casposa la idea misma de España, que rechazaba los métodos memorísticos en la escuela, que hacía apología de un pacifismo ingenuo, que pensaba que la policía era un cuerpo represivo... En fin, un discurso perteneciente en todo caso al género autobiográfico y hecho en realidad con el claro afán de justificar ante sí mismos y ante la sociedad cambios ideológicos pendulares, que van de un extremo a otro. ¿Cuántos artículos de opinión en esa línea no hemos leído en las páginas de este periódico en los últimos, digamos, 15 años?
Quizá sea la cuestión eterna sobre el ser de España la que mejor ha permitido visualizar el cambio al que me refiero. Si en otros tiempos los intelectuales de izquierda creyeron tener una suerte de afinidad natural con los movimientos nacionalistas vascos y catalanes que reclamaban un Estado propio, hoy han abjurado completamente de aquellas ideas y las han sustituido por otras no menos dogmáticas y esquemáticas que las anteriores, según las cuales estos nacionalismos son un vestigio de la "tribu", una doctrina irracionalista de principio a fin que no cabe en nuestro orden liberal. El término "tribu" es hoy un comodín tan gastado como en su día lo fue el "sistema" o los "poderes fácticos".
Como una derivación natural de la cuestión nacionalista, la lucha contra el terrorismo de ETA ha tenido efectos similares. En estos últimos años han surgido, como si fueran setas, intelectuales que se mostraban muy indignados con los etarras, justo cuando ETA menos mataba. Estos antietarras sobrevenidos, que no se ocuparon de este drama en los tiempos realmente duros, y que escriben bien alejados del País Vasco, se han aprovechado descaradamente del prestigio moral que otorga la resistencia frente a ETA para hacer su peculiar ajuste de cuentas con las ideas que defendieron antaño.
Como todo fenómeno complejo, la derechización creciente de los intelectuales que fueron de izquierdas tiene múltiples causas. En primer lugar, cabe destacar el espíritu de los tiempos. El auge del neoconservadurismo por un lado, así como el colapso del marxismo que, por muy distintas que fueran las formas que adoptara, servía al fin y al cabo de lengua común de la izquierda, sumado todo ello a la confusión sobre el papel que puede desempeñar la socialdemocracia en el capitalismo actual, ha creado un clima propicio para el abandono de las antiguas convicciones ideológicas. No son pocos los que se han dejado arrastrar cómodamente por esta corriente. Aunque se suponga generosamente que los intelectuales somos gente que piensa por sí misma y revisa críticamente sus ideas, en realidad nos dejamos influir por las modas y las tendencias tanto o más que el común de los mortales.
El espíritu de los tiempos tiene además una especificidad propia en España. La historia política de nuestro país ha sido extremadamente convulsa. Sólo así se explica que muchos intelectuales abrazaran el izquierdismo para oponerse a Franco. Desaparecido éste, fueron evolucionando en la democracia hacia posiciones liberales que son las que habrían tenido de forma casi natural, por su origen social y formación, si España no hubiera pasado por una dictadura tan prolongada. A esto hay que sumar el estigma que ha arrastrado en nuestro país la derecha democrática debido a sus conexiones con el régimen anterior. Algunos intelectuales se atrevieron a hacer explícitas sus nuevas posiciones sólo cuando, tras la llegada del PP al poder en 1996, ese estigma comenzó a diluirse.
Hay también una cuestión generacional que no cabe soslayar. Los intelectuales que han tenido una fuerte presencia en la esfera pública desde los tiempos de la transición, cuando eran todavía muy jóvenes, tuvieron sus años de gloria bajo los primeros Gobiernos de Felipe González. Lo llamativo es que no se resignen a perder el oligopolio de las letras 30 años después. En un país normal, con un sistema político consolidado que lleve largo tiempo funcionando, la renovación de personas e ideas se produce con total naturalidad. Aquí no. Es anómalo que las personas que nacieron, aproximadamente, entre 1935 y 1950, comenzaran tan pronto y acaben tan tarde.
Su incomprensión y su desconcierto ante la generación socialdemócrata en el poder salen a relucir casi a diario. Que se trata de una cuestión generacional queda meridianamente claro por el tono de riña y suficiencia que se emplea para realizar lo que debería ser la crítica razonable al Gobierno y a su presidente. Esa falta de entendimiento generacional explica también, según me parece, la deriva liberal-derechista de tantos intelectuales que, sin embargo, se identificaron, con mayor o menor entusiasmo, con los Gobiernos socialdemócratas de Felipe González.
Este abandono de la izquierda ha provocado una creciente hegemonía de las ideas liberales-conservadoras, que son hoy las dominantes en periódicos, revistas de debate y ensayo, libros y otros elementos que componen la esfera pública. Los centros de agitación intelectual están hoy en la derecha. En la izquierda no extrema no hay nada parecido a un debate desde hace mucho tiempo, como atestigua la facilidad con la que se propalan en España tópicos exagerados y sin fundamento sobre el catastrófico estado de la educación, el desastre del sistema autonómico, o la cuestión de los derechos lingüísticos.
Lo más curioso del caso es que quienes han abandonado los principios progresistas exigen a los demás que recorran el mismo trayecto, de forma que si alguien se resiste se le tacha de inmediato de sectario, dogmático o vendido. El ardid es muy burdo como para pasar desapercibido y, en el fondo, resulta revelador de la incomodidad que muchos sienten cuando se les recuerda su "evolución", por llamarlo de alguna manera.
¡Qué extraños son estos nuevos liberales que se siguen creyendo progresistas!
Comentado por: . el 22/1/2012 a las 00:18
Un comentador de El País (Sánchez Cuenca) pone verdes a escritores que como Azúa, Vargas Llosa o Martínez Reverte han escrito sobre política ya que, en su opinión, han pecado de falta de rigor (digamos) académico.
Es fácil leer entre líneas.
Le molesta a este profesor universitario que escritores como los que menciona critiquen tanto a la izquierda como a la derecha (o incluso más, por afán pedagógico).
Le preocupa, en suma, la deriva “reaccionaria” o “liberal” de escritores antaño progresistas que siguen escribiendo en ese periódico.
Sin preguntarse: ¿y si la queja principal de Azúa y tantos otros se debiese a que la izquierda española de los últimos años, de Zapatero a Cayo Lara, pasando por Montilla, Llamazares, Blanco o Chacón, ha demostrado escasa altura intelectual, pobreza de argumentos, nulidad económica y una simpatía excesiva por los nacionalismos periféricos?
¿Ese desapego no sería, en tal caso, justificable y, más aún, apropiado y moralmente justísimo?
Luis S.
www.elcineenquevivimos.es
Comentado por: Luis S. el 21/1/2012 a las 20:28
TU PIENSAS QUE ERES DISTINTO PORQUE TE DICEN POETA (INTELECTUAL)Y TIENES UN
MUNDO MAS ALLA DE LAS ESTRELLAS.
DE TANTO MIRAR A LA LUNA (A TI MISMO, NARCISO)YA NADA SABES MIRAR, ERES UN POBRE CIEGO QUE NO SABE A DONDE VA.
QUE LO PRIMERO ES EL HOMBRE Y LUEGO POETA, QUE TANTA PALABRA LA BATE EN EL CAMPO QUIEN LUCHA POR UN PEDAZO DE PAN.
NO MIRES POR ENCIMA DEL HOMBRO POETA QUE PRIERO ES EL HOMBRE Y LUEGO LA LETRA.
PALABRERO-NARCISO-POBRE CIEGO NO TE CREO-NO TE ESCUCHO-NOTE QUIERO-NO ME SIRVES PARA NADA, NARCISO AZUA.
Comentado por: crm el 21/1/2012 a las 16:07
Dans l'industrie culturelle, le concept de style authentique apparaît comme un équivalent esthétique de la domination. L'idée d'un style comme cohérence purement esthétique est un rêve romantique tourné vers le passé. Dans l'unité de style de la Renaissance autant que du Moyen Âge chrétien s’exprime la structure chaque fois différente de la violence sociale, et non l'expérience confuse et cependant universelle de ceux qui sont dominés. T.W. Adorno.
Comentado por: Loos el 20/1/2012 a las 20:08
Sr. Azúa (y compañía),
Puede que encuentre esto de su interés.
http://innerharmony.com/songwithoutborders/
Comentado por: En la C el 20/1/2012 a las 19:10
el dios, montado sobre su carro, ha lanzado ya parte de sus dardos: Diana, su hermana, que vuela a su lado, le presenta su carcaj. Atravesado por las flechas del dios del calor y de la vida, el monstruo sangriento se retuerce exhalando los restos de su vida y de su rabia impotente en medio de un vapor inflamado. Comienzan a secarse las aguas del diluvio y se depositan sobre las cimas de las montañas, adonde arrastran con ellas los cadáveres de hombres y animales. Los dioses están indignados por ver la tierra abandonada a monstruos deformes, productos impuros del barro, y se han armado como Apolo; Minerva y Mercurio se lanzan para exterminarlos, esperando que la Sabiduría eterna vuelva a poblar la soledad del universo. Hércules los aplasta con su maza; Vulcano, el dios del fuego, echa a la noche y los vapores impuros, en tanto Boreas y los Céfiros secan las aguas con su soplo y acaban de disipar las nubes. Las ninfas de los ríos y de las orillas han vuelto a encontrar su lecho de juncos y su cofre, manchado aún por el fango y los despojos. Otras divinidades más tímidas contemplan de lejos el combate entre los dioses y los elementos. Desde lo alto de los cielos, la Victoria desciende para coronar a Apolo vencedor, e Iris, la mensajera de los dioses, despliega en los aires su chal, símbolo del triunfo de la luz sobre las tinieblas y sobre la rebelión de las aguas.
Apolo, vencedor de la serpiente Pitón
Comentado por: stravinsky el 18/1/2012 a las 14:45
¿Y el arte?, ¿y la verdad de la mentira? Uno lee: “la mía fue una infancia fría, gris, burocrática y abstracta” e inmediatamente se pregunta: ¿pero cómo puede el tipo ser tan rematadamente mentiroso y, a la vez, tan verdadero? No lo sé, pero lo cierto es que, a veces, estas rarísimas cosas ocurren y luego se instalan y perduran en nosotros, y es así que la gente tenemos atravesado el corazón por estas lanzas.
Comentado por: Jesús Espinosa el 18/1/2012 a las 05:25
Cairo City Map.
Luxor Air. Vuelo nº 162. Llegada al aeropuerto de El Cairo. Son las diez (o las once) de la noche.
Desde la ventanilla del taxi observo las bulliciosas calles, la atmósfera es hipnótica y una extraña sensación se apodera de mí. Me siento como en varios tiempos a la vez, una especie de Deja vú pero más intenso, es algo abrumador.
Las oraciones a través de los altavoces flotan en el aire, como cantos espectrales o humo de incienso mezclado con los sonidos de la ciudad, los coches, las ambulancias, el gentío…
Abou Simbel. (Amanecer)
Dentro el paisaje vuela, debajo he rozado unas alas de mariposa nocturna.
Aquí veo tus raíces, solo, huelo el tiempo que no pasa ni llega, a través de este templo.
El hueco sonido de la oscuridad, flanquea los muros de piedra. Y a través del cristal de la mente, veo tu cuerpo abrazando al sol, que derrama su oro, sobre la faz tallada, sus ojos me observan como un cuervo, y la lava moldea mi memoria…
¿Volveré Egipto algún día a tus besos?
Dejaste la sangre y la miel por las calles de mi cuerpo
Y ahora soy otra, lejana de la que era antes de probar tu boca.
Déjame. El corazón se me rompe al recordarte.
El amanecer. El deseo
Tu voz. Tu acento
Tus mujeres, negras palomas de silencio
Tus hombres tallados con nuevo alabastro
Me olvidé de mí por tu nombre
Me olvidé del mar que me abraza cada noche
Deja que ahora me olvide de ti, de tu boca y de tus ojos…
Comentado por: Marta el 15/1/2012 a las 19:28
Creo que es al contrario, el que se afilia sabe que está eligiendo una opción entre un abanico, y con forma de abanico ella misma. Es un placer que, con frecuencia, quien dice "jamás me afiliaría" se lo pierde.
Comentado por: yo milito, tú militas... ¿negociamos? el 15/1/2012 a las 19:03
quien quiera verdades absolutas que se haga feligrés o militante...yo,con Jesús Espinosa, soy coleccionista de sonrisas melancólicas, creo descubrir en ellas el único sentido, la única verdad salvadora, de la vida
Comentado por: Floripondio bajo la luz de la luna el 15/1/2012 a las 16:46
Comentado por: Floripondio el 15/1/2012 a las 16:03
Hölderlin cuanto hizo sufrir a su pobre madre mira que darle por escribir en hexámetros si nace ahora los seguratas de la cosa lo inflan a litio.
Comentado por: a el 15/1/2012 a las 15:21
Me pregunto si una partida de ajedrez puede glosarse como si fuese una crónica taurina. Creo que no es exactamente lo mismo, y eso es lo que le rechina al tal Ignacio Sánchez Cuenca -a mí también- sobre los artículos de Azúa y compañía. En el análisis político lo importante es el 'qué'; el 'cómo' es secundario. O peor: si el mecanismo principal no engrana, la floritura estorba.
Comentado por: pro el 15/1/2012 a las 14:29
Especialistas
JORGE MARTÍNEZ REVERTE / MANUEL CRUZ 14/01/2012
Ignacio Sánchez Cuenca dice que algunos (Vargas Llosa, Azúa y yo) no debemos publicar artículos sobre política porque no somos politólogos. Franco decía lo mismo sobre los que no eran franquistas, y cualquier día alguno dirá que no escriban de fútbol sino los entrenadores. ¿Qué hace Sánchez escribiendo sobre escritores si no es filólogo?- Jorge Martínez Reverte. Madrid.
Me pregunto si el Ignacio Sánchez Cuenca que hace pocos días venía a prescribir silencio sobre asuntos relacionados con la cosa pública a Félix de Azúa y a Mario Vargas Llosa, con el argumento de que no eran competentes en la materia, es el mismo que en agosto de 2010 también prescribía (y de forma más explícita si cabe: su artículo se titulaba Los diez mandamientos) cómo se debe redactar un artículo de opinión, sin que se le conozca autoridad alguna sobre crítica literaria ni otros asuntos afines.Manuel Cruz. Barcelona
Comentado por: el debate continúa el 14/1/2012 a las 23:45
Popper, algo así como el filósofo de cabecera del liberalismo, situó el origen del totalitarismo en Platón y Aristóteles, pasando por Hegel (de la época de máxima adoración por Grecia y compañero de clase de Hölderlin). De ahí tal vez el desprestigio actual de Grecia.
Comentado por: p el 14/1/2012 a las 21:39
.... entender a Hölderlin. Me limito a sentir con él. Hyperión me hizo llorar.
Respecto a la modernidad del arte egipcio de que habla J.Goytisolo,humildemente le pediría,también a Azúa,que visitasen algún abrigo del Arte Levantino,la Cueva de la Vieja,por ejemplo,y luego nos lo cuenten.
Comentado por: Jaime el 14/1/2012 a las 21:00
Pues permítanme que les participe que, en mi opinión el artículo del señor Sánchez Cuenca es muy flojo, lleno de lugares comunes, pero que paradójicamente acierta, aunque casi por casualidad, y a medias, en sus palos a Azúa y Llosa.
A éste último le parece que cualquier cosa que se le ocurra debe ser la verdad revelada (aunque renuncie a imponerla taxativamente porque eso del culto liberal a las libertades y la Libertad, etc.) Sánchez Cuenca acierta más de lo que cree al decir que "en el fondo, le daba igual el diagnóstico de la situación económica: lo que buscaba no era más que ensalzar a Rosa Díez", y de paso a sí mismo. Los argumentos que aducía para su voto eran irrelevantes, pura estética disfrazada de estrategia: nadie en su sano juicio puede creer que vaya a haber un gobierno que no sea de los dos partidos que todos conocemos. En fin, elevación de las filias y fobias privadas a cuestión de interés general. Como yo soy un personaje público, todo lo que me pase por la cabeza es de interés público.
Más todavía acertaba con Azúa: "El artículo de Azúa no sobresalía por su avinagramiento (tenía la dosis habitual), sino por la tesis fantástica de que la caída del PSOE se debe a la política de los socialistas hacia el nacionalismo." Pues es verdad: la caída del PSOE se debe a que a Zapatero le ha tocado hacer el trabajo sucio y desde arriba le mandaron sacrificar "su futuro político" (seguro que dentro de poco comenzaremos a ver qué le han prometido para que se consuele) tal como les tocará hacerlo también a Rajoy y cía, y me veo venir que aún antes de lo que lo habían previsto. Pero a quién le importan esas menudencias, ya se sabe que lo que nos quita el sueño son las subnormalidades de los políticos catalanes-- a los que me figuro TODOS ELLOS igual de mendaces, majaderos, autocomplacientes y burguesitos de mierda, indistinguibles para quien no les conozca desde dentro, como el amigo Félix. Qué suerte.
Pero más feo aún que ver a Félix recurriendo siempre al simplificador molinillo teórico de la crítica al nacionalismo es verle de nuevo usando del adjetivo tapabocas "totalitario" con la generosa levedad que es la verdadera característica de los plumíferos de nuestros tiempos.
Comentado por: juliano ah no el 14/1/2012 a las 17:10
De Atenas a Abu Simbel
JUAN GOYTISOLO 14/01/2012
He leído con vivo interés el artículo de Félix de Azúa, Perder lo que nunca fue nuestro (El País, 3-1-2012), a propósito de las reflexiones que suscitó su reciente visita al British Museum: el contraste del desinterés del público por los mármoles de Egin con la presencia ruidosa de docenas de jóvenes que curioseaban y reían en torno a las estatuas de Isis, Osiris e Ibis en la sección consagrada al arte faraónico. Tratándose de quienes disfrutaban a su modo de su cercanía física a los dioses y momias nilóticos, no dudo de que el mercado creado por la explotación de éstos como un parque temático por la industria audiovisual incitara a jóvenes y menos jóvenes a esta visita alborozada sin guía ni Baedeker en mano por las salas del venerable museo. La disparidad que señala es en efecto llamativa y la reflexión melancólica que la acompaña -"¿No es un extraño y desolado destino el de Grecia, origen, según se dice, de Occidente? ¿Arranque de la democracia occidental? ¿Milagro del Logos que borró de un chispazo la superstición arcaica? ¿Primer paso en la implacable marcha hacia la libertad de los pueblos soberanos?"- expresa una incuestionable verdad. La gran epopeya, el teatro, el pensamiento filosófico, el germen de las sociedades democráticas de los dos últimos siglos proceden de Hélade. Y muy oportunamente, el autor evoca a este respecto el hermosísimo poema Archipiélago de Friedrich Hölderlin, que yo leí en inglés y, en cuanto pueda, releeré en español, en hexámetros, como en el original alemán, gracias a la traducción de Helena Cortés. Tanto en el plano literario, como en el del pensamiento y en el político, Europa no sería lo que es sin su matriz helena.
Venus y Apolo eran hermosos, pero no correspondían a mi sensibilidad
Dicho reconocimiento ineludible no implica no obstante, como parece sugerir Félix de Azúa, un corte absoluto entre Grecia y Egipto ni una reducción del arte nilótico a las dimensiones espectaculares de los templos faraónicos de cuyo expolio dan muestra las salas exhaustivamente detalladas en las guías turísticas del Louvre o el Museo Británico. En su reciente libro de ensayos, Radicales libres, José María Ridao comenta la preocupación de Plutarco -y antes de él, de Heródoto- por separar el arte griego del egipcio y por reducir su deuda con él. Una sólida bibliografía en el tema muestra con todo que Atenas no partió del cero en el culto a sus dioses ni en el empleo de técnicas artísticas que se remontan a las dinastías del Primer Imperio. Ciertamente, en su tránsito a la orilla norte del Mediterráneo, las divinidades egipcias se humanizaron y ampararon la reflexión filosófica y el modelo de convivencia de la sociedad ateniense, pero esta constatación no excluye la deuda con sus predecesores. Por encima de todo, me parece esencial señalar que el arte egipcio no se circunscribe a un conjunto asombroso de ruinas que el turista sobre el que ironiza Ridao, recorre a solas o en grupo Baedeker en mano.
Reconocer a Grecia lo que le debemos en el campo de la literatura, la filosofía y el ideal social democrático no obsta para que en lo referente a las artes plásticas nuestra sensibilidad actual conecte mejor con las estatuas, estelas y pinturas del Museo de El Cairo o de Abu Simbel. En mi itinerario por este último, hace ya unas décadas, desatendí las explicaciones del guía y su recitado mecánico de las dinastías del Nuevo Imperio (que sonaban en mis oídos con idéntica monotonía a la de la lista de nuestros reyes godos) para contemplar unas estelas y pinturas de prodigiosa modernidad. No me enfrentaba allí a un arte hermoso, pero muerto y museizado, sino a expresiones artísticas de una energía misteriosa que no me remitía a lo creado hace casi cuarenta siglos (Ramsés II y sus dioses Amon o Horus) sino a picassos y giacomettis. Mientras me abstraía en su contemplación dudaba del siglo en que vivía. Allí estaba el genio artístico para recordarme la diferencia entre el pasado inamovible y lo que percibimos como coetáneo y dotado de una perturbadora inmediatez. Esa modernidad atemporal e inmediatez existen también en el campo de la literatura y a ello me referí al hablar de autores medievales de nuestra Península o podría haberlo hecho con el gran Rabelais rescatado por Bajtin.
Meses después de dicha fructuosa cala en el arte nilótico, visité Atenas, sus museos y el Partenón. Aunque las muestras de la pintura helena sean escasas (conocemos los nombres de sus autores, pero poco queda de sus obras), la escultura clásica, imitada luego por Roma, mantuvo siempre la distancia de siglos que me separaba de ella. Los dioses, Venus y Apolos eran sin duda hermosos y, dentro del canon antropomorfo, perfectos, pero esa perfección y belleza no correspondían a mi sensibilidad. Al cabo de unas horas de visita echaba de menos el Museo cairota, Qena, Luxor, Abu Simbel. Con todo, no era uno de esos jóvenes que huroneaban y se divertían en las salas de arte egipcio del British Museum. No añoraba el colosalismo de las Pirámides ni la escenografía grandiosa de los templos faraónicos que imantan a los turistas (salvo en esos tiempos de revueltas y crisis). Sólo la acronía que me permitía vivir con simultaneidad a los artífices de las pinturas y estelas preciosamente conservadas.
Vuelvo al artículo de Félix de Azúa. La Hélade que cantó Hölderlin está en el origen de la cultura europea (con otras aportaciones a menudo marginadas). A ella debemos el pensamiento racional y el ideal de sociedad democrática que nunca atinamos a crear plenamente, pero que alienta las ansias de libertad en el seno de las sociedades despóticas en las que aun reinan los Faraones. Pero el arte egipcio escapa a esto y, a través de los siglos encarna ese presente vitalicio para el que no corre el tiempo y del que no da cuenta Baedeker alguno, pese a sus toneladas de exquisita erudición.
Comentado por: volviendo al asunto el 14/1/2012 a las 16:41
Admito que algo hay del revoltijo que dice usted. Vaya en mi descargo lo que anticipadamente, y en persistente manera de bis, reconocía: que los seleccionados son muy distintos en sensatez política y que, por tanto, soy consciente de esa mezcolanza. Además, ya sabe, las selecciones están casi siempre –siempre, cuando las hace un piernas como yo– destinadas a que gente validísima se quede fuera.
Y hablando de Weil: sólo el más puro padecer abre camino al saber puro existencial. La alegría es la esencia deseada del mundo, el activo despliegue final de ese anhelo ateniense y el sentido legítimo de toda mundanidad; por el contrario, la tristeza judía es la espuma en que desemboca su empeño, tan sustantiva pues, o tal vez más, resulta la melancolía que sigue siempre al viacrucis de la pasión terrenal, que es –como digo– la única universidad para entender cabalmente la verdad antes de morir.
Y me apunto a la ¡enhorabuena!, si es que verdaderamente ha llegado ya.
Comentado por: Jesús Espinosa el 14/1/2012 a las 13:57
Y Roma, ¿dónde la metemos?, preguntaría otro a continuación.
Volvamos a lo que se comentaba antes, a lo que decía F. Savater sobre de Azúa, y Borges sobre O. Wilde.
Supongo, aunque sea mucho suponer por mi parte, que en el artículo no se trataba de hacer un análisis riguroso histórico y sociológico sobre la pérdida de lo que nunca fue nuestro. Por fortuna, añadiría yo. Para eso ya hay muchos Sánchez en el mundo.
En realidad lo que se afirma proviene de una sensación, de una imagen: la visita al Museo Británico y la afluencia de público que tienen las salas de Egipto y Grecia. Es a partir de ella cuando, el propio autor lo dice, se elabora una reflexión. Es el común modo de proceder de los escritores, de quien observa el mundo y no sólo la teoría académica, canónica y a veces muerta o errónea de los libros. Tal imagen, tal sensación, es la de la luz y la sombra, la vida y la muerte, la libertad y la tiranía, la razón y la superstición... y como los jóvenes afluyen masivamente a las salas de Egipto dejando vacías las de Grecia.
Imagen brutal de nuestra cultura y nuestro tiempo en la que yo creo que hay una verdad radical que se impone más allá de una exposición exhaustiva de la historia.
Repitamos lo que sobre de Azúa escribía Savater:
“Deslumbrados por la brillantez del estilo (sabido es que en nuestro país elogiar la brillantez de un escritor suele equivaler a poner en duda su exactitud o veracidad) y por la advertencia liminal del propio autor, algunos lectores posmodernos quizá no aprecien lo que en cambio para quienes estamos chapados a la antigua es fundamental: que en muchas ocasiones su juego literario descubre una verdad, olvidada o incómoda.”
Ya que hablaba de Roma, creo que a la verdad se llega por diferentes caminos, por el arte y por la ciencia. Lo que no me parece bien es la pretendida tiranía de los mediocres que se escudan en la ciencia para darnos su visión totalitaria de las cosas.
Comentado por: arte y ciencia el 14/1/2012 a las 12:16
Para Simone Weill el antígono de Atenas no es Abu Simbel,si no Jerusalen. Allí apenas quedaron piedras,la pata de la mesa del rey godo dicen que andaba por Toledo,pero la potencia de la idea hebrea ha sido determinante en la configuración de Europa,distanciandola de la Grecia de Solón o Pericles.Consciente de ello,Julio Caro Baroja decía que si acaso había que tener una religión,la suya sería la pagana
Comentado por: Jaime el 14/1/2012 a las 10:34
Enhorabuena.
Nacimiento
Para Iris
Su llegada se fue revelando:
algo nuevo y distinto,
otro organismo
dentro de un organismo
se completaba
para
albergar un destino
para,
en una comunión sin precedente,
compartir
la vida
con una lucecita pequeña
que nace titilando
con un leve cricrí.
Comentado por: DPA el 13/1/2012 a las 20:36
La melancolía del totalitario
FÉLIX DE AZÚA 12/01/2012
Me ha complacido mucho el artículo de ayer de Sánchez Cuenca, cuyo contenido, tras profunda reflexión, me parece que puede resumirse del siguiente modo: "Exijo que los escritores (por ejemplo Vargas, Reverte y Azúa) dejen de publicar artículos en la prensa para que así los lectores puedan leer los artículos de Sánchez, los cuales dicen que es imprescindible que los escritores dejen de publicar artículos, etcétera". Es un modo eficacísimo de luchar contra la melancolía del totalitario, o sea, tapar la boca a todo el que no sea un turiferario.
Mario Muchnik / Vladimir López Alcañiz 13/01/2012
De apariencia sensata y ritmo seductor, el artículo Literatura política, de Ignacio Sánchez-Cuenca, (EL PAÍS, 11 de enero de 2012, página 27), tal vez tenga razón cuando se refiere a Vargas Llosa y a Félix de Azúa. Lo que es inexplicable es que no se refiera a otros autores conocidos que también incorporaron la política a su obra. Me refiero, solo como mínimo ejemplo, a Gilgamesh, Platón, Dante, Voltaire, Montaigne, Rousseau, Malraux, Mark Twain, Norman Mailer, Conrad, Orwell, Tom Wolfe, Italo Calvino, Elio Vittorini, Cortázar, Tolstói y una pléyade de otros que, en su conjunto, constituyen simple y llanamente la totalidad de la literatura. - Mario Muchnik.
Flaubert escribió que la necedad moderna no es la ignorancia, sino el no pensamiento de las ideas preconcebidas. De esto trata el necesario artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca, que denuncia la falta de rigor con que algunos escritores analizan la política. Ya sea por la obsesión antinacionalista, ya por una concepción desfasada del liberalismo, el resultado es un error de diagnóstico. Pero la cuestión no es, principalmente, que los escritores deban ceder su espacio a los especialistas. La fuerza y el encanto de su prosa son un vehículo privilegiado para que circulen las ideas. De lo que se trata es de dar nuevos bríos a la figura del intelectual tal como la encarnó Zola en su famoso Yo acuso. Esto es, el escritor que se sobrepone a la autocomplacencia y a la melancolía para decir "no, esto no es así". Hoy más que nunca, nuestra sociedad lo necesita.. Vladimir López Alcañiz .Girona.
Comentado por: el debate continúa el 13/1/2012 a las 12:29
El otro día, viendo algo de Sánchez Ferlosio por estos mundos de Dios, perdón, de Bill Gates, me topé con algo esclarecedor para mí, torpe semianalfabeto en busca de una chispa de luz. El escritor usó aquello que mejor conoce, en lo que es un maestro, es decir, el lenguaje, para revelarme sencillamente una verdad de lo que creo que es parte de nuestra limitada condición humana. Decía así la cita sacada de su libro “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”:
“Digo la tara, y no me entiende nadie; digo la tara y la rejama, y ya me entienden muchos; digo por fin la tara y la rejama, el tomero y el romillo y veo que me entienden todos. El injusto poder de convicción de los sistemas viene del hecho –por lo demás, epistemológicamente necesario- de que el cerebro humano sea tan inercialmente, tan formalísticamente, analógico y combinatorio.”
Con estas simples y luminosas palabras pude entender, gracias al maestro, como muchos errores acumulados y asociados dotan de visos de racionalidad o de sensatez lo que no es más que locura y sinrazón. Y así, me digo, es como prosperan las locuras en este mundo, los sistemas ideológicos que falsean la realidad y que sin embargo tienen un enorme poder de convicción sobre pueblos enteros, máxime, según Pascal, cuando la sagrada tradición los ha sancionado como verdaderos y les ha dotado de los ropajes con que se reviste la autoridad: togas, armiños, uniformes, ejércitos…
Comentado por: si me oyera Chesterton! o en su defecto, cp (reconstituido) el 12/1/2012 a las 23:34
Qué alegremente hablamos de lo que no entendemos. Como yo el otro día que sitúe el Romanticismo un siglo después de su existencia y ningún alma caritativa me dijo que era un melón. Así, algunos sueltan aquí sus parrafadas descabelladas y se van convencidos de que su palabra ilumina el mundo. No es que debamos saberlo todo y no nos equivoquemos sino la ridícula actitud que algunos adoptamos en los comentarios, de impartir clases magistrales buscando dios sabe qué. Sería inútil intentar corregir a los que vamos por la vida en ese plan, nadie convence a nadie de nada. Y así este diálogo de sordos creo que es algo generalizado, no sólo entre los pobres diablos que no tenemos más luces que las que la naturaleza y una deficiente educación nos dio, sino también entre los nuevos moralistas de la sociedad, periodistas, científicos y políticos que sustituyeron a los curas, en determinar lo que está bien o mal. Ante tanta confusión de disparates que continuamente llegan a nuestros oídos se agradece y no tiene precio oír, entre los ecos, alguna voz original. Por eso espero cada semana leer el artículo de este blog.
Comentado por: Cadalsito el 12/1/2012 a las 12:05
Esto dice Ignacio Sánchez acera de la condición suficiente para el análisis político. “Este requiere algo de destreza literaria, pero exige sobre todo unas ciertas capacidades que no guardan necesariamente relación con el mundo de la ficción: entender los intereses en juego, las limitaciones con las que operan los actores políticos, las estrategias, los valores ideológicos, saber lo que se ha hecho en otros países, confiar en los hechos y no en las percepciones, etcétera.
No existe la ciencia política como puede existir la ciencia física. Aún así, si considerásemos que sí existe una ciencia política, nunca deberíamos exigir que no hubiera distintos puntos de vista que entraran en conflicto. Evidente, si la política fuera una ciencia, habría que exigir rigor a la hora de manejar sus principios, sus rudimentos, sus axiomas, sus conceptos, su lenguaje. Pero ¿cuál es lenguaje de la ciencia política? ¿Cuál es el de los “intereses que entran en juego”? ¿Cuál es el de “las limitaciones con las que operan los actores políticos”? ¿Cuál el de “las estrategias”? ¿Cuál el de “los valores ideológicos”? ¿Cómo se confía en los hechos y no en las percepciones? En fin. El problema que tiene el señor Sánchez es el de no saber que la ciencia política no es tal, además de entender, por su defensa acérrima de la política socialista con los etarras, por ejemplo, que sólo hay una visión auténtica científica de la política: la suya. Esto es todo lo contrario a cualquier concepción científica del mundo, sea política o no. Porque no admite el pluralismo. ¿En qué datos, digamos matemáticos o lógicos, se basa el señor Sánchez para saber que esa política socialista es la más “científica”? Esto es un tremendo absurdo, que encubre una visión platónica, marxista, totalitaria, de la política. El problema fundamental de la política para Platón era éste: quién debe gobernar. Y no éste: cómo se debe gobernar. Para el totalitario contemporáneo deben de gobernar los de su cuerda ideológica (en el caso que nos ocupa los del PSOE), con lo cual, el principio político democrático de la alternancia en el poder carecería de importancia. En realidad lo que dice el señor Sánchez-Cuenca es tan poco científico como fue el intento de considerar científico al marxismo. Esta visión de la política se tradujo en un terrorífico cataclismo humano que todavía se sufre en el mundo. En España no somos una excepción, sólo que aquí, por fortuna, no lloramos, tirados por el suelo, la muerte del líder.
Comentado por: miguel el 12/1/2012 a las 11:20
"Trapiello, Marías, Escohotado, ¡G. Bueno, Llosa, Espada, Juaristi!, Azúa, Savater, Ferlosio, García Calvo" ¡Vaya revoltijo! Me parece que la necesidad de reunir 11 (culto periodístico a la cifra)nombres 11 a bote pronto ha llevado a una mezcolanza imposibles y hasta grimosas. Además, ¿por qué no tantos otros? Me parece ser que el criterio es el de "escritores castellanos vivos que se prodigan o alguna vez se han prodigado más de la cuenta en la prensa". ¿Cuánto puede fiarse uno de un tal criterio?
Comentado por: juliano ah no el 11/1/2012 a las 20:30
Se me olvidaba decir que, por supuesto, los análisis políticos de los once no son, ni con mucho, igual de sensatos y acertados; pero creo que todos ellos tiene una voluntad de verdad que -en un asunto tan dado siempre a la impostura y a la consecución de interés más mezquino- por si sola, y por encima de todas sus muchas diferencias, nos obliga a seleccionarlos.
Comentado por: Jesús Espinosa el 11/1/2012 a las 17:46
Se me olvidaba decir que, por supuesto, los análisis políticos de los once no son, ni con mucho, igual de sensatos y acertados; pero creo que todos ellos tiene una voluntad de verdad que -en un asunto tan dado siempre a la impostura y a la consecución de interés más mezquino- por si sola, y por encima de todas sus muchas diferencias, nos obliga a seleccionarlos.
Comentado por: Jesús Espinosa el 11/1/2012 a las 17:43
Obvio que el talento literario no es siempre condición suficiente ni garantía de análisis políticos veraces; pero en el caso concreto de Vargas Llosa y Azúa sí me inclino a mantener que, por lo general, ambos aspectos coinciden. Y pienso además que esa coincidencia es un matiz importante para poder considerar a alguien, más acá o allá de lo literario, intelectual. Por eso mismo, en la selección de intelectuales españoles que se propuso e inició aquí hace bastantes años, y que se concluyó en el blog de Arcadi Espada, figuraban ambos. Aprovecho para recopilar aquí ahora que nadie me lo ha pedido aquella selección completa, con el número canónico que se llevaba antaño, empezando por el portero, pasando por la defensa y la media, para acabar en la delantera:
1 A. Trapiello
2 J. Marías
5 A. Escohotado
3 G. Bueno
4 M. Vargas Llosa
6 A. Espada
7 J. Juaristi
8 F. Azúa
9 F. Savater
10 R. S. Ferlosio
11 A. García Calvo.
¡Ah! y otra cosa más: mi convicción es que de un intelectual que se atreve a narrar la `Historia de un gacetillero escrita por el mismo´ uno siempre se puede fiar.
Comentado por: Jesús Espinosa el 11/1/2012 a las 17:15
Al parecer Carme Chacón ha tenido en cuenta las "ocurrencias" del autor de este blog y de otros, antes que el análisis serio y riguroso de sociólogos, cuando está tan interesada en remarcar sus raíces andaluzas o sus primeros mítines como candidata los da en Extremadura, Andalucía o Castilla-La Mancha, feudos del PSOE menos nacionalistas.
No se trataría así de una mera razón personal de Félix sino de algo que preocupa y tiene peso político en el PSOE.
Comentado por: la verdad de las mentiras el 11/1/2012 a las 12:18
"Por encima de todo, sin embargo, lo que algunos de sus incondicionales más valoramos es algo que él finge no buscar (en el prólogo asegura "lo que persigo, en todo caso, es el placer mismo del ejercicio literario, no el del enunciado verdadero, que es otro tipo de placer muy distinto y de superior intensidad"). Borges señaló un rasgo de las humoradas y paradojas de Oscar Wilde que puede escapar a sus admiradores: que Wilde casi siempre tiene razón. Deslumbrados por la brillantez del estilo (sabido es que en nuestro país elogiar la brillantez de un escritor suele equivaler a poner en duda su exactitud o veracidad) y por la advertencia liminal del propio autor, algunos lectores posmodernos quizá no aprecien lo que en cambio para quienes estamos chapados a la antigua es fundamental: que en muchas ocasiones su juego literario descubre una verdad, olvidada o incómoda. Si no me equivoco, este propicio milagro ocurre más cuando afronta temas políticos o sociales que cuando se recrea en la estética, campo en el que se siente tan feliz que no sabe renunciar a ningún capricho o exageración."
Fernando Savater en un artículo sobre Félix de Azúa,publicado en EL PAÍS.
Comentado por: opiniones para todos los gustos el 11/1/2012 a las 11:43
"Porque el talento literario de Vargas Llosa o de Azúa no está en cuestión. Lo que me pregunto más bien es si ese talento es condición suficiente para el análisis político. Este requiere algo de destreza literaria, pero exige sobre todo unas ciertas capacidades que no guardan necesariamente relación con el mundo de la ficción: entender los intereses en juego, las limitaciones con las que operan los actores políticos, las estrategias, los valores ideológicos, saber lo que se ha hecho en otros países, confiar en los hechos y no en las percepciones, etcétera. Rara es la ocasión en que ambos talentos se dan conjuntamente, de forma que el autor combine la buena prosa con la profundidad. En este sentido, Javier Pradera era sin duda un ejemplo sobresaliente."
Hasta aquí he podido leer. Lo demás sobra. Es la apoteosis de los pricipios que configuran la ciencia política como Dios manda. Muy bien don Iganacio por esta magistral lección de atrofia intelectual, digna de ZP y sus monaguillos. Hay que ver. Si es que los antinacionalistas somos unos indoctos en esto de opinar libremente sobre política, pues ello sólo es posible si se entiende la impagable (¿o no?) labor negociadora de ZP con los asesinos etarras. Gracias, don Ignacio; no aquel, de Loyola, renegado militar que fue al servicio del imperio españolista.
Comentado por: Jovellanos el 11/1/2012 a las 11:10
Literatura política
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA 11/01/2012
¿Ustedes entienden por qué en España los escritores escriben tanto sobre política? Abran cualquier periódico, incluyendo el que ahora tienen en sus manos o en su pantalla, y encontrarán a famosos novelistas, poetas, ensayistas y críticos literarios opinando sobre temas de política nacional e internacional. Pueden incluso explicarnos su voto en las elecciones del 20-N, como hizo antes de los comicios Mario Vargas Llosa y después Félix de Azúa. Bueno, en realidad Azúa solo nos informaba de que no había votado a los malvados socialistas, dejándonos a sus seguidores en ascuas acerca de la papeleta que metió en el sobre. Para mí que no fue la de IU.
El escritor prototípico, como cualquier otro ciudadano, no suele tener un especial conocimiento de la política. La mayoría de las veces sus tesis no son resultado de una reflexión informada. Ojalá se apoyara el literato en datos: sí, datos, esa clase de información grosera, positivista y tecnocrática que algunos consultan. Pero ante un adjetivo florido y eficaz que se retiren los datos. El literato se siente más a gusto con la retórica y se deja llevar por esa querencia tan latina y tan viril hacia la afirmación contundente, tajante y tronante. Vargas Llosa, en Una rosa para Rosa, afirmaba que la causa del elevado paro en España "es una política económica errática, imprudente, y la obstinación del Gobierno socialista en negar la existencia de la crisis a lo largo de más de un año". Y añadía que "el Partido Popular cuenta con el mejor equipo de economistas y las ideas más claras para enfrentar el difícil y sacrificado reto que será llevar a cabo las reformas radicales necesarias". Ahí queda eso. Podía haber dicho esto mismo o lo contrario, que tanto da, pues semejante afirmación no era la conclusión de un argumento, no respondía a ningún análisis, no se basaba en ningún dato. De hecho, el resto de los votantes no conocíamos esas ideas que defendía el PP, pues Rajoy había tenido buen cuidado en ocultarlas. A Vargas Llosa, en el fondo, le daba igual el diagnóstico de la situación económica: lo que buscaba no era más que ensalzar a Rosa Díez, la de "ojos efervescentes", "un político de convicción" (en sentido weberiano, entiéndase).
A veces el escritor se desliza hacia el registro más castizo del "energumenismo". Adopta el espíritu de los comentarios brutales que abundan en los medios digitales, solo que con prosa elegante. Desde estas páginas, Félix de Azúa se despachó a gusto hace poco. Hablando del "descalabro" socialista, describía a Jesús Egiguren como "un melifluo valedor de quienes han defendido el asesinato como arma política". Este tipo de matonismo verbal está muy extendido cuando se trata de la cuestión vasca. Si no aceptas ciertos dogmas sobre cómo acabar con ETA, pasas a ser tonto útil y cómplice del terrorismo. Jorge Martínez Reverte arremetía también contra Egiguren en otro artículo reciente. Insultar a Egiguren (o a Aizpeolea) se ha convertido en uno de los pasatiempos favoritos entre quienes andan mitad desconcertados, mitad cabreados por el fin de ETA.
Pero no nos desviemos. El artículo de Azúa no sobresalía por su avinagramiento (tenía la dosis habitual), sino por la tesis fantástica de que la caída del PSOE se debe a la política de los socialistas hacia el nacionalismo. En todo el artículo no se mencionaba ni una sola vez la crisis económica como un factor posible de desgaste del partido socialista. Si los socialistas se han hundido electoralmente es por no combatir el nacionalismo como se debe, es decir, mediante insultos. Hay que aclarar que Azúa estaba explicando sobre todo su decisión personal de no votar al PSOE, si bien tenía la presunción de que sus "razones" personales iluminaran lo sucedido el 20-N. Mucha presunción parece.
Es verdad que los literatos no son los únicos en confundir el análisis con la ocurrencia. Sin embargo, son especialmente habilidosos en ese ejercicio y sirven de inspiración a muchos otros que, sin tener talento literario, ocupan columnas y tribunas. Porque el talento literario de Vargas Llosa o de Azúa no está en cuestión. Lo que me pregunto más bien es si ese talento es condición suficiente para el análisis político. Este requiere algo de destreza literaria, pero exige sobre todo unas ciertas capacidades que no guardan necesariamente relación con el mundo de la ficción: entender los intereses en juego, las limitaciones con las que operan los actores políticos, las estrategias, los valores ideológicos, saber lo que se ha hecho en otros países, confiar en los hechos y no en las percepciones, etcétera. Rara es la ocasión en que ambos talentos se dan conjuntamente, de forma que el autor combine la buena prosa con la profundidad. En este sentido, Javier Pradera era sin duda un ejemplo sobresaliente.
En otros países no es tan habitual encontrarse con las opiniones políticas de los escritores en las páginas de los diarios. Basta con echar una mirada a los medios anglosajones serios, en los que el nivel de exigencia del análisis es mayor. ¿Es una aspiración desmedida acabar con la retórica de la contundencia, eliminar el matonismo verbal y reclamar argumentos y datos como materiales básicos del debate político?
Comentado por: lo firmaría yo el 11/1/2012 a las 09:58
Nunca he comprendido a Hölderlin, excepción hecha de los incomprensiblemente transparentes versos que escribió en la carpintería de Zimmer, los así llamados Poemas de la locura. Y en hexámetros, me suena más ajeno que el Código de Hammurabi, pongo por caso.
De otra parte, mode off-topic on: Félix, hazle notar a tu amigo Arcadio Espada que está entrando en una espiral de exaltación. Sus comentarios y recomendaciones escrit@s pueden generar violencia. Tirar la piedra y esconderse detrás de los tirantes de Pedrojota es un recurso demasiado fácil para la inteligencia que le supongo. ¿Qué le sucede? ¿Quiere un ministerio?
Feliz 2012.
Comentado por: Francesc Xavier Mir el 10/1/2012 a las 11:38
Respuestas posibles a las tesis de Hermann Lübbe.
1. Las tradiciones son algo más que hábitos comunes (pongamos por ejemplo el aseo diario), son fundamentales para la cohesión del orden social. No es cierto que seamos incapaces de vivir sin ellas. La tradición de tener un esclavo en casa fue abolida en EE.UU. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un ejemplo del ser humano para romper con viejas tradiciones. Podemos encontrar otros muchos ejemplos en la historia de la humanidad, incluso podemos encontrar cómo es posible nuestra capacidad para volver a las viejas tradiciones, puesto que lo que llamamos historia no es una serie, diríamos progresiva, de hechos en forma cinematográfica.
2. Presumir que la tradición es siempre racional me parece una irracionalidad
3. Cuestionar una tradición es cuestionar su fundamento. Lo importante es saber cuánta racionalidad contiene el cuestionamiento. Y ahí siempre hay que estar atentos a cuánto aporta a la eficacia de la convivencia social, que es todo lo contrario a la destrucción social, a la de sus miembros.
4. Nadie tiene por qué aceptar ningún deber de transmitir una tradición. Generalmente eso se hace de una forma inconsciente, irracional. Lo importante de una tradición es que nos quedemos con lo que de ella pueda servirnos, desde el punto de vista de la racionalidad, para la convivencia. Y si no es así, ¿por qué no rechazarla?
5. No se puede responder a lo que es incompresible.
Codas (marquardianas): me remito a esto último.
Comentado por: miguel el 10/1/2012 a las 11:20
Comentado por: z el 09/1/2012 a las 18:48
Cinco tesis de Hermann Lübbe y dos codas
1. Las tradiciones (la historia común como conjunto de hábitos comunes, entendiendo por hábitos, a su vez, aquello que vale, puesto que viene valiendo) no se pueden justificar a sí mismas por su éxito, sino por nuestra incapacidad para arreglárnoslas sin ellas.
2. Lo primero que hay que presumir ante una tradición es su racionalidad. Es más racional vivir en un relato que en un principio (la cuestión del comienzo absoluto es un segmento de un relato que la engloba).
3. La fundamentación explícita de una tradición (que exige la deshabituación de la tradición) debe correr a cuenta de quien la cuestiona (el peso de la prueba ha de correr a cargo del promotor del cambio: ¿Con qué legitimación el promotor del cambio exige a la tradición una legitimación absoluta?).
4. Mientras la norma anterior no sea satisfecha, las tradiciones deben ser transmitidas (y, por consiguiente, relativamente desplazadas) como un patrimonio valioso.
5. Toda moral fáctica es una moral provisoria legitimada por la hipérbole de la pregunta por la fundamentación absoluta.
Codas (marquardianas):
Coda 1: La filosofía de la absoluta legitimación es cristianismo menos gracia.
Coda 2: La sociedad líquida será soportable mientras siga fluyendo el agua corriente.
http://elcafedeocata.blogspot.com/
Comentado por: cp (reconstituido) el 09/1/2012 a las 18:39
ACABA
En volandas,
como si no existiera el avispero,
aquí me tienes con los ojos desnudos,
ignorando las piedras que lastiman,
ignorando la misma suavidad de la muerte.
¿Te acuerdas? He vivido dos siglos, dos minutos,
sobre un pecho latiente,
he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos
y una mejilla rota por una letra.
La soledad de lo inmenso mientras media la capacidad de una gota.
Hecho pura memoria,
hecho aliento de pájaro,
he volado sobre los amaneceres espinosos,
sobre lo que no puede tocarse con las manos.
Un gris, un polvo gris parado impediría siempre el beso sobre la tierra,
sobre la única desnudez que yo amo,
y de mi tos caída como una pieza
no se esperaría un latido, sino un adiós yacente.
Lo yacente no sabe.
Se pueden tener brazos abandonados.
Se pueden tener unos oídos pálidos
que no se apliquen a la corteza ya muda.
Se puede aplicar la boca a lo irremediable.
Se puede sollozar sobre el mundo ignorante.
Como una nube silenciosa yo me elevaré de mí mismo.
Escúchame. Soy la avispa imprevista.
Soy esa elevación a lo alto
que como un ojo herido
se va a clavar en el azul indefenso.
Soy esa previsión triste de no ignorar todas las venas,
de saber cuándo, cuándo la sangre pasa por el corazón
y cuándo la sonrisa se entreabre estriada.
Todos los aires azules...
No.
Todos los aguijones dulces que salen de las manos,
todo ese afán de cerrar párpados, de echar oscuridad o sueño,
de soplar un olvido sobre las frentes cargadas,
de convertirlo todo en un lienzo sin sonido,
me transforma en la pura brisa de la hora,
en ese rostro azul que no piensa,
en la sonrisa de la piedra,
en el agua que junta los brazos mudamente.
En ese instante último en que todo lo uniforme pronuncia la palabra:
ACABA.
Vicente Aleixandre
Espadas como labios (1930-1931)
Comentado por: DPA el 09/1/2012 a las 14:43
De espeso nada. Y si llegase a ser cierto que sus reflexiones molestan a parte de “la alegre concurrencia de este blog” considere y contraponga que, sin duda, a otros nos ayudan en el empeño que “transforma las penas verdaderas en una música”, en la sonrisa indeleble que también se gasta Elvira. El remate es que, a estos otros, nos sube usted la moral.
Comentado por: Jesús Espinosa el 09/1/2012 a las 12:31
Elvira de Alvear
Todas las cosas tuvo y lentamente
todas la abandonaron. La hemos visto
armada de belleza. La mañana
y el claro mediodía le mostraron,
desde su cumbre, los hermosos reinos
de la tierra. La tarde fue borrándolos.
El favor de los astros (la infinita
y ubicua red de causas) le había dado
la fortuna, que anula las distancias
Como el tapiz del árabe, y confunde
deseo y posesión, y el don del verso,
que transforma las penas verdaderas
en una música, un rumor y un símbolo,
y el fervor, y en la sangre la batalla
de Ituzaingó y el peso de laureles,
y el goce de perderse en el errante
río del tiempo (río y laberinto)
y en los lentos colores de las tardes.
Todas las cosas la dejaron, menos
una. La generosa cortesía
la acompañó hasta el fin de su jornada,
más allá del delirio y del eclipse,
de un modo casi angélico. De Elvira
lo primero que vi, hace tantos años,
fue la sonrisa y es también lo último
J.L. Borges
Comentado por: . el 09/1/2012 a las 01:06
Nada que objetar a las dos cosillas. Como dices, y es obvio, no puedo tener experiencia alguna de la Muerte (con mayúsculas). Sólo tomando en consideración esa Muerte, se podría hablar de eternidad y otros conceptos confusos manejados en la religión, y que, como bien dices, no pueden apoyarse en la experiencia sino en la creencia.
Mi experiencia, debí explicarme mal, se refiere a la otra muerte (con minúsculas) que significaría la ausencia de quienes antes compartía nuestra vida y de esa muerte todos tenemos experiencia pues padecemos varias muertes a lo largo de nuestra vida. Por eso decía que el olvido es la muerte para los vivos y que de ese olvido suele salvarse normalmente y tan sólo la belleza, también, quizás, la verdad y la bondad.
Con los muertos nos ocurre algo parecido a lo que sucede con las personas que dejamos de ver hace años. Al principio de la separación se recuerdan perfectamente sus rasgos, sus gestos, el sonido de su voz, su olor, su forma de reir o de llorar. Luego todo eso se va diluyendo en el recuerdo hasta que no nos queda de ellos más que una idea vaga, un esbozo borroso en el que sobresale lo que más nos atrajo de ellos y finalmente, con los años, hasta este esquema de persona se funde con otros recuerdos de otras personas en una confusa nebulosa que también acabará por desaparecer cuando finalmente nosotros también muramos. Es esto lo que yo interpreto, no sé si correctamente, de los muertos que aparecen en los Cien años de soledad. Los ausentes resucitan por el recuerdo de los que siguen habitando la casa, pero ante la imposibilidad de la memoria para retener todos y cada uno de los rasgos que los conformaban cuando estaban vivos, se aparecen en la novela como oscuras sombras sin voluntad, tal y como permanecen en el recuerdo de quienes compartieron con ellos parte de su vida. Finalmente hasta de esta memoria acaban desapareciendo, poco a poco, como sombras aniquiladas por el sol del presente, en lo que supone para ellos la segunda muerte.
Sólo la belleza, por su arrebatadora atracción, permanece incólume en la memoria y la melancólica sonrisa de la innombrable, como Remedios la bella, subió directamente al intocable cielo de tu recuerdo, a salvo de las degradaciones y deterioro del tiempo. Y esa sonrisa es importante porque gracias a su floreciente vigor en tu memoria te es posible salvarte, en cierto modo, del paso del tiempo, gozar en cierta manera de cierta sensación de atemporalidad. Es lo que otros, menos afortunados que tú, buscan en el arte, en las piedras.
Y ya me callo que esto se está poniendo, por mi parte, algo espeso y no quisiera molestar a la alegre concurrencia de este blog.
Comentado por: Snopes el 08/1/2012 a las 22:46
Dos cosillas:
Una: la experiencia no aporta garantías de realidad en lo relativo al enigma. La muerte, que entra de lleno dentro de éste, juega en otra liga, en la de la creencia. Se cree que sí o se cree que no, pero siempre se cree, el enigma no tiene otra herramienta que la creencia. Así que la experiencia pesimista no está ni más ni menos cercana a la realidad.
Y dos: si en la eternidad se salva la belleza también perduran la bondad y la verdad, que son formas supremas de aquella.
Comentado por: Jesús Espinosa el 08/1/2012 a las 21:40
Nunca se puede perder lo que nunca fue nuestro. Esto es verdad. Uno puede perder una herencia familiar, un amor, la inocencia, un ojo, etc. Uno, incluso, puede perder la memoria de lo que fue su vida, su pasado, de lo que tuvo en ese pasado. En realidad nada de este Universo en el vivimos nos pertenece, excepto nuestra voluntad libre, si es que aún no está perdida por el envejecimiento o la enfermedad. Pero la idea de voluntad libre, ¿por qué ha llegado hasta mí? ¿De dónde la he heredado? ¿Es una herencia cultural? Sí, es una herencia cultural. Somos un complejo plural de conciencias, cada una de ellas bombardeadas de continuo por las informaciones que recibe del exterior. Cada cual influye en el ámbito donde se mueve. Una forma de hablar, de escribir, un gesto, una manera de vestir, todo influye en la conciencia de los demás y viceversa. No sé si la herencia cultural de la antigua Hélade forma parte de este conjunto plural de conciencias en el que ahora me muevo. No sé si existió Platón, Aristóteles o Sócrates. No sé si la democracia la inventaron los antiguos griegos. Pero entonces, ¿de dónde me viene la idea de voluntad libre, sin que ello forme parte de una herencia cultural? ¿De los genes en exclusiva? ¿Y por qué, si ello es así, hay millones de personas en el planeta que no han heredado esa idea de origen genético? Si la idea de pluralismo, de democracia, es genética, ¿por qué es tan escasa en este mundo? No pasa igual con las manos, la cabeza, el color de la piel, el estómago, etc., de origen genético, que sí son universales. Luego la idea de voluntad libre no puede depender necesariamente de la gestión genética en exclusiva. Tendrá que ver por fuerza con la herencia cultural en nuestro entorno social, y en el caso que nos ocupa, en Occidente. Puede que la Civilización Griega sea un invento. Pero, reconozcan conmigo, que de todos los inventos civilizadores en este planeta, el invento de la Civilización Griega es el menos desagradable. Esa es mi conciencia sobre el asunto, aunque nunca descarto estar equivocado.
Comentado por: miguel el 08/1/2012 a las 21:14
Los muertos de García-Márquez llevan, tras el óbito, una triste existencia en que van perdiendo paulatinamente lo que fueron sus cualidades humanas. Los vemos encadenados a una higuera, casi como animales, deambular como abatidas sombras por las estancias y pasillos de la casa, hasta que poco a poco se van disolviendo en la nada, en lo que se supone que es la segunda muerte, la definitiva. Sólo uno de los personajes se salva, en los cien años de soledad, de esa segunda vida tras la primera muerte, Remedios la bella, un ser angelical de turbadora hermosura, que asciende a los cielos sin esa paulatina descomposición espiritual que padecen el resto de los mortales.
Debemos considerar la obvia metáfora de lo que supone esa segunda y frágil encarnación tras la muerte: la nada gloriosa resurrección de esos espectros no es más que el recuerdo que de ellos les va quedando a los vivos, y como ese recuerdo, con el paso del tiempo, se va diluyendo y poco a poco se van perdiendo en el olvido lo que fueron las características de la personalidad de los que murieron, resultando al cabo de los años meros esbozos oscuros, borrosos garabatos de personas que acabarán desapareciendo en el tiempo.
Sólo la belleza se salva de esa inexorable ley del olvido.
Visión de la muerte no tan optimista como la suya, pero supongo, por la experiencia, más cercana a la realidad.
Comentado por: Snopes el 08/1/2012 a las 11:48
Muchas gracias por su lúcido comentario, Snopes. A pesar de la crisis temporal que atravesamos, ahora casi todo el mundo está comprando, devolviendo o cambiando regalos y no es nada fácil encontrar a alguien con quien poder hablar de estas cosas. Creo que sí, que como los muertos ya viven en lo cierto se las tienen obligadamente que ver con la belleza, que es parte crucial de la certeza. Desde luego, no lo puedo asegurar; pero ya digo que lo creo, y más que nada. Hace unos años, tras una crisis aguda de dolor fui encontrándole su sitio a la risa, por eso me ha gustado siempre esta casa. Humor y dolor, “el verdadero barro de la existencia”, me llevaron por el camino bueno de la creencia, por la esperanza del bien, frente a la desesperación. Desde luego que no sabemos de hecho, pero podemos decidir y decidimos en nuestra creencia frente al enigma. Y desear lo bueno en la creencia es el bien, mientras que desear lo malo es mezquindad. Así lo vio con agudeza temprana Unamuno. No lo sé a ciencia cierta, ya digo, pero no tengo la menor duda que quiero volver a ver la belleza de aquella sonrisa melancólica, la cara de la innombrable; lo mismo que quiero volver a encontrarme y charlar otra vez con mis padres. Y volviendo a su pregunta, los muertos son la inmensa mayoría, que decían los romanos; unos 107.000 millones desde la primera persona -si es que se puede hablar así- Homo sapiens hace unos 160.000 años, frente a los aproximadamente 7.000 millones vivos de ahora, el 6,5%. La relación de la belleza con esa inmensa mayoría resulta parte sustantiva de la creencia que mejor se enfrenta a la resolución del misterio. Recuerde que el amor a los difuntos -Kierkegaard dixit- es el único amor humano fuera de duda, el amor en sí que no busca nada. Está pues fuera de duda que el amor y la belleza son el barro de la verdad que más nos conviene esperar del lugar habitable en el que ahora están los difuntos.
Comentado por: Jesús Espinosa el 07/1/2012 a las 20:26
El factor de permanencia estética del recuerdo es incomparablemente superior al de las piedras, pues no concibo belleza alguna en que no juegue un papel trascendental la subjetividad. La misma sonrisa de la misma niña vistos por tus ojos de hoy, por los que han pasado cuarenta años, no sería la misma sonrisa que vieron tus ojos de crío. Sólo el recuerdo te devuelve aquella mirada, y la belleza que alcanza el 1,10 f está en aquella mirada, no en la sonrisa, pues aquella mirada no sólo abarcaba la expresión de la innombrable sino todo un mundo desaparecido levantado de nuevo por tu recuerdo
Es cierto que las piedras le sobreviven a uno, pero ¿existe la belleza para los muertos?
Así, para los vivos, la verdadera muerte es el olvido.
Comentado por: Snopes el 07/1/2012 a las 10:19
On Seeing the Elgin Marbles
John Keats
My spirit is too weak —mortality
Weighs heavily on me like unwilling sleep,
And each imagined pinnacle and steep
Of godlike hardship tells me I must die
Like a sick eagle looking at the sky.
Yet ’tis a gentle luxury to weep
That I have not the cloudy winds to keep
Fresh for the opening of the morning’s eye.
Such dim-conceived glories of the brain
Bring round the heart an undescribable feud;
So do these wonders a most dizzy pain,
That mingles Grecian grandeur with the rude
Wasting of old time —with a billowy main—
A sun —a shadow of a magnitude.
Comentado por: Ana Nuño el 06/1/2012 a las 17:30
Así, a pies juntillas, lo siento y lo pienso también yo: los mármoles de Fidias son el culmen supremo de belleza alcanzada por la humanidad. Y tal es así que ahora propongo aquí mismo hacer de `el fidias´ (=f) -o `bellecel´, como también le podríamos llamar- la unidad canónica para poder comparar estéticamente las cosas. Con ligeras variaciones de desacuerdo en centésimas, todo el mundo sensato sabe que Velázquez alcanza el 0,95 f, Sánchez Cotán el 0,87, a Villanueva le corresponde 0,77 f, mientras que, por ejemplo, Frank Gehry ha traspasado el cero y, decididamente, amplifica el mundo de lo feo con sus -0, 15 f o, lo que es igual, 0,15 `feocel’ (=-f).
Sin embargo, me es obligado añadir aquí una excepción, la única que he conocido en toda mi vida de arrebato estético superior al que me provoca Fidias. Se trata del rostro, con sonrisa melancólica, de una niña (MEMC) -cuyo nombre no puedo revelar aquí ni en ningún otro sitio- con la que, cuando éramos pequeños, me bañaba los meses de verano en un pilón de una antigua fábrica de lejías que había en un pueblo a la orilla del Ebro. Juro por mi honor que aquella sonrisa alcanzaba el 1,10 f; pero reconozco que esto ya no es, como lo anterior, la verdad desnuda, sino que está teñida por mi amorosa subjetividad. Además, he de reconocer que las piedras tienen un factor de permanencia estética incomparablemente superior al de las caras ajadas por el tiempo. Ni que decir tiene que no he vuelto a verla desde hace más de cuarenta años; y que sé que únicamente para la decepción misericordiosa se le ocurriría a nadie provocar un encuentro así.
Comentado por: Jesús Espinosa el 06/1/2012 a las 14:56
Foster Wallace se estresaba tanto que acabó ahorcándose hace poco más de tres años, a los 46 años. La medicina que nos propone para estar a bien con una sociedad que el intentó radiografiar en “La broma infinita” no pudo aplicársela a sí mismo. Y sinceramente este texto que nos copia cp me ha recordado a las rancios artículos sobre la happy life del Readers Digest: si el sistema social te parece una porquería no intentes cambiarlo, cambia tu mente para adaptarte a él.
Y uno,a cierta edad, va comprendiendo que es inútil intentar cambiar el mundo y más aún cambiar la mente con toda una historia detrás, así que se intenta buscar la más cercana tienda de barrio.
Comentado por: luisito el 05/1/2012 a las 15:08
Hay que ver lo que se estresan algunos por chorradas como ir al super. Es lo que pasa cuando se les maleduca en la idea de que siempre habrá una mamá o una esclava para este tipo de tareas. Pues váyanse acostumbrando. No sólo hay que ir al super sino que hay que trabajar y ganar algo de dinero, limpiar la casa, hacer las camas, llevar a los niños al cole, preparar las comidas, pasear al perro y lavarse la cara y peinarse antes de salir de sus respectivas cuevas al mundo exterior. ¿Qué se pensaban? Pregunten a su abuela si lo tuvo fácil y aprendan de ella. Relájense y mejor hacerse a la idea.
http://herbert-list.com/gallery.php?pageNum_collection=1&totalRows_collection=20&categories=icons
Comentado por: Circe el 05/1/2012 a las 09:47
Dos peces pequeños están nadando, y se cruzan con un pez mayor , que gira la cabeza hacia ellos y dice: “Buenos días, muchachos, ¿cómo está el agua?” Y los dos peces jóvenes nadan un rato, hasta que uno de ellos mira al otro y dice: “¿Qué demonios es el agua?”
Si en este momento, estáis preocupados pensando que tengo la intención de presentarme aquí como el sabio viejo pez capaz de explicar qué es el agua a los peces más jóvenes, por favor, no os preocupéis. Yo no soy el sabio viejo pez. El punto inmediato de la historia de los peces es que las más obvias, importantes, y presentes realidades son, a menudo, las más difíciles de ver y discutir. Declarado como una simple frase, claro, esto no es sino un tópico banal, pero el hecho es que, en las trincheras del día a día de la existencia adulta, los tópicos banales pueden tener importancia de vida o muerte. Esto puede sonar a exageración, o a juego de palabras abstracto.
Una alta proporción de las cosas que tiendo a ver automáticamente como certezas resultan ser totalmente equivocadas y engañosas. He aquí un ejemplo del error absoluto de algo que tiendo a ver como seguro: todo en mi propia experiencia inmediata apoya mi profunda creencia de que soy el centro absoluto del universo, la persona más real, más viva y más importante de su existencia. Rara vez hablamos de este tipo de egocentrismo natural y básico, porque es socialmente repulsivo, pero en el fondo es cierto para todos nosotros. Es nuestra configuración predeterminada, determinada en el nacimiento. Pensad en esto: no hay experiencia que hayáis tenido de la que no estuvierais en el centro absoluto. El mundo como lo experimentas está delante de tí, detrás de tí, a tu izquierda o a tu derecha en tu televisor o su monitor, o lo que sea. Los pensamientos de las otras personas y sus sentimientos deben serte comunicados de alguna forma, mientras que los tuyos propios son inmediatos, urgentes, reales. Pero por favor no te preocupes, no me estoy preparando para predicar acerca de la compasión o de las llamado “virtudes”. Esto no es una cuestión de virtud; se trata de hacer la elección de hacer el trabajo de alterar o liberarme de mi configuración predeterminada, profunda y literalmente, centrada en mi mismo, y ver e interpretar todo a través de esta lente diferente.
Las personas que pueden ajustar sus naturaleza por defecto de esta manera a menudo son descritas como “bien adaptadas” , lo que, sugiero, no es un término accidental.
Teniendo en cuenta el contexto académico triunfal en el que estamos, una pregunta obvia es qué parte de este trabajo de ajustar nuestra configuración predeterminada implica el uso del conocimiento o el intelecto. Esta cuestión es complicada. Probablemente lo más peligroso de la educación universitaria, al menos en mi caso, es que apoya mi tendencia a sobre-intelectualizar cosas, a perderme en argumentos abstractos dentro de mi cabeza, en lugar de simplemente prestar atención a lo que está pasando justo en frente de mí. Prestar atención a lo que está pasando dentro de mí. Como estoy seguro que ya sabéis, es muy difícil mantenerse alerta y atento en vez de seguir hipnotizado por el monólogo constante dentro de nuestra propia cabeza. Veinte años después de mi propia graduación, he llegado gradualmente a comprender que el cliché sobre como las artes liberales “enseñan cómo pensar” en realidad refieren a una idea mucho más profunda y más seria: “Aprender a pensar” en realidad significa aprender a ejercer algún control sobre cómo y qué pensar. Significa ser lo suficientemente consciente como para elegir a qué prestar atención y elegir cómo construir el significado de nuestra experiencia. Porque si no puedes ejercer este tipo de elección en la vida adulta, te perderás. Piensa en el viejo cliché de “la mente es un excelente sirviente pero un amo terrible.” Este cliché, como muchos otros, cojo y poco interesante en la superficie, en realidad expresa una verdad grande y terrible. No tiene nada de casual que los adultos que se suicidan con armas de fuego casi siempre se pegan un tiro en la cabeza. Y la verdad es que la mayoría de estos suicididados están realmente muertos mucho antes de apretar eñ gatillo. Y sostengo que este es el valor real, sin chorradas, de vuestra educación universitaria: Cómo evitar vivir vuestra confortable existencia de adultos respetables muertos, inconscientes, esclavos de vuestra cabeza y de su configuración por defecto de vivir total, completamente e imperialmente, solos, día tras día.
Esto puede sonar como una exageración, o como juegos de palabras abstractas. Así que vamos a lo concreto. El hecho concreto es que vosotros, casi licenciados, todavía no tenéis ni idea de lo que significa realmente “día tras día”. Resulta que hay varias grandes partes de la vida americana adulta de la que nadie habla en los discursos de graduación. Una parte de estos consiste en el aburrimiento, la rutina y las frustraciones menores. Los padres y la gente mayor que están aquí saben muy bien de lo que estoy hablando.
A modo de ejemplo, digamos que es un día normal, y te levantas por la mañana, vas a tu difícil trabajo, y trabajas duro durante nueve o diez horas, y al final del día estás cansado, y estás estresado, y todo lo que quieres es ir a casa y comer una buena cena y tal vez relajarte un par de horas y luego a la cama porque tienes que levantarte al día siguiente y hacerlo todo de nuevo. Pero luego recuerdas que no hay comida en casa – no has tenido tiempo para hacer las compras de esta semana, debido a difícil trabajo- por lo que ahora, después del trabajo tienes que meterte en el coche y conducir hasta el supermercado. Es el final de la jornada laboral y el tráfico es muy malo, así que llegar a la tienda lleva más tiempo de lo que debería, y cuando finalmente llegas al supermercado está muy lleno, por supuesto, es la hora del día en la que todos los demás trabajadores también tratan de hacer sus compras, y la tienda está horriblemente, fluorescentemente iluminada, infusa con la Muzak asesina de almas o el pop corporativo, y es casi el último lugar del mundo donde quieres estar, pero no se puede simplemente entrar y salir rápidamente: tienes que vagar por todo los pasillos llenos del enorme y sobreiluminado almacén, para encontrar las cosas que quieres, y tienes que maniobrar tu carrito entre todas estas otras personas cansadas, apresuradas con sus carros, y por supuesto también están las personas mayores, sumamente lentas, y la gente obesa, y los niños con ADD que bloquean del pasillo y hay que apretar los dientes y tratar de ser educado mientras se les pide que dejen pasar por favor, y, finalmente, por fin, obtienes todos los suministros de la cena, pero ahora resulta que no hay suficientes cajas para pagar abiertas a pesar de que es el final del día, por lo que la cola en la caja es muy larga, lo que es estúpida e indignante, pero uno no puede descargar su furia sobre la mujer que trabaja frenéticamente en el registro.
En fin, consigues llegar al frente de la cola, y pagas la comida, y esperas para que la tarjeta sea autenticada por una máquina, y luego te dicen que “Tengas un buen día” con una voz que es la voz absoluta de la muerte, y entonces tienes que tomar tus espeluznantes y endebles bolsas de plástico de la compra en tu carrito por el abarrotado, bacheado, aparcamiento y tratas de cargar las bolsas en el coche de tal manera que todo no se salga de la bolsas y ruede por el maletero en el camino a casa, y luego tienes que conducir todo el camino a través del tráfico lento y pesado de gigantes tototerrenos de la hora punta, etcétera, etcétera.
El punto es que es en basuras menores y frustrantes como estas donde viene el trabajo de elegir. Como los atascos de tráfico y los pasillos lleno de gente y las largas colas en las cajas me dan tiempo para pensar, si no tomo una decisión consciente sobre cómo pensar y a qué prestar atención, voy a sentirme enojado y miserable cada vez que tengo que hacer la compra, debido a que mi natural configuración por defecto es la certeza de que este tipo de situaciones son realmente todo sobre mí, sobre mi hambre y mi fatiga y mi deseo de conseguir llegar a casa, y va a parecer, con total claridad, que todo el mundo está en mi camino, y ¿quiénes son todos esos que me estorban? Y mira cómo son de repulsivos la mayoría de ellos y lo estúpidos y como vacas, con los ojos ya muertos y no humanos que parecen aquí en la cola para pagar, o lo molesto y desagradable que es que la gente está hablando en voz alta en los teléfonos celulares en el centro de la línea, y pensar hasta qué punto esto es injusto: He trabajado muy duro todo el día y yo estoy hambriento y cansado y no puedo ni siquiera llegar a casa para comer y descansar, debido a todos estos estúpidos y horribles individuos.
O, por supuesto, si estoy en una forma socialmente más consciente de mi configuración predeterminada, puedo pasar el tiempo del final de los días en el atasco enojado y disgustado con todos los grandes, estúpidos bloquea-carriles todo terrenos, Hummers y camionetas quemando sus 120 litros de depósito de gasolina de forma derrochadora y egoísta, y puedo detenerme en el hecho de que las camisetas patrióticas o religiosas siempre parecen estar en el vehículo más grande, más asquerosamente egoístas impulsados por los más feos, los conductores más desconsiderados y agresivos, que generalmente hablan por el celular mientras cortan a la gente de a fin de obtener tan sólo veinte metros de estúpido adelanto en el atasco de tráfico, y puedo pensar acerca de cómo los hijos de nuestros hijos nos despreciarán por malgastar todo el combustible del futuro y, probablemente, arruinar el clima, y como somos estúpidos y repugnante, como todo es horrible y así sucesivamente y así sucesivamente …
Mirad, si yo decido pensar de esta manera, está bien, muchos lo hacemos — excepto que para muchos de nosotros pensar de esta forma tiende a ser tan fácil y automático, no tiene que ser una opción. Pensar de esta manera es mi configuaración natural por defecto. Es la forma automática, inconsciente en la que experimento la vida adulta cuando estoy en el modo de funcionamiento automático, en la creencia de que soy el centro del mundo y de que mis necesidades inmediatas y sentimientos son los que deben determinar la las prioridades mundiales. Lo que pasa es que hay otras maneras, obviamente, diferentes de pensar sobre este tipo de situaciones, en este tráfico, en todos estos vehículos atascados e inactividad en mi camino: No es imposible que algunas de estas personas en los todoterrenos hayan sido víctimas en accidentes automovilísticos horribles en el pasado y ahora conducir es tal trauma que su terapeuta les ordenó prácticamente que comprara un pesado y enorme todoterreno para que se sientan lo suficientemente seguros para conducir, o que la Hummer que me acaba de cortar está quizás impulsado por un padre cuyo pequeño hijo está herido o enfermo en el asiento junto a él, y él está tratando de correr a la hospital, y tiene por tanto una mayor, más legítima prisa que la mía – en realidad soy yo quien está en su camino. O me puede obligar a mí a considerar la posibilidad de que todos los demás en la fila del supermercado están igual de aburridos y frustrados que yo, y que algunas de estas personas probablemente tienen una vida mucho más difícil, tediosa o dolorosa que la mía .
Una vez más, por favor no penséis que os estoy dando consejos de moral, o que yo estoy diciendo que está es la forma correcta de pensar, o que nadie espera que lo hagáis de forma automática, ya que es difícil, se necesita voluntad y esfuerzo mental, y si eres como yo, algunos días no serás capaz de hacerlo, o simplemente de plano no vas a querer. Pero casi todos los días, si eres lo suficientemente consciente para darte una elección, puedes optar por mirar de forma diferente a la señora gorda, de ojos muertos, demasiado maquillada, que acaba de griar a su niño en la cola de la caja – tal vez ella no suele ser así, tal vez ha estado tres noches consecutivas sosteniendo la mano de su marido, que está muriendo de cáncer de hueso, o tal vez esta señora es la administrativa de bajos salario en el Departamento de Vehículos Motorizados que ayer ayudó a tu esposa a resolver una pesadilla burocrática. Por supuesto, nada de esto es probable, pero tampoco es imposible – sólo depende de lo que quieras considerar. Si estás automáticamente seguro que sabes cuál es la realidad y quién y qué es realmente importante – si deseas operar en tu configuración predeterminada – entonces tú, como yo, no tendrás en cuenta las posibilidades que no son inútiles y molestas . Pero si realmente has aprendido a pensar, cómo prestar atención, entonces sabrás que tienes otras opciones. En realidad, está a tu alcance experimentar un infierno del consumo, abarrotado, ruidoso, no sólo como algo significativo, sino sagrado, con el mismo fuego que enciende las estrellas – la compasión, el amor, la unidad debajo de la superficie de todas las cosas. No es que esas cosas místicas sean necesariamente ciertas : la única cosa que es verdad con V mayúscula es que tienes que decidir cómo vas a tratar de verlo. Tienes la oportunidad de decidir conscientemente lo que ha significado y lo que no. Tienes la oportunidad de decidir lo que adoras..
Porque aquí hay algo más que es cierto. En las trincheras del día a día de la vida adulta, en realidad no existe el ateísmo. No existe el no adorar. Adora todo el mundo. La única opción que tenemos es decidir lo que adoramos. Y una razón excelente para la elección de una especie de Dios o de tipo espiritual, como objeto del culto – ya sea JC o Alá, Yahvé o sea el Wiccan diosa madre o de las Cuatro Nobles Verdades, o un conjunto de principios éticos inviolables – es que casi cualquier cosa que veneras te come vivo. Si adoras el dinero y las cosas – si ellas dan el sentido a tu vida – entonces nunca tendrás lo suficiente. Nunca sentirás que tienes suficiente. Es la verdad. Adora tu propio cuerpo y la belleza y el atractivo sexual y siempre te sentirás feo, y cuando el tiempo y la edad se empiecen a mostrar, morirás un millón de muertes antes de que finalmente te alcancen. Por un lado, todos sabemos estas cosas ya – han sido codificada en los mitos, proverbios, clichés, bromuros, epigramas, parábolas: son el esqueleto de toda gran historia. El truco está en mantener la verdad por delante en la conciencia cotidiana. Adora el poder y te sentirás débil y asustado, y necesitarás cada vez más poder sobre los demás para mantener el miedo a raya. Adora tu intelecto, ser visto como inteligente y terminarás sintiéndose estúpido, un fraude, siempre a punto de ser descubierto. Y así sucesivamente.
Lo insidioso de estas formas de culto no es que sean malas o pecaminosas, es que son inconscientes. Son la configuración por defecto. Son el tipo de adoración en el que caes poco a poco, día tras día, siendo cada vez más selectivos acerca de lo que vemos y cómo medimos el valor sin ser plenamente conscientes de que eso es lo que estás haciendo. Y el mundo no te ayuda a abstenerte de este funcionamiento en la configuración por defecto, porque el mundo de los hombres y el poder funciona muy bien con el combustible del miedo y el desprecio y la frustración y el ansia y la adoración de sí mismo. Nuestra cultura ha aprovechado estas fuerzas de formas que han generado una extraordinaria riqueza y comodidad y la libertad personal. La libertad de ser dueños de nuestro propio pequeño reino del del tamaño de nuestro cráneo, solo en el centro de toda la creación. Este tipo de libertad tiene mucho de recomendable. Pero por supuesto hay todo tipo de libertad, que es más precioso, y del que no se oye mucho hablar en el gran mundo ahí fuera de ganar y lograr y mostrar. Este tipo muy importante de la libertad consiste en la atención y la conciencia, y disciplina y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse verdaderamente por los demás y sacrificarse por ellos, una y otra vez, en una miríada de formas pequeñas poco atractivas, todos los días. Esa es la verdadera libertad. La alternativa es la inconsciencia, la configuración predeterminada, la “carrera de ratas” – el corrosivo sentimiento constante de haber tenido y perdido algo infinito.
Sé que esto probablemente no suena divertido o de inspiración grandiosa. Lo que es, por lo que yo veo, es la verdad con un montón de tonterías retóricas eliminadas. Podéis pensar lo que queráis. Pero por favor no lo descartéis como un sermón de la doctora Laura. Nada de esto es acerca de la moralidad, la religión o dogma, o las grandes cuestiones de fantasía de la vida después de la muerte. La verdad con V mayúscula es sobre la vida antes de la muerte. Se trata de que llegar a los 30, o tal vez los 50, sin querer pegarte un tiro en la cabeza. Es la conciencia sobre la simple atención, la conciencia de lo que es tan real y esencial, por lo que está oculto a la vista por todas partes, que tenemos que recordarnos a nosotros mismos, una y otra vez: “Este es el agua, este es el agua.”
Es increíblemente difícil hacer esto, permanecer consciente y con vida, día tras día.
David Foster Wallace
http://www.fedeablogs.net/economia/?p=17304#more-17304
Comentado por: cp (modelo coupé del 2012) el 05/1/2012 a las 08:20
Cuando todo va mal, los griegos también tienen algo que enseñarnos...
http://www.youtube.com/watch?v=7cmrYHsI6eg
Comentado por: z el 05/1/2012 a las 00:39
Sarko ya quiso cambiar Rumanos por Turcos porque no hacerlo con los Griegos, el Lord se equivocó quizás por su romanticismo.
Comentado por: a. el 05/1/2012 a las 00:11
“¿No es un extraño y desolado destino el de Grecia, origen, según se dice, de Occidente?”
Desolado, sin duda; extraño, no tanto. El destino de Grecia (y el de todo Occidente, con el tiempo) responde a lo que la Grecia antigua consideraba el origen de todas las desgracias, la principal falta que pueda cometer un hombre o una civilización, y por la cual será implacablemente castigado: la hibris.
La desmesura con la que vivieron hasta hace dos años, les pasa ahora factura, poco importa que sea por parte de los dioses o los mercados.
Olvidaron (olvidamos) la moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, dejaron de lado “la medida de todas las cosas”, fundamento de toda una civilización que cristalizó en las medidas perfectas del Partenón, en el equilibrio y la belleza intemporal de su arte.
Nuestra cultura es lo opuesto y tendremos, no lo dudo, nuestro castigo. Nos domina la hibris, y no sólo no es censurada sino que es aplaudida, siendo los más sujetos a ella los que se presentan como modelos sociales de éxito. Furia y orgullo para abrirse paso en esta sociedad, movidos por pasiones exageradas, irracionales, con un profundo desprecio hacia el espacio personal ajeno, sobre todo por los partidos políticos, por los gobiernos, pero también por casi todos nosotros, pequeños chucksnorris en potencia.
También es hibris la violencia ebria de los poderosos hacia los débiles.
Según los antiguos griegos tendremos nuestra implacable Némesis, porque nada más anacrónico que dejar para terminar esta cita de Heródoto:
“Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía.”
Comentado por: Las ruinas de Palmira el 04/1/2012 a las 23:25
¿Y por qué tendría que volver Occidente a sus orígenes griegos? ¿No es acaso en el mito del origen donde se basan las religiones, incluida la peor de todas ellas, el nacionalismo? Un mito es un mito hasta que descubrimos que no se corresponde con la realidad. El mito del origen no se corresponde con la realidad dentro de nuestras sociedades, de ninguna sociedad. Aunque, por fortuna, las ideas de democracia y de libertad prevalecieron en Occidente, gracias a las revoluciones renacentistas y a la Ilustración, nuestra civilización es el resultado de una mezcla de culturas, de etnias y de razas. No fueron los antiguos griegos los que acabaron con las ataduras míticas del conocimiento; fueron los filósofos de la Ilustración, sobre todo Kant, los que le dieron el golpe de gracia al mito, apoyándose en el principio de que todo es criticable, y que es en el contraste entre diversas críticas como nos podemos acercar a la verdad. El mito siempre está basado en el principio de autoridad, de un dios o de un sabio; pero la crítica, que es el motor del conocimiento, no puede aceptar eso sin desechar la idea de que es posible saber algo de la verdad del mundo, del universo que nos rodea.
El desaliento de algunos intelectuales en Occidente frente al futuro ha sido muy común a lo largo de su historia. Las profecías acerca de la decadencia de Occidente pienso que no conducen a nada, como ninguna profecía en general. Quizá la visión de un mundo donde todo se mercantiliza nos parezca horrenda; aunque no más horrenda que hace setenta años (qué decir de hace tres mil). Es posible que una visión demasiado esteticista de la vida nos conduzca irremediablemente al mito, como, por ejemplo, al mito de la poesía. Quizá esto, Félix, nos pueda llevar a la visión que Hölderlin tenía de la antigua Hélade, o al mismo Lord Byron, que llegó a pensar que los griegos a los que ayudaba tenían algo que ver con Pericles. El futuro también es un mito. Y ante ese mito yo apuesto por la racionalidad, aquella que utilizaron los antiguos griegos, no sólo para construir palacios o un tipo de organización social y política, sino para crear sus grandes obras filosóficas, matemáticas, lógicas, etc.
Comentado por: miguel el 04/1/2012 a las 18:09
La tarde que lea el poema de Friedrich Hölderlin, El Archipiélago, junto a nuestro mar, volveré a recordar.
Comentado por: mediterranea66 el 04/1/2012 a las 15:05
También recordé nuestra cuna al leer el lunes el artículo de Pedro Nueno, "Excavando", y ver en la misma página una fotografía de La Acrópolis cerrada por huelga.
Comentado por: mediterranea66 el 04/1/2012 a las 14:56
Comentado por: mediterranea66 el 04/1/2012 a las 13:51
¿Dónde está escrito el destino de Occidente? ¿Quizá en el frontispicio del mito de la antigua Grecia? El poema de Hölderlin es una majestuosa oda a los luminosos días de la infancia, ya perdida para siempre. Claro que el mito siempre está presente en los orígenes de una vida, de una civilización. Es probable que nuestra aspiración de ser hombres libres provenga de algún mito griego, como lo es que la tiranía siempre esté en contra de esa aspiración; los nazis que levantaron la bandera con la esvástica en el Partenón eran la muestra. No sé cuál será el destino de Occidente. Lo que sí sé es que mi aspiración es compartir la libertad con aquellos que no le tengan miedo. Si la libertad es un mito griego, la lucha por ella ha sido una realidad en lo que hemos dado en llamar Civilización Occidental. Si esto sigue siendo así, bienvenido sea el mito.
Comentado por: miguel el 04/1/2012 a las 13:11
D. Felix, quién remarcó machaconamente el mitologema griego en el siglo pasado fue, ¿como no?, el filonazi Heidegger. No sólo en su filosofía sino en sus misceláneas [ver 'Estancias' Ed. Pre-Textos].Grecia como origen y como destino, su pasado artístico frente al progreso técnico occidental. Hölderlin le vino como anillo al dedo.
(No obstante no pasaba nada por que nos comente el poema).
Comentado por: Tipo Material el 04/1/2012 a las 12:05
Comentado por: Circe el 04/1/2012 a las 10:41
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
18/5/2012 21:45
Publicado por: que levante la mano quien esté de acuerdo
18/5/2012 19:23
No estoy de acuerdo con eso de...
Publicado por: DPA
18/5/2012 15:58
“Totalmente al contrario de lo...
Publicado por: ¿quién está de acuerdo con esto?
16/5/2012 21:01
Publicado por: DPA
16/5/2012 19:36
Uuuaaah! ha sido GENIAL. Besos.
Publicado por: marta
16/5/2012 12:45
http://www.youtube.com/watch?v=N...
Publicado por: 13 payingi
16/5/2012 11:26
Publicado por: alicia
15/5/2012 21:59
http://www.youtube.com/watch?v=0...
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No tengo casa, ni zapatos Ni...
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