Réquiem por un insubordinado
Hará cosa de un mes comenté en esta misma página su enfermedad, pero la verdad es que no anticipaba tan funesto resultado. La muerte de Christopher Hitchens duele como la de un buen amigo o la de ese articulista al que leemos todos los días buscando iluminación, consuelo o entendimiento. Nos deja en una soledad difícil de remediar. ¿Con quién tomaré café yo mañana?, nos decimos. ¿A quién leeré para ver si coincido o disiento? Porque eso sólo es posible con gente a la que uno respeta.
Tenía Hitchens el valor añadido de que aunque pertenecía a la zona más inteligente e incisiva del pensamiento político, la anglosajona, era de fácil extrapolación a la situación española. Dicho en plata: combatía al mismo tipo de político taimado, hipócrita e inmoral que hemos de soportar nosotros. De manera que, fácil es deducirlo, se trataba de un hombre de izquierdas a la manera clásica y por lo tanto enfrentado a la izquierda establecida y parasitaria.
El proceso ha sido imparable. Durante su juventud, pronto se convenció de que los partidos comunistas eran cómplices de una masacre física y moral comparable a la de cualquier fascismo, pero también se percató de la falacia ínsita en los partidos socialistas europeos:
"El gobierno laborista estaba formando un Estado corporativo: una alianza entre el gran capital, los burócratas de los sindicatos y el gobierno, de la que surgiría una jerarquía impermeable" (p.112)
Supongo que la situación que describe les resulta familiar. Es una cita de sus memorias, "Hitch 22" (Debate), libro ineludible para cualquiera que desee saber cómo se forja una conciencia independiente en una sociedad gregaria. Naturalmente también encontrará defectos, como la vanidad o el esnobismo, pero no los escondía sino que se curaba de ellos poniéndolos en pública exposición.
En su siguiente etapa, la trotskista, fue implacable con los santones de la izquierda de salón, la del 68 y sus caprichos, la que aún perdura en España entre lo más conservador de nuestra progresía:
"Si hubo dos pseudointelectuales que definen la idiotez moral de ese periodo, estos serían Herbert Marcuse y R.D.Laing. Al primero se le había ocurrido el concepto de "tolerancia represiva" para explicar que el liberalismo era solo otra forma de tiranía, y el segundo era un aspirante a psiquiatra que pensaba que la esquizofrenia, en vez de ser una enfermedad terrible pero tratable, era una "construcción" social impuesta por la ideología de la familia" (p.115)
La cantidad de gente que en España se tomó en serio a estos dos fraudulentos predicadores, es escalofriante. Muy temprano también comprendió el disfraz que la corrección política significaba para la izquierda en general, y su utilidad para una dirección política sin escrúpulos. Ese ha sido también el estómago agradecido de los socialistas españoles:
"Diré algo sobre la vieja izquierda "radical": nos ganamos nuestro derecho a hablar e intervenir por medio de la experiencia, el sacrificio y el trabajo. Nunca nos habría bastado levantarnos y decir que nuestro sexo, o nuestra sexualidad, pigmentación o discapacidad, eran cualificaciones por sí mismas. Hay muchas formas de fechar el momento en que la izquierda perdió o descartó su ventaja moral, pero esa fue la primera vez que vi que la traición requería un precio tan bajo" (p.152)
En los últimos años las más mediáticas figuras del PSOE, por no hablar de los socialistas secesionistas, han pertenecido a esta funesta familia del agravio comparativo y la panfilia universal que es una de las causas mayores del hundimiento ético de la izquierda.
Y por supuesto, Hitchens vivió la carnicería irlandesa con perfecta y lúcida independencia, consciente de los crímenes de estado del ejército británico, pero también de la ferocidad analfabeta de los irlandeses:
"Los líderes locales generados por los "problemas" en esos sitios (se refiere a Gaza, Líbano y Chipre) no quieren que haya una solución. Una solución significaría que no los tratarían con deferencia los mediadores de la ONU o de Estados Unidos, que no los invitarían a elegantes congresos internacionales de alto nivel, que la prensa dejaría de tratarles reverencialmente y que no podrían ganarse un sobresueldo con chanchullos de contrabando y protección. El poder de esa clase parasitaria fue lo que prolongó la lucha en Irlanda del Norte durante años y años después de que a todo el mundo le resultara evidente que nadie (excepto los del chanchullo) podía "ganar". Y cuando terminó, demasiados de los tipos del chanchullo también se convirtieron en beneficiarios del "proceso de paz"" (p.178)
Parece como si Hitchens hubiera asistido a las tertulias de Patxi López o de Eguiguren con los asesinos vascos y escuchara el repugnante encomio de los del chanchullo.
Bueno, nos hemos quedado sin referente. Habrá que buscar uno nuevo, si lo hay, porque no parece que entre las generaciones menores de cincuenta años vaya a salir una gran aportación política o moral. La última, la de la Puerta del Sol, da mucha penita. Pero la esperanza es lo último que se pierde.
[Publicado el 19/12/2011 a las 09:05]
Hitchens no era científico, pero tenía clara la base terrenal del espíritu humano, por maravillosamente inflacionario que sea. Me permito humildemente recomendar la lectura del ya clásico "Tangled wings. Biological constraints on the human spirit", de Melvin Konner, una introducción literariamente elegante al espinoso tema de la 'naturaleza humana'. Una invitación a sacar la cabeza fuera del árbol de la cultura y percibir que sus raíces se hunden en la tierra del origen biológico.
Comentado por: Toni Guillén el 17/1/2012 a las 00:52
Estando de acuerdo con usted sobre la condición de Hitchens (a mí también me gusta "Hitch 22"), la duda es por qué hoy día los que más reivindican a tipos como Hitchens es gente de la derecha. Y de la derecha más dura y, como se dice ahora, sin complejos.
Estaré yo equivocado o seré un reprimido, pero creo que los complejos son necesarios cómplices de la moderación y la democracia.
www.elcineenquevivimos.es
Comentado por: Luis S. el 06/1/2012 a las 12:43
Me llama la atención que usted, Sr. Azúa, que ha escrito libros para mí tan valiosos como 'Autobiografía sin vida' y el diccionario de las artes, por no hablar de infinidad de magníficos artículos y páginas de este blog, pueda recomedar "Hitch22"
Comentado por: Gutierrez el 22/12/2011 a las 19:34
Una quinta especie (de democracia) tiene las mismas condiciones, pero traspasa la soberanía a la multitud, que reemplaza a la ley; porque entonces la decisión popular, no la ley, lo resuelve todo. Esto es debido a la influencia de los demagogos. En efecto, en las democracias en que la ley gobierna, no hay demagogos, sino que corre a cargo de los ciudadanos más respetados la dirección de los negocios. Los demagogos sólo aparecen allí donde la ley ha perdido la soberanía. El pueblo entonces es un verdadero monarca, único, aunque compuesto por la mayoría, que reina, no individualmente, sino en cuerpo. Homero ha censurado la multiplicidad de jefes, pero no puede decirse si quiso hablar, como hacemos aquí, de un poder ejercido en masa o de un poder repartido entre muchos jefes, ejercido por cada uno en particular. Tan pronto como el pueblo es monarca, pretende obrar como tal, porque sacude el yugo de la ley y se hace déspota, y desde entonces los aduladores del pueblo tienen un gran partido. Esta democracia es en su género lo que la tiranía es respecto del reinado. En ambos casos encontramos los mismos vicios, la misma opresión de los buenos ciudadanos; en el uno mediante las decisiones populares, en el otro mediante las órdenes arbitrarias. Además, el demagogo y el adulador tienen una manifiesta semejanza. Ambos tienen un crédito ilimitado; el uno cerca del tirano, el otro cerca del pueblo corrupto. Los demagogos, para sustituir la soberanía de los derechos populares a la de las leyes, someten todos los negocios al pueblo porque su propio poder no puede menos de sacar provecho de la soberanía del pueblo de quien ellos soberanamente disponen, gracias a la confianza que saben inspirarle. Por otra parte, todos los que creen tener motivo para quejarse de los magistrados, apelan al juicio exclusivo del pueblo; éste acoge de buen grado la reclamación, y todos los poderes legales quedan destruidos. Con razón puede decirse que esto constituye una deplorable demagogia, y que no es realmente una constitución; pues sólo hay constitución allí donde existe la soberanía de las leyes. Es preciso que la ley decida los negocios generales, como el magistrado decide los negocios particulares en la forma prescrita por la constitución. Si la democracia es una de las dos especies principales de gobierno, el Estado donde todo se resuelve de plano mediante decretos populares no es, a decir verdad, una democracia, puesto que tales decretos no pueden nunca dictar resoluciones de carácter general legislativo.
Aristóteles, La Política, Cap.IV
Comentado por: pensadores de actualidad el 22/12/2011 a las 14:26
"Tal como hoy la conocemos y vivimos, la Democracia como gobierno del pueblo, que ejerce su poder a través de los representantes por él elegido, fue una larga y difícil conquista de la humanidad, que germinó con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad que inspiraron a la Revolución Francesa, que fue una ruptura contra el despotismo, encarnada en la figura de los reyes absolutistas.
La Revolución Francesa ocurrió en el año 1789, y marcó un antes y un después en la historia humana, al reconocerse a las personas derechos innatos que ningún gobierno puede desconocer, al proclamar la división de los poderes del estado y la idea de la mayoría como sistema para la toma de decisiones.
Sin embargo, en la Edad Antigua, hubo un pueblo que brilló por su genialidad y sus aportes culturales, que nos dejó un legado de sabiduría, en este caso, política, que no puede dejarse de recordar. Ese pueblo fue Atenas, una polis de la antigua Grecia, que contrariando a los demás sistemas de gobiernos vigentes, por lo general tiranos y despóticos, consagró la Democracia como forma de gobierno, a principios del siglo V a. C., siendo, en palabras del propio Pericles, con motivo de un discurso en homenaje a los caídos en la Guerra del Peloponeso, y reproducido por el historiador Tucídides, un modelo para otros estados.
La calificación de modelo que atribuye a la Constitución de su ciudad-estado se basa en que no imita a otras, sino que es única e innovadora. Su principio básico es la igualdad, y la diferencia de oportunidades que poseen los hombres de acceder a la vida pública, sólo se basa en su capacidad y no en otros atributos como la riqueza y el origen.
Aristóteles, un siglo más tarde en el siglo IV, a .C. también reivindica como loable la política de su polis, remarcando que es el pueblo quien detenta el poder, tomándose las decisiones por mayoría, defendiendo esta posición por la mayor posibilidad de corrupción que presentaría aceptar las decisiones de la minoría, que no serían de todos modos, representativas.
En su obra “Política” Aristóteles, analizó en su libro VII, las instituciones políticas de su época, remarcando la característica de igualitaria, e incluso, sosteniendo que en la democracia ejercen más poder los pobres que los ricos, ya que los pobres son mayoría, y en ésa regla se basan las decisiones.
Sostiene la necesidad de la periodicidad de las funciones de los Magistrados, cuya responsabilidad al igual que la del resto de los ciudadanos, será juzgada por la Asamblea popular, que es la que posee los más amplios atributos de mando.
Con respecto a los cargos de gobierno que no necesitan de demasiada sapiencia, sostiene que deben determinarse por sorteo.
Esta Asamblea se reunía en el Ágora, la plaza pública, donde las más importantes cuestiones eran debatidas y resueltas por el pueblo, de acuerdo a sus leyes, según el citado criterio de la mayoría. Esta Democracia era directa, ya que el pueblo no decidía como actualmente, a través de sus representantes sino por sí mismos. Los estrategas, que ejercían su mandato político y militar en cada una de las diez tribus ciudadanas, eran elegidos por la Asamblea Popular, con mandato anual, pudiendo ser reelegidos, como ocurrió con el estratega Pericles que fue reelecto, gobernando ininterrumpidamente desde 445 a. C hasta el 429 a. C., fecha de su fallecimiento.
La implementación de la democracia, surgió a partir de las reformas de Clistenes, en el año 510 a. C, quien quitó a los nobles del supremo poder que ejercían desde el Arcontado y el Areópago, reemplazando la sociedad dividida en cuatro tribus, según condiciones de nacimiento por diez tribus basadas en la ubicación geográfica de los territorios.
La posibilidad de ejercicio de esta Democracia se basaba en que a pesar de predicarse la igualdad, ésta no era para todo el conjunto poblacional, que era de 300.000 habitantes. Se excluían de ésta posibilidad de actuación política, no sólo a los menores de 18 años, como también ocurre actualmente, por su falta de madurez y experiencia, y a los extranjeros, sino también a las mujeres, alejadas de la vida política, y a los esclavos, a quienes no se les reconocían derechos. Sólo decidían, entonces, los hombres libres ciudadanos atenienses. Entre ellos, los votos de todos valían lo mismo.
El escritor y político liberal francés, Benjamín Constant, en el siglo XIX, realizó una comparación entre la libertad de los antiguos y la de los modernos, en su libro “Historia del pensamiento liberal”. En ella, analizó la vida política ateniense, criticando su concepto de libertad, sujeto a las decisiones de la mayoría, que intervenía en todos los asuntos privados, incluyendo la vida cotidiana.
Si bien es cierto que los poderes de la asamblea eran demasiados, y que el concepto de igualdad sólo se refería a unos pocos, no podemos dejar de reconocer que para la época fue un sistema político revolucionario, y que en su esencia, no se contradice con la democracia actual.
Cuando Macedonia adquirió supremacía, en el año 322 a. C., se puso fin al sistema democrático ateniense."
Comentado por: Sptimio Severo el 22/12/2011 a las 11:37
Y la alternativa, a este, según usted, mi regurgitamiento y lugares comunes, mezcla de Mosterín y neocon, ¿cuál es? Deslúmbrenos, si su vanidad se lo permite, señor juliano, con su ciencia infusa, pues deduzco que a usted no le hace falta aprender de nadie, dada su aversión por los lugares comunes como, por ejemplo, esa cosa llamada libertad, algo tan común y vulgar, tan neocon -qué estupidez ésta- y otras cosas despreciablemente comunes. ¿Libertad, para qué?
Estoy expectante ante la refutación, por su parte, de mi comentario, supongo que sin mezclas ni regurgitaciones, así, como si dijéramos, ex cátedra.
Comentado por: miguel el 22/12/2011 a las 11:11
Leyendo el artículo uno ha tenido la impresión de que estaba describiendo a Gregorio Morán... Les tengo aprecio a ambos, y no sé que tal se llevan entre ustedes, don Félix, espero que no mal del todo.
Comentado por: Uno el 21/12/2011 a las 15:42
Miguel, eres impagable. ¡Qué capacidad para acumular conocimientos y regurgitarlos convertidos en los mismos dos o tres lugares comunes! Esta vez, véase este refrito de Jesús Mosterín pasado por la batidora neocon:
"La libertad siempre ha precedido a la justicia. En este principio se ha basado el desarrollo de la Civilización Occidental, que es una creación libre, cuyos artífices navegaban entre la multitud de pequeñas islas del Egeo, en la antigua Grecia. Del libre intercambio mercantil y cultural, en el extremo oriental del Mediterráneo, comenzaron a surgir conceptos como democracia, derecho, deber, ciencia, oratoria, historia, etc. Eran los primeros pasos de la construcción de una forma de entender las relaciones humanas, y aunque aquellos hombres del Egeo seguían bajo la tutela de los dioses, fue su práctica libre y creadora, racionalmente creadora, la que propició un enorme desarrollo en el conocimiento." Antológico, de veras.
Comentado por: juliano el 21/12/2011 a las 15:09
¿Pánfilas, analfabetos y zoquetes?, los mismos que hay en la derecha. Ah, no ellos son la "élite". Anda que no hay "tarugos" por ahí...
Comentado por: Marta el 21/12/2011 a las 12:40
No sé si se puede esperar alguna aportación al debate de los menores de 50 años, pero está claro que algunos mayores hace mucho tiempo que dejaron de aportar nada y se afiliaron a un bando.
Comentado por: Nos hacemos viejos el 21/12/2011 a las 11:31
¿Y por qué buscar un referente político o ideológico como quien busca a su madre? ¿No significa esto la permanencia en un estado de inconsciencia adolescente? ¿Por qué no creamos nosotros mismos ese referente? Nosotros tenemos capacidad creadora como individuos. ¿Qué nos impide fomentar esa potencia creadora desde la infancia? ¿No será que las referencias, su excesiva presencia en nuestras vidas, ahogan nuestra capacidad creadora? Buscar referencias es cosa de creyentes, no de creadores. La creación nos hace fuertes; la creencia, débiles. Cualquier vertiente ideológica de la izquierda o de la derecha política se basa en un credo como referente. Desde mi punto de vista, no deberíamos amoldarnos a ninguno de esos referentes ideológicos, sino tomar prestado de ellos todo lo que no contenga demasiadas dosis de irracionalidad. Por ejemplo. La libertad está mejor definida por los llamados liberales que por los marxistas. No hay que ser demasiado zoquetes para darse cuenta de que en una sociedad sin libertad es imposible alcanzar la justicia, y no al revés, como creen los marxistas. La libertad siempre ha precedido a la justicia. En este principio se ha basado el desarrollo de la Civilización Occidental, que es una creación libre, cuyos artífices navegaban entre la multitud de pequeñas islas del Egeo, en la antigua Grecia. Del libre intercambio mercantil y cultural, en el extremo oriental del Mediterráneo, comenzaron a surgir conceptos como democracia, derecho, deber, ciencia, oratoria, historia, etc. Eran los primeros pasos de la construcción de una forma de entender las relaciones humanas, y aunque aquellos hombres del Egeo seguían bajo la tutela de los dioses, fue su práctica libre y creadora, racionalmente creadora, la que propició un enorme desarrollo en el conocimiento. El marxismo siempre despreció la palabra libertad. Un grave error, porque implica un desconocimiento del desarrollo civilizador del hombre. Esa es la causa de la crisis de la izquierda. Mientras que la izquierda no reconozca su error, y espere, como quien espera a un nuevo mesías, un referente, no habrá manera de que reconstruya su discurso. O a lo mejor es que ya no es posible la construcción de ese discurso porque la alternativa deba suponer una nueva visión del mundo ajena a un pasado que es mejor olvidar.
Comentado por: miguel el 20/12/2011 a las 19:15
que el tio este no cayera de lleno en la esquizofrenia hace pensar que sea enfermedad y no "construcción social".
Comentado por: a. el 20/12/2011 a las 12:59
Pues yo, sin ser especialmente religiosa, no entiendo a estos supuestos intelectuales ateos. Sartre y Beavoir me daban asco y no se pueden ni leer, especialmente a ella, porque sus libros son infumables. A los de ahora los veo simplemente de un infantilismo profundo y me dan un poco de pena. Mientras se dedican a profundísimas iniciativas como la publicidad de los autobuses (equivalente en mi escala de valores personal al tipo de publicidad que podría llevar a cabo un gobierno tripartito cualquiera en plan donem corda al català y tal) la triste realidad es que se nos cuela un canal de televisión islámico y con el provocador nombre Córdoba TV para Hispastán. Para esto yo casi prefiero volver al ideario de la reconquista. No creo en absoluto que sea conveniente cargarse toda la tradición ni el ideario cristiano siempre que se mantenga a la Iglesia en su sitio y se garantice la laicidad del Estado.
Comentado por: Circe el 20/12/2011 a las 10:00
Me ha impactado esa frase"construcción social impuesta por la ideología de la familia" con respecto a la esquizofrenia.Pues en la realidad,los casos que conozco responden exactamente a esa frase.Sin duda que es una enfermedad tratable,pero en la base de ella persiste la crueldad dosificada del entorno cuando no acepta la realidad de la persona.
Comentado por: Last Year el 19/12/2011 a las 21:42
Hubo un tiempo en que los ateos hacían una importante aportación de escepticismo. Hoy día las cosas han cambiado, y es más fácil encontrar una sonrisa irónica en un sacerdote católico que entre los creyentes darwinianos.
A pesar de formar parte de la banda de los cuatro neoateos, faceta esa en la que se encuentra lo menos interesante que ha escrito y de lo que precisamente Azúa no cita nada, Hitch mantuvo una lucidez y una independencia de criterio notables. Poseía una considerable sabiduría sobre la condición humana, tanta al menos como su condición de izquierdista permitía, y nunca permitió que abstracciones tan vacías como 'humanidad' o 'clase obrera' le impidieran ver a los seres humanos.
De todos modos, uno teme estar en lo cierto al sospechar que se escribirá mucho más sobre él que sobre Havel. Y eso duele.
Comentado por: LCE el 19/12/2011 a las 18:52
muy buen articulo excepto por el ultimo parrafo "porque no parece que entre las generaciones menores de cincuenta años vaya a salir una gran aportación política o moral" No solo diria lo contrario sino que esperamos lo contrario
Comentado por: juan andres el 19/12/2011 a las 16:56
Ni en ABC han cesurado todo panegírico sobre Hitchens. Tanta unanimidad da que pensar.
Para cambiar de tema http://materiaconstruida.blogspot.com/2011/12/al-encuentro-de-kandinsky.html
Comentado por: Tipo Material el 19/12/2011 a las 11:06
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
18/5/2012 21:45
Publicado por: que levante la mano quien esté de acuerdo
18/5/2012 19:23
No estoy de acuerdo con eso de...
Publicado por: DPA
18/5/2012 15:58
“Totalmente al contrario de lo...
Publicado por: ¿quién está de acuerdo con esto?
16/5/2012 21:01
Publicado por: DPA
16/5/2012 19:36
Uuuaaah! ha sido GENIAL. Besos.
Publicado por: marta
16/5/2012 12:45
http://www.youtube.com/watch?v=N...
Publicado por: 13 payingi
16/5/2012 11:26
Publicado por: alicia
15/5/2012 21:59
http://www.youtube.com/watch?v=0...
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15/5/2012 21:38
No tengo casa, ni zapatos Ni...
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